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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jos&eacute; Ricardo Chaves. <i>M&eacute;xico heterodoxo: Diversidad religiosa de las letras del siglo XIX y comienzos del</i> <i>XX</i></b> </font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Marco Mancera Alba</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico / Bonilla Artigas / Iberoamericana, 2013 (P&uacute;blica ensayo 1).</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#160;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>M&eacute;xico heterodoxo</i>, reuni&oacute;n del trabajo de investigaci&oacute;n realizado a lo largo de una d&eacute;cada, Jos&eacute; Ricardo Chaves rastrea las manifestaciones de "religiosidad heterodoxa" en la literatura hisp&aacute;nica de finales del siglo XIX y de principios del XX, a partir de la premisa de que la secularizaci&oacute;n de las instituciones y del espacio social permiti&oacute; el auge de expresiones religiosas ajenas al catolicismo. Entre ellas el autor destaca el ocultismo, en sus vertientes de espiritismo y teosof&iacute;a, y el orientalismo; de ah&iacute; que en la introducci&oacute;n se delimitan conceptos como 'ocultismo', 'teosof&iacute;a', 'espiritismo' y se exponen las caracter&iacute;sticas que diferencian a las ciencias ocultas de otras "religiosidades heterodoxas". En este sentido, cabe se&ntilde;alar que para el autor la heterodoxia no s&oacute;lo comprende el racionalismo o el protestantismo decimon&oacute;nicos, sino que es una categor&iacute;a que se hace extensiva a las ciencias ocultas y a las religiones orientales frente a un catolicismo que empezaba a debilitarse en el &aacute;mbito hisp&aacute;nico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro se compone de catorce cap&iacute;tulos: en el primero se exponen los nexos entre el romanticismo, el ocultismo y el modernismo hispanoamericano, la distribuci&oacute;n e influencia del ocultismo, su aceptaci&oacute;n en la sociedad, sus principales caracter&iacute;sticas y, por &uacute;ltimo, algunos rasgos espiritistas, teos&oacute;ficos o fant&aacute;sticos en autores como Rub&eacute;n Dar&iacute;o, Juan Valera, el argentino Lugones o Amado Nervo. Pos&#173;teriormente, en el segundo cap&iacute;tulo, se ofrece un panorama concreto de los c&iacute;rculos espiritistas y teos&oacute;ficos de M&eacute;xico en la segunda mitad del siglo XIX; asimismo, se expone brevemente la obra de algunos autores que, por su proximidad con el espiritismo mexicano, ya plenamente establecido en los c&iacute;rculos cultos del pa&iacute;s, son indicadores de la permeabilidad de la literatura frente a los movimientos esot&eacute;ricos, a los que tambi&eacute;n se adhirieron pol&iacute;ticos y miembros de la corte porfiriana. En este sentido, el autor resalta el papel de los hermanos Santiago y Justo Sierra, Balbino D&aacute;valos, Manuel Olagu&iacute;bel, Francisco I. Madero, Amado Nervo y Jos&eacute; Juan Tablada, y el costarricense Rogelio Fern&aacute;ndez G&uuml;ell, el colombiano Porfirio Barba Jacob y el espa&ntilde;ol Ram&oacute;n del Valle&#45;Incl&aacute;n. Luego de esbozar este panorama general del esoterismo en Hispanoam&eacute;rica y de detallar las circunstancias y autores del escenario literario mexicano, en los cap&iacute;tulos del tercero al noveno, Jos&eacute; Ricardo Chaves analiza la obra de diferentes autores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el universo minero reflejado en la obra del novelista mexicano Pedro Castera (cfr. cap. III), se dan cita relaciones amorosas con ambientes oscuros de miedo y ansiedad, que se contraponen a los viajes celestes que emprenden las almas liberadas de sus cuerpos; destaca la atm&oacute;sfera son&aacute;mbula de su obra <i>Querens</i>: "En la vida de Castera la luz se manifest&oacute; en la experiencia espiritista del trance y el viaje del alma, mientras que la sombra en la locura, en el miedo a la oscuridad, en la mina como laberinto que lleva a la muerte" (81).