<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-3082</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Acta poética]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Acta poét]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-3082</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filológicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-30822008000200011</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sermón y literatura: La imagen del predicador en algunos sermones de la Nueva España]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Castaño Navarro]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ana]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones Filológicas Centro de Poética]]></institution>
<addr-line><![CDATA[México Distrito Federal]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>11</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>11</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<volume>29</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>191</fpage>
<lpage>212</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-30822008000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-30822008000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-30822008000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Por una parte, el sermón novohispano puede ubicarse en el extremo más académico del cultivo de la lengua literaria; pero, por otra parte y al mismo tiempo, puede hacer pleno uso de los recursos de la oralidad, del teatro y hasta del periodismo. En estas páginas se hacen algunas reflexiones acerca del papel del sermón en la cultura y en la vida literaria novohispanas y se analiza su prestigio y su vitalidad como forma, así como el correspondiente orgullo profesional de quienes lo cultivaban. Asimismo, se muestran algunos ejemplos, extraídos de sermones del periodo colonial, que ilustran las ideas que predominaban en la Nueva España en torno al predicador y su oficio, mostrando algunos de los tópicos más significativos relacionados con la figura de este personaje de las letras que, en más de un aspecto, puede equipararse al ensayista de nuestros días.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[On the one hand, the sermon of the Mexican colonial period partakes of the more learned and academic aspects of literary language; but on the other hand it can also partake of the techniques of orality, drama and even journalism. This paper discusses the Sermon as a genre in the cultural and literary atmosphere of colonial Mexico, as well as the prestige and vitality acquired by this long established literary form -with the corresponding professional pride of those who cultivated it. Examples are drawn from sermons of this period, with images that portray some of the dominant ideas about the preacher in the Nueva España, whose work in more than one way resembles the modern essay.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[literatura]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Nueva España]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[predicación]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[comentario]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Serm&oacute;n y literatura. La imagen del predicador en algunos sermones de la Nueva Espa&ntilde;a</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ana Casta&ntilde;o Navarro</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas, UNAM.</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por una parte, el serm&oacute;n novohispano puede ubicarse en el extremo m&aacute;s acad&eacute;mico del cultivo de la lengua literaria; pero, por otra parte y al mismo tiempo, puede hacer pleno uso de los recursos de la oralidad, del teatro y hasta del periodismo. En estas p&aacute;ginas se hacen algunas reflexiones acerca del papel del serm&oacute;n en la cultura y en la vida literaria novohispanas y se analiza su prestigio y su vitalidad como forma, as&iacute; como el correspondiente orgullo profesional de quienes lo cultivaban. Asimismo, se muestran algunos ejemplos, extra&iacute;dos de sermones del periodo colonial, que ilustran las ideas que predominaban en la Nueva Espa&ntilde;a en torno al predicador y su oficio, mostrando algunos de los t&oacute;picos m&aacute;s significativos relacionados con la figura de este personaje de las letras que, en m&aacute;s de un aspecto, puede equipararse al ensayista de nuestros d&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> literatura, Nueva Espa&ntilde;a, predicaci&oacute;n, comentario.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">On the one hand, the sermon of the Mexican colonial period partakes of the more learned and academic aspects of literary language; but on the other hand it can also partake of the techniques of orality, drama and even journalism. This paper discusses the Sermon as a genre in the cultural and literary atmosphere of colonial Mexico, as well as the prestige and vitality acquired by this long established literary form &#151;with the corresponding professional pride of those who cultivated it. Examples are drawn from sermons of this period, with images that portray some of the dominant ideas about the preacher in the Nueva Espa&ntilde;a, whose work in more than one way resembles the modern essay.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>El serm&oacute;n y la vida    literaria</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanta tinta ha corrido sobre los excesos conceptistas y culteranos de los predicadores "gerundianos", as&iacute; como sobre la pol&eacute;mica entre partidarios y detractores de la elocuencia en el p&uacute;lpito, que ha acabado por oscurecer una importante faceta de la producci&oacute;n literaria de los siglos XVII y XVIII.<sup><a href="#notas">1</a></sup> As&iacute;, tendemos a olvidar, o a ignorar por completo, la gran vitalidad que durante esos siglos tuvo el g&eacute;nero del serm&oacute;n en la vida literaria y cultural del mundo cristiano. Y tendemos a ello a pesar de los esfuerzos de algunos estudiosos que, durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, han llamado nuestra atenci&oacute;n sobre el poderoso atractivo literario que los sermones en nuestra lengua ejercieron sobre un p&uacute;blico numeroso y diverso durante al menos tres siglos y, en consecuencia, el activo fermento que produjeron en distintos niveles de la lengua y de la creaci&oacute;n literaria.<sup><a href="#notas">2</a></sup> No obstante, no deja de llamarnos hoy la atenci&oacute;n el hecho de que, hace apenas 30 a&ntilde;os, uno de estos estudiosos pioneros del campo se sintiera en la necesidad de aclarar que, adem&aacute;s de ser una funci&oacute;n religiosa, el serm&oacute;n constituye un g&eacute;nero.<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sabemos que una de las principales    funciones religiosas desempe&ntilde;adas por el serm&oacute;n fue siempre la    de ser una especie de "despertador" de conciencias (t&iacute;tulo que ostenta    m&aacute;s de una obra de edificaci&oacute;n en la &eacute;poca); pues bien,    como g&eacute;nero literario &#151;situado en el encuentro entre oralidad y    literariedad&#151;, podr&iacute;amos decir que el serm&oacute;n fungi&oacute;    tambi&eacute;n como despertador de conciencias ling&uuml;&iacute;sticas y literarias.    En relaci&oacute;n con dicho tema, es significativo el hecho de que la transmisi&oacute;n    textual del g&eacute;nero, en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, refleja la asociaci&oacute;n    del serm&oacute;n con el uso y valoraci&oacute;n literaria de las lenguas vern&aacute;culas    &#151;Francisco Rico ha recordado que los primeros testimonios escritos de nuestra    lengua se encuentran precisamente al margen de unos sermones de san Agust&iacute;n&#151;.    Por otra parte, no es extra&ntilde;o que encontremos, encuadernados junto a    colecciones de sermones y tratados de elocuencia sagrada, o incluso formando    parte de &eacute;stos, escritos dedicados al elogio de la lengua vulgar, reflexiones    sobre la traducci&oacute;n, la lengua literaria, sobre el estilo, el uso y la    norma. Jos&eacute; de Ormaza (1648) se queja de que los espa&ntilde;oles piensan    que el lat&iacute;n es m&aacute;s elegante que su propia lengua porque &#151;dice&#151;    "nadie estima lo de casa" (<i>Censura,</i> 50). Y antes que &eacute;l, Bartolom&eacute;    Jim&eacute;nez Pat&oacute;n, autor de una de las primeras gram&aacute;ticas    renacentistas, y autor tambi&eacute;n de uno de los primeros manuales de predicaci&oacute;n    impresos en espa&ntilde;ol, publica &eacute;ste junto con una apolog&iacute;a    del uso de la lengua vulgar como lengua literaria, escrita por Fernando Ballesteros    Saavedra.