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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Paremias étnicas en el refranero mexicano]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper deals with ethnic proverbs in the Mexican Refranero. These proverbs express racism against others within complex Mexican society such as: Indian, Spanish, Gachupín, Creole and Mestizo. This type of paremia has specific characteristics, analized by the author, who also observes its antecedents and contents.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Paremias &eacute;tnicas en el refranero mexicano</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Nieves Rodr&iacute;guez Valle</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este art&iacute;culo se analizan las paremias &eacute;tnicas del refranero mexicano, es decir, aquellas paremias en las que se encuentra mencionado el estereotipo de un grupo &eacute;tnico: el indio, el espa&ntilde;ol, el gachup&iacute;n, el criollo y el mestizo. Se analizan las caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas de este tipo de paremias, las cuales comparten con el resto, por lo general, s&oacute;lo la forma. Se observan sus antecedentes y su contenido, mismo que expresa los desencuentros y el racismo hacia los otros, as&iacute; como el complejo entramado de la sociedad mexicana sintetizado en estas frases populares.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">This paper deals with ethnic proverbs in the Mexican <i>Refranero.</i> These proverbs express racism against others within complex Mexican society such as: Indian, Spanish, <i>Gachup&iacute;n,</i> Creole and Mestizo. This type of <i>paremia</i> has specific characteristics, analized by the author, who also observes its antecedents and contents.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Generalidades</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las paremias &#45;los refranes, las frases proverbiales, las sentencias, los dichos, en fin todos lo enunciados sentenciosos&#45; que vinieron con la lengua espa&ntilde;ola a tierras americanas se arraigaron y, como la lengua misma, siguieron su propio camino. Muchas de ellas permanecieron id&eacute;nticas; otras, se modificaron para adaptarse a la nueva realidad, ya sea por la sustituci&oacute;n de palabras al incorporar l&eacute;xico de las distintas lenguas que se hablaban en Am&eacute;rica como</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El que con coyotes anda a aullar se ense&ntilde;a;</i></font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">ya sea a trav&eacute;s de la sustituci&oacute;n de im&aacute;genes</font></p> 	   	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>A todo guajolotito le llega su Nochebuena.</i></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otras paremias que nacieron aqu&iacute;, criollas y mestizas, utilizan elementos, labores u objetos propios, para censurar o describir conductas humanas. Todas estas paremias conforman el refranero mexicano y se usan en nuestro argumentar cotidiano sin importar su origen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este trabajo estudio un grupo espec&iacute;fico de paremias surgidas de la interacci&oacute;n entre ind&iacute;genas y espa&ntilde;oles desde el comienzo de la Colonia, en particular a aquellas que incluyen en su enunciaci&oacute;n a uno o varios grupos &eacute;tnicos espec&iacute;ficos como el indio, el gachup&iacute;n, el espa&ntilde;ol, el criollo y el mestizo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los textos seleccionados provienen en su mayor&iacute;a de <i>Los refranes del hablar mexicano en el siglo XX</i> (2002) de Her&oacute;n P&eacute;rez, que es hasta ahora el refranero mexicano m&aacute;s completo, pues recoge y ampl&iacute;a las recopilaciones anteriores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al analizar las paremias que contienen por lo menos un grupo &eacute;tnico se observa que, en t&eacute;rminos generales, pueden dividirse en dos clases: aquellas en las que el grupo &eacute;tnico no es el objeto principal de la paremia y aquellas en donde s&iacute; lo es. Estas &uacute;ltimas constituyen el n&uacute;mero mayoritario y forman una categor&iacute;a aparte con caracter&iacute;sticas propias: las paremias &eacute;tnicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las paremias que incorporan personajes del entramado &eacute;tnico mexicano, que no caen dentro de la categor&iacute;a de paremias &eacute;tnicas, se encuentran aquellas cuyo alcance es universal, como las siguientes donde aparece la india: <i>Indio sin india, cuerpo sin alma</i> (P&eacute;rez 2004, 251), en donde se exalta su valor en la integraci&oacute;n de la pareja: el indio es el cuerpo y la india el alma; y <i>La india quiere al arriero, cuando es m&aacute;s l&eacute;pero y feo</i> (P&eacute;rez 2004, 248) que, al igual que otras paremias relacionadas con la mujer, consideran que a &eacute;sta le gusta el maltrato. Como se observa, m&aacute;s que presentar caracter&iacute;sticas particulares de la india, estas paremias representan un pensamiento mis&oacute;gino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otras paremias cuyo valor es universal o cuyo objetivo no es el grupo &eacute;tnico en particular son, por ejemplo: <i>No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre</i> (P&eacute;rez 2004, 167).