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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Especial</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La voz de la memoria sobre el presente . Dos textos pol&iacute;ticos (precedidos por breves estudios de Paul Mendes&#45;Flohr) </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Martin Buber</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">YA BASTA DE DECLARACIONES (AGOSTO DE 1929)</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La lucha interna en el sionismo en torno a la consolidaci&oacute;n de una pol&iacute;tica consecuente respecto al gobierno del mandato brit&aacute;nico y al nacionalismo &aacute;rabe formaba parte de los factores que impulsaron el ascenso del movimiento sionista de derecha, el movimiento revisionista. El movimiento fundado en 1925 por Zeev Jabotinsky atrajo r&aacute;pidamente a su seno el aliento de grandes grupos en la comunidad jud&iacute;a. Sobre todo los j&oacute;venes estaban prestos a ser absorbidos por el nacionalismo militante de los revisionistas, y la negativa inflexible a renunciar a aquello que, ante la adversidad de la historia jud&iacute;a, ellos consideraban como los derechos de los jud&iacute;os, incluso al precio de la posible pacificaci&oacute;n con los &aacute;rabes. El ala socialista del movimiento sionista ve&iacute;a con mucha preocupaci&oacute;n el ascenso repentino de la derecha revisionista, que apoyaba tanto la libre iniciativa en la econom&iacute;a israel&iacute; como una legislaci&oacute;n cuya meta era reducir las fuerzas de las organizaciones obreras dentro de la poblaci&oacute;n.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>En agosto de 1929 en v&iacute;speras del XVI Congreso Sionista, Buber fue designado para encabezar la delegaci&oacute;n de la "Hitajdut" &#91;Unificaci&oacute;n&#93; en el Congreso. Se trataba de combatir contra "Jabotinsky, y sus j&oacute;venes fascistas".</i><sup><a href="#nota">1</a></sup><i> Buber se inclinaba por no participar en el Congreso por causa de compromisos personales agregados a la carga de trabajo acad&eacute;mico. Joseph Sprinzak (1885&#45;1959), que entonces era uno de los l&iacute;deres de "Hapoel Hatzair" &#91;el Joven Obrero&#93; en Israel, y jefe de la divisi&oacute;n de inmigraci&oacute;n en la directiva sionista (en una &eacute;poca fue el segundo presidente del parlamento), se dirigi&oacute; con un exhorto a Buber y lo presion&oacute; para que aceptara esa misi&oacute;n: "es absolutamente necesaria tu aparici&oacute;n en el Congreso".</i><sup><a href="#nota">2</a></sup><i> Sprinzak sosten&iacute;a que la estatura moral de Buber y su visi&oacute;n espiritual responder&iacute;an como deb&iacute;a hacerlo el Congreso ante el revisionismo. &Eacute;l le solicitaba a Buber no polemizar con los revisionistas sino dirigirse directamente a la juventud a fin de recordarle los objetivos espirituales y morales b&aacute;sicos del movimiento sionista.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Buber respondi&oacute; al llamado y dio un discurso frente al Congreso. En un discurso relativamente corto le record&oacute; a la juventud jud&iacute;a que el sionismo no requiere una "imitaci&oacute;n lastimera" de la clase de nacionalismo expandido en Europa, ese nacionalismo que descansa en el "sacro ego&iacute;smo". Adoptar un nacionalismo de este tipo alentar&iacute;a a una "asimilaci&oacute;n nacional". El sionismo por su parte est&aacute; interesado en hacer avanzar al juda&iacute;smo para ubicarlo en el marco de la existencia nacional concreta dentro de la realidad social y pol&iacute;tica compleja, y, de este modo, poner al juda&iacute;smo ante un enorme desaf&iacute;o: revitalizar su Tor&aacute;. Desde este punto de vista, la cuesti&oacute;n &aacute;rabe constituye una prueba decisiva para el juda&iacute;smo.