<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-3082</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Acta poética]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Acta poét]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-3082</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filológicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-30822010000100008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ética y política del traducir]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sneh]]></surname>
<given-names><![CDATA[Perla]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Buenos Aires  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Buenos Aires ]]></addr-line>
<country>Argentina</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<volume>31</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>193</fpage>
<lpage>197</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-30822010000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-30822010000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-30822010000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Henri Meschonnic, <i>&Eacute;tica y pol&iacute;tica del traducir,</i> trad. Hugo Savino</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Perla Sneh</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Buenos Aires, Leviat&aacute;n, 2009.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Una presentaci&oacute;n</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; es un poeta? &#91;...&#93; Alguien que escribe y no es escritor.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">L. Lamborghini</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"> </font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Citar a Lamborghini para hablar de Meschonnic no es una casualidad. Tampoco es reclamo de originalidad ni intento de clasificaci&oacute;n. Es apenas una cita r&aacute;pida, cruzar dos nombres en el aire y que ese cruce sea un modo de ubicarnos para leer y que, entonces, la lectura nos diga d&oacute;nde estamos parados. Con Meschonnic, estamos en el centro de un combate.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Combate por el poema, combate por la traducci&oacute;n, por el ritmo, por el texto mismo. Pero <i>combate</i> ac&aacute; no quiere decir la lucha por el poder en el mercado de los saberes, sino hacer resonar voces repudiadas, darles lugar, incluir una escucha.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese combate, Meschonnic se sit&uacute;a. Responde, dicho sea esto con todo el acento de responsabilidad que el t&eacute;rmino conlleva. Y situarse no es disputar un territorio, no es defenderse del enigma; es dejarse tomar por la lectura, por el discurso, por su fraseo, su materialidad y su ritmo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me gusta leer a Meschonnic, que no exige lealtades ni interpone contrase&ntilde;as, pero no tolera indiferencias; que piensa tambi&eacute;n con los rechazos y no se priva de decir no. No se trata &#151;y en esto es taxativo&#151; de escribir &#151;como le reclaman&#151; para el gran p&uacute;blico. Para Meschonnic la diferencia entre un texto destinado al p&uacute;blico vulgar y uno destinado a los ilustrados es una ignominia &eacute;tica y pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es sobre todo una miseria po&eacute;tica. &iexcl; El "gran p&uacute;blico"! Eso no es otra cosa que el efecto social de todos los academicismos, la masa que comulga con el negocio editorial, la m&aacute;s banal de las religiones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y lo religioso tampoco es aqu&iacute; un t&eacute;rmino cualquiera. Es lo que nombra el repudio mismo de lo sagrado y lo divino. En nombre de ese repudio, lo religioso ser&aacute; inevitablemente dualista, porque anhela la gesti&oacute;n de una hermen&eacute;utica: debe haber una verdad que sea el contenido, inmutable, y un resto, variable, que ser&aacute; la