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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Pensamiento universitario: entre la memoria y la utop&iacute;a</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Antonio Camou*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Profesor&#150;investigador del Departamento de Sociolog&iacute;a, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educaci&oacute;n, Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Docente de postgrado de la Universidad de San Andr&eacute;s</i> Correo e: <a href="mailto:antoniocamou@yahoo.com.ar">antoniocamou@yahoo.com.ar</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font size="2" face="verdana"><i>&iquest;No somos acaso una fantas&iacute;a organizada?    <br> </i>Paul Val&eacute;ry, <i>El alma y la danza.</i></font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El domingo 12 de julio falleci&oacute; en Buenos Aires nuestro querido amigo Pedro Krotsch. Cercado desde hac&iacute;a tiempo por una cruel enfermedad se fue a los 67 a&ntilde;os, pero como dicen los hermanos mexicanos 'le hizo la lucha" hasta el final, enfrentando esa batalla con valent&iacute;a y presencia de &aacute;nimo, con humor e iron&iacute;a, con esa sonrisa bien plantada de los que saben que los partidos hay que jugarlos hasta el &uacute;ltimo minuto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras tanto, continu&oacute; atendiendo sus obligaciones de gesti&oacute;n con la Comisi&oacute;n Nacional de Evaluaci&oacute;n y Acreditaci&oacute;n Universitaria (CONEAU), y mantuvo a flote sus compromisos acad&eacute;micos con la Universidad de Buenos Aires (UBA), y con nuestra universidad, donde se desempe&ntilde;aba como profesor e investigador del Departamento de Sociolog&iacute;a de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educaci&oacute;n, y como miembro del Comit&eacute; Cient&iacute;fico de la Especializaci&oacute;n en Docencia Universitaria.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Due&ntilde;o de una vasta y reconocida trayectoria en el campo sociol&oacute;gico, tanto en Argentina como en el extranjero, Pedro ser&aacute; especialmente estimado por las j&oacute;venes generaciones como un aut&eacute;ntico maestro, c&aacute;lido y generoso, afable e ilustrado, apasionado e inspirador, en la gu&iacute;a de estudiantes y graduados por la senda de un pensamiento cr&iacute;tico y plural; ser&aacute; tambi&eacute;n recordado como un decidido impulsor de numerosas iniciativas institucionales para el desarrollo de las ciencias sociales en el pa&iacute;s; y ser&aacute; largamente le&iacute;do por sus m&uacute;ltiples y valiosos aportes intelectuales a la sociolog&iacute;a de la educaci&oacute;n y a los estudios de educaci&oacute;n superior, de los que fue un verdadero pionero en nuestro medio. Sin contar los numerosos art&iacute;culos en revistas nacionales e internacionales, su participaci&oacute;n en congresos o contribuciones en variados vol&uacute;menes, entre sus libros podemos mencionar <i>Universidad y evaluaci&oacute;n. Estado del debate </i>(1994), <i>Educaci&oacute;n superior y reformas comparadas </i>(2001), <i>La universidad cautiva. Legados, marcas y horizontes </i>(2002), <i>Las miradas de la universidad </i>(2003), <i>Evaluando la evaluaci&oacute;n: pol&iacute;ticas universitarias, instituciones y actores en Argentina y Am&eacute;rica Latina </i>(2007), y el m&aacute;s reciente, <i>De la proliferaci&oacute;n de t&iacute;tulos y el desarrollo disciplinario en las universidades argentinas </i>(2008).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se hab&iacute;a graduado como soci&oacute;logo en 1968 y su compromiso pol&iacute;tico lo llev&oacute; a ocupar, entre 1973 y 1975, la Direcci&oacute;n Nacional de Educaci&oacute;n T&eacute;cnica Agropecuaria en el Ministerio de Educaci&oacute;n, en la que puso en marcha una gesti&oacute;n orientada por las ideas del pedagogo brasile&ntilde;o Paulo Freire. Amenazado por la Triple A se exili&oacute; con su familia en Brasil y posteriormente en M&eacute;xico, donde realiz&oacute; sus estudios de Maestr&iacute;a en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (unam), y desarroll&oacute; investigaciones vinculadas a la problem&aacute;tica agraria y a las condiciones de vida de las comunidades ind&iacute;geno&#150;campesinas. Regres&oacute; con la democracia, y desde entonces combin&oacute; el desarrollo de su obra acad&eacute;mica con diferentes e importantes responsabilidades institucionales. Cabe recordar que fue Secretario de Posgrado de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA (1990 y 1998), Director del Instituto de Investigaciones Sociales Gino Germani (2001&#150;2005), y desde 2005 era miembro de la coneau, en representaci&oacute;n de las universidades nacionales. Su colega, Pablo Alabarces, rememora algunos tramos de esa experiencia:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pedro... fue el primer secretario de Posgrado de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, durante la gesti&oacute;n del recordado Juan Carlos Portantiero. En ese periodo, inaugur&oacute; las primeras maestr&iacute;as de la Facultad, la de Investigaci&oacute;n en Ciencias Sociales y la de Pol&iacute;ticas Sociales, as&iacute; como