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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Réplica a Antonio Carreira]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Pol&eacute;mica</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>R&eacute;plica a Antonio Carreira</b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>A Reply to Antonio Carreira</b></font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>          <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Margit Frenk</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el n&uacute;mero anterior (33&#45;2) de esta revista se public&oacute; una nota del fil&oacute;logo espa&ntilde;ol Antonio Carreira ("Cr&iacute;tica de la edici&oacute;n cr&iacute;tica") que constituye una "Respuesta a Margit Frenk". Responde, en efecto, a un art&iacute;culo ("Un poema en movimiento") en el que he cuestionado la metodolog&iacute;a utilizada actualmente en las ediciones m&aacute;s serias de poemas l&iacute;ricos espa&ntilde;oles de los siglos XVI y XVII. A modo de ejemplo, analizo la edici&oacute;n que hizo A. Carreira de un famoso romancillo de G&oacute;ngora, el primero de su impresionante edici&oacute;n cr&iacute;tica de los romances del poeta y atribuidos a &eacute;l. Para que se sepa de qu&eacute; estamos hablando, necesito exponer brevemente los antecedentes de ese debate.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Siglo de Oro espa&ntilde;ol fue una &eacute;poca de enorme actividad po&eacute;tica, una actividad que rara vez desembocaba en libros impresos y s&iacute;, frecuentemente, en manuscritos. El proceso de transmisi&oacute;n se ha venido describiendo as&iacute;: garabateado por el poeta en un papel, el texto del poema era copiado por aficionados en papeles sueltos que, a su vez, volv&iacute;an a copiarse y que eventualmente pod&iacute;an ir a dar, junto con otros, a un cartapacio y a un manuscrito de "Poes&iacute;as varias de diferentes autores". Y este manuscrito, por su parte, serv&iacute;a para alimentar nuevas copias. En el curso de la transmisi&oacute;n el poema se desprend&iacute;a casi siempre del nombre de su autor y circulaba an&oacute;nimamente; adem&aacute;s, iba generando variantes, ya involuntarias, ya deliberadas. Como casi nunca se conserva el texto original, lo que el editor moderno tiene frente a s&iacute; son los manuscritos y alguno que otro impreso, que manifiestan a las claras el laber&iacute;ntico proceso de la transmisi&oacute;n.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El editor que ejerce la "cr&iacute;tica textual" aspira a establecer un texto que se acerque lo m&aacute;s posible a lo que considera que fue el perdido poema original. Se abre camino entre las muchas versiones y va desechando todas las variantes claramente err&oacute;neas y tambi&eacute;n las que &eacute;l juzga desacertadas y ajenas al estilo del poeta y por tanto advenedizas, espurias. Por lo general, publica entonces una sola versi&oacute;n y da cuenta, sint&eacute;ticamente, de las dem&aacute;s y de sus variantes.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a esta manera de proceder y a la visi&oacute;n de las cosas que implica se alza otra concepci&oacute;n distinta, para la cual la transmisi&oacute;n no se limitaba en esa &eacute;poca a copias de copias, sino que inclu&iacute;a una dimensi&oacute;n que no suele interesar a la cr&iacute;tica textual: la de la memoria y la voz. Como he tratado de mostrar en otros sitios, la memoria y la voz tuvieron un papel protag&oacute;nico en la difusi&oacute;n de las obras escritas, y esto, desde la Antig&uuml;edad, durante la Edad Media y todav&iacute;a en los siglos XVI y XVII. Sobre la poes&iacute;a espa&ntilde;ola de estos dos siglos, dec&iacute;a yo en el mencionado art&iacute;culo:</font></p>              <blockquote>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de los poemas breves, ya narrativos ya l&iacute;ricos, la enorme importancia que tuvieron la memoria y la voz &#151;la voz que recitaba y la voz que cantaba&#151; no deber&iacute;a soslayarse nunca, porque implica &#91;un&#93; hecho fundamental &#91;...&#93;: que los poemas, por cultos que fueran &#91;...&#93;, no constitu&iacute;an textos fijos, inm&oacute;viles. La memorizaci&oacute;n y las repeticiones orales de los poemas hac&iacute;an que estos fueran cambiando, en un proceso din&aacute;mico que los manten&iacute;a en continuo movimiento, en un estado de fluidez parecido al de la poes&iacute;a popular ("Un poema", 106&#45;107).</font></p>     </blockquote>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunas de las innumerables repeticiones orales o "vocales" de los poemas iban a dar a las antolog&iacute;as po&eacute;ticas manuscritas e impresas. Estas reflejan, entonces, no solo la labor de los copistas, sino tambi&eacute;n y a menudo la circulaci&oacute;n memor&iacute;stica de los poemas y su oralizaci&oacute;n. Recordemos adem&aacute;s su generalizado anonimato, fen&oacute;meno importante, porque es "como si la autor&iacute;a no tuviera mayor importancia, como si toda poes&iacute;a fuera considerada un bien com&uacute;n, y la gente se sintiera con derecho a meterle mano" (107).