<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-3082</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Acta poética]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Acta poét]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-3082</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filológicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-30822015000100008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El primer Manierismo toscano y P. P. Pasolini]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The first Tuscan Mannerism and P. P. Pasolini]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rossi]]></surname>
<given-names><![CDATA[Annunziata]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Facultad de Filosofía y Letras ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[México Distrito Federal]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<volume>36</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>119</fpage>
<lpage>132</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-30822015000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-30822015000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-30822015000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Apuntes</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El primer Manierismo toscano y P. P. Pasolini</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>The first Tuscan Mannerism and P. P. Pasolini</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#160;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Annunziata Rossi</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2"><a href="mailto:arpapisca@gmail.com" target="_blank">arpapisca@gmail.com</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">&nbsp;</p>  	     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Para Carmen Gait&aacute;n.    <br> En memoria de Federico Campbell</i></font></p>       <font face="verdana" size="2">&#160;</font>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Manierismo nace en Toscana en los a&#241;os 20 del siglo XVI, despu&eacute;s de la aparici&oacute;n fulgurante de los tres grandes astros &#151;Rafael, Leonardo y Miguel &Aacute;ngel&#151;, que con su obra creativa cierran el pleno Renacimiento. Leonardo muere en 1519, Rafael en 1520, y Miguel &Aacute;ngel continuar&aacute; laborando en las obras para los M&eacute;dici, hasta su muerte en 1564, a los 89 a&#241;os. Con ellos el Renacimiento ha dado todo de s&iacute;. De hecho, las &uacute;ltimas obras de Rafael y Miguel &Aacute;ngel contienen los g&eacute;rmenes de la disoluci&oacute;n y est&aacute;n llenas de fermentos anticl&aacute;sicos. Miguel &Aacute;ngel, como se sabe, anticipa ya el Barroco en la c&uacute;pula de la Bas&iacute;lica de San Pedro en Roma, en la Piedad Rondanini (Mil&aacute;n, Castillo Sforzesco) y en la Biblioteca Laurenciana de Florencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es con Miguel &Aacute;ngel que se rompen las estructuras cl&aacute;sicas y em&#173;pieza la tensi&oacute;n barroca, la convulsi&oacute;n de las l&iacute;neas, el movimiento desa&#173;forado que es su signo, la aglomeraci&oacute;n de figuras y objetos en movi&#173;miento, lo "relleno" que oculta el miedo del vac&iacute;o, el <i>horror vacui</i>. Lo no acabado, lo ilimitado que aparece en las &uacute;ltimas esculturas del reformista Miguel &Aacute;ngel, est&aacute; en directa relaci&oacute;n con la inquietud religiosa, con la sed de infinito y el misterio de la Gracia que lo atormentan. La problem&aacute;tica relaci&oacute;n entre el hombre y Dios (presente en el Juicio final de la Capilla Sixtina), el anhelo de una idea inalcanzable y el misterio de la muerte; en pocas palabras, su visi&oacute;n tr&aacute;gica que, seg&uacute;n Lucien Goldmann, lo une a Racine, Pascal y Kant, no puede conciliarse con la medida renacentista. Viene al caso recordar la tesis de Heinrich W&ouml;lfflin, de la disoluci&oacute;n del Renacimiento en el Barroco y tambi&eacute;n la imagen del franc&eacute;s Jean Rousset: "&#191;Qu&eacute; es una fachada barroca? Es una arquitectura del Renacimiento reflejada en el agua, m&aacute;s a&uacute;n, su imagen en una agua inquieta".