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Francisco I. Madero (cfr. cap. IV), adem&aacute;s de ser el pol&iacute;tico mexicano que dio marcha al proceso de transici&oacute;n en el Porfiriato &#151;y que devendr&iacute;a luego en la Revoluci&oacute;n&#151;, public&oacute; una serie de comentarios sobre el <i>Bhagavad Gita</i> de manera an&oacute;nima (era de dominio com&uacute;n la identidad de su autor), en los que aprovecha su lectura de esta obra para encauzar sus ideas religiosas y espirituales, con vistas a formar una gu&iacute;a &eacute;tica y filos&oacute;fica que le sirviera en su carrera pol&iacute;tica. Bajo el seud&oacute;nimo de Bhima public&oacute; tambi&eacute;n un <i>Manual esp&iacute;rita.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El fistol del diablo</i> de Manuel Payno (cfr. cap. V) representa para Jos&eacute; Ricardo Chaves una muestra del traslape est&eacute;tico entre el Realismo y el Romanticismo de la literatura mexicana del siglo XIX. Novela modificada por su autor en diferentes ediciones, <i>El fistol...</i> conjunta en un entramado realista pinceladas de una fantas&iacute;a desencadenada por el objeto que da t&iacute;tulo al libro, el fistol:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo parece indicar que cuando Payno empez&oacute; a escribir su narraci&oacute;n en la d&eacute;cada de los cuarenta, en medio del <i>boom</i> de la novela de follet&iacute;n francesa &#91;...&#93;, al autor mexicano no le pareci&oacute; peligroso conformar su m&aacute;quina narrativa realista con un dispositivo fant&aacute;stico dentro. Las historias cruzadas de m&uacute;ltiples personajes, masculinos y femeninos, de diversas clases sociales, que van conformando un cuadro de &eacute;poca y de pa&iacute;s, se anudan gracias a un objeto que pasa de mano en mano (el fistol del t&iacute;tulo), mismo que genera desgracias y alegr&iacute;as en sus distintos poseedores, y que es puesto en circulaci&oacute;n al principio de la historia por el mism&iacute;simo diablo... (104&#45;105).&#160;</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien Payno no expone abiertamente sus recursos fant&aacute;sticos &#151;antes bien, emplea "mecanismos reductores de lo fant&aacute;stico" (107), como bien se&ntilde;ala Jos&eacute; Ricardo Chaves&#151;, es evidente que la irrupci&oacute;n en la realidad de elementos ajenos a &eacute;sta se hace patente a lo largo de la obra. Ocurre entonces una hibridaci&oacute;n tal de elementos realistas y rom&aacute;nticos, que la imposibilidad de separarlos revela m&aacute;s una afinidad &#151;con ciertas discrepancias&#151; que un antagonismo total entre unos y otros. El cap&iacute;tulo finaliza con una reflexi&oacute;n del autor sobre el peligro de catalogar autores como realistas cuando sus obras permiten vislumbrar lecturas rom&aacute;nticas o, viceversa, de identificar elementos realistas en autores consagrados como rom&aacute;nticos por el canon literario. Chaves se&ntilde;ala un punto inquietante: la falta casi total de novelas calificadas como fant&aacute;sticas en espa&ntilde;ol durante el siglo XIX, a lo que el autor aduce que, tal vez, la filiaci&oacute;n can&oacute;nica de los autores (al Realismo, por ejemplo) inhibe al lector especializado a percibir los elementos fant&aacute;sticos. Una reflexi&oacute;n que m&aacute;s adelante retomar&eacute;.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Destaca el an&aacute;lisis del poema narrativo <i>Estifelio</i> y de la novela <i>Un hereje y un musulm&aacute;n</i> de Pascual Almaz&aacute;n (cfr. cap. VI), pues en ellas el autor rastrea la menci&oacute;n de religiones y cultos diferentes al catolicismo:&#160;</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En dicha novela el asunto religioso es abordado desde una postura que podr&iacute;a llamarse liberal o ilustrada, en que la religi&oacute;n se ve con distancia, como un fen&oacute;meno m&aacute;s social que &iacute;ntimo, m&aacute;s ideol&oacute;gico que metaf&iacute;sico, como pasar&iacute;a en una sensibilidad rom&aacute;ntica, para la que lo religioso interesa no tanto como asunto intelectual sino como angustia personal, como dilema no resuelto, tal como suceder&aacute; con los modernistas en el fin de siglo XIX    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       (114&#45;115).