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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Ensayo</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Persona, mente y memoria</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Person, mind and memory</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Luis D&iacute;az*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>*</sup> <i>Departamento de Historia y Filosof&iacute;a de la Medicina. Facultad de Medicina, UNAM.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Correspondencia:</b>    <br>   Dr. Jos&eacute; Luis D&iacute;az.    <br>   Depto. de Historia y Filosof&iacute;a de la Medicina.    <br>   Palacio de Medicina.    <br>   Brasil 33,    <br>   Col. Centro,06200    <br>   M&eacute;xico, D.F.    <br>   E&#150;mail: <a href="mailto:jldiaz43@gmail.com">jldiaz43@gmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">Atenci&oacute;n pido al silencio    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   y silencio a la atenci&oacute;n,    <br>   que voy en esta ocasi&oacute;n,    <br>   si me ayudas a la memoria,    <br>   a mostrarles que a mi historia    <br> le faltaba lo mejor.</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">Jos&eacute; Hernandez: <i>Mart&iacute;n Fierro</i>    <br> </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>PROCESOS DE LA MEMORIA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De forma gen&eacute;rica la palabra <i>memoria </i>indica a cualquier material o instrumento que permita almacenar y recuperar informaci&oacute;n. De esta manera hablamos sin dificultades de la memoria en las computadoras y, como reflejo tosco que son de la mente humana, construimos, distinguimos y podemos medir en ellas a una memoria de trabajo (RAM) de otra de almacenaje en el disco duro. De manera m&aacute;s restringida y espec&iacute;fica nos referimos a la memoria como la capacidad para recordar o como la facultad por medio de la cual se recuerda<sup><a href="#notas">1</a></sup>. Esta facultad ps&iacute;quica es crucial y definitiva para las personas, pues la conciencia que tienen de s&iacute; mismas se basa en buena medida en su capacidad para reconocer, en su habilidad para rememorar su pasado y en el recuento de su propia vida. M&aacute;s a&uacute;n, las personas recolectan no s&oacute;lo vivencias personales, sino un enorme bagaje de conocimientos adquiridos, almacenados y &uacute;tiles para vivir. Y si la inteligencia es una capacidad para actuar y resolver la vida, el material que utiliza para realizarlo est&aacute; en buena medida en la memoria, la cual por medio de esta ruta de acci&oacute;n sobre el mundo se imprime en el medio y lo modifica. De hecho, seg&uacute;n se muestra en un trabajo reciente de la Universidad de Michigan, el entrenamiento de la memoria de trabajo en una prueba de dificultad creciente mejora ya en un lapso de dos semanas el nivel de inteligencia medido por pruebas est&aacute;ndar.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Un error muy com&uacute;n en las novelas y en las pel&iacute;culas que tratan sobre la amnesia es que el protagonista que la padece ha olvidado su pasado o qui&eacute;n es, a partir usualmente de un traumatismo craneal, pero se le ve intelectualmente muy activo investigando estos misterios, algo que no ocurre pues las personas con amnesia est&aacute;n en general imposibilitadas de realizar planes exitosos que necesitan de la memoria para forjarse.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El concepto m&aacute;s central de la memoria es el <i>recuerdo, </i>es decir la presencia en la mente de algo pasado, un ingrediente indispensable para el pensamiento y otras actividades cognitivas. De esta manera, aunque para poder conceptuarlas y estudiarlas distinguimos y dividimos a diversas facultades cognitivas superiores, una descripci&oacute;n tan somera como la que aqu&iacute; se hace nos revela que est&aacute;n interconectadas, que son indispensables para operar en conjunto y que en su interacci&oacute;n definen en buena medida la cognici&oacute;n y la conciencia<sup><a href="#f3">3</a></sup>. Entre esas facultades asociadas a la memoria agregaremos tambi&eacute;n a la percepci&oacute;n, pues si bien es posible plantear sensaciones visuales, auditivas, t&aacute;ctiles u olfativas sin la participaci&oacute;n de la memoria, la percepci&oacute;n se basa en el reconocimiento de los est&iacute;mulos, una facultad necesariamente dependiente del almacenaje y recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n. Otro tanto podr&iacute;amos decir del aprendizaje, del virtuosismo para tocar un instrumento, de la soluci&oacute;n de problemas, la toma de decisiones y en general del propio conocimiento. En efecto: la captaci&oacute;n, el dep&oacute;sito y la evocaci&oacute;n espont&aacute;nea o voluntaria de experiencias o conocimientos pasados son ingredientes tan esenciales del conocimiento que bien se podr&iacute;a plantear a la memoria como la facultad mental m&aacute;s involucrada en el conocimiento y el saber. Esto es as&iacute; porque muchos de los mecanismos necesarios para conocer son los mismos que intervienen en la memoria: en ambos casos se adquiere nueva informaci&oacute;n mediante el aprendizaje, &eacute;sta se almacena en alg&uacute;n tipo de huella que eventualmente se recupera con el recuerdo para ser utilizada en otras operaciones mentales y otros comportamientos. De esta manera, es f&aacute;cil ver porqu&eacute; la memoria constituye un paradigma del conocimiento y ha constituido un tema central de la investigaci&oacute;n cognitiva desde la aparici&oacute;n del concepto de procesamiento de informaci&oacute;n por los a&ntilde;os 1950.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este escrito vamos a enfocarnos sobre la memoria en tanto capacidad o facultad de las personas de recordar y en relaci&oacute;n a los modelos animales de esta notable potencia del sistema cerebro&#150;mente, pues suponemos con buenas evidencias de que existen sistemas mnem&oacute;nicos relativamente similares en los vertebrados dotados de un cerebro comparable al de los humanos y no s&oacute;lo en ellos, sino en todos los organismos vivos capaces de retenci&oacute;n y aprendizaje. Decimos a veces que alguien tiene &lt;&lt;memoria de elefante&gt;&gt; aunque no sabemos si &eacute;stos y otros animales de gran cerebro recuerdan como nosotros lo hacemos. En el caso de las personas hablamos alegremente de memoria en el sentido de que podemos evocar algo pasado. Esta es una definici&oacute;n gen&eacute;rica que si bien es comprensible no conduce necesariamente a un an&aacute;lisis m&aacute;s emp&iacute;rico del fen&oacute;meno y puede acarrear errores en su concepci&oacute;n. Por ejemplo, la definici&oacute;n sugiere que la memoria se comporta como una linterna m&aacute;gica o una videograbadora interior por medio de la cual podemos revisar y visualizar algo as&iacute; como conceptos, fotos o im&aacute;genes de nuestro pasado almacenadas en nuestro cerebro, una idea que tambi&eacute;n es recreada de manera falsa por el cine cuando utiliza la t&eacute;cnica del <i>memory flashback, </i>un tipo de recuerdo&#150;analepsis en la cual un protagonista recupera con toda precisi&oacute;n espaciotemporal un evento de su pasado, incluso desde un punto de vista fuera de s&iacute; mismo, para regresar al instante preciso en el que comenz&oacute; el <i>flashback. </i>Un buen ejemplo de esto es el recuerdo de Rick (Humphrey Bogart), en el cl&aacute;sico melodrama <i>Casablanca, </i>de su romance parisino con Elsa (Ingrid Bergman).<sup><a href="#notas">4</a></sup> Lejos de eso, la investigaci&oacute;n cognitiva indica que el recuerdo es la recreaci&oacute;n, reconstrucci&oacute;n y aun el montaje en el tiempo presente de una representaci&oacute;n de algo ocurrido o aprendido y que esa representaci&oacute;n no es como una foto o una pel&iacute;cula, sino una remodelaci&oacute;n din&aacute;mica de est&iacute;mulos recibidos o experiencias vividas que ya de suyo distan de ser reflejos fieles de una realidad objetiva y concreta, sino codificaciones y construcciones de sectores calificados de los est&iacute;mulos o de la experiencia.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para lograr un mejor entendimiento de la memoria necesitamos una definici&oacute;n m&aacute;s operativa y ser&aacute; provechoso ofrecerla a continuaci&oacute;n y con ello poder entrar en materia. De acuerdo al paradigma imperante de las ciencias cognitivas que toma al procesamiento y representaci&oacute;n de informaci&oacute;n como el fen&oacute;meno m&aacute;s caracter&iacute;stico de la mente, consideramos a la memoria como el conjunto de funciones mentales que permiten retener, reconocer y evocar informaci&oacute;n. Ese conjunto organizado de funciones mentales puede desglosarse al menos en cinco grandes procesos que de manera esquem&aacute;tica siguen el camino de la informaci&oacute;n desde su entrada hasta su recuperaci&oacute;n o su eliminaci&oacute;n. A continuaci&oacute;n se enumeran los cinco procesos esenciales de la memoria para pasar a definirlos y analizarlos de manera m&aacute;s precisa en los incisos siguientes:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Fuente de la informaci&oacute;n: est&iacute;mulo y experiencia;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Codificaci&oacute;n de la informaci&oacute;n: consolidaci&oacute;n y aprendizaje;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Almacenamiento de la informaci&oacute;n: huella y engrama;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n: recuerdo y reconocimiento;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Eliminaci&oacute;n de la informaci&oacute;n: olvido.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>FUENTE DE INFORMACI&Oacute;N: EST&Iacute;MULO Y EXPERIENCIA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La informaci&oacute;n memorable se origina de una fuente que podemos concebir como un est&iacute;mulo o una experiencia. La palabra <i>est&iacute;mulo </i>remite a se&ntilde;ales provenientes del mundo o del propio cuerpo, pero puede suceder que el origen de una informaci&oacute;n sea tambi&eacute;n la propia mente, como ocurre cuando recordamos sue&ntilde;os, razonamientos o fantas&iacute;as. La diferencia entre el est&iacute;mulo y la experiencia es de enfoque m&aacute;s que de hecho. Hablamos de est&iacute;mulos preferentemente cuando realizamos experimentos y podemos controlar la fuente de informaci&oacute;n en forma de se&ntilde;ales, como sucede con un animal experimental sometido a una luz o al sonido de una campana para producir salivaci&oacute;n refleja, como lo hizo Pavlov con sus famosos perros. Un est&iacute;mulo es entonces una se&ntilde;al concreta y definible en sus par&aacute;metros de intensidad y duraci&oacute;n. Sin embargo, la informaci&oacute;n memorable no s&oacute;lo se compone de se&ntilde;ales electromagn&eacute;ticas o electroqu&iacute;micas, sino que se construye como un sistema organizado de indicios y pistas las cuales est&aacute;n finalmente codificadas en forma de eventos mentales que denominamos experiencias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La palabra <i>experiencia </i>(del lat&iacute;n experiri=comprobar) se refiere en su sentido m&aacute;s elemental al evento de haber vivido, sentido, conocido o presenciado algo. Es importante destacar en esta definici&oacute;n dos elementos: el primero es que se trata de un suceso de conciencia, pues es dif&iacute;cil concebir una <i>experiencia </i>no consciente, a diferencia de muchos est&iacute;mulos que pueden ser recibidos y procesados de manera inconsciente. En este sentido podemos concebir a la experiencia como una circunstancia o acontecimiento vividos por una persona. Es por esto que ocasionalmente usamos la palabra <i>vivencia </i>como sin&oacute;nimo de experiencia, con la ventaja adicional de que la vivencia sugiere de manera m&aacute;s apropiada un acto necesariamente din&aacute;mico m&aacute;s que un evento pasivo. El segundo elemento de la experiencia es que es siempre acerca de <i>algo, </i>que tiene contenido en el sentido de se&ntilde;al, significado o mensaje. Este contenido de la experiencia es precisamente la informaci&oacute;n que se almacena mediante el aprendizaje, se recupera, con mayor o menor fidelidad, mediante el recuerdo, o se olvida. Se trata de un elemento que se considera distintivo de todo o casi todo acto mental: el hecho de que sea un evento acerca de algo, una <i>representaci&oacute;n. </i>De esta manera, la memoria desde su fuente se nos revela como un acto t&iacute;picamente mental, pues la experiencia