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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Estados del conocimiento </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Impacto de la evaluaci&oacute;n en la educaci&oacute;n superior mexicana: Valoraci&oacute;n y debates<a href="#notas">*</a></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Eduardo Ibarra Colado**</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Profesor&#150;investigador de tiempo completo y Jefe del Departamento de Estudios Institucionales de la UAM&#150;Cuajimalpa. Correo e: <a href="mailto:ibarra57@gmail.com">ibarra57@gmail.com</a></i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. En su sentido pleno, evaluar es valorar, es otorgar valor. Valorar es lo que hacemos permanentemente en la educaci&oacute;n y en la universidad. Lo hacemos en nuestras actividades docentes, con nuestros alumnos, para ponderar su desempe&ntilde;o y apreciar desde nuestra experiencia, como mezcla compleja de razones, sentimientos e intuici&oacute;n, sus logros y avances, o las carencias que deben reconocer en su quehacer como ruta para superarlas. Lo hacemos tambi&eacute;n al impulsar nuestros proyectos de investigaci&oacute;n, pues escudri&ntilde;amos problemas complejos que reclaman juicios e interpretaciones para ponderar impactos, perfilar argumentos y propiciar su transformaci&oacute;n. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi intenci&oacute;n es que se pueda producir un dialogo en torno al sentido de mis palabras, una reflexi&oacute;n sobre lo que mi lectura ha podido apreciar y sobre lo que ha omitido, y que me acerca o distancia de los autores y de lo que ha quedado plasmado en la obra. Esto es as&iacute;, ya que, como dec&iacute;a al inicio, estamos ante un proceso de valoraci&oacute;n que se centra en los aspectos sustantivos de la vida, es decir, en c&oacute;mo somos, vivimos, trabajamos, aprendemos, ense&ntilde;amos y comprendemos el mundo, y sabiendo que tal valoraci&oacute;n es esencialmente el establecimiento de un v&iacute;nculo para caminar juntos en los espacios que compartimos. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En todos estos casos, estamos valorando, y lo hacemos haci&eacute;ndonos cargo del sentido profundo de nuestras palabras; no estamos hablando de la otra evaluaci&oacute;n, de ese simulacro que desplaza el valor, que se deshace de la valoraci&oacute;n producida por el juicio, la capacidad reflexiva y las emociones, de aquella que expulsa la complejidad de las relaciones que mantenemos y juzgamos constantemente para darle sentido a la vida y a lo que hacemos en ella y con ella; no estamos hablando de esa otra evaluaci&oacute;n que nos sumerge en cierto tipo de procesos que se orientan m&aacute;s bien por la necesidad de conducir y controlar, y de hacerlo resguardada en la legitimidad de los n&uacute;meros. La intenci&oacute;n es compartir.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este es el gran dilema al que nos convoca el libro, <i>Impacto de la evaluaci&oacute;n en la educaci&oacute;n superior mexicana,</i> uno que confronta la valoraci&oacute;n humana como modo inescapable de existencia con la evaluaci&oacute;n inhumana como modo de gobierno que cosifica relaciones, despoj&aacute;ndolas de sus cualidades. Es precisamente del impacto de &eacute;sta &uacute;ltima evaluaci&oacute;n de lo que nos hablan &Aacute;ngel, Concepci&oacute;n y Frida en su libro, de la evaluaci&oacute;n que se ha diseminado en cada resquicio de la capilaridad social para conducirnos a la sociedad de los n&uacute;meros, de la que se expresa en el intercambio y el mercado, en el control y el oportunismo, en la competencia y el predominio del yo, en fin, de aqu&eacute;lla que deja cada vez menores espacios a la valoraci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Comencemos por el final. En la &uacute;ltima p&aacute;gina del libro se se&ntilde;ala: "Hace falta que se conduzca una evaluaci&oacute;n de la evaluaci&oacute;n misma, sobre todo de procesos y evaluadores." (232)<sup><a href="#notas">1</a></sup>. En cierto sentido, esta afirmaci&oacute;n pareciera invitar a que se realizara una evaluaci&oacute;n institucional de la evaluaci&oacute;n misma, a que los responsables de estas pol&iacute;ticas asumieran la tarea de evaluar el sistema mismo de evaluaci&oacute;n para reconocerlo, fortaleciendo sus virtudes y superando sus insuficiencias. Sin embargo, esa evaluaci&oacute;n de la evaluaci&oacute;n debe ser tarea de otros, de investigadores independientes que valoren sus efectos. A las autoridades les corresponder&aacute; garantizar el acceso a la informaci&oacute;n y atender los juicios que les permitan esa retroalimentaci&oacute;n para reconducir las pol&iacute;ticas. El mayor aporte del libro es precisamente &eacute;ste, el de llevar a cabo una valoraci&oacute;n cr&iacute;tica de los impactos de un complejo sistema de evaluaci&oacute;n que exige cambios constantes para atender los avatares de su operaci&oacute;n. Se trata de un libro que debe ser le&iacute;do con cuidado por los funcionarios gubernamentales y universitarios, y por todos los que de alguna manera nos hemos visto relacionados con o sometidos a sus programas. Se trata de un esfuerzo de investigaci&oacute;n cuya utilidad radica en la posibilidad que brinda, al funcionar como detonador de reflexiones que pudieran conducir los cambios requeridos. Este s&oacute;lo aspecto otorga al libro su valor como contribuci&oacute;n sustancial para comprender y transformar la educaci&oacute;n superior en nuestro pa&iacute;s.