</i></font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Paul Mendes&#45;Flohr</i></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; Y cuando vengo a hablar &#91;sobre la cuesti&oacute;n &aacute;rabe&#93; mis ojos ven con gravedad y claridad las cosas tal como son, en toda su grave y cruel complejidad. A pesar de esto, y quiz&aacute; por eso mismo, digo que tambi&eacute;n en esta cuesti&oacute;n se expande en nuestro medio una asimilaci&oacute;n nacional. Recordemos &#45;y verdaderamente no tengo que recordarles esto a ustedes&#45; que cada hora de nuestra vida da testimonio de c&oacute;mo nos ve&iacute;an el resto de los pueblos y c&oacute;mo nos ven a&uacute;n en todos lados como algo extra&ntilde;o e inferior. Cuid&eacute;monos de ver como inferior al extra&ntilde;o y a todo aquel que no conocemos suficientemente, y de comportarnos con &eacute;l en consecuencia. &iexcl;Guard&eacute;monos de hacerles a los otros lo que nos han hecho! Insisto: sin duda procurar nuestra existencia es una condici&oacute;n previa y necesaria que se impone para todas nuestras acciones, pero no es suficiente; hace falta tambi&eacute;n imaginaci&oacute;n. otra cosa necesaria es la capacidad de ponernos en lugar del otro, del extra&ntilde;o, y representarnos el alma del otro como si fuera la nuestra. Debo confesar algo: me espanta ver qu&eacute; poco conocemos al hombre &aacute;rabe. No me hago ilusiones; no me imagino que exista o que pudiera ser creada entre nosotros y los &aacute;rabes una armon&iacute;a de intereses, o que sea posible lograr una paz de este tipo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de esto, a pesar de que es grande la separaci&oacute;n entre las partes, y a pesar de que esta divisi&oacute;n no proviene de una ilusi&oacute;n o solamente de la pol&iacute;tica, hay lugar para una pol&iacute;tica nacional compartida, ya que ellos, as&iacute; como nosotros, aman esa tierra, y exigen su paz para el futuro. considerando que amamos esa tierra y buscamos juntos su prosperidad futura, bien podr&iacute;amos trabajar a su favor en conjunto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchos entre nosotros dicen: no queremos ser gobernados, en tanto minor&iacute;a &#91;jud&iacute;a&#93;, por una mayor&iacute;a &#91;&aacute;rabe&#93;, y yo tambi&eacute;n lo digo. Pero &iquest;qu&eacute; significa cuando dicen no querer someterse a un gobierno de una mayor&iacute;a de <i>otros?:</i> quieren que nuestra mayor&iacute;a gobierne a los otros; as&iacute; yo no estoy de acuerdo con lo que dicen. M&aacute;s bien deber&iacute;amos decir lo siguiente: as&iacute; como no queremos ser gobernados por una mayor&iacute;a de otros, del mismo modo tampoco pedimos gobernar a otros con nuestra mayor&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No vengan a reclamarme instrucciones pr&aacute;cticas para algo as&iacute;, que exige una responsabilidad personal en mil peque&ntilde;as decisiones. Ya dej&eacute;monos de nuevas proclamas. Ya dej&eacute;monos de nuevas declaraciones. Desde ahora cada instante de nuestra realidad cotidiana va a dar testimonio de nuestras intenciones &#91;respecto a los &aacute;rabes&#93;. Debemos demostrar esta intenci&oacute;n con nuestros hechos: en la pol&iacute;tica, en la cultura, en la sociedad y con relaci&oacute;n al pr&oacute;jimo. Propongo que, como un signo de nuestras buenas intenciones, se nombre una comisi&oacute;n permanente para Israel, que sirva como un cuerpo consejero de la direcci&oacute;n de la agencia jud&iacute;a para todos los asuntos concernientes a la cuesti&oacute;n &aacute;rabe &#91;Gritos: <i>Brit Shalom!