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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Revisi&oacute;n de la bibliograf&iacute;a internacional</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Agresi&oacute;n y violencia. Cerebro, comportamiento y bio&eacute;tica</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Edgar Alonso Mu&ntilde;oz&#45;Delgado</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>(Jairo Mu&ntilde;oz&#45;Delgado, Jos&eacute; Luis D&iacute;az y Carlos Moreno. Compiladores. ISBN: 978&#45;607&#45;7727&#45;08&#45;8, Instituto Nacional de Psiquiatr&iacute;a Ram&oacute;n de la Fuente Ed. Herder, M&eacute;xico, 2010, 448 P&aacute;gs.)</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mundo contempor&aacute;neo que recibe como herencia las dos guerras mundiales y que es escenario permanente, adem&aacute;s, de innumerables conflictos b&eacute;licos intranacionales e internacionales de menor tama&ntilde;o, pero no por ello menos devastadores y rentables para los industriales de las guerras, las violencias de todo tipo resultan generadoras de hechos tan graves como el desplazamiento, la destrucci&oacute;n de v&iacute;nculos familiares, grandes cifras de muertes y lesiones f&iacute;sicas y mentales irreversibles en muchos casos, adem&aacute;s de la afectaci&oacute;n al medio ambiente. Dentro de ellas, se distinguen tres categor&iacute;as: la interpersonal (maltrato infantil, intrafamiliar, sexual, de pareja y otras); la autoinfligida y la colectiva (guerras entre naciones, las de grupos o bandas, tribus, etc.), seg&uacute;n la clasificaci&oacute;n que hace la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud OMS.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de los factores desencadenantes hay que mencionar la desigualdad social expresada en el profundo desequilibrio en la repartici&oacute;n de la riqueza de las naciones &#45;especialmente en las llamadas econom&iacute;as tercermundis&#45;tas&#45; que desemboca en la pobreza, el hambre y la miseria de la mayor parte de sus ciudadanos, que bien pueden entenderse como causas de orden social que contribuyen a explicar, por sobre todo, las violencias pol&iacute;ticas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De igual manera hay que reconocer, entonces, factores individuales que estimulan las conductas agresivas y violentas, dentro de los cuales hay que identificar los ex&oacute;genos y los end&oacute;genos respecto del individuo, que orientan la comprensi&oacute;n de &eacute;stas, pero principalmente de otras violencias. As&iacute;, dentro de los ex&oacute;genos hay que tomar en cuenta las peculiaridades culturales, especialmente, y dentro de los segundos, las caracter&iacute;sticas estructurales y de funcionamiento de la mente y el cerebro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De unas y otras violencias se ocupan, por supuesto, no s&oacute;lo todo tipo de autoridades de gobierno y organismos mundiales, sino la Academia; y en el &aacute;mbito de esta &uacute;ltima, el producto de cierta afortunada tertulia en predios de la Universidad del Rosario en Bogot&aacute;, es este libro que se enfoca en las condiciones de la mente y el cerebro de los individuos y re&uacute;ne los puntos de vista diferentes de los autores &#45;dada la diversidad de disciplinas del saber&#45; que conjugan tres nacionalidades diferentes, sobre un tema que, tal como lo se&ntilde;alan los compiladores en la presentaci&oacute;n, no s&oacute;lo es de palpitante actualidad, sino preocupaci&oacute;n permanente de vastos sectores de las sociedades en t&eacute;rminos de la b&uacute;squeda de mecanismos predominantes que la hagan controlable.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Agresi&oacute;n y violencia se revelan como dos conceptos que por hallarse tan cercanos parecieran ser lo mismo; sin embargo como lo aclaran los diferentes ensayos, el primero no implica necesariamente el segundo, aunque la violencia, por su parte, s&iacute; supone la agresi&oacute;n y, como se afirma reiteradamente en el texto, es mediante cierta dosis no patol&oacute;gica de agresi&oacute;n como los colectivos consolidan sus lazos de apego, se jerarquizan y definen los roles de los individuos, en esa lucha cooperante por la sobrevivencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un primer punto de partida destacado por los responsables de la publicaci&oacute;n lo constituye el documento conocido como <i>El Manifiesto de Sevilla</i> sobre la Violencia, redactado en 1989, A&ntilde;o Internacional de la Paz, en el marco de la Vig&eacute;simoquinta Conferencia General de la UNESCO realizada en Par&iacute;s, Francia. El texto est&aacute; firmado por universitarios y &laquo;cient&iacute;ficos originarios de muchos pa&iacute;ses, del Norte y del Sur, del Este y del Oeste&raquo; y ha sido &laquo;adoptado y publicado por numerosas organizaciones cient&iacute;ficas de todo el mundo&raquo;.