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Almaz&aacute;n se dan cita catolicismo, protestantismo, islamismo, juda&iacute;smo y pensamiento religioso prehisp&aacute;nico de manera poco alentadora: sin importar la adscripci&oacute;n religiosa, siempre est&aacute; latente el peligro de "generar mecanismos represivos ante la opini&oacute;n distinta" (115). M&aacute;s a&uacute;n, a este ambiente de por s&iacute; ya plurirreligioso se suma la intromisi&oacute;n de brujas y ritos sat&aacute;nicos, adem&aacute;s de que constantemente se alude a la religi&oacute;n prehisp&aacute;nica y se la compara con las otras, la cat&oacute;lica en particular: "el catolicismo y los remanentes prehisp&aacute;nicos son hermanados en su capacidad represora como ejemplos m&aacute;ximos de dominio e imposici&oacute;n (uno en el pasado, otro en el presente narrativo), lo que no exenta de tal vocaci&oacute;n de poder a las otras religiones, como el islam y el protestantismo" (128). En toda esta visi&oacute;n de lo religioso subyace una idea de relativismo religioso en cuanto a la apreciaci&oacute;n del mal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, los cap&iacute;tulos s&eacute;ptimo, octavo y noveno tratan, respectivamente, la obra fant&aacute;stica de Amado Nervo, la novela <i>La resurrecci&oacute;n de los &iacute;dolos</i> de Jos&eacute; Juan Tablada y la colecci&oacute;n de cuentos<i> Asf&oacute;delos</i> de Bernardo Couto. De una manera menos acuciosa que en los anteriores autores, Jos&eacute; Ricardo Chaves contin&uacute;a rastreado los elementos que le preocupan: las imbricaciones entre fantas&iacute;a, romanticismo y modernismo, las diferenciaciones y contraposiciones religiosas en el contexto secularizador del siglo XIX, la representaci&oacute;n de las religiones prehisp&aacute;nicas y su recuperaci&oacute;n para la vida espiritual, la inspiraci&oacute;n ocultista de ciertos temas literarios (sobre Nervo se destacan los desdoblamientos de personalidad, de realidad/ficci&oacute;n, normalidad/siniestro), el gusto por lo antiguo, lo otro, lo ajeno, lo "heterodoxo", el empleo de s&iacute;mbolos tomados del esoterismo o de las culturas prehisp&aacute;nicas...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este punto del libro se exponen cinco cap&iacute;tulos an&oacute;malos si se considera el tono y enfoque de los anteriores. De manera transversal y sin recurrir a un solo autor u obra, Jos&eacute; Ricardo Chaves expone un interesante an&aacute;lisis de la figura de Fausto (cfr. cap. X) durante el Porfiriato, proporcionando oportunamente el antecedente y contexto europeos en los que naci&oacute; este personaje tem&aacute;tico, adem&aacute;s de sus representaciones hispanoamericanas, con casi exclusiva atenci&oacute;n en la obra de Nervo. Este cap&iacute;tulo guarda en cierto sentido una &iacute;ntima relaci&oacute;n con los anteriores. Si bien se trata a Fausto como una figura que se comparti&oacute; de Europa a Hispanoam&eacute;rica y de la que los autores gustaron resaltar ciertas caracter&iacute;sticas en detrimento de otras tantas, Fausto como patrimonio literario que se vincula con el esoterismo y las ciencias ocultas, devino en personaje proteico y maleable seg&uacute;n la voluntad de sus autores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo und&eacute;cimo reporta el atractivo que represent&oacute; M&eacute;xico para los ocultistas de Asia, &Aacute;frica y, especialmente, Europa, y los esfuerzos de estos grupos por vincular sus tradiciones esot&eacute;ricas con la historia, la cultura y las religiones americanas. Tambi&eacute;n, trata de la visita de madame Helena Blavatsky a M&eacute;xico, entre 1851 y 1852 (por la falta de documentos fehacientes hay incertidumbre en las fechas de sus viajes, que se prolon&#173;ga&#173;ron por un cuarto de siglo e, incluso, la duda de si verdaderamente visit&oacute; M&eacute;xico y a d&oacute;nde fue), y de los viajes de Aleister Crowley por pa&iacute;ses de todo el globo, entre los cuales estuvo M&eacute;xico, de julio de 1900 a abril de 1901, quien demostr&oacute; un verdadero inter&eacute;s por las pr&aacute;cticas mist&eacute;ricas y m&aacute;gicas de los pueblos y ciudades que visit&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera similar, en el cap&iacute;tulo duod&eacute;cimo se aborda el problema de la novela rosacruz en tanto se discute si es un subg&eacute;nero novel&iacute;stico o si tiene derecho pleno para conformarse como un g&eacute;nero. Se comienza por exponer los principales autores extranjeros que escribieron sobre temas