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero hay m&aacute;s. El libro parte de una caracterizaci&oacute;n de lo que sus autores denominan como <i>la era de la evaluaci&oacute;n</i> en la educaci&oacute;n superior mexicana, destacando sus rasgos y efectos fundamentales (Cap&iacute;tulo 1).<sup><a href="#notas">3</a></sup> Sobre esta base se sustenta la valoraci&oacute;n integral de la evaluaci&oacute;n en cada uno de sus niveles y en varios de sus programas.<sup><a href="#notas">4</a></sup> En el nivel institucional se analiza el Programa Integral de Fortalecimiento Institucional (PIFI), destacando su condici&oacute;n como centro articulador de lo que se ha ido perfilando ya como un sistema de evaluaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior; como su nombre lo indica, se trata de un programa integral que propicia la articulaci&oacute;n de la planeaci&oacute;n, la evaluaci&oacute;n y el financiamiento como motor del cambio institucional (Cap&iacute;tulo 2). En el nivel de los programas acad&eacute;micos, la obra considera la experiencia de los Comit&eacute;s Interinstitucionales de Evaluaci&oacute;n de la Educaci&oacute;n Superior (CIEES) y del Consejo de Acreditaci&oacute;n de Programas de la Educaci&oacute;n Superior (COPAES) (Cap&iacute;tulo 3).<sup><a href="#notas">5</a></sup> Finalmente, en el nivel de los acad&eacute;micos, son examinados el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), los Programas de Est&iacute;mulos y Becas al Desempe&ntilde;o<sup><a href="#notas">6</a></sup> y el Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP) (Cap&iacute;tulo 4). En su conjunto, estos programas muestran el enorme aparato institucional que se ha construido en M&eacute;xico a lo largo de los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os para, se dice, "evaluar la educaci&oacute;n superior".<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, la investigaci&oacute;n no se limita al an&aacute;lisis documental y se arriesga al intentar transitar por los complejos terrenos de la construcci&oacute;n social del sentido, lidiando con las inconsistencias y paradojas de las que se alimentan las percepciones humanas, para sumergirse en el mundo de las intenciones, emociones, momentos y circunstancias desde los que cada individuo formula sus apreciaciones (Introducci&oacute;n). La intenci&oacute;n de los autores es "recuperar la mirada de los actores involucrados en el proceso" (165). De esta manera, la obra enlaza y confronta lo que ya se ha dicho de la evaluaci&oacute;n en la literatura especializada, con una interpretaci&oacute;n, sin duda compleja, del sentido que adquiere la percepci&oacute;n de los actores plasmada en las entrevistas.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Pero, &iquest;qui&eacute;n habla? <a href="#i1">La investigaci&oacute;n consider&oacute; a seis grupos distintos de entrevistados</a> diferenciados por la posici&oacute;n que ocupan frente a los procesos de evaluaci&oacute;n<sup><a href="#notas">9</a></sup>: expertos, responsables de programas de evaluaci&oacute;n, rectores, funcionarios de la administraci&oacute;n central de las universidades p&uacute;blicas estatales, directores de facultades y acad&eacute;micos (11, 13). Sin embargo, como se aprecia en el cuadro adjunto, en el estudio se privilegian las voces de rectores, funcionarios y directores, no s&oacute;lo por el n&uacute;mero de sujetos entrevistados, sino por el n&uacute;mero de citas que de sus palabras se hacen a lo largo de la obra. Aunque es evidente que los autores del estudio quer&iacute;an conocer y plasmar la "voz de los responsables de las instituciones", la ausencia de la voz de sus acad&eacute;micos es lamentable por lo que nos hubiera podido decir y por los contrastes que se hubieran podido establecer, aspecto que se constituye probablemente como la gran deuda del trabajo. </font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="i1"></a></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/resu/v38n149/a9i1.