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siglo XVII, el c&eacute;lebre    predicador cortesano fray Hortensio Paravicino, amigo de G&oacute;ngora, haci&eacute;ndose    eco de las pol&eacute;micas anticulteranas, defiende as&iacute; la introducci&oacute;n    de novedades en la lengua y en la estructura de los sermones: "Haber hallado,    despu&eacute;s de tantos, algo nuevo en esta lengua &#91;...&#93; no es formar    otro idioma, sino venerar tanto el vulgar castellano nuestro, que nos prometemos    de &eacute;l la sublimidad cl&aacute;sica de los otros" (<i>Sermones,</i> 224).    Otro ejemplo que subraya esta tradici&oacute;n es del &uacute;ltimo cuarto del    siglo XVIII: Pedro Antonio S&aacute;nchez Vaamonde incluye, en su <i>Discurso    sobre la elocuencia sagrada en Espa&ntilde;a</i> (1778), un hermoso tratado    literario que habla sobre el estilo, la lengua literaria, la traducci&oacute;n,    el cambio ling&uuml;&iacute;stico; y que constituye un verdadero homenaje a    la elocuencia y a las buenas letras.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>El serm&oacute;n y el teatro.    La oralidad</b></i></font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, y en contraste    con este aspecto, el serm&oacute;n participa del &aacute;mbito de la oralidad    por todo lo que tiene de representaci&oacute;n y hasta de espect&aacute;culo;    y es precisamente en ese &aacute;mbito donde constituye, junto con el teatro    de esos siglos, el lugar por excelencia del encuentro social y un veh&iacute;culo    para la creaci&oacute;n oral del momento. Fue Miguel Herrero Garc&iacute;a el    primero que observ&oacute; (en 1942) que "el serm&oacute;n y la comedia eran    entonces los &uacute;nicos centros de reuni&oacute;n de la sociedad culta y    los &uacute;nicos cauces de la literatura oral en Espa&ntilde;a" <i>(Sermonario,</i>    XVIII).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pensemos en una corriente continua de influencia rec&iacute;proca entre el predicador &#151;o el autor teatral&#151; y su p&uacute;blico, donde tienen amplia cabida la improvisaci&oacute;n, las referencias a determinadas circunstancias del momento (acontecimientos sociales o pol&iacute;ticos, sucesos locales, el desarrollo de los festejos del d&iacute;a, etc.), e incluso la interpelaci&oacute;n directa al auditorio. Hay adem&aacute;s otro tipo de paralelismos m&aacute;s propiamente textuales que apuntan a la idea de "teatralidad" del serm&oacute;n: la inserci&oacute;n de di&aacute;logos y de ap&oacute;strofes, la adaptaci&oacute;n del texto al auditorio, el margen para la improvisaci&oacute;n, las didascalias y acotaciones de tipo escenogr&aacute;fico que forman parte del texto. La carga de oralidad que comparten ambos g&eacute;neros se ve tambi&eacute;n reflejada en el modo de transmisi&oacute;n y reproducci&oacute;n de sus textos: tanto los sermones como las obras teatrales estaban igualmente expuestos a los copistas clandestinos o "piratas" que, una vez escuchado el serm&oacute;n o la comedia, volv&iacute;an a casa a copiarlos de memoria (de ah&iacute; el sobrenombre de <i>memorillas).</i> Naturalmente, estos personajes har&iacute;an reelaboraciones m&aacute;s o menos fieles de los textos escuchados, introduciendo en ellos numerosas variantes.<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La circulaci&oacute;n de estas copias entre la gente de letras era mucho m&aacute;s activa de lo que hoy suponemos. De la popularidad de que gozaban muchos sermones, y de la demanda que llegaban a tener las copias impresas o manuscritas de algunos de ellos entre el p&uacute;blico general tenemos abundantes testimonios; baste con recordar aqu&iacute; el hecho de que G&oacute;ngora y sus amigos le&iacute;an con gran inter&eacute;s e incluso intercambiaban entre ellos copias de sermones ("&iexcl;Copias de sermones como de sonetos!", exclama D&aacute;maso Alonso), muchas veces para producir elogios o s&aacute;tiras de ellos en verso ("Predicadores ensonetados", 97).</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>El serm&oacute;n y el comentario.    La conciencia del propio oficio</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La amplia repercusi&oacute;n cultural, literaria y social que el serm&oacute;n alcanz&oacute; durante esos siglos debi&oacute; haber determinado, entre otras cosas, el hecho de que los predicadores agudizaran la conciencia de su propio oficio; fomentando, como dir&iacute;amos hoy, su orgullo profesional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En alguna ocasi&oacute;n he se&ntilde;alado la comunidad de recursos que existe entre el g&eacute;nero del serm&oacute;n y el del comentario literario.<sup><a href="#notas">7</a></sup> Este hecho resulta, a fin de cuentas, muy natural si tomamos en cuenta que el serm&oacute;n no deja de ser un comentario al texto de las Escrituras y, como tal, est&aacute; sujeto a la tradici&oacute;n exeg&eacute;tica. Entre los recursos compartidos por ambos g&eacute;neros se encuentran: la necesaria presencia de "autoridades", el uso de la <i>quaestio,</i> el uso de la etimolog&iacute;a como prueba, la introducci&oacute;n de digresiones geogr&aacute;ficas, geneal&oacute;gicas, cient&iacute;ficas, hist&oacute;ricas, mitol&oacute;gicas o narrativas, etc. Aqu&iacute; interesa detenernos un poco en otro de esos recursos, caracter&iacute;stico tanto del serm&oacute;n como del comentario: las reflexiones de tipo metadiscursivo, que nos permiten asomarnos a la conciencia del propio oficio y del propio proceder que comparten comentaristas y predicadores.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es frecuente, por ejemplo, que un predicador se refiera, en el cuerpo mismo de su discurso, a las partes de que consta un serm&oacute;n. Es el caso del predicador novohispano Bartolom&eacute; Felipe de Ita y Parra, que simula empezar su serm&oacute;n con un exordio s&oacute;lo para interrumpir su discurso de la siguiente manera: "Dejemos exordios, no perdamos tiempo, si acaso es perderlo dar a los sermones lo que se les debe.". Seis l&iacute;neas m&aacute;s adelante vuelve a detenerse para hacer una reflexi&oacute;n: "Est&aacute; propuesta la materia: pidamos la gracia." (Brading, <i>Siete sermones,</i> 113). Tambi&eacute;n fray Juan Bautista Taboada interrumpe su discurso para se&ntilde;alar a sus oyentes/lectores c&oacute;mo va construy&eacute;ndolo:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; introducido as&iacute;      y ajustado ya con el evangelio el asunto, y explicada ya tambi&eacute;n la      primera parte del <i>thema...</i> r&eacute;stanos la segunda... pero as&iacute;      como la primera nos ofreci&oacute; materia para la salutaci&oacute;n, nos      la dar&aacute; la segunda para el serm&oacute;n, que ser&aacute; con acierto      si nos asiste la gracia: <i>Ave Mar&iacute;a...</i> (etc.) (Taboada, <i>Serm&oacute;n)</i></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchas reflexiones de este tipo se encuentran en la materia preliminar de los sermones impresos (dedicatorias, aprobaciones, pareceres, etc.), como la que hace fray Jos&eacute; Jard&oacute;n en la dedicatoria de su serm&oacute;n a Luis Morote, en la cual, utilizando una met&aacute;fora textil, se pronuncia por la homogeneidad de materia entre dedicatoria y serm&oacute;n<sup><a href="#notas">9</a></sup> para, l&iacute;neas despu&eacute;s, subrayar un paralelismo estructural entre ambos.<sup><a href="#notas">10</a></sup> M&aacute;s adelante volveremos sobre este rasgo caracter&iacute;stico de los paratextos de los sermones impresos.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>La forma del serm&oacute;n</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que ni en la Nueva Espa&ntilde;a ni en la Pen&iacute;nsula se contaba con una precisi&oacute;n terminol&oacute;gica que distinguiera con claridad entre serm&oacute;n, tratado, homil&iacute;a, comento, pl&aacute;tica, oraci&oacute;n evang&eacute;lica, discurso predicable y otras denominaciones aplicadas a colecciones de sermones, tales como "Despertador cristiano",<sup><a href="#notas">11</a></sup> los cultivadores del serm&oacute;n en estos siglos, como hemos visto, parecen haber estado bien conscientes de que trabajaban con un g&eacute;nero que se distingu&iacute;a por tener una estructura m&aacute;s o menos precisa. Y se <i>distingu&iacute;a</i> no s&oacute;lo en el sentido de que se pod&iacute;a identificar y diferenciar frente a otras formas parecidas de discurso sino, sobre todo, por el prestigio y la autoridad que le eran concedidos a esta forma espec&iacute;fica de la oratoria sagrada por un p&uacute;blico compuesto de letrados y conocedores, autoridad que, desde luego, tambi&eacute;n era reconocida por el p&uacute;blico de las clases populares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Partiendo del hecho bien conocido de que todo serm&oacute;n tiene como objeto comentar un pasaje de las Escrituras, esta "estructura m&aacute;s o menos precisa" a que nos hemos referido (la particular forma, o <i>dispositio,</i> del g&eacute;nero) deriva del serm&oacute;n universitario medieval, tambi&eacute;n llamado serm&oacute;n art&iacute;stico o escol&aacute;stico, del que el g&eacute;nero conserva algunos rasgos que permanecen razonablemente constantes a lo largo de los siglos, y es tan caracter&iacute;stica y f&aacute;cil de reconocer que se presta a la parodia.