forma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Meschonnic denuncia esta viscosidad hermen&eacute;utica. Sus tonos son inapelables. No despiertan solidaridades. Hasta asustan un poco. Siempre hay algo de un furor, cierta ira y revulsi&oacute;n. Uno se lo imagina con los dientes apretados. No se anda con medias tintas, lo que no significa que no haya sutileza en su pensamiento. Dir&iacute;a, m&aacute;s bien que opta por la urgencia; y dieciocho siglos de imponer sentidos seguramente establecen alguna urgencia. Esta ser&aacute; la de desordenar y poner en apuros las ideas preconcebidas. Pero no solo hablamos de c&oacute;leras y urgencias. Tambi&eacute;n hay &#151;y esto es fundamental&#151; j&uacute;bilo, alegr&iacute;a, felicidad, picard&iacute;a, astucia, placer, incluso &#151;y cito&#151; placer inmenso: el j&uacute;bilo de dar en franc&eacute;s la escucha escrupulosa del texto b&iacute;blico, sus acentos, ritmos, prosodias y violencias gramaticales; la picard&iacute;a de sacarle la lengua al binarismo del signo que desune por heterog&eacute;neos sonido y sentido; la audacia de crear problemas; hay la alegr&iacute;a del pensamiento; el goce del recitativo ah&iacute; donde otros solo encuentran relato; el placer de destruir &iacute;dolos; hay, incluso, el placer inmenso de reconocer y hacer o&iacute;r una fuerza enterrada, la de la panritmia b&iacute;blica que ignora toda m&eacute;trica y da al traste &#151;seguro que a Meschonnic le hubiera encantado la expresi&oacute;n&#151; con toda una instituci&oacute;n m&aacute;s preocupada por convertir que por transmitir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Traducir el signo remite a la mitolog&iacute;a de una lengua &uacute;nica, origen de todas las lenguas, para&iacute;so de la cosa en fusi&oacute;n con la palabra, que puede tener una apariencia diversa en cada lengua, pero que se mantiene id&eacute;ntica a s&iacute; misma. En s&iacute;ntesis, la religi&oacute;n de la identidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, con una piedad que no tiene nada de religiosa, en el horizonte de una identidad que solo es tal <i>en y por la alteridad,</i> Meschonnic lee el Tanaj, la Biblia hebrea. No lee lo que Derrida dice del Tanaj (y donde figura "Derrida" pueden poner el nombre que quieran), lee el Tanaj. Por consiguiente, reintroduce una lengua repudiada: el hebreo. Y no estamos diciendo que el hebreo <i>como tal</i> resguarde de leer religiosamente, ni que los jud&iacute;os entiendan &#151;entendamos&#151; mejor de qu&eacute; se trata. Para nada. Se puede, dice Meschonnic, ser tan sordo en hebreo como en cualquier otra lengua. Bien lo demuestra la versi&oacute;n francesa de la Biblia, realizada por el Rabinato franc&eacute;s, que transmite mucho menos el texto b&iacute;blico que el estado del juda&iacute;smo franc&eacute;s de su tiempo (1899): franc&eacute;s en la calle, jud&iacute;o en el hogar; ciudadano franc&eacute;s de confesi&oacute;n mosaica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La apuesta de Meschonnic ser&aacute;, en cambio, leer ateol&oacute;gicamente. Desteologizar el texto b&iacute;blico, desacademizarlo, dessemiotizarlo, desideologozarlo. Re&#45;hebraizarlo. Se trata, entonces, de leer el texto &#151;no el sentido de las palabras&#151; leer el texto, digo, con sus jerarqu&iacute;as de m&uacute;ltiples acentos (mel&oacute;dico, pausal y sem&aacute;ntico), esa r&iacute;tmica que organiza el texto b&iacute;blico y que ha sido objeto de un rechazo filol&oacute;gico&#45;teol&oacute;gico. Ese ritmo est&aacute; hecho de acentos llamados <i>te'amim,</i> sabores, que est&aacute;n en la palabra y en la voz que las dice, en su resonancia y encadenamiento, acentos que no designan solo una forma gr&aacute;fica, sino una gestualidad y una oralidad. Se trata de hacer lugar a esos <i>te'amim,</i> a esos sabores que son inseparables de la <i>mikr&aacute;,</i> que es el t&eacute;rmino hebreo para designar la Biblia. La palabra significa <i>lectura,</i> pero tambi&eacute;n <i>convocatoria</i> y <i>asamblea religiosa.