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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Presentaci&oacute;n</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Breve ensayo sobre la inexistencia de Pablo Latap&iacute; Sarre<a href="#nota">*</a></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Manuel Gil Ant&oacute;n**</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Profesor, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, Unidad Iztapalapa.</i> Correo e: <a href="mailto:maga@correo.azc.uam.mx">maga@correo.azc.uam.mx</a></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">Septiembre 25 de 2009</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alguna vez propuse que lo importante era perder el doctorado en una ceremonia en que se le conced&iacute;a ese grado, en forma honor&iacute;fica, a Pablo Latap&iacute;. Era en Colima. Fue un d&iacute;a 25, como hoy, pero de agosto del a&ntilde;o pasado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa lecci&oacute;n me la ense&ntilde;&oacute; Santiago Ram&iacute;rez pues al volver de sus estudios en Francia &#150;con dos doctorados, uno en matem&aacute;ticas y otro en filosof&iacute;a&#151; mostr&oacute; a su padre los diplomas con orgullo: el viejo, socarr&oacute;n (y en realidad muy contento) le dijo: bueno, pues ahora sigue lo m&aacute;s dif&iacute;cil Santiaguito: necesitas perder el doctorado. &iquest;C&oacute;mo? Don Santiago sonre&iacute;a: s&iacute;, s&eacute; del empe&ntilde;o que pusiste en tus tesis, las noches duras estudiando, y eso es valioso, pero hay que trabajar m&aacute;s, mucho m&aacute;s, para perderlo... &iquest;Por qu&eacute;? Mira, mi hijo: las personas a las que respetamos y de las que aprendemos m&aacute;s, perdieron, en su momento y enhorabuena, su doctorado. Nadie dice Doctor Darwin, Doctor Marx, Doctor Freud... igualados decimos nada m&aacute;s Darwin, Marx, Freud, Eisntein. Eso es lo importante.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Latap&iacute;, Don Pablo, Pablo... No era necesario anteponer el grado, pues lo docto lo llevaba, como los que lo son, zurcido ya en los huesos. Basta su nombre. Quiz&aacute; fuera bueno en estos tiempos de vanagloria tan en uso, que a nadie se le otorgue un doctorado a causa del honor de su camino intelectual si no ha perdido el doctorado; no lo merece ni le es propio si requiere y a&uacute;n exige, perdido en sus indicadores fatuos, que se le anteponga el grado, el nivel 18 del SNI, un perfil deseable, millones de puntos y ser el codo o el peron&eacute; de un cuerpo acad&eacute;mico ultra consolidado y excelente de nivel internacional, reconocido incluso en la estaci&oacute;n espacial donde lleg&oacute; nuestro compatriota, Jos&eacute;, hace unas semanas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al convidarme el COMIE a participar en este espacio dedicado a Pablo Latap&iacute;, tuve la necesidad de pensar c&oacute;mo hacer para decir algo con sentido, y con riesgo: expresar lo que significa, en mi caso, cuando a uno de nosotros ya no lo vemos donde sol&iacute;a estar. Y no va a llegar m&aacute;s nunca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces entend&iacute; que hay dos caminos: escuchar a varios colegas que, como ayer, al presentar su m&aacute;s reciente libro, nos han compartido su mirada sobre Don Pablo y la mirada que Latap&iacute; generaba en torno a ellos, su testimonio, que no excluye, por supuesto, referencias a su trayectoria. Ese es un modo muy valioso para acercarse a la persona desde la mirada de otro. Sylvia Schmelkes, Felipe Mart&iacute;nez Rizo y Susana Quintanilla ayer lo hicieron de manera ejemplar<sup><a href="#nota">1</a></sup>. Pero me di cuenta que hay otro camino: postular su inexistencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del mismo modo en que la importancia de perder el doctorado, como tesis y proyecto intelectual, la premisa a sostener acerca de la inexistencia de Pablo Latap&iacute; merece, y se los pido, unos minutos de paciencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para dar fundamento y hacer inteligible esta propuesta hay dos veredas, o al menos yo s&eacute; andar por dos senderos: la de la raz&oacute;n y la del arte. En una estar&aacute; otro se&ntilde;or que no requiere dotorado, Kant, y por otro lado un poeta, de esos que a&uacute;n menos que en nuestro medio requieren alg&uacute;n blas&oacute;n previo a su nombre.