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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Educación Superior en Argentina: ¿Un sistema fuera de control?]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Mirador</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Educaci&oacute;n Superior en Argentina: &iquest;Un sistema fuera de control?</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mara Leticia Rojas*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Instituci&oacute;n de adscripci&oacute;n: Departamento de Econom&iacute;a, Universidad Nacional del Sur (UNS) y Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y Tecnol&oacute;gicas (CONICET). Correo e:</i> <a href="mailto:mrojas@uns.edu.ar">mrojas@uns.edu.ar</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este art&iacute;culo estudia la conformaci&oacute;n del Sistema de Educaci&oacute;n Superior en Argentina a fin de establecer si el considerable incremento que tuvo en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas respondi&oacute; a pol&iacute;ticas de planificaci&oacute;n resultando en un sistema integral o si, por el contrario, se trat&oacute; de una conformaci&oacute;n espont&aacute;nea concluyendo en un r&eacute;gimen heterog&eacute;neo y diversificado. Dado que esta &uacute;ltima hip&oacute;tesis parece la m&aacute;s acertada, se analizan algunas causas que podr&iacute;an haber promovido aquel crecimiento desequilibrado. Se analiza la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica y actual conformaci&oacute;n del escenario, as&iacute; como las perspectivas a futuro, plante&aacute;ndose finalmente la necesidad de una readaptaci&oacute;n del Sistema de Educaci&oacute;n Superior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &uacute;ltima mitad del siglo XX fue testigo de la extensi&oacute;n de los sistemas de educaci&oacute;n superior en todos los pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica. Mientras que en el a&ntilde;o 1950 la matr&iacute;cula en el nivel de educaci&oacute;n postsecundaria para Am&eacute;rica Latina y Caribe rondaba los 300,000 alumnos, hacia 1997 se hab&iacute;a extendido a 9.4 millones de personas (Coraggio, 2001). En el caso de Argentina, dicha expansi&oacute;n se produjo, principalmente, a partir de la d&eacute;cada del ochenta, con la reinstauraci&oacute;n democr&aacute;tica y el establecimiento de pol&iacute;ticas de ingreso irrestricto y gratuidad en las universidades nacionales (Garc&iacute;a Sol&aacute;, 2004). Para dar una idea de la masificaci&oacute;n ocurrida en los sistemas de educaci&oacute;n superior universitaria y no universitaria (SU y SNU de aqu&iacute; en adelante) en este pa&iacute;s, la cantidad de alumnos insertos en ambos &aacute;mbitos se increment&oacute; de 275,000 en 1970 a 2.25 millones en el a&ntilde;o 2010 (<a href="/img/revistas/resu/v41n161/a5g1.jpg" target="_blank">gr&aacute;fica 1</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n el informe del Banco Mundial (2000), el crecimiento mencionado se produjo (y continuar&iacute;a produci&eacute;ndose durante todo el primer decenio del presente siglo) a causa del considerable acrecentamiento del acceso a la ense&ntilde;anza primaria y secundaria en combinaci&oacute;n con el crecimiento demogr&aacute;fico de etapas anteriores, que increment&oacute; el grupo etario que ingresa al Sistema de Educaci&oacute;n Superior. A esto cabe agregar un factor no menos importante: la nueva revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica, lo cual condujo a lo que muchos autores denominan la <i>sociedad del conocimiento<sup><a href="#note">1</a></sup>,</i> demandante de recursos humanos m&aacute;s capacitados espec&iacute;fica e intensivamente. En este sentido, los sistemas de educaci&oacute;n superior tuvieron que responder a demandas generadas por el incremento poblacional, demandas derivadas de la din&aacute;mica del crecimiento econ&oacute;mico y demandas originadas a partir del desarrollo cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brunner (2005) analiza la definici&oacute;n que al respecto introdujo el soci&oacute;logo norteamericano M. Trow a comienzos de los a&ntilde;os setenta. Seg&uacute;n este autor, los sistemas de educaci&oacute;n superior, a medida que evolucionan, experimentan cambios estructurales y de funcionamiento de acuerdo a diferentes fases de expansi&oacute;n en la matr&iacute;cula. Trow defini&oacute; dos umbrales determinantes. El primero se alcanza cuando un 15% del grupo etario con edad de encontrarse en el Sistema de Educaci&oacute;n Superior se halla apuntado en el mismo. A partir de all&iacute;, un sistema deja de ser de <i>elite</i> o de minor&iacute;as y empieza a ser masivo. El segundo umbral se alcanza cuando el 50% del grupo de edad correspondiente logra matricularse en la educaci&oacute;n superior. En este punto, comienza a hablarse de la universalizaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza superior. La mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses desarrollados y en desarrollo han atravesado el primer umbral y se encuentran, en la actualidad, en pleno proceso de masificaci&oacute;n de la educaci&oacute;n postsecundaria. En el caso de Argentina, como se ver&aacute; a continuaci&oacute;n, para el a&ntilde;o 2007 el 37% de la poblaci&oacute;n en edad de encontrarse en el Sistema de Educaci&oacute;n Superior se hab&iacute;a matriculado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, las continuas crisis econ&oacute;micas y financieras en las econom&iacute;as en desarrollo condujeron a fuertes ajustes fiscales y reducciones presupuestarias en contraposici&oacute;n con la expansi&oacute;n de la demanda por servicios educativos, a la vez que los individuos enfrentaban un mercado laboral m&aacute;s exigente y mayores apremios econ&oacute;micos en el seno del hogar. Los vaivenes del presupuesto educativo estuvieron ligados, desde los ochenta, al &eacute;xito de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas en lugar de establecerse en base a metas de planificaci&oacute;n<sup><a href="#note">2</a></sup>. Por ejemplo, a pesar de que el mayor incremento porcentual de la matr&iacute;cula se dio en esta d&eacute;cada, la inversi&oacute;n consolidada en educaci&oacute;n entre 1980 y el 2000 encontr&oacute; su m&iacute;nimo hist&oacute;rico en 1989, a&ntilde;o de la segunda hiperinflaci&oacute;n ocurrida en el pa&iacute;s (Garc&iacute;a Sol&aacute;, 2004). El resultado fue la aparici&oacute;n de serios desacoples en el sistema y el surgimiento de nuevos actores que trataron de ocupar espacios vac&iacute;os aprovechando algunas oportunidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de 1990, se implantaba en Am&eacute;rica Latina el discurso generalizador de revalorizar y destacar la importancia de la Universidad para el desarrollo, al tiempo que se expresaba que el sistema de ense&ntilde;anza superior estaba "fuera de control" (Brunner y Bricall, 2000: 36). Producida la ampliaci&oacute;n en el n&uacute;mero y en la heterogeneidad de las instituciones universitarias y no universitarias, se originaba un sistema dual que hoy en d&iacute;a presenta grados diversos de privatizaci&oacute;n de la matr&iacute;cula, condiciones de acceso y objetivos educacionales. Es en este marco que se intenta analizar, en el presente trabajo, los causales de la expansi&oacute;n sufrida por los sistemas SU y SNU en Argentina. Se indaga acerca de si realmente se trat&oacute; de un crecimiento descontrolado o si tal expansi&oacute;n respondi&oacute; a pol&iacute;ticas deliberadas por parte de los organismos responsables. Asimismo, se se&ntilde;alan algunas perspectivas a futuro. A partir de aqu&iacute;, en el siguiente apartado se presenta una breve referencia a la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica del Sistema de Educaci&oacute;n Superior argentino, para luego analizar las dimensiones actuales y tendencias de los dos subsistemas (SU y SNU). Seguidamente, se analiza si cuestiones tales como las modificaciones ocurridas en el mercado laboral o la necesidad de igualar oportunidades han sido causa de la tremenda expansi&oacute;n sufrida, principalmente, por el sistema SNU. Por &uacute;ltimo, desde una visi&oacute;n cr&iacute;tica se recomiendan ciertas pautas para la reestructuraci&oacute;n del Sistema de Educaci&oacute;n Superior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Evoluci&oacute;n hist&oacute;rica</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desarrollo de las instituciones de nivel terciario y universitario no es coincidente en el tiempo. Fern&aacute;ndez Lamarra (2002) describe diez per&iacute;odos de la evoluci&oacute;n de la ense&ntilde;anza universitaria<sup><a href="#note">3</a></sup> en estrecha relaci&oacute;n con el mayor o menor grado de autonom&iacute;a que pose&iacute;an las universidades en cada uno de ellos y en las formas legales mediante las cu&aacute;les se reglamentaba la ense&ntilde;anza. La caracterizaci&oacute;n hist&oacute;rica de las instituciones de nivel SNU no fue la misma porque los hechos pol&iacute;tico&#45;institucionales del pa&iacute;s