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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La influencia extranjera en la educación superior de Japón y China: un análisis comparativo]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Mirador</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La influencia extranjera en la educaci&oacute;n superior de  Jap&oacute;n y China: un an&aacute;lisis comparativo</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Qiang Zha*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Candidato a doctor en Educaci&oacute;n Superior por el Departamento de Estudios Te&oacute;ricos y Pol&iacute;ticos sobre Educaci&oacute;n del Instituto de Estudios de Educaci&oacute;n de Ontario, en la Universidad de Toronto, Canad&aacute; (OI&#150;SE/UT, por sus siglas en ingl&eacute;s).</i> Correo e: <a href="mailto:qzha@oise.utoronto.ca">qzha@oise.utoronto.ca</a>. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primera instancia, podemos decir que dos fuerzas importantes conformaron los sistemas de educaci&oacute;n superior en Jap&oacute;n y China. Por un lado, las repercusiones de las influencias extranjeras en el modelo acad&eacute;mico b&aacute;sico y, por el otro, el impulso dado para incorporar a las universidades dentro de sus respectivos procesos de modernizaci&oacute;n. Ambos pa&iacute;ses presentan importantes similitudes en cuanto a los modelos y procesos de adopci&oacute;n de tendencias extranjeras.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de la Restauraci&oacute;n Meiji en 1868, Jap&oacute;n opt&oacute; por una gama de influencias externas, como la alemana que se mantiene como la preferida hasta que los Estados Unidos tratan de rehacer las instituciones japonesas despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, (Altbach, 1979: 28). China, por su parte, estuvo sujeta a importantes influencias de Alemania, Francia, Inglaterra, Jap&oacute;n y los Estados Unidos en el periodo Republicano temprano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posteriormente hubo una tendencia a favorecer los modelos europeos, dominados fuertemente por la articulaci&oacute;n alemana en cuanto a la organizaci&oacute;n acad&eacute;mica. Esto continu&oacute; a lo largo de los periodos Republicanos y Nacionalistas, como sucedi&oacute; en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os cincuenta, cuando China reestructur&oacute; su sistema de educaci&oacute;n superior a semejanza del modelo sovi&eacute;tico, que a su vez inclu&iacute;a rasgos alemanes<sup><a href="#nota">1</a></sup> (Hayhoe, 1989: 20). Ambos pa&iacute;ses, inmersos en una tradici&oacute;n confuciana, nunca fueron colonizados formalmente. Por consiguiente, es justo decir que tuvieron la libertad para aplicar un juicio soberano al adoptar estructuras y modelos extranjeros de educaci&oacute;n superior.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, dichos procesos y modelos semejantes llevaron a resultados muy dis&iacute;miles para cada naci&oacute;n. Mientras que Jap&oacute;n se ha convertido en una potencia cient&iacute;fica, con un sistema universitario y de investigaci&oacute;n ampliamente desarrollado, que constituye uno de los sistemas acad&eacute;micos m&aacute;s importantes del mundo, China, por su parte, permanece en la periferia de los centros de excelencia globales en cuanto a educaci&oacute;n superior.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestro an&aacute;lisis comparativo est&aacute; encaminado a comprender las diferencias subyacentes detr&aacute;s de las aparentes similitudes entre Jap&oacute;n y China, en cuanto a sus procesos de emular y adoptar ideas de educaci&oacute;n superior extranjeras. Dada la imposibilidad de explicar en su totalidad la adopci&oacute;n de modelos extranjeros en ambos pa&iacute;ses en tan corto ensayo, se eligieron periodos espec&iacute;ficos de tiempo de cada pa&iacute;s para abordar esta discusi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Jap&oacute;n y China, los modelos extranjeros de educaci&oacute;n superior fueron adoptados, principalmente, en dos diferentes modalidades y dependiendo