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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Informaci&oacute;n y acontecimientos</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los pacientes de Freud</b></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mikkel Borch&#45;Jacobsen es un especialista de la Historia de la Psiquiatr&iacute;a, del Psicoan&aacute;lisis y de la hipnosis, adem&aacute;s de profesor de literatura comparada y de franc&eacute;s en la Universidad de Washington, en Seattle. Es autor de "Recuerdos de Anna O., una mistificaci&oacute;n centenaria" (1998); "El expediente Freud: encuesta sobre la historia del psicoan&aacute;lisis" (en coautor&iacute;a con Sonu Shamdasani) (2006) y es coeditor de "El libro negro del psicoan&aacute;lisis" (2005). En 2011 ha publicado "Los pacientes de Freud", investigaci&oacute;n muy acuciosa e in&eacute;dita sobre la biograf&iacute;a de 31 pacientes de Sigmund Freud. En el n&uacute;mero 3 de la revista francesa "Le cercle psy" (diciembre 2011&#45;enero&#45;febrero 2012) aparece una entrevista que le realiz&oacute; Jean&#45;Francois Marmion en donde entresaca algunos de los datos m&aacute;s importantes y desconocidos de su pesquisa.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&nbsp;<i>Usted traza la biograf&iacute;a de 31 pacientes, &iquest;pero se puede estimar cu&aacute;ntos trat&oacute; Freud?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es dif&iacute;cil decirlo. Conozco el nombre de casi 160 analizados de Freud. Algunos historiadores evocan muchos m&aacute;s, pero se trata de estimaciones. No se conocen todos sus pacientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&nbsp;<i>&iquest;De qu&eacute; medios sociales surgieron?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Incluso para m&iacute; que trabajo desde hace a&ntilde;os sobre Freud, la sociolog&iacute;a de sus pacientes fue una sorpresa. Yo sab&iacute;a que se trataba de gentes acomodadas, pero no hab&iacute;a imaginado hasta qu&eacute; punto. Se trataba de millonarios e incluso de billonarios &#91;...&#93; Anna von Lieben (la "C&aacute;cilie M." de los "Estudios sobre la histeria"), Ser&#45;gius Pankejeff (el "Hombre de los lobos"), Margarethe Csonka (la "joven homosexual") eran riqu&iacute;simos; Fan&#45;ny Moser ("Emmy von N.") estaba considerada como la mujer m&aacute;s rica de Europa Central. Freud fue el terapeuta de la muy muy alta sociedad donde hab&iacute;a sido introducido por Josef Breuer, m&eacute;dico general de la gran burgues&iacute;a jud&iacute;a vienesa, de la aristocracia bancaria, un medio cerrado en el que todo el mundo se conoc&iacute;a. Hasta finales de la guerra del 14&#45;18 la gran mayor&iacute;a de los pacientes de Freud eran jud&iacute;os asimilados; muy pocos eran religiosos. A trasfondo, entre las relaciones de los pacientes, se cruzan los intelectuales y artistas vieneses &#45;Oskar Kokoschka, Adolf Loos, Gustav Mahler... Freud era para todas estas gentes una referencia, un poco lo que Lacan ser&aacute; para la vida parisina de los a&ntilde;os 1960&#45;1970. Era alguien a quien se consideraba como un genio revolucionario.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sociolog&iacute;a de los pacientes de Freud cambia radicalmente al final de la guerra con el estallido del imperio austro&#45;h&uacute;ngaro y la crisis econ&oacute;mica. La corona austriaca ya no val&iacute;a nada y Freud era, seg&uacute;n su paciente Albert Hirst, extremadamente <i>money&#45;minded;</i> s&oacute;lo seleccionaba a aquellos que pod&iacute;an pagar en divisas extranjeras: suizos, ingleses y sobre todo americanos. Mientras que hab&iacute;a conservado durante a&ntilde;os sobre su div&aacute;n a millonarios como Elfriede Hirschfeld, el bar&oacute;n Viktor von Dirsztay o Anna von Vest, Freud declin&oacute; retomarlos en an&aacute;lisis al final de la guerra cuando estaban arruinados. Lo mismo ocurri&oacute; con el riqu&iacute;simo Sergius Pankejeff, que hab&iacute;a analizado cuatro a&ntilde;os y medio antes de la guerra. En 1919 Freud le recomend&oacute; una segunda etapa de an&aacute;lisis, cuando Pankejeff no lo solicit&oacute; en lo absoluto. Despu&eacute;s, cuando Pankejeff se arruin&oacute;, Freud no le hizo pagar... pero suspendi&oacute; el an&aacute;lisis poco tiempo despu&eacute;s. No se requiere ser muy entendido para comprender que Freud no se interesaba m&aacute;s en la gente desde el momento en que no pod&iacute;an ya pagar la tarifa prohibitiva que solicitaba (entre 1000 y 1350 euros actuales la hora, seg&uacute;n mis estimaciones). Los americanos y otros extranjeros que tomaron el relevo de los arruinados por la guerra pose&iacute;an grandes fortunas, como Dorothy Burlingham o Carl Liebman. Otros eran psiquiatras que fueron a formarse junto al Maestro y esperaban recuperar la inversi&oacute;n instal&aacute;ndose a su vez como analistas, como Clarence Oberndorf o Abram Kardiner. &#91;...