ocultistas o esot&eacute;ricos (Jos&eacute; Ricardo Chaves no ceja en distinguir ambas corrientes, si bien reconoce que se confunden en el &aacute;mbito coloquial); por su relaci&oacute;n con M&eacute;xico, el autor resalta el papel del ocultista germano&#45;mexicano Arnold Krumm&#45;Heller, quien se interes&oacute; por la medicina alternativa, en particular la osmoterapia, la medicina tradicional y la herbolaria, adem&aacute;s de los ritos y cultos prehisp&aacute;nicos, y de su novela <i>Rosa&#45;Cruz: Novela de ocultismo inici&aacute;tico</i>, cuyo t&iacute;tulo devela su inclinaci&oacute;n rosacruz, incluyendo escenarios mexicanos, en especial de raigambre prehisp&aacute;nica. Sobre esta obra, el autor es tajante: "La importancia ocultista de Kumm&#45;Heller como puente entre Am&eacute;rica Latina y Europa est&aacute; asegurada, no as&iacute; su val&iacute;a literaria" (191).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>M&eacute;xico heterodoxo</i> concluye con dos cap&iacute;tulos dedicados a exponer la recepci&oacute;n e influencia del budismo en la literatura en espa&ntilde;ol y sus v&iacute;nculos con la corriente orientalista, la teosof&iacute;a y el modernismo literario (cap. XIII), adem&aacute;s de analizar elementos del budismo en la obra de Amado Nervo (cap. XIV). A estos dos cap&iacute;tulos se suma un <i>addendum</i> en el que Jos&eacute; Ricardo Chaves expone en grandes trazos la considerable influencia que ejerci&oacute; madame Blavatsky por medio de sus libros <i>Isis develada</i> y<i> La doctrina secreta</i> en los c&iacute;rculos esot&eacute;ricos europeos y americanos:</font><font face="verdana" size="2">&#160;</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#191;por qu&eacute; sobresale Blavatsky de sus colegas m&aacute;gicos del XIX? Entre otras cosas, por la vastedad cultural y mitol&oacute;gica de sus planteamientos, que van m&aacute;s all&aacute; de las corrientes mediterr&aacute;neas y occidentales hasta entonces consideradas por los discursos ocultistas, y la integraci&oacute;n a este corpus de algunos elementos (a veces descontextualizados o quiz&aacute; recontextualizados) de extracci&oacute;n hind&uacute; y budista (no obstante el esquema general de interpretaci&oacute;n sigue siendo occidental, de tipo gn&oacute;stico y neoplat&oacute;nico), todo esto en una s&iacute;ntesis que ella denomin&oacute; "teos&oacute;fica" (225).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#160;</font><font face="verdana" size="2">Ahora bien, luego de presentar el contenido de <i>M&eacute;xico heterodoxo</i>, es necesario hacer algunos se&ntilde;alamientos. Si bien la obra se propone exponer "religiosidades heterodoxas" distintas del racionalismo y del protestantismo decimon&oacute;nicos, se echa en falta una explicaci&oacute;n sobre c&oacute;mo &eacute;stos se relacionaron o convivieron con el ocultismo, el esoterismo, el neoprehispanismo o el orientalismo. En este mismo sentido, a pesar de que los cap&iacute;tulos XIII y XIV ayudan a contextualizar la influencia del orientalismo en la literatura hispanoamericana y, en particular, en la mexicana, quedan algunos cabos sueltos: la influencia que pudieron tener los pueblos de Medio Oriente, isl&aacute;micos o no, en el orientalismo mexicano (en el <i>Fistol del diablo</i> de Manuel Payno aparece un musulm&aacute;n &#91;cap. v&#93;, pero sirve de contrapunto junto con otras religiones). Las posibilidades de extender las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n en torno a este tema son enormes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, dado que el autor tiene especial inter&eacute;s por el lugar del orientalismo budista en la literatura hispanoamericana, se abre la duda en el lector de qu&eacute; pasa entonces con otras influencias de Oriente que pudieron venir de China, India o los pa&iacute;ses &aacute;rabes: el lector interesado podr&aacute; seguir el camino abierto por Jos&eacute; Ricardo Chaves para completar el panorama de esos otros orientalismos e indagar la manera en que &eacute;stos se introdujeron en el &aacute;mbito hispanoamericano, cu&aacute;les fueron los procesos de inmigraci&oacute;n, el establecimiento de rutas diplom&aacute;ticas y comerciales, inclusive describir en qu&eacute; medida lo oriental fascin&oacute; a las clases