no repercutieron tan fuertemente en estas como en las universidades. Los primeros antecedentes de este tipo de ense&ntilde;anza se remontan a las escuelas normales creadas a partir de 1870, m&aacute;s de dos siglos posteriores al origen de la primera universidad argentina. A partir de all&iacute;, surgieron escuelas de comercio e industrias hacia 1890 y los Seminarios Pedag&oacute;gicos para la formaci&oacute;n de profesores de ense&ntilde;anza secundaria en 1903. Hacia 1950, bajo las dos primeras presidencias peronistas, se crearon otras instituciones de car&aacute;cter terciario profesional. En 1970 se produjo la transferencia de las instituciones de formaci&oacute;n docente para la educaci&oacute;n primaria del nivel medio al nivel SNU. Gran parte de las escuelas normales se transforman en institutos superiores de formaci&oacute;n docente. Se generaron, entonces, tres tipos de instituciones de formaci&oacute;n docente: las dependientes del estado nacional, las de jurisdicci&oacute;n provincial y las de gesti&oacute;n privada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s de dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, se tendi&oacute; a lograr una mayor regulaci&oacute;n del sistema. En 1995, con alrededor de 75 instituciones universitarias de car&aacute;cter p&uacute;blico y privado en funcionamiento, se promulg&oacute; la Ley N&deg; 24.521, <i>Ley de Educaci&oacute;n Superior,</i> con el objetivo de establecer las disposiciones de regulaci&oacute;n, articulaci&oacute;n, derechos y obligaciones que rigen dentro del Sistema de Educaci&oacute;n Superior argentino. Antecedente de esta ley fue la Ley N&deg; 24.195, <i>Ley Federal de Educaci&oacute;n</i> (promulgada en 1993), que tuvo por objetivo reestructurar todo el Sistema Educativo Nacional. A partir de dicha ley termina de concretarse la descentralizaci&oacute;n desde el estado nacional hacia las respectivas provincias de los niveles inicial, primario, secundario y terciario no universitario<sup><a href="#note">5</a></sup>, quedando el sistema SNU bajo jurisdicci&oacute;n provincial y el su bajo jurisdicci&oacute;n nacional. Se fijaron los objetivos de la formaci&oacute;n docente, de los institutos de formaci&oacute;n t&eacute;cnica y de las universidades, estableci&eacute;ndose para estas &uacute;ltimas, "la autonom&iacute;a acad&eacute;mica y autarqu&iacute;a administrativa y econ&oacute;mico &#45; financiera en el marco de la legislaci&oacute;n espec&iacute;fica" (Ley N&deg; 24.195 art. 23, 1993: 4). Tal marco fue sancionado, como se mencion&oacute;, dos a&ntilde;os despu&eacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando se analiza el texto de la <i>Ley de Educaci&oacute;n Superior,</i> pueden reconocerse indicios de los cambios que hab&iacute;an ocurrido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en el r&eacute;gimen educativo argentino. En primer lugar, la mayor demanda hab&iacute;a dado origen a un exagerado n&uacute;mero de instituciones de nivel su y SNU, de bases muy heterog&eacute;neas, que no ten&iacute;an pr&aacute;cticamente ning&uacute;n tipo de control que garantizara la calidad de la ense&ntilde;anza o, incluso, la validez de las titulaciones otorgadas. En segundo lugar, las transformaciones del sistema econ&oacute;mico a causa de las recesiones en conjunto con una mayor apertura y globalizaci&oacute;n modificaron la estructura del mercado laboral dificultando el nexo con el sistema educativo. Este problema y el anterior dan cuenta de una deficiente articulaci&oacute;n <i>hacia atr&aacute;s</i> y <i>hacia delante</i> del Sistema de Educaci&oacute;n Superior. Por &uacute;ltimo, y para nada menos importante, los problemas de financiamiento y crisis econ&oacute;micas frecuentes se reflejaban en un acceso desigual y en la falta de oportunidades para los j&oacute;venes de menores recursos. A todo esto hace alusi&oacute;n la mencionada ley. La pregunta que cabe, entonces, es si los esfuerzos del gobierno y la espontaneidad del sector privado, a partir del reconocimiento expreso de semejantes deficiencias, han sido suficientes para responder a dichas cuestiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Dimensiones y tendencias de los sistemas</b> <b>SU</b> <b>y</b> <b>SNU</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como muestra el <a href="/img/revistas/resu/v41n161/a5c1.jpg" target="_blank">cuadro 1</a>, la cantidad de personas incorporadas al Sistema de Educaci&oacute;n Superior creci&oacute; en los dos per&iacute;odos intercensales considerados, aunque en mayor proporci&oacute;n durante la d&eacute;cada de los ochenta<sup><a href="#note">6</a></sup>. El mismo crecimiento poblacional se desaceler&oacute; tiempo antes, de manera que esta d&eacute;cada coincide con la llegada de una cohorte numerosa de personas en edad etaria de ingreso al Sistema de Educaci&oacute;n Superior. El incremento en el n&uacute;mero de alumnos fue m&aacute;s notorio en el nivel SNU. Las universidades contaban ya con cifras m&aacute;s elevadas de matriculaci&oacute;n hacia 1980. Asimismo, la &uacute;ltima fase del gobierno <i>de facto</i> iniciado en 1976 coincide con este per&iacute;odo. La pol&iacute;tica restrictiva, el cierre de algunas carreras, la persecuci&oacute;n ideol&oacute;gica y el miedo reinante en las universidades, redujeron el n&uacute;mero de estudiantes en las casas de altos estudios y acentuaron el crecimiento de la matriculaci&oacute;n en los institutos terciarios (Comisi&oacute;n de Mejoramiento de la Educaci&oacute;n Superior, 2001).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los noventa, el incremento se produjo por mejoras en las condiciones socioecon&oacute;micas a principios de la d&eacute;cada y por la extensi&oacute;n de la educaci&oacute;n media hacia la segunda mitad del decenio. Entre 1990 y 1995, la tasa de egreso de los niveles de educaci&oacute;n media se increment&oacute; en m&aacute;s del 250%. Habi&eacute;ndose estabilizado luego este indicador, la reforma educativa implementada condujo a una nueva, aunque m&aacute;s moderada, elevaci&oacute;n de las tasas de egreso de los niveles medios en un 20% aproximadamente hacia el a&ntilde;o 1999 (Formichella y Rojas, 2007).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe aclarar que el decrecimiento que parece producirse en el indicador de alumnos que asisten a educaci&oacute;n terciaria en el per&iacute;odo 1991&#45;2001, no refleja la tendencia de continuo crecimiento preponderante en la realidad<sup><a href="#note">7</a></sup>. Por ejemplo, si se mira con detenimiento el <a href="/img/revistas/resu/v41n161/a5c2.jpg" target="_blank">cuadro 2</a>, se observa que para el a&ntilde;o 2006, la matr&iacute;cula total en el nivel SNU superaba los 500,000 alumnos. Igualmente, no s&oacute;lo la cantidad de alumnos se ha incrementado, sino tambi&eacute;n el n&uacute;mero de instituciones, siendo los institutos terciarios de gesti&oacute;n privada los de mayor auge<sup><a href="#note">8</a></sup>. Al respecto, el Informe de la Subcomisi&oacute;n ii de la Comisi&oacute;n de Mejoramiento de la Educaci&oacute;n Superior establece que fue la pol&iacute;tica implementada en la historia reciente de Argentina la que "descomprimi&oacute; las trabas para la creaci&oacute;n de todo tipo de instituciones universitarias, impuls&oacute; la aparici&oacute;n de instituciones con cierta orientaci&oacute;n tecnol&oacute;gica o por lo menos no docente, y recientemente, ha complejizado a&uacute;n m&aacute;s el panorama con la creaci&oacute;n de colegios universitarios" (2001: 1).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de la masificaci&oacute;n del acceso a la educaci&oacute;n postsecundaria, se gener&oacute; una "espiral de costos" a causa de la expansi&oacute;n de vacantes, carreras, infraestructura y planta docente (Brunner, 2005: 4). A su vez, la creaci&oacute;n de nuevas secciones, niveles y sectores respondiendo a las recientes demandas acentuaban las dificultades. Surge, la necesidad de ampliar las fuentes de financiamiento. Brunner (2005.) enumer&oacute; tres propuestas pr&aacute;cticas surgidas en el &aacute;mbito de la educaci&oacute;n superior en todo el mundo: el traslado de costos hacia el alumnado y su familia, el financiamiento p&uacute;blico ligado al desempe&ntilde;o y a la demanda, y la <i>empresarializaci&oacute;n.