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Primero Kant: la tesis que ahora defiendo es que, desde un punto de vista no trivial e importante para saber andar luego de haberle dicho adi&oacute;s, o por ah&iacute; nos vemos (seg&uacute;n cada quien lo considere apropiado) Pablo Latap&iacute; no existi&oacute; o, al menos, no lo sabemos ni lo podremos saber.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fil&oacute;sofo alem&aacute;n postul&oacute; que el conocimiento de lo que las cosas, o las personas son, ser&aacute;n, han sido y les constituye de manera inmutable y para todos id&eacute;ntico, no es parte del proyecto cognitivo humano. No es posible lograrlo. El conocimiento que nos es alcanzable jam&aacute;s ser&aacute; absoluto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El saber de lo esencial en el sentido fuerte de la palabra: aquello que hace que algo o alguien sea lo que es con independencia del tiempo, lugar, modo, relaci&oacute;n, y que nunca cambia pues por eso se le llama sustancia y se le distingue de lo accidental (esto s&iacute;, variable) no nos es accesible. &iquest;Habr&aacute; esencias? La respuesta es el silencio. No es decisible, y permanece como pregunta sin soluci&oacute;n a nuestro alcance, pues si dij&eacute;ramos que s&iacute;, es que llegamos a ellas, y si afirm&aacute;ramos lo contrario, que no, es que, en total contradicci&oacute;n con la negativa, llegamos a donde deber&iacute;an estar y no las hallamos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> A su juicio, y en eso se basa toda la epistemolog&iacute;a moderna, la condici&oacute;n de posibilidad del conocimiento humano no es <i>noum&eacute;nica </i>&#150;esto es, de lo que las cosas o las personas son en s&iacute;&#150; sino que siempre lo accesible es <i>fenom&eacute;nico, </i>relativo a quien conoce, relacional: lo que son para nosotros, acotados nuestros sentidos y categor&iacute;as propias de la Raz&oacute;n que compartimos, ubicados en cierto ser y circunstancia en trat&aacute;ndose de otros: limitados, s&iacute;, bien marcados los umbrales, es cierto, pero a su vez, en el quicio de esos l&iacute;mites, con margen para conocer lo que las cosas, los entes, las personas son y, como seres culturales, significan, no en s&iacute;, sino siempre y sin remedio, o afortunadamente, para nosotros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por eso Pablo Latap&iacute; no existi&oacute; en tanto algo enunciable como esencia. La esencia es por definici&oacute;n est&aacute;tica, su constituci&oacute;n central, dice Arist&oacute;teles, es lo inmutable y esa es su deuda con Parm&eacute;nides: "Nada Cambia". No hay, hubo ni habr&aacute; un Latap&iacute; uno, y s&oacute;lo uno, como es propio de esa acepci&oacute;n de lo ya dado de una vez y para siempre, sino, en confluencia con Her&aacute;clito, siempre estuvo arrojado en el mundo (eso es existir) entretejido en m&uacute;ltiples relaciones, en medio de la condici&oacute;n humana m&aacute;s profunda seg&uacute;n los sabios: cambiando. As&iacute;: en gerundio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dec&iacute;a Her&aacute;clito que nadie se mete dos veces en el mismo r&iacute;o, y Fernando Vallejo, ese extraordinario escritor colombiano, afirma que no es por una, sino por dos razones. La m&aacute;s inmediata, la que sin duda se pondr&iacute;a en la prueba enlace, es porque el r&iacute;o no es igual, siempre est&aacute; en movimiento, pero la segunda &#150;tal vez m&aacute;s importante&#150; porque nadie es el mismo que fue la primera vez al puente para lanzarse a las aguas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cambia el r&iacute;o, cambiamos nosotros: la din&aacute;mica, ese cambio no nos define, eso ser&iacute;a esencialista: s&oacute;lo nos delimita pero, al hacerlo, produce el milagro de hacernos posibles.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qui&eacute;n es Latap&iacute;? &iquest;Alguien puede decir de &eacute;l, sin dejar lugar a duda, lo que lo constituy&oacute; de manera esencial, absoluta, inmutable, sustancial en caso de que haya tal situaci&oacute;n, congelado, sin posibilidad de cambio, salto, retorno, variedad y diferencia o reposo? Sostengo, con mi cuasi tocayo alem&aacute;n, don Emmanuel, que bien sabemos que no podemos ni afirmar ni negar que eso haya existido o exista ahora.