del periodo de tiempo del que se trate. La primera es la que en ingl&eacute;s se denomina <i>window shopping </i>es decir mirar, comparar para luego comprar<sup><a href="#nota">2</a> </sup>en la que se mantuvo una completa libertad por parte de ambas naciones destinatarias, al seleccionar de entre una amplia variedad de modelos extranjeros. La segunda es <i>involvement </i>o vinculaci&oacute;n<sup><a href="#nota">3</a></sup> en la que cada naci&oacute;n adopt&oacute; un modelo extranjero espec&iacute;fico, sea voluntaria o involuntariamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la historia de la educaci&oacute;n superior de ambos pa&iacute;ses, los primeros ejemplos de la modalidad 'mirar, comparar y comprar' tuvieron lugar a fines del siglo XIX y principios del XX, dentro de los periodos de la Restauraci&oacute;n Meiji en Jap&oacute;n y la China Republicana temprana. Mientras que, el periodo de la ocupaci&oacute;n americana del Jap&oacute;n durante la posguerra, en la segunda mitad de la d&eacute;cada de los cuarenta, as&iacute; como el temprano periodo post&#150;revolucionario en los a&ntilde;os cincuenta en China, son mejores ejemplos para ilustrar la modalidad llamada vinculaci&oacute;n. Ambas modalidades se emplear&aacute;n como categor&iacute;as de comparaci&oacute;n y an&aacute;lisis para los periodos de tiempo antes citados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La modalidad 'mirar, comparar y comprar' durante el gobierno Meiji en el Jap&oacute;n y los gobiernos republicanos modernizadores y los reformadores nacionalistas de la China.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Universidad de Tokio, prototipo de las universidades japonesas modernas, fue creada en 1870 por el gobierno de orientaci&oacute;n occidental Meiji. Se constituy&oacute; como una dependencia indispensable de la burocracia japonesa de ese entonces, su origen se remonta a las instituciones de la China antigua o medieval, diferente al prototipo medieval que dio origen a la mayor&iacute;a de las universidades occidentales (Nakayama, 1989: 98&#150;99). De hecho, tanto docentes como personal administrativo de la universidad eran empleados gubernamentales del Ministerio de Educaci&oacute;n. Como explica Nakayama, esta situaci&oacute;n "a menudo presentaba un conflicto con la actividad intelectual libre e independiente de la planta acad&eacute;mica" (p. 99). La estructura utilizada como facultad&#150;departamento de la Universidad de Tokio fue "ideada a partir de la jerarqu&iacute;a departamental de la maquinaria burocr&aacute;tica," lo que dificultaba, en extremo, la movilidad interdepartamental de maestros y estudiantes (p. 99). Un detalle que resulta particularmente fascinante es el hecho de que dichos rasgos burocr&aacute;ticos de la universidad japonesa moderna, derivados de la tradici&oacute;n china, todav&iacute;a constituyen una problem&aacute;tica que aqueja a la educaci&oacute;n superior china en la actualidad mientras que, para Jap&oacute;n no representa un lastre en el &aacute;rea de la educaci&oacute;n superior.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hacia 1870, el gobierno Meiji examin&oacute; la literatura sobre educaci&oacute;n en occidente con el objeto de identificar y adoptar los elementos m&aacute;s positivos de cada modelo para su propio sistema (Amano, 1979: 12&#150;13). Con esa base, se formul&oacute; un riguroso plan para imitar los sistemas educativos occidentales. Con este fin, el gobierno japon&eacute;s envi&oacute; estudiantes a varias naciones occidentales. Nakayama explica que en el proyecto de ley se estableci&oacute; el siguiente cat&aacute;logo, que identifica las materias en las que sobresal&iacute;an los diferentes pa&iacute;ses:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Inglaterra: maquinaria, geolog&iacute;a y miner&iacute;a, sider&uacute;rgica, arquitectura, construcci&oacute;n naval, ganader&iacute;a, comercio y asistencia a despose&iacute;dos.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Francia: zoolog&iacute;a, bot&aacute;nica, astronom&iacute;a, matem&aacute;ticas, f&iacute;sica, qu&iacute;mica, arquitectura, derecho, relaciones internacionales y promoci&oacute;n de bienestar p&uacute;blico.