<sup><a href="#nota">1</a></sup> En esta paremia se sanciona la imprudencia y la falta de juicio de quien se queja de alg&uacute;n da&ntilde;o sufrido por haber confiado en alguien indigno de confianza e incluso proclive a malas acciones (Santamar&iacute;a 2000, 616a). Indio, en este caso, se asocia a un estereotipo negativo. El hecho original del que seguramente deriva este dicho se ha trascendido para obtener una significaci&oacute;n m&aacute;s amplia; tal es as&iacute;, que sobre la base de esta paremia se ha creado otra: <i>No tiene la culpa el pulque, sino el briago que lo bebe</i> (P&eacute;rez 2004, 167), la cual expresa que no se debe culpar a nadie de los propios errores; en este caso, la culpable no es la bebida sino el borracho (P&eacute;rez 2004, 167).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro ejemplo, <i>La pujanza del dinero, hace al indio barrig&oacute;n</i> (P&eacute;rez 2004, 378), se centra en la advertencia sobre las conductas negativas que puede provocar el dinero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, encontramos la superstici&oacute;n prehisp&aacute;nica de que el canto del tecolote es augurio de muerte, como en los siguientes ejemplos:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si el tecolote canta, el indio muere,</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">o bien,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Cuando el tecolote canta el indio muere; no es cierto pero sucede</i> (P&eacute;rez 2002, 126).<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Paremias &eacute;tnicas</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de la clasificaci&oacute;n propuesta en este trabajo, las paremias &eacute;tnicas tiene varios rasgos distintivos que enumerar&eacute; a continuaci&oacute;n. En primer lugar, cuentan con un sujeto que representa a un grupo, un estereotipo, es decir, "una forma de generalizaci&oacute;n aplicable a la conducta, actitud y modo de ser de un determinado grupo social, sea este &eacute;tnico, de clase, regional o nacional" (Sol&iacute;s 1971, 18). En tanto que las paremias no &eacute;tnicas suelen utilizar un sujeto impersonal: "Quien...", "El que...", "Al que...", que les da el car&aacute;cter de universales, o, al hacer uso de la met&aacute;fora, se refieren al comportamiento humano en general.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda caracter&iacute;stica distintiva es que las paremias &eacute;tnicas se expresan como una declaraci&oacute;n no como una met&aacute;fora. Es decir, su significado no es aplicable a otras situaciones. Mientras que en el refr&aacute;n y, por lo general, en las otras paremias existe un sentido figurado, interpretable dentro de un contexto en donde a un enunciado textual o literal se superpone otro que est&aacute; fuera del texto mismo y al que se refiere translaticiamente, para expresar un concepto m&aacute;s amplio (Garc&iacute;a 1999, 220).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tercer lugar, a diferencia de las paremias en general que no funcionan como elementos aislados, sino insertas dentro un discurso en el cual cobran sentido, las paremias &eacute;tnicas no se pueden aplicar a cualquier situaci&oacute;n pues su sentido es describir, aconsejar o advertir sobre las precauciones que se deben tomar ante el grupo al que aluden. La voz que enuncia se distingue a s&iacute; misma, por medio de la devaluaci&oacute;n y la descalificaci&oacute;n del sujeto (estereotipo) al que hace referencia. En estas paremias el estereotipo &eacute;tnico no es siempre el sujeto aunque s&iacute; el objeto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las paremias de ataque a otro grupo &eacute;tnico, social o religioso, tienen su antecedente en el refranero espa&ntilde;ol, puesto por escrito en los siglos XVI y XVII, que registra el racismo ante los jud&iacute;os, por ejemplo: <i>Al jud&iacute;o y al puerco, no le metas en tu g&uuml;erto</i> (Correas 2000, 59&#45;60); <i>No te fies de jud&iacute;o, ni de su hijo, ni de su vecino</i> (Correas 2000, 568).<sup><a href="#nota">3</a></sup> Tambi&eacute;n se presenta, aunque en menor medida, el musulm&aacute;n, el moro, asociado generalmente a la riqueza.<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Notorio es que en M&eacute;xico se adoptaron algunas paremias sobre el moro &#45;figura presente en estas tierras gracias a las representaciones religiosas de las luchas entre moros y cristianos. Un ejemplo de lo anterior es <i>C&oacute;micos y abogados, lo mismo hacen de moros que de cristianos</i> (P&eacute;rez 2002, 108). Tambi&eacute;n conservamos al moro en paremias donde representa el peligro: <i>No es lo mismo o&iacute;r decir moros vienen que verlos venir</i> (P&eacute;rez 2002, 279); <i>Hay moros en la costa y gatos en la azotea</i> &#91;o&#93; <i>No hay moros en la costa</i> (P&eacute;rez 2002, 212). Y adoptamos textualmente la paremia en la que el moro est&aacute; asociado con la riqueza: <i>Prometer el oro y el moro</i> (P&eacute;rez 2002, 366n.).