<sup><a href="#nota">1</a></sup> Olvidado el nombre del poeta y perdido el texto que &eacute;l hab&iacute;a compuesto, el poema se embarcaba en una nueva existencia, sin por ello perder generalmente su esencia original, su identidad primigenia.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la cr&iacute;tica textual establece para cada poema un texto &uacute;nico y rechaza o relega las variantes, la otra visi&oacute;n de las cosas considera que el poema, en esas circunstancias, no tiene un solo texto, fijo e inmutable, y ve con inter&eacute;s las variantes, pues &#151;dejando de lado los errores evidentes&#151; revelan la vida que el ya an&oacute;nimo poema cobraba en boca de la gente que lo recitaba y lo cantaba. Era un proceso an&aacute;logo, aunque no igual, al de la circulaci&oacute;n de las canciones populares. A prop&oacute;sito de la tradici&oacute;n oral, dec&iacute;a Jos&eacute; Mar&iacute;a D&iacute;ez Borque en 1985 (El <i>libro,</i> 47): "Lo que supone la cr&iacute;tica textual de fijeza, de b&uacute;squeda de unidad en la diversidad, de pureza, de conversi&oacute;n del texto en monumento inalterable &#91;es&#93; todo lo contrario &#91;...&#93; de la movilidad fluyente, de la variaci&oacute;n como norma".</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi art&iacute;culo se centr&oacute; en el an&aacute;lisis de la edici&oacute;n del divulgad&iacute;simo romancillo de G&oacute;ngora "La m&aacute;s bella ni&ntilde;a / de nuestro lugar" <i>(Romances,</i> I, 184&#45;189), que Carreira encontr&oacute; en nada menos que 38 manuscritos y ocho impresos contempor&aacute;neos. De entre todos ellos, eligi&oacute; la versi&oacute;n del c&oacute;dice de 1628 que contiene los poemas de G&oacute;ngora reunidos por Antonio Chac&oacute;n tras ocho a&ntilde;os de colaboraci&oacute;n con el propio poeta y despu&eacute;s de haber consultado abundantes manuscritos. Una fuente autorizada, pues, pero una fuente compilada m&aacute;s de treinta a&ntilde;os despu&eacute;s de la fecha de 1580 que el mismo c&oacute;dice adjudica a "La m&aacute;s bella ni&ntilde;a". Todas las dem&aacute;s versiones quedan comprimidas en el impresionante "aparato de variantes", donde se registran, pasaje tras pasaje, las discrepancias que esas 45 versiones presentan con respecto a la elegida como "can&oacute;nica" (la palabra es de Carreira). He aqu&iacute; el hermoso romancillo, tal como figura en la citada edici&oacute;n:</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ap/v34n1/a11t1.jpg"></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para dar una idea del aparato de variantes, la del verso 8 se registra as&iacute; en la edici&oacute;n de Carreira: "escucha&#93; escuche <i>Aj, CIS, C&oacute;, fi, f2, f13, JMH, M2, M614,Mod, rg,</i> S, <i>W...".</i> Eso quiere decir que en todas las fuentes mencionadas el verso 8 aparece como "que escuche su mal", y no "que escucha". Las letras est&aacute;n ordenadas alfab&eacute;ticamente, o sea, sin un criterio que permita jerarquizarlas. Para saber qu&eacute; significa cada una, hay que acudir a la secci&oacute;n de "Fuentes" (49&#45;115); ah&iacute; nos enteramos de la ubicaci&oacute;n y de ciertas caracter&iacute;sticas de cada fuente. <sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dada la manera como est&aacute; hecho el aparato de variantes, se dificulta enormemente la reconstrucci&oacute;n de otras versiones. Sin embargo, vali&oacute; la pena intentarlo, al menos parcialmente. Al hacerlo, encontr&eacute; cosas interesantes, de las que fui dando cuenta en mi estudio.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de ellas fue la importancia de las primeras versiones conocidas, todas ellas impresas. La primera, de 1589 <i>fi),</i> est&aacute; trunca, pero la de 1591 (<i>f2</i>), no, y sucede que fue reimpresa dos veces (1592, 1600 = <i>f13,</i> rg) y por ello dej&oacute; su huella en muchos otros testimonios. Para Carreira es el "texto primitivo" del romancillo, pero, como dije, "es poco probable que lo fuera, dados los muchos a&ntilde;os transcurridos &#91;desde 1580, la fecha de composici&oacute;n&#93;, en que el poemita debe de haber circulado abundantemente: las diferencias entre 1589 y 1591 son bot&oacute;n de muestra de esa difusi&oacute;n" ("Un poema", 114). Es importante notar que, juntas, las versiones de 1589 y 1591 ya incluyen, en otro orden, cinco de las seis secuencias o "estrofas" de la que para Carreira es la versi&oacute;n "madura" y definitiva del poema. La otra secuencia (versos 31&#45;38) no parece ser de G&oacute;ngora, pues presenta a la "dulce madre", no como una confidente de la adolorida muchacha, sino como una mujer represora, que le "pone freno", la "culpa" y le hace da&ntilde;o, todo ello, dicho en unos versos torpes y torpemente hilvanados.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a los rasgos &#151;no son muchos&#151; que la diferencian de la versi&oacute;n de Chac&oacute;n, la de 1591 ya es en esencia la de 1628,<sup><a href="#nota">3</a></sup> de modo que, a mi juicio, deber&iacute;a haberse impreso entera en la edici&oacute;n de Carreira, en vez de aparecer segmentada en el apretado aparato de variantes.