<sup><a href="#notas">12</a></sup> Incluso en una &eacute;poca tan tard&iacute;a como lo son las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XVIII en la Nueva Espa&ntilde;a, sigue habiendo una conciencia tan viva del molde (cl&aacute;sico o tradicional) del serm&oacute;n, en sus rasgos esenciales, que al parecer sigue siendo el utilizado por la mayor&iacute;a de los oradores sagrados (al menos aquellos cuyos sermones nos han llegado): tras comenzar con un breve <i>exordio</i> que introduce o declara la letra del evangelio del d&iacute;a o de un pasaje de las escrituras y concluye con una salutaci&oacute;n (Ave Mar&iacute;a), se introduce la <i>narraci&oacute;n</i> del serm&oacute;n, que parte siempre de un <i>thema,</i> por lo general un vers&iacute;culo de las Escrituras, que luego se divide &#151;y muchas veces se subdivide&#151; en varios puntos que se van desarrollando, o cuestiones que se van probando con autoridades, argumentos, ejemplos. La &uacute;ltima parte suele consistir en una <i>confirmaci&oacute;n,</i> redondeo o recapitulaci&oacute;n de lo dicho en el serm&oacute;n, para concluir con una invocaci&oacute;n a Dios o a la Virgen, y una <i>peroraci&oacute;n</i> (exhortaci&oacute;n y despedida al auditorio).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El esquema b&aacute;sico (texto <i>&#151;thema&#151;</i> y divisiones apoyadas en "pruebas" y "aplicaciones") es susceptible de todo tipo de modificaciones, lo que llev&oacute; a los tratadistas a distinguir entre diferentes tipos de sermones (Smith, <i>Preaching,</i> 45&#45;46). Pero, al margen de tipolog&iacute;as y precisiones te&oacute;ricas, interesa resaltar aqu&iacute; la idea general que de este arte ten&iacute;an los predicadores y hombres de letras de aquellos siglos, y los esfuerzos que hac&iacute;an para deslindarlo de otros menos refinados o especializados, tales como la homil&iacute;a, el "comento," el tratado o la par&aacute;frasis. Para ello se refer&iacute;an, de una u otra manera, a su estructura, pero evitaban meterse en demasiadas consideraciones formales. A veces lo hac&iacute;an aproxim&aacute;ndose a la noci&oacute;n por la v&iacute;a negativa: "Quien expone el Evangelio cl&aacute;usula por cl&aacute;usula, sin reducirlo a unidad, hace o par&aacute;frasis, o comento, mas no oraci&oacute;n o serm&oacute;n" (Su&aacute;rez de Figueroa, <i>El Pasajero,</i> 145, <i>apud</i> Smith, 44).<sup><a href="#notas">13</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es elocuente la manera como Jos&eacute; de Ormaza, en el cap&iacute;tulo VIII de su <i>Censura de la elocuencia</i> &#91;Zaragoza, 1648&#93;, explica la organicidad del serm&oacute;n mediante una analog&iacute;a con el cuerpo humano. En su tratado no propone un "Arte" para hacer sermones ni sugiere esquemas fijos, por generales que sean. Por el contrario, evita todo tipo de precisiones acerca de la estructura<sup><a href="#notas">14</a></sup> sin dejar por ello de hablar de "la arquitectura" (o de la anatom&iacute;a) de la "oraci&oacute;n eclesi&aacute;stica". Le preocupa sobre todo subrayar la complejidad y el car&aacute;cter org&aacute;nico de su estructura, insistiendo en que el solo hecho de hilvanar citas b&iacute;blicas y patr&iacute;sticas ("lugares") no puede llevar nunca a la construcci&oacute;n de un serm&oacute;n, ya que &eacute;ste, como el cuerpo humano, debe constar de la proporcionada relaci&oacute;n entre sus partes: cabeza (constituida por una cita de las Escrituras), miembros (las razones humanas y divinas), sangre, nervios, y hasta esp&iacute;ritu y alma. Jos&eacute; de Ormaza echa tambi&eacute;n mano aqu&iacute;, con cierta gracia, de una met&aacute;fora alimenticia (muy com&uacute;n en la literatura patr&iacute;stica, a partir de san Pablo, y en los comentarios literarios, a partir de Dante, para referirse al texto y al comentario):</font></p>  	    <blockquote> 		       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuerpo de la Oraci&oacute;n      Eclesi&aacute;stica consta quiz&aacute; de m&aacute;s miembros que el cuerpo      humano; si no le dan m&aacute;s que uno, ni aun monstruo llegar&aacute; a      ser, sino un pedazo informe. Sea, pues, la cabeza deste cuerpo un assumpto      cuerdamente brioso &#91;...&#93; luego la Escritura claro est&aacute; que      la hemos de poner sobre la cabeca<sup><a href="#notas">15</a></sup> &#91;...&#93;.      El miembro que crece a ser mayor que el cuerpo no s&oacute;lo es feo sino      in&uacute;til: de donde se ve qu&aacute;nta monstruosidad es que todo el serm&oacute;n      sea lugares &#91;citas de las escrituras&#93;, como oi los vemos. Estas noticias      vayan muchas veces digeridas y echas sustancia del discurso. No fiemos tampoco      de nuestra raz&oacute;n que siempre ande en boca de otros. Mas los eruditos      de est&oacute;mago no digieren, sino bomitan las noticias con asquerosas arcadas,      del modo que las tragaron. Los otros miembros deste cuerpo son las razones      ya humanas, ya divinas, tom&aacute;ndose a bracos con los vicios y ajustando      con ellos cuentas &#91;...&#93;. De todos estos miembros han de ser sangre      y nervios las razones, sentencias, invectivas, ap&oacute;strofes, reprehensiones,      exortaciones, afectos, animado todo de esp&iacute;ritu alentado, de ingenio      ma&ntilde;oso, cuyo discurso ha de ser el alma de todo el cuerpo: ass&iacute;      ser&aacute; perfecto, hermoso y fuerte con la proporci&oacute;n de miembros.      &iquest;Miren pues si ai m&aacute;s que hazer en el Serm&oacute;n, que hilbanar      lugares?</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hemos visto que los textos preliminares que acompa&ntilde;an a los sermones escritos tambi&eacute;n suelen hacer eco de esa estructura, como haci&eacute;ndole homenaje y servicio, constituy&eacute;ndose muchas veces en una especie de r&eacute;plica de la forma y del contenido de los sermones a los que sirven de introducci&oacute;n. Se dir&iacute;a que su principal funci&oacute;n fue la de hacer una reflexi&oacute;n que subrayara esa estructura ya cristalizada que fue como la se&ntilde;a de identidad del g&eacute;nero durante varios siglos. Al revisar los sermones novohispanos publicados durante esos siglos se pone de manifiesto con cu&aacute;nta frecuencia esos textos preliminares resaltan el tema y la estructura del discurso que introducen, produciendo un efecto parecido al que produce un tramoyista cuando dirige el reflector al actor principal para acentuar ciertos momentos de una obra teatral. O bien, podr&iacute;a ser que la estructura del serm&oacute;n, tan decantada y prestigiada a lo largo de los siglos, tuvo tal fortuna que pas&oacute; a contaminar tambi&eacute;n las dedicatorias, censuras, pareceres y dem&aacute;s elementos paratextuales que acompa&ntilde;aban a las piezas publicadas. Pero, independientemente de las causas de este fen&oacute;meno, interesa destacar aqu&iacute; un dato importante que viene a reforzar a&uacute;n m&aacute;s la idea de la relaci&oacute;n entre serm&oacute;n y literatura anunciada en el t&iacute;tulo: en estos textos preliminares se presta invariablemente m&aacute;s atenci&oacute;n a cuestiones de estructura y estilo que a cuestiones teol&oacute;gicas o doctrinales; es decir: en general este tipo de textos resaltan los aspectos literarios del serm&oacute;n por encima de sus valores de adoctrinamiento moral.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>La figura del predicador</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La imagen que se ten&iacute;a del predicador no s&oacute;lo como autoridad moral, sino tambi&eacute;n como autoridad intelectual, como literato y creador, se refleja igualmente tanto en los preliminares como en el texto del serm&oacute;n. A continuaci&oacute;n voy a referirme a algunas de estas im&aacute;genes del predicador que he encontrado en sermones mexicanos de los siglos XVII y XVIII. La primera corresponde con el t&oacute;pico del <i>predicador como hombre docto y santo,</i> en clara correlaci&oacute;n con los t&oacute;picos cl&aacute;sicos del <i>docto poeta</i> y del <i>probo orador.