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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Elementos de oralidad en la literatura de cordel]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper analyzes the elements of orality which may be found in Hispanic chap-books considering them from two different views: the links they have oral culture, and the textual marks this links produced. Through the analysis of specific examples, the author considers Hispanic chap-books as a media that drifted toward publishing literary material related in some way to orality.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Elementos de oralidad en la literatura de cordel</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Santiago Cort&eacute;s Hern&aacute;ndez</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>UNAM&#45;Universidad de Alcal&aacute;</i>.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este art&iacute;culo analiza los elementos de oralidad que pueden encontrarse en la literatura de cordel atendiendo a dos l&iacute;neas de estudio principales: la relaci&oacute;n que existi&oacute; entre los textos que se imprimieron en pliegos sueltos y las manifestaciones orales de la literatura, y las implicaciones textuales de esa relaci&oacute;n. A partir del an&aacute;lisis de casos espec&iacute;ficos, este estudio propone considerar la literatura de cordel como un medio de difusi&oacute;n con tendencia a reproducir materiales literarios relacionados de alguna forma con la cultura de la oralidad y presenta ejemplos de c&oacute;mo esa relaci&oacute;n incid&iacute;a en la composici&oacute;n y difusi&oacute;n de los textos impresos en pliegos sueltos.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">This paper analyzes the elements of orality which may be found in Hispanic chap&#45;books considering them from two different views: the links they have oral culture, and the textual marks this links produced. Through the analysis of specific examples, the author considers Hispanic chap&#45;books as a media that drifted toward publishing literary material related in some way to orality.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">I. <i>La literatura de cordel y los estudios sobre oralidad</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde hace algunos a&ntilde;os se ha venido poniendo cada vez m&aacute;s en evidencia la importancia que tuvieron la oralidad y la voz para los textos hisp&aacute;nicos escritos e impresos durante el Renacimiento y el Barroco, e incluso para muchos textos de los siglos XVIII y XIX. El descubrimiento de ciertas formas de composici&oacute;n relacionadas &iacute;ntimamente con la tradici&oacute;n oral y con la costumbre de la lectura en voz alta de los textos ha hecho necesaria la revisi&oacute;n de muchas ideas en torno a la invenci&oacute;n, difusi&oacute;n y recepci&oacute;n de varios tipos de literatura de estas &eacute;pocas, que a la luz de esas investigaciones adquieren otra dimensi&oacute;n. La literatura de cordel no es la excepci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A medida que avanza nuestro conocimiento sobre los diferentes tipos de textos impresos en pliegos sueltos, se hace m&aacute;s claro que la literatura de cordel guarda una relaci&oacute;n estrecha con un tipo de cultura en la que la oralidad juega un papel fundamental. El car&aacute;cter popular de esta literatura, su materia textual, el papel del ciego como su difusor emblem&aacute;tico, su pervivencia durante un periodo de m&aacute;s de cuatro siglos, hacen necesaria la revisi&oacute;n de muchas de sus caracter&iacute;sticas a la luz de esa relaci&oacute;n. A pesar de que muchos trabajos recientes sobre pliegos de cordel han incorporado de manera aislada observaciones m&aacute;s o menos detalladas sobre su relaci&oacute;n con algunos elementos propios de la literatura oral, ninguno se ha dado hasta ahora a la tarea de hacer una delimitaci&oacute;n clara del fen&oacute;meno ni de las l&iacute;neas de estudio y problemas que se presentan al abordarlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prop&oacute;sito de este art&iacute;culo es plantear algunas ideas en torno a las relaciones entre la literatura de cordel y la oralidad desde dos perspectivas de estudio. La primera consiste en describir la relaci&oacute;n que existi&oacute; entre los textos que se imprimieron en pliegos sueltos y los tipos de oralidad que manejaba la cultura de la &eacute;poca. La segunda consiste en analizar las implicaciones textuales de esa relaci&oacute;n, es decir, las marcas de oralidad que existen en la estructura, composici&oacute;n y disposici&oacute;n de los textos en los pliegos de cordel. Es necesario decir que no tratar&eacute; aqu&iacute; de un g&eacute;nero literario espec&iacute;fico dentro de la literatura de cordel, sino de los pliegos sueltos como un medio de difusi&oacute;n econ&oacute;mico y pr&aacute;ctico para difundir ciertos tipos de textos que se ajustaban a su formato y particularidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la primera l&iacute;nea de trabajo recurrir&eacute; a las numerosas noticias que tenemos sobre las fuentes de la literatura de cordel y a la informaci&oacute;n disponible sobre la manera en la que &eacute;sta se difund&iacute;a. A pesar de la variedad, complejidad y extensi&oacute;n temporal que estas noticias suponen, intentar&eacute; demostrar que hay elementos comunes que permiten establecer algunas constantes de importancia durante todo el periodo de publicaci&oacute;n de pliegos sueltos. Se trata, pues, de describir la relaci&oacute;n entre la literatura de cordel y la literatura oral, pero tambi&eacute;n de analizar la difusi&oacute;n oralizada de los pliegos sueltos y sus consecuencias dentro de un ciclo de transmisi&oacute;n que utiliza tanto la voz como el manuscrito o el impreso.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de la segunda l&iacute;nea de trabajo analizar&eacute; algunos de los rasgos m&aacute;s caracter&iacute;sticos y constantes de la literatura de cordel a lo largo de todo el periodo de su existencia, con la intenci&oacute;n de mostrar algunas marcas que pueden observarse en los pliegos sueltos como resultado de la interacci&oacute;n con creadores, difusores y receptores para los cuales la oralidad era un factor de gran importancia; elementos como los grabados, los t&iacute;tulos y las f&oacute;rmulas textuales, que constituyen un campo de estudio por s&iacute; mismos y que trazan una serie de relaciones que todav&iacute;a requieren de mucha investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">II. <i>Elementos de oralidad en la producci&oacute;n y difusi&oacute;n de los pliegos de cordel</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta curioso notar, para empezar este estudio, que el inter&eacute;s inicial por los pliegos de cordel deriv&oacute; precisamente de su condici&oacute;n como veh&iacute;culo para la primera impresi&oacute;n de varios tipos de literatura de tradici&oacute;n oral o de naturaleza oralizable, como el romancero o el teatro. As&iacute;, por ejemplo, no es para nadie desconocido que desde comienzos del siglo XVI "el romancero, renuente al manuscrito de escasa difusi&oacute;n, acepta ahora la real apropiaci&oacute;n que hace de &eacute;l la imprenta a trav&eacute;s, sobre todo, de los pliegos sueltos" (Garc&iacute;a de Enterr&iacute;a 1988, 90) y que son estos una de las fuentes principales para el estudio del romancero viejo. Tambi&eacute;n Mar&iacute;a Cruz Garc&iacute;a de Enterr&iacute;a afirma acertadamente que desde &eacute;pocas muy tempranas</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El teatro aparece tambi&eacute;n en esta forma de transmisi&oacute;n popular que es el pliego suelto o el libro de cordel. Pero las obras teatrales que encontramos impresas en esta &eacute;poca &#91;siglo XVI&#93; son m&aacute;s bien obras no marginadas por los contempor&aacute;neos ni &#45;mucho menos&#45; por los estudiosos posteriores, puesto que se ha trabajado sobre ellas para investigar los or&iacute;genes del teatro del Siglo de Oro. (Garc&iacute;a de Enterr&iacute;a 1983, 36)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la misma manera, los trabajos que se han ocupado del estudio de la l&iacute;rica tradicional, el cancionero o las oraciones de tradici&oacute;n oral en la Edad Media y el Renacimiento se han valido de los pliegos de cordel como fuentes para el rescate documental. Hay, pues, entre la diversa materia impresa de los pliegos sueltos y la oralidad literaria, una clara relaci&oacute;n que se puede establecer desde los or&iacute;genes de los primeros y que ser&aacute; una constante a lo largo de toda su existencia, como lo prueba el hecho de la publicaci&oacute;n ininterrumpida de todos estos materiales en pliegos de cordel hasta su desaparici&oacute;n en Espa&ntilde;a en los albores del siglo XX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los investigadores que se han ocupado de alguno de los g&eacute;neros impresos en pliegos de cordel se han percatado siempre de esa relaci&oacute;n. Alan Deyermond, por ejemplo, al hablar de los pliegos sueltos que reprodujeron romances viejos durante el Renacimiento opina que en ellos "los elementos orales aparecen como tan fundamentales que no queda m&aacute;s remedio que pensar, al menos, en textos de car&aacute;cter transicional" (Deyermond 1988, 41&#45;42). Joaqu&iacute;n Marco, por su parte, nos dice que, durante el siglo XVIII, varias caracter&iacute;sticas confirman al "romance de pliego de cordel como literatura que se halla a mitad de camino entre la forma escrita y la oral" (Marco 1977, 70).