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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Universidad de papel y el papel de la imaginación: comentarios a los ensayos críticos de Porter sobre la universidad que tenemos y la que deseamos]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-Xochimilco)  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Estados del conocimiento </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La Universidad de papel y el papel de la imaginaci&oacute;n: comentarios a los ensayos cr&iacute;ticos de Porter sobre la universidad que tenemos y la que deseamos<a href="#nota">*</a></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Abril Acosta Ochoa**</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Porter Galetar, Luis (2007) La universidad de papel: ensayos sobre la educaci&oacute;n superior en M&eacute;xico, 1era. reimpresi&oacute;n, M&eacute;xico, CEIICH&#150;UNAM, 245 p&aacute;gs. </b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Maestra en Sociolog&iacute;a con especialidad en Educaci&oacute;n Superior por la UAM&#150;Azcapotzalco. Actualmente es ayudante de investigaci&oacute;n en el proyecto: Los rectores de las universidades p&uacute;blicas mexicanas, &iquest;l&iacute;deres o rehenes de sus instituciones? Coordinado por el Dr. Romualdo L&oacute;pez Z&aacute;rate. Correo e: <a href="mailto:abril_acosta@hotmail.com">abril_acosta@hotmail.com</a></i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La Universidad de papel, obra de imprescindible lectura </b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La Universidad de Papel. Ensayos sobre la educaci&oacute;n superior en M&eacute;xico</i> es un libro imprescindible. No se trata de una investigaci&oacute;n en la que se desplieguen grandes desarrollos te&oacute;ricos, an&aacute;lisis estad&iacute;sticos o la comprobaci&oacute;n de hip&oacute;tesis. No por ello su val&iacute;a es menor a la que tienen las investigaciones acad&eacute;micas tradicionales. Su valor radica en la profundidad con la que reflexiona en torno al estado de cosas en el que se desenvuelve la educaci&oacute;n superior y a su capacidad para conducir al lector hacia alternativas de gran emotividad y sentido creativo, en aras de apropiarse de la universidad y llenar de contenido sus actividades como estudiante, profesor, investigador o funcionario.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la nueva edici&oacute;n de este libro, a lo largo de nueve cap&iacute;tulos, se analizan temas de gran relevancia bajo una perspectiva multidisciplinaria: la centralizaci&oacute;n y verticalidad de la planeaci&oacute;n educativa, la necesaria transformaci&oacute;n de inercias constituidas en la organizaci&oacute;n universitaria, la integraci&oacute;n entre conocimiento y acci&oacute;n, las posibilidades a&uacute;n desaprovechadas de saberes no tradicionales como el arte y las humanidades en la apropiaci&oacute;n del conocimiento, el papel de la democratizaci&oacute;n y la autonom&iacute;a en la toma de decisiones, la importancia de recordar la historia y nuestras historias institucionales, el compromiso de los acad&eacute;micos en la formaci&oacute;n de los estudiantes y el papel de las nuevas generaciones en la construcci&oacute;n de la universidad. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La universidad de papel a la que hace referencia Luis Porter, es pensada &#150;y por ello escindida&#150; por grupos de especialistas cuyas pol&iacute;ticas son ajenas a los sujetos reales, corp&oacute;reos, que ocultan la compleja cotidianidad en la que conviven con sus valores y culturas, mediante una racionalidad formal constituida por datos sistematizados, formularios de expertos y evaluaciones mediadas por visiones del mundo no abiertas a la opini&oacute;n. La planeaci&oacute;n educativa no puede ser exitosa en tanto su labor consista en ajustar a los sujetos reales a ideas preconcebidas y, por lo tanto, inviables. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el texto se revaloran m&uacute;ltiples conceptos con la intenci&oacute;n de elaborar una propuesta de acci&oacute;n reflexiva. Porter nos recuerda la actualidad de las dicotom&iacute;as centro&#150;periferia, micro&#150;macro, los conceptos de autonom&iacute;a, libertad, historia y micropol&iacute;tica. Su lectura nos muestra una realidad que hemos asumido acr&iacute;ticamente como el orden natural de las cosas y nos estimula a reconocer que a&uacute;n hay m&uacute;ltiples cuestiones pendientes ante las que debemos actuar, en lugar de s&oacute;lo acudir a ellas como espectadores indiferentes. En el fondo, la apuesta es a la producci&oacute;n de un proyecto