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carreira ve con malos ojos ciertas "variantes" &#151;&iquest;variantes a priori, previas al texto "variado"?&#151; de las primeras versiones, impresas, que a m&iacute; me parecieron interesantes y v&aacute;lidas. No acepta, en el verso 3, "hoy es viuda y sola", forma en que el verso figura en bastantes testimonios m&aacute;s, lo que prueba que as&iacute; lo dec&iacute;an muchos (y sus razones tendr&iacute;an: si otra versi&oacute;n que entonces circulaba dec&iacute;a "hoy v&iuml;uda", se habr&aacute; querido evitar el hiato en <i>vi/uda</i> y la aglomeraci&oacute;n de cuatro vocales, <i>oi&#45;iu).</i> Tampoco le gusta "A su madre dice / que <i>escuche</i> su mal" (v. 6), igualmente frecuente, como hemos visto. Tan convencido est&aacute; nuestro fil&oacute;logo de que el &uacute;nico texto aceptable del romancillo gongorino es el que &eacute;l canoniz&oacute;, que no acepta ninguna desviaci&oacute;n, por m&iacute;nima que sea, y para cada caso presenta una detenida justificaci&oacute;n del texto chaconiano. Claro, cualquier cosa puede justificarse de alguna manera.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero veamos todas las "variantes". Su gran abundancia ya da que pensar. &iquest;Tantos errores o desaciertos de copistas? &iquest;No m&aacute;s bien indicios de una gran difusi&oacute;n memor&iacute;stica y oral? Dec&iacute;a Jos&eacute; F. Montesinos de los romances de Lope de Vega que "las versiones conservadas ofrecen t&iacute;picas variantes de transmisi&oacute;n oral" <i>(Poes&iacute;as l&iacute;ricas,</i> IX). Lo mismo ocurre con nuestro romancillo gongorino. Entre sus "variantes" encontramos sustituciones de una palabra por otra equivalente: "mejor <i>emplear"</i> / "mejor <i>ocupar",</i> "los m&aacute;s <i>tiernos</i> a&ntilde;os" / "los m&aacute;s <i>verdes</i> a&ntilde;os"; sustituci&oacute;n de una palabra por otra dis&iacute;mil: "quien <i>era</i> mi paz" / "quien <i>lleva</i> mi paz". Diferente forma verbal: "qui&eacute;n no <i>llorar&aacute;"</i> / "qui&eacute;n no <i>ha de llorar";</i> inversi&oacute;n de elementos: "Pues me distes, madre" / "Madre, pues me distes"; nuevas formulaciones de la misma idea: "viendo que sus ojos / a la guerra van" / "porque sus amores / a la guerra van" (vv. 5&#45;6); "y&eacute;ndose a la guerra" / "viendo ir a la guerra" / "y se va a la guerra" (vv. 27&#45;28).<sup><a href="#nota">4</a></sup> Son fen&oacute;menos que no suelen producirse cuando un texto se copia de otro texto, pese al hecho de que, como se nos dice, el copista memorizaba las palabras y luego se las dictaba a s&iacute; mismo: el proceso era demasiado r&aacute;pido para que ocurran, veros&iacute;milmente, cambios como los apuntados.<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro indicio de memorizaci&oacute;n son los cambios de lugar de las estrofas. En un romance como el nuestro, mucho m&aacute;s l&iacute;rico que narrativo, las secuencias tienen tanta independencia, que la memoria suele hacerlas cambiar de sitio dentro de la composici&oacute;n. Gui&aacute;ndonos por la organizaci&oacute;n de la versi&oacute;n can&oacute;nica, que no es m&aacute;s que una de tantas, vemos que la versi&oacute;n impresa en 1591 las ordena de esta manera (v&eacute;anse los n&uacute;meros a la derecha del texto aqu&iacute; reproducido): 1&#45;5&#45;6&#45;3; en el cancionero manuscrito <i>de Jhoan L&oacute;pez</i> el orden es 1&#45;5&#45;2&#45;3; en otro, de la Brancacchiana: 1&#45;6&#45;2&#45;3, y el aparato de variantes muestra otras ordenaciones. Esta fluctuaci&oacute;n t&iacute;picamente memor&iacute;stica no suele darse cuando un texto escrito se copia de otro texto escrito. En vista de todo lo anterior, pregunto: &iquest;no son estas prueba suficiente del papel protag&oacute;nico que la memoria desempe&ntilde;aba en la transmisi&oacute;n de los textos? Yo dir&iacute;a que s&iacute; lo son.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay una variaci&oacute;n que me parece especialmente interesante: la del estribillo. En Chac&oacute;n y en algunos otros testimonios consta de dos hexas&iacute;labos: "Dexadme llorar / orillas del mar", con una regularidad m&eacute;trica que no tiene en la mayor&iacute;a de las fuentes, desde las del siglo XVI ; ah&iacute; el estribillo reza "Dexadme llorar / orillas <i>de la mar",</i> con esa ligera irregularidad de muchas canciones populares. El estribillo es, sin duda, creaci&oacute;n de G&oacute;ngora, quien, a mi ver, prefiri&oacute; originalmente el "de la mar", palabras que al cantar sol&iacute;an repetirse: "de la mar, de la mar...".</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El asunto no carece de importancia, pero Carreira no se manifiesta al respecto. En cambio, en su "respuesta" se detiene en la curiosa "variante" que encontr&eacute; impresa dos veces en 1591, "...orillas <i>del amar".</i> Seg&uacute;n &eacute;l, se trata de una errata debida "a que la regleta de separaci&oacute;n se coloc&oacute; &#91;&iquest;dos veces?