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que propongo pensar, y as&iacute; reconocer y recuperar con claridad lo que nos sucede con La Ausencia, se puede basar, si la inclinaci&oacute;n de usted es filos&oacute;fica, en la posici&oacute;n kantiana que postula al conocimiento como una situaci&oacute;n siempre relativa. Pero tambi&eacute;n se puede asir por la arista m&aacute;s honda de la poes&iacute;a. Lo dice, y vaya que bien, Octavio Paz en <i>Piedra de Sol. </i>Ah&iacute; tall&oacute; el poeta, en endecas&iacute;labos, lo que hasta ahora ha sido un ejercicio intelectual:</font></p>     <blockquote>       <blockquote>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;la vida, cu&aacute;ndo fue de veras nuestra?,    <br>       &iquest;cu&aacute;ndo somos de veras lo que somos?,    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>        bien mirado no somos, nunca somos    <br>        a solas sino v&eacute;rtigo y vac&iacute;o,    <br>        muecas en el espejo, horror y v&oacute;mito,     <br>       nunca la vida es nuestra, es de los otros,    <br>        la vida no es de nadie, todos somos    <br>        la vida, pan de sol para los otros,    <br>        los otros todos que nosotros somos,    <br>       soy otro cuando soy, los actos m&iacute;os    <br>       son m&aacute;s m&iacute;os si son tambi&eacute;n de todos,    <br>        para que pueda ser he de ser otro,    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>        salir de m&iacute;, buscarme entre los otros,    <br>        los otros que no son si yo no existo,    <br>        los otros que me dan plena existencia,    <br>        no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,    <br>        la vida es otra, siempre all&aacute;, m&aacute;s lejos,    <br>        fuera de ti, de m&iacute;, siempre horizonte,    <br>        vida que nos desvive y enajena,    <br>        que nos inventa un rostro y lo desgasta,    <br>        hambre de ser, oh muerte, pan de todos.."</font></p>   </blockquote> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin remedio y para buenaventura nuestra, las relaciones con los dem&aacute;s nos constituyen: fuera de ellas, socialmente no somos. En su ausencia, en caso de haber algo, es inasible y por ello inefable. Y si no somos socialmente, no existimos, no estamos arrojados ah&iacute;, entre los otros para ser nosotros.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay un Pablo hijo, hermano, t&iacute;o, esposo, escritor, violinista, estudioso, creyente, amigo, maestro, colega, disc&iacute;pulo, adversario, empleado y muchas otras l&iacute;neas f&eacute;rreas simb&oacute;licas, y son v&iacute;as de tren pues es preciso que haya, para que todo lo anterior sea posible, <i>"tren pa'lnorte y tren p a'l sur": </i>esto es, padres, hermanos, sobrinos como Paulina, su esposa, lectores, escuchas, libros, Dios o dios, los carnales, disc&iacute;pulos, colegas, maestros, cr&iacute;ticos de todas las leches &#150;mala y buena&#150; jefes. ..</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay un Pablo, digamos, que se construye (no que es, pero que por eso lleg&oacute; a ser) en la relaci&oacute;n con Mar&iacute;a Matilde, su compa&ntilde;era en la vida; otro con Felipe Mart&iacute;nez Rizo, distinto con Sylvia Schmelkes, variando el tratar a Carlos Mu&ntilde;oz Izquierdo o en la relaci&oacute;n coautoral con Susana Quintanilla, y tantos otros que est&aacute;n ahora entre nosotros; y es otro m&aacute;s con esa muchacha que lo lee hoy, lejos, sin saber ni lo que es ni para lo que en su caso sirva el COMIE, sin haberlo visto ni escuchado, que le adivina, si se asoma, por la foto; y muchos otros: el Latap&iacute; de los que discrepan de su noci&oacute;n de laicidad, y los que adhieren a ella, los que lo conocer&aacute;n ma&ntilde;ana, o en 20 a&ntilde;os al leerlo. Los que lo recuerdan hablando en M&eacute;rida hace un par de a&ntilde;os, los que le dicen Pablo, o Don Pablo, o Latap&iacute;; los que no se atreven a acercarse... y los que al recordarlo ahora lo piensan como cuate del alma, maestro, compa&ntilde;ero, colega, distante o cercano, duro o cari&ntilde;oso, afable, riguroso o terco, con los raspones que da siempre estar en relaci&oacute;n con otro como empleado, jefe, asesor, maestro, amigo. Simplemente humano...