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Pero en qu&eacute; consiste exactamente ese "estar a mitad de camino" o ese estado de "textos de car&aacute;cter transicional"? &iquest;Se refiere a la relaci&oacute;n entre los pliegos y sus posibles fuentes orales o a las maneras de divulgaci&oacute;n de estos textos impresos mediante su oralizaci&oacute;n? Me parece que en esa ambig&uuml;edad se define el tema de an&aacute;lisis de este estudio. En gran medida esa ambig&uuml;edad deriva del hecho de que la mayor&iacute;a de los estudios sobre el material de los pliegos se han realizado siempre sobre un g&eacute;nero o subg&eacute;nero en particular. El considerar al pliego suelto como un medio de difusi&oacute;n que imprime material literario muy diverso me permitir&aacute; plantear aqu&iacute; algunas ideas para delimitar las relaciones entre literatura de cordel y oralidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al asomarnos al reciente <i>Panorama de la literatura de cordel espa&ntilde;ola</i> de Francisco Mendoza D&iacute;az&#45;Maroto (2000) nos encontramos con un apartado en el que se clasifican dentro de los pliegos sueltos po&eacute;ticos ciertos "pliegos relacionados con la tradici&oacute;n oral" (Marco 2000, 89), en los que el autor incluye aquellos que imprimen versiones de romances que primero se han creado, recreado y actualizado oralmente, y que despu&eacute;s se han impreso ya como versiones bastante diferentes entre s&iacute;. Tal es el caso de los muchos pliegos con alguna versi&oacute;n del romance o "canci&oacute;n" de <i>Gerineldo,</i> o del <i>Romance del Marqu&eacute;s de Mantua.</i> Este criterio es perfectamente v&aacute;lido para plantear una visi&oacute;n panor&aacute;mica de la literatura de cordel.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Sin embargo, no es s&oacute;lo a ese subgrupo de variantes producidas en la tradici&oacute;n oral y posteriormente impresas en pliegos al que me refiero aqu&iacute; al tratar de la relaci&oacute;n entre literatura de cordel y oralidad. Quiero considerar aqu&iacute; una visi&oacute;n mucho m&aacute;s amplia de la literatura de cordel basada en la observaci&oacute;n de que el pliego suelto siempre ha sido propenso a imprimir materiales relacionados de una u otra forma con una cultura de la oralidad y de que es &eacute;sta una de sus principales caracter&iacute;sticas, hasta ahora poco considerada. Si recorremos este <i>Panorama de la literatura de cordel espa&ntilde;ola</i> al que me he referido o cualquier otra visi&oacute;n panor&aacute;mica sobre ella, podemos observar esa tendencia. Adem&aacute;s de aquellos que imprimen material que proviene indudablemente de la tradici&oacute;n oral, encontramos pliegos cuya materia son las oraciones, las relaciones de sucesos, las historias heroicas de bandidos o de santos, los sermones, las historias caballerescas de distintos ciclos y, por supuesto, el teatro en forma de "sueltas", de piezas breves, de relaciones de comedias, etc. Tipos de literatura en mayor o menor medida popular, pero siempre en relaci&oacute;n directa con alguna forma de oralidad: ya sea la de fuente directa &#45;como en el caso de la poes&iacute;a tradicional l&iacute;rica y narrativa&#45;, o la de ser textos planeados para la oralizaci&oacute;n y la representaci&oacute;n &#45;como el serm&oacute;n o el teatro&#45;, o bien la de su difusi&oacute;n oral mediante la lectura en voz alta o el canto &#45;como las historias heroicas en prosa y las relaciones de sucesos&#45;. A sustentar y explicar estas observaciones se dedicar&aacute; el resto de este apartado. Comenzar&eacute;, para ello, por referirme a un caso espec&iacute;fico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta hace unos a&ntilde;os ten&iacute;amos pocas certezas sobre la manera en la que se compon&iacute;a la literatura de cordel, sobre c&oacute;mo llegaban a imprimirse en pliegos textos y temas de car&aacute;cter tradicional, y sobre el papel del ciego y de la voz del pueblo como difusores o recreadores de esos textos. Poco a poco esos huecos en el conocimiento de la din&aacute;mica de la literatura de cordel se van subsanando. En el a&ntilde;o 2002, Pedro M. C&aacute;tedra public&oacute; bajo el t&iacute;tulo de <i>Invenci&oacute;n, difusi&oacute;n y recepci&oacute;n de la literatura popular impresa (siglo XVI),</i> el estudio que ha aportado m&aacute;s datos concretos sobre esa din&aacute;mica. Se trata de un detallado trabajo documental sobre un pliego de cordel titulado <i>Caso admirable y espantoso subzedido en la villa de Mart&iacute;n Mu&ntilde;oz de las Posadas, v&iacute;spera de la Sant&iacute;sima Trinidad, en este a&ntilde;o presente, que los demonios llevaron a un mal cristiano en hueso y en carne, el cual hera abogado en leyes, con otras cosas admirables y muchos avisos pertenecientes para qualquier christiano</i> (C&aacute;tedra 2002, 377), y sobre su autor, Mateo de Brizuela, "ciego de poca vista" y "poeta que compone" (C&aacute;tedra 2002, 43), seg&uacute;n sus colegas de oficio. La publicaci&oacute;n de este pliego en 1567 ocasion&oacute; que se siguiera un proceso inquisitorial contra el autor de sus versos y contra su impresor, proceso que, rescatado por Pedro C&aacute;tedra, nos da informaci&oacute;n bastante detallada sobre la din&aacute;mica de composici&oacute;n y divulgaci&oacute;n de un texto de literatura de cordel muy representativo dentro de los de su clase. Tratar&eacute; de resumir esa informaci&oacute;n brevemente.<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proceso inquisitorial inicia con la querella impuesta por los herederos de un tal licenciado Guti&eacute;rrez, abogado en leyes y vecino de Mart&iacute;n Mu&ntilde;oz y Segovia, por la difamaci&oacute;n que de ellos y del difunto abogado hace el pliego suelto que he citado arriba. Aunque los versos de Brizuela nunca mencionan el nombre de ese supuesto "mal cristiano" ni el de sus descendientes, era claro que quienes los escuchaban o le&iacute;an, sab&iacute;an perfectamente que se refer&iacute;an a ellos. Los testimonios que aparecen en el proceso inquisitorial nos van aclarando que en torno del licenciado Guti&eacute;rrez, muerto meses antes de la aparici&oacute;n del pliego, hab&iacute;a crecido un rumor de pacto con el diablo, as&iacute; como otro rumor que contaba que en su sepulcro se hab&iacute;a enterrado un atado de paja porque el cuerpo del abogado hab&iacute;a sido llevado por los demonios. Ese ser&aacute; el tema del <i>Caso admirable y espantoso</i> de Mateo de Brizuela, personaje itinerante en h&aacute;bito de ciego de cuya ceguera caben varias dudas y autor de muchos otros textos publicados en pliegos de cordel.<sup><a href="#nota">3</a></sup> Vemos pues un caso en el que el texto de un pliego suelto recoge un peque&ntilde;a historia oral que corre en la voz de una comunidad y la versifica para darla a la imprenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero hay m&aacute;s. Los testimonios del proceso nos informan que meses antes de la publicaci&oacute;n del pliego el autor hab&iacute;a recitado &#45;oralmente, por supuesto&#45; las "coplas" que hasta entonces hab&iacute;a compuesto, a un colega suyo, ciego tambi&eacute;n, quien declara adem&aacute;s que Brizuela compon&iacute;a "de memoria" y con la intenci&oacute;n expresa de publicar sus versos en un pliego para venderlo. Tras la impresi&oacute;n, no s&oacute;lo el pliego sino tambi&eacute;n su texto correr&aacute;n como reguero de p&oacute;lvora por un territorio que incluye al menos las ciudades de Valladolid, Segovia, Sevilla y los pueblos intermedios. Si separo aqu&iacute; el pliego del texto es porque hay una buena cantidad de testimonios que dan fe de c&oacute;mo las coplas se le&iacute;an en p&uacute;blico entre auditorios de los m&aacute;s diversos estratos sociales &#45;desde artesanos de todos los oficios hasta letrados y curas que lo utilizaban como caso ejemplarizante&#45; e incluso de c&oacute;mo los versos se copiaron m&aacute;s de una vez en manuscritos que pasaron de mano en mano en un periodo de tiempo bastante corto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vemos, pues, el proceso completo de gestaci&oacute;n de un texto t&iacute;pico de la literatura de cordel del XVI y de difusi&oacute;n de ese texto puesto en circulaci&oacute;n por el soporte impreso del pliego de cordel. Ese proceso, como se puede ver, est&aacute; inmerso en una cadena de manifestaciones orales: antes de su factura, inspir&aacute;ndola, se encuentran las historias que corren de boca en boca sobre un personaje; en su composici&oacute;n se encuentra el proceso de memorizaci&oacute;n y recitaci&oacute;n del autor; y despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n del pliego encontramos primero la voz del ciego que promociona mediante el canto y posteriormente la voz de la lectura colectiva que difunde el texto. Pero es necesario ir con cuidado en el an&aacute;lisis de esta din&aacute;mica, porque en medio de esa vor&aacute;gine de oralidad, existe un elemento impreso que, sin duda, introduce una variante fundamental para el proceso y constituye el n&uacute;cleo de nuestro estudio, por lo que es necesario observar sus funciones con detalle.