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alemania: f&iacute;sica, astronom&iacute;a, geolog&iacute;a, mineralog&iacute;a, qu&iacute;mica, zoolog&iacute;a, bot&aacute;nica, medicina, farmacolog&iacute;a, ciencias pol&iacute;ticas, econom&iacute;a, y todo lo relacionado con el sistema educativo;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Holanda: irrigaci&oacute;n, arquitectura, construcci&oacute;n naval, ciencias pol&iacute;ticas, econom&iacute;a y asistencia p&uacute;blica.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">E.U.: derecho industrial, agricultura, ganader&iacute;a, miner&iacute;a, comunicaciones, derecho comercial (1989: 100).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una lectura de la historia de la ciencia del siglo XIX, se observa que la valoraci&oacute;n del gobierno Meiji, en cuanto a la especializaci&oacute;n intelectual de los diferentes pa&iacute;ses fue acertada. De esta forma es que se import&oacute; la ciencia occidental al Jap&oacute;n durante las d&eacute;cadas de 1870 y 80. La influencia de cada pa&iacute;s en la educaci&oacute;n superior japonesa ten&iacute;a que ver con las disciplinas en la que cada naci&oacute;n sobresal&iacute;a. Por ejemplo, la influencia alemana era notoria en las escuelas de medicina, y posteriormente las de derecho, la brit&aacute;nica en la ingenier&iacute;a y la francesa en las j&oacute;venes escuelas de derecho (Amano, 1979: 12&#150;13).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los japoneses resultaba evidente que necesitaban encontrar un modelo de educaci&oacute;n superior apropiado para mejorar su sistema universitario adecuado a su desarrollo nacional. El gobierno japon&eacute;s decidi&oacute; incorporar elementos de la universidad alemana, desde el siglo XIX Alemania guardaba cierta cercan&iacute;a con Jap&oacute;n, en lo referente a sus objetivos de desarrollo social y econ&oacute;mico (Altbach, 1979: 28). En 1881, el gobierno Meiji decidi&oacute; transformar su modelo institucional, mezcla de influencias provenientes de una diversidad de pa&iacute;ses occidentales, hacia un modelo estrictamente alem&aacute;n. Esto no s&oacute;lo se debi&oacute; a la percepci&oacute;n de la universidad alemana como el modelo m&aacute;s innovador de toda Europa en aquel momento, sino tambi&eacute;n a que el gobierno japon&eacute;s admiraba la moderna burocracia del gobierno alem&aacute;n, dominada por egresados de la escuela de derecho, la cual aspiraba a emular (Altbach, 1979: 28; Nakayama, 1989: 103&#150;104). De manera que el modelo alem&aacute;n de educaci&oacute;n superior fue el que influenci&oacute;, principalmente, la educaci&oacute;n superior japonesa durante la &eacute;poca del gobierno Meiji.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho modelo continu&oacute; dominando la educaci&oacute;n superior japonesa hasta el fin de la Primera Guerra Mundial. No obstante, aun cuando esto sea cierto, una mirada m&aacute;s a fondo revela que la aplicaci&oacute;n del modelo alem&aacute;n en el contexto japon&eacute;s, refleja ciertas diferencias del modelo original. En otras palabras, el sistema japon&eacute;s, debido a su contexto cultural, no era una copia exacta del sistema alem&aacute;n. La estructura b&aacute;sica de la universidad japonesa en 1890, por ejemplo, estaba constituida por seis escuelas: derecho, humanidades, ciencias, tecnolog&iacute;a, medicina y agricultura (Nakayama, 1989: 102). Mientras que el orden fue heredado de las escuelas alemanas, una diferencia notable radica en que la ciencia y las humanidades (filosof&iacute;a) eran independientes en el sistema universitario japon&eacute;s. Mientras que en Alemania segu&iacute;an unidas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunado a esto, la tecnolog&iacute;a y la agricultura fueron elevadas a rango universitario. Algunos estudiosos sostienen que esto se debe a que el gobierno de Meiji, materialista y utilitario, incorpor&oacute; los modelos americano, brit&aacute;nico, e incluso franc&eacute;s dentro de un