<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el refranero espa&ntilde;ol de Correas, si bien existen pugnas regionales, no hay autocr&iacute;tica como naci&oacute;n; cuando registra: <i>Espa&ntilde;ol loco, rompe lo sano y pone lo roto,</i> el autor comenta que "esto lo dicen en Italia porque los espa&ntilde;oles acuchillan las cueras y pican los vestidos por gala" (Correas 2000, 349). Sin embargo, en el refranero mexicano ning&uacute;n grupo &eacute;tnico queda bien parado, a todos se les ataca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las paremias &eacute;tnicas, como hemos visto, no son universales, sino que presentan una visi&oacute;n despectiva del otro claramente diferenciado del que las enuncia; no utilizan la met&aacute;fora, sino la descripci&oacute;n de los defectos &#45;reales o imaginarios&#45; que atribuyen al estereotipo objeto de cr&iacute;tica de la paremia. Sin embargo, su estructura les permite pertenecer a las paremias y, por lo tanto, compartir la autoridad de &eacute;stas dado el valor que les otorga la experiencia de la comunidad ling&uuml;&iacute;stica que considera incuestionable su peso argumentativo. La estructura bimembre con ritmo y rima es similar a la de los refranes. Veamos algunos ejemplos: 1) dos hemistiquios octos&iacute;labos unidos entre s&iacute; por rima consonante: <i>Si es indio, ya se muri&oacute;;</i> / <i>si es espa&ntilde;ol, ya corri&oacute;</i> (P&eacute;rez 2002, 352); 2) dos octos&iacute;labos con rima interna: <i>Al mestizo, el diablo lo hizo;</i> / <i>al indito, el Dios bendito</i> (P&eacute;rez 2002, 77); 3) dos pares de octos&iacute;labos que riman en pareado: <i>Si quieres cuidar tu raza</i> / <i>a la india con indio casa;</i> / <i>no te parezca mejor</i> / <i>casarla con espa&ntilde;ol</i> (P&eacute;rez 2002, 356). Pueden seguir tambi&eacute;n f&oacute;rmulas predeterminadas como mal&#45;remedio: <i>A barbas de indio, navaja de criollo</i> (P&eacute;rez 2002, 57). Es decir, la cr&iacute;tica racial ha podido sobrevivir en las paremias gracias a sus rasgos de oralidad, como los recursos mnemot&eacute;cnicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n se expondr&aacute; los refranes ligados a cada grupo &eacute;tnico por separado.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El indio</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta es la denominaci&oacute;n que dieron los conquistadores a los pobladores aut&oacute;ctonos de Am&eacute;rica, ya que para los espa&ntilde;oles hab&iacute;a "Indias Orientales y Occidentales; de la mayor parte de ambas y de lo descubierto de ellas es se&ntilde;or la majestad del rey Filipo tercero" (Covarrubias, <i>Tesoro, s.v.</i> india). Y como consecuencia, bajo la denominaci&oacute;n <i>indio</i> se generaliz&oacute;, por lo menos en la conciencia popular que documenta el refranero mexicano, a los variados grupos &eacute;tnicos prehisp&aacute;nicos que perdieron su distinci&oacute;n para formar un solo conglomerado: <i>Quien vio un indio ya los vio todos</i> (Altamirano 1997, proverbio 82).<sup><a href="#nota">6</a></sup> La discriminaci&oacute;n hacia los pobladores nativos procede del siglo XVI. La palabra <i>indio,</i> a principios del siglo XX, funcionaba en el habla de la ciudad de M&eacute;xico como un insulto, cargada del desprecio, racismo y hostilidad ancestrales (P&eacute;rez 2004, 249&#45;250).</font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el refranero mexicano quedan reminiscencias de este desprecio, por ejemplo, al <i>indio</i> se le equipara con el burro: <i>Indios y burros, todos son unos</i> (P&eacute;rez 2002, 218); <i>Los inditos y los burritos, de chiquitos son bonitos</i> (P&eacute;rez 2002, 248); <i>El burro para el indio, la mula para el mulato y el caballo para el caballero</i> (P&eacute;rez 2002, 155), con su variante: <i>Caballo a caballero, para el mulato mula, y para el indio burro</i> (P&eacute;rez 2002, 98).<sup><a href="#nota">7</a></sup> Existe en estos ejemplos una correspondencia entre dos escalas: una axiol&oacute;gica, que califica a la otra, que es social, en orden ascendente y descendente respectivamente. El enunciador parece ser el criollo o el mestizo que se tiene por caballero; para Her&oacute;n P&eacute;rez, la pareja fundamental de esta paremia es indio&#45;burro, y las relaciones mulato&#45;mula y caballero&#45;caballo parecen s&oacute;lo producto de un juego de palabras (P&eacute;rez 2004, 82). Una paremia m&aacute;s relaciona al indio con el burro: <i>Para un burro, un indio; para un indio, un fraile</i> (P&eacute;rez 2002, 313), donde se expresan los grados de terquedad entre los tres aludidos: si el burro es terco, m&aacute;s lo es el indio, pero m&aacute;s a&uacute;n lo es el fraile. Asimismo, el indio y el fraile son tema de la paremia <i>Ni indio ni fraile, cierra la puerta que abre</i> (P&eacute;rez 2002, 273); de esta paremia existe una variante en la que perro y ladr&oacute;n sustituyen al <i>indio: Perro, ladr&oacute;n y fraile, no cierran la puerta que abren</i> (P&eacute;rez 2002, 316).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otro grupo se declara al <i>indio,</i> ateo o ladr&oacute;n, seg&uacute;n la variante, en: <i>Indio con puro, ateo seguro</i> (P&eacute;rez 2002, 217), <i>Indio con puro, ladr&oacute;n seguro</i> (P&eacute;rez 2002, 217n).<sup><a href="#nota">8</a></sup> El <i>indio</i> con puro es sospechoso, pues en una sociedad estratificada y r&iacute;gida no es bien visto aquel que se comporta de manera distinta a la esperada; como veremos m&aacute;s adelante, el refranero censura al que aspira a ocupar un lugar que la comunidad juzga que no le corresponde, y a quien asume comportamientos de otros grupos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desprecio por el <i>indio</i> es tambi&eacute;n manifiesto en la paremia: <i>Indio, p&aacute;jaro y conejo, en tu casa, ni a&uacute;n de viejo</i> (P&eacute;rez 2002, 218).<sup><a href="#nota">9</a></sup> Seg&uacute;n explica Her&oacute;n P&eacute;rez, en esta paremia se "pone en el mismo nivel a los tres personajes de los que se aconseja no tenerlos en casa ni de viejos. El objeto del refr&aacute;n es obviamente el indio; el p&aacute;jaro y el conejo est&aacute;n s&oacute;lo por necesidad de la rima consonante que hay entre sus hemistiquios" (P&eacute;rez 2004, 251). El <i>indio</i> es desagradecido seg&uacute;n las paremias: <i>Indio, p&aacute;jaro y conejo, no conocen gratitud</i> (P&eacute;rez 2004, 251n.), variante de la anterior es <i>Indio comido, indio ido</i> (P&eacute;rez 2002, 217).