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es claro que el argumento que utiliza Brizuela para su historia se alimenta de un peque&ntilde;o relato oral y que el autor se vale de t&eacute;cnicas de la literatura oral para la composici&oacute;n de sus versos: memorizaci&oacute;n, uso de f&oacute;rmulas tradicionales, recitaci&oacute;n de una parte de las coplas conforme las inventa, etc. Tambi&eacute;n es claro que el texto impreso se encuentra inmerso, como pieza intermedia, en la cadena de difusi&oacute;n oral de una historia con t&oacute;picos y motivos populares: la historia que cuenta el pliego, a pesar de no mencionar el nombre del protagonista, es identificada claramente por sus escuchas con el rumor y el personaje que exist&iacute;an desde antes de la composici&oacute;n versificada. &iquest;Pero qu&eacute; pasa con el texto y la historia cuando estos adquieren una forma fija al imprimirse en el pliego? Trat&aacute;ndose de la literatura de cordel en general, Pedro C&aacute;tedra opina que</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La composici&oacute;n memor&iacute;stica del verso no implicar&iacute;a en este caso una gran inestabilidad o fluidez textual. Quiz&aacute; un tipo de poes&iacute;a como la de cordel, narrativa y no l&iacute;rica, cuya difusi&oacute;n depend&iacute;a principalmente de profesionales, quienes, adem&aacute;s, deb&iacute;an atenerse a un referente impreso que de hecho vend&iacute;an, sea la excepci&oacute;n que confirme una regla que a&uacute;n debe documentarse mejor. (C&aacute;tedra 2002, 61)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hablando del <i>Caso admirable y espantoso</i> espec&iacute;ficamente, en el que la difusi&oacute;n del texto corri&oacute; m&aacute;s a cargo de an&oacute;nimos lectores colectivos que de ciegos "profesionales", tambi&eacute;n es su opini&oacute;n que</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">no se produjo una reversi&oacute;n del texto po&eacute;tico original &#45;s&iacute;, naturalmente, del hecho en forma de rumor&#45;, sino que su destino es el de regularizarse o autorizarse por medio del escrito, en forma de traslado de mano. Reconoceremos, quiz&aacute;, ah&iacute; una faceta m&aacute;s de la ambig&uuml;edad de la funci&oacute;n del texto oral, escrito y "oralizado" en el Antiguo R&eacute;gimen &#91;...&#93;. Pienso que la adquisici&oacute;n de la categor&iacute;a de escrito de tan especiales caracter&iacute;sticas, al que se le reconoce autoridad por el hecho de estar impreso <i>con licencia,</i> requiere una autenticidad respaldada por lo escrito. (C&aacute;tedra 2002, 96)</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es cierto que los pliegos, impresos, daban a los textos un car&aacute;cter fijo, una estabilidad superior a la de cualquier composici&oacute;n puramente oral, y una nota de autoridad heredada de la sacralizaci&oacute;n del texto que existi&oacute; durante mucho tiempo. Esto lo prueba el hecho de que se hicieran copias manuscritas del pliego y de que algunos testigos afirmaran que el caso era verdadero porque hab&iacute;a coplas impresas en las que se relataba. El proceso que Pedro C&aacute;tedra analiza de manera brillante nos da suficientes testimonios para comprobar ese car&aacute;cter de autoridad del texto impreso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, el hecho de que existiera un texto fijo en manuscrito o impreso no era equivalente en el caso de los pliegos sueltos a que &eacute;ste tendiera a la regularizaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de sus soportes escritos. Si bien es comprobable que algunos textos impresos y manuscritos presentaban poca variaci&oacute;n, esto no indica que en su ejecuci&oacute;n ante una audiencia o en su recreaci&oacute;n oral posterior adquirieran tambi&eacute;n una forma fija. Esto es algo que s&oacute;lo es demostrable mediante la observaci&oacute;n de fen&oacute;menos de escritura y lectura paralelos a este caso. Durante la &eacute;poca en la que Brizuela compone su texto, tenemos bastante certeza de que tanto el impreso como el manuscrito se hac&iacute;an no con el prop&oacute;sito de preservaci&oacute;n que es caracter&iacute;stico de tiempos m&aacute;s recientes, sino con el prop&oacute;sito de ser le&iacute;dos, de servir como c&oacute;mplices de la memoria (Frenk 1997, 65 y ss.) y que por ese motivo "todav&iacute;a en el siglo XVII un texto literario no se conceb&iacute;a, a la manera de hoy, como un objeto necesariamente fijo e incambiable, sino como una entidad que pod&iacute;a ser fluida, maleable, capaz de transformarse en sucesivas repeticiones" (Frenk 1997, 70). Me parece que estas afirmaciones adquieren mucho sentido si las vemos en el contexto del <i>Caso admirable y espantoso</i> que venimos analizando y en el contexto del pliego suelto como el transmisor material y ef&iacute;mero de un texto vivo m&aacute;s all&aacute; de ese soporte fr&aacute;gil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal vez convendr&iacute;a apartarnos un poco del fen&oacute;meno comprobable de la estabilidad del texto impreso en pliegos sueltos para entrar en un terreno un poco m&aacute;s especulativo que nos llevar&iacute;a a considerar la literatura de cordel como un fen&oacute;meno m&aacute;s complejo en el que interact&uacute;an muchos elementos orales. Apoyar estas especulaciones en un caso ya documentado pueden ayudarnos a comprender la literatura de cordel de manera m&aacute;s cabal. Como ha notado John D. Niles, "it is the interplay of both oral and literate systems of expression than must be taken into account if one hopes to account for the complexity of literature" (Niles 1999, 21). La pregunta que debemos plantearnos en este caso ser&iacute;a la siguiente: &iquest;cu&aacute;l es exactamente la funci&oacute;n de un pliego suelto como el del <i>Caso admirable y espantoso</i> dentro de la cadena de oralidad de la que forma parte y cu&aacute;l es su relaci&oacute;n con los elementos orales que lo rodean?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para responder a esta pregunta debemos considerar a los pliegos sueltos dentro de un contexto en el que la palabra y la poes&iacute;a, como manifestaciones orales, forman parte de un fen&oacute;meno de transacci&oacute;n social. El ciego o el poeta popular que compone versos es en este caso un donador de palabras para la comunidad. A cambio de lo que dona, el ciego espera recibir una remuneraci&oacute;n econ&oacute;mica, la cual ser&aacute; mayor cuanto mejor sea la interacci&oacute;n entre el compositor&#45;difusor y su audiencia. Brizuela y sus colegas de oficio que utilizaban t&eacute;cnicas y medios orales para componer y difundir sus textos, debieron componer versos que fueran funcionales dentro de esta din&aacute;mica, es decir, textos que estuvieran pensados para difundirse oralmente con &eacute;xito ante una audiencia, porque aunque existiera el pliego impreso, era la oralizaci&oacute;n del texto su forma de difusi&oacute;n y lectura. Como estos compositores populares viv&iacute;an en una era en la que la imprenta era tambi&eacute;n un medio accesible, ten&iacute;an al alcance un factor m&aacute;s para potenciar y autorizar la difusi&oacute;n de un texto planeado para la oralizaci&oacute;n: el pliego suelto. La impresi&oacute;n en pliegos de un texto de este tipo no debe hacernos perder de vista la naturaleza oral subyacente en su composici&oacute;n y difusi&oacute;n. Debemos considerar que aunque un texto de composici&oacute;n oral se ponga por escrito, su oralidad permanece latente y lista para ser reactivada por la voz de los recreadores competentes.<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando las coplas de uno de estos poetas populares estaban completas, entonces eran llevadas a la imprenta. En ese momento se da un fen&oacute;meno paralelo al que sucede cuando cualquier composici&oacute;n oral se registra por escrito o por cualquier otro medio, y que conviene delinear aqu&iacute; brevemente. Sea cual sea la manera en la que el poeta popular hiciera llegar sus palabras a la imprenta, escribi&eacute;ndolas &eacute;l mismo o dict&aacute;ndolas a alguien m&aacute;s, en ese proceso se da una situaci&oacute;n particular: es una producci&oacute;n de un discurso planeado para su oralizaci&oacute;n, pero en ausencia del auditorio y con el prop&oacute;sito de producir un texto escrito. Muy probablemente el ciego o cualquier otro poeta popular no recordara en ese momento el texto de la misma manera que lo hac&iacute;a ante un auditorio, por lo que tal vez sea necesario considerar a los pliegos sueltos, dentro de un contexto a la vez de oralidad y de soportes impresos, "as a tertium quid: a third type of creation, a unique hybrid that comes into being at the interface of orality and literacy througth an unknown person's prompting and a subsequent process of text&#45;making" (Niles 1999, 104).