&#93; en lugar indebido" (214); y como si hiciera falta, documenta este tipo de erratas con varios casos de la misma fuente. Luego se mofa de una observaci&oacute;n que hice entre par&eacute;ntesis: "(Pienso que ya en el 'orillas de la mar' resuena subterr&aacute;neamente esa otra idea &#91;orillas del amar&#93;...)", y explico por qu&eacute;: "La jovencita reci&eacute;n casada y ya abandonada estaba apenas viviendo <i>el sabroso oficio del dulce mirar</i> y eran solo los ojos de &eacute;l los que la desvelaban: se encontraba realmente a las orillas <i>del amar")</i> ("Un poema", 114). Carreira pretende divertirse a mi costa:</font></p>              <blockquote>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una hermosa novela cuyo &uacute;nico fallo es admitir para un estribillo del siglo XVI una met&aacute;fora vanguardista. Ese <i>amar con orillas</i> es a&uacute;n m&aacute;s moderno que el cantarcillo que puso Rulfo en <i>Pedro P&aacute;ramo:</i> 'Mi novia me dio un pa&ntilde;uelo / con orillas de llorar", pues al fin un pa&ntilde;uelo puede tener huellas de llanto en sus bordes, mientras que el amar, dif&iacute;cilmente (215).</font></p>     </blockquote>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, es imposible que <i>el amar</i> tuviera huellas de llanto en sus bordes... Pero, como dir&iacute;a Cervantes, "est&aacute; el da&ntilde;o" en que esa imagen po&eacute;tica, un <i>pa&ntilde;uelo</i> con <i>orillas de llorar,</i> es mucho m&aacute;s que la prosaica lectura que de ella hace Carreira, el cual no supo lo que hac&iacute;a cuando trajo a colaci&oacute;n, felizmente, esa coplita del siglo XIX. En ella el pa&ntilde;uelo no es un simple pedazo de tela, sino un objeto simb&oacute;lico, frecuente en las coplas populares modernas y siempre asociado con el amor, de modo que sus <i>orillas</i> de llanto nos est&aacute;n hablando de un sufrimiento amoroso. Si entendemos esto, de pronto se nos ponen lado a lado el "Dexadme <i>llorar / orillas</i> del amar" y el "pa&ntilde;uelo <i>&#91;=amor&#93;</i> con <i>orillas de llorar".</i><sup><a href="#nota">6</a></sup></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, en poetas &aacute;ureos, como, especialmente, G&oacute;ngora, suele haber met&aacute;foras a&uacute;n m&aacute;s osadas. Unos versos de Garcilaso (Canci&oacute;n IV, vv. 90&#45;91) dicen: "mu&eacute;strame l'esperanza / de lejos su vestido y su meneo", pasaje que se refiere al vestido y el "meneo" de la amada, pero que el pastor Antonio, en el romance que canta ante don Quijote (I, xi), convierte en: "Tal vez la esperanza muestra / <i>la orilla</i> de su vestido". Ya que Antonio se dirige a su amada Olalla, ese vestido con orilla no puede ser sino de la esperanza, met&aacute;fora tan audaz como las "orillas del amar" de la muy buena versi&oacute;n del romancillo de G&oacute;ngora publicada en 1591.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis de todas las variantes me llev&oacute; a la conclusi&oacute;n de que la mayor parte de ellas son</font></p>              <blockquote>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">buenas alternativas que fueron surgiendo con la memorizaci&oacute;n y oralizaci&oacute;n del texto por recitadores, cantantes y aun copistas que, adem&aacute;s, se sentir&iacute;an a veces en libertad de modificar levemente los versos. Son cambios a menudo v&aacute;lidos, y m&aacute;s de uno podr&iacute;a proceder de un buen poeta, incluso del mismo G&oacute;ngora ("Un poema",116).</font></p>     </blockquote>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consta, en efecto, que G&oacute;ngora, como otros contempor&aacute;neos, sol&iacute;a modificar sus poemas cuando los volv&iacute;a a copiar.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como puede imaginarse, todo esto de la validez de las variantes le result&oacute; inadmisible a Carreira. Yo hab&iacute;a considerada digna de imprimirse entera una versi&oacute;n del manuscrito italiano conservado en Florencia, el magliabechiano VII, 614, c&oacute;dice que Carreira califica ahora de "deleznable". El romancillo contiene ah&iacute; varios rasgos interesantes, algunos de ellos compartidos con otros testimonios: "La m&aacute;s linda ni&ntilde;a" (v. 1), "Y pues no se pueden" (v. 25), "viendo ir a la guerra" (v. 27). Una variante en especial, que figura tambi&eacute;n en la versi&oacute;n de un manuscrito conservado en N&aacute;poles, me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n: en los dos versos maravillosos "despu&eacute;s que en mi lecho / sobra la mitad" (vv. 57&#45;58), el manuscrito florentino trae: "... <i>falta</i> la mitad". Al respecto, escrib&iacute; ("Un poema", 116): "Se dir&iacute;a, un error, pero no lo es: la mitad le sobra al lecho y le falta a la muchacha". Dicho menos sint&eacute;ticamente: en el lecho sobra la mitad y a la ni&ntilde;a le falta <i>su</i> mitad, en l&iacute;nea &#151;a&ntilde;ado ahora&#151; con la seguidilla que el propio G&oacute;ngora puso, en 1620, en boca de una mujer cuyo marido est&aacute; ausente: "La mitad del alma / me lleva el mar: / bolved, galeritas, / por la otra mitad".