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si tomamos en cuenta la posici&oacute;n institucional de los entrevistados, se comprende mejor el tono ambivalente que prevalece a lo largo de la obra (61, 71, 76, 117), ese que reconoce los aciertos de la evaluaci&oacute;n, pero que se&ntilde;ala tambi&eacute;n importantes cuestionamientos, aunque estos &uacute;ltimos nunca lleguen a constituirse en raz&oacute;n suficiente para plantear la posibilidad de cancelar los programas vigentes y de transitar hacia otro modelo. Entre los aciertos de la evaluaci&oacute;n se mencionan los siguientes: posibilit&oacute; la movilizaci&oacute;n de las instituciones rompiendo inercias y propiciando el cambio (40, 87); permiti&oacute; una planeaci&oacute;n m&aacute;s participativa y realista (81); facilit&oacute; una mayor articulaci&oacute;n entre los diversos programas de evaluaci&oacute;n (39, 50); permiti&oacute; el acceso a recursos econ&oacute;micos extraordinarios para desarrollar proyectos acad&eacute;micos que de otra forma no se hubieran concretado; y estableci&oacute; indicadores claros y cuantificables. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, entre los cuestionamientos se indican tres muy relevantes. En primer lugar, se constata la creaci&oacute;n de una estructura paralela, centralizada y vertical desde la que el gobierno ha logrado controlar las zonas estrat&eacute;gicas del sistema universitario mexicano que ignora la normatividad, los &oacute;rganos de gobierno y las formas cotidianas de trabajo de las instituciones (52, 71, 73, 89&#150;90, 100&#150;101). Tal estructura, cuyo v&eacute;rtice es el PIFI y su centro de operaci&oacute;n la Subsecretar&iacute;a de Educaci&oacute;n Superior, propici&oacute; el reordenamiento de las instituciones e impuso un modelo &uacute;nico de universidad que desconoce diferencias regionales y disciplinarias (39, 108). As&iacute;, las universidades se encuentran conformadas ahora, por decreto, por <i>Dependencias de Educaci&oacute;n Superior</i> (DES), <i>Programas Educativos</i> (PEs), <i>Programas de Gesti&oacute;n Institucional</i> (ProGES) y <i>Cuerpos Acad&eacute;micos</i> (CAs). Se constituye una nueva autoridad de facto en las universidades, externa y con su propia nomenclatura y lenguaje, desde la que se dictan pol&iacute;ticas, se validan programas y proyectos, y se otorgan recursos para su realizaci&oacute;n. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pr&aacute;cticamente no existe espacio de actividad que no haya sido incorporado a esta l&oacute;gica de operaci&oacute;n. Como lo muestra la obra, el SNI y el PROMEP han posibilitado tambi&eacute;n una conducci&oacute;n externa m&aacute;s precisa de las conductas de los acad&eacute;micos (72, 180), basada en un sistema de recompensas que se apoya en la certificaci&oacute;n formal del cumplimiento disciplinado y puntual de las tareas encomendadas.<sup><a href="#notas">10</a></sup> De esta forma, el sistema de evaluaci&oacute;n ha incrementado la capacidad de conducci&oacute;n y control gubernamental sobre instituciones, acad&eacute;micos y estudiantes, y lo ha hecho sin necesidad de eliminar de la ley los principios de la autonom&iacute;a universitaria y la libertad de c&aacute;tedra e investigaci&oacute;n, pues ellos simplemente, en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos, han dejado de operar. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, el libro muestra con claridad la falacia de la causalidad entre indicadores y calidad sobre la que descansan los programas, poniendo en duda que su cumplimiento (expresado en un mayor n&uacute;mero de maestros y doctores, en la publicaciones en revistas indexadas, en el incremento del n&uacute;mero de acad&eacute;micos con el "perfil deseable" o de programas acreditados) garantiza una mejor docencia o un mayor impacto de la investigaci&oacute;n (88, 179, 188, 209, 220). El imperativo de cumplir con ciertos indicadores ha dado lugar a ciertas pr&aacute;cticas de simulaci&oacute;n institucional que no se traducen necesariamente en la mejora de sus funciones, pr&aacute;cticas y procesos. Este problema vuelve a ubicar a la evaluaci&oacute;n en el ojo del hurac&aacute;n, pues cuestiona si el gran esfuerzo desplegado en t&eacute;rminos de tiempo y recursos (36, 156) y de una h&iacute;per&#150;planeaci&oacute;n sin pausas ni condiciones de maduraci&oacute;n (22, 33, 84, 197), se corresponde con el fortalecimiento real de las pr&aacute;cticas institucionales y con un incremento equivalente en los niveles reales de calidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, el tercer problema que se destaca a lo largo del texto tiene que ver con otra limitaci&oacute;n propia del modelo que hoy opera en M&eacute;xico y que supone la deformaci&oacute;n del sistema de educaci&oacute;n universitaria debido a su incapacidad para garantizar una mayor equidad que reconociera y atendiera los rezagos de las instituciones hist&oacute;ricamente m&aacute;s desfavorecidas del pa&iacute;s (217&#150;218). El