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de que esa composici&oacute;n se imprime en pliegos sueltos, tambi&eacute;n hay una serie de elementos de oralidad a considerar en cuanto a su difusi&oacute;n. Si bien la relativa estabilidad que implica la composici&oacute;n memor&iacute;stica de un texto narrativo y la definitiva fijeza que &eacute;ste adquiere al imprimirse deben ser tomados en cuenta al hablar de &eacute;ste y otros muchos casos de literatura de cordel, tambi&eacute;n hay que tomar en cuenta que aquel que vende el pliego &#45;m&aacute;s a&uacute;n si es &eacute;l mismo quien ha compuesto el texto y es capaz de modificarlo a voluntad&#45; a pesar de tener ese referente impreso, no tiene motivos para atenerse a &eacute;l rigurosamente. M&aacute;s bien al contrario. Juega aqu&iacute; un papel fundamental la figura del ciego como difusor emblem&aacute;tico, aunque no exclusivo, de la literatura de cordel: el ciego, privado de la vista corporal y por lo tanto de la capacidad de leer mientras produce un discurso, difunde los textos porque es capaz de retenerlos en la memoria y recrearlos para su promoci&oacute;n. Cualquier otro recreador h&aacute;bil de discursos tradicionales podr&iacute;a seguir tambi&eacute;n el mismo proceso de apoyo en el impreso y de producci&oacute;n y recreaci&oacute;n oral del texto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pienso que a partir de un caso tan bien documentado y tan representativo de un tipo de literatura de cordel, podemos concebir a los pliegos sueltos como un eslab&oacute;n at&iacute;pico dentro de una cadena de manifestaciones orales. El hecho de que los pliegos sueltos sean el &uacute;nico elemento conservado de un complejo fen&oacute;meno de creaci&oacute;n y recreaci&oacute;n en el que la cultura de la oralidad jug&oacute; un papel fundamental, es, en mi opini&oacute;n, lo que ha ocasionado que se pierda esta perspectiva del fen&oacute;meno completo de creaci&oacute;n de estos textos.<sup><a href="#nota">5</a></sup> En el caso del texto de Mateo de Brizuela, por ejemplo, podemos observar c&oacute;mo un hecho concreto de la realidad motiva la creaci&oacute;n de una peque&ntilde;a narraci&oacute;n oral; c&oacute;mo esa historia tiene m&uacute;ltiples manifestaciones individuales, una de las cuales son los versos compuestos por ese "profesional de la recreaci&oacute;n" que es el ciego hacedor de coplas; c&oacute;mo ese texto llega a la imprenta y su contenido, por ese motivo, se difunde tanto de manera oral como oralizada, impresa y manuscrita; y, finalmente, c&oacute;mo la historia y sus diversas manifestaciones, incluido el pliego impreso y los manuscritos c&oacute;mplices de la memoria, siguen su camino de recreaci&oacute;n. M&aacute;s a&uacute;n, debemos considerar este fen&oacute;meno dentro de un proceso mucho m&aacute;s amplio de oralidad en el que la recreaci&oacute;n de t&oacute;picos y motivos va produciendo, algunas veces en la voz y otras apoy&aacute;ndose en el soporte del papel, textos art&iacute;sticos de las m&aacute;s diversas calidades.<sup><a href="#nota">6</a></sup> Conviene recordar aqu&iacute; las palabras en las que Margit Frenk nos recuerda que "no tenemos acceso ni a la voz, ni a la memoria de los hombres de aquel tiempo; tampoco podemos compartir con ellos su manera de vivir los poemas. Pero tenemos los manuscritos &#91;y los impresos, agrego&#93;, y si sabemos leerlos veremos c&oacute;mo de una manera secreta albergaban memoria y voz, y un entusiasmo infinito por la poes&iacute;a" (Frenk 1997, 72).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos responder ahora en qu&eacute; consiste exactamente esa naturaleza que hace al texto del pliego suelto "estar a medio camino entre lo escrito y lo oral" y lo que le da su "car&aacute;cter transicional": los pliegos sueltos "constitu&iacute;an una verdadera 'superficie de contacto' entre lo oral y lo escrito en los tiempos modernos" (C&aacute;tedra 2002, 61) porque su naturaleza de impresos los constitu&iacute;a como un eslab&oacute;n escrito y fijo dentro de un fen&oacute;meno de creaci&oacute;n y difusi&oacute;n donde el resto de las piezas no lo eran. Su funci&oacute;n dentro de ese fen&oacute;meno, al menos en el caso que venimos analizando, es la de crear la apariencia de autoridad y de verdad mediante el prestigio de la escritura y el impreso, pero no por ello su texto se vuelve estable en la ejecuci&oacute;n, ni dejan los pliegos de estar llenos de elementos de car&aacute;cter oral, ni de obedecer a muchas de las t&eacute;cnicas de creaci&oacute;n de la oralidad, ni de estar vinculados a los medios y leyes de la difusi&oacute;n oral, potenciada y modificada hasta cierto punto por la imprenta.<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hechas estas afirmaciones un tanto aventuradas, es necesario dejar ahora el terreno firme del <i>Caso admirable y espantoso</i> compuesto por Mateo de Brizuela para entrar en el territorio diverso de la literatura de cordel y observar c&oacute;mo cada tipo de pliego, dependiendo de su material, cumple en mayor o menor medida con las condiciones descritas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya he anotado arriba que hay una tendencia en la inmensa mayor&iacute;a de pliegos sueltos a reproducir material relacionado de una u otra forma con la oralidad. Me parece que el an&aacute;lisis del caso de Mateo de Brizuela sugiere que hay una buena cantidad de pliegos que cumplen esa condici&oacute;n de la misma manera, es decir, que son medios impresos en los que se difunden textos compuestos para la oralizaci&oacute;n, que se alimentan de la tradici&oacute;n oral y que conforman un eslab&oacute;n at&iacute;pico en la cadena de la transmisi&oacute;n principalmente oral de un texto. En el caso de los numerosos pliegos que reproducen poes&iacute;a de tradici&oacute;n oral &#45;romances viejos, cancioncillas, etc.&#45; un texto modelado por la colectividad es tomado directamente de esa tradici&oacute;n o de otro pliego que lo ha reproducido antes tom&aacute;ndolo de ella. En pliegos como el del <i>Caso admirable y espantoso</i> el texto reproducido no es tradicional en el sentido pidaliano del t&eacute;rmino, pero, como hemos visto, ese texto de un autor individual &#45;que utiliza muchas de las t&eacute;cnicas tradicionales para componer&#45; se encuentra inmerso en la cadena de la transmisi&oacute;n oral, se alimenta de los productos de una oralidad colectiva y se integra a la difusi&oacute;n de los mismos aunque de una nueva manera condicionada por su car&aacute;cter impreso. En ese mismo caso se encuentran un sinf&iacute;n de pliegos que imprimen relaciones de sucesos e historias de casos prodigiosos, de maravillas y de monstruos. Pero tambi&eacute;n en buena medida es el caso de muchos de los pliegos sobre contrabandistas y bandidos, tan abundantes sobre todo durante el siglo XVIII, los cuales trabajan sobre la figura del <i>trickster</i> o del bandido generoso y cuyas historias suelen ser una acumulaci&oacute;n de leyendas en torno a esas figuras m&aacute;s o menos mitificadas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto impreso en pliegos de cordel, debido a su forma de difusi&oacute;n tanto escrita como oralizada, inmersa en un mundo de oralidad, suele adquirir variantes de importancia si se vuelve a imprimir. En el caso de los pliegos que reproducen textos tomados directamente de la tradici&oacute;n oral, esas variantes suelen ser muy distintas entre s&iacute;. Tal es el caso, por ejemplo, de las m&uacute;ltiples versiones del romance de <i>Gerineldo</i> impresas en pliegos de cordel. &Eacute;stas van desde una versi&oacute;n impresa en un pliego suelto de 1537 que, seg&uacute;n Mercedes D&iacute;az Roig, es una de las m&aacute;s antiguas "y la que est&aacute; m&aacute;s cerca de las muchas versiones &#91;...&#93; de la tradici&oacute;n oral moderna" (D&iacute;az Roig 2003, 291n), pasando por numerosas versiones del siglo XVIII, hasta una de 1854, impresa en Madrid por Jos&eacute; Mar&eacute;s, que lleva el curioso y revelador t&iacute;tulo de <i>Canci&oacute;n nueva titulada Gerineldo, en la que se espresan los amores y fuga de un oficial ruso con la bella Enildas, sultana favorita del gran Se&ntilde;or</i><sup><a href="#nota">8</a></sup><i>.</i> La publicaci&oacute;n en pliego suelto de un texto de tradici&oacute;n oral no supone, pues, una estabilidad para el mismo, pero s&iacute; altera su forma de difusi&oacute;n y produce fen&oacute;menos distintos dentro de la cadena de la transmisi&oacute;n, como se puede ver en algunos &aacute;mbitos en los que los pliegos sueltos han sido de importancia fundamental para la conservaci&oacute;n y difusi&oacute;n de romances, como en el caso de La Gomera (Salazar 2003, 219ss. y Mendoza D&iacute;az&#45;Maroto 1989, 295ss.). Los pliegos que imprimen textos como el del <i>Caso admirable y espantoso,</i> por su parte, no presentan variaciones tan grandes, pero sus versos siempre est&aacute;n sujetos a cierta inestabilidad que, como se ver&aacute; en el siguiente apartado, no se debe s&oacute;lo al descuido de los impresores, sino tambi&eacute;n a ese concepto del texto maleable y a su paso por la voz popular en su proceso de difusi&oacute;n. Tal vez convendr&iacute;a hablar, entonces, de una inestabilidad propia del texto impreso en algunos pliegos de cordel, que en mayor o menor medida y a semejanza de los manuscritos de cancioneros dedicados a la oralizaci&oacute;n, "no constitu&iacute;an sino hitos dispersos en el circuito de la difusi&oacute;n, el cual sol&iacute;a ir del texto a los ojos de un lector, de los ojos a la voz y al o&iacute;do, o a la memoria, a la voz, al o&iacute;do... y que sol&iacute;a desembocar nuevamente en un texto escrito" (Frenk 1997, 58).