educativo en el que sean utilizadas opciones cognitivas diversas, que reconozcan a la educaci&oacute;n como un proceso colectivo en el que la cr&iacute;tica, la creatividad y la democracia, sean valores reconocidos por todos los actores involucrados, incluyendo, por supuesto, a los hacedores de la planeaci&oacute;n educativa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luis nos invita a ser intelectuales pr&aacute;cticos, "zorroespines" que cultiven conocimientos te&oacute;ricos bajo la convicci&oacute;n de llevarlos a la pr&aacute;ctica, en un contexto donde el rigor acad&eacute;mico ha sido falsamente contrapuesto a la existencia de convicciones pol&iacute;ticas, art&iacute;sticas o de otro tipo. El "zorroesp&iacute;n" mantiene dos atributos en apariencia contradictorios: la astucia ilustrada, pero parcial, del zorro y la cualidad pr&aacute;ctica, integradora, del puerco esp&iacute;n. No es posible la parcializaci&oacute;n del conocimiento; en cambio s&iacute; lo es la integraci&oacute;n de diversas ciencias o la utilizaci&oacute;n de formas de aprendizaje no plenamente aprovechadas, como la sensibilidad art&iacute;stica, la poes&iacute;a y la capacidad de contar historias, las cuales pueden generar experiencias vitales de gran importancia para los sujetos. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de los principios que gu&iacute;an los denominados programas estrat&eacute;gicos, la docencia no es menos relevante ni se opone a la investigaci&oacute;n. Para el autor, la educaci&oacute;n es un acto libertario, l&uacute;dico y creativo, destinado no s&oacute;lo a informar sino a formar sujetos, en virtud de lo cual se requiere un gran compromiso y una enorme creatividad. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si reconocemos a la obra como un trabajo en proceso, comprenderemos la invitaci&oacute;n que Porter nos hace al plantear algunos elementos que aguardan mayor reflexi&oacute;n. Porter no aborda de manera extensa las rutas que pudieran conducirnos hacia una nueva universidad, en la que ciertas habilidades cognitivas a&uacute;n no suficientemente reconocidas, el conocimiento de nuestras historias personales e institucionales y el compromiso acad&eacute;mico conformen experiencias sustantivas que se integren en un esfuerzo colectivo. Tal vez esto se deba m&aacute;s a la enorme val&iacute;a que representa para el autor la libertad de los sujetos para recrear en sus propias esferas de acci&oacute;n y para pensar en modelos alternativos a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, que propiamente a una omisi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, el texto apuesta a favor de acad&eacute;micos que tengan un alto sentido de responsabilidad social y un claro compromiso para formar sujetos con habilidades diversas, de tal forma que las universidades sean espacios de generaci&oacute;n de nuevas experiencias sociales y culturales que escapen de la rutina y lo ya instituido. Aunque Porter nos otorgue pocas referencias acerca de la generaci&oacute;n de proyectos alternativos, las aperturas que realiza son una invitaci&oacute;n a pensar en propuestas concretas en torno a las cuales el lector contin&uacute;e en di&aacute;logo con el autor y asuma sus propias conclusiones ante las consideraciones y propuestas vertidas. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El papel del nuevo acad&eacute;mico en el contexto de la educaci&oacute;n superior</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reedici&oacute;n de <i>La universidad de papel</i> incluye un nuevo cap&iacute;tulo que habla de un futuro que pronto habr&aacute; de significar enormes retos para las universidades. La renovaci&oacute;n de la planta acad&eacute;mica no s&oacute;lo podr&iacute;a conducir a una crisis por lo que el proceso mismo supone en t&eacute;rminos de pensiones y retiro, nuevas modalidades de contrataci&oacute;n y nuevas reglas del juego en la carrera acad&eacute;mica, sino porque colocar&aacute; a las nuevas generaciones frente al espejo de los errores pasados, con el enorme desaf&iacute;o de superar inercias y sortear el canto de las sirenas que &eacute;stas representan. Evitar la c&oacute;moda complicidad del servilismo, la oposici&oacute;n entre compromiso social y seriedad acad&eacute;mica, as&iacute; como la pertenencia a cofrad&iacute;as que acumulan cotos de poder, son s&oacute;lo algunas de las luchas que el nuevo acad&eacute;mico habr&aacute; de sostener en un contexto donde el deslinde entre universidad, ciencia y sociedad ser&aacute;n dif&iacute;ciles de sostener. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor le da voz a una joven generaci&oacute;n para la que obtener una oportunidad representa a&ntilde;os de esfuerzo y dedicaci&oacute;n, en los que el desgaste termina por disminuir la voluntad de cambiar la academia y sus pr&aacute;cticas. Las oportunidades de estos j&oacute;venes para obtener un lugar en las universidades, est&aacute;n representadas &uacute;nicamente por el retiro o &#150;dram&aacute;ticamente&#150; por la muerte de los acad&eacute;micos en funciones, mediadas por una competencia no exenta de complicidades, prebendas y favoritismos. Leo este nuevo cap&iacute;tulo y veo muchas de las ideas que est&aacute;n presentes en las conversaciones que tengo con mis compa&ntilde;eros de generaci&oacute;n, de nuestra vocaci&oacute;n por hacer de la docencia y la investigaci&oacute;n una forma de vida, pero tambi&eacute;n de los temores y el desgaste que representan los a&ntilde;os empleados que a&uacute;n no redit&uacute;an en posibilidades para continuar en mejores condiciones con nuestros propios procesos de desarrollo acad&eacute;mico, humano y emocional. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Leo esas p&aacute;ginas y s&eacute; que muchos de los j&oacute;venes acad&eacute;micos encontrar&aacute;n eco en su propia voz para no conformarse con el n&uacute;mero de art&iacute;culos que logren publicar o con las clases que habr&aacute;n de impartir donde se los permitan. No bastar&aacute; con obtener reconocimientos donde conste su capacidad para desarrollar de forma ordenada un problema de investigaci&oacute;n, sino llevar esas aptitudes a actividades menos reconocidas, pero no por ello menos importantes. Me refiero a la necesidad de desplegar nuevas miradas a los viejos problemas y de estudiar los nuevos fen&oacute;menos que habr&aacute;n de abarcar la escena social, a revalorar la docencia y a los alumnos que requieren mucho m&aacute;s que tan s&oacute;lo reproducir de forma autom&aacute;tica una c&aacute;tedra aprendida de memoria. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Leo estas p&aacute;ginas y s&eacute; que muchos de los profesores e investigadores que tienen una larga trayectoria encontrar&aacute;n eco a sus preocupaciones acerca del futuro de la educaci&oacute;n superior, y coincidir&aacute;n en la necesidad de generar espacios donde se discuta la universidad, se valore el trabajo acad&eacute;mico y se otorgue un lugar al estudiante, ese personaje desdibujado que suele estar ausente de la planeaci&oacute;n educativa. Estudiante que ser&aacute; el futuro profesional o acad&eacute;mico y al que habr&aacute; que dedicar m&aacute;s que una c&aacute;tedra burocr&aacute;tica en la que se transmitan de manera informe datos y pr&aacute;cticas sin contenido sustantivo. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luis Porter le da sentido a todos estos elementos que forman parte de la sustancia constitutiva de los pasillos, las aulas, los escritorios y las charlas de caf&eacute;, de aquellas preocupaciones de gran relevancia que no se leen en ning&uacute;n plan de estudios ni proyecto educativo. Estos, que son temas trascendentales pero parad&oacute;jicamente ausentes de la planeaci&oacute;n (ya no digamos federal, sino institucional en la mayor&iacute;a de los casos), son los que aborda con gran entusiasmo, adelant&aacute;ndose a un proceso que podr&iacute;a representar cambios de gran envergadura para nuestras instituciones y, apuesta el autor, que representan una oportunidad real para generar una nueva universidad. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera atinada, Porter nos recuerda que en este proceso hay que tomar riesgos, atrevernos a alentar el cambio, asumiendo que los espacios universitarios son parcelas de micropol&iacute;tica donde hay posibilidades para estimular y ejercer la libertad. Nos recuerda que esta no es una tarea individual y que es &eacute;ste el mejor momento para llevarla a cabo. Pese a la enorme dosis de sentido cr&iacute;tico y realismo que conforma esta obra, el autor nos otorga una porci&oacute;n de optimismo: es posible imaginar otra universidad y, m&aacute;s a&uacute;n, hacerla realidad si en ello empe&ntilde;amos nuestras mejores intenciones, entendiendo que "no hay nada particularmente noble en un tipo de 'vida acad&eacute;mica' donde la sobrevivencia ha tomado el lugar del trabajo creativo como cualidad a admirar."