<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mi propuesta el se&ntilde;or Carreira replica sarc&aacute;stico: "&iquest;Le falta la misma (sic) mitad que le sobra? No sabemos. La novela sigue su curso, y es l&aacute;stima que no conozcamos el final" (216). Esto da una idea de la temperatura a la que ha subido esa "respuesta" que comenz&oacute; con un "mi admirada Margit Frenk". M&aacute;s sano hubiera sido decir, sin burlas ofensivas, que no se est&aacute; de acuerdo con las ideas de esa se&ntilde;ora y dar <i>buenos</i> argumentos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero es que Carreira est&aacute; encerrado en su estrecha concepci&oacute;n de las cosas. Su "respuesta" rechaza, por principio de cuentas, mi aseveraci&oacute;n de que los romances eran memorizados, recitados y cantados: "nos faltan pruebas de que en la transmisi&oacute;n de la poes&iacute;a culta interviniese la memoria de manera decisiva, y la prueba compete a quien afirma" ("Cr&iacute;tica", 217). Quien afirma (o sea, yo) acaba de citar muchas variantes t&iacute;picamente memor&iacute;sticas, pero adem&aacute;s, ha venido aduciendo pruebas en trabajos publicados desde 1982 y recogidos en el libro <i>Entre la voz y el silencio,</i> que a Carreira, si acaso lo conoce, no debe interesarle. Ah&iacute; hablo largamente, y con pruebas al canto, de la importancia de la memoria (&iexcl;y de la voz!) en la cultura medieval, renacentista y barroca<sup><a href="#nota">8</a></sup> y de la abundant&iacute;sima oralizaci&oacute;n de los textos escritos, en muy diferentes g&eacute;neros. Dos estudios incluidos en el libro, uno de 1987 y el otro de 1992, se dedican espec&iacute;ficamente a los manuscritos po&eacute;ticos y a la memorizaci&oacute;n y oralizaci&oacute;n de los poemas breves de poetas cultos del Siglo de Oro. Por lo dem&aacute;s, son ya muchos los que defienden esas ideas que Carreira descalifica como "neorrom&aacute;nticas". Cito a algunos. Don Antonio Rodr&iacute;guez&#45;Mo&ntilde;ino, conocedor como nadie de la poes&iacute;a del Siglo de Oro y de sus modos de transmisi&oacute;n, pudo decir que "la obra corta muchas veces no pasa de copia a copia, sino del recuerdo al papel, de la memoria a la pluma" <i>(Construcci&oacute;n,</i> 26); Alberto Blecua, nada menos que en su <i>Manual de cr&iacute;tica textual</i> (24), hubo de reconocer que "una copia puede haberse basado en <i>el mero recuerdo</i> y sin tener a la vista un modelo"; y con referencia al romancero Mar&iacute;a Cruz Garc&iacute;a de Enterr&iacute;a ha escrito que "la escasa fijaci&oacute;n de los romances viejos en manuscritos" ser&iacute;a prueba del "papel que la memoria jug&oacute; en la transmisi&oacute;n del romancero, mucho m&aacute;s importante y crucial que para cualquier otro tipo de obra po&eacute;tica" ("Romancero", 90). Y tiene raz&oacute;n mi amiga: los romances se prestan mucho m&aacute;s que otros poemas cortos a la memorizaci&oacute;n y, a&ntilde;ado, a la consiguiente variaci&oacute;n fecunda. Los sonetos, para citar un caso opuesto, tambi&eacute;n se memorizaban, pero los olvidos y las sustituciones pod&iacute;an no ajustarse a la estricta geometr&iacute;a r&iacute;mica del poema y conducir, entonces, a francos dislates.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cierto momento dice Carreira que "la oralidad del romancero, incluida la del viejo, estuvo siempre muy reforzada y retroalimentada por la escritura, cosa que las teor&iacute;as neorrom&aacute;nticas han tendido a silenciar" (216). Sorprende que aqu&iacute; reconozca la oralidad del romancero, y lo que dice sobre la retroalimentaci&oacute;n de la escritura es totalmente cierto, como lo he expuesto con creces en los dos trabajos ahora mencionados. En "El manuscrito po&eacute;tico, c&oacute;mplice de la memoria" digo, a la letra: "A los manuscritos se acudir&iacute;a para leer y releer los poemas, las m&aacute;s veces, en voz alta, por cierto; pero tambi&eacute;n para grabarlos y afianzarlos en el recuerdo: ven&iacute;an siendo, pues &#91;...&#93; un apoyo para la oralizaci&oacute;n" <i>(Entre la voz,</i> 150).<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n: "la escritura, la copia de poemas, iba del brazo de la memoria y la oralizaci&oacute;n" (149). Mis "reflexiones acerca de la funci&oacute;n de la memoria en la literatura antigua" ("Cr&iacute;tica", 211) vienen de d&eacute;cadas atr&aacute;s, y de ninguna manera "se apoyan sobre todo en el <i>&Eacute;loge de la variante</i> de Bernard Cerquiglini (Paris, Seuil, 1989)", puesto que, como digo expresamente, a este inventivo autor (a quien solo conozco desde hace poco) "la memoria y la voz &#91;...&#93; no le interesan mayormente" ("Un poema", 106).<sup><a href="#nota">10</a></sup> &iquest;No se supone que uno debe <i>leer bien</i> los trabajos contra los que uno polemiza?</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cerquiligni sostiene, s&iacute;, la movilidad de los textos medievales y su carencia de un texto fijo, pero &#151;y en esto coincide curiosamente con Carreira&#151; a base &uacute;nicamente de los documentos escritos. Puesto que, como gloso en mi art&iacute;culo, la transmisi&oacute;n de un texto "depend&iacute;a de una compleja combinaci&oacute;n de ejecutantes, poetas y copistas &#151;un <i>atelier d'&eacute;criture</i> &#151;, ning&uacute;n texto era inalterable; todos estaban sujetos a una constante reescritura" ("Un poema", 106).