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En &eacute;l, luego de cinco proposiciones correlativas a cinco mitos, en las que se desmiente la idea de la inevitabilidad de la guerra y todo tipo de violencias presuntamente inscritas en la naturaleza humana, sostenida y justificada por algunas tesis cient&iacute;ficas a modo de paradigmas, o por los usos equivocados de las teor&iacute;as, los suscriptores del Manifiesto concluyen que la guerra es finalmente, una invenci&oacute;n humana, por supuesto contextualizable en la historia y la cultura de las sociedades<sup><a href="#notas">3</a></sup> y que, como tal, puede dar lugar a la invenci&oacute;n de su contrario, es decir, de una paz duradera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo referente est&aacute; dado por el bicentenario del nacimiento del naturalista ingl&eacute;s Charles Darwin acontecido en febrero de 2009 y por el sesquicentenario de la publicaci&oacute;n de su obra fundamental, <i>El origen de las especies,</i> ocurrida en Londres en noviembre de 1859, cuyas primeras anotaciones son cercanas al tiempo del desembarco del Beagle y en la que Darwin sienta las bases te&oacute;ricas para la comprensi&oacute;n del comportamiento animal: la procedencia com&uacute;n de todas las especies, y la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n por medio de la selecci&oacute;n natural.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto de la supervivencia de los m&aacute;s fuertes y de la lucha por la existencia, conceptos esenciales en Darwin, Carlos Moreno y Roberto Mercadillo, en los cap&iacute;tulos I y IV respectivamente, resaltan la deformaci&oacute;n que se ha hecho de tales, al extenderlos a la sociedad humana sin considerar el car&aacute;cter metaf&oacute;rico impl&iacute;cito en las afirmaciones del cient&iacute;fico ingl&eacute;s, y agregan que en el caso de la dura competencia por la posesi&oacute;n del otro sexo, tan com&uacute;n en las especies animales, las contiendas no terminan con la muerte del oponente, sino con su relativa marginaci&oacute;n social y el menoscabo o merma de la oportunidad de reproducirse para el individuo perdedor, a&uacute;n en los grupos humanos en los que tienen lugar este tipo de pr&aacute;cticas, debido a que el hombre en su proceso de selecci&oacute;n natural ha edificado y adquirido cualidades culturales que le permiten trascender su nivel bi&oacute;tico, lo que supone una diferencia sustancial con las dem&aacute;s especies.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero no solamente las circunstancias culturales del hombre marcan la diferencia. La estructura anat&oacute;mica de su cerebro contiene los distintos momentos de la evoluci&oacute;n compartida, evidenciados en &aacute;reas tan complejas como el sistema l&iacute;mbico que nos emparenta con otros animales como el tibur&oacute;n, cuyo peque&ntilde;o y arcaico cerebro, en el que reside la ferocidad del que es considerado el mayor depredador de los mares, se corresponde con la denominada por Chico Ponce de Le&oacute;n, nuestra &laquo;corteza primitiva de tres capas&raquo;, en el ilustrado y muy detallado cap&iacute;tulo II dedicado a describir las &aacute;reas, regiones, circunvoluciones, giros y comunicaciones derivadas de las m&uacute;ltiples conexiones que permiten comprender la fisiolog&iacute;a de la agresi&oacute;n humana, y explicar que si bien en el hipot&aacute;lamo, entre otros componentes del mencionado sistema l&iacute;mbico y especialmente en la am&iacute;gdala, residen las m&aacute;s elementales emociones como la ira, el miedo, el placer sexual, la agresi&oacute;n y otras, es en la neocorteza frontal, muy desarrollada en los seres humanos, en donde tiene lugar el control de esas emociones primarias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La rigurosa observaci&oacute;n de los animales