</i> En este &uacute;ltimo caso, los desarrollos producidos en Argentina han sido sumamente escasos. La ligaz&oacute;n entre sector privado e instituciones, tanto de nivel su como de nivel SNU, es por igual deficiente. Dentro de las peculiaridades que subsisten en este pa&iacute;s y que dificultan la modernizaci&oacute;n del Sistema de Educaci&oacute;n Superior, se menciona concurridas veces la no difundida cultura de b&uacute;squeda de fondos alternativos y las sostenidas dicotom&iacute;as entre "estatal&#45;privado", "acad&eacute;mico&#45;profesional", "investigaci&oacute;n aplicada&#45;investigaci&oacute;n b&aacute;sica" (Dom&iacute;nguez, 2001: 6). En el caso del financiamiento ligado al desempe&ntilde;o y a la demanda, se ha establecido en parte, en el sistema SU. Como se ver&aacute; m&aacute;s adelante, la <i>Ley de Educaci&oacute;n Superior</i> procur&oacute; generar mecanismos impl&iacute;citos para premiar la eficiencia. Adem&aacute;s, es sabido que el financiamiento de las diferentes universidades se define con base en la cantidad de alumnos anotados anualmente, en clara respuesta a las demandas establecidas. M&aacute;s dif&iacute;cil y de ardua discusi&oacute;n es la opci&oacute;n de traslado de costos hacia el alumnado. La gratuidad es uno de los principales pilares ideol&oacute;gicos e hist&oacute;ricos de la educaci&oacute;n universitaria argentina. El arancelamiento total o parcial ha sido y seguir&aacute; siendo tema de debate. En este sentido, una soluci&oacute;n mejor aceptada fue la generaci&oacute;n de un sector privado que absorbiera el crecimiento de la matr&iacute;cula. La falta de financiamiento y la incapacidad del gobierno para hacer frente al incremento en las tasas de inscripci&oacute;n durante los a&ntilde;os ochenta, sumado a la cultura de liberalizaci&oacute;n y mercantilizaci&oacute;n de los noventa, dieron origen a la expansi&oacute;n del sector privado en la educaci&oacute;n superior. Y en muchos casos, el mismo Estado alent&oacute; el establecimiento de dichas instituciones. El n&uacute;mero total de establecimientos se increment&oacute; en un 1.572 % en el lapso de 38 a&ntilde;os. De los datos se desprende que el incremento m&aacute;s espectacular se dio en el &aacute;rea de instituciones no universitarias de car&aacute;cter privado (<a href="/img/revistas/resu/v41n161/a5c2.jpg" target="_blank">cuadro 2</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A&uacute;n as&iacute;, la cobertura del Sistema de Educaci&oacute;n Superior estatal alcanzaba el 73% de la matr&iacute;cula en el 2008. Las principales causas de esto ser&iacute;an las condiciones socioecon&oacute;micas que dificultan el pago de cuotas de registro y la popularidad con que cuentan las universidades argentinas. Es interesante destacar que, si se considera s&oacute;lo el nivel su, el 80% de la matr&iacute;cula correspond&iacute;a a universidades estatales y el restante 20% a universidades privadas. De hecho, la matr&iacute;cula del sector privado se volcaba, en mayor medida, a institutos terciarios o de formaci&oacute;n no universitarios, en donde institutos de gesti&oacute;n privada y estatal se divid&iacute;an la matr&iacute;cula en un 46 y 54%, respectivamente. Es que con un mayor grado de flexibilidad, el sector SNU parec&iacute;a responder m&aacute;s prontamente a las nuevas exigencias del mercado a partir de los a&ntilde;os noventa. La necesidad de carreras cortas con una m&aacute;s r&aacute;pida salida al mercado laboral y la b&uacute;squeda de un conjunto heterog&eacute;neo y amplio de carreras, en concordancia con las nuevas tecnolog&iacute;as, la diversificaci&oacute;n de mercados y los cada vez m&aacute;s espec&iacute;ficos requerimientos laborales, parec&iacute;an ser la raz&oacute;n del origen en la expansi&oacute;n del SNU privado.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A nivel mundial se hab&iacute;an comenzado a gestar estos cambios. En los pa&iacute;ses desarrollados, la mayor participaci&oacute;n del sector productivo en el financiamiento de la educaci&oacute;n y el acercamiento al mercado laboral hab&iacute;a desatado un enorme incremento del sector SNU para dar origen a tecnicaturas y carreras en el &aacute;rea de las ciencias aplicadas. Incluso, seg&uacute;n Brunner y Bricall (2000), en Alemania se planteaba la reducci&oacute;n de los a&ntilde;os de estudio por motivos financieros. Se tend&iacute;a a un sistema corporativo donde estado, sector educativo y mercado tuvieran una estrecha vinculaci&oacute;n, ya sea a trav&eacute;s de los mecanismos de financiamiento, gesti&oacute;n y control o establecimiento de las curr&iacute;culas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Argentina, la ley dictada en 1995 se&ntilde;ala que las principales pautas de la educaci&oacute;n SNU son: a) estructurar los estudios con base en una organizaci&oacute;n curricular flexible y que facilite a sus egresados una salida laboral; b) buscar la articulaci&oacute;n con carreras de nivel superior universitario, c) prever la realizaci&oacute;n de residencias, sistemas de alternancia u otras pr&aacute;cticas de car&aacute;cter t&eacute;cnico&#45;profesionales, entre otras. Adem&aacute;s, las funciones b&aacute;sicas enumeradas son: a) formar y capacitar para el ejercicio de la docencia no universitaria y, b) proporcionar formaci&oacute;n superior de car&aacute;cter instrumental. Tambi&eacute;n es por todo aquello que, a partir del establecimiento de un nuevo marco legal, se pretendi&oacute; dar a estas instituciones una mayor regulaci&oacute;n e introducir elementos de intervenci&oacute;n estatal en el &aacute;mbito privado, como ser los procesos de evaluaci&oacute;n y acreditaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n postula el informe actualizado de la Comisi&oacute;n Nacional de Evaluaci&oacute;n y Acreditaci&oacute;n Universitaria (CONEAU, 2006)<sup><a href="#note">9</a></sup> para instituciones privadas, desde agosto de 1996 a septiembre del 2006, hab&iacute;an ingresado 97 solicitudes de autorizaci&oacute;n provisoria de nuevas instituciones privadas. En 90 casos se hab&iacute;a culminado su an&aacute;lisis, siendo 11 favorables, 39 desfavorables, 37 retirados por las entidades peticionantes y 3 devueltos al MECyT. S&oacute;lo 7 casos se encontraban a&uacute;n bajo an&aacute;lisis. Podr&iacute;a suponerse, entonces, que el boom de establecimientos privados de los &uacute;ltimos a&ntilde;os no repar&oacute; en requisitos de calidad suficientes como para obtener la acreditaci&oacute;n. Diferente fue el caso del nivel su: de las 17 universidades privadas que ya contaban en el a&ntilde;o 1996 con autorizaci&oacute;n provisoria del MECyT, 14 obtuvieron recomendaci&oacute;n favorable para obtener el permiso definitivo. Tambi&eacute;n se establecieron en este lapso, 7 universidades p&uacute;blicas, una universidad extranjera y una universidad internacional<sup><a href="#note">10</a></sup>, todas ellas aprobadas por la CONEAU.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el informe presentado por el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educaci&oacute;n (IIPE) en el a&ntilde;o 2001, se destacaba el incremento del sector SNU, estableci&eacute;ndose que, si bien la poblaci&oacute;n universitaria podr&iacute;a duplicarse entre los a&ntilde;os 2000 y 2010, el avance en el sistema SNU ser&iacute;a magn&iacute;fico dada la necesidad de evitar los costos de una m&aacute;s larga formaci&oacute;n y de aliviar la matr&iacute;cula de los primeros dos a&ntilde;os de educaci&oacute;n en las academias. Para ello, ser&iacute;a imperioso avanzar en la construcci&oacute;n de un sistema articulado, en el cual la circulaci&oacute;n de los alumnos entre instituciones de car&aacute;cter no universitario y universitario se diera de forma natural y flexible a trav&eacute;s de mecanismos de acreditaci&oacute;n de los estudios realizados en dichos &aacute;mbitos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, se estimaba para el a&ntilde;o 2010, una cobertura del Sistema de Educaci&oacute;n Superior de alrededor del 60% de la poblaci&oacute;n etaria de 18 a 24 a&ntilde;os. Este avance se ver&iacute;a facilitado por la amplia cobertura que alcanzar&iacute;a el sistema SNU, dado que el 60% de los alumnos concurrir&iacute;an a establecimientos de esta categor&iacute;a, mientras que el restante 40% asistir&iacute;an a establecimientos universitarios. Sin embargo, para fines del 2007, la cobertura del sistema superior alcanzaba al 37% de la poblaci&oacute;n etaria correspondiente. Si bien la cifra no es para nada despreciable, parece de muy dif&iacute;cil cumplimiento la meta propuesta por el informe anteriormente citado. Adem&aacute;s, en el a&ntilde;o 2008, s&oacute;lo el 27.5% de los estudiantes asist&iacute;an a instituciones de nivel SNU. El peso proporcional del nivel su p&uacute;blico segu&iacute;a siendo gravitante (gr&aacute;ficos 2 y 3)<sup><a href="#note">11</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Educaci&oacute;n Superior y Mercado Laboral</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las razones esgrimidas anteriormente para defender la expansi&oacute;n sufrida por el sector SNU fue la necesidad de encontrar respuestas a los nuevos condicionantes del mercado laboral. De hecho, tal como se se&ntilde;al&oacute;, la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de las instituciones terciarias estuvo en estrecha relaci&oacute;n con las preparaciones t&eacute;cnicas y de carreras vinculadas con el mercado de trabajo, adem&aacute;s de la formaci&oacute;n docente. Hoy en d&iacute;a, la mayor divisi&oacute;n de tareas, con ocupaciones m&aacute;s complejas, con procesos de producci&oacute;n que requieren mayor contenido de capacidades humanas y menor de capital f&iacute;sico, generaron la necesidad de dotar a los individuos de "nuevas competencias y aptitudes hasta ahora desconocidas o desvalorizadas" al