prototipo predominantemente alem&aacute;n, el cual, por ende, dio origen a instituciones japonesas con rasgos particulares &uacute;nicos (Nakayama, 1989: 104; Wu <i>et al., </i>1989: 164). Jap&oacute;n pudo as&iacute;, construir un paradigma institucional tipo Meiji &uacute;nico, el cual fue b&aacute;sico en el desarrollo de Jap&oacute;n como potencia mundial. Esta innovaci&oacute;n tambi&eacute;n facilit&oacute; la capacitaci&oacute;n de una nueva generaci&oacute;n de bur&oacute;cratas, que moldearon la modernizaci&oacute;n del Jap&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste, vemos que en China la modalidad 'mirar, comparar y comprar' se dio paulatinamente a principios del siglo XX. El movimiento misionero les llev&oacute; una variedad de modelos de universidades occidentales, a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n de instituciones misioneras. Por ejemplo, el enfoque americano se desarroll&oacute; en la Universidad de Tsinghua, el modelo alem&aacute;n humboldtiano en la Universidad de Pek&iacute;n, el formato alem&aacute;n de la <i>Technische Hochschule </i>fue aplicado en la Universidad de Tongji, y el modelo franc&eacute;s en la Universidad de Aurore (Hayhoe, 1989a: 15). Con la abolici&oacute;n del sistema del examen imperial en 1905, la popularidad de la educaci&oacute;n superior misionera entre la juventud china creci&oacute; enormemente, y con ella el n&uacute;mero de instituciones misioneras. En 1917, las universidades misioneras representaban el 80% de las instituciones de educaci&oacute;n superior. Para 1921, China s&oacute;lo contaba con una universidad nacional (la Universidad de Pek&iacute;n), una provincial, y 5 privadas. En contraste, exist&iacute;an 16 universidades misioneras, en todas las principales ciudades chinas (Zhou, 1988: 93&#150;94).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta 1927, la mayor&iacute;a de las instituciones misioneras fueron encabezadas por organismos de gobierno americanos, y del mismo modo, presididas por misioneros americanos, debido a gobiernos republicanos decadentes y reg&iacute;menes caudillistas: (Hayhoe, 1989b: 34). De 1919 en adelante, la Asociaci&oacute;n para los Colegios y Universidades Cristianas regul&oacute; las normas acad&eacute;micas para todas las instituciones. Eventualmente, la mayor&iacute;a recib&iacute;a financiamiento por parte de los Estados Unidos, proveniente del Consejo de Unidad para la Educaci&oacute;n Superior Cristiana en China &#91;United Board for Christian Higher Education in China&#93; con sede en la ciudad de Nueva York (Lutz, 1971). Lo que explica c&oacute;mo la universidad de artes liberales norteamericana, se convirti&oacute; en el modelo dominante introducido por estas instituciones misioneras (Hayhoe, 1989b: 34). En contraposici&oacute;n, los modernizadores chinos del periodo Qing tard&iacute;o y republicano temprano, no buscaron inspiraci&oacute;n para sus reformas en el formato misionero de educaci&oacute;n superior. Su propia concepci&oacute;n de transformaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior, consist&iacute;a en una oposici&oacute;n profundamente arraigada hacia el dominio occidental en la econ&oacute;mica y pol&iacute;tica, reflejo del &aacute;lgido clima pol&iacute;tico de la &eacute;poca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recelosos de la idea de que las t&eacute;cnicas occidentales pudieran ser absorbidas por un imperio confuciano revitalizado, de tal forma que posibilitaran acuerdos eficaces con las incursiones extranjeras, los chinos elaboraron su legislaci&oacute;n de reforma educativa de 1902 y 1903, apeg&aacute;ndose alistema de educaci&oacute;n japon&eacute;s de aquel tiempo &#151;influenciado a su vez por el modelo alem&aacute;n, como se mencion&oacute; anteriormente&#150; que parec&iacute;a ofrecer una f&oacute;rmula para la modernizaci&oacute;n, que permit&iacute;a la preservaci&oacute;n de valores confucianos. Zhang Zhidong; un acad&eacute;mico&#150;bur&oacute;crata influyente en aquel momento, desempe&ntilde;&oacute; un papel clave en la redacci&oacute;n de dicha legislaci&oacute;n, a la fecha es recordado