inici&oacute; el proceso de creaci&oacute;n de la de Comunicaci&oacute;n y Cultura, inaugurada en 2000. En esa tarea creadora y fundacional, en momentos en que pocos entend&iacute;an qu&eacute; significaba la posgraduaci&oacute;n en nuestra disciplinas, Pedro fue decisivo, a partir de una mirada multidisciplinaria y anticorporativa que enfatizaba en la necesidad de entender el posgrado como el espacio com&uacute;n por excelencia de nuestra Facultad. En esa misma l&iacute;nea impuls&oacute; de manera decidida la creaci&oacute;n del Doctorado en Ciencias Sociales, con la discusi&oacute;n de los primeros borradores reglamentarios que finalmente llevaron a su apertura en 1999. Pedro fue tambi&eacute;n director del Instituto de Investigaciones Gino Germani entre 2001 y 2005, periodo en el que el Instituto consolid&oacute; el &iacute;mpetu de crecimiento que lo caracteriza desde su creaci&oacute;n.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre otras de sus m&aacute;s celebradas iniciativas hay que resaltar la organizaci&oacute;n y coordinaci&oacute;n acad&eacute;mica de la serie de encuentros nacionales e internacionales sobre La Universidad como Objeto de Investigaci&oacute;n. Los dos primeros se realizaron en la Universidad de Buenos Aires (1995 y 1997), y despu&eacute;s de un par&eacute;ntesis, el tercero fue organizado por la Universidad Nacional de La Plata en el a&ntilde;o 2002, para comenzar de all&iacute; en m&aacute;s un estimulante y deseado recorrido federal: la Universidad Nacional de Tucum&aacute;n en 2004, a trav&eacute;s del trabajo de Alicia Burgos, se hizo cargo de la organizaci&oacute;n del cuarto encuentro nacional, que fue tambi&eacute;n el primero de car&aacute;cter latinoamericano; y luego el quinto encuentro (segundo latinoamericano) lo organiz&oacute; la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires en 2007, bajo la tutela de Sonia Araujo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como lo resaltan las actas del Primer Encuentro, esas reuniones tuvieron desde su origen una idea fuerza: "saldar la fractura entre las pr&aacute;cticas cotidianas de los actores en la universidad y la reflexi&oacute;n acerca de las condiciones institucionales y sist&eacute;micas en las que se desarrollan". De ah&iacute; que entre sus objetivos principales figuraran la construcci&oacute;n, sobre bases democr&aacute;ticas, de "los cimientos de los que hoy se denominan Estudios sobre la Universidad", y la "promoci&oacute;n de la investigaci&oacute;n sobre la universidad desde la propia universidad.., reforzando la autonom&iacute;a y evitando que las prioridades de investigaci&oacute;n as&iacute; como los procesos investigativos sean controlados en forma heter&oacute;noma". Desde aquellas primeras ediciones a las &uacute;ltimas, estos encuentros han reunido centenares de especialistas y actores universitarios para la reflexi&oacute;n conjunta sobre la problem&aacute;tica universitaria en nuestro pa&iacute;s y en Am&eacute;rica Latina. En noviembre de este a&ntilde;o, el sexto encuentro se realizar&aacute; en la Universidad Nacional de C&oacute;rdoba, y ser&aacute; el primero en el que Pedro no est&eacute; all&iacute; para aportarnos su saber y su experiencia, y tambi&eacute;n para dispararnos sus perplejidades, sus comentarios estimulantes, o sus bromas ocurrentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La fantas&iacute;a organizada</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero sin duda, una de sus creaciones m&aacute;s entra&ntilde;ables y originales ha sido la fundaci&oacute;n y direcci&oacute;n ininterrumpida de la revista <i>Pensamiento Universitario, </i>que desde hace m&aacute;s de quince a&ntilde;os es un referente clave para el debate de los problemas de la educaci&oacute;n superior. A trav&eacute;s de sus p&aacute;ginas, de sus reflexiones cr&iacute;ticas, de sus diversas y plurales colaboraciones, de su "fantas&iacute;a organizada", Pedro logr&oacute; plasmar uno de sus logros m&aacute;s sentidos: hacer un aporte fundamental a la construcci&oacute;n de un campo de estudios sobre la educaci&oacute;n superior en nuestro pa&iacute;s, estrechamente vinculado a la mejor producci&oacute;n cient&iacute;fica latinoamericana e internacional<sup><a href="#nota">1</a></sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su n&uacute;mero de lanzamiento, fechado en noviembre de 1993, dec&iacute;a en la nota editorial: "Esta revista pretende contribuir a estimular el pensamiento y la reflexi&oacute;n universitaria a trav&eacute;s de la investigaci&oacute;n de todas aquellas problem&aacute;ticas que ata&ntilde;en a la universidad". Pero <i>Pensamiento </i>no ven&iacute;a a llenar un hueco, m&aacute;s bien de lo que se trataba era de abrirlo, remarcando "la debilidad de los instrumentos conceptuales disponibles para comprender los problemas de la propia universidad", y poniendo en evidencia la "necesidad imperiosa de actualizar la reflexi&oacute;n te&oacute;rica y fundar los juicios en m&aacute;s informaci&oacute;n emp&iacute;rica". Siguiendo la huella de los discursos y las orientaciones de los actores, la revista ven&iacute;a a decirnos &#151;provocativamente&#151; que la universidad no hab&iacute;a sido "a&uacute;n descubierta en todo aquello que permite referirse a ella como una organizaci&oacute;n compleja".