</i> El verbo <i>likr&oacute;</i> transmite la idea de <i>nombrar, convocar, gritar</i> y <i>leer.</i> Es decir, el t&eacute;rmino cifra la relaci&oacute;n entre la lectura, la voz y la comunidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y Meschonnic lee la Biblia haciendo lugar a esa relaci&oacute;n, sin extremar la velocidad en la lectura, sin ceder al mero ingenio en los comentarios, con la demora y la humildad &#151;palabra extra&ntilde;a entre nosotros&#151; que impone el texto hebreo. Lee su vitalidad, sus excesos, su lengua desatada, por siglos abandonada al martilleo adormecedor del positivismo de arque&oacute;logos e historiadores, y a la correcci&oacute;n gramatical que borra, a golpes de banalidades ling&uuml;&iacute;sticas, lo que es reiteraci&oacute;n r&iacute;tmica, plegaria en recitativo, invenci&oacute;n de una historicidad, configuraci&oacute;n de un discurso, fuerza que no se opone al sentido sino que lo soporta y transporta. De ah&iacute; que el ritmo, decisivo a la hora de leer, ya no se reduzca a la alternancia de dos t&eacute;rminos &#151;fuerte, d&eacute;bil&#151;, sino que se despliega como la organizaci&oacute;n del movimiento de la palabra en el lenguaje.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay en esto una &eacute;tica del traducir: se trata de escuchar el continuo del poema, es la escucha no de lo que dice, sino de lo que un poema <i>hace,</i> que no se limita al contenido de lo que dice. Si no, no es m&aacute;s que hermen&eacute;utica. As&iacute; de pobre. Porque traducir el poema a un enunciado es convertir el infinito en totalidad, lo que equivale a hacer desaparecer el poema. Cuando se traduce seg&uacute;n el signo, la &uacute;nica expectativa es la del sentido, porque el signo no conoce otra cosa. Esencialmente, el signo desconoce &#151;en el sentido del repudio&#151; el continuo, el ritmo, la prosodia, todo lo que es enunciaci&oacute;n y significancia. Hacer lugar a eso repudiado no es cuesti&oacute;n de correcci&oacute;n o preferencias ling&uuml;&iacute;sticas, sino de &eacute;tica, lo que lo convierte, inmediatamente, en una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica. Tan pol&iacute;tica como pensar, es decir, transformar el pensamiento, es decir, actuar sobre la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dije m&aacute;s arriba &#151;y no voy a hacerme la tonta&#151; "nosotros". Inquietante pronombre. &iquest;Nosotros, <i>qui&eacute;nes?</i> &iquest;Los psicoanalistas? &iquest;Los que escribimos y no somos escritores? &iquest;Los que somos escritores y no escribimos? &iquest;Los giles que leemos la Biblia? &iquest;Los jud&iacute;os que hablamos &#151;o no&#151; hebreo? Dif&iacute;cil decirlo y, para el caso, no importa. Otra vez, de lo que se trata es de situarse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No puedo menos, entonces, que volverme a nuestro psicoan&aacute;lisis traducido: si se trata de lo que una obra le hace a una lengua &#151;es la Biblia la que hace al hebreo y no al rev&eacute;s, es lo que Shakespeare le hace al ingl&eacute;s y no al rev&eacute;s&#151;, si <i>un texto no est&aacute; en una lengua como un contenido en un continente</i> y lo que se traduce no es el signo sino el ritmo &#151;es decir un sujeto que, en su historicidad, es transformador del discurso&#151;, &iquest;c&oacute;mo pensar entonces todo un psicoan&aacute;lisis que gira en torno a una especie de "empuje a la precisi&oacute;n"? &iquest;C&oacute;mo se traduce &#151;se escribe, se lee, se hace resonar, se <i>frasea&#151;</i> en castellano, lo que la obra de Freud le hace al alem&aacute;n, lo que la sintaxis de Lacan le hace al franc&eacute;s?