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay un tipo de pliegos sueltos a los que el material proveniente de la tradici&oacute;n oral les llega diferido por otras fuentes, pero aun as&iacute; su car&aacute;cter y su relaci&oacute;n con la oralidad no son tan diferentes de los que venimos analizando. Me refiero a los numerosos pliegos hagiogr&aacute;ficos. A pesar de que en ellos el valor de la palabra escrita e impresa tiene un peso evidente de autoridad, los pliegos hagiogr&aacute;ficos tambi&eacute;n est&aacute;n &iacute;ntimamente relacionados con fuentes y maneras de difusi&oacute;n orales. Por un lado, porque en ellos hay, diferida, una tradici&oacute;n oral en la composici&oacute;n de las historias: recordemos que la tradici&oacute;n hagiogr&aacute;fica recopila originalmente una serie de leyendas orales que construyen su historia en torno a una figura espec&iacute;fica de h&eacute;roe y una serie de motivos folcl&oacute;ricos. Por otra parte, las historias de santos que se imprimen en pliegos sueltos se diferencian muchas veces de aquellas que encontramos en los tratados hagiogr&aacute;ficos como los <i>Flos Sanctorum</i> de Pedro Ribadeneyra o de Alonso de Villegas; los pliegos sobre vidas de santos no est&aacute;n interesados en la "veracidad" ni en el dato hist&oacute;rico del tratado, sino en la maravilla que es capaz de convertirse en una historia popular para entrar al circuito de la difusi&oacute;n de la misma manera que los pliegos que hemos visto anteriormente, por medio de la voz. Como ha dicho ya Julio Caro Baroja, en estos pliegos "los temas se ajustan a la capacidad de un p&uacute;blico &aacute;vido de relatos tremendos o tremendistas, persuadido de que los dramas de la vida son los que le dan a esta m&aacute;s significado, sean protagonistas de ellos los santos o los pecadores: y si son santos que antes fueron pecadores, mejor que mejor" (Caro Baroja 1990, 163).<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto en el caso de las hagiograf&iacute;as impresas en pliegos sueltos como en el caso de toda la literatura de cordel de la que nos hemos ocupado hasta ahora, el estudio y la documentaci&oacute;n futura de casos individuales podr&aacute; ir comprobando o desmintiendo, o puntualizando lo que he propuesto en estas l&iacute;neas. Me parece, sin embargo, que la tendencia general que muestran los pliegos de cordel a imprimir material relacionado con las expresiones literarias orales se puede ver hasta ahora bastante clara. Para terminar con este apartado y seguir aclarando esa relaci&oacute;n, quiero referirme a un tipo de pliegos bastante numerosos que imprimen material literario que ha sido escrito expresamente para su oralizaci&oacute;n: el teatro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante todo el periodo de su existencia, la literatura de cordel siempre incluy&oacute; textos teatrales como uno de sus materiales m&aacute;s exitosos. Para nadie es desconocido que "una gran parte de nuestro primitivo teatro se imprimi&oacute; en pliegos sueltos m&iacute;nimos, g&oacute;ticos" (Garc&iacute;a de Enterr&iacute;a 1973, 27) y que una gran parte del teatro espa&ntilde;ol del Siglo de Oro se public&oacute; por primera vez tambi&eacute;n en ediciones "sueltas", que no eran sino folletos de entre 16 y 40 p&aacute;ginas (Mendoza D&iacute;az&#45;Maroto 2000, 186&#45;187). Adem&aacute;s encontramos publicados con profusi&oacute;n en pliegos sueltos mon&oacute;logos, loas, entremeses, di&aacute;logos, sainetes, pasillos y, sobre todo, relaciones de comedias. La abundancia de textos teatrales publicados en pliegos de cordel ha sido explicada de varias formas por m&aacute;s de un autor. Julio Caro Baroja, por ejemplo, ha llamado la atenci&oacute;n sobre la abundancia "de los romances que se hicieron ex profeso para ser representados en tertulias" y ha visto en el gusto de mozos y mozas aficionados a la recitaci&oacute;n una justificaci&oacute;n para la existencia de las relaciones de comedias (Caro Baroja 1990, 211 y 219). Otros autores, como Francisco Mendoza D&iacute;az&#45;Maroto, han observado tambi&eacute;n que el veh&iacute;culo del folleto y del pliego "habitualmente serv&iacute;a para hacer llegar de alg&uacute;n modo el teatro a los habitantes de lugares que carec&iacute;an de corral de comedias, o para emular a los actores profesionales" (Mendoza D&iacute;az&#45;Maroto 2000, 183). Ambas afirmaciones son definitivamente ciertas, pero tambi&eacute;n es cierto que la abundancia de material teatral en los pliegos de cordel viene a confirmar esa propensi&oacute;n de la literatura de cordel a reproducir material relacionado con la oralidad, que en este caso es material f&aacute;cilmente oralizable debido a que ha sido escrito con ese prop&oacute;sito expreso. Este hecho, por simple que parezca, podr&iacute;a arrojar mucha luz sobre algunos puntos obscuros de la historia de la literatura de cordel y de la compleja historia de la literatura popular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siempre ha intrigado a los interesados en esta materia, por ejemplo, el hecho de que durante el barroco, durante el siglo XVIII e incluso durante una buena parte del siglo XIX, se publicaran abundantemente relaciones de comedias escritas durante el Siglo de Oro, es decir, que en los pliegos de cordel siguieran apareciendo durante tanto tiempo "aquellos parlamentos puestos en boca de un solo personaje, de car&aacute;cter casi siempre narrativo y en los que se nos explica, con un lenguaje &#45;n&oacute;tese esto&#45; recargado y barroco, alguno de los elementos clave de la acci&oacute;n dram&aacute;tica" (Garc&iacute;a de Enterr&iacute;a 1983, 39). Algunas veces la permanencia de las relaciones de comedia dentro de la literatura de cordel se ha explicado como una compensaci&oacute;n por las prohibiciones que hubo para representar teatro durante algunos a&ntilde;os en ciertos lugares de Espa&ntilde;a.<sup><a href="#nota">10</a></sup> Aunque esa relaci&oacute;n es perfectamente probable y puede haber incidido en la cantidad de relaciones publicadas, esto no nos explica el gusto popular por esos versos provenientes del teatro y de un barroquismo recargado que se mantuvo mucho m&aacute;s all&aacute; de los a&ntilde;os de prohibici&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario plantearse aqu&iacute; una pregunta muy similar a la que pusiera a Margit Frenk, hace ya algunos a&ntilde;os, en el inicio de una investigaci&oacute;n sobre la importancia de la oralidad en los textos del Siglo de Oro.<sup><a href="#nota">11</a></sup> &iquest;C&oacute;mo es posible que el p&uacute;blico de los pliegos de cordel, tan menospreciado por muchos, entendiera y fuera afecto durante tanto tiempo a textos tan complejos y sofisticados, abundantes en figuras ret&oacute;ricas y por a&ntilde;adidura escritos en verso y aislados de su contexto original de representaci&oacute;n y de la obra original? La respuesta bien puede encontrarse en algunas de las propuestas que he venido desarrollando. Ese p&uacute;blico debi&oacute; de estar en contacto con obras literarias de diversos tipos mediante la voz y, sobre todo, acostumbrado a entenderlos mediante su oralizaci&oacute;n, que era la manera natural de difusi&oacute;n de estos textos porque hab&iacute;an sido escritos para ser entendidos de esa forma. As&iacute;, la relaci&oacute;n de comedia se conservar&iacute;a entendible y en el gusto del p&uacute;blico de la literatura de cordel debido a su naturaleza de texto planeado para la oralizaci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n se puede explicar esta permanencia de las relaciones de comedia en los pliegos sueltos porque aquellos parlamentos donde se resum&iacute;a la acci&oacute;n de la comedia ofrec&iacute;an a los impresores un tipo de material que los pliegos siempre hab&iacute;an reproducido, es decir, un texto escrito generalmente en romance que contaba en pocos versos &#45;de la manera excepcional en que los autores dram&aacute;ticos del barroco sab&iacute;an hacerlo y que los autores de pliego poco a poco iban perdiendo&#45; el argumento de una historia de forma tal que era perfecta para su oralizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio que analice el comportamiento de la publicaci&oacute;n de material teatral en pliegos de cordel est&aacute; a&uacute;n por hacerse. Ese estudio nos permitir&aacute; entender muchas otras cosas sobre la din&aacute;mica que venimos analizando, como por ejemplo, cu&aacute;les piezas teatrales se prefer&iacute;an, c&oacute;mo se seleccionaban los versos que conformar&iacute;an la relaci&oacute;n de comedia, c&oacute;mo llegaban los textos de la comedia al pliego, etc. Por ahora podemos decir, por algunos testimonios, que aquello que se escuchaba en las comedias &#45;y tal vez tambi&eacute;n en sus "relaciones" de pliego&#45; estaba sujeto a los mismos procesos de memorizaci&oacute;n general y difusi&oacute;n por medio de la voz, y que los textos teatrales impresos en pliegos sueltos, completos, fragmentados o resumidos, mostraban la misma inestabilidad que es caracter&iacute;stica de la literatura de cordel e incluso pod&iacute;an correr manuscritos. En la <i>Dorotea,</i> por ejemplo, Julio dice a Don Fernando: "Quiero dezirte unos versos que o&iacute; en una comedia, a prop&oacute;sito de tus celos" (III, 1). Y Lope de Vega, en ese <i>Memorial</i> sobre el que ha corrido tanta tinta desde su descubrimiento, afirma tambi&eacute;n que "es justo que V&#91;uestra&#93; Alt&#91;eza&#93; advierta en remediar que los libreros no vendan papeles manuscritos con retulos de comedias", y reclama que los escritos que se vendan sean aquellos que salen del autor, "vistos y corregidos por su mano, y no despu&eacute;s de aver passado por tantas, que si la tercera no es del autor, &iquest;qu&eacute; ser&aacute; despu&eacute;s de infinitas?"