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abierta a distintas corrientes y aportes, la publicaci&oacute;n buscaba "construir espacios para una reflexi&oacute;n independiente y comprometida", antes que "consagrar alternativas" ya cerradas. En esos espacios ser&iacute;a posible para los actores y estudiosos del mundo universitario "recuperar la memoria, incorporarse al debate contempor&aacute;neo y reconocer los procesos mediante los que se producen y reproducen" las instituciones universitarias, como condici&oacute;n habilitadora &#151;para decirlo con un Bourdieu caro a Pedro&#150; del siempre trabajoso desaf&iacute;o de objetivar al sujeto objetivante.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, al despuntar los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os noventa, <i>Pensamiento </i>pon&iacute;a en marcha un programa intelectual &#150;estimulante e innovador&#150; que de entrada ten&iacute;a en claro por d&oacute;nde vendr&iacute;an alguna de sus adversidades: "Hoy, los procesos de globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y cultural, y la p&eacute;rdida simult&aacute;nea de la vieja centralidad local e institucional de la universidad, modifican los modos tradicionales de pensarla al tiempo que obligan a la construcci&oacute;n de un discurso alternativo a la matriz conceptual que hace de la empresa y del mercado el supuesto &uacute;nico de toda racionalidad". Frente a ello, se alzaba el compromiso con una divisa que estaba en el pasado pero tambi&eacute;n en el futuro de la universidad: "el sentido &uacute;ltimo de la b&uacute;squeda... de autonom&iacute;a universitaria fue la independencia de los poderes econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y religiosos, condici&oacute;n a la vez de toda interacci&oacute;n fecunda con su entorno. La universidad y en particular la universidad p&uacute;blica pretendi&oacute; y se propone a&uacute;n hoy ser el lugar del pensamiento cr&iacute;tico y de la densidad que confiere el aventurarse en el horizonte del largo plazo".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Claro que esa autonom&iacute;a cr&iacute;tica que enarbolaba como bandera, <i>Pensamiento </i>la practic&oacute; en tinta propia. En el pie de imprenta de todas las ediciones de la revista hay una nota que vale la pena resaltar. Se lee all&iacute;: "publicaci&oacute;n independiente de periodicidad cuatrimestral". Lo de cuatrimestral hay que anotarlo a cuenta de alg&uacute;n rapto voluntarista que a Pedro nunca nadie le ech&oacute; en falta; pero lo de independiente es un poco m&aacute;s complejo. En principio porque Pedro fue siempre muy celoso de la autonom&iacute;a de <i>Pensamiento, </i>concebida desde el vamos como una publicaci&oacute;n que no pod&iacute;a depender institucional o financieramente de una universidad en particular, del gobierno o del sector empresario. Su libertad de pensar le impon&iacute;a as&iacute; la dura tarea de llevarla adelante sin el cobijo protector, pero eventualmente subordinante, de una organizaci&oacute;n acad&eacute;mica o estatal &uacute;nica. Por tal raz&oacute;n, aquella declaraci&oacute;n editorial de independencia era tambi&eacute;n un elegante eufemismo para decir que la revista era hecha a pulm&oacute;n y con enormes sacrificios personales, familiares y de amigos. M&aacute;s all&aacute; de peque&ntilde;os, dispersos y cambiantes apoyos econ&oacute;micos o institucionales, que eran los &uacute;nicos que se permit&iacute;a, Pedro <i>hac&iacute;a </i>&#150;literalmente hablando&#150; la revista, y a lo m&aacute;s contaba con un estrech&iacute;simo c&iacute;rculo de fieles que lo secundaba. Pero era &eacute;l quien armaba el n&uacute;mero, ped&iacute;a los art&iacute;culos, los hac&iacute;a traducir, los revisaba, cuidaba la est&eacute;tica, llevaba los originales a la imprenta, y luego, entre taxis y colectivos, o entre aviones y pa&iacute;ses, acarreaba los paquetes y distribu&iacute;a los ejemplares. As&iacute; durante quince a&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Entre la memoria y la utop&iacute;a</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el programa intelectual de <i>Pensamiento </i>se inscrib&iacute;a en un espacio de indagaciones y motivos a la vez m&aacute;s profundo, m&aacute;s antiguo y m&aacute;s abarcador. Creo no equivocarme por mucho si digo que una preocupaci&oacute;n central de Pedro era el desarrollo (o mejor dicho, la falta de desarrollo) de Argentina, tanto en su dimensi&oacute;n pol&iacute;tico&#150;institucional como en su faceta econ&oacute;mica y social. Por eso, en ese "horizonte del largo plazo" al que se refer&iacute;a en la presentaci&oacute;n de la revista, entiendo que nunca dej&oacute; de latir esa inaugural obsesi&oacute;n sarmientina por la educaci&oacute;n y la ciencia como condici&oacute;n de posibilidad y herramienta de un desarrollo aut&oacute;nomo y equitativo. De ah&iacute; sus referencias a la sem&aacute;ntica de la decadencia argentina como ominosa contracara de posibilidades abiertas que se frustraban o de oportunidades que recurrentemente se perd&iacute;an. De ah&iacute; tambi&eacute;n el impulso que en los &uacute;ltimos tiempos lo hab&iacute;a llevado al estudio de la experiencia de los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos, y a poner en marcha &#150;junto con su compa&ntilde;era Carolina Mera&#150; el Centro de Estudios Corea&#150;Argentina.