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los j&oacute;venes artistas que despu&eacute;s de los tres grandes inician el movimiento que Giorgio Vasari llamar&aacute; Manierismo &#151;de "maniera", palabra que &eacute;l usa como sin&oacute;nimo de estilo, es decir, la manera de expresarse del artista&#151;, son florentinos: Andrea del Sarto, Jacopo da Pontormo (Jacopo Carruggi), su m&aacute;s joven y amado disc&iacute;pulo Bronzino (1503&#45;1575) y Rojo Florentino (Rosso Fiorentino), a los que se unir&aacute; Giorgio Vasari, toscano nacido en Arezzo en 1511, autor de <i>Vidas de los m&aacute;s excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabue hasta nuestros d&iacute;as</i>, fuente importante para conocer a los artistas italianos hasta el Renacimiento y el Manierismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pontormo y Rojo Florentino &#151;que tendr&aacute;n una gran influencia en &#151;nacen ambos en 1494, en ese &uacute;ltimo e inquieto decenio del siglo XV, que vivi&oacute; acontecimientos decisivos para el mundo occidental: el descubrimiento de Am&eacute;rica en 1492, inicio de la Edad Moderna y del execrable colonialismo europeo. Paralela al descubrimiento, la larga crisis espiritual, pol&iacute;tica y social que se hab&iacute;a prolongado en Florencia a lo largo de la segunda mitad del siglo XV, explota en una cat&aacute;strofe que se extender&aacute; en el siglo siguiente a toda Italia, hecha teatro de las guerras sangrientas de Francia y Espa&#241;a por el dominio de la pen&iacute;nsula. La crisis se inicia a causa de la transformaci&oacute;n pol&iacute;tica de Florencia, por obra del astuto y corrupto Cosme de M&eacute;dici que, "dotado de una inteligencia fuera de lo com&uacute;n" (Raymond Aron), logr&oacute; convertir la Rep&uacute;blica florentina en Se&#241;or&iacute;a hereditaria; lo que signific&oacute; un parteaguas entre la primera y la segunda mitad del siglo del Humanismo. Su hijo Lorenzo el Magn&iacute;fico, que vive en su corte con lujo desenfrenado, rodeado por una corte de poetas, literatos y artistas, reforzar&aacute; el poder de la dinast&iacute;a M&eacute;dici. La pol&eacute;mica en contra de la tiran&iacute;a seguir&aacute; inflamada pero inane. La libertad exigida ser&aacute; ahogada en sangre durante la fallida <i>Congiura dei Pazzi</i> (1478) contra los M&eacute;dici, por el mismo pueblo que, al grito de "&#161;Viva la libertad!" de los opositores, contesta: "&#161;Viva Lorenzo que nos da el pan!"</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el clima de des&aacute;nimo, impotencia y opresi&oacute;n generado por la supresi&oacute;n de la libertad &#151;"en una ciudad como Florencia acostumbrada desde siempre a ser libre" (Maquiavelo)&#151;, nace un fuerte sentimiento de muerte, de destrucci&oacute;n (en contraste con el anhelo de <i>renovatio</i> y las expectativas escatol&oacute;gicas que acompa&#241;aron la tristeza de ocaso de esos decenios), que provoc&oacute; el repliegue de la inteligencia ciudadana y su alejamiento de la vida pol&iacute;tica, que inicia en los a&#241;os treinta con el tratado <i>De familia</i> de L. B. Alberti. A la participaci&oacute;n activa que hab&iacute;a caracterizado los primeros a&#241;os luminosos y llenos de entusiasmo creativo del Humanismo florentino, sigue el pesimismo y un sentimiento de muerte y de destrucci&oacute;n presente en las artes figurativas, en el Apocalipsis de la Catedral de Orvieto del umbro Luca Signorelli, cuya pintura gravita en la &oacute;rbita florentina; presente tambi&eacute;n en los grabados sobre el Apocalipsis de Durero y en Leonardo, que alterna proyectos de nuevas m&aacute;quinas y ciudades con im&aacute;genes de destrucci&oacute;n universal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda mitad del siglo del Humanismo est&aacute; llena de obscuros presagios para el futuro de Italia y concluye en un decenio de acontecimientos tr&aacute;gicos. Veamos: en 1492 muere Lorenzo de M&eacute;dici, tirano pero h&aacute;bil diplom&aacute;tico que, con su sagaz pol&iacute;tica, hab&iacute;a logrado mantener durante cuarenta a&#241;os la paz pactada por el Tratado de Lodi en 1454. Con su muerte el tratado se volver&aacute; letra muerta. En 1494 Carlos VIII entra a Florencia sin encontrar resistencia, "sin &#151;dice Mon&#173;taigne&#151; ni siquiera desenvainar la espada de su funda". Es el inicio de la intromisi&oacute;n extranjera en Italia y de la p&eacute;rdida de la independencia de la pen&iacute;nsula. En ese mismo a&#241;o, Girolamo Savonarola, "el Lutero italiano" alrededor del cual se aglutinan artistas, poetas y fil&oacute;sofos (Botticelli, Miguel &Aacute;ngel, Pico della Mirandola, para nombrar los m&aacute;s conocidos) logra, con sus predicaciones en contra de la tiran&iacute;a medicea, de la corrupci&oacute;n y del lujo desenfrenado de su corte, levantar al pueblo florentino que expulsa de la ciudad a los M&eacute;dici. Se declara la rep&uacute;blica popular a favor de una reforma