</i> Esta imagen del predicador debe considerarse, como se hac&iacute;a en la &eacute;poca, a la luz de las teor&iacute;as sobre los diversos tipos de ingenios plasmadas en la obra de Huarte de San Juan, as&iacute; como a la luz de las constituciones pr&aacute;cticas de varias &oacute;rdenes religiosas (Smith, <i>Preaching,</i> 24 y 25).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mediante un esquema que no deja de tener sus analog&iacute;as con ciertos <i>clich&eacute;s</i> actuales en torno a la relaci&oacute;n entre el autor "acad&eacute;mico" y el escritor "profesional", Huarte de San Juan &#151;que carga con toda una tradici&oacute;n de conocimientos protocient&iacute;ficos, sobre todo de medicina, pero tambi&eacute;n de sentido com&uacute;n&#151; opone al ingenio "te&oacute;rico" (el te&oacute;logo escol&aacute;stico) el "pr&aacute;ctico" (el predicador). El primero, dice el m&eacute;dico humanista del siglo XVI, "sabe la raz&oacute;n de lo que toca a su facultad"; el segundo "las proposiciones averiguadas y no m&aacute;s"; y, con esta base, Huarte se&ntilde;ala el peligro que entra&ntilde;a que el predicador, careciendo de la potencia con que se saben de ra&iacute;z las verdades, tenga autoridad de ense&ntilde;ar al pueblo la verdad, y el pueblo obligaci&oacute;n de creerle. El te&oacute;logo pod&iacute;a tener las "credenciales" para discurrir con plena autoridad sobre los m&aacute;s arduos problemas teol&oacute;gicos, pero, por otra parte, el radio de influencia inmediata y de incidencia social del predicador era much&iacute;simo m&aacute;s amplio. Por todo ello, no debe extra&ntilde;arnos, como apuntaba Smith, el hecho de que tantos famosos predicadores &#151;que muchas veces eran titulares de c&aacute;tedras universitarias&#151; se esforzaran continuamente por probar su competencia como te&oacute;logos, y que &#151;al igual que los autores de artes de predicar&#151; subrayaran, a cada oportunidad, el car&aacute;cter enciclopedista del conocimiento necesario para componer sermones. Y &eacute;ste es otro aspecto compartido por los comentaristas de poes&iacute;a cuando se refieren en t&eacute;rminos muy semejantes a las cualidades que deben tener los de su oficio.<sup><a href="#notas">16</a></sup></font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, a la faceta del    predicador como moralista &#151;y, por metonimia, como hombre virtuoso: <i>el    santo predicador/probo orador&#151;</i> corresponden algunas im&aacute;genes    de tipo metaf&oacute;rico, presentes en los sermones de la &eacute;poca. Una    de ellas es la del predicador y su serm&oacute;n como "los ojos y la luz" de    su comunidad. Veamos un ejemplo: Antonio Ponce de Le&oacute;n, capell&aacute;n    y prosecretario del obispo de Michoac&aacute;n, en un serm&oacute;n predicado    el d&iacute;a de San Miguel, con motivo del estreno de una nueva y costosa l&aacute;mpara,    donada por los se&ntilde;ores del cabildo para la catedral de Valladolid,<sup><a href="#notas">17</a></sup>    compara al arc&aacute;ngel Miguel con Argos:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es Miguel ojo del cordero. No tiene, como el mentido Polifemo, s&oacute;lo un ojo, antes Argos sagrado, se hace ojos para alumbrar, a fuer de l&aacute;mpara, en todas partes y a todas luces; por eso, si de Argos cant&oacute; Ovidio que ten&iacute;a en 100 ojos 100 luces &#91;...&#93; esta hermosa l&aacute;mpara, copia del Argos Miguel, tiene con la de en medio cien luces.<sup><a href="#notas">18</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ponce de Le&oacute;n establece el <i>concepto</i> en torno al cual va a girar el serm&oacute;n: apoy&aacute;ndose en la autoridad de san Juan, establece la analog&iacute;a de san Miguel con una l&aacute;mpara. La nueva l&aacute;mpara de la catedral de Valladolid tiene cien luces y, como ella, san Miguel es una l&aacute;mpara de cien luces. A continuaci&oacute;n, como hemos visto, el predicador establece la analog&iacute;a del santo con Argos, que tiene cien ojos. En la misma tesitura, los autores de los dos "pareceres" que preceden al serm&oacute;n, Joseph de Eguiara y Eguren y Juan de Mercado, contin&uacute;an el desarrollo del concepto, equiparando el serm&oacute;n mismo con una l&aacute;mpara de cien luces, y a ambos &#151;serm&oacute;n y l&aacute;mpara&#151; con la figura de Argos, el guardi&aacute;n de los cien ojos, inmortalizados en los ojos del plumaje del pavo real.<sup><a href="#notas">19</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La imagen de Argos con sus cien ojos como emblema del texto (del serm&oacute;n) hab&iacute;a sido aplicada tambi&eacute;n a las glosas o comentarios &#151;y esta es otra analog&iacute;a entre ambos g&eacute;neros&#151; por don Pedro de Portugal en las cien glosas a su <i>S&aacute;tira de felice e infelice vida (circa</i> 1450), donde llama a aquellas "hijas del texto", al que compara con "Argos" por tener cien de ellas.<sup><a href="#notas">20</a></sup> En la segunda glosa, tras narrar con detenimiento la historia que se encuentra en Ovidio <i>(Metamorfosis, I),</i> se&ntilde;ala que Argos representa la prudencia, y de all&iacute; pasa a hacer la apolog&iacute;a de su propio oficio de comentarista: "e asy como el ojo corp&oacute;reo al cuerpo alumbra e gu&iacute;a, asy la glosa al testo por senblante manera faze, quitando dudas a los leyentes. E asy como el ojo da trae e causa gozo e alegria, asy la glosa alegra, satisfiziendo a lo obscuro, e declarando lo oculto" (Portugal, <i>S&aacute;tira,</i> 12)</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para finalizar me referir&eacute; a otro de los t&oacute;picos que ilustran la idea de la predicaci&oacute;n que prevalec&iacute;a en aquellos siglos y que, una vez m&aacute;s, refuerza la analog&iacute;a entre el serm&oacute;n y el comentario. Se trata de la importancia que se les atribuye a ambos no s&oacute;lo para dar lustre al <i>texto,</i> sino para concederle una existencia, adem&aacute;s de <i>oficial,</i> duradera, incluso eterna. En el caso de la predicaci&oacute;n, el <i>texto</i> no es siempre ni exclusivamente las Escrituras, ya que, aunque se sirva de ellas, muchas veces el objeto principal de un serm&oacute;n es un acontecimiento espec&iacute;fico (nacimientos, muertes, matrimonios, coronaciones, profesiones de monjas o sacerdotes), un personaje (sobre todo gente de la nobleza, gobernantes, funcionarios eclesi&aacute;sticos), una fiesta religiosa o c&iacute;vica, e incluso un objeto importante o sagrado. Mediante su experto conocimiento y uso de la palabra, el predicador tiene el poder de otorgar lustre e inmortalidad a los personajes, acontecimientos y objetos de que habla con la debida maestr&iacute;a en su serm&oacute;n, revisti&eacute;ndolos de una rica significaci&oacute;n, al igual que el comentarista hace con las obras literarias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Miguel Romero L&oacute;pez de Arvizu, editor del serm&oacute;n de <i>La l&aacute;mpara de los cielos,</i> escribe una extensa dedicatoria del mismo al obispo de Michoac&aacute;n, donde subraya el poder de la palabra (espec&iacute;ficamente de la palabra impresa y &#151;lo que m&aacute;s le interesa al editor&#151; de quienes la producen y la patrocinan) para conceder fama, larga vida y hasta para inmortalizar. En su encarecimiento de la letra impresa, Miguel Romero llega a decirle al obispo de Michoac&aacute;n que, si la l&aacute;mpara del Tabern&aacute;culo de Israel se mantendr&aacute; siempre encendida &#151;como en su momento orden&oacute; Dios a Mois&eacute;s (&Eacute;xodo, XXVII)&#151;, es gracias a que su descripci&oacute;n ha llegado hasta nosotros <i>impresa</i> en el libro del &Eacute;xodo:</font></p>  	    <blockquote> 		       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hizo Dios a Mois&eacute;s tesorero      del Tabern&aacute;culo &#91;...&#93; y en llegando a la l&aacute;mpara &#91;...&#93;      le mand&oacute; que sus esplendores siempre lucieran: &#91;...&#93; S&iacute;      lucir&aacute; con las dem&aacute;s alhajas, <i>pues su descripci&oacute;n      se imprimi&oacute;</i> en los cap&iacute;tulos del &Eacute;xodo (<i>apud</i>      Ponce de Le&oacute;n, <i>La l&aacute;mpara de los cielos, Dedicatoria,</i>      s/f).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la misma manera, la flamante l&aacute;mpara que acaba de estrenar la catedral de Valladolid en M&eacute;xico podr&aacute; lucir eternamente, y su fama y significaci&oacute;n durar&aacute;n por siempre, gracias al serm&oacute;n de Ponce de Le&oacute;n, que nos la ha dejado descrita en toda su gloria, revestida de toda una gama de valores simb&oacute;licos ya indisolublemente asociados al arc&aacute;ngel san Miguel. El editor del serm&oacute;n agradece a los miembros del cabildo de la catedral de Valladolid el patrocinio de la gran l&aacute;mpara, comparando el inagotable celo y caridad de los prelados con el aceite b&iacute;blico que eternamente se renueva, recurriendo a la etimolog&iacute;a como prueba &#151;otro recurso compartido por serm&oacute;n y comentario&#151;.