no humanos, el &eacute;nfasis en los antropoides &#45;grupo compartido por monos, simios y humanos, desde las perspectivas evolucionistas&#45; y sus estudios comparados con la conducta de los humanos, permite a Mu&ntilde;oz&#45;Delgado, Santill&aacute;n&#45;Doherty y Arango, en el cap&iacute;tulo V, afirmar que la especie humana puede estudiarse con los mismos marcos referenciales de otros animales y que en los primates es dable apreciar c&oacute;mo un alto porcentaje de sus conductas son aprendidas, mientras destacan que en los no humanos agresi&oacute;n y reconciliaci&oacute;n casi inmediata, transcurren parejas, lo cual adquiere especial significaci&oacute;n en el inter&eacute;s por la comprensi&oacute;n y control de las conductas objeto de estudio, al tiempo que se preguntan si las psicopatolog&iacute;as, entendidas como actuar por fuera de la norma, realmente son disfuncionales e insisten en el an&aacute;lisis de la interacci&oacute;n como fundamento de la modulaci&oacute;n de las conductas, mediante la Funci&oacute;n Reflexiva.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Acerca de la violencia de g&eacute;nero Ramos y Saucedo dedican, en el cap&iacute;tulo VI, buena parte de su reflexi&oacute;n a los imaginarios de cuerpo inscritos en marcos culturales espec&iacute;ficos y a las conductas derivadas de tales representaciones, para se&ntilde;alar que de alg&uacute;n modo estamos atrapados por las comprensiones colectivas de identidad de g&eacute;nero, en tanto habitar un cuerpo presiona determinados comportamientos, cuyas implicaciones sobrepasan los actos violentos del hombre contra la mujer y viceversa, para llegar, incluso, a la autoagresi&oacute;n, cuando se pretende <i>ser</i> lo que la norma dicta como <i>deber ser.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro interesante an&aacute;lisis es el que aportan Ostrosky&#45;Sol&iacute;s y Ardila cuando estudian puntualmente la psicopat&iacute;a y establecen las diferencias entre psic&oacute;patas primarios y secundarios, aunque advierten, apenas iniciado el cap&iacute;tulo VII, que desde un punto de vista cl&iacute;nico no todo psic&oacute;pata es criminal, pues muchos de ellos se desempe&ntilde;an en el mundo empresarial o de la pol&iacute;tica victimizando a la sociedad con su falta de &eacute;tica, su carencia de escr&uacute;pulos y su proclividad a la corrupci&oacute;n, en tanto sugieren que muchas conductas antisociales pueden estar vinculadas a un mal funcionamiento de la corteza prefrontal o de las conexiones entre las &aacute;reas emocionales del cerebro y la corteza, como consecuencia de cualquier tipo de zarandeo reiterado que pudieron tener cuando ni&ntilde;os o como producto de la ingesti&oacute;n frecuente de alcohol o uso de estupefacientes por la madre durante el embarazo. De este modo factores f&iacute;sicos cerebrales, pero tambi&eacute;n culturales como el maltrato infantil y subr&aacute;yese, la sobreprotecci&oacute;n, pueden generar individuos que deriven en psic&oacute;patas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe preguntarse por las imputaciones legales que puedan tener, entonces, tan variadas conductas agresivas o violentas y las respuestas ser&aacute;n correlativas a sus or&iacute;genes innatos o adquiridos vistos desde la bio&eacute;tica, en t&eacute;rminos de Jos&eacute; Luis D&iacute;az, suscriptor de la mencionada <i>Declaraci&oacute;n de Sevilla,</i> quien se refiere a lo largo del cap&iacute;tulo III a las razones bioqu&iacute;micas de dichos comportamientos como el efecto de los neurotransmisores o de hormonas como la testosterona en el organismo, pero tambi&eacute;n a sus innegables elementos sociales constitutivos como, por ejemplo, la relaci&oacute;n cultural entre testosterona y promoci&oacute;n de comportamientos agresivos en varones, lo que niega, entonces, el determinismo biol&oacute;gico que los pondr&iacute;a en situaci&oacute;n de insolubilidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n desde la misma raz&oacute;n de ser de la bio&eacute;tica, entendida como puente entre las ciencias biol&oacute;gicas y las humanas, Ana Isabel G&oacute;mez considera que hay que encarar el tipo de futuro que le espera a la humanidad y propone en el cap&iacute;tulo IX una ampliaci&oacute;n a la clasificaci&oacute;n que hace la OMS de los fen&oacute;menos estudiados, a fin de establecer una taxonom&iacute;a que facilite