religiosa y de una moralizaci&oacute;n de las costumbres, reforma que conoci&oacute; excesos de fanatismo religioso. Son los a&#241;os en que se asoma a la escena pol&iacute;tica Nicol&aacute;s Maquiavelo, quien va a San Marcos a escuchar, entre admirado y esc&eacute;ptico, al "profeta de&#173;sarmado" que en 1498 ser&aacute; apresado, torturado durante 42 d&iacute;as, y luego ahorcado y quemado en la Plaza de la Se&#241;or&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hijos de la crisis espiritual del Humanismo, Pontormo y Rojo Florentino har&aacute;n su formaci&oacute;n en las primeras d&eacute;cadas del infeliz siglo del pleno Renacimiento, sacudido por las guerras religiosas y los graves acontecimientos que rompieron el ya precario equilibrio del mundo euro&#173;peo. Antes que nada, la revoluci&oacute;n helioc&eacute;ntrica del polaco Nicol&aacute;s Cop&eacute;rnico &#151;presentada como hip&oacute;tesis por miedo a la Inquisici&oacute;n&#151; que desplaza al hombre de su centralidad. El hombre cae del pedestal en el que lo hab&iacute;a puesto Pico della Mirandola. De la estabilidad cl&aacute;sica, del mundo cerrado se pasa al mundo infinito, y el infinito genera asombro, miedo y v&eacute;rtigo. En el siglo siguiente Pascal, que sent&iacute;a el peso del mundo f&iacute;sico, escribir&aacute;: "Los silencios de estos espacios infinitos me aterran". En un corto escrito, "La esfera de Pascal", J. L. Borges nos hace revivir el horror de Pascal ante el infinito: "Es obvio &#91;escribe Borges&#93; que un sentimiento de susto y de espanto tuvo que asaltar al hombre ante el espacio infinito. Es un v&eacute;rtigo del que quiere deshacerse movi&eacute;ndose". A la revoluci&oacute;n helioc&eacute;ntrica seguir&aacute; inmediatamente otra revoluci&oacute;n, la de Maquiavelo. En 1513 escribe <i>El Pr&iacute;ncipe,</i> que derrumba el mito de la pol&iacute;tica subordinada a la &eacute;tica, es decir, que decide la demarcaci&oacute;n definitiva entre la &eacute;tica y la pol&iacute;tica que todav&iacute;a nos agobia: la pol&iacute;tica como actividad aut&oacute;noma m&aacute;s all&aacute; del bien y del mal, con sus leyes propias y con su &eacute;tica propia. El florentino desenmascar&oacute; definitivamente la realidad del quehacer pol&iacute;tico y el drama del poder que Shakespeare llevar&aacute; al teatro. Para las conciencias europeas, como dice Friedrich Meinecke, la separaci&oacute;n entre &eacute;tica y pol&iacute;tica fue co&#173;mo "una espada que se clav&oacute; en el cuerpo de la humanidad haci&eacute;ndola gritar y rebelarse". En ese mismo decenio Mart&iacute;n Lutero da inicio a la Reforma que terminar&aacute; por romper la unidad religiosa del continente europeo. Seguir&aacute;, en 1527, el Saqueo de Roma, el m&aacute;s terrible de los sa&#173;queos que haya sufrido a lo largo de su historia, por el ej&eacute;rcito (diez mil espa&#241;oles y diez mil lansquenetes enemigos de la corrupta capital de la Iglesia), que Carlos env&iacute;a para vengarse del papa Clemente VII que se hab&iacute;a adherido a la Liga de Cognac en su contra. El ej&eacute;rcito se dedic&oacute;, a hierro y fuego, a la masacre y a la destrucci&oacute;n de la ciudad, dej&aacute;ndola en s&oacute;lo ocho d&iacute;as en ruinas, y a su poblaci&oacute;n diezmada. La profanaci&oacute;n de la ciudad eterna, s&iacute;mbolo de la cristiandad, conmovi&oacute; y sacudi&oacute; a toda Europa.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute; insisto demasiado en el contexto hist&oacute;rico de esas d&eacute;cadas, pero es de ese mundo en convulsi&oacute;n que nace la nueva atormentada y "bizarra" generaci&oacute;n de los manieristas, situada, como dice el insigne Mario Praz, entre la fase apol&iacute;nea del Renacimiento y la dionis&iacute;aca del Barroco. Con ella empieza un largo per&iacute;odo de transici&oacute;n y de experimentaci&oacute;n que concluir&aacute; en el Barroco: una pausa de reflexi&oacute;n y de ahondamiento psicol&oacute;gico, una nueva sensibilidad intensa y refinada que se refleja en los retratos pensativos que parecen dar un adi&oacute;s al mundo aristocr&aacute;tico de <i>El Cortesano</i> de Baldassarre Castiglione. Doy un r&aacute;pido ejemplo de tres cuadros: "El alabardero" de Pontormo (92 x 72 cm, Cambridge, Massachusetts, Fogg Art Museum); el "Retrato de Ugolino Martelli" de Bronzino (96 x 68 cm, Washington, National Gallery of Art) y el "Retrato de joven" de Rojo Florentino (88.7 x 67.9 cm, National Gallery of Art, Washington).