tiempo que "ha aumentado la vulnerabilidad de los puestos de trabajo" (Subomisi&oacute;n 1 de la Comisi&oacute;n de Mejoramiento de la Educaci&oacute;n Superior, 2001: 9). El proceso de puesta en marcha de numerosas nuevas instituciones fue acompa&ntilde;ado de la creaci&oacute;n de t&iacute;tulos de grado y posgrado. En muchos casos se trat&oacute; de carreras cortas o titulaciones intermedias, sobre todo en el caso de las universidades privadas. El Informe de la Comisi&oacute;n de Mejoramiento de la Educaci&oacute;n Superior tambi&eacute;n postula dos enunciados claves para tratar de establecer si la creaci&oacute;n de nuevos t&iacute;tulos fue funcional a los requerimientos de la nueva sociedad en construcci&oacute;n o s&iacute;, simplemente, sigui&oacute; un proceso autom&aacute;tico y compulsivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, cabe preguntar si la creaci&oacute;n de nuevas carreras dio por resultado la incursi&oacute;n en nuevos campos del conocimiento o en la formaci&oacute;n de nuevos profesionales con diferentes perfiles. En segundo lugar, es necesario establecer si existi&oacute; alg&uacute;n tipo de racionalidad en el surgimiento de estas carreras o en cuanto al dise&ntilde;o de la oferta educativa. A comienzos de este mileno, se ofrec&iacute;an en las universidades e institutos universitarios alrededor de 1,100 t&iacute;tulos de grado, con una creciente expansi&oacute;n de los t&iacute;tulos de postgrado. Por su parte, las instituciones de nivel SNU representaban una oferta de 3,500 carreras aproximadamente, con m&aacute;s de 1,600 t&iacute;tulos y diplomados (IIPE, 2001). Hacia el a&ntilde;o 2008 se verificaba una alta concentraci&oacute;n de la matr&iacute;cula en algunas titulaciones particulares en el sector SU. Dentro de las Ciencias de la Salud, medicina contaba con el 34% de la matr&iacute;cula, mientras que en el &aacute;rea de Ciencias Sociales, las carreras de econom&iacute;a y administraci&oacute;n y derecho pose&iacute;an el 46 y 28% de participaci&oacute;n, respectivamente. Adem&aacute;s, estas dos disciplinas reun&iacute;an el mayor n&uacute;mero de matriculados en el conjunto de los universitarios. Esta conformaci&oacute;n se ha repetido durante d&eacute;cadas. Por otra parte, como puede observarse en el gr&aacute;fico 2, el patr&oacute;n de matriculaci&oacute;n sobre las diferentes disciplinas de estudio es semejante en instituciones privadas y p&uacute;blicas. Muchos de los informes citados en este trabajo denotan preocupaci&oacute;n por la falta de inter&eacute;s en carreras cient&iacute;ficas y tecnol&oacute;gicas. Adem&aacute;s, dado que el desarrollo de la universidad argentina se ha orientado con base en los modelos europeos que han jerarquizado la investigaci&oacute;n y la docencia sobre la extensi&oacute;n y vinculaci&oacute;n con el contexto social y el sistema productivo, la relaci&oacute;n universidad&#45;empresa ha sido ocasional y el espacio para la articulaci&oacute;n con los procesos de desarrollo productivo y de innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, relativamente escaso (Fern&aacute;ndez Lamarra, 2002).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de las instituciones de educaci&oacute;n SNU, estas abordan tanto la formaci&oacute;n docente, la art&iacute;stica, la human&iacute;stica, la social, como la formaci&oacute;n t&eacute;cnico&#45;profesional. De acuerdo al <a href="/img/revistas/resu/v41n161/a5g4.jpg" target="_blank">gr&aacute;fico 4</a>, el mayor porcentaje de egresados de este sistema correspond&iacute;a a las disciplinas de Ciencias Humanas (docencia, principalmente, con una participaci&oacute;n del 65% en este &aacute;rea y el 37% del total de egresados) y Ciencias Sociales (econom&iacute;a y administraci&oacute;n, con un 48% de participaci&oacute;n en esta disciplina). Lo que es importante remarcar es que las Ciencias Aplicadas, que se corresponden con la formaci&oacute;n t&eacute;cnico&#45;profesional, tienen apenas una participaci&oacute;n del 13% en las tasas de egreso del sector SNU, mucho menor a&uacute;n que en el caso del sector su. Del total de alumnos en este &aacute;rea, aproximadamente el 56% corresponde a inform&aacute;tica y tecnolog&iacute;a. El sistema SNU de gesti&oacute;n p&uacute;blica se ha volcado, hist&oacute;ricamente, a la docencia. En el caso de los establecimientos de gesti&oacute;n privada, de formaci&oacute;n m&aacute;s reciente y contempor&aacute;nea al nuevo paradigma tecnol&oacute;gico, los mismos han focalizado sus recursos en titulaciones t&eacute;cnicas con orientaci&oacute;n en las &aacute;reas de econom&iacute;a y administraci&oacute;n (marketing, publicidad, gesti&oacute;n, etc.), inform&aacute;tica y salud (enfermer&iacute;a, bromatolog&iacute;a, etc.). La formaci&oacute;n en tecnolog&iacute;a industrial y b&aacute;sica es, asimismo, muy reducida.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, &iquest;se encuentra esto en armon&iacute;a con el mercado laboral como para sugerir que la expansi&oacute;n del sector SNU fue dada a partir de los nuevos requerimientos del mercado? Para la segunda mitad del 2010, la calificaci&oacute;n para cubrir puestos de trabajo solicitada con mayor intensidad por las empresas y no cubierta fue la operativa (un 52.5% de los casos). En segundo lugar, se requer&iacute;a calificaci&oacute;n profesional en un 36.3% de los puestos. Por &uacute;ltimo, en un 11.2% de los casos se solicitaba calificaci&oacute;n t&eacute;cnica. Adem&aacute;s, "sobre el total de puestos requeridos en el cuarto trimestre (del 2010), el 81.2% se solicit&oacute; para el sector de producci&oacute;n y mantenimiento, el 15.7% para gerencia, administraci&oacute;n y sistemas y el 3.1% para el sector ventas y comercializaci&oacute;n" (INDEC, 2011: 5).<sup><a href="#note">12</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El panorama de las carreras t&eacute;cnicas es desalentador. El sector SNU no ha venido a cubrir los espacios vac&iacute;os dejados por el sector SU, no conforman dos espacios complementarios integrantes de un sistema arm&oacute;nico y totalizador de formaci&oacute;n, sino que, por el contrario, muchas veces compiten por la matr&iacute;cula de carreras cuyos egresados no encuentran respuesta en el mercado de trabajo. Especialmente, cuando la Comisi&oacute;n de Mejoramiento de la Educaci&oacute;n Superior (2001) hab&iacute;a dejado en claro que m&aacute;s del 50% de las carreras en el sector SNU pose&iacute;an una duraci&oacute;n superior a los 3 a&ntilde;os y no presentaban diferencias formales sustanciales con las titulaciones otorgadas en las mismas &aacute;reas en el sector SU, mientras que las licenciaturas han acortado los plazos de cursados guiadas por el proceso de internacionalizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n que exigen licenciaturas de no m&aacute;s de 4 a&ntilde;os de preparaci&oacute;n. Por su parte, aparece claramente en el diagn&oacute;stico realizado que la mayor&iacute;a de los institutos t&eacute;cnicos no universitarios parecen estar desvinculados de las necesidades y demandas del sector productivo. Las empresas tienen pocos o ning&uacute;n nexo con instituciones educativas: la evidencia disponible permite afirmar que los v&iacute;nculos y las relaciones no existen o son muy escasos y poco profundos en el caso de la educaci&oacute;n SNU (Borello, 2003).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Igualador de oportunidades?</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un segundo argumento que se presenta a la hora de justificar la expansi&oacute;n del sector SNU es la necesidad de ofertar una formaci&oacute;n profesional m&aacute;s prontamente y a menores costos, dadas las sucesivas crisis econ&oacute;micas acontecidas y el autorreclutamiento que se origina en la universidades argentinas siendo que "acceden mayoritariamente los hijos de los profesionales que, a su vez, tienen mayores probabilidades de graduarse" (Mollis, 2007: 70). De esta manera, aquellos alumnos que no pudieran acceder a carreras de mayor duraci&oacute;n o afrontar los costos de una preparaci&oacute;n m&aacute;s espec&iacute;fica, podr&iacute;an encontrar una mejor salida a la necesidad de capacitaci&oacute;n a trav&eacute;s del acceso al sistema de educaci&oacute;n SNU.