</i><sup><a href="#nota">3</a></sup>&#93;. Muchos rechazan la idea con desd&eacute;n. Mi criterio &#45;que es el mismo de aquellos que como yo ven la situaci&oacute;n hist&oacute;rica en la que estamos sumergidos como una crisis grave y no reaccionan ante esta crisis con palabrer&iacute;as&#45; es que esta situaci&oacute;n es el inicio de una nueva etapa que no tiene nada que ver con declaraciones, sino con hechos. No hay recetas: una oposici&oacute;n responsable verdaderamente tiene una orientaci&oacute;n, no una receta.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Martin Buber</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">SOBRE NUESTRA POL&Iacute;TICA (AGOSTO DE 1939)</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La segunda antolog&iacute;a de art&iacute;culos publicada por la Liga a favor del Acercamiento Judeo&#45;&Aacute;rabe vio la luz en agosto de 1939. Los editores vieron la necesidad de publicarlo por causa de la reacci&oacute;n </i>&#45;<i>a su criterio</i>&#45;<i> miope que expres&oacute; la dirigencia sionista ante la aparici&oacute;n del Libro blanco en mayo de 1939. En su contribuci&oacute;n a esta antolog&iacute;a, Buber se concentr&oacute; en el tema principal que sostiene que el sempiterno discurso sobre la deslealtad brit&aacute;nica revelaba una debilidad b&aacute;sica de la pol&iacute;tica sionista. En lugar de desarrollar una estrategia pol&iacute;tica conciliable con la singularidad del car&aacute;cter moral y social de la empresa de colonizaci&oacute;n sionista, la dirigencia sionista </i>&#45;<i>carente de vuelo creativo</i>&#45;<i> adopt&oacute; los principios pol&iacute;ticos del colonialismo europeo, y en consecuencia convirti&oacute; al movimiento sionista en dependiente de una potencia imperial.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Al presentar esta tesis, Buber sugiri&oacute; discernir entre una colonizaci&oacute;n "concentrada" y una colonizaci&oacute;n "expansiva", una distinci&oacute;n desarrollada en un art&iacute;culo anterior.</i><sup><a href="#nota">4</a></sup><i> Una colonizaci&oacute;n expansionista seg&uacute;n &eacute;l es caracter&iacute;stica del imperialismo. Un tipo semejante de colonizaci&oacute;n requiere profundizar la potencia del Estado metropolitano y servir a sus intereses, y no teme utilizar la fuerza y la astucia en la medida en que la poblaci&oacute;n local se resiste a los colonizadores, enviados de la metr&oacute;poli. Por otro lado, la colonizaci&oacute;n "concentrada" no necesariamente sirve a una fuerza imperial; s&oacute;lo requiere reconcentrar a los hijos de un pueblo dividido y perseguido, y canalizar en un solo lugar las fuentes de su fuerza moral y espiritual. El asentamiento sionista en la tierra de Israel, que pone el acento en el retorno de los jud&iacute;os al suelo y la renovaci&oacute;n de su autonom&iacute;a social y cultural, esencialmente es una empresa de colonizaci&oacute;n concentrada.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>En el art&iacute;culo que sigue, "Sobre nuestra pol&iacute;tica", Buber deplora el hecho de que la dirigencia sionista haya fracasado en desarrollar una l&iacute;nea pol&iacute;tica capaz de reflejar las fuerzas morales y materiales en el movimiento de colonizaci&oacute;n concentrada </i>&#45;<i>que dio origen al sionismo</i>&#45;<i>, y as&iacute; poder expresarlas de manera expl&iacute;cita y fiel. El desarrollo de una l&iacute;nea semejante es la expresi&oacute;n de un "sionismo grande"</i> (Grosszionismus). <i>&Eacute;ste debe suplantar a la pol&iacute;tica imperante, que carece de vuelo e imaginaci&oacute;n, la de un "sionismo peque&ntilde;o"</i> (Kleinzionismus), <i>con su impugnada dependencia de Gran Breta&ntilde;a. Este peque&ntilde;o sionismo pone el acento en la exclusividad del "trabajo hebreo", y excluye el trabajo &aacute;rabe da&ntilde;&aacute;ndolo. Con su lucha en favor de la creaci&oacute;n de una mayor&iacute;a jud&iacute;a en la tierra de Israel, que se erigir&aacute; bajo el auspicio de las bayonetas brit&aacute;nicas como un hecho demogr&aacute;fico a secas; esta estrecha visi&oacute;n del sionismo traer&aacute; la alienaci&oacute;n y el rencor de parte de los &aacute;rabes.