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los tres artistas, al rechazar el clasicismo ya en crisis, toman el camino de la innovaci&oacute;n en la b&uacute;squeda afanosa de un estilo personal. Hab&iacute;an trabajado en varios talleres, entre los cuales est&aacute; la <i>bottega</i> del "extravagante y mis&aacute;ntropo" Piero di Cosimo (de quien Vasari deja un estupendo retrato) y parecen haber sido contagiados por la compleja personalidad del gran maestro, pero es la inquietud de su tiempo la que heredan, y una necesidad de silencio en el tumulto de los acontecimientos del nuevo siglo, que Miguel &Aacute;ngel expresa en un doloroso soneto:&#160;</font></p>     <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Grato me es el sue&#241;o, y m&aacute;s el ser de piedra, / mientras que el da&#241;o y la verg&uuml;enza duran; / no ver, no sentir me es gran ventura; / no me despiertes, no; habla bajo<sup><a href="#notas">1</a></sup> (La traducci&oacute;n es m&iacute;a).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Inquietos, introvertidos y solitarios, los tres se aislar&aacute;n como Piero di Cosimo y Miguel &Aacute;ngel en el mundo del arte. Pontormo se encierra en su casa, que no es por cierto el tugurio donde viv&iacute;a Piero di Cosimo, en medio de la inmundicia (y &#161;ay de quien quisiera limpiarla!). Narra Giorgio Vasari en sus <i>Vidas</i> que Pontormo se encerraba en su rec&aacute;mara subiendo por una escalera que luego retiraba para que nadie subiera a molestarlo. De la atormentada personalidad de Pontormo y de su eterna insatisfacci&oacute;n Vasari dice: "Se atormentaba tanto el cerebro que daba compasi&oacute;n, borrando y rehaciendo hoy lo que hab&iacute;a hecho ayer". El diario que Pontormo escribe en sus &uacute;ltimos tres a&#241;os de vida es un documento importante para conocer al genial hipocondr&iacute;aco, aislado de la realidad que rechazaba. Seg&uacute;n Max Dvo&#345;&aacute;k, el Manierismo es la primera manifestaci&oacute;n de la separaci&oacute;n entre real e ideal presente en la figura tr&aacute;gica y c&oacute;mica de don Quijote.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del genio de los manieristas, sus contempor&aacute;neos no se dieron cuenta. Considerado m&aacute;s bien como amaneramiento, imitaci&oacute;n de los tres grandes y decadencia del Renacimiento, el Manierismo caer&aacute; pronto en un olvido que durar&aacute; siglos hasta ser redescubierto y evaluado en la primera mitad del siglo XX, en el que ser&aacute;n subrayadas sus afinidades con el nuevo tiempo: desarraigo del intelectual, p&eacute;rdida de los valores sociales, crisis pol&iacute;tica y religiosa, etc&eacute;tera. Entre los estudiosos del siglo XVI (<i>Cinquecento</i>) se encuentra el gran historiador del arte Roberto Longhi, catedr&aacute;tico en la Universidad de Bolonia desde 1934. A sus lecciones se presenta, en 1939, P. P. Pasolini, matriculado en Filosof&iacute;a y Letras. "Para un muchacho oprimido &#91;escribir&aacute; Pier Paolo&#93; por la cultura escolar, por el conformismo de la sociedad fascista, &eacute;sta fue la revoluci&oacute;n". El encuentro con Longhi fue una "fulguraci&oacute;n figurativa", como &eacute;l la llama. Al maestro y luego amigo, quedar&aacute; ligado por una aut&eacute;ntica veneraci&oacute;n que manifiesta en 1962, dedic&aacute;ndole su pel&iacute;cula <i>Mamma Roma</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Bolonia, a la pasi&oacute;n por el deporte, Pasolini une la pasi&oacute;n por las im&aacute;genes. Empieza a dibujar usando t&eacute;cnicas y materiales heterodoxos, y proyecta volverse pintor (es interesante notar que su predisposici&oacute;n a la pintura se manifiesta en la temprana edad de siete a&#241;os, cuando empieza a ilustrar su diario). En esos a&#241;os escribe art&iacute;culos sobre Carr&#224;, De Pisis, Morandi, entre otros pintores. Elige la pintura contempor&aacute;nea como tema de tesis de licenciatura, bajo la direcci&oacute;n de Longhi, a la que tuvo que renunciar a causa de la guerra (se recibir&aacute; con una tesis sobre el poeta Giovanni Pascoli, que mereci&oacute; la <i>summa cum laude</i>)<i>.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La guerra y los bombardeos en Bolonia obligaron a la familia Pasolini a refugiarse en Casarsa, un pueblo del Friuli donde hab&iacute;a nacido la madre. La estancia en Friuli fue muy importante para que el joven    <br> 	Pasolini completara su formaci&oacute;n con la m&uacute;sica. En el pueblo se hab&iacute;a refugiado una joven violinista eslovena, Pina Kalc, con la que Pier Paolo trab&oacute; una gran amistad. Fue Pina Kalc quien lo acerc&oacute; a la m&uacute;sica y le revel&oacute; a Bach, que significar&aacute; para el deslumbrado Pasolini, la "m&uacute;sica como absoluto". La m&uacute;sica, al lado de la pintura y la poes&iacute;a, ser&aacute; un elemento importante de su obra cinematogr&aacute;fica.