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esa estela de preocupaciones hay una reveladora intervenci&oacute;n de Pedro, en un debate p&uacute;blico en medio de la crisis de la UBA de 2006, que permite leer en filigrana las pistas que conectaban muchas de sus b&uacute;squedas intelectuales y pol&iacute;ticas. Dec&iacute;a all&iacute;:</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiero se&ntilde;alar primero algunas cuestiones referidas a mi inter&eacute;s por la cuesti&oacute;n universitaria, por esta instituci&oacute;n axial de la modernidad y vital para nuestra historia como naci&oacute;n. En realidad, mi inter&eacute;s por la universidad como un objeto de estudio tiene que ver con preguntas que me hac&iacute;a desde M&eacute;xico, algunas preguntas que me hac&iacute;a relativas al por qu&eacute; de la "decadencia" de la Argentina tal como se pod&iacute;a percibir desde fuera del pa&iacute;s. Supuse que en principio, un elemento que parecer&iacute;a tener mucho que ver, incidencia poco estudiada entonces, pero central en la historia argentina luego del treinta, pod&iacute;a ser el (papel) de la Iglesia, y el control y hegemon&iacute;a cultural y moral que tuvo sobre la Argentina desde un talante antimoderno y antiilustrado, basado en la persecuci&oacute;n de todo lo que de alguna manera (pod&iacute;a) vincularse al liberalismo o marxismo en el cual por cierto el integrismo cat&oacute;lico tuvo un papel fundamental. Las universidades, la cultura y la ciencia desde esta perspectiva pol&iacute;tico&#150;cultural fueron durante d&eacute;cadas objeto de persecuci&oacute;n y sospecha como bien sabemos. Vinculado siempre a la inquietud por las instituciones consider&eacute; luego que la universidad era un &aacute;mbito m&aacute;s vital e interesante de abordar como objeto de estudio pero siempre desde esa pregunta inicial relacionada con la decadencia institucional, cultural, cient&iacute;fica de nuestro pa&iacute;s. Cuesti&oacute;n que desde el punto de vista comparado incluso dentro del &aacute;mbito latinoamericano es evidente si pensamos en la evoluci&oacute;n en materia de ciencia y desarrollo universitario. De ah&iacute; ese inter&eacute;s por la memoria, los actores, la historia y el futuro de la instituci&oacute;n universitaria.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese campo de lejanas y pertinaces cuestiones, creo, se comprende mejor el aliento ut&oacute;pico y la vigilancia epistemol&oacute;gica que instigaba su manera de leer la problem&aacute;tica universitaria. En principio, una estrategia centrada en leer el acontecimiento, el cambio r&aacute;pido, la alteraci&oacute;n fugitiva, como proceso hist&oacute;rico, como red de relaciones y conflictos estructurales que vinculaban, pero tambi&eacute;n moldeaban, a los actores, sus memorias, sus imaginarios, sus proyectos y sus pr&aacute;cticas. Por eso la historia institucional era para Pedro no solamente una herramienta de comprensi&oacute;n, era parte de un cometido deconstructivo y una palanca de transformaci&oacute;n: all&iacute; donde la historia y la memoria entraban en resonancia, se angostaba la capacidad movilizadora de la consigna f&aacute;cil &#150;cosificada, cosificadora&#151;, y se abr&iacute;an nuevos campos de posibilidad para los actores. "Hablamos mucho de la universidad, hablamos mucho de la historia, hablamos mucho de la Reforma, dec&iacute;a, pero es muy poco lo que se lee, lo que se trabaja y sabe desde el punto de vista de los actores universitarios sobre la historia concreta de nuestras instituciones" (2006). Con los aportes de ese nuevo saber, entonces, pod&iacute;a emerger tambi&eacute;n una nueva actitud reflexiva, aunque no est&aacute;tica o meramente contemplativa, donde los contendientes aprendieran del camino que los hab&iacute;a llevado hasta all&iacute;, y quiz&aacute; tambi&eacute;n pudieran apostar por nuevos rumbos, por otros proyectos, por otras luchas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa centralidad de los conflictos estructurales, hist&oacute;ricamente constituidos, lo hac&iacute;a una y otra vez recorrer la tensi&oacute;n entre pasado y presente a la hora de entender la problem&aacute;tica universitaria argentina. En ese debate de 2006, justamente, se dejan leer algunos de los ejes de su reflexi&oacute;n: la inercia hist&oacute;rica de la universidad colonial; las tensiones entre profesiones liberales y desarrollo cient&iacute;fico, con sus l&oacute;gicas disciplinares divergentes y sus pretensiones hegem&oacute;nicas; la escasamente productiva relaci&oacute;n entre el Estado y la universidad, ya sea por c&oacute;modas ausencias y cerrazones, o por tr&aacute;gicos desbordes autoritarios, con la consiguiente orfandad de una direcci&oacute;n estrat&eacute;gica y democr&aacute;tica; la conflictiva y ambivalente experiencia del primer peronismo, con su doble herencia de "escolasticismo" y de desarrollo tecnol&oacute;gico; los complejos procesos de modernizaci&oacute;n institucional, modernizaci&oacute;n disciplinaria y radicalizaci&oacute;n pol&iacute;tica