libro proporci&oacute;n suficientes elementos para presumir, no s&oacute;lo que no se ha garantizado una mayor equidad, sino que ha operado el denominado "efecto Mateo", con lo que las universidades mejor dotadas concentran los mayores beneficios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, el tono ambivalente que se plasma a lo largo del libro, muestra que "nos enfrentamos a una aceptaci&oacute;n de la evaluaci&oacute;n" (223), aunque deban realizarse adecuaciones y ajustes, aceptaci&oacute;n asociada indudablemente a las recompensas econ&oacute;micas que el sistema proporciona (51, 93). El registro de la percepci&oacute;n de los entrevistados a lo largo de las p&aacute;ginas, va dibujando un esp&iacute;ritu esencialmente reformista que se expresa en una <i>inconformidad comedida</i> que conduce prudentemente a conservar tales programas, aunque eso s&iacute;, haci&eacute;ndoles algunos cambios (205; Conclusiones: 223&#150;232). En ning&uacute;n momento se plantea la posibilidad de un cambio profundo que implique el tr&aacute;nsito hacia un nuevo modelo de conducci&oacute;n que opere bajo un modo de racionalidad y una mentalidad de gobierno distinta, menos centrada en el control, el dinero y el mercado. Aunque lo hacen los autores, desde la percepci&oacute;n de los entrevistados no se reivindica claramente la valoraci&oacute;n sustantiva de lo que hacemos, como condici&oacute;n para reconocer y reorientar las acciones y proyectos que permitan a todos ser mejores y vivir mejor.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Como se ha podido apreciar, la evaluaci&oacute;n sale en realidad mal librada. Si recapitulamos el conjunto de percepciones que se despliegan a lo largo del texto y realizamos un recuento de los rasgos que los entrevistados le otorgan, se aprecia una evaluaci&oacute;n compulsiva, costosa, burocr&aacute;tica, instrumental, formalista y pragm&aacute;tica. Ella funciona sustentada en la desconfianza y la efectividad de los esquemas de recompensa/castigo, lo que revela su vocaci&oacute;n conductista; profesa una fe ciega hacia el dato confundi&eacute;ndolo con la propia realidad, lo que revela su vocaci&oacute;n positivista; fomenta el individualismo y la competencia, lo que revela su creencia en la naturalidad de los mecanismos de regulaci&oacute;n basados en el mercado. Volvamos a la pregunta central. &iquest;Por qu&eacute; si la evaluaci&oacute;n es percibida de esta manera no se demanda su transformaci&oacute;n de fondo?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La lectura del libro nos anima a aventurar dos posibles argumentos. El primero se desprende nuevamente del tono de las palabras de los entrevistados, que esconde sin duda cierto comportamiento oportunista (66, 172, 187, 195, 198, 201), muy asociado a la posibilidad de recibir recompensas econ&oacute;micas que de otra manera no se obtendr&iacute;an. La evaluaci&oacute;n ser&iacute;a as&iacute; un mal necesario (208) que hay que mantener porque nos da de comer. Este aspecto podr&iacute;a conducirnos a afirmar, a pesar de la incomodidad que provoca, que estamos frente a una comunidad inmadura que se comporta reactivamente, que carece de un proyecto propio para impulsar y defender, y que no ha cultivado firmemente los principios &eacute;ticos que pudieran sustentar sus acciones y conductas frente a las agencias gubernamentales y los centros de poder. Es duro se&ntilde;alarlo, pero la evaluaci&oacute;n vinculada al dinero parece haber consolidado la posici&oacute;n de las universidades, los funcionarios y los acad&eacute;micos de la vida galante, que est&aacute;n dispuestos a vender sus encantos si el precio es el apropiado. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, se defiende la permanencia del modelo porque prevalece la percepci&oacute;n de que la evaluaci&oacute;n es un problema t&eacute;cnico propio de especialistas, que poco o nada tiene que ver con relaciones de poder. Se cree que se trata de un problema que se solucionar&iacute;a, si se lograran crear las condiciones para garantizar un marco de mayor racionalidad que propicie una evaluaci&oacute;n "objetiva", "precisa", "rigurosa" e "imparcial" (55, 57, 59, 60, 61, 71, 190). No se llega a comprender que la administraci&oacute;n y sus "instrumentos" &#150;la planeaci&oacute;n, la evaluaci&oacute;n, la formulaci&oacute;n presupuestal, la rendici&oacute;n de cuentas, etc.&#150; se han llegado a constituir como muy eficaces formas de ejercicio cotidiano del poder.