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su "respuesta", Carreira se detiene largamente en la cuesti&oacute;n de los cancioneros musicales de la &eacute;poca. Yo hab&iacute;a notado que &eacute;l no le dio importancia al hecho de que "varios de los testimonios utilizados son cancioneros polif&oacute;nicos" ("Un poema", 110&#45;111). &Eacute;l contrargumenta ahora que el hecho s&iacute; se "indica, siempre, al fin de cada prefacio" a los 94 romances ("Cr&iacute;tica", 211), o sea, como dato pertinente para la edici&oacute;n de cada romance, pero no como un fen&oacute;meno al que haya que darle el peso que tuvo y que, a mi ver, debi&oacute; mencionarse en la Introducci&oacute;n. Es bien sabido que los cancioneros musicales ofrecen versiones truncas de los poemas, cosa que Carreira vuelve a documentar minuciosamente, para concluir que "ni con la mejor voluntad se las puede tener en cuenta para establecer un texto cr&iacute;tico" (212). Tiene toda la raz&oacute;n del mundo. Pero la cosa no iba por ah&iacute;: pese a su escasez, los cancioneros musicales para m&iacute; constituyen simplemente una prueba valiosa de que los romances (viejos y nuevos) se cantaban. El hecho de que aparezcan truncos en los cancioneros podr&iacute;a explicarse incluso porque los cantores se sabr&iacute;an el texto completo y no necesitaban tenerlo ante los ojos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A&uacute;n m&aacute;s valiosos para nuestro prop&oacute;sito son los manuscritos po&eacute;ticos que incluyen cifras para guitarra, pues no solo vienen a confirmar que los romances nuevos se cantaban, sino que ten&iacute;an melod&iacute;as bien conocidas, de modo que solo hac&iacute;a falta ense&ntilde;arles a los cantores qu&eacute; acordes tocar para acompa&ntilde;ar su canto con la guitarra. De hecho, para nosotros hoy esas cifras son frustrantes: desear&iacute;amos conocer la melod&iacute;a; pero como todos se la sab&iacute;an, no hac&iacute;a falta registrarla.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dice A. Carreira en su "respuesta":</font></p>              <blockquote>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La escasez de transcripciones musicales<a href="#nota"><sup>11</sup></a> conservadas en 'mentirosos cartapacios', se compadece muy mal con lo de que el romancero nuevo sea un g&eacute;nero 'consustancialmente cantado', y menos a&uacute;n con que semejante cantur&iacute;a, cuando se da, tenga algo que ver con la transmisi&oacute;n real de los textos (213).</font></p>     </blockquote>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La l&oacute;gica de la primera aseveraci&oacute;n se me escapa (no era, ni es, f&aacute;cil escribir una partitura musical), y en cuanto a la segunda, impresiona el desprecio con que trata, por una parte, la m&uacute;sica polif&oacute;nica de aquel tiempo y, por otra, la <i>difusi&oacute;n</i> de los poemas, que &eacute;l coloca muy por debajo de su "transmisi&oacute;n real", o sea, de la escrita: los cancioneros musicales, dir&aacute; poco despu&eacute;s,"no pertenecen a la transmisi&oacute;n textual de G&oacute;ngora sino a su difusi&oacute;n, cosa muy distinta" (212). Y qu&eacute; bien que lo haya dicho con tal claridad. La cr&iacute;tica textual <i>a la Carreira</i> se interesa exclusivamente por la "transmisi&oacute;n textual", o sea, la que se manifiesta, negro sobre blanco, en los papeles conservados; presupone que eso que est&aacute; escrito ah&iacute; fue necesariamente copiado de otro texto escrito, siempre de los ojos al papel. La <i>difusi&oacute;n</i> oral y memor&iacute;stica de la poes&iacute;a no le interesa; sabe que existi&oacute;, pero la descarta de antemano. Para &eacute;l, como para otros neopositivistas, lo que no consta en papeles no existe. Si don Quijote cita de memoria muchos romances, eso se lo invent&oacute; Cervantes; si un fil&oacute;logo actual insiste en que los papeles conservados no necesariamente son copias deficientes de otras copias, eso es especulaci&oacute;n pura, cuando no "novela".</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, la "cr&iacute;tica de la edici&oacute;n cr&iacute;tica" resulta no tener mucho sentido cr&iacute;tico. Y a este prop&oacute;sito, uno esperar&iacute;a encontrar en la "respuesta" comentarios sobre varias cosas de "Un poema" que no se mencionan siquiera. &iquest;Por qu&eacute;, por ejemplo, no se dice nada sobre el anonimato de las versiones de este romance, como de los dem&aacute;s? &iquest;Acaso no es un hecho significativo? &iquest;Por qu&eacute; no se pronuncia una palabra sobre esa cuarta secuencia (versos 31&#45;38) de la versi&oacute;n can&oacute;nica, a la que yo califiqu&eacute; de "pobre" (y fue poco decir)? &iquest;Solo porque forma parte de <i>la versi&oacute;n</i> del poema, &uacute;nica aceptada? &iquest;Por qu&eacute; tampoco se pronuncia Carreira sobre las dos formas del estribillo? Y as&iacute; podr&iacute;amos seguir preguntando, me temo que in&uacute;tilmente. &iquest;Acaso tendr&iacute;a sentido sugerirle a Carreira que considere la posibilidad de que las versiones de Chac&oacute;n no sean necesariamente las mejores y de que haya otras igualmente dignas de publicarse?