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <i>indio</i> tampoco es confiable si atendemos a la paremia: <i>Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece</i> (P&eacute;rez 2002, 217), pues su oferta es interesada. De este modo, la paremia aconseja tomar precauciones y no creer en sus ofrecimientos. En el refranero tambi&eacute;n se sugiere no alabarlo, ni darle la raz&oacute;n pues: <i>Alabar al indio es engrandecerlo</i> (P&eacute;rez 2004, 249), y <i>No hay que darle la raz&oacute;n al indio aunque la tenga</i> (P&eacute;rez 2002, 286).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una paremia puede ser polis&eacute;mica al sugerir varias interpretaciones, como: <i>No hay indio que haga tres tareas seguidas</i> (P&eacute;rez 2002, 283), que puede significar "tanto la fragilidad y pereza ancestrales con que la cultura hispanizante asume al indio, como lo supersticioso que es el indio con respecto a realizar tres actos iguales seguidos" (P&eacute;rez 2004, 252).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La vida del <i>indio</i> no es importante, seg&uacute;n la paremia: <i>Mueran indios que hartos nacen</i> (Altamirano 1997, 46). La econom&iacute;a basada en la explotaci&oacute;n se consideraba leg&iacute;tima, y otorgada por el mismo Dios: <i>El dinero Dios lo da, y los indios lo trabajan</i> (P&eacute;rez 2004, 182). Sin embargo, en los primeros a&ntilde;os de la Conquista, se alza una voz de advertencia ante la crueldad de los espa&ntilde;oles y de la explotaci&oacute;n desmedida, y se registra un refr&aacute;n producto de la experiencia que se atestigua con hechos concretos. As&iacute; lo explica Fray Toribio de Benavente o Motolin&iacute;a en el cap&iacute;tulo 10 del tratado segundo de la <i>Historia de los indios de la Nueva Espa&ntilde;a,</i> que titula "De algunos espa&ntilde;oles que han tratado mal a los indios, y del fin que ha habido...":</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hase visto por experiencia en muchos y muchas veces, los espa&ntilde;oles que con estos indios han sido crueles, morir malas muertes y arrebatadas, tanto que se trae ya por refr&aacute;n: <i>el que con los indios es cruel, Dios lo ser&aacute; con &eacute;l,</i> y no quiero contar crueldades, aunque s&eacute; muchas, de ellas vistas y de ellas o&iacute;das; mas quiero decir algunos castigos que Dios ha dado a algunas personas que trataban mal a sus indios. (Motolin&iacute;a 1979, 109).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Motolin&iacute;a ejemplifica la veracidad de este refr&aacute;n con tres ejemplos similares, transcribimos el primero de ellos:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un espa&ntilde;ol que era cruel con los indios, yendo por un camino con indios cargados, y allegando en medio del d&iacute;a por un monte, iba apaleando los indios que iban cargados, llam&aacute;ndolos perros y no cesando de apalearlos, y perros ac&aacute; y perros acull&aacute;; a esta saz&oacute;n sale un tigre y apa&ntilde;a al espa&ntilde;ol, y ll&eacute;vale atravesado en la boca y m&eacute;tese en el monte, y c&oacute;mesele; y as&iacute; el cruel animal libr&oacute; a los mansos indios de aqu&eacute;l que cruelmente los trataba. (Motolin&iacute;a 1979, 109)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para dar m&aacute;s peso a su narraci&oacute;n, Motolin&iacute;a termina sus ejemplos diciendo: "y yo estuve luego cerca del lugar a donde fue comido". Ya sea a medio d&iacute;a, ya a media noche, los hechos suceden en el camino, en el monte, y son tigres y leones los medios que Dios utiliza para castigar a los espa&ntilde;oles crueles con los indios. El "refr&aacute;n", como le llama Motolin&iacute;a, sintetiza esta experiencia, y su funci&oacute;n es moralizante, una advertencia de castigo divino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay otras paremias que representan la contraparte de la visi&oacute;n negativa, como la que se refiere al indio de excepci&oacute;n: <i>Indio inteligente, arzobispo o presidente</i> (P&eacute;rez 2002, 217); o al indio valiente y luchador: <i>Machete ca&iacute;do, indio muerto</i> (P&eacute;rez 2002: 251); <i>No es indio el que no se venga</i> (P&eacute;rez 2002, 278).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El gachup&iacute;n</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Gachup&iacute;n</i><sup><a href="#nota">10</a></sup> es el t&eacute;rmino que se emplea popularmente para designar al espa&ntilde;ol que habita en M&eacute;xico; hist&oacute;ricamente, es el hombre nuevo en esta tierra, que es poco diestro en las cosas de ella. Aunque se puede aplicar a cualquier espa&ntilde;ol, tiene una connotaci&oacute;n despectiva e injuriosa, y ha llegado a tener la significaci&oacute;n espec&iacute;fica del espa&ntilde;ol plebeyo, r&uacute;stico o de baja ralea (Santamar&iacute;a 2000, <i>s.v.</i>).