<sup><a href="#notas">11</a></sup> Los propios autores de la obra se ven atrapados por esta percepci&oacute;n generalizada pues asumen que estamos ante un problema de enfoque, de perfeccionamiento del herramental t&eacute;cnico y de implementaci&oacute;n, por lo que se alcanzar&iacute;a una mejor evaluaci&oacute;n si se restituyeran su sentido acad&eacute;mico y pedag&oacute;gico y su funci&oacute;n de retroalimentaci&oacute;n, si se perfeccionaran sus criterios e indicadores, si se revisaran sus condiciones y tiempos de realizaci&oacute;n, y si se contara con expertos acad&eacute;micos evaluadores con la formaci&oacute;n especializada requerida. Desde nuestra perspectiva esto es una vana ilusi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Esto nos conduce a nuestro comentario final, que se refiere al lugar desde el que los autores de la obra reflexionan, aspecto de profundas implicaciones si consideramos las visiones que de la evaluaci&oacute;n se manifiestan en el escrito. Por una parte, los autores realizan un reclamo sistem&aacute;tico a la visi&oacute;n gubernamental de la evaluaci&oacute;n ya que omiti&oacute; "la problem&aacute;tica conceptual y el debate entre diversas escuelas o tendencias de evaluaci&oacute;n" (28, 50).<sup><a href="#notas">12</a></sup> Por la otra, sustentan con fuerza la necesidad de reconocer y reivindicar el saber pedag&oacute;gico como fundamento cient&iacute;fico de una evaluaci&oacute;n viable, objetiva y sustentada en el conocimiento experto (36&#150;37).<sup><a href="#notas">13</a></sup> Ambos aspectos conducen a importantes debates.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer caso, no se reconoce con suficiente claridad que la evaluaci&oacute;n educativa es una cosa y la evaluaci&oacute;n burocr&aacute;tica otra, que los fundamentos de la primera se encuentran en la pedagog&iacute;a, y los de la segunda en la Administraci&oacute;n, que la primera persigue valorar y enriquecer a sujetos involucrados en actividades humanas complejas (como educar y conocer), mientras la segunda se propone conducir sistemas complejos para alcanzar fines econ&oacute;micos que garanticen una mayor competitividad y posicionamiento en los mercados. No es que no se consideren los fundamentos te&oacute;ricos de la evaluaci&oacute;n, sino que &eacute;stos se encuentran en otra parte. El modelo de planeaci&oacute;n que opera actualmente en la educaci&oacute;n superior mexicana ha sido importado de la Teor&iacute;a Administrativa<sup><a href="#notas">14</a></sup> y encuentra sus fundamentos en los modelos cl&aacute;sicos de dise&ntilde;o y planeaci&oacute;n propuestos por autores como Igor Ansoff (1976) y Kenneth Andrews (1977). Se les reconoce usualmente por sustentar su an&aacute;lisis en la matriz SWOT<sup><a href="#notas">15</a></sup> para determinar la posici&oacute;n que ocupa la empresa en el mercado y proyectar las estrategias que posibiliten su transformaci&oacute;n<sup><a href="#notas">16</a></sup>. En suma, desde nuestro punto de vista no hay tal omisi&oacute;n; tan solo se opt&oacute; por un modelo importado de la Administraci&oacute;n de empresas frente a un modelo distinto desarrollado en el campo de la Pedagog&iacute;a. La pregunta que habr&iacute;a que plantearse es si convendr&iacute;a transitar del modelo empresarial al modelo pedag&oacute;gico o a alguna otra opci&oacute;n m&aacute;s abierta, participativa y plural.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo caso, al asumir que la soluci&oacute;n a los problemas de la evaluaci&oacute;n se puede encontrar en los conocimientos que proporcionan la pedagog&iacute;a, las ciencias de la educaci&oacute;n y la psicolog&iacute;a educativa, transitar&iacute;amos tan s&oacute;lo de un totalitarismo a otro. Y nos referimos a que bajo el modelo hoy vigente debemos hacer las cosas de la mano y bajo las indicaciones de los administradores y sus t&eacute;cnicos, para comenzar a hacerlas ma&ntilde;ana de la mano y bajo las indicaciones de los pedagogos y sus expertos en evaluaci&oacute;n (36&#150;37). En ambos casos, los "no&#150;expertos", los sujetos de la educaci&oacute;n y el conocimiento, esa sociedad civil universitaria conformada por un gran n&uacute;mero de profesores, investigadores y estudiantes, ver&iacute;an limitadas sus posibilidades de participaci&oacute;n, quedando subordinados a y sometidos por cierta "autoridad experta", sea de administradores y/o pedagogos. No es definitivamente el escenario que me gustar&iacute;a imaginar, consciente como soy de las posibilidades que se derivan del di&aacute;logo plural para la construcci&oacute;n colectiva de soluciones y del anhelo de la autogesti&oacute;n para operarlas. Frente al "saber experto" del tipo que sea, prefiero reivindicar la capacidad de auto&#150;conducci&oacute;n de la sociedad civil universitaria.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo lo que he comentado y mucho de lo que he debido dejar en el tintero,<sup><a href="#notas">17</a></sup> hacen del libro de &Aacute;ngel D&iacute;az Barriga, Concepci&oacute;n Barr&oacute;n y Frida D&iacute;az Barriga una parada obligada para quienes desean comprender los impactos de la evaluaci&oacute;n en la educaci&oacute;n superior mexicana e incidir en su futuro. Reconozco la relevancia de su valoraci&oacute;n de la evaluaci&oacute;n y los debates que suscita. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Andrews, Kenneth R. (1977). <i>El concepto de estrategia de la empresa,</i> Pamplona, Universidad de Navarra, 271 p&aacute;gs.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823915&pid=S0185-2760200900010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ansoff, H. Igor (1976). <i>La estrategia de la empresa,</i> Pamplona, Universidad de Navarra, 241 p&aacute;gs.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823916&pid=S0185-2760200900010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ANUIES (2006). <i>Consolidaci&oacute;n y avance de la educaci&oacute;n superior en M&eacute;xico. Temas cruciales de la agenda,</i> M&eacute;xico, ANUIES, 46 p&aacute;gs.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823917&pid=S0185-2760200900010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ANUIES (2005). <i>Acciones de transformaci&oacute;n de las universidades p&uacute;blicas mexicanas, </i>1994&#150;2003, M&eacute;xico, ANUIES, 80 p&aacute;gs.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823918&pid=S0185-2760200900010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ANUIES (2000). <i>La educaci&oacute;n superior en el Siglo XXI: l&iacute;neas estrat&eacute;gicas de desarrollo. Una propuesta de la ANUIES,</i> M&eacute;xico, ANUIES, 260 p&aacute;gs.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823919&pid=S0185-2760200900010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Caz&eacute;s, Daniel; Didriksson, Axel; Gandarilla, Jos&eacute;; Ibarra&#150;Colado, Eduardo; Porter, Luis (Coords.) (2007). <i>Disputas por la universidad: cuestiones cr&iacute;ticas para confrontar su futuro,</i> M&eacute;xico, CEIICH&#150;UNAM.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823920&pid=S0185-2760200900010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De Ibarrola, Mar&iacute;a (2007). "El Sistema Nacional de Investigadores a 20 a&ntilde;os de su creaci&oacute;n", p&aacute;gs. 225&#150;276, en D. Caz&eacute;s et al. (Coords.), <i>Disputas por la universidad: cuestiones cr&iacute;ticas para confrontar su futuro,</i> M&eacute;xico, CEIICH&#150;UNAM.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823921&pid=S0185-2760200900010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">D&iacute;az&#150;Barriga, &Aacute;ngel; Pacheco, Teresa (Coords.). (2007). <i>Evaluaci&oacute;n y cambio institucional,</i> M&eacute;xico, Paid&oacute;s.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823922&pid=S0185-2760200900010000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ibarra Colado, Eduardo (2003a). <i>La universidad en M&eacute;xico hoy: gubernamentalidad y modernizaci&oacute;n,</i> M&eacute;xico, UNAM/UAM&#150;Iztapalapa/UDUAL.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823923&pid=S0185-2760200900010000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ibarra Colado, Eduardo (2003b). "La universidad y sus dilemas: de la universidad empresarial a la gobernabilidad participativa", p&aacute;gs. 395&#150;421, en J. Bokser (Coord.), <i>Ciencias Sociales, Universidad y Sociedad: temas para una agenda del posgrado,</i> M&eacute;xico, DEP&#150;FCPyS, UNAM.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823924&pid=S0185-2760200900010000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ibarra Colado, Eduardo (2005). "Origen de la <i>empresarializaci&oacute;n</i> de la universidad: el pasado de la gesti&oacute;n de los negocios en el presente del manejo de la universidad", en <i>Revista de la Educaci&oacute;n Superior,</i> XXXIV(2): 13&#150;37.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823925&pid=S0185-2760200900010000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ibarra Colado, Eduardo; Rondero L&oacute;pez, Norma (2008). "Regulaci&oacute;n del trabajo acad&eacute;mico y deshomologaci&oacute;n salarial: balance general de sus ejes problem&aacute;ticos", p&aacute;gs. 569&#150;601, en T. Bertussi y G. Gonz&aacute;lez (Coord.), <i>Anuario Educativo Mexicano: visi&oacute;n retrospectiva, a&ntilde;o 2005,</i> M&eacute;xico, UPN/Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a/H. Congreso de la Uni&oacute;n.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823926&pid=S0185-2760200900010000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mendoza Rojas, Javier (2002). <i>Transici&oacute;n de la educaci&oacute;n superior contempor&aacute;nea en M&eacute;xico: de la planeaci&oacute;n al Estado evaluador,</i> M&eacute;xico, CESU&#150;UNAM/Porr&uacute;a.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823927&pid=S0185-2760200900010000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mintzberg, Henry, Bruce Ahlstrand y Joseph Lampel (1998, 2003). <i>Safari a la estrategia: una visita guiada por la jungla del Management Estrat&eacute;gico,</i> Buenos Aires, Granica.