cultas en tal medida que despertara en ellas el deseo de importar determinados elementos de Oriente. De nueva cuenta, la pregunta queda abierta a m&aacute;s investigaciones, puesto que analizar esas culturas y descubrir las mutaciones e hibridaciones que se pudieron dar en M&eacute;xico cuando entraron en contacto con otras religiosidades ya asentadas, sean europeas, africanas o prehisp&aacute;nicas, tambi&eacute;n redondear&iacute;a el estudio de la literatura hispanoamericana, bajo la &oacute;ptica de las pr&aacute;cticas heterodoxas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Igualmente, el libro tiene a bien exponer la relaci&oacute;n &iacute;ntima que guardan el Romanticismo europeo, el ocultismo, el Modernismo hispanoamericano y la fantas&iacute;a. Desde la perspectiva del autor, se dio un tr&aacute;nsito de temas y formas desde el Romanticismo europeo hacia el Modernismo hispanoamericano &#151;m&aacute;s adepto al simbolismo, el esteticismo o al decadentismo, que el modernismo europeo, de corte vanguardista&#151;: "El modernismo en espa&ntilde;ol es prevanguardista, pertenece m&aacute;s bien a la cultura del <i>Fin&#45;de&#45;Si&egrave;cle</i>. Las renovaciones est&eacute;tica, tem&aacute;tica y estil&iacute;stica se a&uacute;nan con inquietudes religiosas y metaf&iacute;sicas" (28). En este punto, ocultismo y Modernismo en espa&ntilde;ol entraron en contacto v&iacute;a el Romanticismo, por lo cual se recuperaron temas y formas de &eacute;ste que enriquecieron al Modernismo; en este proceso la fantas&iacute;a conoci&oacute; el ocultismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A este prop&oacute;sito cabe retomar un justo reclamo del autor: la obstrucci&oacute;n cr&iacute;tica que representa encasillar a un autor dentro de una determinada corriente literaria. Como se atisba a lo largo del libro, la adscripci&oacute;n totalizadora de un autor a una corriente (por ejemplo, Realismo o Romanticismo) restringe las lecturas que se puedan hacer de su obra, puesto que, al tratarse m&aacute;s bien de fen&oacute;menos literarios complejos inscritos en procesos hist&oacute;ricos intricados, surgen intersticios en las obras que alojan elementos que<i> no deber&iacute;an</i> serle afines. Se suele identificar a Manuel Payno con el Realismo o el Costumbrismo, pero en <i>El Fistol del diablo</i> Jos&eacute; Ricardo Chaves expone numerosos pasajes en los que la fantas&iacute;a se da cita con la magia, y donde diversas confesiones no cat&oacute;licas conviven. &#191;Se trata de un error del canon literario? Desde luego que no; antes bien, se trata de hacer ciertas precisiones y no perder de vista el &aacute;nimo inquisidor, atento y a veces desconfiado, con que el estudioso debe aproximarse a la lectura de la literatura, como sucede en <i>M&eacute;xico heterodoxo.</i></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Marco Mancera Alba</b></font>. <font face="verdana" size="2">Es licenciado en Letras Cl&aacute;sicas por la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras (UNAM). Ha trabajado como ayudante de profesor de Teor&iacute;a Literaria en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras (UNAM), y es asistente de investigaci&oacute;n en El Colegio de M&eacute;xico de la Dra. Martha Elena Venier. Ha participado en los proyectos PAPIIT "Ret&oacute;rica en Am&eacute;rica Latina: Tradici&oacute;n e innovaci&oacute;n" y "Ret&oacute;rica y educaci&oacute;n", donde se dedica a la correcci&oacute;n de estilo, lectura y edici&oacute;n de textos y coordina el grupo de trabajo del cap&iacute;tulo mexicano del <i>Catalogus Philologorum Classicorum,</i> bajo la tutela del Dr. Gerardo Ram&iacute;rez Vidal. Pertenece a las asociaciones Latinoamericana de Ret&oacute;rica (ALR) y Mexicana de Ret&oacute;rica (AMR), y de la Organizaci&oacute;n Iberoamericana de Ret&oacute;rica (OIR), en esta &uacute;ltima como miembro fundador.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sus l&iacute;neas de inter&eacute;s son la teor&iacute;a literaria, la literatura y la filosof&iacute;a c&iacute;nica de la antig&uuml;edad, la ret&oacute;rica antigua, la iron&iacute;a, el dialogismo bajtiniano, la ciencia ficci&oacute;n y el discurso sat&iacute;rico.</font></p>      ]]></body>
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