<sup><a href="#nota">12</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchas cosas quedan por estudiar a&uacute;n con respecto a esta relaci&oacute;n entre el pliego suelto como medio de difusi&oacute;n y la cultura de oralidad. Por ejemplo, las numerosas oraciones que aparecieron como literatura de cordel y en las que la oralizaci&oacute;n jugaba un papel evidente, o las abundantes "aleluyas" que constitu&iacute;an una verdadera "poes&iacute;a para los ojos" (Mendoza D&iacute;az&#45;Maroto 2000, 55) y que adaptaban obras literarias a un sistema de grabado y "mote" para imprimirse en hojas volantes. O bien, la manera en la que se oralizaban y difund&iacute;an los pliegos que conten&iacute;an obras en prosa provenientes de fuentes escritas. Tambi&eacute;n falta por estudiar detalladamente c&oacute;mo esta relaci&oacute;n se fue modificando a lo largo de los siglos en los que se public&oacute; literatura de cordel y en los que fue cambiando la manera de leer y difundir los textos, estudio que muy probablemente presentar&aacute; numerosas excepciones a lo que he propuesto en estas l&iacute;neas porque el fen&oacute;meno es mucho m&aacute;s complejo de lo que cabe aqu&iacute; analizar. Pero ahora es necesario referirse a algunas implicaciones textuales de la relaci&oacute;n entre literatura de cordel y oralidad para terminar las propuestas de este art&iacute;culo.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">III. <i>Marcas textuales de oralidad y oralizaci&oacute;n en los pliegos sueltos</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fen&oacute;meno de intensa relaci&oacute;n entre formas de la oralidad y literatura de cordel que he descrito a grandes rasgos no pod&iacute;a sino dejar m&uacute;ltiples marcas en los textos impresos en pliegos sueltos. &Eacute;stas ya han sido notadas de manera aislada por varios autores en estudios anteriores, pero conviene revisarlas a la luz de las propuestas que he hecho. Ante la imposibilidad de hacer aqu&iacute; un an&aacute;lisis exhaustivo de todas estas marcas me limitar&eacute; a examinar las que podemos encontrar en tres elementos que son caracter&iacute;sticos de toda la literatura de cordel: el t&iacute;tulo, el grabado y algunas f&oacute;rmulas que encontramos en los inicios y finales de los textos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El t&iacute;tulo de los pliegos de cordel tiene una funci&oacute;n claramente publicitaria que ya ha sido advertida por muchos investigadores. Mar&iacute;a Cruz Garc&iacute;a de Enterr&iacute;a, por ejemplo, ha notado que el t&iacute;tulo es una parte funcional importante dentro de la estructura de los pliegos, la cual apelaba al</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">deseo de novedad y la nostalgia o, incluso, la necesidad de la tradici&oacute;n. &#91;...&#93; La funci&oacute;n publicitaria del t&iacute;tulo en el pliego de cordel queda perfectamente clara &#91;...&#93; y entendemos aqu&iacute; la publicidad no s&oacute;lo como actividad del autor o del impresor dirigida hacia una venta mayor del pliego, sino tambi&eacute;n como utilizaci&oacute;n de unos sintagmas cuyo contenido sem&aacute;ntico orientaba o deb&iacute;a orientar no s&oacute;lo a la compra sino a la lectura del romance. (Garc&iacute;a de Enterr&iacute;a 1983, 54&#45;55)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de esa funci&oacute;n publicitaria y atendiendo a la orientaci&oacute;n de la lectura que propiciaban, los t&iacute;tulos del pliego de cordel tienen tambi&eacute;n una serie de elementos relacionados con algunas t&eacute;cnicas de la narraci&oacute;n oral. Tanto por testimonios de algunas obras como por estudios sobre pliegos sueltos, podemos suponer que los t&iacute;tulos y los dem&aacute;s datos preliminares, como los poemas que rellenaban los espacios sobrantes del pliego, la aprobaci&oacute;n y la licencia, sol&iacute;an pregonarse tambi&eacute;n dentro del "ritual" de recitaci&oacute;n del ciego.<sup><a href="#nota">13</a></sup> &Eacute;stos funcionaban, pues, como una especie de anuncio mediante el cual deb&iacute;a captarse la atenci&oacute;n de un p&uacute;blico que, como hemos visto, estaba acostumbrado a escuchar los textos oralizados pero participaba tambi&eacute;n de la transmisi&oacute;n de una serie de textos tradicionales y tradicionalizados. Es l&oacute;gico que esa llamada de atenci&oacute;n emulara varios de los m&eacute;todos usados por la transmisi&oacute;n oral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hecho de que el t&iacute;tulo del pliego suelto apele tanto a la novedad como a la tradici&oacute;n es sintom&aacute;tico porque esto coincide claramente con dos elementos que Walter Ong ha se&ntilde;alado como caracter&iacute;sticos de las narraciones orales. En ellas, "los elementos, temas y f&oacute;rmulas, y su uso corresponden a una tradici&oacute;n claramente identificable. La originalidad no consiste en la introducci&oacute;n de elementos nuevos, sino en la adaptaci&oacute;n eficaz de los materiales &#91;...&#93; a cada situaci&oacute;n o p&uacute;blico &uacute;nico e individual" (ONG 1996, 64&#45;65). As&iacute; es como en los pliegos sueltos encontraremos con una frecuencia contundente encabezados que comienzan con "Nuevo romance" o "Canci&oacute;n Nueva" sin importar que se trate de una relaci&oacute;n de sucesos de invenci&oacute;n reciente o del m&aacute;s antiguo romance tradicional. Ese tipo de combinaciones tan comunes en pliegos po&eacute;ticos sintetizan en dos palabras su relaci&oacute;n con las t&eacute;cnicas de la oralidad narrativa: por un lado la apelaci&oacute;n a la novedad del texto que se va a escuchar y por otro el apego a una tradici&oacute;n en este caso representada por la forma del romance o la canci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero aunque los pliegos no presenten expl&iacute;citamente este tipo de sintagmas en sus encabezados, sus t&iacute;tulos apelar&aacute;n de alguna u otra forma a la tradici&oacute;n y a la novedad. Muchas veces la novedad estar&aacute; pregonada por lo llamativo del caso que se relata y la tradici&oacute;n consistir&aacute; en ofrecer, sintetizados dentro del t&iacute;tulo, los motivos clave de la narraci&oacute;n que son reconocibles &#45;consciente o inconscientemente, por formar parte de una tradici&oacute;n a la que pertenecen&#45; para los lectores o escuchas. Es lo que pasa, por ejemplo, con el t&iacute;tulo del <i>Caso admirable y espantoso &#91;...&#93;, que los demonios llevaron a un mal cristiano en hueso y en carne, el cual hera abogado en leyes.</i> Mientras que la primera parte apela a la novedad, la segunda apela a dos motivos folcl&oacute;ricos muy conocidos dentro de la cultura hisp&aacute;nica. Un hermoso ejemplo de este fen&oacute;meno nos lo da un pliego suelto pros&iacute;stico del siglo XIX, publicado en Madrid, por los sucesores de Hernando, y que lleva por t&iacute;tulo <i>Historia del esforzado Clamades y la hermosa Clarmonda, o sea, El caballo de madera.</i> En la parte final de este t&iacute;tulo podemos advertir claramente la necesidad de vincular la historia a la tradici&oacute;n apelando a su nombre m&aacute;s conocido. F&aacute;cilmente reconocible para el p&uacute;blico, la historia del caballo m&aacute;gico de madera que el caballero utiliza para buscar a la dama se encuentra, en efecto, en la literatura, tradicional y culta, de todas las &eacute;pocas: en <i>Las mil y una noches,</i> en varios textos medievales, en folletos portugueses, inspirando el episodio de Clavile&ntilde;o en la segunda parte del <i>Quijote,</i> etc&eacute;tera.<sup><a href="#nota">14</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, los t&iacute;tulos de la literatura de cordel suelen tambi&eacute;n apelar en varias formas a esa "adaptaci&oacute;n eficaz de los materiales" o actualizaci&oacute;n. A menudo la actualizaci&oacute;n est&aacute; dada al situar la historia en un contexto espacio&#45;temporal espec&iacute;fico y conocido. Es el caso, otra vez, del <i>Caso admirable y espantoso subzedido en la villa de Mart&iacute;n Mu&ntilde;oz de las Posadas, v&iacute;spera de la Sant&iacute;sima Trinidad, en este a&ntilde;o presente,</i> y de tantos otros pliegos sobre maravillas y sucesos notables. Pero tambi&eacute;n a veces la actualizaci&oacute;n consiste en la adaptaci&oacute;n de los personajes a nuevos contextos hist&oacute;ricos o referenciales, los cuales se reflejan en el t&iacute;tulo, como en el ya citado pliego de ese Gerineldo decimon&oacute;nico en el que <i>se espresan los amores y fuga de un oficial ruso con la bella Enildas, sultana favorita del gran Se&ntilde;or (vid. supra).</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchos de los t&iacute;tulos de los pliegos de cordel suelen adem&aacute;s contener un peque&ntilde;o resumen de la narraci&oacute;n, incluso de su desenlace. Por ejemplo: <i>La espantosa y maravillosa vida de Roberto el Diablo, hijo del duque de Normand&iacute;a, el cual despu&eacute;s fue llamado hombre de Dios,</i> pliego barcelon&eacute;s de 1851. O bien: <i>Romance del Marqu&eacute;s de Mantua, el qual trata como andando a cassa, hall&oacute; a su sobrino Valdovinos con heridas de muerte, al qual hiri&oacute; el pr&iacute;ncipe don Carloto por casar con su esposa. Es muy doloroso y bien compuesto. Con la sentencia de don Carloto al fin,</i> pliego valenciano del siglo XVIII. Esa enunciaci&oacute;n de la historia completa en los t&iacute;tulos de pliegos sueltos coincide tambi&eacute;n con una estructura muy clara de las narraciones orales, en la que el inicio presenta, justamente, un resumen de la trama.