es acerca de algo. M&aacute;s a&uacute;n, la experiencia, como fuente de la memoria, es finalmente un acto de conocimiento pues en muchas ocasiones hablamos de la experiencia no s&oacute;lo como una vivencia sino tambi&eacute;n como una forma de conocimiento derivado de la observaci&oacute;n, la ense&ntilde;anza o la pr&aacute;ctica que proporciona una habilidad para hacer algo. La <i>experiencia </i>en su sentido m&aacute;s amplio es el conocimiento de la vida adquirido por la vivencia y rectificamos as&iacute; el antiguo aserto de Arist&oacute;teles en el sentido de que no s&oacute;lo la experiencia da origen a la memoria, sino a la inversa &lt;&lt;gracias a la memoria se da en los hombres lo que llamamos experiencia&gt;&gt;,<sup><a href="#notas">6</a></sup> en el sentido de conocimiento &uacute;til acumulado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CODIFICACI&Oacute;N DE LA INFORMACI&Oacute;N: CONSOLIDACI&Oacute;N Y APRENDIZAJE</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No todo est&iacute;mulo, evento o experiencia se retiene en la memoria, s&oacute;lo aquellos que se adquieren mediante una codificaci&oacute;n que puede seguir varias rutas de asimilaci&oacute;n. No es lo mismo el recordar o bien olvidar un evento de nuestra vida pasada, lo cual sucede muchas veces de manera autom&aacute;tica, que el cambio del comportamiento como consecuencia de la pr&aacute;ctica o de la instrucci&oacute;n. Las dos son formas de aprendizaje, pero de &iacute;ndole bastante distinta. En la primera forma, un solo evento es suficiente para establecer una huella memorable y es el conjunto de esas huellas lo que llega a constituir nuestra biograf&iacute;a subjetiva, algo que se ha denominado <i>memoria epis&oacute;dica, </i>a partir de la propuesta de Endel Tulving. Es patente que la manera como se incorpora la informaci&oacute;n como consecuencia de la repetici&oacute;n y de la pr&aacute;ctica, tal como ocurre en el estudio de una materia acad&eacute;mica o en la adquisici&oacute;n de pericia en las artes u oficios, entra&ntilde;a mecanismos muy diferentes de aprendizaje al de la memoria epis&oacute;dica. En efecto, cuando se trata de almacenar datos y conocimientos sistematizados se configura la <i>memoria sem&aacute;ntica</i><sup><a href="#notas">7</a></sup> y cuando se trata de la adquisici&oacute;n de habilidad, pericia y virtuosismo hablamos de <i>memoria operativa. </i>Seg&uacute;n Larry Squire, de la Universidad de California en San Diego, la memoria declarativa, el &lt;&lt;saber qu&eacute;&gt;&gt; se expresa en palabras y puede ser de &iacute;ndole epis&oacute;dica o sem&aacute;ntica. En contraste la memoria operativa, de h&aacute;bitos o procedimientos, el &lt;&lt;saber c&oacute;mo&gt;&gt; est&aacute; constituida por habilidades cognitivas, motoras, tareas y condicionamientos, se expresa en comportamientos y dif&iacute;cilmente en palabras.<sup><a href="#notas">8</a></sup> Una forma sencilla de comprobar esto es solicitar a una persona que describa c&oacute;mo se amarra las agujetas, algo que realiza con prontitud y habilidad. En general la persona encuentra dif&iacute;cil realizar una descripci&oacute;n de c&oacute;mo lo hace y debe recurrir a la imaginaci&oacute;n y aun mover las manos para recordar la serie de movimientos que sin pensar efect&uacute;a para atarse un zapato.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aparte del advenimiento de los modelos de codificaci&oacute;n de la informaci&oacute;n en los diversos sistemas cognitivos, la noci&oacute;n de aprendizaje ha sido de capital importancia por ser un mecanismo mensurable y constituir un paradigma fundamental de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. Usualmente concebimos al aprendizaje como el cambio duradero de un organismo en respuesta a la repetici&oacute;n o a la pr&aacute;ctica y atribuimos con raz&oacute;n una predominancia al Sistema Nervioso para explicar ese cambio. Sin embargo, el aprendizaje es un fen&oacute;meno biol&oacute;gico primordial que se presenta en casi todas las formas de vida. Por ejemplo, la forma m&aacute;s elemental de aprendizaje es la <i>habituaci&oacute;n, </i>la disminuci&oacute;n de la respuesta ante la repetici&oacute;n del est&iacute;mulo, una capacidad esencial de la materia viva pues est&aacute; ligada a la adaptaci&oacute;n. Ahora bien, para que se establezca un cambio m&aacute;s permanente en el organismo y en su comportamiento en referencia al est&iacute;mulo, debe ocurrir otro fen&oacute;meno m&aacute;s complejo de asociaci&oacute;n entre un est&iacute;mulo y una respuesta. Esta asociaci&oacute;n fue estudiada de manera c&eacute;lebre por el gran fisi&oacute;logo ruso, premio N&oacute;bel de 1904, Ivan Petrovich Pavlov (1849&#150;1936), bajo el nombre de condicionamiento y consta de cuatro elementos: 1. un <i>est&iacute;mulo incondicionado </i>que no requiere aprendizaje, como puede ser la comida para uno de sus perros experimentales, 2. la <i>respuesta incondicionada </i>a ese est&iacute;mulo que tampoco requiere aprendizaje, como ser&iacute;a la salivaci&oacute;n ante la vista y el olfato del alimento por el perro, 3. el <i>est&iacute;mulo condicionado </i>que s&iacute; requiere aprendizaje como en este c&eacute;lebre ejemplo el sonido de una campana que asociado repetidamente a la aparici&oacute;n de la comida puede eventualmente por s&iacute; mismo evocar la salivaci&oacute;n, 4. la <i>respuesta condicionada. </i>Pavlov no s&oacute;lo describi&oacute; esta forma de condicionamiento, sino que lo atribuy&oacute; al establecimiento de un <i>reflejo nervioso, </i>es decir de una asociaci&oacute;n entre el est&iacute;mulo y la respuesta que en su teor&iacute;a del aprendizaje y la memoria vendr&iacute;a a explicar todo el comportamiento animal, aunque en el humano los reflejos condicionados vendr&iacute;an a originar un &lt;&lt;segundo sistema de se&ntilde;ales&gt;&gt; para constituir el lenguaje, lo cual concibi&oacute; como un salto cualitativo respecto a una <i>reflejolog&iacute;a </i>elemental.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Simult&aacute;neamente a Pavlov se desarrollaba en Norteam&eacute;rica una escuela de investigaci&oacute;n sobre el aprendizaje animal. Los trabajos pioneros de Edward Thorndike (1874&#150;1949), quien fue disc&iacute;pulo de William James, revelaron en animales los mecanismos de incorporaci&oacute;n de informaci&oacute;n para resolver un laberinto y establecieron las conexiones de est&iacute;mulos y respuestas. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, B. F. Skinner (1904&#150;1990), el psic&oacute;logo conductista de Harvard, siguiendo la ruta te&oacute;rica y experimental de Pavlov y de Thorndike, estableci&oacute; otra forma de condicionamiento m&aacute;s compleja a la que denomin&oacute; <i>condicionamiento operante. </i>En este caso el organismo efectivamente act&uacute;a u <i>opera </i>sobre el medio para recibir una consecuencia, como ser&iacute;a el apretar una palanca para recibir agua o comida o para evitar un choque el&eacute;ctrico. En este caso, primero es la conducta motora y luego &eacute;sta puede ser reforzada mediante un premio o inhibida mediante un castigo. Skinner intent&oacute; extender este hallazgo al comportamiento humano al suponer que entre todas las conductas posibles los organismos seleccionan aquellas que les son beneficiosas o placenteras y evitan las que les son da&ntilde;inas o <i>aversivas. </i>La conducta humana ser&iacute;a el producto de reforzamientos tanto negativos como positivos. Notemos que en los dos casos el condicionamiento es asociativo, pero la <i>asociaci&oacute;n </i>en el condicionamiento cl&aacute;sico de Pavolv es usualmente involuntaria o aut&oacute;noma entre un reflejo incondicionado (comida&#150;salivaci&oacute;n) y uno condicionado (campana&#150;salivaci&oacute;n) , en tanto que en el operante es voluntaria entre las respuestas (apretar una palanca) y las consecuencias que se derivan de ellas (premio o castigo).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los paradigmas del condicionamiento se estudia sistem&aacute;ticamente la asociaci&oacute;n entre un est&iacute;mulo y una respuesta, lo cual es una t&eacute;cnica necesaria para evaluarlo. Sin embargo, este tipo de estudios por s&iacute; mismos no especifican de qu&eacute; manera se codifica y se incorpora la informaci&oacute;n aprendida. Al respecto hay dos rutas de abordaje, una conductual&#150;cognitiva y otra neurofisiol&oacute;gica. Se han generado desde anta&ntilde;o una serie de t&eacute;cnicas y conocimientos en referencia a los mecanismos de incorporaci&oacute;n de la informaci&oacute;n. Por ejemplo, se ha establecido desde obras cl&aacute;sicas de la ret&oacute;rica y &lt;&lt;el arte de la memoria&gt;&gt; que la asociaci&oacute;n facilita la consolidaci&oacute;n. La ciencia cognitiva moderna ha reiterado que se aprende mejor el material verbal si se le asocia o <i>engancha </i>con alguna imagen mental o bien si se asocia la informaci&oacute;n con otra que resulte familiar. Este tipo de experimentos cognitivos no hace sino corroborar y extender lo que la antigua mnemot&eacute;cnica hab&iacute;a establecido de manera emp&iacute;rica, es decir los m&uacute;ltiples procedimientos que asocian ideas, esquemas o ejercicios a contenidos de informaci&oacute;n para facilitar su retenci&oacute;n. Tales t&eacute;cnicas consisten en asociar los contenidos que quieren retenerse con emplazamientos f&iacute;sicos ordenados y que pueden ser el formar palabras con las iniciales de cada palabra que se desea memorizar a la elaboraci&oacute;n de casilleros mentales y conversiones num&eacute;ricas. Un ejemplo t&iacute;pico es el recordar las vitaminas liposolubles A, D, K, E mediante la frase &lt;&lt;A&#150;Divina&#150;Kien&#150;Es&gt;&gt;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La incorporaci&oacute;n de informaci&oacute;n durante el aprendizaje se ha analizado mediante procedimientos que establecen &lt;&lt;curvas de aprendizaje&gt;&gt;, es decir la din&aacute;mica mediante la cual se incorpora la informaci&oacute;n. A pesar de que durante un largo periodo se consider&oacute; que esta incorporaci&oacute;n se acumula linealmente de forma suave, las investigaciones recientes han mostrado que sufre ganancias abruptas o brincos de incorporaci&oacute;n, algo as&iacute; como entendimientos s&uacute;bitos que incrementan el aprendizaje escalonadamente y que var&iacute;an mucho entre individuos.<sup><a href="#notas">9</a></sup> Es probable que esto se deba al concurso de las diversas actividades mentales que intervienen y que se combinan de maneras dif&iacute;ciles de predecir para asegurar el aprendizaje. Se ha reiterado mediante m&uacute;ltiples experimentos el hecho de que otras funciones mentales como la atenci&oacute;n, la emoci&oacute;n o el estr&eacute;s tienen una relaci&oacute;n estrecha y compleja con la adquisici&oacute;n de informaci&oacute;n. Una vez m&aacute;s comprobamos que las distintas facultades y procesos mentales se acoplan para llevar a cabo una tarea como ser&iacute;a en este inciso la consolidaci&oacute;n de la informaci&oacute;n. Entre estas capacidades, es indispensable subrayar la importancia de la atenci&oacute;n y de la emoci&oacute;n en la incorporaci&oacute;n de la informaci&oacute;n a la memoria pues los mecanismos de la atenci&oacute;n, de manera autom&aacute;tica, seleccionan de entre los est&iacute;mulos aquellos que requieren procesamiento ulterior y se desentienden del resto, una forma prematura de olvido. En una segunda fase, si los est&iacute;mulos contin&uacute;an siendo relevantes e interesantes, deliberadamente les prestamos atenci&oacute;n en diversos grados hasta la inmersi&oacute;n total en el objeto, el estado id&oacute;neo para el aprendizaje cuando las zonas del cerebro implicadas en la atenci&oacute;n se engarzan con las involucradas en el almacenamiento de la informaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">10</a></sup> Otros estados fisiol&oacute;gicos y mentales relacionados fuertemente con el proceso de consolidaci&oacute;n son el sue&ntilde;o y la emoci&oacute;n. Se ha probado en particular que la fase de sue&ntilde;o de movimientos oculares r&aacute;pidos, en la que ocurren los ensue&ntilde;os, facilita o incluso se requiere para la consolidaci&oacute;n del aprendizaje. Es muy probable que esto suceda en relaci&oacute;n estrecha con el hecho de que durante el sue&ntilde;o MOR ocurre un aumento considerable en la s&iacute;ntesis de prote&iacute;nas cerebrales, como veremos pronto. De igual forma la motivaci&oacute;n y la emoci&oacute;n tienen un papel predominante en la consolidaci&oacute;n de la informaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">11</a></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ALMACENAMIENTO DE LA INFORMACI&Oacute;N</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Independientemente de la manera como se consolida la informaci&oacute;n, uno de los cap&iacute;tulos m&aacute;s fascinantes de la investigaci&oacute;n de la memoria se refiere a las diversas evidencias y teor&iacute;as de c&oacute;mo se constituye su almacenamiento. La propia palabra <i>memoria </i>remite a la expresi&oacute;n latina <i>memini </i>que significa grabar o incrustar. Se supone desde hace centurias que debe existir una huella, una traza de la informaci&oacute;n procesada previamente a la que sea posible regresar mediante la recolecci&oacute;n o el recuerdo. En este punto en particular el problema mente&#150;cuerpo adquiere una expresi&oacute;n muy precisa, pues se supone que esa huella debe ser de &iacute;ndole f&iacute;sica, es decir, que debe grabarse de alguna manera en el cuerpo y en particular en el cerebro para ser recuperable a la conciencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el punto de vista de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica sobre el almacenamiento de la informaci&oacute;n memorable tambi&eacute;n debemos distinguir varios abordajes. Uno de ellos cuestiona sobre qu&eacute; capacidad tiene el almac&eacute;n, otro sobre c&oacute;mo est&aacute; organizado y un tercero en qu&eacute; consiste la huella f&iacute;sica de un recuerdo. En la historia de la investigaci&oacute;n sobre la memoria, una de las primeras preguntas abordada experimentalmente es la capacidad del sistema de la memoria. En este inciso, ya desde los tiempos de William James (1842&#150;1910), a finales del siglo XIX, se distingu&iacute;an dos almacenes de memoria, uno de corta y otro de larga duraci&oacute;n. Hoy en d&iacute;a se establece que el almac&eacute;n de corto plazo, como el que empleamos al memorizar ef&iacute;meramente un n&uacute;mero telef&oacute;nico para marcarlo, es de cinco a 10 &iacute;tems. El otro almac&eacute;n es el de largo plazo, aquello que podemos recordar en un periodo muy prolongado de tiempo si no es que por toda la vida. A lo largo del tiempo esta capacidad se ha mostrado como m&aacute;s y m&aacute;s grande. En la actualidad podr&iacute;amos decir que es virtualmente ilimitada. M&aacute;s que citar experimentos particulares vale la pena mencionar el curioso paralelismo entre un cuento de Jorge Luis Borges llamado &lt;&lt;Funes el memorioso&gt;&gt; y un caso cl&iacute;nico referido de hipermnesia por el conocido neuropsic&oacute;logo sovi&eacute;tico Alexander Luria (1902&#150;1977). Y si bien Borges invent&oacute; un personaje incapaz de olvidar y que reten&iacute;a toda la informaci&oacute;n vivida, Luria relat&oacute; el caso de &lt;&lt;S&gt;&gt; precisamente con esa anomal&iacute;a cognitiva. Vale la pena mencionar que, con el &aacute;nimo de conseguir un r&eacute;cord Guinness, el hind&uacute; Rajan Mahadevan recit&oacute; de memoria 31 811 decimales del n&uacute;mero p&iacute; (3.1416..) por tres horas y 49 minutos consecutivos sin cometer ning&uacute;n error. Fue rebasado en 1987 por el japon&eacute;s Hideaki Tomoyoni quien memoriz&oacute; 40 000 d&iacute;gitos.<sup><a href="#notas">12</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, en referencia a la organizaci&oacute;n del dep&oacute;sito, se sabe que el almacenaje a largo plazo de la memoria sem&aacute;ntica de hechos y datos, lejos de ser un acopio amorfo de informaci&oacute;n, se encuentra finamente estructurada mediante el ordenamiento de los significados.<sup><a href="#notas">13</a></sup> Mediante esta organizaci&oacute;n no s&oacute;lo es posible el archivo y el recuerdo, sino la adquisici&oacute;n de nuevos conocimientos al ligar la informaci&oacute;n nueva con la que ya est&aacute; organizada en la memoria. La memoria se ordena de manera similar al sistema para instalar una biblioteca, lo cual hace posible encontrar un libro particular entre otros miles, en este caso un recuerdo espec&iacute;fico en el sorprendente lapso de milisegundos en el que ocurre. Aunque &uacute;til, el s&iacute;mil es imperfecto pues en todo caso la memoria ser&iacute;a como una biblioteca en renovaci&oacute;n constante, no s&oacute;lo de &iacute;tems sino de criterios de almacenamiento. En cualquier caso el dep&oacute;sito de informaci&oacute;n se realiza mediante la categorizaci&oacute;n siguiendo un orden particular seg&uacute;n las caracter&iacute;sticas comunes de los &iacute;tems. En efecto, la memoria sem&aacute;ntica de largo plazo est&aacute; conformada por subconjuntos de significado af&iacute;n, algo que la ciencia cognitiva denomina <i>campos sem&aacute;nticos. </i>Se trata de conjuntos de palabras o conceptos que tienen un rasgo de significado en com&uacute;n, como podr&iacute;an ser <i>hospital, jeringa, enfermera, quir&oacute;fano, galeno. </i>Como se puede ver, en la estructuraci&oacute;n de los campos sem&aacute;nticos intervienen factores extra&#150;ling&uuml;&iacute;sticos de tipo cultural o hist&oacute;rico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La noci&oacute;n de campo sem&aacute;ntico ha resultado muy &uacute;til para comprender mejor no s&oacute;lo la forma de almacenamiento, sino tambi&eacute;n la adquisici&oacute;n, pues los &iacute;tems se almacenan en conexi&oacute;n con otros previamente depositados y dependen de la historia del sistema. De igual forma se sabe que la recuperaci&oacute;n de un &iacute;tem es m&aacute;s r&aacute;pida y eficiente si se ha utilizado recientemente un concepto del mismo campo sem&aacute;ntico. Se sabe tambi&eacute;n que el aprendizaje de un &iacute;tem en particular y su almacenamiento depende del contexto y que la &lt;&lt;fuerza&gt;&gt; del &iacute;tem en t&eacute;rminos de la facilidad, viveza y persistencia del recuerdo es mayor cuanto mayor sea el n&uacute;mero de asociaciones que establezca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La memoria de largo plazo no se limita a los conceptos, sino que existe una poderosa memoria para las im&aacute;genes que ha sido menos explorada. Sin duda podemos evocar im&aacute;genes precisas durante d&eacute;cadas, aun sin necesidad de nombrarlas, pero hasta hace poco no se conoc&iacute;a la fidelidad o la capacidad de este almac&eacute;n. Recientemente el Grupo de Ciencias Cerebrales y Cognitivas del MIT analiz&oacute; esta cuesti&oacute;n mostr&aacute;ndole a 14 sujetos voluntarios 2500 im&aacute;genes de objetos a raz&oacute;n de tres im&aacute;genes por segundo durante 5.5 horas. Las im&aacute;genes aparec&iacute;an en pares de objetos diferentes (una taza y un plato, por ejemplo), dos objetos de la misma categor&iacute;a (dos tazas distintas) o un solo objeto en dos situaciones (la misma taza llena y a medio llenar). Al terminar la serie se examinaba el recuerdo de los sujetos mostr&aacute;ndoles &eacute;stos y otros pares de im&aacute;genes y pregunt&aacute;ndoles cu&aacute;les hab&iacute;an visto. La fidelidad del recuerdo fue extraordinaria: 92% para las comparaciones f&aacute;ciles, 88% para las intermedias y 87% para las dif&iacute;ciles.<sup><a href="#notas">14</a></sup> De esta manera podemos afirmar que la memoria visual humana tiene una capacidad de almacenamiento masiva y sumamente precisa para el detalle, lo cual contradice la noci&oacute;n de que la memoria es bastante imprecisa aunque refuerza la idea de que existen sistemas mnem&oacute;nicos de capacidades diferentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n a la pregunta referente a la naturaleza de la huella de la memoria, el tema ha sido abordado de manera extensa por la neurociencia y requiere un inciso aparte, como lo emprendemos ahora.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EN BUSCA DEL ENGRAMA</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ha dicho que la memoria es el Santo Grial de la neurociencia.<sup><a href="#notas">15</a></sup> En efecto, la neurociencia se ha abocado por d&eacute;cadas a tratar de identificar el <i>engrama, </i>es decir la huella cerebral de un &iacute;tem particular de informaci&oacute;n almacenada con el aprendizaje y recuperada con el recuerdo. De esta forma, desde el pionero de esta investigaci&oacute;n, el psic&oacute;logo Karl Lashley (1890&#150;1958), la pregunta clave para la neurociencia cognitiva de la memoria ha sido y sigue siendo la siguiente: &iquest;qu&eacute; es y d&oacute;nde est&aacute; el engrama?<sup><a href="#notas">16</a></sup> El t&eacute;rmino y su sentido fueron sugeridos por el bi&oacute;logo naturalista alem&aacute;n Richard Semon (1859&#150;1918) tomando del griego la idea de una huella o l&iacute;nea (<i>gramma</i>) que se traza <i>en </i>el cerebro. Es interesante anotar que Semon era partidario de un paralelismo psicof&iacute;sico seg&uacute;n el cual cada acto mental debe corresponder con un proceso neurol&oacute;gico. De esta manera concibi&oacute; que <i>mneme, </i>o sea la memoria, debe tener un trazo que se registra o se graba en &lt;&lt;la sustancia irritable&gt;&gt; del cerebro.<sup><a href="#notas">17</a> </sup>A lo largo del tiempo han ocurrido m&uacute;ltiples teor&iacute;as sobre la naturaleza del engrama y esto, aunado a una acumulaci&oacute;n extraordinaria de experimentos relevantes pero claramente distintos en enfoque y nivel de an&aacute;lisis, ha producido cierta confusi&oacute;n en el campo de su estudio. Sin embargo hoy en d&iacute;a es posible esclarecer que se han producido diversas teor&iacute;as y originado numerosos experimentos que usualmente inciden sobre un nivel espec&iacute;fico de la jerarqu&iacute;a del sistema neuropsicol&oacute;gico.<sup><a href="#notas">18</a></sup> De esta forma se ha informado que el aprendizaje y la memoria afectan cada uno de los niveles de la jerarqu&iacute;a de organizaci&oacute;n del Sistema Nervioso y el cerebro. A continuaci&oacute;n resumir&eacute; de manera muy esquem&aacute;tica un enorme c&uacute;mulo de datos sobre la neurofisiolog&iacute;a de la memoria agrup&aacute;ndolos en los diferentes niveles de organizaci&oacute;n del cerebro empezando por el m&aacute;s b&aacute;sico, el molecular, y terminando con el m&aacute;s integral, que es el organismo entero.<sup><a href="#notas">19</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A nivel molecular, en el que debemos considerar de manera destacada a los compuestos qu&iacute;micos del cerebro involucrados en la transmisi&oacute;n de la informaci&oacute;n nerviosa, como son los neurotransmisores y los receptores, se ha demostrado que el aprendizaje modifica los niveles, la liberaci&oacute;n o el recambio de neurotransmisores y neuromoduladores, o sea una modificaci&oacute;n cuantitativa de la funci&oacute;n nerviosa. Algunos de los neurotransmisores parecen estar muy involucrados en la memoria, como es el caso de la acetilcolina. Parte de la evidencia es que los f&aacute;rmacos que bloquean la transmisi&oacute;n colin&eacute;rgica, como la escopolamina,<sup><a href="#notas">20</a> </sup>producen una disminuci&oacute;n importante en varias funciones mnem&oacute;nicas. A la inversa, algunos f&aacute;rmacos que favorecen la transmisi&oacute;n colin&eacute;rgica, como los inhibidores de la acetilcolinesterasa que previenen la destrucci&oacute;n de la acetilcolina o los precursores de esta amina son &uacute;tiles en trastornos de la memoria como en la enfermedad de Alzheimer.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante una &eacute;poca fue muy llamativo el hecho no s&oacute;lo cuantitativo sino cualitativo de que algunos est&iacute;mulos particulares involucran la formaci&oacute;n de nuevas especies de macromol&eacute;culas en el cerebro. Este ser&iacute;a el caso de las planarias can&iacute;bales que aprend&iacute;an con mayor rapidez la resoluci&oacute;n de un laberinto despu&eacute;s de ingerir a otras planarias que ya lo hab&iacute;an aprendido, un dato correlacionado con la formaci&oacute;n de nuevas especies de RNA cerebral.<sup><a href="#notas">21</a></sup> Se puede invocar tambi&eacute;n el asunto m&aacute;s reciente de una mol&eacute;cula, llamada escotofobina, asociada a la evasi&oacute;n de un espacio oscuro en el que la rata aprende a no entrar una vez que all&iacute; ha recibido un choque el&eacute;ctrico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una l&iacute;nea muy abundante de investigaci&oacute;n implica que la s&iacute;ntesis de prote&iacute;nas es necesaria para la consolidaci&oacute;n de una memoria a largo plazo. A su vez, la s&iacute;ntesis de prote&iacute;nas depende de los mecanismos de expresi&oacute;n gen&eacute;tica a partir del DNA y que usan al RNA como mensajero. Recientemente se ha probado que ciertos tratamientos qu&iacute;micos que afectan la expresi&oacute;n gen&eacute;tica para la s&iacute;ntesis de prote&iacute;nas activan el aprendizaje en roedores, aun cuando &eacute;stos presenten deficiencias gen&eacute;ticas de memoria.