</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No somos subsistentes: ni Latap&iacute;, ni usted. Si quitamos todas las relaciones somos imposibles: no somos definibles si por ello se hace alusi&oacute;n a lo esencial como proyecto cognitivo, como sendero intelectual y mucho menos afectivo. A&uacute;n si se es creyente, como Pablo Latap&iacute; reconoce y no esconde nunca, y por fe se afirma tener un alma que permanece a pesar de estar tan lejos como ahora, esa fe, de la que procede el alma, es una relaci&oacute;n espec&iacute;fica con Dios; tanto es as&iacute; que dicen los te&oacute;logos que los seres humanos fueron hechos a imagen y semejanza de ese ser supremo, y para los agn&oacute;sticos, bien se sabe que, en su caso, los hombres hemos hecho a Dios, a todos los dioses de la historia, a nuestra imagen y semejanza o desemejanza, dependiendo del nivel de cr&iacute;tica sobre la condici&oacute;n humana que nos sea accesible o reconozcamos...</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esto se sigue que si Latap&iacute; no existi&oacute; <i>per se, </i>sino en relaci&oacute;n con tantos y distintos, en diversos momentos, circunstancias y modos, cualquiera de esos tantos que hable de &eacute;l no tendr&aacute; m&aacute;s remedio que hablar de s&iacute; en su relaci&oacute;n con quien describe.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; hablar de uno es irremediable cuando hay que hablar de otro, o del Otro? Porque todo otro es construido en la relaci&oacute;n posible y espec&iacute;fica con &eacute;l o ella, del mismo modo que ese otro, esa maravillosa otra nos conforma y moldea, a veces hiriendo o con dulzura, conduce a mirarnos en el espejo de la mirada ausente y decir c&oacute;mo decimos nosotros que nos ve&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es irremediable lo anterior, no es propicio, creo, en un homenaje, intentar decir qui&eacute;n fue, en esencia, Pablo Latap&iacute;. As&iacute;, a secas, sin contexto. Es en vano: hablaremos cada uno, de cada uno de nosotros recordando el v&iacute;nculo sea cual sea el que hubo, haya hoy o habr&aacute; ma&ntilde;ana. Y ese memorial del v&iacute;nculo, colegas, esa memoria de la relaci&oacute;n singular con otro al que conformamos mientras nos pon&iacute;a la cimbra de su construcci&oacute;n rec&iacute;proca, es uno de los caminos que se&ntilde;alaba al inicio, y suele ser, s&oacute;lo en ocasiones muy especiales como ayer, o ahora con el testimonio de Lourdes Chehaibar y Lorenza Villa Lever, un asunto p&uacute;blico que es importante compartir. Es dolor, duelo, vac&iacute;o, memoria, silencio, recuerdos divertidos o dolorosos, sonrisa, coraje, incluso todo esto mezclado con orgullo y alegr&iacute;a. No es Latapi: es nuestro reflejo en su mirar, porque sin el cemento o la argamasa de alguna cercan&iacute;a, de cierto modo de haber sido con &eacute;l, no habr&iacute;a nada que decir.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; consecuencia tiene aceptar la tesis de la no existencia de Latap&iacute; como esencia? A mi parecer, una es callar y dejar que eso que fue amistad, amor, distancia, colegialidad, discrepancia o lo que sea, quede en el rinc&oacute;n vital de lo que es nuestro y se comparte, insisto, a veces en voz alta con la voz quebrada, y en las m&aacute;s, se conserva en la memoria para compartir con uno mismo o los cercanos a uno y al que echamos en falta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero hay otra consecuencia: independientemente del tipo de relaci&oacute;n que se haya tenido con Latap&iacute;, nos es com&uacute;n, accesible no s&oacute;lo a los que han sido contempor&aacute;neos en parte de su vida, o los que fueron cercanos a su andar por estos lares, sino a esos que vienen luego y vendr&aacute;n, nos queda a la mano, considero, su obra, sus escritos, las ideas, los argumentos, las convicciones, el modo de exponerlas y las entidades que crey&oacute; necesarias y contribuy&oacute; a que existieran y su modo de dirigirlas o participar en ellas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tampoco son un&iacute;vocos los libros u otros textos y tomas de posici&oacute;n de alguien: leer es siempre desde un d&oacute;nde y un qui&eacute;n que a su vez var&iacute;a. Como asociaci&oacute;n de estudiosos, de investigadores en el campo de la educaci&oacute;n, de sus actores, sujetos, espectadores o rehenes; de las estructuras y procesos en que se afanan, aferran o desde los cu&aacute;les construyen sus vidas, esas obras, algunas conclusiones, ciertas vetas son un referente compartible.