que se abren a partir del a&ntilde;o 55; los nefastos efectos del doble quiebre autoritario (1966 y 1976), y posteriormente, la no menos ambivalente y conflictiva realidad que emergi&oacute; a partir de la recuperaci&oacute;n democr&aacute;tica: "La universidad democr&aacute;tica del a&ntilde;o 83 &#150;se&ntilde;alaba en aquel debate&#150; fue tambi&eacute;n la de la restauraci&oacute;n del profesionalismo, independientemente de los esfuerzos que se hayan hecho en el campo cient&iacute;fico, y ahora tambi&eacute;n de la hegemon&iacute;a de lo pol&iacute;tico&#150;partidario". Por eso, utilizando un concepto del soci&oacute;logo mexicano Adri&aacute;n Acosta Silva, Pedro le&iacute;a con mirada cr&iacute;tica la experiencia universitaria que ten&iacute;a ante sus ojos:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dir&iacute;a que a partir del '83 lo que vemos emerger es una especie de "ensamblaje conflictivo", pero ensamblaje al fin, que ha madurado entre lo que podemos llamar las carreras orientadas alas profesiones liberales, que son mayoritarias como podemos ver a trav&eacute;s de la matr&iacute;cula.., (con) poca prevalencia de tiempos completos... (y) poca identidad de los actores en t&eacute;rminos de su referencia a los valores, normas y recursos de la universidad y, por otro lado, .. el campo pol&iacute;tico&#150;partidario, que es al mismo tiempo una forma de privatizaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico, que niega por esta v&iacute;a el car&aacute;cter pol&iacute;tico&#150;universal que hace a la universalidad y a la esencia de la universidad como espacio de creaci&oacute;n de conocimiento y cultura, es decir, pone en cuesti&oacute;n su talante naturalmente meritocr&aacute;tico que lo diferencia del campo de representaci&oacute;n ciudadana (2006).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; de la inmediata coyuntura, a su juicio era necesario ahondar en los legados hist&oacute;ricos, las marcas y los horizontes que tramaban la l&oacute;gica profunda del mundo universitario. En ese sentido, advert&iacute;a, "el problema de la universidad que queremos no depende tanto del Estatuto cuanto de los actores que le dan vida, se trata de qu&eacute; representan los representantes y a qui&eacute;nes representan, en t&eacute;rminos de intereses y construcci&oacute;n de l&oacute;gicas de poder y de Facultades y disciplinas hegem&oacute;nicas al decir del viejo Kant y tambi&eacute;n de Bourdieu". Ante esa perspectiva es que se preguntaba "si lo que se est&aacute; pariendo es una nueva institucionalidad o simplemente un proceso de desinstitucionalizaci&oacute;n y creciente entrop&iacute;a cuyas manifestaciones pr&aacute;cticas para la UBA y el pa&iacute;s a&uacute;n no son del todo previsibles" (2006).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El laboratorio fecundo</b></font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">La Plata ser&aacute;, pues, el laboratorio fecundo de experiencias    <br> que en las otras universidades no es posible emprender...    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Joaqu&iacute;n <i>V. </i>Gonz&aacute;lez, <i>La Universidad Nacional de La Plata. Memoria sobre su fundaci&oacute;n,    <br> </i>Secci&oacute;n Primera (1905)</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pedro amaba y sufr&iacute;a al pa&iacute;s, y a la Universidad de Buenos Aires, como solamente se puede sufrir por las cosas que se quieren tanto, pero desde hac&iacute;a ya bastante tiempo hab&iacute;a construido con la Universidad Nacional de La Plata un v&iacute;nculo afectivo y acad&eacute;mico especial. Desde la &uacute;ltima parte de los a&ntilde;os noventa, cuando fue invitado por Cristina Tortti y Carlos Prego al Departamento de Sociolog&iacute;a, Pedro comenz&oacute; a impartir regularmente un Seminario&#150;Taller sobre la problem&aacute;tica universitaria, dirigi&oacute; tesinas de licenciatura, becarios y tesistas de posgrado, lider&oacute; varios proyectos de investigaci&oacute;n referidos a la problem&aacute;tica de las pol&iacute;ticas de evaluaci&oacute;n en el &aacute;mbito universitario, public&oacute; varios libros, y coordin&oacute; jornadas, seminarios y coloquios, con invitados nacionales y extranjeros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1999 radic&oacute; en el Departamento un proyecto de investigaci&oacute;n sobre las relaciones entre el Estado y la universidad que termin&oacute; siendo un verdadero programa, y en torno al cual se conform&oacute; un grupo de profesores&#150;investigadores, graduados y estudiantes con diferente formaci&oacute;n disciplinar, y de distintas pertenencias institucionales, pero con preocupaciones comunes: estudiar la universidad como actor y como instituci&oacute;n compleja, como sujeto de cambios y objeto de pol&iacute;ticas, como problema de investigaci&oacute;n y como espacio de producci&oacute;n cr&iacute;tica de saberes y visiones. Ese programa fue una manera de entablar un di&aacute;logo cr&iacute;tico con todos los actores del campo universitario, bajo el supuesto de que s&oacute;lo a partir de la construcci&oacute;n colectiva de una nueva visi&oacute;n sobre la universidad ser&iacute;a posible su transformaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Haciendo