<sup><a href="#notas">22</a></sup> Uno de los objetivos de la investigaci&oacute;n epigen&eacute;tica es lograr encontrar un tratamiento que haga reversibles las lesiones cognitivas de padecimientos como el Alzheimer. Este tipo de investigaci&oacute;n abre las puertas para hacer l&oacute;gicamente posible la trama de la pel&iacute;cula de neurociencia&#150;ficci&oacute;n <i>Charly, </i>en la que una sustancia revierte un retardo mental hasta la genialidad, aunque de manera tr&aacute;gicamente ef&iacute;mera.<sup><a href="#notas">23</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A nivel celular se han esclarecido diversos mecanismos pl&aacute;sticos de las neuronas que son necesarios para que ocurra la memoria. La hip&oacute;tesis m&aacute;s antigua y que ha sido debidamente comprobada fue del pionero de la neurociencia contempor&aacute;nea Santiago Ram&oacute;n y Cajal, quien especul&oacute; genialmente en el siglo XIX que los recuerdos se deber&iacute;an al fortalecimiento de las uniones que &eacute;l hab&iacute;a descubierto entre las neuronas y que han sido denominadas sinapsis. Usualmente se acredita al psic&oacute;logo canadiense Donnald Hebb como el originario de esta hip&oacute;tesis y ciertamente la elabor&oacute; de manera m&aacute;s detallada en 1949. Hay al menos dos tipos de evidencias experimentales a favor de esta hip&oacute;tesis de fortalecimiento de ciertas sinapsis durante el aprendizaje. El primero se ejemplifica con el admirable trabajo, en la Universidad Columbia, del psiquiatra norteamericano de origen vien&eacute;s Eric Kandel y que le mereci&oacute; el premio N&oacute;bel en el a&ntilde;o 2000. Kandel demostr&oacute; que la amplificaci&oacute;n del reflejo de protecci&oacute;n de la liebre de mar (<i>Aplysia californica</i>) es debida a una facilitaci&oacute;n de las sinapsis que conectan neuronas sensoriales con motoras.<sup><a href="#notas">24</a></sup> Adem&aacute;s, su investigaci&oacute;n aclar&oacute; algunos de los mecanismos &iacute;ntimos de esa facilitaci&oacute;n. Por ejemplo, la memoria a corto plazo que evoca un est&iacute;mulo d&eacute;bil depende de la entrada de calcio y de la consecutiva liberaci&oacute;n del transmisor, en tanto que la memoria a largo plazo evocada por un est&iacute;mulo m&aacute;s potente aumenta y fortalece ciertos eventos moleculares post&#150;sin&aacute;pticos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cambio pl&aacute;stico del aprendizaje no se limita al fortalecimiento o facilitaci&oacute;n de ciertas sinapsis, sino a la proliferaci&oacute;n de nuevas conexiones entre neuronas. Existe un gran c&uacute;mulo de evidencia de sinaptog&eacute;nesis asociada a la adquisici&oacute;n de informaci&oacute;n, incluso en tiempo real, de tal manera que se puede asegurar que con la lectura de estas l&iacute;neas ocurren nuevas sinapsis en el cerebro del lector, en especial si los conceptos, como se pretende, van a ser recordados. M&aacute;s a&uacute;n, a partir de evidencias obtenidas por el investigador argentino Fernando Nottebohm, en la Universidad Rockefeller, en p&aacute;jaros adultos que producen nuevas neuronas cada estaci&oacute;n de apareamiento para cantar, se ha abierto la sensacional posibilidad de neurog&eacute;nesis en respuesta al entrenamiento o al aprendizaje. Existen ya algunas evidencias de que esto ocurre en especial durante la potenciaci&oacute;n a largo plazo, un modelo de memoria seg&uacute;n el cual la estimulaci&oacute;n repetida de ciertas c&eacute;lulas del hipocampo produce en sus v&iacute;as una potenciaci&oacute;n funcional al parecer permanente.<sup><a href="#notas">25</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fen&oacute;meno fisiol&oacute;gico conocido como potenciaci&oacute;n a largo plazo, se debe a la liberaci&oacute;n repetida de glutamato a partir de neuronas presin&aacute;pticas y la inducci&oacute;n de sensibilidad en la neurona post&#150;sin&aacute;ptica a este transmisor excitatorio. Todos estos cambios fortalecen las conexiones sin&aacute;pticas y apoyan decididamente la hip&oacute;tesis de Cajal y Hebb. Al hablar de conexiones sin&aacute;pticas reforzadas nos situamos ya en el nivel intercelular de an&aacute;lisis cerebral, aunque &eacute;ste ser&iacute;a el m&aacute;s elemental, pues este nivel tiene su mejor expresi&oacute;n anat&oacute;mica y funcional en los conjuntos de conexiones y en las redes neuronales. Uno de los disc&iacute;pulos de Cajal, Rafael Lorente de N&oacute;, demostr&oacute; que existen circuitos de retro&#150;informaci&oacute;n entre neuronas, lo cual dio origen a la hip&oacute;tesis de la producci&oacute;n de circuitos reverberantes y sistemas de retroacci&oacute;n o <i>feedback </i>interneuronal como engramas de memoria. Adem&aacute;s de la demostraci&oacute;n de sinaptog&eacute;nesis como consecuencia del aprendizaje en las v&iacute;as estimuladas, se ha mostrado experimentalmente la producci&oacute;n de nuevos circuitos reverberantes. Concretamente un circuito del hipocampo formado por tres sinapsis est&aacute; involucrado en la formaci&oacute;n de recuerdos a partir de eventos novedosos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A nivel modular, es decir en referencia a los diversos n&uacute;cleos y zonas cerebrales particulares, se han comprobado repetidamente modificaciones en la talla, la composici&oacute;n qu&iacute;mica o la textura fina de n&uacute;cleos y m&oacute;dulos como el hipocampo, el cuerpo caudado, el cerebelo y otros m&aacute;s. Este tipo de modularidad o localizaci&oacute;n nerviosa de &iacute;tems de la memoria no es del todo certera y depende del tipo de informaci&oacute;n procesada y almacenada. Por ejemplo, el condicionamiento aversivo de una sola prueba que presenta la rata sometida a un choque el&eacute;ctrico cuando se introduce en un compartimiento oscuro de una jaula experimental, depende de la integridad del n&uacute;cleo caudado, aunque si el est&iacute;mulo es suficientemente intenso abarca otros m&oacute;dulos.<sup><a href="#notas">26</a> </sup>Por otra parte se sabe que diversas memorias de procedimiento se almacenan en el cerebelo. Un caso especial de localizaci&oacute;n de un engrama ha sido demostrado por Richard Thompson para el parpadeo condicionado del conejo en el n&uacute;cleo interp&oacute;sito del cerebelo,<sup><a href="#notas">27</a></sup> se trata de una conducta sumamente localizada y espec&iacute;fica para un est&iacute;mulo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este nivel de investigaci&oacute;n concerniente al papel de m&oacute;dulos particulares del cerebro es necesario mencionar la espectacular evidencia que han provisto casos cl&iacute;nicos como el de un paciente que fue estudiado durante d&eacute;cadas por el grupo de neuropsic&oacute;logos de la universidad de McGill. Se trata de H. M. cuyo hipocampo le fue extra&iacute;do quir&uacute;rgicamente en 1953 para tratar una epilepsia.<sup><a href="#notas">28</a></sup> La epilepsia en efecto fue eliminada, pero H. M. padeci&oacute; a partir de ah&iacute; una incapacidad para formar memorias a largo plazo, aunque recordaba por periodos cortos. La incapacidad inclu&iacute;a hechos, nombres e im&aacute;genes asociados a la memoria declarativa. Sus recuerdos de antes de la operaci&oacute;n permanecieron intactos, es decir sufri&oacute; una amnesia anter&oacute;grada, a partir de la lesi&oacute;n. Las otras funciones mnem&oacute;nicas y cognitivas de H. M. permanecieron intactas. De este caso y otros similares<sup><a href="#notas">29</a></sup> es posible inferir que el hipocampo es necesario para la formaci&oacute;n de memorias a largo plazo a partir de las de corto plazo pero que no es el sitio de almacenaje y que no participa de la memoria operativa y de procedimientos. Otro tipo de indagaci&oacute;n se refiere a los recuerdos emotivos y en este inciso destaca la investigaci&oacute;n de Joseph LeDoux sobre el papel de los n&uacute;cleos amigdalinos del l&oacute;bulo temporal en las respuestas condicionadas de miedo en la rata.<sup><a href="#notas">30</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A nivel intermodular, la conexi&oacute;n entre diversos m&oacute;dulos del cerebro, se puede afirmar que hay sistemas de m&oacute;dulos y partes organizadas del cerebro particularmente involucrados en la memoria. El m&aacute;s importante de esos sistemas es probablemente el l&oacute;bulo temporal del cerebro que incluye el hipocampo y las cortezas perirrinal, entorrinal y parahipocampal adyacentes. El l&oacute;bulo temporal interviene en la memoria declarativa, es decir en el recuerdo consciente de hechos y eventos as&iacute; como en el proceso de consolidaci&oacute;n. Es ilustrativo mencionar que la evidencia inicial sobre el papel del l&oacute;bulo temporal fue obtenida de manera dram&aacute;tica por el neurocirujano canadiense Wilder Penfield (1891&#150;1976) al estimular diversas partes del cerebro humano en pacientes epil&eacute;pticos mientras se encontraban conscientes en su mesa de operaciones para ser sometidos a un procedimiento quir&uacute;rgico. A diferencia de los resultados de activar otras localidades que lo llevaron a establecer el mapa somatot&oacute;pico del cuerpo en el cerebro, la estimulaci&oacute;n del l&oacute;bulo temporal evocaba el recuerdo v&iacute;vido de experiencias, pr&aacute;cticamente la alucinaci&oacute;n de una huella mn&eacute;sica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A nivel org&aacute;nico debemos relatar las evidencias de modificaci&oacute;n en el tama&ntilde;o y configuraci&oacute;n del cerebro por la experiencia. M&aacute;s que subrayar el papel de ciertas estructuras o m&oacute;dulos, las teor&iacute;as y las evidencias en relaci&oacute;n al cerebro como un todo ponen en relevancia principios de plasticidad cerebral no localizados. Ha ocurrido a lo largo del tiempo una intensa controversia entre las versiones localizadas y las distribuidas de la memoria y el engrama. En su libro de 1939 <i>&lt;&lt;In search of the engram&gt;&gt;, </i>Karl Lashley abogaba, luego de m&uacute;ltiples experimentos de ablaci&oacute;n de partes del cerbero de ratas en el aprendizaje de un laberinto, por un principio de potencialidad equiparable del tejido cerebral, es decir que la memoria de esta tarea particular pod&iacute;a estar sujeta a sustituci&oacute;n de lugar y a una extensa representaci&oacute;n. Defend&iacute;a en consecuencia un &lt;&lt;principio de acci&oacute;n de masa&gt;&gt; en vista de que obten&iacute;a una reducci&oacute;n del aprendizaje en funci&oacute;n de la cantidad de tejido destruida. Algunas hip&oacute;tesis contempor&aacute;neas tienen tambi&eacute;n un aroma de distribuci&oacute;n m&aacute;s que de localizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n aprendida. Por ejemplo, la hip&oacute;tesis hologr&aacute;fica del neurofis&oacute;logo checo&#150;norteamericano Kart Pribram implicar&iacute;a una representaci&oacute;n distribuida de la informaci&oacute;n de manera parecida a lo que ocurre con el holograma en el cual una parte puede codificar la informaci&oacute;n de la totalidad.<sup><a href="#notas">31</a> </sup>Seg&uacute;n el neurocient&iacute;fico catal&aacute;n Joaqu&iacute;n Fuster existen caminos y redes organizadas jer&aacute;rquicamente en la corteza cerebral para la representaci&oacute;n cognitiva. En esta interesante teor&iacute;a las memorias particulares se conciben como redes corticales asociativas que trabajan sincr&oacute;nica y sin&eacute;rgicamente mediante el fortalecimiento de sus sinapsis.<sup><a href="#notas">32</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una serie de hip&oacute;tesis y evidencias experimentales de codificaci&oacute;n en redes funcionales movibles y de realambrado tambi&eacute;n han dado origen a teor&iacute;as asociativas en redes y la idea de una representaci&oacute;n distribuida es caracter&iacute;stica del paradigma de la ciencia cognitiva llamado conexionismo, que floreci&oacute; en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 1980 con una manifestaci&oacute;n particular en las ciencias del c&oacute;mputo mediante los sistemas de programaci&oacute;n distribuida en paralelo (PDP).