</font></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ap/v36n1/a8i1.jpg"></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la guerra Pasolini escribe <i>Poesie a Casarsa</i> en dialecto friulano, sin dejar de dibujar y pintar sobre tela cruda de saco. Nunca abandonar&aacute; la pintura y dejar&aacute; una notable cantidad de cuadros y retratos de amigos &#151;Maria Callas, Laura Betti, Ninetto Davoli, Giuseppe Zigaina y otros&#151;, entre ellos est&aacute;n los dibujos en carboncillo de su admirado maestro Longhi, que subrayan con afectuosa caricatura su fuerte personalidad. Por &uacute;ltimo, sus interesantes autorretratos: "El hombre con la flor en la boca" y "Autorretrato con la bufanda", de fuertes contornos, colores intensos y violentos contrastes expresionistas. Sobre su pintura, se har&aacute;n los nombres de Ensor y de Munch. El pintor Giuseppe Zigaina, su amigo de siempre, despu&eacute;s de la muerte del poeta, curar&aacute; dos exposiciones de su obra figurativa, una en 1978 en el palacio Braschi de Roma (con 200 cuadros entre bosquejos, dibujos y pinturas), y otra en 1984 en la Universidad Berkeley de California, acompa&#241;ada por un cat&aacute;logo espl&eacute;ndido y reproducciones en color de toda la obra de Pasolini, publicado por la Editorial Vanni Scheiwiller de Mil&aacute;n, con escritos de G. C. Arg&aacute;n, De Micheli y Zigaina.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los a&#241;os en Casarsa fueron fecundos para Pasolini. Sin embargo, el poeta vivi&oacute; su primera experiencia sexual de manera tr&aacute;gica. El cura al que su joven amante hab&iacute;a confesado la relaci&oacute;n, no respet&oacute; el secreto confesional y se arm&oacute; un esc&aacute;ndalo. Pier Paolo escribe a un amigo: "Otro en mi lugar se suicidar&iacute;a; desgraciadamente yo debo vivir para mi madre". Sufri&oacute; el alejamiento de la escuela donde ense&#241;aba, la expulsi&oacute;n del Partido comunista y la ruptura con su padre. Huy&oacute; de Casarsa y con su madre se fue a Roma, pasando del mundo rural campesino del Friuli al mundo del subproletariado romano. Y nunca el poeta podr&aacute; superar el trauma de su diversidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No quiero afirmar que Pasolini haya sido un aut&eacute;ntico pintor o un auto&#173;didacta genial, ni opinar sobre el valor art&iacute;stico de su producci&oacute;n figurativa. Pintor o no, la pintura no fue un elemento marginal, sino esencial en su obra. Lo que quiero es iluminar aspectos de su compleja personalidad, su gran creatividad, sus m&uacute;ltiples pasiones. Pasolini fue un fen&oacute;meno &uacute;nico en el mundo cultural del siglo XX italiano: pintor, poeta, narrador, literato, ensayista, periodista, dramaturgo, cineasta, actor, escen&oacute;grafo, guionista, cr&iacute;tico musical (escribi&oacute; un largo ensayo sobre Bach), sin nunca dejar de intervenir en la vida del pa&iacute;s con ojos cr&iacute;ticos. Personaje inc&oacute;modo y escandaloso para los italianos de derecha y de izquierda, Pasolini fue un polemista violento en sus escritos pol&iacute;ticos, pero por naturaleza dulce, generoso: una "criatura angelical" seg&uacute;n sus amigos que lo conocieron &iacute;ntimamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1962, Pasolini escribe: "Mi gusto cinematogr&aacute;fico no es de origen cinematogr&aacute;fico sino de origen figurativo. Y no logro concebir im&aacute;genes, paisajes, composiciones de figuras afuera de esta inicial pasi&oacute;n pict&oacute;rica". Pasolini no es el &uacute;nico cineasta que afirma la consanguinidad entre pintura y cine. De los italianos, Luchino Visconti recurre, en <i>El gatopardo </i>y <i>Senso</i>, a la pintura italiana del siglo XIX y Federico Fellini considera a la pintura como el verdadero "man&aacute; del cine".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Enorme fue la cultura figurativa del poeta de Casarsa, y su obra cinematogr&aacute;fica rica de referencias pict&oacute;ricas: Giotto, Masaccio, Piero della Francesca y, del Manierismo toscano, los dos florentinos Jacobo de Pontormo y Rojo Florentino, cuya influencia encontramos en su cortometraje <i>La Ricotta</i> (El reques&oacute;n), una peque&#241;a obra maestra<b>.