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si de igualar oportunidades se trata, el sector de educaci&oacute;n superior de gesti&oacute;n privada, queda completamente excluido por su modalidad de financiamiento. Las universidades privadas no reciben ning&uacute;n aporte estatal desde la sanci&oacute;n de la Ley 14.557 &#45;conocida como Ley Domingorena por el legislador que la impuls&oacute;&#45; en el a&ntilde;o 1958, por lo que se financian enteramente con lo percibido en concepto de aranceles y la generaci&oacute;n de recursos propios. Por su parte, las universidades nacionales argentinas financian su actividad casi totalmente con los aportes que les otorga el Estado a trav&eacute;s del Presupuesto Nacional aprobado a&ntilde;o a a&ntilde;o. El monto de los aportes se ha establecido hist&oacute;ricamente con base en los presupuestos de a&ntilde;os anteriores y teniendo en consideraci&oacute;n aspectos objetivos y subjetivos, como el n&uacute;mero de estudiantes (lo que ha llevado en oportunidades a que algunas instituciones sobreestimen sus matr&iacute;culas para recibir un monto mayor) y la capacidad de negociaci&oacute;n de cada universidad en particular. La Ley de Educaci&oacute;n Superior (1995), en sus art&iacute;culos 58 al 61, establece los derechos y obligaciones en materia econ&oacute;mico&#45;financiera tanto del Estado Nacional como de las mismas instituciones universitarias, proponiendo nuevas pautas de financiamiento. Una de ellas es la incorporaci&oacute;n de criterios de eficiencia y equidad para la distribuci&oacute;n del aporte p&uacute;blico. Tambi&eacute;n este tipo de transformaciones en la asignaci&oacute;n de los aportes p&uacute;blicos a la educaci&oacute;n superior de acuerdo a los resultados obtenidos en t&eacute;rminos educativos y de investigaci&oacute;n, junto con la b&uacute;squeda de nuevas fuentes adicionales de financiamiento, han conformado una tendencia generalizada en gran cantidad de pa&iacute;ses. Las instituciones de nivel SNU de gesti&oacute;n p&uacute;blica, por su parte, reciben financiamiento de los diferentes gobiernos provinciales a partir de las leyes de Descentralizaci&oacute;n de Servicios Educativos, de Educaci&oacute;n Nacional y respectivas leyes jurisdiccionales de educaci&oacute;n. Los problemas que aquejaron a las diferentes administraciones federales ya son m&aacute;s que conocidos, dado que la descentralizaci&oacute;n de responsabilidades no se realiz&oacute; con un incremento en los presupuestos acorde al mayor gasto que esto significaba para las provincias.<sup><a href="#note">13</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tomando el agregado del Sistema de Educaci&oacute;n Superior de gesti&oacute;n estatal, la participaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza superior en la inversi&oacute;n educativa pas&oacute; del 25% al 20% entre 1991 y 2001 (IIPE, 2001). La Ley de Financiamiento impulsada a principios de los noventa proclamaba la necesidad de alcanzar un 6% del Producto Bruto Interno (PBI) como contribuci&oacute;n del Estado al financiamiento de la educaci&oacute;n, correspondiendo un 1.2% a la educaci&oacute;n superior. Hasta la nueva ley dictada hacia fines del a&ntilde;o 2006, el m&aacute;ximo de financiamiento como porcentaje del PBI s&oacute;lo hab&iacute;a alcanzado el 4.5% y alrededor del 0.9% en el caso de la educaci&oacute;n superior<sup><a href="#note">14</a></sup>. En montos totales, hacia el a&ntilde;o 2001, $2,400 millones eran destinados a financiar el sistema de educaci&oacute;n superior de gesti&oacute;n estatal, de los cu&aacute;les $1,800 millones eran destinados a universidades y $600 millones a instituciones de nivel terciario. El incremento a lo largo del primer decenio del 2000 ha sido considerable: para el a&ntilde;o 2008, el presupuesto correspondiente a universidades nacionales correspond&iacute;a a $7,366 millones. Sin embrago, seg&uacute;n el &uacute;ltimo anuario estad&iacute;stico disponible para las universidades nacionales, aquel excepcional monto en apariencia se correspond&iacute;a con el 0.71% del PBI<sup><a href="#note">15</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dado el n&uacute;mero total de inscriptos y reinscriptos, las cifras anteriores representaron, para el a&ntilde;o 2001, alrededor de $1600 de gasto por alumno en las universidades y $1,550 de gasto por alumno en el caso de los institutos terciarios. Hacia el a&ntilde;o 2008, seg&uacute;n los presupuestos oficiales<sup><a href="#note">16</a></sup>, estas cifras se elevaban a $5,770 y $5,520. M&aacute;s all&aacute; del incremento que, como se dijo, no s&oacute;lo respondi&oacute; a pol&iacute;ticas educativas sino a un intento de evitar la erosi&oacute;n del gasto a causa del proceso inflacionario ocurrido desde el 2002, pr&aacute;cticamente no existen diferencias en el gasto por alumno entre los niveles SU y SNU de gesti&oacute;n p&uacute;blica, habi&eacute;ndose incluso, incrementado el gasto destinado en el primer sistema de educaci&oacute;n. Esto hace suponer que, si existe una correlaci&oacute;n positiva entre alumnos de bajos recursos y niveles de matriculaci&oacute;n en los sistemas de educaci&oacute;n no universitarios (Rojas, 2011), los mismos no se ven favorecidos con mayores recursos que supongan un acortamiento de la brecha entre alumnos del sector SU y SNU. M&aacute;s a&uacute;n si, como se mencion&oacute; anteriormente, la extensi&oacute;n de las carreras terciarias se ha dilatado a m&aacute;s de 3 a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La necesidad de reestructurar el Sistema de Educaci&oacute;n Superior</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la expansi&oacute;n del nivel SNU no corrige las falencias de la oferta educativa ni corrige disparidades en las posibilidades de acceso y permanencia en el sector de educaci&oacute;n postsecundaria ni encuentra correlato con el mercado de trabajo o cubre los requerimientos de las nuevas exigencias sociales y econ&oacute;micas, &iquest;c&oacute;mo deber&iacute;a delinearse su funci&oacute;n dentro del Sistema de Educaci&oacute;n Superior? En realidad la cuesti&oacute;n es mucho m&aacute;s abarcativa y compleja, y responde al hecho de la existencia de una deficiente articulaci&oacute;n entre todos los niveles educativos, desde las escuelas medias, pasando por las universidades, los centros de capacitaci&oacute;n y la educaci&oacute;n superior t&eacute;cnica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es extendida la creencia, y aqu&iacute; se postul&oacute; as&iacute; en un principio, de que la educaci&oacute;n SNU (en particular la de orientaci&oacute;n t&eacute;cnica) debe girar en torno a las exigencias del mercado y las necesidades del sector productivo. Y que "en esa mayor articulaci&oacute;n, est&aacute;n parte de las respuestas para aumentar la eficacia (por ejemplo en el sentido de sintonizar mejor lo que se ense&ntilde;a con lo que hace falta ense&ntilde;ar), para afirmar una identidad (que los fortalezca y los diferencie de otras instancias de capacitaci&oacute;n) y para poder darles (a los sistemas) un sentido estrat&eacute;gico" (Borello, 2003: 9). Sin embargo, quiz&aacute;s redefinir el rol de las instituciones de car&aacute;cter no universitario sea, en parte, la respuesta. La gran heterogeneidad y disparidad entre las orientaciones de los niveles medios y las carreras de nivel universitario provocan, frecuentemente, una sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida en el alumnado al transitar de un nivel al otro. Se pide una mayor articulaci&oacute;n con el nivel medio y se establece que la decisi&oacute;n final de la elecci&oacute;n de una carrera termina siendo filtrada por una orientaci&oacute;n adquirida en etapas previas preparatorias que los conducen a la elecci&oacute;n de carreras tradicionales y de larga duraci&oacute;n. En este sentido, se vislumbra la necesidad de generar un nuevo nivel transversal a todas las carreras y a institutos superiores y colegios t&eacute;cnicos. Es la idea de un ciclo b&aacute;sico com&uacute;n que pueda impartirse en institutos terciarios reconocidos y que se traduzca en una titulaci&oacute;n intermedia bien respaldada, apta para seguir estudios de nivel universitario o que permita la inserci&oacute;n en el mercado de trabajo. Siendo muy dif&iacute;cil la generaci&oacute;n de instituciones nuevas, tanto desde el punto de vista de los recursos materiales como humanos, deber&iacute;an aggiornarse ciertas instituciones del nivel SNU. Seg&uacute;n la Comisi&oacute;n del Mejoramiento para la Educaci&oacute;n Superior (2001), una opci&oacute;n ser&iacute;a el establecimiento de convenios de articulaci&oacute;n entre los institutos de formaci&oacute;n terciaria y las universidades a fin de facilitar los mecanismos para permitir el paso de una carrera a otra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proceso de internacionalizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior sufrido desde hace algunos a&ntilde;os tambi&eacute;n exige un cambio en este sentido. Dom&iacute;nguez (2001) establece los principales contenidos de este proceso, entre los que se cuentan el recorte de la duraci&oacute;n de las carreras a fin de permitir salidas laborales intermedias y la obtenci&oacute;n del primer t&iacute;tulo a los tres a&ntilde;os, con habilitaci&oacute;n para el mercado de trabajo. Sobre todo, cuando las estad&iacute;sticas indican que el nivel de finalizaci&oacute;n de las carreras es bastante superior en el espacio SNU. Como indican los <a href="/img/revistas/resu/v41n161/a5g5.jpg" target="_blank">gr&aacute;ficos 5</a> y <a href="/img/revistas/resu/v41n161/a5g6.jpg" target="_blank">6</a>, las tasas de egreso en proporci&oacute;n a los apuntados en este nivel son m&aacute;s del doble que las tasas de egreso en el nivel universitario. Al mismo tiempo, se exige una educaci&oacute;n continua para garantizar la actualizaci&oacute;n permanente