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Traducir, dice Meschonnic, muestra la diferencia que media entre San Jer&oacute;nimo &#151;patr&oacute;n de los traductores&#151; y Caronte, el barquero que transporta las almas de los muertos por la laguna Estigia. Por eso no alcanza con decir que el traductor es un pasador &#151;y los psicoanalistas escuchamos en este &uacute;ltimo t&eacute;rmino el nombre de un grave problema de la <i>praxis&#151;,</i> porque Caronte tambi&eacute;n es un pasador. La diferencia est&aacute; en lo que llega a la otra orilla.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ni literalismo ni palabrismo. Se trata de llevar la propia po&eacute;tica hasta los medios po&eacute;ticos de otra lengua, porque la unidad en juego no es la palabra sino el modo en que las palabras se encadenan entre ellas. En t&eacute;rminos de discurso, la "fuente" es lo que el texto por traducir <i>hace,</i> es su modo de actividad, que &eacute;l inventa. Y hay una sola meta: hacer lo que &eacute;l hace. Por eso un texto es lo que un cuerpo le hace al lenguaje, a su lengua y que nunca antes se hab&iacute;a hecho.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El de Meschonnic es un hablar embiblado, un hablar que se recuesta en la <i>mikr&aacute;,</i> en una Biblia que es par&aacute;bola y profec&iacute;a. Par&aacute;bola porque, siendo un ejemplo particular, vale para todas las lenguas, todos los textos y todos los tiempos. Profec&iacute;a, porque postula un impensado, toda una revoluci&oacute;n cultural. Profec&iacute;a que casi coincide con utop&iacute;a: combina ausencia y rechazo a ideas preconcebidas con la intimaci&oacute;n imperiosa a pensar lo que no es pensado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y como el pensamiento se hace de discurso, les leo una frase del libro que me encant&oacute;: "Pensamos como un salame cortado en fetas, en caso de que el salame pensara. De hecho, casi no valemos mucho m&aacute;s" (19).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No dudo que la frase es de Meschonnic pero tambi&eacute;n me atrevo a decir que es de Hugo Savino. Y me atrevo a decirlo porque he le&iacute;do a Meschonnic a trav&eacute;s de la lectura de Hugo, incluyendo su versi&oacute;n del poemario <i>Puesto que soy esa zarza,</i> pero sobre todo porque le&iacute; su <i>Viento del noroeste,</i> esa polifon&iacute;a de voces y resonancia que a&uacute;n seguir&eacute; visitando. Y puesto que tambi&eacute;n soy esa zarza <i>&#151;sneh&#151;</i> no puedo menos que alegrarme que me haya transmitido la voz de Meschonnic. Si estoy aqu&iacute; esta noche es porque se lo agradezco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y si empec&eacute; citando a un poeta, concluir&eacute; citando un poema. Este, de Meschonnic: "no hablo / mis palabras yo / las camino".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Perla Sneh. </b>Psicoanalista, escritora, investigadora. Licenciada en Psicolog&iacute;a (Universidad Buenos Aires, UBA). B.A. on Arts de la Betzalel Academy of Arts and Design, Jerusal&eacute;n. Egresada del Instituto &Aacute;ngel Garma (A. Psicoanal&iacute;tica Argentina). Doctoranda en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA): Tesis: Lenguaje y exterminio (Dirs.: Dr. H. Gonz&aacute;lez / UBA y Dr. &#1057; Asianov/UHJ). Docente de posgrado en UBA, UNTREF y UNR. Investigadora del Centro de Estudios sobre Genocidio (UNTREF). Directora de la Carrera de Especializaci&oacute;n en Estudios Judaicos y Judeo&#45;americanos, Maestr&iacute;a en Diversidad Cultural (UNTREF). Integra la revista <i>Redes de la letra&#45;Escritura del Psicoan&aacute;lisis.</i> Colabora con revistas del pa&iacute;s y del exterior. Ha publicado, entre otros: <i>La shoah en el siglo. Del lenguaje del exterminio al exterminio del discurso</i> (con el Dr. J. C. Cosaka, Xavier B&oacute;veda, Buenos Aires, 1999 y 2000), <i>Buenos Aires &iacute;dish</i> (CPPHC, Buenos Aires, 2006), <i>Ciudad aut&oacute;noma</i> (Zama / Paradiso, 2004), <i>B&iacute;blicos</i> (Del Dock, 2006) y <i>Jarabe de pico</i> (Letran&oacute;mada, 2010).</font></p>      ]]></body>
</article>