</b> Pasolini siente una gran afinidad con la "desesperada vitalidad" (Longhi), la "substancia agitada" de los dos florentinos, t&iacute;picas de los periodos de crisis y de transmutaciones. No s&eacute;, pero lo dudo, si a la "desesperada vitalidad" de los dos mis&aacute;ntropos florentinos puede ligarse el amor de&#173;sesperado a la vida que Pasolini declara en un escrito: "Amo a la vida tan ferozmente, tan desesperadamente que para m&iacute; no puede venir nada bueno: me refiero a los datos f&iacute;sicos de la vida, el sol, la hierba, la juventud... y yo devoro, devoro... devoro. C&oacute;mo ir&aacute; a terminar, no lo s&eacute;". Por otro lado, Pasolini no fue un mis&aacute;ntropo y tuvo, como se sabe, una vida social intensa, rodeado por amigos que lo amaron.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Federico Zeri, otro de los grandes historiadores del arte del siglo XX al lado de Roberto Longhi, subraya la fuerte afinidad entre Pasolini y el pintor Caravaggio (Michelangelo Merisi), supuestamente homosexual. El pintor milan&eacute;s introdujo en su pintura un mundo humano fuera de los c&aacute;nones del clasicismo, el mundo plebeyo de los bajos fondos urbanos: prostitutas, marginados, rufianes, pobres, sucios y andrajosos a los que tom&oacute; de modelos para sus santos y madonas. Su compasi&oacute;n por los desheredados que viven en la miseria y al margen de la sociedad, es la misma que Pasolini siente por el subproletariado de las barriadas de la periferia romana (ya presente en su narrativa).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El acercamiento, del todo atinado, de Pasolini a Caravaggio (sobre quien el poeta escribi&oacute; un ensayo) no excluye la influencia decisiva que Pontorno y Rojo Florentino tuvieron en el poeta de Casarsa. Y me voy a detener en el cortometraje <i>La ricotta</i> (El reques&oacute;n), episodio de una pel&iacute;cula colectiva &#151;<i>Ro.Go.Pa.G.</i>&#151; dirigida por Rossellini, Godard, Pasolini y Gregoretti. Episodio magistral, <i>La ricotta</i> se abre con un estupendo <i>twist</i> bailado por dos gallardos j&oacute;venes que figuran en el reparto. En el cortometraje, que mantiene un ritmo fren&eacute;tico hasta el final, Pasolini recurre alegremente y para el regocijo del espectador a las viejas t&eacute;cnicas del cine mudo, sobre todo del amado "Charlot"&#45;Chaplin.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La ricotta</i> es la representaci&oacute;n popular y, por lo tanto, no ortodoxa y en clave par&oacute;dica de la Pasi&oacute;n de Cristo, donde lo profano y lo sagrado, lo c&oacute;mico y lo tr&aacute;gico, las blasfemias, los insultos, las vulgares carcajadas, los bailes desenfrenados y el <i>strip&#45;tease</i> de una comparsa en el papel de santa, se entremezclan: una mezcolanza que no es una novedad, porque la vemos en muchas celebraciones populares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reparto no est&aacute; compuesto por actores profesionales, sino por los subproletarios de los barrios romanos. El personaje principal de <i>La ricotta</i> es el bondadoso, generoso y religioso Stracci (harapos) que tiene en la escena de la Crucifixi&oacute;n el papel del buen ladr&oacute;n. Stracci vive en la miseria de los barrios romanos, agobiado por un hambre at&aacute;vica &#151;en todo el cortometraje domina el hambre&#151;, no obstante la presencia de mesas puestas, ricas de flores y frutas que nos recuerdan a los bodegones de Caravaggio. Despu&eacute;s de varios trances, vemos a Stracci vender a su perrito y correr a comprarse una enorme rebanada de reques&oacute;n que va a devorar compulsivamente en la gruta donde acostumbra refugiarse, acompa&#241;ado por las carcajadas de sus compa&#241;eros, espectadores divertidos que le ofrecen m&aacute;s y m&aacute;s comida que &eacute;l devora, nunca saciado, hasta que lo llaman al <i>set.</i></font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La intenci&oacute;n fundamental &#91;escribir&aacute; Pasolini&#93; era representar, al lado de la religiosidad de Stracci, la carcajada vulgar, ir&oacute;nica, c&iacute;nica, incr&eacute;dula del mundo contempor&aacute;neo. &#91;...&#93; Pienso en una representaci&oacute;n sagrada del siglo XIV, en la atm&oacute;sfera sacra e inspirada en quien la representaba y en quien asist&iacute;a, y no puedo no pensar con indignaci&oacute;n, con dolor, con nostalgia, en los aspectos tan atrozmente diversos del mundo moderno.