</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero seamos justos. Hacia el final de la "respuesta" encontramos con sorpresa una especie de palinodia: dice Carreira que, a pesar de sus puntos d&eacute;biles, mi art&iacute;culo lo ha hecho reflexionar. &Eacute;l, que ha subtitulado "Edici&oacute;n cr&iacute;tica" a la edici&oacute;n de los romances de G&oacute;ngora, cuestiona ahora "la conveniencia de hacer ediciones cr&iacute;ticas en la poes&iacute;a del Siglo de Oro". A&ntilde;ade que "por algo ese mismo r&oacute;tulo no aparece en las debidas a fil&oacute;logos competentes, como Jos&eacute; Manuel Blecua o Birut&eacute; Ciplijauskait&eacute;, en las cuales hay aparato cr&iacute;tico, pero no texto que as&iacute; pueda calificarse" (219). Las ediciones de poes&iacute;a del Siglo de Oro que tienen en cuenta todos los testimonios conocidos "no son, pues, cr&iacute;ticas en sentido estricto &#91;...&#93;; en realidad podr&iacute;an designarse <i>variorum editiones.</i>.." (220). <i>&iquest;Variorum,</i> cuando casi no permiten conocer, incluso, otras buenas versiones? En todo caso, seguimos, claro, atados a la escritura. Lo que no podr&aacute; reconocer Carreira es lo que he llamado "la otra visi&oacute;n". Y es que, evidentemente, se trata de dos posiciones antag&oacute;nicas e irreconciliables. &iquest;Qu&eacute; le vamos a hacer?</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Blecua, Alberto, <i>Manual de cr&iacute;tica textual,</i> Madrid, Castalia, 1983.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=236143&pid=S0185-3082201300010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carreira, Antonio, "Cr&iacute;tica de la edici&oacute;n cr&iacute;tica. Respuesta a Margit Frenk", <i>Acta Poetica,</i> 33&#45;2, julio&#45;diciembre 2012, 211&#45;221.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=236145&pid=S0185-3082201300010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diez Borque, Jos&eacute; Mar&iacute;a, <i>El libro: de la tradici&oacute;n oral a la cultura impresa,</i> Barcelona, Montesinos, 1985.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=236147&pid=S0185-3082201300010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frenk, Margit, "La poes&iacute;a oralizada y sus mil variantes" &#91;1987&#93;, en <i>Entre la</i> <i>voz,</i> 121&#45;135.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=236149&pid=S0185-3082201300010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frenk, Margit, "El manuscrito po&eacute;tico, c&oacute;mplice de la memoria" &#91;1992&#93;, en <i>Entre la voz,</i> 136&#45;151.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=236151&pid=S0185-3082201300010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frenk, Margit, <i>Entre la voz y el silencio. La lectura en tiempos de Cervantes,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=236153&pid=S0185-3082201300010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frenk, Margit, "Un poema en movimiento: <i>La m&aacute;s bella ni&ntilde;a,</i> de Luis de G&oacute;ngora", en Itziar L&oacute;pez Guil y Jenaro Talens (eds.), <i>El espacio del poema.</i> <i>Teor&iacute;a y pr&aacute;ctica del discurso po&eacute;tico,</i> Madrid, Biblioteca Nueva, 2011, 105&#45;117.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=236155&pid=S0185-3082201300010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a de Enterr&iacute;a, Mar&iacute;a Cruz, "Romancero: &iquest;cantado&#45;recitado&#45;le&iacute;do?", <i>Edad de Oro,</i> 7, 1988, 89&#45;104.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=236157&pid=S0185-3082201300010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&oacute;ngora, Luis de, <i>Obras po&eacute;ticas,</i> ed. R. Foulch&eacute;&#45;Delbosc, 3 vols., Nueva York, Hispanic Society of America, 1921. Ed. facsimilar, Nueva York, Hispanic Society of America, 1970.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=236159&pid=S0185-3082201300010001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&oacute;ngora, Luis de, <i>Romances,</i> ed. Antonio Carreira, 4 vols. Barcelona, Quaderns Crema, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=236161&pid=S0185-3082201300010001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Montesinos, Jos&eacute; F., Pr&oacute;logo a Lope de Vega, <i>Poes&iacute;as l&iacute;ricas,</i> 2 vols., Madrid, Espasa&#45;Calpe, 1963.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=236163&pid=S0185-3082201300010001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rodr&iacute;guez&#45;Mo&ntilde;ino, Antonio, <i>Construcci&oacute;n cr&iacute;tica y realidad hist&oacute;rica en la</i> <i>poes&iacute;a espa&ntilde;ola de los siglos XVI y XVII<b>,</b></i> Madrid, Castalia, 1965.