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y&nbsp;si alguien afirmara que la obra est&aacute; acabada, perd&oacute;n, quiz&aacute; les resulte poco elegante, pero no hay remedio: si se afirma que la obra est&aacute; acabada, repito, ya la acabamos y lo acabamos de amolar: Sylvia Schmelkes dec&iacute;a ayer que al leer el m&aacute;s reciente libro de su maestro, colega y amigo, en ocasiones sab&iacute;a por qu&eacute; pensaba as&iacute;, en otras entend&iacute;a que lo que pensaba era m&aacute;s claro al leer una de las cuarenta lecciones que dej&oacute; en el texto, con algunas discrepaba o bien podr&iacute;a aducir que le faltaba cierta informaci&oacute;n... La obra, si no te entend&iacute; mal, Sylvia, est&aacute; como debe estar: abierta. Y cuando Felipe Mart&iacute;nez Rizo propuso que Latap&iacute; guardaba la utop&iacute;a, esa que Serrat dice que "agarra monte", estar&aacute; de acuerdo con este escribidor que no hay nada m&aacute;s contrario a una utop&iacute;a que su cumplimiento, que su cierre, que cualquier concreci&oacute;n en bronce por buena que se le conciba. .. No hay utop&iacute;a que se pueda llevar a cabo o fijarla con varillas de acero: dejar&iacute;a de serlo. Y cuando ha sucedido a juicio de los que as&iacute; lo declaran, hemos sabido y sabemos del infierno.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las ideas, las propuestas, los argumentos tejidos en sus escritos son la referencia a compartir, de las cuales discrepar o coincidir, profundizar o cambiar de rumbo sin pena alguna si as&iacute; nos conduce la evidencia al respecto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiero decirlo de una buena vez: no hay ni habr&aacute; peor actitud hacia un intelectual complejo como fue Latap&iacute;, que entronizarlo o considerarlo perfecto, ni como persona ni como autor. Vaya, &nbsp;no se sigue que eso le pase, sin que alguien salga en su defensa, cuando en 1995 escribi&oacute; ese gran elogio a ser como somos, donde cabemos tan a gusto los gallegos, tal cual somos, sombra y luz, tierra y maravilla: ese art&iacute;culo que hay que valorar mucho, creo, y se llama &#151;qu&eacute; buen t&iacute;tulo&#151; "En defensa de la imperfecci&oacute;n".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&oacute;lo un p&aacute;rrafo, vamos, unas frases si me dan permiso:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Si saberse bueno es peligroso, sentirse llamado a la perfecci&oacute;n es desquiciante. Y debe ser insoportable tratar a alguien que se cree excelente. La perfecci&oacute;n no es humana. (Proceso. "Porque ya atardece", 1995: 100)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y&nbsp;si lo bien toreado es lo bien rematado: al final de ese art&iacute;culo propone un proyecto educativo que conduzca a los j&oacute;venes a reconocerse vulnerables y lo hagan con sentido del humor, porque entonces "...podr&aacute;n cumplir decorosamente con el cometido azaroso de ser hombres, lejos de las frivolidades de la excelencia. (p. 102)</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, considero propio de una ceremonia como esta, indicar que no en pleno, sino en relativo pleno uso de mis facultades mentales, discrepo del margen que conced&iacute;a &#150;cada vez menor a lo largo de su vida, es cierto&#151; al impacto de la investigaci&oacute;n educativa en la acci&oacute;n pol&iacute;tica. Con Weber, a mi juicio, "Una ciencia emp&iacute;rica no puede ense&ntilde;ar a nadie qu&eacute; debe hacer, sino &uacute;nicamente qu&eacute; puede hacer y, en ciertas circunstancias, qu&eacute; quiere..." pues el poder ha de ser responsable y su relaci&oacute;n con el dilema entre medios y fines es muy compleja, de lo que se sigue que pol&iacute;tico tiene una vocaci&oacute;n diferente, basada en hacerse cargo de sus actos y consecuencias, distinta a la del cient&iacute;fico: la convicci&oacute;n y el rigor en la l&oacute;gica de sus argumentos y contrastaciones con lo que ha de entender. Esto ocurre s&iacute; y s&oacute;lo si se trata de buenos pol&iacute;ticos y cient&iacute;ficos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero que, dispuesto a discutir con otros la complicada relaci&oacute;n que he se&ntilde;alado entre el investigador educativo y el poder (s&eacute; que es un tema abierto y nada sencillo), me parece todo un proyecto muy necesario en nuestros d&iacute;as, su defensa de la imperfecci&oacute;n y me considero adicto al periodismo, ahora con grave s&iacute;ndrome de abstinencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De un <i>corpus, </i>de una obra &#150;por nunca estar acabada ni ser definitiva&#150; siempre se aprende: si se la considera terminada y hecha, nada m&aacute;s memorizable, es que no vali&oacute; la pena e inici&oacute; su erosi&oacute;n desde que as&iacute; fue concebida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto,</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;  Negada la existencia de un, uno, solo y verdadero se&ntilde;or Pablo Latap&iacute; del cual se pueda hablar sin atropellar o modificarlo con nuestra relaci&oacute;n espec&iacute;fica con &eacute;l o sus escritos, con las instituciones que pens&oacute; eran necesarias y, sobre todo, pretendiendo alguien decir, sin duda, qui&eacute;n fue: vano intento...</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;  Sabedores de los cientos de Pablos que fue construyendo en su vida, cambiando, adapt&aacute;ndose, aprendiendo, equivoc&aacute;ndose, pidiendo perd&oacute;n o sin poder hacerlo como a veces nos pasa... esto es, si renunciamos a ese viejo h&aacute;bito de creer que somos dioses para decir lo que sucedi&oacute; en la vida de otro, contamos con algo que es muy valioso y accesible, pan de todos: una obra debatible, abierta, imperfecta pero arrojada, que evolucion&oacute;, y con la cual se podr&aacute; dialogar, ense&ntilde;ar, discutir, avanzar.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eso, cofrades en esto de andar vivos, es lo que aporta un intelectual, un indagador, un tipo que se la jug&oacute; con sus valores: sus escritos, referentes compartidos o compartibles, de los cuales tomar distancia o sacarles raja, valiosos en la medida en que sean superables, pues lo ser&aacute;n (superables) si fueron avances en su momento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y reconocer que a todos nos llegar&aacute; el d&iacute;a en que, volviendo a Paz,</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">".. las paredes    <br>     invisibles, las m&aacute;scaras podridas    <br>     que dividen al hombre de los hombres,    <br>     al hombre de s&iacute; mismo, se derrumban    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     por un instante inmenso y vislumbramos    <br>     nuestra unidad perdida, el desamparo    <br>     que es ser hombres, la gloria que es ser hombres    <br>     y compartir el pan, el sol, la muerte    <br>   el olvidado asombro de estar vivos" (Piedra de Sol)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde ah&iacute;, desde el asombro vital que suele olvidarse, he procurado sostener que la existencia y fertilidad de la obra de Latap&iacute; pasa por dos condiciones: reconocer que no existi&oacute;, para bien de todos, como alguien inmutable, sino todo lo contrario, y que su obra est&aacute; abierta y aguarda nuestra lectura cr&iacute;tica, imperfecta sin duda, pero atenta, y la de muchos m&aacute;s cuando ya no estemos. Hacerlo valdr&aacute;, a mi juicio, mucho la pena.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Texto le&iacute;do en el X Congreso Nacional de Investigaci&oacute;n Educativa en la ciudad de Veracruz, que se realiz&oacute; del 21 al 25 de septiembre, organizado por el Consejo Mexicano de Investigaci&oacute;n Educativa A.C. (COMIE).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6955749&pid=S0185-2760200900040000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>El autor se refiere a que el d&iacute;a 24 de septiembre, en la tarde, fue presentado el libro: <i>Finale Prestissimo, </i>cuya autor&iacute;a comparte con Susana Quintanilla Osorio, publicado por la Editorial: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. En la presentaci&oacute;n participaron Sylvia Schmelkes y Felipe Mart&iacute;nez Rizo.</font></p>     ]]></body>
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<conf-name><![CDATA[X Congreso Nacional de Investigación Educativa]]></conf-name>
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