&#160;</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La ricotta</i> ser&aacute; secuestrada y procesada por vilipendio a la religi&oacute;n de Estado, no obstante, el pr&oacute;logo del filme de Pasolini: "La historia de la Pasi&oacute;n es la m&aacute;s grande que yo conozca, y los textos que la narran los m&aacute;s sublimes que nunca hayan sido escritos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El acompa&#241;amiento de la m&uacute;sica es otro elemento importante en todo el cine de Pasolini, as&iacute; en <i>La ricotta </i>como en <i>L'accattone</i> y en <i>El Evangelio seg&uacute;n San Mateo.</i> En estos dos &uacute;ltimos la m&uacute;sica sacra, principalmente de Bach, y la m&uacute;sica cl&aacute;sica &#151;Prokofiev, Vivaldi...&#151; se alternan con la popular (la Missa Luba congolesa, por ejemplo, que es una versi&oacute;n de la misa cat&oacute;lica, basada en la tradici&oacute;n musical del Congo), y cantos espirituales negros, bajo el signo de la "contaminaci&oacute;n", como dice Pasolini: una mezcolanza de estilos, un <i>pastiche</i>; al igual que en su narrativa la mezcla del lenguaje literario y la jerga romanesca. Interesante notar la disonancia entre imagen y m&uacute;sica: la m&uacute;sica sacra de Bach que acompa&#241;a las escenas de degradaci&oacute;n y ri&#241;as en <i>L'Accattone</i> (rufi&aacute;n que vive de expedientes, de su mujer y de peque&#241;os hurtos); una m&uacute;sica que sacraliza la vida violenta de sus protagonistas, v&iacute;ctimas y victimarios (a algo similar recurre Bu&#241;uel al final de <i>Viridiana</i>, acompa&#241;ado por el Aleluya de Handel). Y precisamente a prop&oacute;sito de <i>L'Accattone</i>, Pasolini habla de la contaminaci&oacute;n entre la fealdad y la violencia de la situaci&oacute;n y lo sublime de la m&uacute;sica, una amalgama de lo alto y lo bajo, de lo sublime y lo c&oacute;mico, propia del realismo occidental, del que habla Erich Auerbach en <i>Mimesis</i>, libro muy amado por el poeta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Crucifixi&oacute;n de Jes&uacute;s es la escena central de <i>La ricotta</i>: un <i>tableau vivant</i> inspirado en los retablos de la Deposici&oacute;n de Jacopo de Pontormo &#151;el Descenso de la Cruz de Jes&uacute;s&#151; (313 x 192 cm, Iglesia de Santa Felicita, Florencia) y de Rosso Fiorentino (375 x 196 cm, Pinacoteca di Volterra), composiciones abigarradas y angulosas de intenso dramatismo en el retablo de Rojo Florentino; de colores p&aacute;lidos, exang&uuml;es las figuras desproporcionadas y alargadas de Pontormo, bajo la influencia de Durero, que suscit&oacute; las cr&iacute;ticas de Vasari, no obstante que Miguel &Aacute;ngel haya sido la figura predominante en Pontormo. Como fondo musical de la Crucifixi&oacute;n Pasolini alterna la "Sinfon&iacute;a de la cantata profana" de Alessandro Scarlatti, y la secuencia <i>Dies irae</i> de Tom&aacute;s de Celano, pero tocada por un instrumento popular, el acorde&oacute;n: como siempre, mezcla de lo culto y de lo popular. Im&aacute;genes y m&uacute;sica se acompa&#241;an con los conmovedores versos de la lauda <i>Donna de Paraiso</i> de Jacopone da Todi, el lamento f&uacute;nebre de Mar&iacute;a que llora a los pies de la cruz:</font></p>      <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hijo, el alma te ha dejado, / hijo de la extraviada, / hijo de la desaparecida, /&#161;hijo atosigado! / Hijo blanco y bermejo / hijo sin igual / hijo, &#191;en qui&eacute;n me apoyo? / &#161;Hijo, me has abandonado!<sup><a href="#notas">2</a></sup> (La traducci&oacute;n es m&iacute;a).</font></p> </blockquote>      <p align="center"><img src="/img/revistas/ap/v36n1/a8i2.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta escena alcanza el fuerte dramatismo de los retablos de Pontormo y me parece que lo supera, porque el o&iacute;do &#151;m&uacute;sica y poes&iacute;a que acompa&#241;an la escena&#151; intensifica la imagen. La pasi&oacute;n se cumple con el apacible, bueno "como el pan", generoso, y siempre "muerto de hambre" Stracci quien muere en la cruz &#151;&#161;suprema iron&iacute;a!&#151; de indigesti&oacute;n. <i>La Ricotta,</i> as&iacute; como <i>L'Accattone</i>, son la met&aacute;fora del sufrimiento del desheredado subproletariado romano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>La ricotta</i> Pasolini no renuncia a su acostumbrado discurso pol&iacute;tico, a su cr&iacute;tica feroz del pueblo italiano a trav&eacute;s de Orson Welles en el papel de director de la pel&iacute;cula, un mofador y despreciativo Welles, doblado por la estupenda voz de Giorgio Bassani. Son los temas que el inc&oacute;modo Pasolini debate al mismo tiempo en la prensa y que suscitan la ira de la derecha y, tambi&eacute;n, la irritaci&oacute;n de la izquierda. Al mediocre periodista que viene a entrevistarlo