<sup><a href="#nota">15</a></sup> Esto podemos notarlo incluso en costumbres modernas de narraci&oacute;n oral, como en el caso de leyendas o de chistes que comienzan por preguntar al interlocutor si conoce la historia que se contar&aacute; a continuaci&oacute;n. Hasta aqu&iacute; los t&iacute;tulos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las muchas cosas que faltan por analizar sobre los grabados en los pliegos de cordel, quiero apuntar aqu&iacute; solamente la manera en que &eacute;stos funcionaban junto con los t&iacute;tulos en el momento de la difusi&oacute;n del pliego suelto. Los grabados de la literatura de cordel, como es bien sabido, eran reutilizados de un pliego a otro y sol&iacute;an incluso proceder, como piezas sueltas, de grabados utilizados para alg&uacute;n libro. Esto est&aacute; en clara relaci&oacute;n con el car&aacute;cter econ&oacute;mico del pliego suelto: no pod&iacute;an encargarse grabados para la impresi&oacute;n de un pliego, sino que se utilizaba para esas "menudencias" el material del que se dispusiera. Pero tampoco se necesitaba m&aacute;s para este prop&oacute;sito. El grabado forma parte del aparato de publicidad del pliego, pero a sabiendas de que la car&aacute;tula de &eacute;ste se pregonaba igual que su texto en el momento de la oralizaci&oacute;n, nos damos cuenta de que el grabado funcionaba en ese "acontecimiento" como una ayuda del discurso oral. La imagen, por m&aacute;s inexacta que fuera, proporcionaba al auditorio una representaci&oacute;n sensible de aquello que el ciego o cualquier otro lector contaba. As&iacute;, junto con los pies de imprenta que presentaban licencias y aprobaciones muchas veces falsas, los grabados del pliego no buscaban la expresi&oacute;n de grandes significados, sino servir como apoyo y como de marca de veracidad en el impreso de un discurso destinado a la oralizaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiero terminar este art&iacute;culo refiri&eacute;ndome, brevemente, debido a su car&aacute;cter ya estudiado y muy conocido, a un tipo de marcas que aparecen en los textos de la literatura de cordel como resultado de su relaci&oacute;n con la cultura de la oralidad y sobre todo, en este caso, de su condici&oacute;n de textos planeados para su lectura en voz alta. Me refiero a todas esas f&oacute;rmulas que aparecen sobre todo en el inicio y en el final de relaciones de los m&aacute;s diversos tipos publicadas en pliegos sueltos. En el l&eacute;xico de &eacute;stas podemos encontrar numerosas alusiones al car&aacute;cter <i>aural</i> de los textos, mientras que en el car&aacute;cter formulaico de esos inicios y finales podemos ver reflejadas claramente la mayor&iacute;a de las propuestas que he venido desarrollando. El car&aacute;cter oralizable de los textos ser&iacute;a aqu&iacute; la causa de que aparecieran en estos impresos constantes interpelaciones a un auditorio que est&aacute; en el "horizonte de expectativas" del texto. La relaci&oacute;n con la transmisi&oacute;n oral y con el tipo de composici&oacute;n de estos textos ser&iacute;a, por su parte, una explicaci&oacute;n para ese car&aacute;cter formulaico evidente.<sup><a href="#nota">16</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A medida que vayan avanzando las investigaciones sobre casos espec&iacute;ficos dentro del vasto panorama de la literatura de cordel podremos ir desentra&ntilde;ando con m&aacute;s detalle el papel que &eacute;sta jugaba dentro de una cultura en la que la oralidad y la oralizaci&oacute;n de los textos eran factores de gran importancia para la literatura. Tambi&eacute;n podremos entender m&aacute;s claramente la manera en la que ese papel se fue modificando en distintas &eacute;pocas. He querido contribuir aqu&iacute;, aunque sea de manera superficial, al estudio de c&oacute;mo muchas de las caracter&iacute;sticas de los pliegos sueltos coinciden con algunas de las grandes leyes del estilo oral, de c&oacute;mo la literatura de cordel era muy propensa a reproducir material relacionado con manifestaciones de la literatura oral, y de c&oacute;mo esa relaci&oacute;n nos ayuda a contextualizar m&aacute;s cabalmente la din&aacute;mica de los pliegos de cordel y sus textos.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alvar, Manuel, 1970. "Romances en pliegos de cordel (siglo XVIII)", en <i>El romancero. Tradicionalidad y pervivencia,</i> Barcelona, Planeta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200521&pid=S0185-3082200500010001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Botrel, Jean&#45;Fran&ccedil;ois, 1993. <i>Libros, prensa y lectura en la Espa&ntilde;a del siglo XIX,</i> Madrid, Fundaci&oacute;n Germ&aacute;n S&aacute;nchez Ruip&eacute;rez.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200523&pid=S0185-3082200500010001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Camarena, Julio, y Maxime Chevalier, 1995. <i>Cat&aacute;logo tipol&oacute;gico del cuento folkl&oacute;rico espa&ntilde;ol: cuentos maravillosos,</i> Madrid, Gredos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200525&pid=S0185-3082200500010001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">C&aacute;tedra, Pedro M., 2002. <i>Invenci&oacute;n, difusi&oacute;n y recepci&oacute;n de la literatura popular impresa (siglo XVI),</i> M&eacute;rida, Editora Regional de Extremadura.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200527&pid=S0185-3082200500010001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Caro Baroja, Julio, 1990. <i>Ensayo sobre la literatura de cordel,</i> Madrid, Itsmo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200529&pid=S0185-3082200500010001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cort&eacute;s Hern&aacute;ndez, Santiago, 2003. "Vida de San Albano: herencia del teatro del Siglo de Oro en los pliegos de cordel", <i>Revista de Literaturas Populares</i> 3&#45;2, 73&#45;91.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200531&pid=S0185-3082200500010001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Deyermond, Alan, 2005. "La literatura oral en la transici&oacute;n de la Edad Media al Renacimiento", <i>Acta Poetica</i> 26 (1&#45;2), 35&#45;54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200533&pid=S0185-3082200500010001400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">D&iacute;az Roig, Mercedes, (ed.), 2003. <i>El romancero viejo,</i> Madrid, C&aacute;tedra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200535&pid=S0185-3082200500010001400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frenk, Margit, 1997. <i>Entre la voz y el silencio,</i> Alcal&aacute; de Henares, Centro de Estudios Cervantinos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200537&pid=S0185-3082200500010001400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a de Enterr&iacute;a, Mar&iacute;a Cruz, 1973. <i>Sociedad y poes&iacute;a de cordel en el Barroco,</i> Madrid, Taurus.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200539&pid=S0185-3082200500010001400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 1983. <i>Literaturas marginadas,</i> Madrid, Playor.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200541&pid=S0185-3082200500010001400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 1988. "Romancero: &iquest;cantado&#45;recitado&#45;le&iacute;do?", <i>Edad de Oro</i> 7, 89&#45;104.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200543&pid=S0185-3082200500010001400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marco, Joaqu&iacute;n, 1977. <i>Literatura popular en Espa&ntilde;a en los siglos XVIII y XIX (una aproximaci&oacute;n a los pliegos de cordel),</i> Madrid, Taurus, tomo I.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200545&pid=S0185-3082200500010001400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mendoza D&iacute;az&#45;Maroto, Francisco, 1989. <i>Introducci&oacute;n al romancero oral en la provincia de Albacete,</i> Albacete, Instituto de Estudios Albacetenses.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200547&pid=S0185-3082200500010001400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2000. <i>Panorama de la literatura de cordel espa&ntilde;ola,</i> Madrid, Ollero &amp; Ramos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200549&pid=S0185-3082200500010001400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mendoza D&iacute;az&#45;Maroto, Francisco, 2003. "Observaciones sobre los romances recogidos en La Gomera procedentes de pliegos sueltos", en <i>El romancero de La Gomera y el romancero general a comienzos del tercer milenio,</i> Maximiano Trapero (ed.), Tenerife, Cabildo insular de La Gomera, pp. 295&#45;314.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200551&pid=S0185-3082200500010001400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moll, Jaime, 1976. "Un tomo facticio de pliegos sueltos y el origen de las Relaciones de Comedias", <i>Segismundo</i> 23&#45;24, 143&#45;167.