por su frase "el aprendizaje chino es como la esencia, el aprendizaje occidental la utilidad" misma que refleja el esp&iacute;ritu de la propia enmienda (Ayers, 1971: 159&#150;160, 253&#150;254). La idea central era que el conocimiento occidental, dividido epistemol&oacute;gicamente por &aacute;reas espec&iacute;ficas de especializaci&oacute;n, deb&iacute;a ser dominado y aplicado a prop&oacute;sitos espec&iacute;ficos, mientras que la esencia china deber&iacute;a permanecer como un eje central, dirigiendo las opciones y orientaci&oacute;n de dichos prop&oacute;sitos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Universidad Imperial, fundada en 1898, inspirada bajo el modelo de la Universidad de Tokio, estuvo estrechamente ligada al Ministerio de Educaci&oacute;n, con el objeto de desempe&ntilde;ar un papel de supervisi&oacute;n en todos los niveles del sistema educativo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al igual que en el Jap&oacute;n durante la era Meiji, un buen n&uacute;mero de estudiantes chinos fue enviado a estudiar a instituciones de educaci&oacute;n superior en el extranjero. Un primer grupo consisti&oacute; en 120 j&oacute;venes enviados a los Estados Unidos entre 1872 y 1875, continuando con otros m&aacute;s peque&ntilde;os que fueron a los pa&iacute;ses europeos. A la postre, culmin&oacute; con lo que era casi un movimiento masivo de estudiantes a Jap&oacute;n entre 1900 y 1911. Para 1906, hab&iacute;a 7,283 estudiantes chinos e intelectuales en Jap&oacute;n, completando varias modalidades de educaci&oacute;n superior, en su mayor&iacute;a en preparaci&oacute;n para ser maestros en las modernas instituciones surgidas a ra&iacute;z de la legislaci&oacute;n de 1902 y 1903 (Abe, 1987: 73&#150;79, Chen y Tian, 1991: 686&#150;689). El gran n&uacute;mero de personas que retornaban del Jap&oacute;n constitu&iacute;a una v&iacute;a importante de influencia. De esta manera, los logros y modelos japoneses tuvieron una gran preponderancia dentro del pensamiento educativo pr&aacute;ctico en China. Tambi&eacute;n propici&oacute;, durante este per&iacute;odo, la creaci&oacute;n de un sistema escolar moderno (Bastid, 1988: 44&#150;50). Sin embargo, dichas influencias fueron abandonadas cuando la amenaza del imperialismo japon&eacute;s se volvi&oacute; m&aacute;s evidente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para 1910, hab&iacute;a s&oacute;lo tres universidades gubernamentales en China, orientadas a estudios cl&aacute;sicos y tecnol&oacute;gicos (Hayhoe, 1989b: 38). La mayor&iacute;a de la educaci&oacute;n superior moderna durante este periodo, se desarrollaba en universidades que depend&iacute;an del financiamiento de la nobleza, instituciones de educaci&oacute;n superior provinciales e instituciones misioneras. En este periodo de confusi&oacute;n pol&iacute;tica, los educadores encontraron mayor libertad de participar en los procesos de toma de decisiones. Esto condujo a una nueva legislaci&oacute;n educativa de 1922 y 1924, en la que se plante&oacute; un nuevo esquema normativo que suplantaba a los objetivos educativos como eje motor del esfuerzo educativo. Dichos est&aacute;ndares fueron desarrollados a partir del modelo universitario americano. Las caracter&iacute;sticas de este tipo de educaci&oacute;n superior incluyeron la adaptaci&oacute;n a la evoluci&oacute;n de la sociedad, endosar la noci&oacute;n de educaci&oacute;n de por vida, universalizar el acceso a la educaci&oacute;n y la flexibilidad para dar cabida a las iniciativas locales. Todas las instituciones de educaci&oacute;n superior con est&aacute;ndares acad&eacute;micos adecuados ser&iacute;an llamadas universidades, ya fuera que contaran con un plan de estudios ampliamente acad&eacute;mico o espec&iacute;ficamente profesional. Como resultado, el n&uacute;mero de instituciones que se denominaba como universidades creci&oacute; de 8 en 1917 a 35 en 1923 (Hayhoe, 1989b: 39&#150;40). A pesar de las limitaciones del financiamiento y las ca&oacute;ticas condiciones pol&iacute;ticas, &eacute;ste fue el periodo en el cual las universidades chinas encontraron una identidad moderna, ya