y le pregunta qu&eacute; piensa del pueblo italiano, Welles contesta, cortante: el pueblo m&aacute;s analfabeta y la burgues&iacute;a m&aacute;s ignorante de Europa. Despu&eacute;s de esta feroz requisitoria Welles lee el estupendo poema <i>Io sono una forza del passato,</i> de Pasolini:&#160;</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo soy una fuerza del pasado. / S&oacute;lo en la tradici&oacute;n radica mi amor. / Vengo de las ruinas, de las Iglesias, / de los retablos, de los burgos / olvidados en los Apeninos y los Pre Alpes, / donde han vivido los hermanos. / Vago por la Tuscolana como un loco, / por la Apia como un perro sin due&#241;o. / O miro los crep&uacute;sculos, las ma&#241;anas / sobre Roma, sobre la Ciociaria, sobre el mundo, / como los primeros actos despu&eacute;s la Posthistoria / con la que existo, por privilegio de registro civil, / del punto extremo de alguna edad / sepultada. Monstruoso es quien naci&oacute; / de las entra&#241;as de una madre muerta. / Y yo, feto adulto, vago / m&aacute;s moderno de todo moderno / a buscar a los hermanos que ya no est&aacute;n<sup><a href="#notas">3</a></sup> (La traducci&oacute;n es m&iacute;a).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Encontramos en estos versos al aut&eacute;ntico Pasolini, poeta de la tradici&oacute;n y de la Italia del pasado, cuando &#151;como dice Alberto Moravia&#151; &eacute;ste era el pa&iacute;s del Hombre, en toda su humanidad, mientras que la Italia de hoy se ha vuelto el pa&iacute;s del mediocre hombre medio (y es notorio el desprecio de Pasolini hacia el hombre medio).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poeta c&iacute;vico y anticlerical, en Pasolini sobreviven dos mil a&#241;os de cristianismo: "Con mis ancestros &#91;escribe&#93; he construido las iglesias rom&aacute;nicas, y despu&eacute;s las iglesias g&oacute;ticas, y despu&eacute;s las iglesias barrocas, que son mi patrimonio, en su contenido y estilo. Ser&iacute;a un loco si negara esta fuerza potente que est&aacute; dentro de m&iacute;...". Y el v&iacute;nculo con la tradici&oacute;n, su "re&#45;visitaci&oacute;n" de la tradici&oacute;n art&iacute;stica italiana desde Giotto hasta el Renacimiento y el Manierismo, est&aacute; presente en toda la obra de Pasolini, as&iacute; como su b&uacute;squeda desesperada de los "Hermanos que ya no est&aacute;n".</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup><i>Caro m'&#232; il sonno e pi&#249; l'esser di sasso, / mentre che' l danno e la vergogna dura; / non veder, non sentir m'&#232; gran ventura / Per&#242; non mi destar; deh, parla basso.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup><i>Figlio, l'alma t'&#232; scita, / figlio de la smarrita, / figlio de la sparita, / figlio attossecato! /// Figlio bianco e vermiglio, / figlio senza simiglio / figlio a cui m'apiglio? / Figlio, pur m'ai lassato!</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3 </sup><i>Io sono una forza del passato / Solo nella tradizione &#232; il mio amore. / Vengo dai ruderi, dalle chiese, / dalle Pale d'altare, dai borghi / dimenticati sugli Appennini e le Prealpi, / dove sono vissuti i fratelli. / Giro per la Tuscolana come un pazzo, / per l'Appia come un cane senza padrone. / O guardo i crepuscoli, le mattine / su Roma, sulla Ciociaria, sul mondo, / come i primi atti della Dopostoria, / cui io sussisto, per privilegio d'anagrafe, / dall'orlo estremo di qualche et&#224; / sepolta. Mostruoso &#232; chi &#232; nato / dalle viscere di una donna morta. / E io, feto adulto, mi aggiro / piu moderno d'ogni moderno / a cercare i fratelli che non sono pi&#249;.</i></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Annunziata Rossi</b>. Es profesora en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la UNAM desde 1966 e investigadora del Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas de la misma instituci&oacute;n desde 1992; tambi&eacute;n es miembro del SNI (Sistema Nacional de Investigadores). Autora de numerosos ensayos sobre literatura europea y colaboradora de <i>La Jornada Semanal.</i> Ha publicado, entre otros libros, <i>La novela italiana contempor&aacute;nea, El primer Renacimiento florentino, Ideas y presagios del descubrimiento de Am&eacute;rica, El relato italiano del Renacimiento, Fascismo en Europa,</i> y <i>Ensayos sobre el Renacimiento.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Actualmente imparte el curso de Renacimiento italiano en el Posgrado de Letras Modernas de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la UNAM.</font></p>      ]]></body>
</article>