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823928&pid=S0185-2760200900010000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ordorika, Imanol (Coord.). (2004).<i> La academia en jaque. Perspectivas pol&iacute;ticas sobre la evaluaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, CRIM&#150;UNAM/Porr&uacute;a.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823929&pid=S0185-2760200900010000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Power, Michael (2003). "Evaluation the Audit Explosion", en <i>Law and Policy,</i> 25(3): 185&#150;202.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823930&pid=S0185-2760200900010000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rubio Oca, Julio (Coord.). (2006a). <i>La pol&iacute;tica educativa y la educaci&oacute;n superior en M&eacute;xico. 1995&#150;2006: un balance,</i> M&eacute;xico, SEP/Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823931&pid=S0185-2760200900010000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rubio Oca, Julio (Coord.). (2006b). <i>La mejora de la calidad de las universidades p&uacute;blicas en el per&iacute;odo 2001&#150;2006,</i> M&eacute;xico, SEP/PIFI.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823932&pid=S0185-2760200900010000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Urbano Vidales, Guillermina; Aguilar Sahag&uacute;n, Guillermo; Rubio Oca, Julio. (2006). <i>Programa de Mejoramiento del Profesorado: Un primer an&aacute;lisis de su operaci&oacute;n e impactos en el proceso de fortalecimiento acad&eacute;mico de las universidades p&uacute;blicas,</i> M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6823933&pid=S0185-2760200900010000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Documento elaborado para la presentaci&oacute;n del libro <i>Impacto de la evaluaci&oacute;n en la educaci&oacute;n superior mexicana. Un estudio en las universidades p&uacute;blicas estatales, </i>de &Aacute;ngel D&iacute;az Barriga (Coord.), Concepci&oacute;n Barr&oacute;n Tirado y Frida D&iacute;az Barriga Arceo (M&eacute;xico, ISSUE/ANUIES/Plaza y Vald&eacute;s, 2008, 321 p&aacute;gs.). Tal evento fue organizado por el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educaci&oacute;n de la UNAM y se realiz&oacute; el 25 de septiembre de 2008.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> El n&uacute;mero en par&eacute;ntesis remite a la o las p&aacute;ginas de la obra que ejemplifican el argumento que se desarrolla.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Nos preguntamos, c&oacute;mo se ha podido pensar que es posible traducir este valor sustantivo en un valor de cambio expresado en puntos y en dinero. Este problema muestra con claridad la sinraz&oacute;n que aprisiona a la evaluaci&oacute;n <i>cuentofr&eacute;nica,</i> esa que se deshace del valor profundo de las cosas para conformarse con la determinaci&oacute;n de sus precios, sus puntos, sus valores de cambio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Extra&ntilde;amos alguna menci&oacute;n a la dimensi&oacute;n m&aacute;s general del problema, que se asocia a la generalizaci&oacute;n de la racionalidad del mercado perfilando lo que se ha dado en denominar la sociedad auditada. As&iacute;, la experiencia mexicana y el caso de la educaci&oacute;n superior son en realidad expresi&oacute;n de una tendencia m&aacute;s general que se aprecia por doquier. V&eacute;ase, al respecto, Ibarra (2003a: 365 ss.) y Power (2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> El lector puede apreciar la postura oficial en torno a estos programas en Rubio (2006a, 2006b) y Urbano <i>et al.</i> (2006). La postura de la ANUIES ha quedado registrada en ANUIES (2000, 2005 y 2006).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> A estas instancias de evaluaci&oacute;n y acreditaci&oacute;n hay que a&ntilde;adir el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Estos programas han sido ampliamente analizados. Para una valoraci&oacute;n de conjunto, v&eacute;ase Ibarra y Rondero (2008).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Tomamos como punto de partida la creaci&oacute;n del Sistema Nacional de Investigadores en 1984 (De Ibarrola 2007).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Existe una amplia literatura sobre el tema que aborda con mayor detalle, tanto el debate te&oacute;rico en torno a la evaluaci&oacute;n, como la discusi&oacute;n de la orientaci&oacute;n y sentido de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en la materia. Entre la producci&oacute;n m&aacute;s reciente, puede consultarse, por ejemplo, Caz&eacute;s <i>et al.</i> (2007), D&iacute;az Barriga y Pacheco (2007), Mendoza (2002), Ordorika (2004) y Porter (2007).