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este inciso del cerebro, tomado como un todo en referencia a la memoria y a la experiencia, es importante destacar otros dos tipos de evidencias experimentales. La primera se refiere a experimentos cl&aacute;sicos realizados por el grupo de Mark Rosezweig en la Universidad de California, desde los a&ntilde;os 1970.<sup><a href="#notas">33</a></sup> El experimento es de una elegante simpleza: se colocan a ratas de laboratorio en dos tipos de ambientes, unas solitarias en jaulas sin aditamento alguno y a otras en grupos y en un medio ambiente enriquecido con juegos, objetos y ruedas de ejercicio. Al cabo de un mes estas &uacute;ltimas ratas muestran cerebros significativamente m&aacute;s pesados, dotados de una corteza m&aacute;s gruesa, mayor n&uacute;mero de espinas dendr&iacute;ticas en sus neuronas y m&uacute;ltiples ventajas neuroqu&iacute;micas en comparaci&oacute;n con sus controles que permanecieron en confinamientos solitarios. Bien se puede inferir que las diferencias se deben a la m&aacute;s rica experiencia de estos animales y sus efectos neurobiol&oacute;gicos. En aparente contraste con este resultado, recientemente se ha mostrado, mediante im&aacute;genes cerebrales, que la experiencia inferida por las diferencias entre un est&iacute;mulo conocido y uno novedoso, reduce la actividad funcional cerebral. Sin embargo la aparente paradoja se disuelve al concluir que el cerebro gana tanto en su anatom&iacute;a como en su funci&oacute;n, de tal manera que con la experiencia se enriquece morfol&oacute;gicamente y se hace m&aacute;s eficiente funcionalmente, dos propiedades seguramente asociadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; es entonces y d&oacute;nde est&aacute; el engrama de la memoria? De acuerdo a la evidencia y al esquema presentados es consecuente y aclaratorio definir al engrama como una modificaci&oacute;n pl&aacute;stica del Sistema Nervioso a todos sus niveles, de tal manera que es posible reconocer cambios duraderos en la composici&oacute;n y configuraci&oacute;n del cerebro en cualquiera de ellos. Esta modificaci&oacute;n es parte de cambios din&aacute;micos, r&aacute;pidos y robustos que abarcan todos los niveles de organizaci&oacute;n cerebral. Se podr&iacute;a decir que el concepto general de plasticidad cerebral o neuroplasticidad, especificado en el nivel y el aspecto de la funci&oacute;n nerviosa que se estudie, puede resultar una alternativa conveniente al de engrama, con su aura de huella estable, pues ni la marca ni el sustrato son estacionarios o, de hecho, claramente distinguibles. La investigaci&oacute;n cerebral m&aacute;s que mostrar los lugares donde est&aacute; la memoria ha mostrado lo que hacen diversas partes del cerebro al consolidar, almacenar, recuperar o perder informaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque la idea de cambios morfol&oacute;gicos del cerebro en respuesta al medio fue inicialmente formulada por el sabio espa&ntilde;ol Ram&oacute;n y Cajal, el t&eacute;rmino de <i>plasticidad cerebral </i>fue acu&ntilde;ado en 1948 por el neurofisi&oacute;logo polaco Jerzy Konorski (1903&#150;1973) en el marco de su idea pionera del cerebro como un sistema complejo que organiza la funci&oacute;n del cuerpo en funci&oacute;n del tiempo. La asombrosa capacidad pl&aacute;stica del cerebro se puede ilustrar con casos extremos de hidrocefalia durante el desarrollo, en los cuales el tejido cerebral hab&iacute;a quedado reducido a vol&uacute;menes entre un 10 y un 40% de lo normal y que fueron descubiertos por casualidad en personas de inteligencia, memoria, conducta y cognici&oacute;n normales o incluso superiores durante estudios radiol&oacute;gicos del cr&aacute;neo.<sup><a href="#notas">34</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RECUPERACI&Oacute;N DE LA INFORMACI&Oacute;N: EL RECONOCIMIENTO Y EL RECUERDO</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Acabamos de relatar que durante la consolidaci&oacute;n de la informaci&oacute;n una experiencia modifica la funci&oacute;n cerebral en todos sus niveles de manera m&uacute;ltiple y m&aacute;s o menos transitoria. De forma complementaria ser&aacute; necesario decir que durante la recolecci&oacute;n o el recuerdo esa funci&oacute;n modificada fluye causalmente hacia niveles de organizaci&oacute;n superior que resultan en esa otra experiencia que llamamos recuerdo y cuya forma y contenido mantiene una relaci&oacute;n que dista de ser una restituci&oacute;n simple de la experiencia original debido a los m&uacute;ltiples procesos y transformaciones de informaci&oacute;n que ocurren a lo largo de los procesos involucrados. Sin embargo, para que la recuperaci&oacute;n sea adaptativa, es decir que conduzca a una conducta apropiada ante los est&iacute;mulos, deber&aacute; mantener una conformaci&oacute;n lo suficientemente fidedigna para que sea utilizable y exitosa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s importante en relaci&oacute;n a la recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n ser&iacute;a averiguar el mecanismo por el cual una huella se recupera, aflora y se torna en un recuerdo consciente. Este mecanismo debe ser una forma de <i>emergencia </i>en el sentido de que un contenido inconsciente, una informaci&oacute;n latente y almacenada en los diversos estratos de la actividad nerviosa del cerebro, surge y se torna expl&iacute;cita o consciente. En este punto ser&aacute; necesario volver sobre el tema de la conciencia como propiedad emergente pues no se puede hoy d&iacute;a mantener que el estado y el estatuto consciente del recuerdo, o cualquier otro proceso de conciencia, surjan desencarnados de una base biol&oacute;gica y particularmente cerebral.<sup><a href="#notas">35</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conviene distinguir dos procesos cognitivos muy diferentes de recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n: el reconocimiento y la rememoraci&oacute;n. El reconocimiento es el recuerdo sensorial o perceptivo ante est&iacute;mulos que ya fueron procesados o experimentados. Esto ocurre de manera autom&aacute;tica y sumamente r&aacute;pida mediante procesos de identificaci&oacute;n y categorizaci&oacute;n espec&iacute;ficos del tipo de procesamiento perceptual. Por ejemplo, m&uacute;ltiples formas que vemos en el campo visual se reconocen por sus partes relevantes y por sus caracteres en tanto que la identidad de una palabra nos est&aacute; dada por sus letras, todo ello en tiempo de milisegundos. Es bien sabido que las neuronas visuales individuales se encargan de detectar caracteres y que los componentes se integran mediante neuronas complejas. En el caso del reconocimiento intervienen entonces dos tipos de influencias en la jerarqu&iacute;a de los sistemas cerebrales, pues por una parte el reconocimiento est&aacute; guiado por los datos sensoriales, por las caracter&iacute;sticas del est&iacute;mulo, y por otro est&aacute; guiado por el contexto o por la historia del sistema en relaci&oacute;n a ese est&iacute;mulo, por la atenci&oacute;n que se ponga en la escena y que var&iacute;a seg&uacute;n la tarea y por otras caracter&iacute;sticas ya no de los datos, sino por la arquitectura y la historia del sistema perceptivo involucrado. Un caso muy relevante para este tema es el de la agnosia visual que se ha reportado en ciegos de nacimiento operados de cataratas cong&eacute;nitas y que llegan a ver, pero no a reconocer durante un tiempo los objetos de su campo visual, lo que les imposibilita para desenvolverse significativamente en el mundo que ven pero no pueden interpretar.<sup><a href="#notas">36</a></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia del reconocimiento, la rememoraci&oacute;n es una b&uacute;squeda activa en los almacenes de la memoria de tal manera que se recupera algo aprendido sin necesidad de est&iacute;mulos actuales. Sin embargo hay formas de rememorar que ocurren tambi&eacute;n ante ciertos est&iacute;mulos. Solemos usar el concepto de <i>reminiscencia </i>para hablar de un recuerdo v&iacute;vido usualmente evocado por un est&iacute;mulo disparador. El caso paradigm&aacute;tico de reminiscencia es el del narrador de la celeb&eacute;rrima escena de <i>&lt;&lt;En busca del Tiempo perdido&gt;&gt;, </i>de Marcel Proust, quien ante el sabor de una magdalena evoca un incidente similar de su infancia y una serie de recuerdos consecutivos que dan pie para que desarrolle este parteaguas de la literatura moderna, en la que la exploraci&oacute;n de la memoria del narrador juega un papel central.<sup><a href="#notas">37</a> </sup>Este tipo de recuerdos dependen del contexto de la informaci&oacute;n en el sentido de que ciertas se&ntilde;ales son similares entre el estado en el cual tuvo lugar el aprendizaje original y en el cual se le recuerda.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El recuerdo implica una b&uacute;squeda en rutas de conexiones establecidas durante el proceso de aprendizaje en referencia al significado de los hechos y con las que se construye una organizaci&oacute;n ordenada de la memoria. El recuerdo deliberado, no el que surge por un est&iacute;mulo significativo que lo dispara, sino el que evocamos voluntariamente, es uno de los procesos m&aacute;s fascinantes y llamativos de la memoria. Es un proceso de muy alto nivel de integraci&oacute;n pues campea en su desarrollo y operaci&oacute;n una motivaci&oacute;n y una voluntad de recordar de din&aacute;mica muy compleja, como lo muestra el conocido fen&oacute;meno de <i>&lt;&lt;en la punta de la lengua&gt;&gt; </i>que ocurre t&iacute;picamente cuando reconocemos un rostro y podemos afirmar muchas cosas del personaje pero no podemos recordar su nombre. Otro fen&oacute;meno peculiar del recuerdo es el llamado <i>flashback </i>en el cual un sujeto tiene una recolecci&oacute;n repentina, v&iacute;vida y no deliberada de una experiencia pasada. Se trata de eventos epis&oacute;dicos intensamente coloreados por la emoci&oacute;n y usualmente asociados a un recuerdo traum&aacute;tico, como ocurre en veteranos de guerra, en v&iacute;ctimas de abuso f&iacute;sico y sexual o bien a la alteraci&oacute;n del estado de conciencia producido por los alucin&oacute;genos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ocurre con la evidencia de dos sistemas de almacenaje de la memoria, que hemos tratado ya, el recuerdo habitual se constituye por la activaci&oacute;n de la &lt;&lt;memoria de trabajo&gt;&gt;, de capacidad limitada pero de f&aacute;cil acceso, que recupera o activa informaci&oacute;n de la &lt;&lt;memoria de almac&eacute;n&gt;&gt; de inmensa capacidad y organizaci&oacute;n compleja. El recuerdo implica una b&uacute;squeda en rutas de conexiones que se establecen durante el proceso de aprendizaje en referencia al significado de los hechos y con las que se construye una organizaci&oacute;n ordenada de la memoria de almac&eacute;n. En el caso de las memorias autobiogr&aacute;ficas propias de la memoria epis&oacute;dica se ha probado repetidamente que el recuerdo depende del estado e incluye no s&oacute;lo el &iacute;tem relevante sino todo el contexto acompa&ntilde;ante. El caso t&iacute;pico es el recuerdo que guardan las personas de eventos extraordinarios o emocionalmente relevantes, como podr&iacute;a ser el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Usualmente la persona recuerda en detalle no s&oacute;lo el hecho, sino las circunstancias en las que se enter&oacute;, d&oacute;nde y con qui&eacute;n estaba, como si el sistema de memoria tomara una foto con flash del acontecimiento o enviara la orden de imprimir todas las circunstancias del evento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En referencia a este tipo de recuerdos autobiogr&aacute;ficos se ha acumulado evidencia de que el sistema de la memoria puede ser l&aacute;bil tanto en la consolidaci&oacute;n como en la evocaci&oacute;n de la informaci&oacute;n. Esto es particularmente evidente en el caso de la memoria post&#150;traum&aacute;tica, la cual, a diferencia de la ordinaria, ocurre en eventos desgarradores y se graba y recupera de manera distorsionada dando origen en ocasiones a falsos recuerdos. Ahora bien, el <i>falso recuerdo </i>no es privativo de las experiencias traum&aacute;ticas, sino que ocurre tambi&eacute;n en la memoria ordinaria. Es bien conocida una prueba en la cual se muestra una foto de una oficina a los sujetos voluntarios durante unos segundos y al cabo de diversos lapsos de tiempo se les pide que enumeren los objetos presentes en la foto.