</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comenc&eacute; este comentario diciendo que <i>La universidad de papel</i> es un libro imprescindible. Explico por qu&eacute;. Para Aimos Alcott un buen libro es aquel que se abre con expectativas y se cierra con provecho. Porter logra superar con mucho nuestras expectativas al iniciar la lectura, conduci&eacute;ndonos por caminos diversos, de gran sensibilidad y capacidad de reflexi&oacute;n, en un di&aacute;logo donde somos part&iacute;cipes de sus preocupaciones y es posible valorar nuestro lugar como universitarios. Se arriesga y por ello mismo explora horizontes poco ortodoxos en los que podemos encontrar m&uacute;ltiples motivaciones para buscar otra universidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Utop&iacute;as imaginarias: apuntes sobre una universidad para el futuro</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este &uacute;ltimo apartado tiene el prop&oacute;sito de imaginar una universidad ut&oacute;pica. Las ideas que se mencionan a continuaci&oacute;n se fundamentan en algunas de las aportaciones del seminario Universidad 2030: escenarios de futuro, que organizaron el Centro de Investigaci&oacute;n Interdisciplinaria en Ciencias y Humanidades de la UNAM y el Departamento de Estudios Institucionales de la UAM&#150;Cuajimalpa. S&oacute;lo delinear&eacute; algunas ideas sin ahondar de manera particular en ellas. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es el an&aacute;lisis objetivo, sino la imaginaci&oacute;n la que gu&iacute;a esta reflexi&oacute;n acerca de una universidad ut&oacute;pica, en la que est&aacute;n presentes tres elementos. El primero es el deseo de so&ntilde;ar, necesidad de todos los seres humanos que en contextos de incertidumbre casi siempre sucumbe y se diluye ante necesidades inmediatas; es por ello a&uacute;n m&aacute;s importante ah&iacute; donde se intenta evitar a toda costa. El segundo es el desear un futuro mejor, que es s&oacute;lo posible en tanto seamos capaces de aportar con nuestro propio esfuerzo y talento a su realizaci&oacute;n; de nada sirve pensar un mundo que corresponde exclusivamente a otros que lejanamente habr&aacute;n de vivirlo. La tercera, quiz&aacute; la m&aacute;s dif&iacute;cil, es que el optimismo forme parte de esta aventura imaginaria, en un momento hist&oacute;rico en el que las utop&iacute;as parecen imposibles pero, precisamente por ello, en el que son m&aacute;s necesarias que nunca. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.&nbsp;Imagino una universidad donde exista una pedagog&iacute;a sin ret&oacute;rica, una pedagog&iacute;a de la acci&oacute;n en la que no haya contenidos vac&iacute;os sino ideas que permitan a los sujetos significar al mundo.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;Una universidad donde se construya un aprendizaje con sentido, que es a la vez un aprendizaje para alentar los sentidos (ver en lugar de mirar de reojo, escuchar en lugar de o&iacute;r y sentir en oposici&oacute;n a no sentir). </font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.&nbsp;Una universidad donde la informaci&oacute;n tiene sentido, esto es, donde aprender no implica sumar informaci&oacute;n sino saber c&oacute;mo utilizarla, discutirla, hacerla &uacute;til y reelaborarla con nuevos elementos y datos. </font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4.&nbsp;Una universidad que no es m&aacute;s una "torre de marfil", sino un espacio de interacci&oacute;n social donde confluyen diversos grupos, perspectivas y tendencias; la universidad no homologa, sino que unifica, es decir, que integra.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5.&nbsp;Una universidad donde los atributos intelectuales son diversos y no se oponen mutuamente: analizar no excluye sentir, explicar no se opone a reflexionar, dise&ntilde;ar no es contrario a describir el mundo. </font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6.&nbsp;Una universidad donde las ciencias, las artes y humanidades no sean atributos diferenciados que deben valorarse m&aacute;s o menos de acuerdo con discursos prescriptivos, sino en funci&oacute;n de su capacidad para hacernos vivir de forma m&aacute;s arm&oacute;nica.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7.&nbsp;En fin, una universidad que nos ense&ntilde;e a ser felices, creyendo con ello en la capacidad del conocimiento (de cualquier tipo) como un medio para dialogar, fortalecer nuestras habilidades y otorgarnos la posibilidad de aportar a nuestro entorno para vivir mejor. </font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Nota</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Texto preparado para la presentaci&oacute;n de la segunda edici&oacute;n del libro La universidad de papel: ensayos sobre la educaci&oacute;n superior en M&eacute;xico, de Luis Porter, realizada el 5 de diciembre de 2007 en el Centro de Estudios Interdisciplinarios en Ciencias y Humanidades de la UNAM.</font></p>      ]]></body>
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