<sup><a href="#notas">21</a></sup> Luego viene la dedicatoria formal, en la que ensalza al serm&oacute;n, llam&aacute;ndolo "racional l&aacute;mpara", por "la filigrana de sus conceptos, labrados al martillo de su notorio estudio", pues gracias a &eacute;l podr&aacute; inmortalizarse el recuerdo de la l&aacute;mpara real <i>en molde.<sup><a href="#notas">22</a></sup></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estas l&iacute;neas me he referido s&oacute;lo a unas cuantas im&aacute;genes del predicador y de su oficio que circulaban ampliamente en los sermones del M&eacute;xico colonial. Sirvan como invitaci&oacute;n para seguir haciendo calas en ese acervo tan rico como poco explorado que son los sermones de la &eacute;poca conservados en el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de M&eacute;xico. Tomemos en cuenta que la trascendencia literaria del serm&oacute;n, tambi&eacute;n en tierras americanas, a&uacute;n no ha sido suficientemente aquilatada, y que su comprensi&oacute;n cabal abrir&aacute; todav&iacute;a m&aacute;s de una veta en nuestros estudios literarios.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">AN&Oacute;NIMO, <i>Breve arte para hacer sermones,</i> s/l, s/f. Ms. Biblioteca Nacional de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215708&pid=S0185-3082200800020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ALONSO, D&aacute;maso, "Predicadores ensonetados", en <i>Del Siglo de oro a este siglo de siglas,</i> Madrid, Gredos, 1962, 95&#45;104.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215710&pid=S0185-3082200800020001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BRADING, David (selec., estud. e introd.), <i>Siete sermones guadalupanos (1709&#45;1765)</i> &#91;1993&#93;, M&eacute;xico, Centro de Estudios de Historia de M&eacute;xico Condumex, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215712&pid=S0185-3082200800020001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CASTA&Ntilde;O, Ana, "El serm&oacute;n en Espa&ntilde;a durante los siglos XV y XVI (algunos rasgos del g&eacute;nero)", <i>Acta Poetica,</i> 21, 2000, 217&#45;227.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215714&pid=S0185-3082200800020001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "Sermones, explicaciones de arcos y comentarios literarios: g&eacute;neros afines en el contexto de la fiesta novohispana", en <i>Reflexi&oacute;n y espect&aacute;culo en la Am&eacute;rica virreinal,</i> Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Bibliogr&aacute;ficas, 2007, 187&#45;201.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215716&pid=S0185-3082200800020001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">C&Aacute;TEDRA, Pedro (ed.), <i>Serm&oacute;n, Sociedad y Literatura en la Edad Media. San Vicente Ferrer en Castilla (1411&#45;1412),</i> Salamanca, Junta de Castilla y Le&oacute;n, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215718&pid=S0185-3082200800020001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">HERRERO GARC&Iacute;A, Miguel, <i>Sermonario cl&aacute;sico,</i> Madrid&#45;Buenos Aires, Escelicer S.L., 1942.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215720&pid=S0185-3082200800020001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">OLMEDO, F&eacute;lix, "Pr&oacute;logo" a <i>Fray Dionisio V&aacute;zquez. Sermones,</i> Madrid, Espasa&#45;Calpe, 1956, IX&#45;LXIV.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215722&pid=S0185-3082200800020001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ORMAZA, Jos&eacute; de, <i>Censura de la elocuencia</i> &#91;Zaragoza, 1648&#93;, Giuseppina Ledda (introd. y texto), Madrid, El Crotal&oacute;n, 1985.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215724&pid=S0185-3082200800020001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PARAVICINO, Hortensio, fray, <i>Sermones cortesanos</i> &#91;1616&#45;1633&#93;, Francis Cerdan (ed., introd. y notas), Madrid, Castalia, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215726&pid=S0185-3082200800020001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PONCE DE LE&Oacute;N, Eugenio,    <i>La l&aacute;mpara de los cielos el glorioso arc&aacute;ngel san Miguel.</i>    Serm&oacute;n paneg&iacute;rico que en su d&iacute;a 29 de septiembre de 1735    en que se dedic&oacute; la costosa y primorosa l&aacute;mpara en la Santa Iglesia    Catedral de Valladolid, predic&oacute; en ella el Br. Joseph Antonio Eugenio    Ponce de Le&oacute;n, capell&aacute;n y prosecretario de visita del Ilmo. y    Rmo. Sr. Obispo e Michoac&aacute;n, su vice&#45;promotor iscal: y catedr&aacute;tico    que fue de Philosophia en el Real Colegio del Sr. San Nicolas Obispo, de dicha    Santa Iglesia... S&aacute;calo a la luz el Dr. Miguel Romero Lopez de Arbisu,    substituto que fue de la c&aacute;tedra de sexto en c&aacute;nones en la Universidad    de Zaragoza... quien lo dedica Al Ilmo. Se&ntilde;or Doctor Don Juan Joseph    de Escalona, y Calatayud, del Consejo de su Majestad, su dign&iacute;simo obispo    de Michoac&aacute;n, y a los se&ntilde;ores Venerable Dean, y Cabildo de la    Sta. Iglesia Catedral de Valladolid. En M&eacute;xico por Joseph Bernardo de    Hogal, 1735.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215728&pid=S0185-3082200800020001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PORTUGAL, Pedro de, <i>S&aacute;tira de felice e infelice vida,</i> en <i>Obras Completas do Condest&aacute;vel Dom Pedro de Portugal,</i> Luis Adao da Fonseca (introd. y ed.), Lisboa, Fundaci&oacute;n Calouste Gulbenkian, 1975.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215730&pid=S0185-3082200800020001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">RICO, Francisco, <i>Predicaci&oacute;n y literatura en la Espa&ntilde;a medieval,</i> C&aacute;diz, Universidad Nacional de Educaci&oacute;n a Distancia, 1977.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215732&pid=S0185-3082200800020001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ROMERO L&Oacute;PEZ DE ARVIZU, Miguel, <i>Dedicatoria</i> (ver Ponce de Le&oacute;n).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215734&pid=S0185-3082200800020001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&Aacute;NCHEZ VAAMONDE, Pedro Antonio, <i>Discurso sobre la elocuencia sagrada en Espa&ntilde;a,</i> Madrid, Imprenta de Blas Rom&aacute;n, 1778.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215736&pid=S0185-3082200800020001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SMITH, Hillary Dansey, <i>Preaching in the Spanish Golden Age,</i> Oxford, Oxford University Press, 1978.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215738&pid=S0185-3082200800020001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">TABOADA, Juan Bautista, <i>Serm&oacute;n que en la publicaci&oacute;n de el edicto general de la fe, en la iglesia parrochial de la villa de Pintzandaro, la Dominica tercera de cuaresma a&ntilde;o de 1714 predic&oacute; el P. Fr. Juan Baptista Taboada, actual lector de Teolog&iacute;a en el colegio de la Pur&iacute;sima Concepci&oacute;n de Zelaya...</i> M&eacute;xico, por los herederos de la viuda de Francisco Rodr&iacute;guez Lupercio, en la Puente de Palacio, A&ntilde;o de 1715.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215740&pid=S0185-3082200800020001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">TERRONES DEL CA&Ntilde;O, Francisco, <i>Instrucci&oacute;n de Predicadores</i> &#91;Madrid, 1617&#93;, F&eacute;lix de Olmedo (ed. y pr&oacute;l.), Madrid, Espasa&#45;Calpe, 1946.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215742&pid=S0185-3082200800020001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">VICENTE FERRER, <i>Serm&oacute;n, Sociedad y Literatura en la Edad Media. San Vicente Ferrer en Castilla (1411&#45;1412),</i> Pedro C&aacute;tedra (estudio bibliogr&aacute;fico, literario y edici&oacute;n de los textos in&eacute;ditos), Salamanca, Junta de Castilla y Le&oacute;n, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215744&pid=S0185-3082200800020001100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Ya lo dec&iacute;a, en 1956, el P. F&eacute;lix Olmedo en su pr&oacute;logo a los sermones de Dionisio V&aacute;zquez: "Hablar de la predicaci&oacute;n espa&ntilde;ola parece que es hablar de Fray Gerundio. El famoso predicador de Campazas es todav&iacute;a para muchos, no una caricatura burlesca de los malos predicadores del tiempo del padre Isla, sino una figura simb&oacute;lica de nuestra predicaci&oacute;n, el predicador espa&ntilde;ol de todos los tiempos pasados, presentes y futuros" (IX).