de los recursos humanos y una mayor movilidad horizontal y vertical, no s&oacute;lo a nivel de grado y posgrado sino tambi&eacute;n en relaci&oacute;n al terciario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que las cuestiones de calidad y eficiencia institucional ser&iacute;an tema para otro trabajo adicional, motivo por el cual no quiso ahondarse aqu&iacute; demasiado, es interesante notar las bajas tasas que existen en la relaci&oacute;n egresados/registrados para ambos sistemas y en todos los &aacute;mbitos. En el caso de las universidades, las tasas de egreso de las instituciones privadas superan con creces las tasas de egreso de las p&uacute;blicas. Y, aunque la diferencia no es tan notoria, algo similar sucede para el caso de las instituciones de nivel terciario, excepto para el caso de las Ciencias de la Salud. Garc&iacute;a Sol&aacute; (2004: 23) ya hab&iacute;a observado para el per&iacute;odo 1982&#45;2001 que "la gesti&oacute;n privada (superaba) en un 82% la eficiencia de la gesti&oacute;n estatal" en estos t&eacute;rminos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea de reducir las curr&iacute;culas de ciertas carreras universitarias a 4 a&ntilde;os genera presiones, tanto de los sectores docentes que no quieren perder sus puestos de trabajo, como del alumnado que no quiere carreras desvalorizadas. Si se estableciera un ciclo b&aacute;sico com&uacute;n de 2 a&ntilde;os, todo esto podr&iacute;a reformularse, reorientando recursos en docencia y reformando las curr&iacute;culas de las carreras reguladas seg&uacute;n pautas internacionales. No debe olvidarse que en los pa&iacute;ses desarrollados, las carreras de grado son de m&aacute;s corta duraci&oacute;n y de formaci&oacute;n general, articul&aacute;ndose luego con maestr&iacute;as de especializaci&oacute;n profesional o antesala de la carrera acad&eacute;mica que culmina con el doctorado. Incluso, muchas veces la habilitaci&oacute;n profesional se otorga con el t&iacute;tulo de maestr&iacute;a y no con el de grado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un Acuerdo Marco para la Educaci&oacute;n Superior no Universitaria (MECyT, 2005) se establece que la planificaci&oacute;n de la oferta educativa debe basarse en un desarrollo articulado del sistema y que, para ello, las jurisdicciones provinciales y nacional debieran promover instancias de acuerdos regionales. La educaci&oacute;n SNU deber&iacute;a tener un lugar protag&oacute;nico en el desarrollo de un proyecto nacional inclusivo que contemple una perspectiva de largo plazo. Al mismo tiempo, este proceso debiera estar regido por los principios de <i>calidad, equidad, integraci&oacute;n e intersectorialidad.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Consideraciones finales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El surgimiento del Sistema de Educaci&oacute;n Superior en Argentina se produjo, desde sus comienzos, sin una estructuraci&oacute;n planificada sino m&aacute;s bien respondiendo a las necesidades hist&oacute;ricas y la l&oacute;gica de los gobiernos de turno: las primeras universidades en &eacute;pocas coloniales, los primeros institutos de formaci&oacute;n docente a inicios del siglo XX, las instituciones de formaci&oacute;n t&eacute;cnica bajo los gobiernos peronistas, son un claro ejemplo de ello. M&aacute;s recientemente, puede verse que, como menciona Borello (2003: 8) introduciendo a Sigal y Wentzel (2002): "la oferta (educativa) no se ha desarrollado a partir de las demandas existentes en cada jurisdicci&oacute;n sino que, por el contrario, es decidida administrativamente por los organismos centrales de conducci&oacute;n del sistema educativo". Y a&uacute;n as&iacute;, parece decidirse sin un pleno conocimiento de las dimensiones y las necesidades del mismo. Dado que la expansi&oacute;n que experiment&oacute; a partir de los a&ntilde;os ochenta no surgi&oacute; como resultado de una pol&iacute;tica educativa deliberada, el crecimiento fue desordenado y super&oacute; con creces la capacidad de gesti&oacute;n y financiamiento del propio sistema, transformando el atropellado crecimiento inicial en una extraordinaria explosi&oacute;n de instituciones que, lejos de complementar sus ofertas y actividades educativas, compitieron y compiten, muchas veces, por la matr&iacute;cula sin claras reglas de juego. Efectivamente, y respondiendo al interrogante que dio motivaci&oacute;n a este trabajo, el Sistema de Educaci&oacute;n Superior se encontr&oacute; (y quiz&aacute;s se encuentre a&uacute;n hoy en d&iacute;a) fuera de control.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, no puede asegurarse que la constituci&oacute;n actual de los sistemas de educaci&oacute;n su y SNU sean consecuencia de comportamientos irracionales, sino m&aacute;s bien de "pol&iacute;ticas educativas fragmentadas e implementadas por distintos gobiernos, en funci&oacute;n de intereses, proyectos pol&iacute;ticas y modelos econ&oacute;micos diferentes" (Mollis, 2007: 73), en cuyo plano encontraron espacio las instituciones de orden privado para acrecentar su &oacute;rbita de alcance. Si se piensa en el sistema SNU de gesti&oacute;n privada (el de mayor expansi&oacute;n), puede verse c&oacute;mo se conjugaron cuestiones hist&oacute;ricas y pol&iacute;ticas para incentivar el accionar tanto desde el lado de la oferta como de la demanda. En Argentina, la crisis de los noventa y, m&aacute;s recientemente, la de 2001, golpearon en mayor medida a las clases sociales medias y medias bajas, integradas por individuos cuyas posibilidades materiales posibilitaban a&uacute;n el acceso a un sistema de educaci&oacute;n oneroso, siempre que la extensi&oacute;n temporal no sea excesiva. Al mismo tiempo, el paradigma neoliberal exig&iacute;a una mayor preparaci&oacute;n y el mercado laboral dejaba afuera a individuos que volv&iacute;an a volcarse a los espacios de capacitaci&oacute;n, tratando de palear los efectos desmotivantes del desempleo. El sistema estatal no pod&iacute;a responder al enorme incremento de la demanda y el costo pol&iacute;tico de una "privatizaci&oacute;n" del Sistema de Educaci&oacute;n Superior hubiera sido enorme. La soluci&oacute;n espont&aacute;nea fue el aprovechamiento del marco de desregulaci&oacute;n e inacci&oacute;n gubernamental por parte de las instituciones privadas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La instauraci&oacute;n de la Ley de Educaci&oacute;n Superior en 1995 y los posteriores mecanismos de evaluaci&oacute;n surgidos en esta reglamentaci&oacute;n trataron de corregir algunas de las falencias mencionadas en este trabajo, y encauzar a los sistemas de educaci&oacute;n SU y SNU dentro de ciertos l&iacute;mites de calidad y eficiencia, a fin de albergar en forma arm&oacute;nica a todas las instituciones del sistema. A&uacute;n as&iacute;, este nuevo marco jur&iacute;dico no garantiza por s&iacute; solo, la superaci&oacute;n de las limitaciones que enfrenta la educaci&oacute;n superior en materia de financiamiento, gesti&oacute;n y articulaci&oacute;n. Para esto ser&iacute;a imprescindible, en primer lugar, establecer una pol&iacute;tica de financiamiento en cierto modo independiente del cauce econ&oacute;mico. Por otra parte, la infinidad de t&iacute;tulos que otorgan las distintas instituciones generan innumerables problemas de aceptaci&oacute;n, transparencia y planificaci&oacute;n, a&uacute;n dentro de una determinada jurisdicci&oacute;n provincial. La aparici&oacute;n de diferentes instituciones, provocan en la sociedad una mayor demanda por informaci&oacute;n acerca de la calidad de la ense&ntilde;anza impartida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La matr&iacute;cula y la oferta existentes tienden a concentrarse en unas pocas disciplinas ligadas a las carreras tradicionales, como derecho y econom&iacute;a y administraci&oacute;n, en el caso de las universidades; y administraci&oacute;n, inform&aacute;tica y actividades param&eacute;dicas, en el caso de los institutos de formaci&oacute;n terciaria, adem&aacute;s de la formaci&oacute;n docente; hecho que no se encuentra en concordancia con las demandas laborales. Articular los sistemas de educaci&oacute;n SU y SNU con el mercado de trabajo y el nivel de educaci&oacute;n media supone, adem&aacute;s de la homologaci&oacute;n de t&iacute;tulos y la generaci&oacute;n de mecanismos de traspaso de un sistema a otro, la necesidad de informar y orientar al ingresante en el Sistema de Educaci&oacute;n Superior en conjunto con el otorgamiento de becas selectivas que orienten la demanda hacia &aacute;reas estrat&eacute;gicas (Comisi&oacute;n de Mejoramiento de la Educaci&oacute;n Superior, 2001). Nuevamente, la articulaci&oacute;n con el nivel medio deber&iacute;a pensarse a trav&eacute;s del establecimiento de un nuevo nivel que solucione, a la vez, el problema de la heterogeneidad de instituciones de nivel medio. Generar nuevas instituciones ser&iacute;a por dem&aacute;s costoso y dif&iacute;cil de realizar. Modificar las instituciones ya existentes es, de por s&iacute;, una tarea ardua pero que valdr&iacute;a la pena intentar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Banco Mundial. (2000). <i>Educaci&oacute;n Superior en los Pa&iacute;ses en Desarrollo: Peligros y Promesas.