una cuenta r&aacute;pida, Pedro deb&iacute;a conocer todas y cada una de las universidades del pa&iacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">All&iacute; lo llevaban sus habituales peregrinajes como docente de posgrado, sus curiosidades de investigador o alguna tarea puntual de asesor&iacute;a. En todos lados juntaba amigos, inspiraba investigaciones, despertaba curiosidades o entusiasmaba tesistas; en muchas de esas instituciones, adem&aacute;s, supervisaba alg&uacute;n grupo de trabajo o desarrollaba actividades con cierta regularidad: de San Luis a la Patagonia Austral, de Litoral a Quilmes, de Comahue a Tandil, de C&oacute;rdoba a Mar del Plata, de Tucum&aacute;n a Lan&uacute;s. Pero en el caso particular de La Plata, adem&aacute;s de su compromiso acad&eacute;mico, se sent&iacute;a especialmente atra&iacute;do por recuperar algo de su esp&iacute;ritu fundacional, y volv&iacute;a una y otra vez al pensamiento de Joaqu&iacute;n <i>V. </i>Gonz&aacute;lez.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ese derrotero, estimul&oacute; a varios contingentes de alumnos y alumnas a investigar en detalle la historia institucional y cient&iacute;fica de una universidad que se hab&iacute;a pensado diferente desde su origen. Como dec&iacute;a la <i>Memoria sobre su Fundaci&oacute;n:</i></font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Tampoco creo que haya en el pa&iacute;s mucho ambiente ni espacio bastante para una tercera universidad del tipo de las cl&aacute;sicas de Buenos Aires y C&oacute;rdoba; pero precisamente, en esa convicci&oacute;n, pienso que una tercera universidad de tipo moderno y experimental, que se aparte de aquellas por su organizaci&oacute;n, diferente car&aacute;cter y m&eacute;todos de sus estudios, sistema de gobierno interior y direcciones especiales y pr&aacute;cticas de sus diversas secciones, no s&oacute;lo tendr&iacute;a cabida f&aacute;cil, sino que responder&iacute;a a una necesidad evidente de todas las clases sociales de la Naci&oacute;n, y en particular, de las que miran m&aacute;s a la prosperidad general, bajo su faz cient&iacute;fica y econ&oacute;mica" (Gonz&aacute;lez, 1905: 3).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa lejana impronta cient&iacute;fica, experimental, innovadora, comprensiblemente despertaba en Pedro jirones de recuerdos de lo que tal vez hab&iacute;a sido la universidad argentina de los a&ntilde;os sesenta, en la que &eacute;l se hab&iacute;a formado; y quiz&aacute; tambi&eacute;n encend&iacute;a destellos de sentido en favor de cierto concepto de universidad humboldtiana, ya como categor&iacute;a hist&oacute;rica, ya como ideal regulativo, sobre cuyo pensamiento merodeaba con frecuencia:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La universidad moderna, la universidad humboldtiana, la "idea de universidad", que pretende vincular ciencia, investigaci&oacute;n y ense&ntilde;anza en el marco unificador de una <i>"Bildung" </i>en tanto formaci&oacute;n cient&iacute;fica pensada como ciencia pura y esetiztada por la cultura, ha recorrido todas las representaciones acerca de lo que debe ser una universidad, as&iacute; como de su propia autocomprensi&oacute;n desde 1810 hasta nuestros d&iacute;as, en que su puesta en cuesti&oacute;n parece tomar un giro radical (Krotsch, 2007: 9).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal vez por esas inspiradoras resonancias Pedro decidi&oacute; que uno de sus libros m&aacute;s queridos, <i>La Universidad Cautiva, </i>tuviera la siguiente dedicatoria: "a la Universidad Nacional de La Plata, cuya historia estimul&oacute; nuestras reflexiones"; y luego anot&oacute; en su Pr&oacute;logo, escrito en medio de la crisis de 2001:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Universidad Nacional de La Plata es sin duda un espacio promisorio para la investigaci&oacute;n. Ha sido la primera universidad pensada en torno a un perfil cient&iacute;fico en un momento en que la denominada "universidad de los abogados" constitu&iacute;a el modelo hegem&oacute;nico... No cabe duda de que en ella permanece, bajo la forma de un mito y tambi&eacute;n de una saga, la idea de una misi&oacute;n que permita forjar la universidad nueva. Esperamos poder contribuir de alguna manera a la realizaci&oacute;n de este ideal, a&uacute;n en tiempos en los que la desesperanza y el desasosiego impiden muchas veces extender la mirada y forjar horizontes (Krotsch, 2002: 11).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Ofrenda cuori</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conoc&iacute; a Pedro una tarde de pura casualidad. Fue en un bar que ya no existe en la esquina de Pueyrred&oacute;n y Santa Fe. Tuvo que ser el a&ntilde;o 1988. Est&aacute;bamos con una amiga com&uacute;n, que como &eacute;l tambi&eacute;n se hab&iacute;a exiliado en M&eacute;xico, y se acerc&oacute; a nuestra mesa a saludar. Mi recuerdo de estos d&iacute;as lo viste con camisa y pantal&oacute;n de jean, y seg&uacute;n c&oacute;mo me agarran las horas juega (o no juega) con una pipa entre los dedos. Pero de lo que estoy absolutamente seguro es que se la pas&oacute; haciendo chistes sobre el paso del tiempo y el desmesurado crecimiento de sus hijos, ya para entonces inalcanzablemente