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Para el periodo medieval debemos sendos trabajos seminales, aunque de muy diferente extensi&oacute;n y enfoque, a Francisco Rico y a Pedro C&aacute;tedra. Del primero, <i>Predicaci&oacute;n y literatura en la Espa&ntilde;a medieval,</i> C&aacute;diz, Universidad Nacional de Educaci&oacute;n a Distancia, 1977; y del segundo, la edici&oacute;n de los sermones castellanos de Vicente Ferrer: <i>Serm&oacute;n, sociedad y literatura en la Edad Media. San Vicente Ferrer en Castilla (1411&#45;1412),</i> Salamanca: Junta de Castilla y Le&oacute;n, 1994. Para los siglos XV al XVII en Espa&ntilde;a, tenemos las ediciones e introducciones del P. F&eacute;lix Olmedo a los sermones de fray Dionisio V&aacute;zquez (en 1956) y Francisco Terrones del Ca&ntilde;o (en 1946) de la colecci&oacute;n Cl&aacute;sicos Castellanos; tambi&eacute;n el <i>Sermonario cl&aacute;sico</i> de Miguel Herrero Garc&iacute;a, y el muy importante <i>Preaching in the Spanish Golden Age,</i> de Hillary Dansey Smith, Oxford, Oxford University Press, 1978. Por otra parte, contamos con la edici&oacute;n e introducci&oacute;n de la <i>Censura de la elocuencia</i> (Zaragoza, 1648), de Jos&eacute; de Ormaza, hechas por Giuseppina Ledda, Madrid, El Crotal&oacute;n, 1985. Asimismo est&aacute;n los varios estudios de Francis Cerdan (por ejemplo, la edici&oacute;n que hizo de los sermones de Paravicino: <i>Fray Hortensio Paravicino. Sermones cortesanos,</i> Madrid, Castalia&#45;Comunidad de Madrid, 1994, y el art&iacute;culo "Oratoria sagrada y reescritura en el Siglo de Oro: el caso de la homil&iacute;a", <i>Critic&oacute;n,</i> 79, 2000, 87&#45;105. Tambi&eacute;n contamos con el extenso estudio del lenguaje literario de Paravicino que debemos a Emilio Alarcos, "Los sermones de Paravicino", <i>Revista de Filolog&iacute;a Espa&ntilde;ola,</i> XXIV, 1937, 162&#45;197 y 249&#45;319. Adem&aacute;s, y de manera m&aacute;s reciente, los interesados en la emblem&aacute;tica, a la vera de Marguerita Morreale, han estudiado la repercusi&oacute;n literaria de los jerogl&iacute;ficos, v&iacute;a la predicaci&oacute;n, en obras como <i>La p&iacute;cara Justina.</i> En los &uacute;ltimos a&ntilde;os F&eacute;lix Herrero Salgado concluy&oacute; otro trabajo de gran envergadura: los cuatro vol&uacute;menes de <i>La oratoria sagrada en los siglos XVI y XVII,</i> Fundaci&oacute;n Universitaria Espa&ntilde;ola, Madrid, 1996&#45;2004. En lo que se refiere al serm&oacute;n novohispano el panorama es m&aacute;s pobre; aqu&iacute; son principalmente los historiadores quienes han recurrido &#151;siempre desde la &oacute;ptica de su disciplina&#151; a la lectura m&aacute;s o menos sistem&aacute;tica de sermones publicados durante los siglos coloniales: Brian F. Connaughton, "El serm&oacute;n, la folleter&iacute;a y la ampliaci&oacute;n del mundo editorial mexicano, 1810&#45;1854", <i>Secuencia,</i> nueva &eacute;poca, 39 (sep.&#45;dic. 1997); Carlos Herrej&oacute;n Peredo, "La oratoria en Nueva Espa&ntilde;a", <i>Relaciones,</i> 57, 1994, 57&#45;80; Jorge Alberto Manrique, "Ret&oacute;rica y Barroco". Respuesta de Jorge Alberto Manrique al discurso "La oratoria...", <i>Relaciones,</i> 57, 1994, 81&#45;92; David Brading, <i>Siete sermones guadalupanos</i> (1709&#45;1765), M&eacute;xico, Centro de Estudios de Historia de M&eacute;xico Condumex, 1994 &#91;1993&#93;; y, m&aacute;s recientemente, Alicia Mayer tambi&eacute;n con algunos trabajos sobre el serm&oacute;n novohispano como veh&iacute;culo del guadalupanismo y de la ideolog&iacute;a de la contrarreforma. En el terreno de los estudios literarios, s&oacute;lo durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha surgido el inter&eacute;s por los sermones novohispanos. Perla Chinchilla Pawling public&oacute; en 2004 un libro dedicado a la historia del serm&oacute;n como g&eacute;nero literario, donde analiza, partiendo de una rica documentaci&oacute;n, su ubicaci&oacute;n entre la oralidad y la escritura: <i>De la</i> Compositio Loci <i>a la Rep&uacute;blica de las letras. Predicaci&oacute;n jesuita en el siglo XVII novohispano,</i> Universidad Iberoamericana, M&eacute;xico, 2004. Empieza tambi&eacute;n a ser estudiado el aspecto literario de los sermones novohispanos en algunos trabajos de tesis en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la UNAM.</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> "In few other literary    genres <i>(and I believe that the sermon is a genre as well as a religious function)</i>    is the personal voice so difficult to distinguish from the persona" (Smith,    <i>Preaching,</i> VIII, subrayado m&iacute;o).</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> <i>Apolog&iacute;a    orada en p&uacute;blico concurso en prueba de que conviene que se escriban &eacute;stos    y otros libros de qualquier facultad en nuestra lengua vulgar Espa&ntilde;ola,</i>    del licenciado don Fernando Vallesteros y Saavedra (<i>apud</i> Smith, <i>Preaching,</i>    41). El manual de predicaci&oacute;n de Xim&eacute;nez Pat&oacute;n se titula    <i>El perfecto predicador</i> (1612).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Para hablar de los diferentes niveles del cambio ling&uuml;&iacute;stico dice, por ejemplo, que la lengua es semejante a una rep&uacute;blica, "cuya variaci&oacute;n consiste, no en que poco a poco hayan muerto sus primeros ciudadanos, sino en haber mudado de leyes o de gobierno" (S&aacute;nchez Vaamonde, 13). Sobre la traducci&oacute;n hace la siguiente reflexi&oacute;n: "Quanto tienen de m&aacute;s delicado los pensamientos y expresiones de los autores que han escrito con toda exactitud y sutileza se pierde al transferirlos a otra lengua; poco m&aacute;s o menos como aquellas esencias exquisitas cuyo sutil olor se evapora cuando se mudan a otro vaso" (210). Un pensamiento delicado, dice: "Es propiamente aquel cuyo primor se esconde a los m&aacute;s y de cuyo autor se puede dudar si trabaj&oacute; m&aacute;s en proponerle que en ocultarle" (207 y 208).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Francisco de Tamayo y Porres memoriz&oacute; y puso en verso un serm&oacute;n de fray Antonio de Morato: <i>Serm&oacute;n en la festividad de San Pedro</i> (Barcelona, 1627), encuadernado con <i>Sermones de santos,</i> de Crist&oacute;bal de Avenda&ntilde;o (ver Suarez de Figueroa, <i>Plaza Universal de todas las ciencias,</i> 254 y 255, <i>apud</i> Smith, <i>Preaching,</i> 33).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Cfr. Casta&ntilde;o, "El serm&oacute;n en Espa&ntilde;a" y "Sermones, explicaciones de arcos".</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Smith observ&oacute;    tambi&eacute;n la presencia de estas reflexiones, que explic&oacute; por el    hecho de que muchas colecciones de sermones estaban destinadas al uso de predicadores    (<i>Preaching,</i> VIII-IX). Yo no estoy tan segura, ya que dichas reflexiones    aparecen por igual en los sermones sueltos, que circulaban entre un p&uacute;blico    lego y naturalmente m&aacute;s amplio, y adem&aacute;s se trata de un rasgo    que comparten por igual predicadores y comentaristas, que tambi&eacute;n escrib&iacute;an    para un p&uacute;blico relativamente amplio, y que buscaban legitimar su oficio    (y su objeto de estudio), encareci&eacute;ndolo frente a p&uacute;blicos cada    vez m&aacute;s diversos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> "Tengo cre&iacute;do que las dedicatorias y los sermones se han de vestir siempre de una tela; porque el predicador, si se ajusta a las leyes de la providencia, no ha de sacar de la tienda de los libros tan escasa la tela de que ha de vestir sus sermones que no sobre de la tela del serm&oacute;n un retazo siquiera, por si se ofreciere vestir una pobre dedicatoria, que as&iacute; excusa la disformidad de los colores y quita el trabajo a los sastres de la oratoria, que si advierten el remiendo, le han de cortar el vestido de una pieza" (Brading, <i>Siete sermones guadalupanos,</i> serm&oacute;n 1).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> "&#91;...&#93; me determino a formar esta dedicatoria en el Molde de un serm&oacute;n. Para &eacute;ste busca el predicador, en el santo, el blanco de los elogios; para aqu&eacute;lla solicita el agradecido en el Mecenas el sujeto de los afectos" (Brading, <i>Siete sermones guadalupanos,</i> serm&oacute;n 2).