</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El gachup&iacute;n es un cierto tipo de espa&ntilde;ol que dej&oacute; una amplia huella en el refranero mexicano que recoge la tradici&oacute;n trazada por la s&aacute;tira popular novohispana. La figura del gachup&iacute;n que all&iacute; se perge&ntilde;a y que refleja una conciencia popular, probablemente mestiza, vislumbra al gachup&iacute;n como un espa&ntilde;ol insolente, indeseable, harag&aacute;n, fr&aacute;gil, cobarde y dinerero. (P&eacute;rez 2004, 212)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, la sabidur&iacute;a popular lo distingue del espa&ntilde;ol, como lo muestra la clara diferenciaci&oacute;n que establecen las paremias: <i>Del espa&ntilde;ol al gachup&iacute;n, hay un abismo sin fin</i> (P&eacute;rez 2004, 199); o, <i>Al espa&ntilde;ol, puerta franca; al gachup&iacute;n, pon la tranca</i> (P&eacute;rez: 2004, 199);<sup><a href="#nota">11</a></sup> pues <i>Gachup&iacute;n que se destapa, hasta la tumba no para</i> (P&eacute;rez 2002, 205).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En forma de consejo algunas paremias expresan las precauciones que se deben tomar con el <i>gachup&iacute;n: Ni cambies peso, ni partas queso, ni tengas cajero gachup&iacute;n</i> (P&eacute;rez 2002, 272); <i>Ni mujer que hable lat&iacute;n, ni hombre que hable como gachup&iacute;n</i> (P&eacute;rez 2004, 319). Otra paremia se expresa en forma de deseo y/o plegaria: <i>Dios nos libre de un rayo, o un gachup&iacute;n a caballo</i> (P&eacute;rez 2002, 148).<sup><a href="#nota">12</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo indeseable de este estereotipo se expresa tambi&eacute;n en la siguiente paremia que describe que los peones de las haciendas administradas por <i>gachupines</i> padecen toda clase de malos tratos y tiran&iacute;as: <i>Gachup&iacute;n amo en hacienda, siempre es causa de contienda</i> (P&eacute;rez 2004, 212).<sup><a href="#nota">13</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el refranero mexicano algunos rasgos f&iacute;sicos distinguen a los estereotipos de los grupos &eacute;tnicos, por lo que la siguiente paremia avisa que no hay que fiarse de falsificaciones: <i>No te f&iacute;es de indio barb&oacute;n, ni de gachup&iacute;n lampi&ntilde;o, de mujer que hable como hombre, ni de hombre que hable como ni&ntilde;o</i> (P&eacute;rez 2002, 299 n).<sup><a href="#nota">14</a></sup> El refranero hispano del siglo XVII ten&iacute;a su equivalente en: <i>No hay que fiar de jud&iacute;o romo, ni de hidalgo narigudo</i> &#91;o&#93; <i>narigodo</i> &#91;o&#93; <i>narilongo</i> (Correas 2000, 575).</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El espa&ntilde;ol</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La visi&oacute;n del <i>espa&ntilde;ol</i> es variada en el refranero. Como hemos visto, se presenta como m&aacute;s decente que el <i>gachup&iacute;n,</i> pero se advierte que el <i>espa&ntilde;ol</i> hace trabajar sin descanso a sus subordinados aunque no provoca "contiendas": <i>Con mayordomo espa&ntilde;ol, trabajo de sol a sol</i> (P&eacute;rez 2002, 119). Se vuelve proverbial su terquedad e incapacidad para ponerse de acuerdo sobre un tema en: <i>Tres espa&ntilde;oles, cuatro opiniones</i> (P&eacute;rez 2002, 371).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>Espa&ntilde;ol que deja Espa&ntilde;a y que a M&eacute;xico se viene, cuenta le tiene</i> (P&eacute;rez 2002, 201) se refleja el rencor con que el refranero mexicano ve al espa&ntilde;ol que viene a M&eacute;xico y se enriquece. Tambi&eacute;n en forma de s&aacute;tira, y de probable origen novohispano, se hace burla de los espa&ntilde;oles que emigraban por necesidad y al llegar a M&eacute;xico asum&iacute;an el aire de personajes importantes y ostentaban t&iacute;tulos de nobleza: <i>Piojos que en Espa&ntilde;a mueren, en M&eacute;xico resucitan</i> (P&eacute;rez 2004, 365&#45;366).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la otra orilla varias paremias aconsejan a los espa&ntilde;oles que vayan a "hacer la Am&eacute;rica" como lo recoge Sbarbi: <i>G&aacute;nalo en M&eacute;xico y g&aacute;stalo en Madrid.</i> Tiempo atr&aacute;s Correas hab&iacute;a registrado: <i>El que va a las Indias es loco, y el que no va es bobo</i> &#91;o <i>al trocado</i>&#93; (Correas 2000, 296).</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El indio y el espa&ntilde;ol</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de la comparaci&oacute;n de rasgos f&iacute;sicos que hemos visto arriba, algunas paremias establecen una comparaci&oacute;n entre estos dos estereotipos, en cuanto a rasgos de personalidad, por ejemplo, se expresa que el <i>indio</i> es m&aacute;s valiente pues lucha hasta la muerte, en tanto que el <i>espa&ntilde;ol</i> huye de manera cobarde: <i>Si es indio, ya se muri&oacute;; si es espa&ntilde;ol, ya corri&oacute;</i> (P&eacute;rez 2002, 352).<sup><a href="#nota">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra comparaci&oacute;n se refiere a la longevidad: <i>Cuando el indio encanece, el espa&ntilde;ol desaparece</i> (P&eacute;rez 2002, 125n.).<sup><a href="#nota">16</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un desencuentro m&aacute;s entre los grupos que conforman la sociedad mexicana, se expresa abiertamente en el consejo de "cuidar la raza" y evitar el mestizaje, como en la paremia: <i>Si quieres cuidar tu raza, a la india con indio casa; no te parezca mejor casarla con espa&ntilde;ol</i> (P&eacute;rez 2002, 356), donde es patente que la mayor&iacute;a de los mestizajes ocurren entre mujer ind&iacute;gena y hombre espa&ntilde;ol.