que tanto la planta acad&eacute;mica como los estudiantes apoyaron los tipos de estudios cient&iacute;ficos que contribuir&iacute;an a las necesidades del desarrollo nacional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la llegada al poder del Partido Nacionalista en 1927, el nuevo gobierno ten&iacute;a la expectativa de tener una comunidad acad&eacute;mica, que se valiera de su autoridad intelectual, para apoyar y legitimar el orden pol&iacute;tico de manera complaciente, por lo que dirigi&oacute; su mirada hacia Europa en busca de ideas para una reforma, a la vez que se prepar&oacute; para una mayor integraci&oacute;n de la facultad universitaria en la burocracia. De este modo, en 1931, una Misi&oacute;n de Expertos de la Liga de Naciones compuesta enteramente de expertos europeos, fue invitada por el Gobierno Nacionalista para hacer una revisi&oacute;n completa de todos los aspectos del sistema de educaci&oacute;n chino. La comisi&oacute;n elabor&oacute; las siguientes recomendaciones para la reforma: el establecimiento de puestos acad&eacute;micos en lugar de la organizaci&oacute;n departamental o por escuelas; procedimientos nacionales claros para supervisar todos los nombramientos acad&eacute;micos; y un examen exhaustivo al final de cada programa universitario para asegurar una adecuada formaci&oacute;n b&aacute;sica en una disciplina. En la legislaci&oacute;n aprobada entre 1933 y 1936, varias de estas recomendaciones fueron adoptadas, lo que repercuti&oacute; en un mayor control centralizado gubernamental sobre la educaci&oacute;n superior.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El modelo europeo, sin embargo, demostr&oacute; ser un arma de dos filos en manos del gobierno chino. Mientras que, por un lado contribuy&oacute; al desarrollo acad&eacute;mico al mejorar la calidad de la ciencia y la investigaci&oacute;n, el modelo europeo tambi&eacute;n, de cierta manera, hac&iacute;a eco con aspectos de la tradici&oacute;n confuciana que el Gobierno Nacionalista deseaba aplicar a sus propios fines pol&iacute;ticos. Las estrictas condiciones para los nombramientos acad&eacute;micos, as&iacute; como la r&iacute;gida reglamentaci&oacute;n de un examen final, permitieron al gobierno esconder la represi&oacute;n pol&iacute;tica bajo la apariencia de requisitos acad&eacute;micos. Cuando los intelectuales universitarios se volvieron m&aacute;s cr&iacute;ticos de la inadecuada respuesta del gobierno chino ante las agresiones japonesas, as&iacute; como a su fracaso para abordar problemas fundamentales del desarrollo rural, el Estado respondi&oacute; con pol&iacute;ticas acad&eacute;micas y administrativas m&aacute;s represivas. El conflicto de la comunidad acad&eacute;mica con el r&eacute;gimen Nacionalista constituy&oacute; un aspecto de un complejo juego de circunstancias que favorecieron, en &uacute;ltima instancia, la victoria del Partido Comunista.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La modalidad de 'vinculaci&oacute;n' con el modelo americano en la post&#150;guerra en Jap&oacute;n y con el modelo sovi&eacute;tico en la China post&#150;revolucionaria</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que las Fuerzas de Ocupaci&oacute;n de la post&#150;guerra estaban constituidas por representantes de algunas de las potencias aliadas, la ocupaci&oacute;n de Jap&oacute;n fue administrada casi exclusivamente por los Estados Unidos. De modo que el modelo para la reforma de la post&#150;guerra, que afect&oacute; a una diversidad de instituciones p&uacute;blicas, fue completamente americano. Hubo una gran presi&oacute;n por parte de las Fuerzas de Ocupaci&oacute;n para reemplazar el sistema de educaci&oacute;n superior japon&eacute;s existente con el modelo americano. Siguiendo las recomendaciones hechas por la Misi&oacute;n Educativa americana, las Fuerzas de Ocupaci&oacute;n presentaron una serie de medidas al gobierno japon&eacute;s para llevar a cabo una reforma educativa, en la que se inclu&iacute;an la democracia, la descentralizaci&oacute;n, la educaci&oacute;n general y la orientaci&oacute;n laica, las cuales representaban el