los abordajes, mientras resalta el rol de las diversas instancias sociales, dentro de los que menciona a los medios masivos de comunicaci&oacute;n, en la promoci&oacute;n y consolidaci&oacute;n de comportamientos. De igual manera se refiere a la transformaci&oacute;n de los valores y a la &eacute;tica de la no violencia como elementos de reflexi&oacute;n en la b&uacute;squeda colectiva de la felicidad y hace hincapi&eacute; en la memoria como deber &eacute;tico, mientras asegura que la no violencia ser&aacute; siempre, como en Gandhi, instrumento activo reservado a los m&aacute;s fuertes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque no cierra el libro, vale la pena concluir esta rese&ntilde;a con el texto del historiador e hispanista franc&eacute;s Pierre Chaunu, fallecido en octubre de 2009 a la edad de 86 a&ntilde;os, porque sus aseveraciones pudieran resultarle provocadoras al lector. Traducido por el psiquiatra P&eacute;rez&#45;Rinc&oacute;n, el franc&eacute;s asegura que hallazgos fijados por la arqueolog&iacute;a como del neol&iacute;tico, sugieren que fue en ese per&iacute;odo de la historia humana cuando apareci&oacute; la violencia, desordenada, ca&oacute;tica, o an&oacute;mica en t&eacute;rminos del autor, como producto del crecimiento de la poblaci&oacute;n y de la capacidad de almacenamiento de excedentes agr&iacute;colas y pecuarios, y que es el advenimiento de la guerra, como sistema de violencia regulada &#45;puesto que implica la imposici&oacute;n de normas&#45;, la que disminuye tanto la p&eacute;rdida de vidas como otras consecuencias para el equilibrio de las sociedades y junto con ello, el progreso tecnol&oacute;gico de las armas que deber&aacute;n comprenderse, entonces, como beneficios para la especie humana y analiza ese desarrollo desde el guijarro como arma de cierto alcance, hasta la bomba at&oacute;mica, al tiempo que caracteriza las grandes guerras y establece sus diferencias con las peque&ntilde;as guerras, no obstante que, unas y otras ocurren paralelas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; pues, desde las afirmaciones atribuidas a Hip&oacute;crates respecto de la importancia fundamental del cerebro, hasta su visibilidad gracias a los recursos tecnol&oacute;gicos contempor&aacute;neos &#45;como lo asevera Juliana Gonz&aacute;lez en la Introducci&oacute;n&#45;, pasando por toda su complejidad f&iacute;sica, qu&iacute;mica, biol&oacute;gica, sus mecanismos emocionales y ciertos determinismos culturales, se halla el lector ante un libro que se pregunta constantemente por las causas de la agresi&oacute;n y la violencia en la especie humana, desde la premisa de que pueden ser controladas y minimizadas hasta los niveles de beneficio en la construcci&oacute;n de lo social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Destinado a todo tipo de lectores, el texto puede empezarse a leer por cualquiera de sus ensayos, y de ah&iacute; saltar al que se desee, no obstante el ordenamiento sugerido por los editores pues, al fin y al cabo, un texto jam&aacute;s estar&aacute; terminado, mientras el lector no realice el trabajo que le corresponde.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b> NOTAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud public&oacute; en 2002 el Informe mundial sobre la violencia y la salud, en el que hace la clasificaci&oacute;n mencionada y presenta, adem&aacute;s, el pr&oacute;logo de Nelson Mandela en el que afirma que, contrariamente a la opini&oacute;n de muchos, la violencia no es consustancial a la condici&oacute;n humana y que puede prevenirse.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> UNESCO, El Manifiesto de Sevilla sobre la violencia, Presentado y comentado por David Adams, 1992. Recuperado en julio 12 de 2010, en: <a href="http://unesdoc.unesco.org/images/0009/000943/094314so.pdf" target="_blank">http://unesdoc.unesco.org/images/0009/000943/094314so.pdf</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9106517&pid=S0185-3325201000050001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Pierre Chaunu dir&aacute;, en el cap&iacute;tulo correspondiente recen en el Neol&iacute;tico, entre el 7000 y 4000 a de C.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Leer es trabajar, dice Estanislao Zuleta en su ensayo Sobre la lectura.</font></p>       ]]></body><back>
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