<sup><a href="#notas">38</a></sup> La recolecci&oacute;n es usualmente bastante correcta, pero un n&uacute;mero de voluntarios recuerdan con claridad objetos que no est&aacute;n en la foto pero que se esperar&iacute;a estuvieran en ella, como libros en los estantes. En efecto, la foto muestra estantes, escritorio y otros objetos sugerentes de una oficina y el falso recuerdo de los libros es una evidencia emp&iacute;rica de reconstrucci&oacute;n, con elementos agregados al est&iacute;mulo original. Es muy probable que el recuerdo ordinario agregue y quite elementos de la escena original lo cual habla de una reconstrucci&oacute;n m&aacute;s que de una evocaci&oacute;n fidedigna de la informaci&oacute;n. Sin embargo, para que la memoria sea eficiente como gu&iacute;a del razonamiento o del comportamiento, suponemos que es necesario insistir en que debe existir una cuota de fidelidad operativa en el sistema de consolidaci&oacute;n, almac&eacute;n y recolecci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El gran psiquiatra alem&aacute;n Emil Kraepelin (1856&#150;1926) describi&oacute; inicialmente, en 1886, varios errores de la memoria como &lt;&lt;paramnesias&gt;&gt;. La variedad m&aacute;s com&uacute;n es precisamente el tomar como genuinas o reales experiencias fantaseadas o so&ntilde;adas. Otra variedad ocurre cuando una persona conoce a alguien por primera vez, pero est&aacute; convencido de haberlo conocido antes. Finalmente Kraepelin describi&oacute; el caso en el cual no s&oacute;lo un objeto, sino una situaci&oacute;n o experiencia completa es considerada duplicaci&oacute;n de una anterior, el fen&oacute;meno que conocemos como <i>d&eacute;j&agrave; vu </i>y que ocurre en personas normales pero es particularmente frecuente en la epilepsia del l&oacute;bulo temporal. Muchas personas normales reportan haber no s&oacute;lo visto sino ya experimentado una situaci&oacute;n, lo cual debe recibir el nombre de <i>d&eacute;j&agrave; v&eacute;cu </i>(ya vivido). Ahora bien, este tipo de experiencias presentan una anomal&iacute;a en referencia a la memoria normal pues aunque la sensaci&oacute;n de haber vivido el evento es intensa, resulta que no se pueden recordar las circunstancias de tiempo o lugar en las que ocurrieron, lo cual las dota de un aura m&aacute;gica. Esto puede ser el resultado del traslape de la memoria a corto plazo en t&eacute;rminos de la memoria a largo plazo, en el sentido que los est&iacute;mulos tienen un procesamiento m&aacute;s veloz que la experiencia consciente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro trastorno de la memoria que puede ser normal o patol&oacute;gico es la confabulaci&oacute;n, pues si bien todos incluimos elementos inventivos y espurios en nuestros recuerdos y en su relato, esto es particularmente distorsionado en las amnesias, lleg&aacute;ndose al delirio en los pacientes alcoh&oacute;licos cr&oacute;nicos del llamado s&iacute;ndrome de Korsakoff, cuya neuropatolog&iacute;a incluye lesiones en ciertos n&uacute;cleos del hipot&aacute;lamo llamados cuerpos mamilares. Estas anomal&iacute;as de la memoria refuerzan la idea de que el recuerdo no es una reproducci&oacute;n de experiencias pasadas, sino una reconstrucci&oacute;n o edici&oacute;n de ellas que es normalmente bastante fiel, pero puede fallar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Est&aacute;n ampliamente documentados m&uacute;ltiples sesgos de la memoria para almacenar y recordar preferente y aun distorsionadamente eventos, est&iacute;mulos o experiencias pasadas. Shacter ha seleccionado a los m&aacute;s importantes en su escrito &lt;&lt;Los siete pecados de la memoria&gt;&gt; y existe disponible informaci&oacute;n detallada al respecto.<sup><a href="#notas">39</a></sup> Los fen&oacute;menos descritos y demostrados son tan humanos como recordar las calificaciones como mejores de lo que fueron, recordar el contenido de la informaci&oacute;n, pero no la fuente, confundir una memoria con una imaginaci&oacute;n (criptomnesia) considerar el pasado previsible, considerar los eventos m&aacute;s remotos como m&aacute;s recientes y los recientes como remotos (efecto telesc&oacute;pico) o recordar mejor las tareas no terminadas que las terminadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ELIMINACI&Oacute;N DE LA INFORMACI&Oacute;N: EL OLVIDO</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El olvido parece lo contrario del recuerdo, la imposibilidad de recordar. En el lenguaje ordinario lo entendemos de manera pasiva como un lugar al que van las cosas cuando ya no las podemos recordar y &lt;&lt;han ca&iacute;do en el olvido&gt;&gt; o bien de manera activa como un &lt;&lt;manto de olvido&gt;&gt; que cubre o borra a las cosas marginadas de la memoria. En todos los casos el mecanismo del olvido nos sugiere algo que debe desbaratar la huella y la informaci&oacute;n. Las primeras hip&oacute;tesis del olvido fueron propuestas por Hermann Ebbinghaus (1859&#150;1909), el propio pionero de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica sobre la memoria, quien supuso que debe ocurrir por dos posibles causas: el deterioro o decaimiento de la huella o bien por la prevenci&oacute;n de la consolidaci&oacute;n. Cualquiera de los dos mecanismos determinar&iacute;a una &lt;&lt;curva del olvido&gt;&gt; seg&uacute;n la cual al principio el olvido de una serie de n&uacute;meros es muy r&aacute;pido para luego perderse con menor velocidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciencia cognitiva actual favorece la hip&oacute;tesis de un fracaso para transferir la informaci&oacute;n de la memoria de corto a la de largo plazo, como ocurre con el ejemplo arriba se&ntilde;alado de un n&uacute;mero telef&oacute;nico que aprendemos s&oacute;lo para poder marcarlo, pero que no se retiene por mucho m&aacute;s tiempo. En el caso del deterioro de la huella hablar&iacute;amos de la p&eacute;rdida de la informaci&oacute;n una vez que ha ocurrido la consolidaci&oacute;n. En efecto, cuando la memoria de una experiencia pasada no se reactiva tiende a olvidarse y es posible que los recuerdos m&aacute;s antiguos sean m&aacute;s reacios a desaparecer porque han sido recuperados y reavivados muchas veces. Sin embargo no es s&oacute;lo el simple paso del tiempo el que erosiona la huella, pues algunos recuerdos permanecen por d&eacute;cadas sin haberse recordado, en tanto que otros sufren un decaimiento r&aacute;pido, aunque se hayan recordado. El paciente con demencia senil o con Alzheimer t&iacute;picamente olvida primero los acontecimientos recientes y conserva los m&aacute;s remotos por m&aacute;s tiempo, para al final perder hasta el reconocimiento perceptual. Es posible entonces que la simple repetici&oacute;n por el recuerdo haya consolidado con mayor fuerza a los recuerdos m&aacute;s remotos, pero esta hip&oacute;tesis no se ha comprobado pues es dif&iacute;cil de someterla a experimento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ha propuesto que un mecanismo del olvido tiene que ver con la <i>interferencia, </i>sea retroactiva, cuando un nuevo aprendizaje interfiere con otro anterior o preactiva cuando un recuerdo interfiere con uno nuevo. La interferencia ocurre cuando los recuerdos compiten en sus atributos y contextos. La evidencia de la memoria de estado es relevante en este caso, como la que ocurre con los alcoh&oacute;licos que olvidan estando sobrios d&oacute;nde escondieron las botellas pero lo recuerdan estando de nuevo intoxicados. El propio Ebbinghaus mostr&oacute; que al leerle una lista de n&uacute;meros o palabras a los sujetos, al cabo de un tiempo pod&iacute;an recordar mejor las primeras y las &uacute;ltimas, en tanto que olvidaban con mayor proporci&oacute;n las de en medio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No todo olvido se explica por la teor&iacute;a de la interferencia. Es importante se&ntilde;alar que en algunos sistemas de memoria el olvido puede no ocurrir, como es el caso de andar en bicicleta, lo cual, una vez aprendido, no se olvida aunque no se haya practicado por a&ntilde;os. De esta forma la memoria operativa parece poseer mecanismos de consolidaci&oacute;n o de almacenaje mucho m&aacute;s eficientes que la epis&oacute;dica o la sem&aacute;ntica. Una forma de olvido activo ocurrir&iacute;a seg&uacute;n la hip&oacute;tesis de Sigmund Freud (1856&#150;1939) en el mecanismo de defensa propuesto como <i>represi&oacute;n, </i>el caso de experiencias traum&aacute;ticas que son olvidadas pero que permanecen en el sistema afectando al comportamiento y pueden ser recordadas por diversos medios, en particular mediante el psicoan&aacute;lisis. La represi&oacute;n representar&iacute;a una forma selectiva de olvido que va mucho m&aacute;s all&aacute; de la interferencia. El notable neuropsic&oacute;logo de la Universidad de California en San Diego, V. S. Ramachandran, ha propuesto que un mecanismo de represi&oacute;n ocurre en la negaci&oacute;n de los pacientes con anosognosia cuando, afectados por un infarto cerebral del l&oacute;bulo parietal, dicen no tener su brazo o su pierna contralateral. Hay una especie de olvido activo o <i>represi&oacute;n </i>de esas partes del cuerpo, pues la v&iacute;a nerviosa y la corteza sensoriales permanecen intactas. Este tipo de teor&iacute;as y evidencias pueden implicar que existen dos tipos de olvido, la verdadera p&eacute;rdida de la informaci&oacute;n sea por desaparici&oacute;n de la huella y el enterramiento de la informaci&oacute;n fuera de la capacidad de recordarla consciente o deliberadamente. En este tema viene a cuento la canci&oacute;n &lt;&lt;se me olvid&oacute; que te olvid&eacute;&gt;&gt; es decir el recuerdo de algo supuestamente olvidado.<sup><a href="#notas">40</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La investigaci&oacute;n neurobiol&oacute;gica del olvido se encuentra en una etapa de revaloraci&oacute;n. Existe la posibilidad de que la interferencia realmente sea un factor crucial para el dep&oacute;sito de nueva informaci&oacute;n en el hipocampo, no en el sentido de que nuevas memorias se sobre&#150;escriban sobre otras reci&eacute;n depositadas, pues un sistema de memoria as&iacute; ser&iacute;a bastante in&uacute;til. Sin embargo las vivencias intensas tienden a solidificarse en ventaja de otras previas de menor colorido o intensidad emocional. En este sentido se mantiene la noci&oacute;n ya tradicional de que las memorias nuevas son claras pero fr&aacute;giles, en tanto que las antiguas son quiz&aacute;s m&aacute;s borrosas pero tambi&eacute;n m&aacute;s s&oacute;lidas, de forma tal que son las memorias recientes las m&aacute;s sujetas a interferencia. Ahora bien, en cuanto a la hip&oacute;tesis del decaimiento de la huella hasta hace poco no hab&iacute;a prueba experimental de ella. Sin embargo, trabajando con la liebre de mar (<i>Aplysia</i>) se ha mostrado que el incremento en la formaci&oacute;n de nuevas sinapsis asociado a la sensibilizaci&oacute;n, decae junto con la eliminaci&oacute;n del est&iacute;mulo.<sup><a href="#notas">41</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>SISTEMAS COGNITIVOS Y ARQUITECTURA DE LA MEMORIA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como hemos visto a lo largo de este trabajo el progreso en el entendimiento de la memoria en las ciencias cognitivas ha sido muy amplio y existen diversos modelos de la memoria aunque no hay un modelo plenamente satisfactorio sobre la relaci&oacute;n entre los diversos sistemas cognitivos y sus bases cerebrales. Una tarea particularmente significativa de la investigaci&oacute;n en el campo es el delinear modelos integrales de esta capacidad o conjunto de capacidades y empalmarlos significativamente con modelos de la funci&oacute;n cerebral. As&iacute;, los modelos disponibles en principio son de naturaleza cognitiva, pero el objetivo de la investigaci&oacute;n es ubicar los mecanismos cerebrales responsables de cada uno de los sistemas y operaciones modelados, una tarea que se encuentra a&uacute;n en proceso y que est&aacute; lejos de ser un modelo convincente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hagamos un resumen de los sistemas de la memoria que hemos planteado en los anteriores incisos. En primer lugar, seg&uacute;n la temporalidad de la huella, se ha venido fortaleciendo la noci&oacute;n de que existen dos sistemas, una <i>memoria de corto plazo </i>y otra <i>memoria de largo plazo. </i>El conocido modelo modal de procesamiento de informaci&oacute;n de Atkinson y Shifrin<sup><a href="#notas">42</a></sup> considera, adem&aacute;s de estos dos sistemas, a la memoria sensorial que retiene &iacute;tems por espacio de milisegundos, como acontece al cerrar los ojos y recordar la &uacute;ltima escena visualizada. A pesar de que el recuerdo inmediato puede ser eficiente, en cuesti&oacute;n de segundos la imagen se deteriora en la memoria sensorial y no alcanza siquiera a la de trabajo, excepto en partes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La memoria de corto plazo se confunde a veces con la llamada <i>memoria de trabajo </i>y es la responsable para operar la informaci&oacute;n, sostener y dirigir la atenci&oacute;n. La memoria de trabajo ejecuta sus procesos en una ventana corta de tiempo (menos de 20 segundos) y tiene una capacidad limitada a unos 7 &iacute;tems.