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Un ejemplo: ya en pleno siglo XVII fray Hortensio Paravicino testimonia la paulatina imposici&oacute;n del t&eacute;rmino <i>serm&oacute;n</i> sobre el equivalente de <i>Oraci&oacute;n Evang&eacute;lica</i> al comenzar as&iacute; su <i>Serm&oacute;n de Santa Isabel</i> (1625): "Esta Oraci&oacute;n Evang&eacute;lica, o Serm&oacute;n (como quiere el uso com&uacute;n, h&aacute;bito tan imperioso en las voces que suele hacerse tirano de ellas)". El editor moderno pone la siguiente nota: "Parece, en efecto, que la palabra serm&oacute;n no se hab&iacute;a impuesto totalmente para designar la Oraci&oacute;n Evang&eacute;lica que se predicaba ante un auditorio. En 1588, Fray Pedro Mal&oacute;n de Chaide lo empleaba como sin&oacute;nimo de <i>tratado</i> para su <i>Libro de la Conversi&oacute;n de la Magdalena"</i> (Paravicino, <i>Sermones,</i> 153). Para el an&aacute;lisis cuidadoso de la diferencia entre <i>serm&oacute;n</i> y <i>tratado</i> en este pasaje de Mal&oacute;n de Chaide &#151;y con referencias precisas&#151;, ver Smith, <i>Preaching,</i> 42&#45;50.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> "What distinguishes this genre is a particular form, or dispositio, which remains fairly constant throughout the history of preaching and lends itself to parody by virtue of being quite easy to recognize. There is always a single main text <i>(thema),</i> and always a division of the text, traditionally a tripartite one in honour of the Trinity: &#91;...&#93; There may of course be several divisions and subdivisions, and critics of the scholastic sermon quote gleefully actual or imagined cases of division by words, or even by letters. &#91;...&#93; Within the basic sermon framework &#151;text and division supported by 'proofs' and 'applications'&#151; there is room for a great deal of diversity" (Smith, <i>Preaching,</i> 44 y 45). Y poco antes: "&#91;...&#93; a sermon is the more concentrated way of expounding a Gospel text, and it may be recognized as a sermon in that it proposes and illustrates a certain thematic or propositional unity" (43).</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Tambi&eacute;n    en Smith (44), que observa: "The absence of any kind of structure or subordination    to a chief proposition leads Fray Pedro de Valderrama to admit that his <i>Ejercicios    Espirituales</i> are not 'sermones hechos, ni con tal intento se escribieron,    sino <i>tratados</i> y ejercicios, donde cada uno puede ejercitar su ingenio    &#91;...&#93;. Y as&iacute; ver&aacute;n que no tienen salutaciones, ni introducciones    formadas, s&oacute;lo es un juntar de material, para que labre cada uno la casa,    y le d&eacute; forma y traza conforme al sitio donde la ha de edificar' ". <i>Ejercicios    espirituales para... la Cuaresma,</i> II&#91;Madrid, 1604&#93;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> El t&iacute;tulo de su cap&iacute;tulo VIII reza: "Donde en <i>confusas</i> l&iacute;neas se idea la arquitectura del Serm&oacute;n". Y luego anuncia: "Porque m&aacute;s claro se vea que ai m&aacute;s que dezir lugares en un Serm&oacute;n, advertir&eacute; <i>confusamente</i> sus partes", etc. &#91;Subrayados m&iacute;os&#93;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Alude al <i>thema</i> o texto b&iacute;blico con que comienza un serm&oacute;n.</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> El an&oacute;nimo    autor del siglo XVII que escribi&oacute; en M&eacute;xico su <i>Arte breve para    hacer sermones,</i> conservada en manuscrito en la Biblioteca Nacional de M&eacute;xico,    (<i>Ms. 36</i> BNM) dice tambi&eacute;n que: "Para ser grande escripturario    (si quieres serlo) y tener mucha Copia de lugares en prompto: es menester que    hurgues y juegues a muchos Vissos la Escriptura y para eso es necesario que    sepas muchas exposisiones de P.P., muchas y diversas Verciones, muchos s&iacute;mbolos,    sombras, y figuras de la Santa Scriptura, que mires lo antecedente, concomitante    y consequente de dichos lugares: el tiempo, el lugar, las Personas, y sus nombres    o de estos su significado: Y si tubie&#45;res estudiosa observacion de esto,    a buen seguro, se te descubrira espacioso Campo para adequacion de tu ministerio"    ("Modo de fecundarse en la ynteligencia de la Escriptura", &sect; 10). Por su    parte, Bartolom&eacute; Jim&eacute;nez Pat&oacute;n hab&iacute;a dicho: "El    te&oacute;logo s&oacute;lo profesa Teolog&iacute;a, m&aacute;s el predicador    no ser&aacute; perfecto si despu&eacute;s de ser sabio en Teolog&iacute;a no    tiene noticia de las matem&aacute;ticas, y es en Ret&oacute;rica de buen lenguaje    y acci&oacute;n. C&aacute;nones y Leyes sabe, de la M&uacute;sica entiende,    de la Historia no ignora, de Medicina tiene principios, en Cosmograf&iacute;a    y Geograf&iacute;a es muy perspectivo, y con esto se halla en &eacute;l gran    fe, caridad, prudencia, bondad y santidad" (<i>Elocuencia espa&ntilde;ola en    Arte,</i> Toledo, 1604, fo. 3v&deg;, <i>apud</i> Smith, <i>Preaching,</i> 25    y 26).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> <i>La l&aacute;mpara de los cielos el glorioso arc&aacute;ngel san Miguel. Serm&oacute;n paneg&iacute;rico que en su d&iacute;a 29 de septiembre de 1735 en que se dedic&oacute; la costosa y primorosa l&aacute;mpara en la Santa Iglesia Catedral de Valladolid,</i> predic&oacute; en ella el Br. Joseph Antonio Eugenio Ponce de Le&oacute;n, capell&aacute;n y prosecretario de visita del Ilmo. y Rmo. Sr. Obispo e Michoac&aacute;n &#91;...&#93;. En M&eacute;xico por Joseph Bernardo de Hogal, 1735.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Esta imagen cobra todo su significado gracias a la introducci&oacute;n de este serm&oacute;n, en la que el predicador nos narra la an&eacute;cdota de su personal encuentro y meditaci&oacute;n con la vela que alumbra su mesa, cuando intentaba reunir fuerzas para empezar a escribirlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Dice Eguiara y Eguren: "&#91;...&#93; me parece estar viendo en &eacute;l &#91;serm&oacute;n&#93; una bien torneada l&aacute;mpara por el artificio y el ingenio que lleva en su juiciosa contextura y disposici&oacute;n, tan ajustada a la Oratoria". Y poco m&aacute;s adelante habla de "el azeite de las buenas letras que ha sabido alambicar el estudio del autor".</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> "Fize glosas    al testo, aunque no sea acostumbrado por los antiguos auctores glosar sus obras.    Mas yo, movido cuasi por nejessidat, lo propuse fazer, consierando que, syn    ello, mi obra parecer&iacute;a desnuda e sola, e mas causadora de quistiones    que no fenesjedora de aquellas &#91;...&#93;. Et, llegando al puerto por mi    desseado, leyendo que era tiempo convenible, quise enviar la madre con sus fijas    a la vuestra muy serena virtud. &#91;...&#93; re&ccedil;ebid esta mi Argos,    e re&ccedil;ebid esta indigna sierva vuestra que, besando las manos reales,    goze de la muy desseada vista" (Portugal, <i>S&aacute;tira,</i> 9 y 10).</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> "Valle de    Olivas es, en sabida etimolog&iacute;a, Valladolid; &oacute;leo es la caridad    y zelo: pues con el de V.S.Ilma. y los se&ntilde;ores prebendados ser&aacute;n    inextinguibles los esplendores de la l&aacute;mpara &#91;...&#93;; que si de    una se escribe que sin refaccionarla de azeite, ardi&oacute; siglos enteros    &#91;<i>Vegencio, in Vita Santae Catharinae</i>&#93; fue tanto el de el zelo    con que la nuestra se hizo, que por siglos enteros estar&aacute; en su duraci&oacute;n    flamante el lucimiento de V.S. Ilma. Y los se&ntilde;ores capitulares, que fieles    administradores de la fabrica, la erigieron" <i>(apud</i> Ponce de Le&oacute;n,    <i>La l&aacute;mpara de los cielos).</i></font></p>  	     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> "&#91;...&#93;    por eso yo les dedico la luzida l&aacute;mpara de este serm&oacute;n, como a    principales autores de la que en &eacute;l doctamente se describe, sin desinteresarme    de la gloria que me resulta de haberse fabricado en mi tiempo, ni sacar de parte    al orador de este serm&oacute;n, pues tiene tanta prenda en nuestro gozo, como    recomienda aver hermoseado la Lampara con la filigrana de sus conceptos, labrados    al martillo de su notorio estudio, el que nos facilita inmortalizar el recuerdo    de esta obra en el molde, de que es tan digna su racional l&aacute;mpara, si&eacute;ndolo    &eacute;l, como destello de la familia lucida de V.S: Ilma." <i>(apud</i> Ponce    de Le&oacute;n, <i>La l&aacute;mpara de los cielos).</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Ana Casta&ntilde;o Navarro</b>. Investigadora del Centro de Po&eacute;tica del Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas y profesora de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la UNAM, donde ha impartido regularmente cursos sobre literatura de los Siglos de Oro, teor&iacute;a literaria y literatura novohispana. Durante siete a&ntilde;os imparti&oacute; tambi&eacute;n cursos de lengua y de literatura espa&ntilde;ola en la Universidad de Maryland (College Park). Se ha especializado en la poes&iacute;a y la teor&iacute;a literaria del Siglo de Oro y en el estudio del serm&oacute;n como g&eacute;nero literario. Ha publicado varios art&iacute;culos relacionados con estos temas en revistas y publicaciones acad&eacute;micas. Tiene en preparaci&oacute;n un libro sobre el <i>Comentario de poes&iacute;a en la Espa&ntilde;a de los Siglos de Oro,</i> otro sobre las <i>Glosas y par&aacute;frasis del "padrenuestro" en nuestra lengua a partir del siglo XV y</i> finalmente uno sobre el <i>Serm&oacute;n novohispano.</i></font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
