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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as y notas bibliogr&aacute;ficas</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>POSADAS, Juan Luis, <i>Emperatrices y princesas de Roma</i></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Hilda Julieta Vald&eacute;s Garc&iacute;a</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Madrid, Ra&iacute;ces, 2008, 239 p&aacute;gs.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recepci&oacute;n: 9 de septiembre de 2009.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	Aceptaci&oacute;n: 13 de octubre de 2009.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras Clave:</b> emperatrices, princesas romanas, Roma.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Keywords:</b> ancient roman princesses, empresses, Rome.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con un t&iacute;tulo por lo dem&aacute;s atrayente, Juan Luis Posadas, doctor en Historia Antigua por la Universidad Complutense de Madrid, nos ofrece los hechos sobresalientes de los emperadores romanos como marco referencial para tratar de reconstruir &#151;hasta donde le permiten los testimonios&#151; la vida de las mujeres que acompa&ntilde;aron, abierta o t&aacute;citamente, a los dirigentes del Imperio romano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el pr&oacute;logo, Posadas advierte al lector la inexistencia de los t&iacute;tulos <i>emperatriz</i> y <i>princesa</i> entre los romanos, ya que "los oficios p&uacute;blicos eran conocidos como <i>officia virilia,</i> o labores masculinas" (p. 11). Designar, pues, con estos nombres a los miembros femeninos de la Casa Imperial romana podr&iacute;a tener la intenci&oacute;n de facilitar el canal de comunicaci&oacute;n entre el lector ne&oacute;fito de nuestros d&iacute;as y el autor; o bien, la de diferenciar su obra de aquella que publicara en 1945 Guglielmo Ferrero, <i>Las mujeres de los C&eacute;sares.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro est&aacute; dividido en seis cap&iacute;tulos, que corresponden a cada dinast&iacute;a estudiada. As&iacute;, encontramos en primer lugar la dinast&iacute;a Julia y, sucesivamente, la Claudia, la Flavia, el periodo de Nerva y los emperadores hispanos, la Antonina y, finalmente, la dinast&iacute;a Severa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La exposici&oacute;n inicia con una lista de las referencias antiguas citadas (en su mayor&iacute;a publicadas por la editorial Gredos), para invitar al lector a que acuda a las fuentes de primera mano.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sabemos que la costumbre romana de perpetuar en los hijos e hijas el nombre de los padres, en ocasiones genera confusi&oacute;n sobre los personajes; de aqu&iacute; la pertinencia de los cuadros geneal&oacute;gicos de las dinast&iacute;as Julia&#45;Claudia, Flavia, Antonina y Severa que aparecen al t&eacute;rmino de cada secci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Basado en Livio, S&eacute;neca, T&aacute;cito, Juvenal y otros autores grecolatinos, fuentes de primera mano, y en testimonios numism&aacute;ticos y epigr&aacute;ficos, el autor recrea en <i>Emperatrices y princesas</i> parte de la vida de los hombres y mujeres que ostentaron el poder supremo y que lucharon a toda costa y generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n por conservarlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia expuesta en este libro comienza con la figura de Julio C&eacute;sar, fundador del Imperio hereditario. Con la gestaci&oacute;n del imperio o "gobierno unipersonal de C&eacute;sar" (p. 29) se introduce al lector en la situaci&oacute;n social, pol&iacute;tica y jur&iacute;dica de la mujer romana, la cual estaba sometida continuamente a la tutela de un hombre: de su padre, primero, y de su marido, despu&eacute;s. La desigualdad entre varones y mujeres se daba "desde el uso de la onom&aacute;stica... los hombres pose&iacute;an dos o tres nombres <i>(praenomen, nomen</i> gentilicio y <i>cognomen),</i> las mujeres generalmente ostentaban el gentilicio y el familiar femenino" (p. 23). De modo que en caso de ser hermanas o hijas de una misma familia, se las diferenciaba con el apelativo de <i>Maior,</i> la mayor, o <i>Minor,</i> la menor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido a que las alianzas familiares y la importancia de la descendencia eran de suma consideraci&oacute;n entre la &eacute;lite de la sociedad romana, son descritas las formas de contraer y anular el matrimonio a fin de que el lector perciba c&oacute;mo fue que la mujer romana, de una menor libertad en la &eacute;poca mon&aacute;rquica, logr&oacute; notables avances de libertad personal durante la Rep&uacute;blica. Llama la atenci&oacute;n la an&eacute;cdota sobre la organizaci&oacute;n de mujeres de la clase alta y su reuni&oacute;n en 195 a. C. &#151;llamada por