altos. Estaba un poco apurado porque lo esperaban en el c&oacute;ctel de presentaci&oacute;n de una ONG: "Organizaci&oacute;n no gubernamental". Me acuerdo que nos descifr&oacute; la sigla porque alguno de nosotros puso cara de interrogaci&oacute;n. Mi amiga era muy culta, as&iacute; que tuve que ser yo, que de puro ignorante tal vez era la primera vez que escuchaba esa palabra. Volvimos a encontrarnos en La Plata diez a&ntilde;os despu&eacute;s, a mi vuelta de M&eacute;xico, en las diminutas oficinas que el Departamento de Sociolog&iacute;a ten&iacute;a en el cuarto piso de la Facultad de Humanidades. Para entonces ya ten&iacute;amos muchos m&aacute;s amigos en com&uacute;n, mexicanos o "argenmex", aunque &eacute;l por supuesto no guardaba el m&aacute;s m&iacute;nimo registro de aquel brumoso encuentro. Nos fuimos a comer a <i>Mezzogiorno, </i>y desde entonces ha sido para m&iacute; un privilegio laborar a su lado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hab&iacute;a que tener un coraz&oacute;n de piedra para no querer a Pedro. Su mano generosa, su mirada comprensiva, su conversaci&oacute;n inteligente, su humor impagable, su sonrisa c&oacute;mplice, nos trasladaban sin soluci&oacute;n de continuidad a esa c&aacute;lida regi&oacute;n donde se cultivan las amistades que resisten todos los chubascos. Pero quiz&aacute; tambi&eacute;n ese cari&ntilde;o a flor de abrazos generaba la ilusi&oacute;n de un conocimiento profundo, all&iacute; donde s&oacute;lo est&aacute;bamos en la antesala de algo que vendr&iacute;a siempre despu&eacute;s, o que no vendr&iacute;a nunca, silbando bajito por arrabales quebrados de silencios, en el amanecer del quinto whisky o en el asomo de la primera l&aacute;grima. Por mi parte, desconozco provincias enteras de su vida, y no me considero autorizado para hablar de &eacute;l en primera e &iacute;ntima persona. Prefiero en cambio escuchar la voz de Dora Barrancos (2009), que en su emotiva despedida escrita unas pocas horas despu&eacute;s de su muerte, dec&iacute;a lo siguiente:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... sobre todas sus realizaciones, deseo evocar en el entra&ntilde;able Pedro que nos deja, el apego a un modo de ser en el que s&oacute;lo hab&iacute;a lugar para las responsabilidades, los principios y las convicciones. Sol&iacute;a obsesionarse con las razones profundas de nuestras debilidades como sociedad, con nuestras incapacidades para fortalecer a las instituciones republicanas cuyo d&eacute;ficit amenazaba los proyectos progresivos de largo plazo. Lo recordaremos por su alegr&iacute;a fragorosa, por la calidez de sus gestos fraternos, por el c&oacute;ncavo inagotable de buena fe que lo moldeaba. Pedro fue un ejemplar humano excepcional y me honra, a la hora de esta tristeza infinita, haber sido su amiga de tant&iacute;simos a&ntilde;os.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No hay mucho m&aacute;s que agregar a estas palabras, salvo el deseo de resaltar un par de rasgos en este vacilante boceto a mano alzada. Por de pronto, y pese a su innato e incomparable histrionismo, Pedro era un tipo que hab&iacute;a que empujar al escenario; invariablemente reticente al autobombo, esquivaba sin falsa modestia las vanas luces de la figuraci&oacute;n. En una profesi&oacute;n donde sobran los oropeles y las celebraciones autoconsagratorias, a duras penas Pedro juntaba los datos para actualizar un curriculum, o era raro que recogiera un certificado. En los &uacute;ltimos tiempos, afortunadamente, Daniela Atairo, Marcelo Prati, Luc&iacute;a Trotta o Sebasti&aacute;n Varela, barr&iacute;an toda la cancha aportando &#151;entre otras virtudes investigativas&#151; un poco de orden en medio de esa man&iacute;a de desprendimientos. Tal vez por eso lo reconfort&oacute; tanto enterarse, en sus &uacute;ltimas semanas de vida, que de manera conjunta, la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educaci&oacute;n de la UNLP, a la par que un nutrido contingente de colegas, graduados y estudiantes de diferentes instituciones, lo hab&iacute;an propuesto a Pedro para el prestigioso Premio Houssay a la Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica. Es oportuno destacar que Carina Kaplan, Ana Barletta y Federico Schuster mucho tuvieron que ver con esa postulaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El otro rasgo que quiero resaltar en el final de estas l&iacute;neas, es que Pedro nunca hablaba de lo que hab&iacute;a hecho, sino de lo que estaba por hacer, del pr&oacute;ximo proyecto, de la futura actividad que andaba tramando, del siguiente sue&ntilde;o sobre el que ya empezaba a conspirar. Por eso hay pedazos enteros de su trayectoria intelectual que habr&aacute; que rescatar del olvido con orfebre paciencia. &Eacute;l, que le entreg&oacute; tantas horas, y tantos d&iacute;as, y tantos a&ntilde;os de su vida a reunir y difundir el pensamiento universitario de numerosos autores, argentinos o extranjeros, nunca puso la misma dedicaci&oacute;n al momento de juntar sus propias publicaciones. Por eso, buena parte de sus ensayos e investigaciones, de sus variadas intervenciones (pr&oacute;logos, presentaciones, comentarios, rese&ntilde;as y conferencias), o de sus debates y entrevistas, vagan dispersos por libros, revistas, diarios