</name>
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Breve arte para hacer sermones]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Biblioteca Nacional de México]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ALONSO]]></surname>
<given-names><![CDATA[Dámaso]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Predicadores ensonetados]]></article-title>
<source><![CDATA[Del Siglo de oro a este siglo de siglas]]></source>
<year>1962</year>
<page-range>95-104</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Gredos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BRADING]]></surname>
<given-names><![CDATA[David]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Siete sermones guadalupanos (1709-1765) [1993]]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Centro de Estudios de Historia de México Condumex]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CASTAÑO]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ana]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El sermón en España durante los siglos XV y XVI (algunos rasgos del género)]]></article-title>
<source><![CDATA[Acta Poetica]]></source>
<year>2000</year>
<volume>21</volume>
<page-range>217-227</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CASTAÑO]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ana]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sermones, explicaciones de arcos y comentarios literarios: géneros afines en el contexto de la fiesta novohispana]]></article-title>
<source><![CDATA[Reflexión y espectáculo en la América virreinal]]></source>
<year>2007</year>
<page-range>187-201</page-range><publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CÁTEDRA]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pedro]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sermón, Sociedad y Literatura en la Edad Media. San Vicente Ferrer en Castilla (1411-1412)]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Salamanca ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Junta de Castilla y León]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[HERRERO GARCÍA]]></surname>
<given-names><![CDATA[Miguel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sermonario clásico]]></source>
<year>1942</year>
<publisher-loc><![CDATA[MadridBuenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Escelicer S.L]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[OLMEDO]]></surname>
<given-names><![CDATA[Félix]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Prólogo]]></article-title>
<source><![CDATA[Fray Dionisio Vázquez. Sermones]]></source>
<year>1956</year>
<page-range>IX-LXIV</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[EspasaCalpe]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ORMAZA]]></surname>
<given-names><![CDATA[José de]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ledda]]></surname>
<given-names><![CDATA[Giuseppina]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Censura de la elocuencia [Zaragoza, 1648]]]></source>
<year>1985</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[El Crotalón]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PARAVICINO]]></surname>
<given-names><![CDATA[Hortensio, fray]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cerdan]]></surname>
<given-names><![CDATA[Francis]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sermones cortesanos [1616-1633]]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Castalia]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PONCE DE LEÓN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eugenio]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[de Hogal]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joseph Bernardo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La lámpara de los cielos el glorioso arcángel san Miguel. Sermón panegírico que en su día 29 de septiembre de 1735 en que se dedicó la costosa y primorosa lámpara en la Santa Iglesia Catedral de Valladolid, predicó en ella el Br. Joseph Antonio Eugenio Ponce de León, capellán y prosecretario de visita del Ilmo. y Rmo. Sr. Obispo e Michoacán, su vice-promotor iscal: y catedrático que fue de Philosophia en el Real Colegio del Sr. San Nicolas Obispo, de dicha Santa Iglesia... Sácalo a la luz el Dr. Miguel Romero Lopez de Arbisu, substituto que fue de la cátedra de sexto en cánones en la Universidad de Zaragoza... quien lo dedica Al Ilmo. Señor Doctor Don Juan Joseph de Escalona, y Calatayud, del Consejo de su Majestad, su dignísimo obispo de Michoacán, y a los señores Venerable Dean, y Cabildo de la Sta. Iglesia Catedral de Valladolid.]]></source>
<year>1735</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PORTUGAL]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pedro de]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="it"><![CDATA[Sátira de felice e infelice vida]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[da Fonseca]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis Adao]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Obras Completas do Condestável Dom Pedro de Portugal]]></source>
<year>1975</year>
<publisher-loc><![CDATA[Lisboa ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fundación Calouste Gulbenkian]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[RICO]]></surname>
<given-names><![CDATA[Francisco]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Predicación y literatura en la España medieval]]></source>
<year>1977</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cádiz ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Educación a Distancia]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ROMERO LÓPEZ DE ARVIZU]]></surname>
<given-names><![CDATA[Miguel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Dedicatoria]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SÁNCHEZ VAAMONDE]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pedro Antonio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Discurso sobre la elocuencia sagrada en España]]></source>
<year>1778</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Imprenta de Blas Román]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SMITH]]></surname>
<given-names><![CDATA[Hillary Dansey]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Preaching in the Spanish Golden Age]]></source>
<year>1978</year>
<publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[TABOADA]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan Bautista]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sermón que en la publicación de el edicto general de la fe, en la iglesia parrochial de la villa de Pintzandaro, la Dominica tercera de cuaresma año de 1714 predicó el P. Fr. Juan Baptista Taboada, actual lector de Teología en el colegio de la Purísima Concepción de Zelaya...]]></source>
<year>1715</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[TERRONES DEL CAÑO]]></surname>
<given-names><![CDATA[Francisco]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[de Olmedo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Félix]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Instrucción de Predicadores [Madrid, 1617]]]></source>
<year>1946</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[EspasaCalpe]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FERRER]]></surname>
<given-names><![CDATA[VICENTE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cátedra]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pedro]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sermón, Sociedad y Literatura en la Edad Media. San Vicente Ferrer en Castilla (1411-1412)]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Salamanca ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Junta de Castilla y León]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