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> El estudio se llev&oacute; a cabo en 17 universidades p&uacute;blicas estatales que representan una parte significativa del universo de instituciones de este subsector. Hubiera sido interesante para el lector conocer la lista de tales instituciones y su distribuci&oacute;n de acuerdo con la clasificaci&oacute;n regional de la ANUIES, lo que tal vez hubiera abierto la posibilidad de establecer contrastes a nivel regional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> La obra no aborda con detalle los programas dise&ntilde;ados para conducir el comportamiento de los estudiantes, aunque opera bajo la misma l&oacute;gica. Entre sus mecanismos se encuentran los ex&aacute;menes de certificaci&oacute;n aplicados por el CENEVAL, los programas de becas para estudios de licenciatura y posgrado y, m&aacute;s recientemente, los programas de tutor&iacute;a y movilidad. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Hemos desarrollado con mayor amplitud este argumento en Ibarra (2003a: 50, 144&#150;145; 2003b).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Fieles a su formaci&oacute;n disciplinaria y a sus convicciones, los autores reivindican el valor de la Pedagog&iacute;a frente a la Administraci&oacute;n, lo que encuentra eco a lo largo de la obra cuando se se&ntilde;ala la "p&eacute;rdida del sentido acad&eacute;mico y pedag&oacute;gico de la evaluaci&oacute;n" (30), que los programas de calidad "no necesariamente buscan mejorar los sistemas de ense&ntilde;anza o potenciar los procesos de aprendizaje de los estudiantes, sino solamente se encuentran abocados a satisfacer los criterios establecidos en los procesos de evaluaci&oacute;n" (31), que las pr&aacute;cticas y los procesos educativos sencillamente no son contemplados en la tarea de evaluaci&oacute;n" (32), que "la evaluaci&oacute;n no cumple con una serie de responsabilidades pedag&oacute;gicas que precisamente son las que pueden sostener el proceso de mejora del funcionamiento de la actividad educativa" (35), que "el sentido formativo y el car&aacute;cter retroalimentador de la evaluaci&oacute;n sencillamente fueron desconocidos" (55), en fin, que "el aula y lo que acontece en ella sigue siendo una caja negra para las pol&iacute;ticas de calidad." (88).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Los autores reconocen las insuficiencias y el pragmatismo de los evaluadores, lo que se resume en la frase "Todos hemos sido evaluadores alguna vez, entonces todos sabemos de evaluaci&oacute;n" (159, tambi&eacute;n 29, 137, 155, 158&#150;159, 191). A partir de ello reivindican la necesidad de contar con evaluadores expertos formados en el campo de la evaluaci&oacute;n educativa (37) que eviten la "relativa improvisaci&oacute;n de los evaluadores" (51).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Hemos discutido en otra parte la intenci&oacute;n gubernamental de trasladar, no con todo el &eacute;xito que creen haber tenido, las t&eacute;cnicas de la gesti&oacute;n empresarial para la gesti&oacute;n de la educaci&oacute;n y la universidad (Ibarra 2005).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Corresponde a las iniciales: Strengths, Weaknesses, Opportunities, Threats. En el medio universitario mexicano se le conoce ya ampliamente como FODA, para referir las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas. Para una caracterizaci&oacute;n y apreciaci&oacute;n cr&iacute;tica de las distintas escuelas de direcci&oacute;n estrat&eacute;gica y sus fundamentos te&oacute;ricos, modelos y herramientas, v&eacute;ase Mintzberg, <i>et al.</i> (2003).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Aunque la evaluaci&oacute;n en la educaci&oacute;n superior se ha inspirado en este tipo de modelos de corte empresarial, su implementaci&oacute;n no se ha llevado a cabo con el cuidado que supondr&iacute;a, pues no analiza la relaci&oacute;n costo&#150;beneficio del esfuerzo de planeaci&oacute;n que prevendr&iacute;a las redundancias, la hiperplaneaci&oacute;n y los elevados gastos de esta actividad y su sustento burocr&aacute;tico, que caracterizan a la experiencia mexicana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> No quisiera dejar pasar dos erratas que contiene el texto y que deben ser apreciadas por los lectores. La primera se refiere al n&uacute;mero de salarios m&iacute;nimos que otorga el SNI a sus miembros y que corresponden a 3, 6, 8 y 14 para cada uno de sus niveles (167). La segunda indica inicios de los noventa como el momento de la crisis fiscal que provoc&oacute; una p&eacute;rdida sensible del poder adquisitivo de los acad&eacute;micos, cuando el dato correcto es inicios de los ochenta (187). Fuera de estas dos erratas importantes (&iquest;cu&aacute;ndo no las hay?), la edici&oacute;n de la obra es cuidadosa y de gran calidad.</font></p>      ]]></body><back>
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