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200553&pid=S0185-3082200500010001400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Niles, John, D., 1999. <i>Homo Narrans. The Poetics and Anthropology of Oral Literature,</i> Pennsylvania, University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200555&pid=S0185-3082200500010001400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ONG, Walter J., 1996. <i>Oralidad y escritura. Tecnolog&iacute;as de la palabra,</i> trad. Ang&eacute;lica scherp, M&eacute;xico, FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200557&pid=S0185-3082200500010001400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pedrosa, Jos&eacute; Manuel, 2004. <i>El cuento popular en el Siglo de Oro,</i> Madrid, Laberinto.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200559&pid=S0185-3082200500010001400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rodr&iacute;guez Mo&ntilde;ino, Antonio, 1968. <i>Construcci&oacute;n cr&iacute;tica y realidad hist&oacute;rica en la poes&iacute;a espa&ntilde;ola de los siglos XVI y XVII,</i> Madrid, Castalia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200561&pid=S0185-3082200500010001400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Salazar, Flor, 2003. "El romancero vulgar en La Gomera", en Maximiano Trapero (ed.), <i>El romancero de La Gomera y el romancero general a comienzos del tercer milenio,</i> Tenerife, Cabildo insular de La Gomera, pp. 219&#45;246.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200563&pid=S0185-3082200500010001400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Thompson, Stith, 1955&#45;1958. <i>Motif&#45;Index of Folk Literature,</i> 6 vols, Bloomington&#45;Copenhague, Indiana University&#45;Rosenkilde &amp; Bagger.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200565&pid=S0185-3082200500010001400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">V&eacute;lez de Guevara, Luis, 1988. <i>El diablo cojuelo,</i> &Aacute;ngel R. Fern&aacute;ndez e Ignacio Arellano (eds.), Madrid, Castalia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=200567&pid=S0185-3082200500010001400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> V&eacute;ase para la discusi&oacute;n de este tema, Mendoza D&iacute;az&#45;Maroto 1989, 53&#45;57.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Remito al lector al excelente libro de Pedro C&aacute;tedra para los detalles del texto, del proceso inquisitorial y de la obra de Mateo de Brizuela, los cuales aparecen reproducidos y analizados ampliamente en el estudio y los ap&eacute;ndices.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> De acuerdo con la hip&oacute;tesis bastante convincente y fundamentada que presenta Pedro C&aacute;tedra, Mateo de Brizuela ser&iacute;a el autor de al menos seis pliegos diferentes dentro de los que se incluye, bajo el heter&oacute;nimo de Mateo S&aacute;nchez de la Cruz, el de <i>La renegada de Valladolid.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> V&eacute;ase lo que dice John D. Niles (1999, 19) al respecto, utilizando el t&eacute;rmino <i>strong tradition&#45;bearer.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Es, por ejemplo, el caso del gran bibli&oacute;grafo Antonio Rodr&iacute;guez Mo&ntilde;ino, en cuya opini&oacute;n "conoce el pueblo la poes&iacute;a desde el siglo XVI a nuestra &eacute;poca, casi con exclusividad a trav&eacute;s de los cuadernillos distribuidos sobre el territorio peninsular por los vendedores ambulantes, principalmente ciegos, que los llevan a los m&aacute;s apartados rincones. La cr&iacute;tica ha desconocido un principio que, a mi modo de ver, es fundamental y es que sin esta permanente difusi&oacute;n ser&iacute;a imposible encontrar apoyo a la transmisi&oacute;n oral, no exclusiva en la tradicionalizaci&oacute;n del romancero, por ejemplo. El pliego ha actuado como rodrig&oacute;n de lo transmitido oralmente y sin &eacute;l no se puede contemplar aqu&eacute;lla sino como un milagro" (Rodr&iacute;guez Mo&ntilde;ino 1968, 51). Opini&oacute;n con la que, por supuesto, estoy en desacuerdo y de la que otros autores como Mendoza D&iacute;az&#45;Maroto (2000, 89) ya han diferido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> El motivo del pacto con el diablo para obtener bienes materiales o sabidur&iacute;a, as&iacute; como el del alma llevada por el demonio son identificables en numerosos cuentos, exempla, pliegos sueltos y otras obras hisp&aacute;nicas, como por ejemplo las comedias <i>El esclavo del demonio</i> de Mira de Amescua o <i>El m&aacute;gico prodigioso</i> de Calder&oacute;n de la Barca. Julio Camarena y Maxime Chevalier presentan en su <i>Cat&aacute;logo tipol&oacute;gico del cuento folkl&oacute;rico espa&ntilde;ol: cuentos maravillosos</i> un cuento que presenta varios puntos de contacto con este tema bajo el tipo 361 &#91;el esclavo del demonio&#93;. V&eacute;anse para su identificaci&oacute;n con el folclor universal los motivos E752.2 <i>(Soul carried of by devil)</i> y G303.25.28 <i>(Devil follows corps when a lawyer is burried)</i> en el cat&aacute;logo de Stith Thompson. Podemos identificar, adem&aacute;s todas estas obras con el tipo cuent&iacute;stico de <i>El mago y su alumno</i> clasificado con el n&uacute;mero 325 en el cat&aacute;logo de Aarne y Thompson. V&eacute;anse adem&aacute;s las referencias que da Jos&eacute; Manuel Pedrosa 2004, 161&#45;164.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> V&eacute;ase el tercer apartado del art&iacute;culo de James Foley "South Slavic Oral Epic and the Homeric Question", publicado en este mismo volumen, para m&aacute;s informaci&oacute;n sobre las diversas relaciones entre el impreso y el texto oral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Francisco Mendoza D&iacute;az&#45;Maroto (2000, 92&#45;93) reproduce la portada de este pliego y otro con la "canci&oacute;n nueva" de <i>Gerineldo.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> La trayectoria de transmisi&oacute;n que segu&iacute;an las historias de santidad que aparec&iacute;an en pliegos sueltos, sin embargo, puede presentar caminos bastante azarosos. V&eacute;ase, para un caso en el que una de estas figuras de santidad del cordel del siglo XVIII deriva de una comedia de Felipe God&iacute;nez (Cort&eacute;s Hern&aacute;ndez, 2003).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Estas explicaciones pueden encontrarse, por ejemplo, en el trabajo de Manuel Alvar (1970, 348ss) sobre un tomo facticio malague&ntilde;o de pliegos sueltos, o en el art&iacute;culo de Jaime Moll (1976).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> V&eacute;ase Frenk 1997, 5.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Tomo la cita de la reproducci&oacute;n facsimilar del <i>Memorial</i> de Lope de Vega (Garc&iacute;a de Enterr&iacute;a 1973, 88&#45;89).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> En el tranco VI de <i>El Diablo Cojuelo,</i> V&eacute;lez de Guevara narra c&oacute;mo: "estaban unos ciegos sobre un banco, de pies, y mucha gente de capa parda de auditorio, cantando la relaci&oacute;n muy verdadera que trataba de c&oacute;mo una maldita due&ntilde;a se hab&iacute;a hecho pre&ntilde;ada del diablo, y que por permisi&oacute;n de Dios hab&iacute;a parido una manada de lechones, con un romance de don Alvaro de Luna y una letrilla contra los demonios que dec&iacute;a: Lucifer tiene muermo / Satan&aacute;s, sarna..." (V&eacute;lez de Guevara 1988, 160&#45;161). Sin embargo, no sabemos si esos ciegos se val&iacute;an de un pliego y si ese romance y esa letrilla se pregonaban al inicio o en la parte final. V&eacute;ase para otras referencias el estudio ya citado de Pedro C&aacute;tedra (2002, 81&#45;82 y 225&#45;230), y el libro de Jean&#45;Fran&ccedil;ois Botrel (1993, 124 y 134&#45;137).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> V&eacute;ase la reproducci&oacute;n de la portada de este pliego que incluye Mendoza D&iacute;az&#45;Maroto (2000, 200&#45;201), ah&iacute; mismo v&eacute;anse las interesantes referencias bibliogr&aacute;ficas sobre la tradici&oacute;n de la que proviene su texto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Recordemos que la cultura puramente oral "no puede organizar ni la narraci&oacute;n m&aacute;s breve de la manera clim&aacute;tica implacable y elaborada que los lectores de la literatura de los &uacute;ltimos 200 a&ntilde;os han aprendido a desear cada vez m&aacute;s" (ONG 1996, 140) y que de ah&iacute; deriva la enunciaci&oacute;n inicial del asunto y la estructura epis&oacute;dica de muchas narraciones orales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> V&eacute;ase, entre otros, los abundantes ejemplos de este l&eacute;xico y estas f&oacute;rmulas proporcionados por Joaqu&iacute;n Marco (1977, 56&#45;78).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Santiago Cort&eacute;s Hern&aacute;ndez.</b> Cursa actualmente el doctorado en la Universidad de Alcal&aacute; (Madrid, Espa&ntilde;a). Es Maestro en letras por la UNAM. Fue becario del proyecto "La otra palabra: literatura y cultura populares de la Nueva Espa&ntilde;a". Ha realizado una estancia de investigaci&oacute;n en la <i>Lilly Library</i> de la Universidad de Indiana y ha publicado art&iacute;culos sobre literatura novohispana y literatura popular en revistas como <i>Literatura Mexicana</i> y <i>Revista de Literaturas Populares.</i> Es miembro del comit&eacute; de redacci&oacute;n de esta &uacute;ltima.</font></p>      ]]></body><back>
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