<sup><a href="#nota">17</a></sup></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El criollo</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Santamar&iacute;a afirma que este sustantivo est&aacute; confinado a la Am&eacute;rica espa&ntilde;ola o francesa y a las Filipinas: "Por criollo o <i>cr&eacute;ole</i> se entiende el descendiente de espa&ntilde;oles o franceses, sin mezcla de otra raza, nacido en las tierras americanas donde dominaron esas naciones" (Santamar&iacute;a 2000, s.v.). En otras partes de Am&eacute;rica "lo criollo" significa lo nacional; en M&eacute;xico, no tiene este significado, aunque ya desde el siglo XVII novohispano se intent&oacute; diferenciar, sin lugar a dudas, lo criollo y lo mestizo novohispanos de lo espa&ntilde;ol. Las pugnas entre el espa&ntilde;ol nacido en Espa&ntilde;a y el nacido en M&eacute;xico se reflejan en la paremia: <i>Gachup&iacute;n con criollo, gavil&aacute;n con pollo</i> (P&eacute;rez 2002, 205).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <i>criollo</i> aparece poco y aislado de otros grupos en el refranero mexicano; una paremia advierte el cuidado que hay que tener con el <i>criollo</i> culto, el de costumbres urbanas: <i>Con criollo civilizado anda siempre con cuidado</i> (P&eacute;rez 2004, 161).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <i>criollo</i> comparte algunas paremias con el <i>indio,</i> como: <i>A barbas de indio, navaja de criollo</i> (P&eacute;rez 2002, 57), que expresa la superioridad del <i>criollo</i> y su poder sobre el <i>indio.</i> El <i>criollo</i> o "lo criollo" se presenta como la aspiraci&oacute;n del <i>indio</i> que reniega de sus costumbres y recibe la sanci&oacute;n popular, esta sanci&oacute;n refleja el concepto de estratificaci&oacute;n; esto es, nadie puede aspirar a moverse del lugar establecido por los c&aacute;nones dominantes: <i>Indio que quiere ser criollo, al hoyo</i> (P&eacute;rez 2004, 250); <i>Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a su heredad</i> (P&eacute;rez 2002, 217);<sup><a href="#nota">18</a></sup> "volver criollo a su heredad" significa "haber asumido los aires presumidos y soberbios del criollo" (P&eacute;rez 2004, 250&#45;251).</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El mestizo</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Santamar&iacute;a afirma que el t&eacute;rmino <i>mestizo</i> se aplica a la persona nacida de padre y madre de razas diferentes, y con especialidad al hijo de hombre blanco e india, o de indio y mujer blanca (Santamar&iacute;a 2000, s.v.). Santiago Ram&iacute;rez se&ntilde;ala que el mestizo en M&eacute;xico, salvo rar&iacute;simas excepciones, se encontr&oacute; constituido por uniones de varones espa&ntilde;oles con mujeres ind&iacute;genas.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La uni&oacute;n de estas mujeres con hombres espa&ntilde;oles fue una transculturaci&oacute;n hondamente dram&aacute;tica. La mujer se incorporaba brusca y violentamente a una cultura para la que no se encontraba formada; su uni&oacute;n la llevaba al cabo traicionando a su cultura original. Por tanto, el nacimiento de su hijo era la expresi&oacute;n de su alejamiento de su mundo, pero no la puerta abierta a otro distinto. (1968, 48)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En proporci&oacute;n con otras etnias, son muy pocas las paremias donde aparece el mestizo. Hemos encontrado s&oacute;lo dos casos. En ambos se muestra gran desprecio por el <i>mestizo</i> y se exalta la figura del <i>indio: Al mestizo, el diablo lo hizo; al indito, el Dios bendito</i> (P&eacute;rez 2002, 77); <i>Mestizo educado, indio renegado</i> (P&eacute;rez 2002, 263n).<sup><a href="#nota">19</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El mexicano</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al estereotipo del <i>mexicano</i> s&oacute;lo aparece en pocas paremias, dos de ellas relativas a su origen ind&iacute;gena y espa&ntilde;ol respectivamente: <i>Los mexicanos descienden de los aztecas, los peruanos descienden de los incas, los uruguayos descienden de los barcos</i> (P&eacute;rez 2002, 248); y <i>Los espa&ntilde;oles de hoy son los mexicanos del ma&ntilde;ana</i> (P&eacute;rez 2002, 200). &iquest;Qu&eacute; queda?: <i>Pretencioso, flojo y vano: mexicano</i> (P&eacute;rez 2002, 322); <i>Mexicano: culo aguado, chinguirito</i><sup><a href="#nota">20</a></sup> <i>y pan tostado</i> (P&eacute;rez 2002, 263). Aunque Her&oacute;n P&eacute;rez aclara que por mexicano se entiende, en estas paremias, al habitante de la ciudad de M&eacute;xico, juzgado probablemente por los habitantes de provincia que muestran los rencores contra el capitalino; en tanto que la primera paremia se concentra en los defectos, la segunda, una variante, se ocupa de los rasgos y costumbres del capitalino (P&eacute;rez 2004, 294&#45;295).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, encontramos al <i>mexicano</i> en una paremia jactanciosa: <i>Cada gallo canta en su corral; pero el mexicano, que es bueno &#91;o muy bueno&#93;, canta en el suyo y en el ajeno</i> (P&eacute;rez 2002, 102).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El refranero mexicano incluye una serie de paremias &eacute;tnicas que se caracterizan por utilizar la estructura tradicional de los "refranes" (medida, ritmo y rima) &#45;rasgo que les permite perdurar por generaciones y ser reconocidas como verdades sobre las cuales argumentar, validadas por el sonido de antig&uuml;edad, por la comunidad ling&uuml;&iacute;stica&#45; para expresar un juicio de tono racista. Son generalizaciones sobre un grupo espec&iacute;fico, no censuran, enjuician o dan un parecer sobre el comportamiento humano, sino sobre un grupo espec&iacute;fico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La complejidad propia del encuentro de dos culturas, con sus rivalidades, odios e identificaciones qued&oacute; registrada en las pocas palabras de las paremias. La cultura popular sintetiz&oacute; en ellas los desencuentros. Y como consecuencia