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=236165&pid=S0185-3082201300010001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rodr&iacute;guez&#45;Mo&ntilde;ino, Antonio, <i>Poes&iacute;a y cancioneros,</i> Madrid, Real Academia Espa&ntilde;ola, 1968.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=236167&pid=S0185-3082201300010001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Rodr&iacute;guez&#45;Mo&ntilde;ino <i>(Poes&iacute;a,</i> 26) habla sobre "el diverso concepto que, en siglos pasados, autorizaba la refundici&oacute;n de obra ajena", y Alberto Blecua <i>(Manual,</i> 211) ha dicho que "la refundici&oacute;n es fen&oacute;meno igualmente frecuente en una sociedad habituada a las glosas, a los contrafacta, a la traducci&oacute;n&#45;imitaci&oacute;n, y que todav&iacute;a siente la obra literaria como un bien com&uacute;n que puede modificarse". V&eacute;ase Frenk, <i>Entre la voz,</i> 143n.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Para las fuentes de otros romances, a veces se nos ofrecen indicaciones como: copia de tal otro manuscrito, copia con descuidos, buen manuscrito, etc&eacute;tera.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Discrepo ahora de mi opini&oacute;n anterior, pues all&aacute; consideraba la versi&oacute;n de 1591 un poema distinto del posterior.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> V&eacute;ase Frank, <i>Entre la voz,</i> 149.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Claro que la memorizaci&oacute;n y la oralizaci&oacute;n tambi&eacute;n producen disparates, que suelen coincidir con los que ocurren al copiar, como en palabras que se escucharon mal: "conciertan mis ojos", por "conviertan", v. 15; "harto pedir fuera", por "harto peor fuera", v. 37; "quien <i>har&aacute;</i> mi paz" o "quien era mi par", por "quien era mi paz", v. 28; y el peor de todos: "porque en mi lecho / sobra la <i>amistad",</i> vv. 57&#45; 58.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Agradezco a Coral Bracho su valiosa colaboraci&oacute;n en este y otros aspectos del presente trabajo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup><i>&nbsp;Obras po&eacute;ticas,</i> t. 2, n&uacute;m. 345.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Se equivoca Carreira cuando dice que Frenk "aplica a la poes&iacute;a &aacute;urea conceptos m&aacute;s bien apropiados a la medieval" (219). Lo mismo, cuando asevera que creo "v&aacute;lidos para la poes&iacute;a culta criterios que rigen en la popular" (219). No hay tal: la variaci&oacute;n en poes&iacute;a popular es bien distinta, pues se alimenta de elementos preexistentes en la tradici&oacute;n oral, cosa que no puede ocurrir en un poema "culto". Si he se&ntilde;alado semejanzas, es porque un poema culto que circula memorizado y oralizado tambi&eacute;n va engendrando variantes.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> V&eacute;ase igualmente "La poes&iacute;a oralizada y sus mil variantes", <i>Entre la voz,</i> 121&#45;135.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> En una nota cito este pasaje: "On ne prendra pas ici la d&eacute;fense de l'oral, du corps, de la voix" ("Un poema", 106, n. 6). Es un probable rechazo de las ideas de Paul Zumthor.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> No son transcripciones, sino composiciones polif&oacute;nicas hechas por m&uacute;sicos profesionales.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Margit Frenk.</b> Estudi&oacute; en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Maestra por la Universidad de Berkeley y doctora en Ling&uuml;&iacute;stica y Literatura Hisp&aacute;nica por El Colegio de M&eacute;xico en 1972, con la tesis <i>Las jarchas moz&aacute;rabes y los comienzos de la l&iacute;rica rom&aacute;nica.</i> Profesora en la UNAM desde 1966 (Profesora Em&eacute;rita desde 2009); en el 2000 crea y dirige &#151;hasta la fecha&#151; la <i>Revista de Literaturas Populares.</i> Es miembro del comit&eacute; cient&iacute;fico de la revista espa&ntilde;ola <i>Paremia.</i> Fue profesora visitante en Harvard, Heidelberg y Hamburgo. De 1986 a 1996 fue coordinadora del Centro de Estudios Literarios del Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas de la UNAM , donde fund&oacute; y dirigi&oacute; la revista <i>Literatura Mexicana.</i> Es autora de 21 libros y m&aacute;s de 140 art&iacute;culos sobre l&iacute;rica tradicional y folclor. Doctora honoris causa por la Sorbona, corresponsal de la British Academy, miembro numerario de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1993 y presidenta honoraria de la Asociaci&oacute;n Internacional de Hispanistas. Fue ganadora del Premio Nacional de Ciencias y Artes en el &aacute;rea de Ling&uuml;&iacute;stica y Literatura en 2000. En 2009 recibi&oacute; el XXIII Premio Internacional Men&eacute;ndez Pelayo. En 1987, el Sistema Nacional de Investigadores de M&eacute;xico (SNI ) la nombr&oacute; "Investigadora Nacional, nivel III"; en 1993, "Investigadora Nacional Em&eacute;rita", y m&aacute;s recientemente, "Investigadora de Excelencia".</font></p>      ]]></body><back>
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