</i></font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Paul Mendes&#45;Flohr</i></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El defecto fundamental de nuestra actividad sionista fue haber desarrollado m&eacute;todos pol&iacute;ticos independientes para nuestra colonizaci&oacute;n singular. Mientras que en nuestra labor de colonizaci&oacute;n transitamos por nuevas v&iacute;as y descubrimos nuevas formas de organizaci&oacute;n econ&oacute;mica y social, adecuadas a nuestros objetivos y a las condiciones de nuestra empresa, reprodujimos la pol&iacute;tica de colonizaci&oacute;n de los Estados occidentales modernos, que tuvo origen en circunstancias completamente distintas y que de ninguna manera era adecuada a nuestra situaci&oacute;n. Los Estados y las grandes sociedades comerciales colonizaron debido a la tendencia de un pueblo bien concentrado que aspira a expandirse, y su esfuerzo siempre se bas&oacute; en la constante disposici&oacute;n a intervenir con una potencia militar t&eacute;cnicamente muy superior a la de la poblaci&oacute;n de la colonia. En cambio, nosotros colonizamos a partir de la inclinaci&oacute;n de un pueblo disperso y carente de n&uacute;cleo; nuestro objetivo es la concentraci&oacute;n, y no tenemos una potencia militar. El esquema de nuestras renombradas brigadas, que vinieron a llenar el lugar con la as&iacute; llamada Legi&oacute;n &#91;jud&iacute;a&#93;, no es m&aacute;s que una quimera rom&aacute;ntica. En tiempos de guerra, t&eacute;cnicamente las legiones s&oacute;lo pueden actuar como complemento de la potencia militar, y s&oacute;lo en la medida en que esta &uacute;ltima abastece a las legiones en el aspecto t&eacute;cnico y en cuanto que no haya otra potencia que provea t&eacute;cnicamente a las masas de nativos que se oponen a esta colonizaci&oacute;n: en otras palabras, mientras no se produzca un cambio fundamental en las condiciones de la pol&iacute;tica mundial. Nos condujimos seg&uacute;n una pol&iacute;tica legionaria sin legi&oacute;n, es decir, que para nuestra colonizaci&oacute;n concentrada nos apoyamos en la potencia militar de un Estado expansionista. As&iacute;, partimos de una suposici&oacute;n err&oacute;nea, a saber, que el inter&eacute;s por la expansi&oacute;n y el inter&eacute;s por la concentraci&oacute;n podr&iacute;an conciliarse en una alianza por decirlo as&iacute; natural, que los cambios en la pol&iacute;tica mundial no afectar&iacute;an, incluso si &eacute;stos fuesen fundamentales. Sin embargo, as&iacute; no son las cosas. Quien coloniza en aras de la concentraci&oacute;n necesita una tierra para concentrarse y est&aacute; ligado a ella de manera firme; en cambio, quien coloniza en aras de la expansi&oacute;n, de ser necesario puede abandonar una posici&oacute;n inc&oacute;moda o ceder una parte, puede cambiar el orden de los enlaces, reducirlos, desarrollarlos, todo seg&uacute;n la necesidad. En el momento en que cambie la situaci&oacute;n pol&iacute;tica mundial y que el imperio brit&aacute;nico necesite, verdaderamente o s&oacute;lo seg&uacute;n su opini&oacute;n juzgue necesario, un segundo Egipto al oriente del canal de Suez &#45;en ese momento es previsible que el gobierno tratar&aacute; de obtener de los &aacute;rabes o de una parte de ellos ese segundo Egipto; y de eso nosotros no podr&iacute;amos proveerle&#45;. Aunque mi opini&oacute;n es que los &aacute;rabes, capaces