de esta experiencia compleja emergieron las paremias &eacute;tnicas, que se deslizan entre las dem&aacute;s expresiones encubiertas en la aparente sabidur&iacute;a popular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas paremias que surgieron, se mantuvieron y funcionaron como tales a lo largo de nuestra historia pueden actualmente haber ca&iacute;do en desuso; pues, como dice Her&oacute;n P&eacute;rez, las paremias tienen una vida hist&oacute;rica, "lo son mientras una comunidad les reconozca la capacidad discursiva de ser verdades del hablar; cuando pierden esa funci&oacute;n, pierden su car&aacute;cter" (P&eacute;rez 2004, 13). No obstante es interesante observarlas, tanto por su forma como por su contenido que devela parte de nuestra intrincada historia a trav&eacute;s de las manifestaciones populares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es probable que, con los a&ntilde;os, el refranero mexicano se nutra de nuevas paremias &eacute;tnicas que incluyan otros estereotipos, como el gringo y el chicano, que quiz&aacute; ya circulen en la oralidad presente, pero que necesitar&aacute;n que la comunidad ling&uuml;&iacute;stica las acepte y las transmita por algunas generaciones y que el tiempo las decante.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Altamirano, Ignacio Manuel, 1997 &#91;1972&#93;. <i>Proverbios mexicanos,</i> pr&oacute;l., transcripci&oacute;n y notas Andr&eacute;s Henestrosa, M&eacute;xico, Porr&uacute;a, ed. facsimilar.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=201959&pid=S0185-3082200500010002100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Correas, Gonzalo, 2000. <i>Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627),</i> ed. Louis Combet, revisada por Robert Jammes y Ma&iuml;te Mir&#45;Andreu, Madrid, Castalia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=201961&pid=S0185-3082200500010002100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Covarrubias, Sebasti&aacute;n de, 1995 &#91;1611&#93;. <i>Tesoro de la lengua castellana o espa&ntilde;ola,</i> ed. Felipe C. R. Maldonado, Madrid, Castalia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=201963&pid=S0185-3082200500010002100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a&#45;Paje, Mario, 1993. "Texto paremiol&oacute;gico y discurso po&eacute;tico (el ejemplo de Gloria Fuentes)", <i>Paremia</i> 1, 45&#45;54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=201965&pid=S0185-3082200500010002100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Horozco, Sebasti&aacute;n de, 1986. <i>Teatro universal de proverbios,</i> ed. Jos&eacute; Luis Alonso Hern&aacute;ndez, Salamanca, Universidad de Salamanca.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=201967&pid=S0185-3082200500010002100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Motolin&iacute;a, fray Toribio de Benavente, 1979. <i>Historia de los indios de la Nueva Espa&ntilde;a. Relaci&oacute;n de los ritos antiguos, idolatr&iacute;as y sacrificios de los indios de la Nueva Espa&ntilde;a, y de la maravillosa conversi&oacute;n que Dios en ellos ha obrado,</i> ed. Edmundo O'Gorman, M&eacute;xico, Porr&uacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=201969&pid=S0185-3082200500010002100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&eacute;rez Mart&iacute;nez, Her&oacute;n, 2002. <i>Los refranes del hablar mexicano en el siglo xx,</i> M&eacute;xico, El Colegio de Michoac&aacute;n/CONACULTA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=201971&pid=S0185-3082200500010002100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2004. <i>Refranero mexicano,</i> M&eacute;xico, Academia Mexicana / Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=201973&pid=S0185-3082200500010002100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ram&iacute;rez, Santiago, 1968. <i>El mexicano, psicolog&iacute;a de sus motivaciones,</i> M&eacute;xico, Pax.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=201975&pid=S0185-3082200500010002100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sahag&uacute;n, fray Bernardino de, 2000. <i>Historia general de las cosas de Nueva Espa&ntilde;a,</i> 3 vols., ed. Alfredo L&oacute;pez Austin y Josefina Garc&iacute;a Quintana, M&eacute;xico, CONACULTA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=201977&pid=S0185-3082200500010002100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Santamar&iacute;a, Francisco J., 2000 &#91;1959&#93;. <i>Diccionario de mejicanismos,</i> M&eacute;xico, Porr&uacute;a, 6<sup>a</sup> ed.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=201979&pid=S0185-3082200500010002100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sol&iacute;s Garza, Hern&aacute;n, 1971. <i>Los mexicanos del norte,</i> M&eacute;xico, Nuestro tiempo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=201981&pid=S0185-3082200500010002100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Variante: <i>No tiene la culpa el indio, sino quien lo hace compadre</i> (P&eacute;rez 2004, 167n).