o memorias de Congresos en distintos pa&iacute;ses. Por tal raz&oacute;n, reunir, ordenar y editar estos materiales es un imperioso trabajo que ha quedado pendiente, y ser&aacute; un acto de estricta justicia po&eacute;tica llevarlo adelante con arqueol&oacute;gica dedicaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La otra misi&oacute;n que tenemos por delante es bastante m&aacute;s obvia. Pocos d&iacute;as antes de morir, Pedro nos hizo llegar un correo electr&oacute;nico que Daniela tipe&oacute; con primorosa diligencia. Estaba dirigido a un grupo de colegas de su generaci&oacute;n y a otros que hab&iacute;an estudiado con &eacute;l o que trabaj&aacute;bamos bajo su direcci&oacute;n. Nos confirmaba el relanzamiento de <i>Pensamiento Universitario, </i>cuyo n&uacute;mero 12 ser&aacute; presentado en el Encuentro de C&oacute;rdoba a fin de a&ntilde;o, y nos invitaba a participar del nuevo Consejo Asesor. No necesitaba decirlo con todas las letras, pero con ese gesto en sordina se estaba despidiendo, y nos estaba entregando tambi&eacute;n una parte de la preciosa herencia que corresponde retomar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pedro se ha ido, pero no nos ha dejado solos. Nos queda su querido recuerdo, su ejemplo, sus preguntas, sus b&uacute;squedas; nos aguarda un legado que debemos asumir y continuar en plural, colectiva, cr&iacute;ticamente; nos espera tambi&eacute;n una obra que habr&aacute; que organizar y difundir, que estudia y discutir. Pero por sobre todas las cosas, nos deja el exigente testimonio de mantener alzadas las banderas de un insobornable compromiso &eacute;tico, intelectual e institucional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No ser&aacute; un trabajo f&aacute;cil. Pero lo haremos como a &eacute;l le hubiera gustado que lo hici&eacute;ramos. Con alegr&iacute;a.</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">La Plata, 16 de julio de 2009.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Acosta Silva, Adri&aacute;n (2000). <i>Estado, pol&iacute;ticas y universidades en un periodo de transici&oacute;n, </i>M&eacute;xico, Universidad de Guadalajara/FCE.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6868510&pid=S0185-2760200900030000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alabarces, Pablo (2009). "Adi&oacute;s al compa&ntilde;ero Pedro Krotsch", <i>Blog del Socialismo Bonaerense, </i>13/12/2009. Disponible en <A href=http://igualdad-ps.blogspot.com target="_blank">http://igualdad&#150;ps.blogspot.com</A>.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6868511&pid=S0185-2760200900030000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barrancos, Dora (2009). "Adi&oacute;s querido Pedro", <i>P&aacute;gina/12, </i>13/07/2009.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6868512&pid=S0185-2760200900030000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez, Joaqu&iacute;n <i>V. </i>(1905). <i>La Universidad Nacional de La Plata. Memoria sobre su fundaci&oacute;n, </i>BsAs, Talleres gr&aacute;ficos de la Penitencier&iacute;a Nacional.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6868513&pid=S0185-2760200900030000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Krotsch, Pedro (1993). "Presentaci&oacute;n", <i>Pensamiento Universitario, </i>A&ntilde;o 1, Nro. 1, Buenos Aires, Ediciones Lembas.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6868514&pid=S0185-2760200900030000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Krotsch, Pedro; Mar&iacute;a Catalina Nosiglia y Olga Pisani (1996). <i>Primer Encuentro Nacional: La Universidad como objeto de investigaci&oacute;n </i>(1995), BsAs, CBC </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6868515&pid=S0185-2760200900030000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Krotsch, Pedro (2002). <i>La Universidad Cautiva. Legados, marcas y horizontes, </i>La Plata, Al Margen.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6868516&pid=S0185-2760200900030000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Krotsch, Pedro, Antonio Camou y Marcelo Prati (Coords.) (2007). <i>Evaluando la evaluaci&oacute;n: pol&iacute;ticas universitarias, instituciones y actores en Argentina y Am&eacute;rica Latina, </i>BsAs, Prometeo.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6868517&pid=S0185-2760200900030000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Krotsch, Pedro (2006)."Mesa Debate sobre el Estatuto Universitario", Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, 24/05/06. Disponible en <a href="http://www.fsoc.uba.ar/archivos/institucional/" target="_blank">http://www.fsoc.uba.ar/archivos/institucional/</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6868518&pid=S0185-2760200900030000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>En la actualidad, gracias al encomiable trabajo de la Red Argentina de Postgrados en Educaci&oacute;n Superior (RAPES), de la que por cierto Pedro fue parte desde su origen, la revista se encuentra disponible en versi&oacute;n digital: <a href="http://rapes.unsl.edu.ar/" target="_blank">http://rapes.unsl.edu.ar/</a>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"></font></p>      ]]></body><back>
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