&#93;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45; <i>&iquest;Sobre los 31 pacientes que usted ha estudiado, cu&aacute;ntos estaban mejor despu&eacute;s de la terapia?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muy pocos. Siendo caritativo, yo dir&iacute;a que hay tres. Ernst Lanzer, "el hombre de las ratas" pudo casarse tras su an&aacute;lisis, pasar sus ex&aacute;menes de Derecho y encontrar un trabajo. Tambi&eacute;n est&aacute; el caso de Albert Hirst, que consult&oacute; a Freud por problemas sexuales: no lograba eyacular. Freud no lo analiz&oacute; realmente pero trabaj&oacute; sobre su propia estima y le dio consejos pr&aacute;cticos "sexol&oacute;gicos". Finalmente esto funcion&oacute;. Por fin, Bruno Walter, el gran Director de Orquesta: una contractura en el hombro le imped&iacute;a dirigir su orquesta. Freud, en lugar de analizarlo, le aconsej&oacute; partir de vacaciones a Sicilia y no mover el brazo. No hubo ning&uacute;n resultado. Le aconsej&oacute; entonces dirigir la orquesta a pesar de todo. Esto tampoco funcion&oacute;. Despu&eacute;s Walter ley&oacute; una obra terap&eacute;utica del m&eacute;dico rom&aacute;ntico Feuchtersleben, que le interes&oacute; mucho. Progresivamente despareci&oacute; la contractura &iquest;fue la sugesti&oacute;n de Freud la que obr&oacute; la mejor&iacute;a? &iquest;La lectura de Feuchtersleben? &iquest;O se trat&oacute; m&aacute;s bien de una remisi&oacute;n espont&aacute;nea? Admitiendo que Freud haya sido el responsable del restablecimiento de Bruno Walter, son pues tres los casos en los que el an&aacute;lisis (o lo que all&iacute; ocurri&oacute;) fue ben&eacute;fico. Para todos los otros no hubo resultados terap&eacute;uticos durables. Por el contrario, muy frecuentemente, hubo un agravamiento, como en el caso de Viktor von Dirsztay, quien dir&iacute;a que el an&aacute;lisis lo hab&iacute;a "destruido". &#91;...&#93;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; Tomemos el papel desempe&ntilde;ado por la droga, sistem&aacute;ticamente silenciado en las historias de los casos. Muchos de los pacientes de Freud eran morfin&oacute;manos, como Erns von Fleischl&#45;Marxow, Bruno Veneziani o Loe Kann. Esto desempe&ntilde;&oacute; a veces un papel esencial. As&iacute;, la famosa <i>talking cure</i> de Bertha Pappenheim con Breuer se desarroll&oacute; mientras que esta joven estaba intoxicada con cloral y con morfina. Era en ese estado que relataba historias y que sus s&iacute;ntomas desaparec&iacute;an a la medida. Se dice frecuentemente que el psicoan&aacute;lisis cura por la palabra, pero se olvida precisar que en el caso de B. Pappenheim, se trataba de una palabra drogada. Idem con Anna von Lieben: seg&uacute;n Freud, cada vez que ella ten&iacute;a una crisis, &eacute;l provocaba una "reminiscencia" &#45;una abre&#45;acci&oacute;n bajo hipnosis&#45; y entonces se sent&iacute;a mejor. Lo que no dijo es que las crisis de Anna von Lieben eran debidas a la abstinencia y que su apaciguamiento se produc&iacute;a una vez que le hab&iacute;a dado su dosis de morfina. Esta cura cat&aacute;rtica fue de hecho una cura morf&iacute;nica &#91;...&#93;</font></p>      <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En fin, el de Borch&#45;Jacobsen es un texto obligatorio para los historiadores, te&oacute;ricos y espistem&oacute;logos del psicoan&aacute;lisis, cuyos resultados verdaderamente iconoclastas se unen a otras revelaciones que desde hace a&ntilde;os, a partir del libro desmitificador de Ellenberger "El descubrimiento del inconsciente", han mostrado poco a poco la verdadera forma en la que Freud estructur&oacute; sus teor&iacute;as y en la que ejerc&iacute;a su actividad cl&iacute;nica. Un ejemplo reciente es "El caso Freud &#45;Histeria y coca&iacute;na" de Han Isra&eacute;ls o el muy discutido "El crep&uacute;sculo de un &iacute;dolo, la f&aacute;bula freudiana", de Michel Onfray. Algo que ha sorprendido a los lectores, y que no hab&iacute;an mostrado sus anteriores cr&iacute;ticos, es el alt&iacute;simo coste de sus honorarios (muy por arriba de los que exig&iacute;a su maestro Charcot reputados por exorbitantes respecto de lo habitual en sus colegas contempor&aacute;neos) y que remiten a la an&eacute;cdota de los desmesurados que su m&eacute;dico, el atildado Antonio Musa, le exigi&oacute; a Augusto por una consulta de urgencia en la noche como compensaci&oacute;n por haberlo hecho levantarse de la cama (y que el C&eacute;sar pag&oacute; sin chistar). Llama por esto la atenci&oacute;n que con semejante fortuna no se haya preocupado por cubrir el rescate que los criminales nazis exig&iacute;an a los jud&iacute;os ricos para permitirles huir, de sus propias hermanas, las que murieron en el campo de concentraci&oacute;n, y que en su caso particular haya sido la princesa Mar&iacute;a Bonaparte la que tom&oacute; a su cargo esa carga pecuniaria tras haber obtenido del Duce que intercediera ante su c&oacute;mplice germano para permitir a Freud abandonar Viena.</font></p>      ]]></body>
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