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Sahag&uacute;n registra dos ag&uuml;eros de los que puede derivar esta creencia, en ninguno menciona espec&iacute;ficamente al tecolote, sino los nombres espa&ntilde;oles b&uacute;ho y lechuza: "Del mal ag&uuml;ero que tomaban del canto del B&uacute;ho, ave: Tambi&eacute;n cuando o&iacute;an cantar al b&uacute;ho estos naturales desta Nueva Espa&ntilde;a tomaban mal ag&uuml;ero, ora estuviese sobre su casa, ora estuviese sobre alg&uacute;n &aacute;rbol cerca. Oyendo luego aquella manera del canto del b&uacute;ho, luego se atemorizaban y pronosticaban que alg&uacute;n mal les hab&iacute;a de venir, o de enfermedad o de muerte" (Sahag&uacute;n 2000, V, IV, 446). "Del mal ag&uuml;ero que tomaban del chillido de la lechuza: Cuando alguno sobre su casa o&iacute;a charrear a la lechuza, tomaba mal ag&uuml;ero. Luego sospechaba que alguno de su casa hab&iacute;a de morir o enfermar, en especial si dos o tres veces ven&iacute;a a charrear all&iacute; sobre su casa. Ten&iacute;a por averiguada que hab&iacute;a de ser verdadera su sospecha. Y si por ventura en aquella casa donde ven&iacute;a a charrear la lechuza estaba alg&uacute;n enfermo, luego le pronosticaban la muerte. Dec&iacute;an que aqu&eacute;l era el mensajero del dios Mictlantecuhtli, que iba y ven&iacute;a al Infierno &#91;...&#93; que andaba llamar a los que le mandaban" (Sahag&uacute;n 2000, V, v, 447).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Para paremias sobre jud&iacute;os, cf. Correas 2000, 59&#45;60, 406, 550, 568; Horozco 1986, n&uacute;ms. 742, 931, 1353&#45;1357, 1475, 2105, 2730.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Para paremias sobre moros, v&eacute;ase Correas 2000, 27, 529, 661; Horozco 1986, n&uacute;ms. 221, 222, 1071, 1154, 2023, 2419.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Variantes: <i>Te ofrecen el oro y el moro</i> (P&eacute;rez 2002, 366); <i>Prometen el oro y el moro</i> (Correas 2000, 661).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Variante: <i>Quien vio un indio, un pueblo y un mono ya lo vio todo</i> (P&eacute;rez 2004, 252).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> S&oacute;lo hemos encontrado la figura del <i>mulato</i> en estas paremias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Otras variantes: <i>Indio que fuma puro, ladr&oacute;n seguro; Indio que chupa puro, que menos que ladr&oacute;n seguro</i> (P&eacute;rez 2002, 217n.).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Variantes: <i>De indio, p&aacute;jaro y conejo, ni el pellejo; Indio, p&aacute;jaro y conejo, mudarle el pellejo</i> (P&eacute;rez 2002, 218n.).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Existen varias teor&iacute;as sobre el origen de esta palabra. Seg&uacute;n Santamar&iacute;a puede derivar de <i>cacchopini</i> de <i>cac (cactli)</i> calzado y <i>chopini</i> puntapi&eacute;. El Padre Mier la deriva de <i>catzopini</i> de <i>cactli</i> zapato y <i>tzopini</i> cosa que espina o punza, significando entonces "hombre con espuelas"; o del portugu&eacute;s <i>cachopinho</i> muchachito, o <i>cachopo</i> ni&ntilde;o (Santamar&iacute;a 2000, 541ab).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Variante: <i>Al espa&ntilde;ol, puerta franca; al gachup&iacute;n, la tranca</i> (P&eacute;rez 2004, 199n.).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Existen variantes de esta paremia, m&aacute;s tard&iacute;as, en las que el gachup&iacute;n se sustituye por el pendejo: <i>L&iacute;breme Dios de un rayo, de un burro en el mes de mayo y de un pendejo a caballo</i> (P&eacute;rez 2004, 188).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Variante: <i>Gachup&iacute;n en hacienda, siempre contienda</i> (P&eacute;rez 2004, 212n.).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Variantes: <i>No te f&iacute;es de hombre barbudo, ni de espa&ntilde;ol lampi&ntilde;o, de mujer que hable como hombre, ni de hombre que hable como ni&ntilde;o</i> (P&eacute;rez 2002, 299).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Variante: <i>Si es indio, ya se muri&oacute;; si es espa&ntilde;ol, ya huy&oacute;</i> (P&eacute;rez 2002, 352n.).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Variantes: <i>Cuando el indio encanece, el blanco no amanece</i> (P&eacute;rez 2002, 125); <i>Cuando el indio encanece, el espa&ntilde;ol ni parece; ...el espa&ntilde;ol no aparece; ...el ladino ya no aparece</i> (P&eacute;rez 2002, 125 n.); y la variante probablemente m&aacute;s tard&iacute;a y secundaria con respecto al texto comparativo principal: <i>...ya tiene m&aacute;s de siete dieces</i> (P&eacute;rez 2002, 249), que asienta que "el indio encanece a los setenta a&ntilde;os; ello dar&iacute;a al espa&ntilde;ol una esperanza de vida inferior a esa edad" (P&eacute;rez 2002, 249).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> En sentido opuesto existe la paremia contra el matrimonio de mujeres mexicanas con extranjeros se manifiestan en <i>No te cases con extranjero, pues busca criada o dinero</i> (P&eacute;rez 2002, 299).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Variante: <i>Indio que va a la ciudad, vuelve criolla su heredad</i> (P&eacute;rez 2002, 217 n).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Variante: <i>Mestizo educado, diablo colorado</i> (P&eacute;rez 2002, 263).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> <i>Chinguirito,</i> aguardiente de ca&ntilde;a (Santamar&iacute;a 2000, <i>s.v.</i>).</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Nieves Rodr&iacute;guez Valle.</b> Maestra en Letras por la UNAM, donde cursa actualmente el doctorado en Letras. Ha publicado diversos art&iacute;culos y rese&ntilde;as sobre temas de tradici&oacute;n oral en la <i>Revista de Literaturas Populares,</i> as&iacute; como en otras publicaciones especializadas. Ha sido becaria del SNI como ayudante de Margit Frenk y miembro del comit&eacute; de redacci&oacute;n de la <i>Revista de Literaturas Populares.</i> Ha coeditado las <i>Actas del Homenaje a Margit Frenk</i> (2004).</font></p>      ]]></body><back>
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