</i> Grupo Especial sobre Educaci&oacute;n Superior y Sociedad, Washington, Banco Mundial y UNESCO.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865278&pid=S0185-2760201200010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Borello, Jos&eacute; Antonio (2003). <i>Los institutos t&eacute;cnicos terciarios en la Argentina: Las dimensiones de una estrategia de fortalecimiento desde lo local,</i> Buenos Aires, MECyT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865280&pid=S0185-2760201200010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brunner, Jos&eacute; Joaqu&iacute;n (2005). <i>Tendencias recientes de la Educaci&oacute;n Superior a nivel internacional: marco para la discusi&oacute;n sobre procesos de aseguramiento de la calidad,</i> Documento de trabajo, Universidad Adolfo Ib&aacute;&ntilde;ez, Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865282&pid=S0185-2760201200010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brunner, Jos&eacute; Joaqu&iacute;n y Bricall, Josep (2000). <i>Universidad Siglo XXI. Europa y Am&eacute;rica Latina, Regulaci&oacute;n y Financiamiento.</i> Documentos Columbus sobre Gesti&oacute;n Universitaria, Par&iacute;s, Programa Columbus.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865284&pid=S0185-2760201200010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comisi&oacute;n de Mejoramiento de la Educaci&oacute;n Superior (2001). <i>Informes de la Comisi&oacute;n de Mejoramiento de la Educaci&oacute;n Superior,</i> Buenos Aires, MECyT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865286&pid=S0185-2760201200010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CONEAU (2006). <i>Actividades de la</i> CONEAU<i>&#45; Documento Actualizado al 27 de Septiembre de 2006,</i> Buenos Aires, MECyT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865288&pid=S0185-2760201200010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Coordinaci&oacute;n General de Estudio de Costos del Sistema Educativo (2011). <i>Series del Gasto Educativo Nacional, Jurisdiccional y Consolidado,</i> Ministerio de Educaci&oacute;n, Argentina, (recuperado en abril 2011), <a href="http://www.me.gov.ar/cgecse/pdf/total_pais.pdf" target="_blank">http://www.me.gov.ar/cgecse/pdf/total_pais.pdf</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865290&pid=S0185-2760201200010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Coraggio, Jos&eacute; Luis (2001). <i>Construir Universidad en la Adversidad, Desaf&iacute;os de la Educaci&oacute;n Superior en Am&eacute;rica Latina.</i> II Reuni&oacute;n de Ministros de Educaci&oacute;n de las Am&eacute;ricas en el &Aacute;mbito del CIDI, Punta del Este, OEA / OAS.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865291&pid=S0185-2760201200010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">DINIECE . <i>Anuario Estad&iacute;stico Educativo.</i> Red Federal de Informaci&oacute;n Educativa, Buenos Aires, Ministerio de Educaci&oacute;n, <a href="http://www.me.gov.ar/diniece/" target="_blank">http://www.me.gov.ar/diniece/</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865293&pid=S0185-2760201200010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dom&iacute;nguez, Ricardo (2001). <i>La internacionalizaci&oacute;n de las universidades y las estrategias de financiamiento,</i> Documento de trabajo, Buenos Aires, Universidad de Belgrano.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865295&pid=S0185-2760201200010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fern&aacute;ndez Alfaro, Susana y Fern&aacute;ndez L&oacute;pez Sara (2004). "Modelos de financiamiento de las universidades p&uacute;blicas en Am&eacute;rica Latina: el caso de Argentina, M&eacute;xico y Brasil", en <i>Revista de la Educaci&oacute;n Superior,</i> Vol. XXXII (4), N&deg; 132, M&eacute;xico, ANUIES.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865297&pid=S0185-2760201200010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fern&aacute;ndez Lamarra, Norberto (2002). <i>La Educaci&oacute;n Superior en Argentina.</i> Proyecto Observatorio sobre la Educaci&oacute;n Superior en Am&eacute;rica Latina y el Caribe, Buenos Aires, IESALC / UNESCO.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865299&pid=S0185-2760201200010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Formichella, Mar&iacute;a Marta y Rojas, Mara. (2007). "El proceso de descentralizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n en Argentina. Un caso: la Provincia de Buenos Aires", en <i>Perspectivas de la educaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina,</i> Quito, FLACSO y Ministerio de Cultura del Ecuador.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865301&pid=S0185-2760201200010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a Sol&aacute;, Manuel G. (2004). <i>El Financiamiento de las Instituciones de Educaci&oacute;n Superior en Argentina.</i> Instituto de Educaci&oacute;n Superior para Am&eacute;rica Latina y el Caribe, Venezuela, IESALC / UNESCO.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865303&pid=S0185-2760201200010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Honorable C&aacute;mara de Diputados y Senadores de la Naci&oacute;n (1992). <i>Ley de Transferencia de los Servicios Educativos de la Naci&oacute;n a las Provincias,</i> Ley N&deg; 24.049, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865305&pid=S0185-2760201200010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Honorable C&aacute;mara de Diputados y Senadores de la Naci&oacute;n (1993). <i>Ley Federal de Educaci&oacute;n,</i> Ley N&deg; 24.195, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865307&pid=S0185-2760201200010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Honorable C&aacute;mara de Diputados y Senadores de la Naci&oacute;n (1995). <i>Ley Nacional de Educaci&oacute;n Superior,</i> Ley N&deg; 24.521, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865309&pid=S0185-2760201200010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Honorable C&aacute;mara de Diputados y Senadores de la Naci&oacute;n (2006). <i>Ley de Financiamiento Educativo,</i> Ley N&deg; 26.075, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865311&pid=S0185-2760201200010000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">IESALC (2007). Informe Sobre la Educaci&oacute;n Superior en Am&eacute;rica Latina y el Caribe 2000&#45;2005, La Metamorfosis de la Educaci&oacute;n Superior, Caracas, IESALC / UNESCO.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865313&pid=S0185-2760201200010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">IIPE (2001). <i>El Ingreso en la Universidad,</i> Informes Period&iacute;sticos para su Publicaci&oacute;n &#45; N&deg;2. Buenos Aires, UNESCO.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865315&pid=S0185-2760201200010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">INDEC (2011). <i>Demanda Laboral Insatisfecha en Argentina, cuarto trimestre de 2010.</i> Informaci&oacute;n de Prensa, Buenos Aires, Secretar&iacute;a de Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica / Ministerio de Econom&iacute;a y Producci&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865317&pid=S0185-2760201200010000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jim&eacute;nez, Elsi (2007). "La historia de la universidad en Am&eacute;rica Latina", en <i>Revista de la Educaci&oacute;n Superior,</i> Vol XXXVI (1), N&deg; 141, M&eacute;xico, ANUIES.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865319&pid=S0185-2760201200010000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kr&uuml;eger, Natalia; Formichella, Mar&iacute;a Marta y Rojas, Mara; (2009), "Los procesos de descentralizaci&oacute;n educativa y sus resultados: un an&aacute;lisis para Argentina", en <i>Econom&iacute;a y Sociedad,</i> 14, (24), M&eacute;xico, Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865321&pid=S0185-2760201200010000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MECyT (2005). <i>Acuerdo Marco para la Educaci&oacute;n Superior no Universitaria,</i> Documentos para la concertaci&oacute;n, Serie A N&deg; 23, Buenos Aires, Consejo Federal de Cultura y Educaci&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865323&pid=S0185-2760201200010000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mollis, Marcela (2007). "La educaci&oacute;n superior en Argentina: balance de una d&eacute;cada", en <i>Revista de la Educaci&oacute;n Superior,</i> Vol. XXXVI (2), N&deg; 142, M&eacute;xico, ANUIES.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865325&pid=S0185-2760201200010000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rojas, Mara (2011). <i>Planificaci&oacute;n educativa para el desarrollo: influencia de variables econ&oacute;micas y sociales sobre la formaci&oacute;n de capital humano,</i> Tesis de Doctor en Econom&iacute;a, Bah&iacute;a Blanca, Universidad Nacional del Sur / EDINUS, <i>Mimeo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865327&pid=S0185-2760201200010000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SPU <i>Anuario de Estad&iacute;sticas Universitarias.