de abastecerlo, en efecto no lo har&iacute;an. Me parece que en este momento el poder brit&aacute;nico no comprende las relaciones entre los pa&iacute;ses &aacute;rabes y por eso no afina sus estrategias. Pero, obviamente, esto no cambia en nada que nuestra situaci&oacute;n sea como es. La queja contra la "estafa" que nos hicieron puede ser que tenga un objetivo propagand&iacute;stico, pero desde el punto de vista pol&iacute;tico no tiene valor. Entregamos en su momento la bandera de Si&oacute;n a manos de un actor pol&iacute;tico que lo necesitaba para sus propios fines, y ahora nos quejamos de que hoy &#45;cuando ya no le es necesaria esa bandera o cuando, a su juicio, ya no la necesita, ahora que la encuentra demasiado cara&#45; interpreta seg&uacute;n su conveniencia el contrato firmado entonces para dichos fines. &iquest;Es que hasta ahora no nos hemos enterado de que la pol&iacute;tica mundial de las potencias proviene en este momento, y por lo visto ahora contra su voluntad, del c&aacute;lculo de beneficios y perjuicios inmediatos y no de un entendimiento de los principios pol&iacute;ticos inamovibles, y de que desde esta perspectiva no hay diferencia entre las democracias y las dictaduras?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestro error fue que nos condujimos seg&uacute;n los esquemas de la pol&iacute;tica colonial occidental, que s&oacute;lo tiene dos partes: la parte activa en la colonizaci&oacute;n y la parte que la padece; que nos manejamos as&iacute; en aras de nuestras inclinaciones, tan diferentes de las de ellos, y que por lo tanto hemos sido cooptados decididamente por una parte, la del gobernante, entreg&aacute;ndonos por completo a su gobierno. La consecuencia es que fuimos catalogados como los agentes del imperialismo, con cuya causa la nuestra no tiene nada que ver. Se sabe cu&aacute;n dudosa es una situaci&oacute;n de agentes dobles. Fuimos tomados por agentes del imperialismo incluso cuando &eacute;ste ya no exist&iacute;a y ocup&oacute; su lugar una asociaci&oacute;n para el mantenimiento del libre comercio en el mundo, una asociaci&oacute;n llamada con el viejo nombre de <i>Imperium.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Y qu&eacute; ten&iacute;amos que hacer? Deb&iacute;amos hacer dos cosas. Primero, ten&iacute;amos que conseguir una promesa, &uacute;nica y definitiva de parte de esa potencia, en cuyas manos ser&iacute;a confiado &#91;por la Sociedad de Naciones&#93; un mandato sobre la tierra de Israel, con el objetivo expl&iacute;cito de apoyar a nuestra poblaci&oacute;n con esta promesa: que reconozca nuestro derecho a la libre inmigraci&oacute;n a la tierra de Israel y a una libre adquisici&oacute;n de terreno, y que nunca haga nada para restringir este derecho. Esta promesa simple y clara no hubiese sido posible hacerla desaparecer con interpretaciones. Y, en segundo lugar, ten&iacute;amos que conseguir de parte de los &aacute;rabes el reconocimiento de ese derecho, tambi&eacute;n un reconocimiento simple y claro, y este reconocimiento, al igual que dicha promesa, deber&iacute;a haber sido ratificado por parte de una instancia internacional. Obviamente, dicho reconocimiento hubiese podido efectuarse s&oacute;lo como fruto de una negociaci&oacute;n con base en un programa global de colonizaci&oacute;n, un programa que expresara suficientemente la esencia y la funci&oacute;n de una colonizaci&oacute;n concentrada. Por regla, un programa semejante no podr&iacute;a reducirse a Israel. Un centro de este tipo estar&iacute;a rodeado por un fuerte c&iacute;rculo que lo sostendr&iacute;a. Este c&iacute;rculo podr&iacute;a haber sido creado solamente por la penetraci&oacute;n de una base productiva dentro de las comunidades de los jud&iacute;os en los pa&iacute;ses &aacute;rabes, y por otro lado esto significa una participaci&oacute;n sistem&aacute;tica de capital jud&iacute;o y de trabajo jud&iacute;o en la construcci&oacute;n econ&oacute;mica por el avance de Asia. El destino hist&oacute;rico de una participaci&oacute;n semejante en nuestros d&iacute;as, es decir, el hecho de que siempre fuimos fastidiados luego de haber actuado en beneficio del pa&iacute;s en que lo hayamos hecho, esta vez no lo hubi&eacute;semos tenido que temer, si hubi&eacute;ramos creado una renovaci&oacute;n hist&oacute;rica, es decir, si en el centro de esta acci&oacute;n hubiese una s&oacute;lida posici&oacute;n independiente, la posici&oacute;n israel&iacute;. Es conveniente aclarar, para nosotros, que Israel se hubiese transformado as&iacute; no s&oacute;lo en el centro org&aacute;nico del pueblo del Israel, sino tambi&eacute;n en el centro org&aacute;nico del Oriente en ascenso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sentido com&uacute;n dice que tal negociaci&oacute;n no hubiese sido llevada a cabo con unos pocos notables, y el reconocimiento al que me refiero tampoco deber&iacute;a haber tenido la forma de una ep&iacute;stola privada de uno de los pr&iacute;ncipes &aacute;rabes. Nosotros necesit&aacute;bamos del otro lado a una parte negociadora equilibrada; si en la realidad no hubo una parte como &eacute;sa, era nuestro deber exigirla e incluso coadyuvar en su organizaci&oacute;n, en tanto que representaci&oacute;n acreditada de toda Arabia. Obviamente tambi&eacute;n hab&iacute;a necesidad de negociar con la representaci&oacute;n de los mismos &aacute;rabes de Israel para una reciprocidad; una parte parte principal de las conclusiones del programa ser&iacute;a compartir con ellos nuestro trabajo en la construcci&oacute;n de esta tierra y encontrar en todas las &aacute;reas formas org&aacute;nicas para una comunidad de intereses. El peque&ntilde;o programa que propusimos nos condujo necesariamente a una guerra contra el trabajo &aacute;rabe; en cambio, un gran programa no s&oacute;lo hubiese permitido su participaci&oacute;n en nuestra empresa, sino que la hubiese vuelto obligada. Lo mismo corresponde en la esfera pol&iacute;tica. El peque&ntilde;o programa condujo a enfatizar la necesidad de volvernos una mayor&iacute;a en esa tierra; el gran programa nos hubiese ense&ntilde;ado, que era posible una cooperaci&oacute;n entre los pueblos, con respecto a la cual no importa la relaci&oacute;n num&eacute;rica. En la esencia de nuestra pol&iacute;tica de colonizaci&oacute;n independiente estaba la capacidad de crear nuevas formas pol&iacute;ticas que siguieran vigentes tambi&eacute;n luego de que Israel se hubiese anexado a una asociaci&oacute;n federal de pa&iacute;ses. Pero no desarrollamos una pol&iacute;tica independiente; eludimos su necesidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo lo que expreso aqu&iacute; ya lo he expresado hace veinte a&ntilde;os; una parte la hice p&uacute;blica, y la mayor&iacute;a en comisiones de los congresos sionistas y en consejos sionistas. Esto no fue puesto en pr&aacute;ctica en absoluto. Hoy me culpo a m&iacute; mismo, porque en aquel momento le hice caso al prejuicio contra la publicidad, una idea que nos dominaba. Es casi seguro que, si en ese momento mis amigos y yo hubi&eacute;semos superado ese prejuicio, hubi&eacute;semos tenido m&aacute;s influencia. Pusimos el imperativo de la disciplina sionista por sobre el imperativo de nuestro entendimiento pol&iacute;tico; esto se nos revela como un error grave.