Cat&oacute;n "sedici&oacute;n mujeril", seg&uacute;n Livio 34, 1&#45;8&#151; "reclamando la abolici&oacute;n de la Ley Opia, que pon&iacute;a freno al uso de joyas y vestidos estampados o al de carruajes en la ciudad, y que finalmente fue derogada" (p. 25). As&iacute; pues, se dan ejemplos de la intervenci&oacute;n de las mujeres en la vida p&uacute;blica, ya fuera a trav&eacute;s del matrimonio, la intriga pol&iacute;tica o el envenenamiento por causas pol&iacute;ticas o dom&eacute;sticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siglo I a. C. encontramos, pues, a mujeres romanas de buena familia, con gran fortuna e influencia pol&iacute;tica. Estos logros obtenidos con el paso del tiempo llamaron la atenci&oacute;n de los escritores de la &eacute;poca, quienes nos transmitieron la imagen disipada de estas mujeres de clase elevada, y como "precedentes de las posteriores emperatrices encontramos a Fulvia, esposa de Clodio, de Escribonio Curi&oacute;n y de Marco Antonio, y Servilia, madre de Bruto y amante de C&eacute;sar" (p. 26). La intervenci&oacute;n pol&iacute;tica de Fulvia se dio con la defensa de los intereses de Marco Antonio que la hicieron odiosa a Octavio Augusto: fue ella la principal instigadora de la guerra entre los antonianos y los octavianos en el a&ntilde;o 41. Marco Antonio la abandon&oacute; por Cleopatra. En cuanto a Servilia, se desenvolvi&oacute; como una verdadera figura pol&iacute;tica por su relaci&oacute;n con C&eacute;sar; el haber sido su amante la hizo trascender en la historia. Durante este periodo, Servilia acrecent&oacute; su patrimonio e influy&oacute; en la carrera pol&iacute;tica de su hijo Bruto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la muerte de C&eacute;sar y el ascenso de Octavio Augusto, primer emperador romano, la transformaci&oacute;n pol&iacute;tica y social comienza a tomar forma tambi&eacute;n en la vida de la mujer romana. Livia Drusila, segunda esposa de Augusto y para muchos historiadores la responsable del &eacute;xito de este emperador, se nos presenta como la gran mujer que hay detr&aacute;s de cada gran hombre, pero tambi&eacute;n como la "m&aacute;s influyente, interesante y ambiciosa y a la vez respetable de toda la historia romana" (p. 54). La influencia de Livia en el largo periodo de gobierno de Augusto fue evidente; su empe&ntilde;o por hacer de su hijo Tiberio el sucesor del emperador no tuvo rival; ni las Julias, la hija y la nieta de Augusto, ni Octavia, hermana de &eacute;ste, pudieron competir en inteligencia, astucia y destreza con Livia, quien se encarg&oacute; de abrir camino a Tiberio para hacerlo emperador. Las mujeres de este periodo est&aacute;n retratadas con tal precisi&oacute;n por los antiguos que inevitablemente nos recuerda la sensacional novela hist&oacute;rica de Robert Graves, <i>Yo Claudio.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n es este periodo en el que se establecen y afianzan las prebendas de las mujeres cercanas al emperador, Octavia y Livia, quienes recibieron "el privilegio de ser <i>tribunica sanctissima,</i> es decir, inviolable bajo la protecci&oacute;n del Estado romano, y adem&aacute;s totalmente emancipada en su hogar y riquezas" (p. 59). Estas dos mujeres fueron usadas tambi&eacute;n como elemento propagand&iacute;stico de Augusto, su imagen se encontraba en monedas, se les dedicaron monumentos y se esculpieron estatuas, colocadas en diferentes ciudades del imperio; al morir, fueron deificadas... todo apuntaba a afianzar el modelo de gobierno que siguieron puntualmente los dem&aacute;s emperadores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero con estas virtuosas mujeres coexistieron aquellas cuya imagen viene a nuestra memoria como s&iacute;mbolo de vicio o de ambici&oacute;n. La relajaci&oacute;n de costumbres y el mundo pol&iacute;tico de intrigas por la avidez del poder, adem&aacute;s de la turbulenta sucesi&oacute;n por la falta de herederos, fueron los principales factores que influyeron en la conducta de las mujeres de la casa imperial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, tras el resumen hist&oacute;rico de cada dinast&iacute;a encontramos la detallada descripci&oacute;n o simple menci&oacute;n (valiosa en s&iacute; misma) de las mujeres del emperador y constatamos primero con asombro el comportamiento antag&oacute;nico de las mujeres romanas; despu&eacute;s vemos con tristeza el hecho de que hayan pasado a la historia los chismes imperiales sobre las infidelidades conyugales, fratricidios, matricidios e incestos o los nombres de Mesalina y Agripina, como paradigmas de vicio y degeneraci&oacute;n, quedando en el olvido los modelos de las verdaderas matronas romanas, como Octavia, hermana de Augusto, quien educ&oacute; como propios a los hijos que Marco Antonio procreara fuera del matrimonio y a los que asegur&oacute; una buena educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El manejo de fuentes por parte de Posadas es bueno; sin embargo, predomina la par&aacute;frasis de los autores latinos que retratan la vida de las mujeres romanas y la falta de referencias en algunas citas textuales no permiten al lector sacar sus propias conclusiones, ni orientan en la vasta bibliograf&iacute;a que incluye la obra.