<sup><a href="#notas">43</a></sup> Seg&uacute;n el modelo m&aacute;s aceptado de la memoria de trabajo,<sup><a href="#notas">44</a></sup> existe un <i>ejecutivo central </i>responsable de operar la informaci&oacute;n, mantener los objetivos, sostener y dirigir la atenci&oacute;n. Plantea tambi&eacute;n un proceso de retenci&oacute;n que recircula los contenidos de manera sub&#150;vocal y que denomina <i>lazo articulatorio, </i>adem&aacute;s de un <i>amortiguador fonol&oacute;gico </i>que es repositorio de retenci&oacute;n moment&aacute;neo de la informaci&oacute;n. La corteza dorsolateral del l&oacute;bulo frontal est&aacute; involucrada de manera primordial en la operaci&oacute;n de esta memoria. En contraste con la memoria de trabajo, que es comparable a la memoria RAM de las computadoras, la memoria de largo plazo es de capacidad y duraci&oacute;n pr&aacute;cticamente ilimitadas. Se trata de un almac&eacute;n de conocimientos, hechos, lenguaje y otros &iacute;tems que se encuentra disponible para ser recuperada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro criterio de clasificaci&oacute;n ha sido utilizado por Larry Squire para distinguir una <i>memoria operativa, </i>de h&aacute;bitos o procedimientos de una <i>declarativa</i>.<sup><a href="#notas">45</a></sup> La primera abarca habilidades cognitivas y motoras, aprendizaje de tareas y condicionamientos, el &lt;&lt;saber c&oacute;mo&gt;&gt; que se expresa en conductas. La <i>memoria declarativa, </i>el &lt;&lt;saber qu&eacute;&gt;&gt;, se expresa en palabras. La memoria instrumental o de procedimiento, la capacidad para aprender habilidades y actividades de manera autom&aacute;tica e incluso inconsciente permanece cuando se han deteriorado otras formas de memoria expl&iacute;cita. Las zonas del cerebro mayormente responsables de esta memoria son las &aacute;reas motoras, en especial los ganglios basales como el caudado o el lenticular que tienen que ver con ejecuci&oacute;n motora as&iacute; como el cerebelo que, junto al l&oacute;bulo frontal, es la regi&oacute;n cerebral de mayor ganancia de volumen en el proceso de hominizaci&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Endel Tulvig, el conocido neurocient&iacute;fico de la memoria originario de Estonia y residente en Canad&aacute;, ha propuesto una distinci&oacute;n seg&uacute;n el contexto que se ha ido fortaleciendo con datos experimentales y casos cl&iacute;nicos de una <i>memoria epis&oacute;dica </i>o personal consistente en la informaci&oacute;n autobiogr&aacute;fica en un contexto espaciotemporal, de otra <i>memoria sem&aacute;ntica </i>o proposicional en la que existe una informaci&oacute;n general de hechos y datos sin contexto espaciotemporal.<sup><a href="#notas">46</a></sup> Una serie de evidencias en seres humanos y primates implica que el sistema de memoria epis&oacute;dica depende de la integridad funcional de los l&oacute;bulos temporales mediales que incluyen al hipocampo y las cortezas entorrinal y perirrinal. Intervienen tambi&eacute;n muchas otras estructuras como el telenc&eacute;falo basal, la corteza retrosplenial, el presub&iacute;culo, el tracto mamilotal&aacute;mico, el f&oacute;rnix, los cuerpos mamilares y el n&uacute;cleo anterior del t&aacute;lamo. Desde luego que tambi&eacute;n participan los l&oacute;bulos frontales, no para retener la informaci&oacute;n, sino en el registro, adquisici&oacute;n, codificaci&oacute;n y recuperaci&oacute;n de la informaci&oacute;n, as&iacute; como en la evaluaci&oacute;n de la secuencia temporal y del tiempo transcurrido desde un determinado acontecimiento. Se sabe que los l&oacute;bulos temporal medial y frontal izquierdos son m&aacute;s activos en el aprendizaje de palabras, mientras que el temporal medial y frontal derechos lo son en el aprendizaje de escenas. Hay m&oacute;dulos muy involucrados en el reconocimiento de rostros ubicados entre el l&oacute;bulo temporal y el occipital, donde se procesa la informaci&oacute;n visual.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <i>memoria sem&aacute;ntica </i>de conocimientos conceptuales es tambi&eacute;n un sistema declarativo y expl&iacute;cito, pero distinto del de la memoria epis&oacute;dica. En algunas lesiones del cerebro se pierde la memoria de acontecimientos y se mantiene la de conceptos. Los l&oacute;bulos temporales inferolaterales son esenciales para su operaci&oacute;n pero pueden involucrar a diversas &aacute;reas de la corteza relacionadas con los diferentes tipos de conocimiento. Al igual que para la memoria epis&oacute;dica, los l&oacute;bulos frontales intervienen para recuperar la informaci&oacute;n sem&aacute;ntica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente podemos agregar que en referencia a la conciencia existe una <i>memoria impl&iacute;cita </i>que se ejerce sin atenci&oacute;n controlada y consiste en un aprendizaje t&aacute;cito de otra <i>memoria expl&iacute;cita </i>que se ejerce controlando la atenci&oacute;n y tiene una aplicaci&oacute;n deliberada.<sup><a href="#notas">47</a></sup> Dados todos estos sistemas de memoria que han sido razonablemente bien caracterizados se plantea que un modelo integral de la memoria deber&iacute;a acoplarlos en un esquema convincente de mecanismos interrelacionados. No podemos sino considerar que la funci&oacute;n global de la memoria, como todo hecho hist&oacute;rico, implica la coordinaci&oacute;n sincr&oacute;nica de m&uacute;ltiples facultades mentales y cerebrales con una funci&oacute;n diacr&oacute;nica o temporal que implica cambios din&aacute;micos y pl&aacute;sticos en el procesamiento y almacenamiento de la informaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante terminar recordando que el contexto cultural y social de la informaci&oacute;n es muchas veces crucial para la memoria, de tal forma que de memoria est&aacute; hecha no s&oacute;lo la historia personal sino la historia colectiva y en consecuencia tambi&eacute;n usamos la palabra <i>memoria </i>para referirnos a cualquier informe o escrito en el que se exponen los antecedentes de algo o de alguien. La cognici&oacute;n humana requiere, necesita y utiliza a la memoria como capacidad intr&iacute;nseca y esencial para funcionar en el mundo. Su p&eacute;rdida supone no s&oacute;lo el quebranto de la cognici&oacute;n, sino en gran medida de la personalidad, tal y como lo atestiguamos en las personas afectadas con las diversas amnesias, en particular con ese azote devastador de la persona que es la enfermedad de Alzheimer. Nuestro pasado, lo vivido por cada quien, es vasto, incalculable e irrecuperable en su totalidad, pero aquello de lo que nos acordamos, a lo que estamos ligados debido precisamente a la facultad de la memoria y la capacidad del recuerdo, viene a constituir parte de lo que consideramos nuestra propia identidad, pues la definimos en t&eacute;rminos de continuidad o al menos de encadenamiento y en t&eacute;rminos de disparidad con los otros. En las sugerentes palabras de Jorge Luis Borges: &lt;&lt;Somos nuestra memoria, somos ese quim&eacute;rico museo de formas inconstantes, ese mont&oacute;n de espejos rotos&gt;&gt;.<sup><a href="#notas">48</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Atkinson R, Shiffrin R. Human memory: A proposed system and its control processes. En: Spence K, Spence J (eds.). The psychology of learning and motivation: Advances in research and theory. New York: Academic Press; 1968; Vol. 2.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040426&pid=S0185-3325200900060000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Baddeley AD. Working memory. Oxford University Press: Nueva York; 1986.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040427&pid=S0185-3325200900060000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Berm&uacute;dez Rattoni F, Prado&#150;Alcal&aacute; RA. Memoria. &iquest;En d&oacute;nde est&aacute; y c&oacute;mo se forma? M&eacute;xico DF: Editorial Trillas; 2001.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040428&pid=S0185-3325200900060000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Brady TF, Konkle T, &Aacute;lvarez GA, Oliva A. Visual long&#150;term memory has a massive storage capacity for object details. Proceedings National Academy Sciences USA 2008; 105(18): 14225&#150;14229.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040429&pid=S0185-3325200900060000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Delacour J (editor). The Memory System of the Brain. New York: World Scientific; 1994.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040430&pid=S0185-3325200900060000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Diaz JL. In search of the engram. En busca del engrama. Cuadernos de Cognia No. 3. Edici&oacute;n biling&uuml;e. M&eacute;xico: Coordinaci&oacute;n de Humanidades, UNAM; 1995; p&aacute;gs. 11.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040431&pid=S0185-3325200900060000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; D&iacute;az JL. La ordenaci&oacute;n piramidal del cerebro y el enjambre de la conciencia. Primera parte. Salud Mental 2006;29(2):7&#150;12. Segunda parte. 2006;29(3):1&#150;10.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040432&pid=S0185-3325200900060000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; D&iacute;az JL. La conciencia viviente. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica; 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040433&pid=S0185-3325200900060000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Fuster J Cortex and Mind: Unifying Cognition. Oxford: University Press; 2003.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040434&pid=S0185-3325200900060000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Gallistel CR. The Organization of Learning. Cambridge, MA: Bradform Books/MIT Press; 1990.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040435&pid=S0185-3325200900060000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Hyd&eacute;n H. Aspectos bioqu&iacute;micos y moleculares del aprendizaje y la memoria. (Traducido por JL D&iacute;az) Neurolog&iacute;a, Neurocirug&iacute;a Psiquiatr&iacute;a 1968;9:199&#150;238.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040436&pid=S0185-3325200900060000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Jaeggi SM, Buschkuehl M, Jonides J, Perring WJ. Improving fluid intelligence with training on working memory. Proceedings National Academy Sciences USA 2008;105(19):6829&#150;6833.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040437&pid=S0185-3325200900060000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Kandel ER. In Search of Memory. Nueva York: WW Norton &amp; Co.; 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040438&pid=S0185-3325200900060000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> LeDoux JE. Emotion, memory, and the brain. Scientific American 2002;12:62&#150;71.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040439&pid=S0185-3325200900060000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Levine A Unmasking memory genes. Scientific American Mind 2008;19(3):48&#150;52.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040440&pid=S0185-3325200900060000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Lewin R. Is Your Brain Really Necessary? Science 1980;210:1232.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040441&pid=S0185-3325200900060000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; McGaugh JL, Drucker&#150;Col&iacute;n R. The Neurobiology of Sleep and Memory. New York: Academic Press; 1975.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040442&pid=S0185-3325200900060000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Miller GA. The magical number seven, plus or minus two: Some limits on our capacity for processing information. Psychological Review 1956;63:81&#150;97.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040443&pid=S0185-3325200900060000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Pribram KH. The Cognitive Revolution and Mind/Brain Issues. American Psychologist 1986;41(5):507&#150;520.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040444&pid=S0185-3325200900060000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Ramachandran VS, Blakeslee S. <i>Phantoms in the brain. </i>Nueva York: William Morrow; 1998.