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora, que venimos hoy y ense&ntilde;amos nuestras propuestas y nuestras memorias de entonces, muchos opinan contra nosotros: quiz&aacute;s sea as&iacute;, tal vez ustedes no ten&iacute;an raz&oacute;n, pero ahora todo se volvi&oacute; tal como est&aacute; &#45;ahora ya no es posible llegar a otro acuerdo con los &aacute;rabes fuera del acuerdo que significa la abdicaci&oacute;n, un acuerdo que incluye la renuncia a la demanda vital del trabajo de nuestra colonizaci&oacute;n; ahora ya no hay m&aacute;s que la guerra extrema, sea lo que sea, la guerra en favor de nuestra vida&#45;. Esta objeci&oacute;n no es m&aacute;s que otra evasi&oacute;n ante la enorme misi&oacute;n de un sionismo m&aacute;s grande. Una cooperaci&oacute;n s&oacute;lo es posible sobre la base de una confianza verdadera, y nosotros cercenamos mil reto&ntilde;os de confianza. Sin embargo, la misi&oacute;n se agrav&oacute;, pero no es cierto que se haya vuelto irrealizable. Lo principal para nosotros hoy es resolver en esa direcci&oacute;n, en la que debemos buscar y experimentar, ampliar y lograr adeptos. Una gran determinaci&oacute;n de este tipo es fruct&iacute;fera. Si nos encaminamos en un sentido definido sin desviarnos, vamos a descubrir que es posible ir en esa direcci&oacute;n. No es verdad que la idea de la colonizaci&oacute;n concentrada no pueda hallar ya una expresi&oacute;n pol&iacute;tica independiente y grande. La va a encontrar, si la consideramos en serio. En el momento en que reconozcamos que esta tierra no tiene salvaci&oacute;n sino sobre un acuerdo y una alianza global entre dos pueblos hermanos, lograremos la posibilidad de mostrarles tambi&eacute;n a los &aacute;rabes que as&iacute; son las cosas. En este momento ya nada puede ejecutarse por la v&iacute;a de la t&aacute;ctica; en cambio, en la senda de la verdad todo es realizable.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Martin Buber.</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Traducci&oacute;n del hebreo de Silvana Rabinovich.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nota de la traductora: A continuaci&oacute;n se presentan dos textos pol&iacute;ticos del fil&oacute;sofo Martin Buber tomados del libro <i>Eretz lishnei amim</i> &#91;Una tierra para dos pueblos&#93;. Ambos textos se encuentran precedidos por breves estudios del prestigioso profesor Paul Mendes&#45;Flohr de la Universidad Hebrea de Jerusal&eacute;n, quien tuvo a su cuidado la edici&oacute;n y selecci&oacute;n de los discursos y art&iacute;culos pol&iacute;ticos del fil&oacute;sofo. Las palabras de Buber aparecen luego de los breves estudios en letra cursiva de Mendes&#45;Flohr.</font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Buber, carta del 11 de julio de 1929, en <i>Briefwechsel aus sieben Jahrzenten,</i> ed. e intr. Grete Schaeder, en colaboraci&oacute;n con Ernst Simon y la asistencia de Rafael Buber, Margot Cohn y Gabriel Stern, 3 vols., Heidelberg, Verlag Lamber Schneider, 1972&#45;1975; vol. 2, 336.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=207148&pid=S0185-3082200600020001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Buber, carta del 17 de julio de 1929, en <i>Briefwechsel aus sieben Jahrzenten,</i> vol. 2, 337. La solicitud de Sprinzak le lleg&oacute; por medio de Robert Weltsch.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Nombre del movimiento sionista pacifista encabezado por Buber, entre otros miembros notables. La traducci&oacute;n del nombre ser&iacute;a "Alianza de Paz". <i>&#91;N. de la T.&#93;</i></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> V&eacute;ase Buber, "Selbstbesinnung" (1926), <i>Der Jude und sein Judentum: Gesammelte Aufs&auml;tze und Reden,</i> Cologne, Joseph Meizer, 1963, 488&#45;500.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=207152&pid=S0185-3082200600020001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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