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un libro de divulgaci&oacute;n la menci&oacute;n de los cargos p&uacute;blicos debe ser clara. Me refiero en particular a la abreviatura latina <i>con. suf.,</i> que aparece sin desatar y sin traducci&oacute;n. Una nota a pie de p&aacute;gina o explicativa que indique que se trata del nombramiento <i>consul suffectus,</i> c&oacute;nsul sustituto, orientar&iacute;a al lector.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es com&uacute;n encontrar pasajes repetidos m&aacute;s de una vez sobre la vida de los emperadores o sobre las mujeres de una misma dinast&iacute;a, lo cual considero una falta grav&iacute;sima en el desarrollo discursivo de la obra; quiz&aacute; el autor tem&iacute;a romper con la metodolog&iacute;a de trabajo, o bien, se empe&ntilde;&oacute; en dejar las investigaciones anteriormente realizadas tal y como fueron publicadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A manera de ap&eacute;ndice, encontramos el apartado de <i>Fuentes,</i> en donde se reflexiona sobre la importancia de los estudios modernos del mundo femenino con el objetivo de reconstruir la Historia social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las <i>Fuentes femeninas</i> exhorta al lector a considerar los testimonios de las mujeres escritoras, quienes destacaron en los diversos g&eacute;neros literarios cultivados por los latinos. De este modo, evoca a la oradora republicana Hortensia; en el g&eacute;nero epistolar a Cornelia, la madre de los Gracos; a Terencia, esposa de Cicer&oacute;n; a Acia, madre de Octavio Augusto, y, finalmente, "a Julia, hija de Augusto, cuyo fragmento de carta es alabado por Macrobio con el calificativo de <i>elegante"</i> (p. 220).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La poes&iacute;a romana se vio enriquecida con la poetisa Sulpicia de &eacute;poca aug&uacute;stea, perteneciente al c&iacute;rculo de Mesala, y "en absoluto inferior en ning&uacute;n aspecto a los dem&aacute;s poetas eleg&iacute;acos" (p. 221).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La invitaci&oacute;n a escuchar "las voces femeninas llegadas a nosotros a trav&eacute;s de la literatura y la epigraf&iacute;a" son un buen intento por parte del autor para atraer la atenci&oacute;n sobre la educaci&oacute;n de la mujer romana y sobre su hip&oacute;tesis de que Julia Domna, esposa del emperador Septimio Severo y madre de Caracalla, hubiese escrito con cierto nivel literario, debido a la elevada cultura en la que fue educada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a las fuentes masculinas, se presenta en orden cronol&oacute;gico una biograf&iacute;a sucinta de los autores grecolatinos que transmitieron noticias sobre las mujeres imperiales: Salustio, Tito Livio, Veleyo Pat&eacute;rculo, S&eacute;neca, Plinio el viejo, Flavio Josefo, T&aacute;cito, Suetonio, Plutarco, Apiano, Di&oacute;n Casio, Herodiano y los escritores de la <i>Historia augusta.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n hay una lista de emperatrices, muy &uacute;til ciertamente, dado que en la exposici&oacute;n el autor no s&oacute;lo habla de &eacute;stas, sino de las mujeres en general (madre, hermanas, sobrinas, cu&ntilde;adas, amantes, etc.) relacionadas con los emperadores de cada dinast&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La nutrida bibliograf&iacute;a, dividida en <i>Historia general, Mujeres romanas</i> y <i>Emperatrices romanas,</i> si bien no es muy reciente, contiene referencias imprescindibles sobre el tema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las ocho im&aacute;genes de las mujeres imperiales romanas que ilustran el libro enriquecen la exposici&oacute;n. En el &iacute;ndice principal se menciona el &iacute;ndice onom&aacute;stico, pero se echa de menos en el libro; lo cual es una pena, pues, su inclusi&oacute;n ser&iacute;a de gran utilidad para ubicar y distinguir a los personajes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de otros estudios sobre la mujer romana en general, y m&aacute;s all&aacute; de los relatos de conductas licenciosas que estigmatizaron a la mujer &#151;como si olvid&aacute;ramos que la vida de esc&aacute;ndalo es tan rentable en cualquier &eacute;poca y lugar&#151;, Juan Luis Posadas parece reivindicar la figura de las mujeres romanas. En efecto, viene a dar un lugar a las esposas y madres de los emperadores que con sus acciones, en mayor o menor medida, influyeron en la vida pol&iacute;tica de su tiempo y, por ende, en la historia del mundo occidental.</font></p>      ]]></body>
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