</i> Buenos Aires, Coordinaci&oacute;n de Investigaciones e Informaci&oacute;n Estad&iacute;stica (CIEE), Ministerio de Educaci&oacute;n (<a href="http://www.me.gov.ar/spu/" target="_blank">http://www.me.gov.ar/spu/</a>).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6865329&pid=S0185-2760201200010000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="note"></a>Nota</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Concentr&aacute;ndose en los tres puntos clave del proceso educativo (Ingreso, permanencia y egreso de las Instituciones de educaci&oacute;n superior), Jim&eacute;nez (2007: 176) establece que el m&aacute;s importante para la sociedad del conocimiento es el segundo: el proceso de aprendizaje. Sin embargo, tambi&eacute;n coexiste la "sociedad del entrenamiento", en donde "lo que importaba era el egreso, la formaci&oacute;n de los recursos para satisfacer el mercado laboral".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Clara muestra de ello es la ligaz&oacute;n del financiamiento de la educaci&oacute;n argentina al Producto Bruto Interno (PBI) como un porcentaje fijo de este &uacute;ltimo, de acuerdo a las sucesivas leyes presupuestarias, adem&aacute;s de que la pol&iacute;tica educativa se dise&ntilde;a dentro del proyecto econ&oacute;mico elaborado desde el Ministerio de Econom&iacute;a (Mollis, 2007).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Los mismos son: a) per&iacute;odo colonial y los primeros a&ntilde;os de la Independencia &#45; los or&iacute;genes de la educaci&oacute;n superior en Argentina se remontan a la creaci&oacute;n de un colegio jesu&iacute;tico en 1613, en la actual provincia de C&oacute;rdoba &#45;; b) la organizaci&oacute;n nacional y constitucional, de 1810 a 1863; c) la universidad olig&aacute;rquica y liberal, hasta 1918; d) la Reforma Universitaria, de 1918 a mediados de los cuarenta; e) la Universidad y el peronismo, durante los dos gobiernos de aquel presidente; f) la restauraci&oacute;n reformista y su crisis, desde fines de los cincuenta hasta empezada la d&eacute;cada del setenta; g) el peronismo de los setenta, de 1973 a 1976; h) la dictadura militar, hasta 1983; i) la recuperaci&oacute;n democr&aacute;tica, de 1983 a 1989; j) Los noventa y la Ley de Educaci&oacute;n Superior, desde entonces y hasta la actualidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Como ser, por ejemplo, los institutos t&eacute;cnicos para egresados de escuelas industriales y los cursos para carreras param&eacute;dicas, entre otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Este proceso se hab&iacute;a iniciado unos a&ntilde;os antes a partir de las leyes de Emergencia Econ&oacute;mica y Reforma del Estado (1989). Las mismas dieron el marco a la Ley de Transferencia de Servicios Educativos de la Naci&oacute;n a las Provincias (1992), cuya principal cr&iacute;tica se basa en el hecho de que se transfiri&oacute; la responsabilidad de la educaci&oacute;n a los estados provinciales sin nuevas transferencias de fondos. Las provincias debieron responsabilizarse del financiamiento y regulaci&oacute;n del sistema, sin ning&uacute;n tipo de apoyo por parte del Estado Nacional Argentino (Kr&uuml;eger <i>etal.,</i> 2010)</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Lamentablemente, los datos del &uacute;ltimo Censo Nacional realizado en Argentina durante el 2010 estar&aacute;n disponibles reci&eacute;n a partir de junio del 2011, por lo cual a&uacute;n no pueden establecerse comparaciones m&aacute;s recientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Es interesante, sin embargo, notar la diferencia que existe entre los datos censales y los declarados por la Secretar&iacute;a de Pol&iacute;ticas Universitarias (SPU) y la Direcci&oacute;n Nacional de Informaci&oacute;n y Evaluaci&oacute;n de la Calidad Educativa (DINIECE). El mismo dato de "alumnos que asisten a Nivel Universitario" parece estar subestimado en la tabla de datos censales presentada aqu&iacute;, o sobreestimado en el Anuario Estad&iacute;stico 2001 de la SPU, dado que en el Anuario se declara una cantidad de alumnos que asist&iacute;a en dicho a&ntilde;o de m&aacute;s de 1,2 millones. Es probable, sin embargo, que el dato censal sea el m&aacute;s correcto, dado que es la condici&oacute;n que declara la persona poseer al momento de ser encuestada. Podr&iacute;a suceder que personas que declararon "asistir a la universidad pero ya no", y no completaron el nivel educativo de referencia, sean considerados alumnos regulares en el sistema educativo de todas formas, sobreestimando el dato en el Anuario Estad&iacute;stico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Esto tambi&eacute;n se encuentra en concordancia con la evoluci&oacute;n en toda Am&eacute;rica Latina de la educaci&oacute;n superior, en donde el sector privado se ha tornado mucho m&aacute;s heterog&eacute;neo y diversificado que el p&uacute;blico, pero adem&aacute;s, procurando mantenerse fuera de los debates acad&eacute;micos o presupuestarios "como organismos neutros frente a la sociedad" (Jim&eacute;nez, 2007: 169)</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> La CONEAU fue creada mediante la Ley de Educaci&oacute;n Superior. Es un organismo descentralizado que funcionaba en jurisdicci&oacute;n del Ministerio de Educaci&oacute;n, Ciencia y Tecnolog&iacute;a (MEcyr), escindido desde el 2007 en los ministerios de Educaci&oacute;n y de Ciencia, Tecnolog&iacute;a e Innovaci&oacute;n Productiva. La CONEAU es el &uacute;nico organismo p&uacute;blico nacional argentino de evaluaci&oacute;n y acreditaci&oacute;n universitaria, y su creaci&oacute;n est&aacute; en relaci&oacute;n con la tendencia en todo Latinoam&eacute;rica del surgimiento de entidades de control. La ley autoriza tambi&eacute;n, la creaci&oacute;n de entidades privadas de evaluaci&oacute;n y acreditaci&oacute;n, reconocidas por el actual Ministerio de Educaci&oacute;n, previo dictamen de la CONEAU.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Las mismas son la Universidad de Bologna y la FLACSO.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> El reporte de los datos correspondiente a los a&ntilde;os 2006 para el caso del sistema de educaci&oacute;n SNU y 2008 para el su como los datos de mayor actualizaci&oacute;n posible, responde al hecho de que estos anuarios son los &uacute;ltimos en detallar dicha informaci&oacute;n a la fecha de hoy.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> El Instituto Nacional de Estad&iacute;sticas y Censos (INDEC), realiza trimestralmente la Encuesta de Demanda Laboral Insatisfecha. Los Informes de la mencionada encuesta tratan de dar una idea de los requerimientos laborales no cubiertos. A tal fin, se define la demanda laboral insatisfecha como "la ausencia de oferta id&oacute;nea de trabajadores para responder a un requerimiento espec&iacute;fico por parte de las empresas, organismos p&uacute;blicos, o cualquier otra organizaci&oacute;n que act&uacute;e como demandante de sus servicios; expresado mediante avisos en los diarios o Internet, carteles en la v&iacute;a p&uacute;blica, b&uacute;squedas de boca en boca, etc." (INDEC, 2011: 1).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Las dificultades mencionadas se analizan en mayor detalle en Formichella y Rojas (2007).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Este indicador, adem&aacute;s de mantenerse siempre por debajo de la meta fijada, fue muy variable a lo largo de los a&ntilde;os. Por ejemplo, hacia el a&ntilde;o 2004, el gasto p&uacute;blico en educaci&oacute;n represent&oacute; el 3.8 % del PBI de Argentina, mientras que el gasto p&uacute;blico total en instituciones educativas de nivel superior rondaba solamente el 0.6 % del pbi.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> A partir de la crisis econ&oacute;mica y social iniciada en diciembre del 2001, si bien hubo una buena recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica desde el a&ntilde;o 2003, Argentina ha venido sufriendo un importante proceso inflacionario. Esta ha sido una raz&oacute;n adicional para justificar el aumento acaecido en el &aacute;mbito de la educaci&oacute;n, ya que los mismos han respondido tambi&eacute;n a una necesidad de evitar la erosi&oacute;n de los fondos existentes. Por ello es interesante observar c&oacute;mo en t&eacute;rminos de porcentajes sobre PBI, las cifras no se han visto mayormente modificadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Los mismos establecieron erogaciones de $1,817 millones para el caso de la educaci&oacute;n no universitaria y $7,366 millones para el caso de las universidades estatales, seg&uacute;n el Anuario de Estad&iacute;sticas Educativas 2008 (Ministerio de Educaci&oacute;n, 2009) y la Coordinaci&oacute;n General de Estudio de Costos del Sistema Educativo (Ministerio de Educaci&oacute;n, 2011)</font></p>      ]]></body><back>
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