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040445&pid=S0185-3325200900060000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Reisberg D. Cognition. Exploring the science of the mind. Nueva York: WW Norton; 1977.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040446&pid=S0185-3325200900060000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Rosenzweig MR. Experience, memory, and the brain. American Psychologist, 1984;39:365&#150;376.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040447&pid=S0185-3325200900060000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Schacter DL. Searching for memory: the brain, the mind, and the past. Nueva York: Basic Books; 1996.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040448&pid=S0185-3325200900060000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Schacter DL. &lt;&lt;The Seven Sins of Memory: Insights From Psychology and Cognitive Neuroscience&gt;&gt; <i>American Psychologist. </i>1999;54(3):182&#150;203.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040449&pid=S0185-3325200900060000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Schacter DL. Forgotten ideas, neglected pioneers: Richard Semon and the story of memory. Philadelphia: Psychology Press; 2001.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040450&pid=S0185-3325200900060000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Squire LR, Kandel ER. Memory. From mind to molecules. Owl Books; 2000.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040451&pid=S0185-3325200900060000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Squire LR. Memory Systems of the Brain: A brief history and current perspective. Neurobiology Learning Memory 2004;82:171&#150;177.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040452&pid=S0185-3325200900060000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Thompson RF, Madigan SA. Memory: The Key to Consciousness. Princeton: Princeton University Press; 2007.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040453&pid=S0185-3325200900060000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Tulving E, Craik FIM (editores). The Oxford Handbook of Memory. Nueva York: Oxford University Press; 2000; pp.33&#150;43.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040454&pid=S0185-3325200900060000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Wixted JT. The psychology and neuroscience of forgetting. Annual Review Psychology 2004;55:235&#150;269.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9040455&pid=S0185-3325200900060000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>Definici&oacute;n del <i>Diccionario de uso del Espa&ntilde;ol de </i>Mar&iacute;a Moliner (Editorial Gredos, Madrid, 1998).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup>V&eacute;ase Jaeggi et. al (2008). Este tipo de trabajo contradice la idea de que la inteligencia es un atributo innato e invariable de cada persona.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3 </sup>Esta capacidad de enlace es una de las propiedades fundamentales de la conciencia. V&eacute;ase D&iacute;az, 2007.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4 </sup>Es interesante observar que la t&eacute;cnica de <i>flashback memory </i>ha evolucionado desde <i>Casablanca a </i>una recuperaci&oacute;n mucho menos clara y sustancial, como se puede ver en <i>Bourne Supremacy.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5 </sup>V&eacute;ase el libro de Daniel Schacter sobre cerebro, mente y memoria (1996).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6 </sup>Arist&oacute;teles dice este famoso acerto sobre la naturaleza de la ciencia y la experiencia en la primera secci&oacute;n de la <i>Metaf&iacute;sica.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7 </sup>La distinci&oacute;n entre memoria epis&oacute;dica y sem&aacute;ntica se ha vuelto muy conocida y ha sido tratada extensamente. V&eacute;ase Tulving &amp; Craick, 2000.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8 </sup>Desde <i>Memory and Brain </i>(Oxford Press, 1987) Larry Squire es uno de los investigadores m&aacute;s productivos en referencia a las bases cerebrales de la memoria. V&eacute;ase su art&iacute;culo de 2004.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> V&eacute;ase Gallistell, 1990.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10 </sup>V&eacute;ase Thompson y Madigan, 2007.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11 </sup>Varios investigadores mexicanos, en espacial Ren&eacute; Drucker Col&iacute;n y sus asociados, han aportado conocimiento sustancial sobre la relaci&oacute;n entre sue&ntilde;o y memoria. V&eacute;ase McGaugh y Drucker&#150;Col&iacute;n, 1975.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12 </sup>Referidos por Thomson y Madigan (2007).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13 </sup>Sobre la investigaci&oacute;n y las teor&iacute;as cognitivas de la memoria, el recuerdo y el reconocimiento, recomiendo el texto sobre cognici&oacute;n de Reisberg (1 997), en el que se fundamentan los hechos que se relatan a continuaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> V&eacute;ase Brady et al. (2008).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15 </sup>No queda claro a qui&eacute;n se debe el art&uacute;rico concepto, recientemente lo ha repetido Ramachandran (1998).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16 </sup>&lt;&lt;En busca del engrama&gt;&gt; es precisamente el t&iacute;tulo del libro cl&aacute;sico de Lashley. V&eacute;ase la historia inicial de la b&uacute;squeda en Hyd&eacute;n (1968) y la m&aacute;s reciente en Kandel (2006).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17 </sup>Aunque el libro inicial de Semon es dif&iacute;cil de ubicar, sus ideas fueron revaloradas en 2001 por Daniel Schacter.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18 </sup>La idea de una organizaci&oacute;n piramidal de niveles anatomo&#150;funcionales en el cerebro ha sido expuesta recientemente (D&iacute;az, 2006 y 2007). Los niveles propuestos son: molecular, celular, intercelular, modular, org&aacute;nico y organ&iacute;smico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19 </sup>La idea de los niveles del engrama fue presentada en el trabajo antes citado (D&iacute;az, 2006). Para una revisi&oacute;n m&aacute;s extensa de la investigaci&oacute;n sobre el engrama v&eacute;ase a D&iacute;az (1995) y m&aacute;s recientemente a Squire y Kandel (2000) y a Kandel (2006).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20 </sup>El alcaloide de plantas solan&aacute;ceas que inducen amnesia y delirio como el toloache mexicano y la mandr&aacute;gora europea.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21 </sup>Los experimentos iniciales y sus implicaciones fueron realizados por el investigador sueco Hogler Hyd&eacute;n, uno de cuyos trabajos fue traducido por m&iacute; hace 40 a&ntilde;os (Hyd&eacute;n, 1968).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22 </sup>V&eacute;ase Levine, 2008.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23 </sup>La pel&iacute;cula, dirigida en 1968 por Ralph Nelson, se basa en el cuento &lt;&lt;Flowers for Algernon&gt;&gt;, de Daniel Keyes, quien realiz&oacute; el gui&oacute;n junto a Stirling Silliphant.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24 </sup>V&eacute;ase Kandel (2006, paginas 187&#150;197). El uso de organismos simples para analizar comportamientos complejos ha sido esencial para el progreso de la neurofisiolog&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25 </sup>Un listado de docenas de referencias de neurog&eacute;nesis en el cerebro adulto, muchas de ellas en estudios de memoria, se encuentra en la p&aacute;gina (consultada el 28 de enero del 2009): <a href="http://www.citeulike.org/tag/neurogenesis" target="_blank">http://www.citeulike.org/tag/neurogenesis</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26 </sup>La extensa investigaci&oacute;n de Roberto Prado sobre el engrama de este modelo de memoria puede consultarse en el libro de Federico Berm&uacute;dez Rattoni y el propio Roberto Prado (2001).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27 </sup><i>Behavioral Neuroscience </i>107(3): 530&#150;532. Jun 1993.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28 </sup>El caso de H.M. es uno de los m&aacute;s c&eacute;lebres en la historia de la neuropsicolog&iacute;a. Pueden verse descripciones e interpretaciones de su padecimiento en Ramachandran (1998) y Kandel (2006).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29 </sup>Un art&iacute;culo reciente de <i>National Geographic </i>debido a Joshua Foer y dedicado a la memoria presenta de manera amena e informada varios casos actuales de pacientes con trastornos cerebrales que afectan la memoria. (<i>National Geographic </i>en espa&ntilde;ol, noviembre de 2007, p&aacute;ginas 2&#150;27).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30 </sup>V&eacute;ase LeDoux, 2002.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31 </sup>V&eacute;ase Pribram, 1986.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32 </sup>V&eacute;ase Fuster, 2003.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33 </sup>V&eacute;ase Rosenzweig, 1984.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup> El informe se intitula retadoramente: &lt;&lt;&iquest;Es su cerebro realmente necesario?&gt;&gt; (Lewin, 1980).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35 </sup>Para un tratamiento extenso del problema de la emergencia de la conciencia v&eacute;ase D&iacute;az (2007, p&aacute;ginas 339&#150;362).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36 </sup>Este es tema de la pel&iacute;cula &lt;&lt;A primera vista&gt;&gt; <i>(First sight) </i>de Irwin Wrinkler (1999). La pel&iacute;cula esta basada en el ensayo &lt;&lt;To see or not to see&gt;&gt; del conocido neuropsic&oacute;logo neoyorkino Oliver Sacks.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37 </sup>El incidente de la famosa magdalena ocurre en la primera de las obras de la saga, <i>Por el camino de Swann </i>(1919) cuando el narrador, Marcel, asocia el sabor, la textura y el olor de la magdalena con las sensaciones provocadas por ese mismo objeto a&ntilde;os atr&aacute;s. En el tomo final p&oacute;stumo (1927) <i>El Tiempo recobrado, </i>se repite la misma experiencia y lleva al narrador al mismo instante de inicio de la larga saga, s&iacute;mbolo literario del poder evocador de los sentidos y de la memoria epis&oacute;dica dependiente del contexto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38 </sup>La foto y la descripci&oacute;n de los resultados de la prueba est&aacute;n en Reisberg, 1977.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39 </sup>Adem&aacute;s del libro de Shacter, consultar la p&aacute;gina de Wikipedia sobre Memory bias: <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_memory_biases" target="_blank">http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_memory_biases</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>40</sup> La canci&oacute;n, firmada por el grupo argentino &lt;&lt;Los Abuelos de la Nada,&gt;&gt; dice en un momento memorable: &lt;&lt;y la verdad no se por qu&eacute;/se me olvid&oacute; que te olvid&eacute;/a mi que nada se me olvida.&gt;&gt;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>41 </sup>La informaci&oacute;n contenida en este p&aacute;rrafo fue obtenida del art&iacute;culo de John Wixted de la Universidad de California en San Diego (2004).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>42 </sup>V&eacute;ase su art&iacute;culo cl&aacute;sico de 1968.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>43</sup> El m&aacute;gico n&uacute;mero 7 (m&aacute;s/menos 2), seg&uacute;n Millar (1956).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>44 </sup>Baddeley, 1986.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>45 </sup>V&eacute;ase Squire 2004.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>46</sup> V&eacute;ase el libro de Tulving y Craick del a&ntilde;o 2000.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>47 </sup>Para una revisi&oacute;n de estos dos tipos de memoria v&eacute;ase Schacter (1996).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>48 </sup>Tomado de : <a href="http://www.proverbia.net/citastema.asp?tematica=87" target="_blank">http://www.proverbia.net/citastema.asp?tematica=87</a></font></p>      ]]></body><back>
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