t&iacute;pico estilo americano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el Jap&oacute;n de la pre&#150;guerra, los egresados de la universidad representaban menos del 7 por ciento del cohorte de edad correspondiente (Nakayama, 1989: 106), por lo tanto, la educaci&oacute;n japonesa era por naturaleza elitista. Los americanos instaron a los japoneses a que extendieran su sector de educaci&oacute;n superior, a modo que cada una de las 46 prefecturas tuviera su propia universidad (Kitamura, 1979: 66&#150;68). A pesar de las dificultades econ&oacute;micas prevalecientes despu&eacute;s de la derrota del Jap&oacute;n en la Guerra, el Ministerio de Educaci&oacute;n propuso una expansi&oacute;n significativa de la costosa educaci&oacute;n superior. Muchos <i>senmongakko </i>o universidades t&eacute;cnicas menores, y escuelas normales, se aprovecharon de esta oportunidad para elevar su estatus al nivel universitario. Como resultado, se crearon 201 universidades y 149 universidades tecnol&oacute;gicas, en comparaci&oacute;n con las 45 y 177, respectivamente, que exist&iacute;an antes de la guerra. Para 1955, la matr&iacute;cula en las universidades e institutos tecnol&oacute;gicos aument&oacute; a 17 por ciento de la cohorte de edad correspondiente (Kitamura, 1979: 67; Arimoto <i>et al., </i>1993: 163).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe mencionar, que si el elitismo de la pre&#150;guerra en las universidades japonesas hubiera prevalecido hasta las d&eacute;cadas de los a&ntilde;os sesenta y setenta, la educaci&oacute;n superior se habr&iacute;a vuelto obsoleta ante el r&aacute;pido crecimiento de la econom&iacute;a del pa&iacute;s en aquel momento. Incluso, las revueltas estudiantiles de fines de los sesenta en los pa&iacute;ses industrializados de occidente, fueron interpretadas, hasta cierto punto en Jap&oacute;n, como el resultado de la sobresaturaci&oacute;n de sus universidades; y en este sentido, Jap&oacute;n sufri&oacute; menos que los europeos, debido a que la expansi&oacute;n se hab&iacute;a dado con antelaci&oacute;n y las instalaciones eran m&aacute;s modernas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las Fuerzas de Ocupaci&oacute;n tambi&eacute;n fueron muy entusiastas en cuanto a la introducci&oacute;n del ideal americano de educaci&oacute;n general (Nakayama, 1989: 108) en el que se adopt&oacute; la triada &#151;humanidades, ciencias sociales y ciencias naturales&#150; para la organizaci&oacute;n de los cursos. Esta innovaci&oacute;n, contrastaba con el compromiso original japon&eacute;s en el cual los planes de estudios universitarios, estaban dise&ntilde;ados para la educaci&oacute;n de especialistas. Con la presi&oacute;n de las Fuerzas de Ocupaci&oacute;n, los japoneses convirtieron el ideal de la 'triada' en una aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica, crearon un sistema en el cual los primeros dos a&ntilde;os de universidad consist&iacute;an en una educaci&oacute;n general. Este ideal fue retomado posteriormente, cuando la Universidad de Tokio cre&oacute; una nueva facultad denominada Colegio de Educaci&oacute;n General, donde se dise&ntilde;&oacute; un nuevo programa de educaci&oacute;n general que incorporaba materias interdisciplinarias experimentales como son los estudios de &aacute;rea (Nakayama, 1989: 110). Los americanos consideraron que el sistema educativo japon&eacute;s de la pre&#150;guerra pertenec&iacute;a a un modelo demasiado centralista, de modo que en 1947&#150;48 propusieron delegar el poder de supervisi&oacute;n de las universidades a las comisiones educativas de las prefecturas locales, como ocurre en las universidades estatales de los EE.UU. Esta propuesta se encontr&oacute; con una fuerte oposici&oacute;n de los pol&iacute;ticos japoneses, quienes afirmaban que los gobiernos locales no ten&iacute;an ni la experiencia ni los recursos para ocuparse de asuntos tales como la educaci&oacute;n superior (Nakayama, 1989: 107). Ante esta oposici&oacute;n, las Fuerzas de Ocupaci&oacute;n terminaron por ceder.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunada a la centralizaci&oacute;n del sistema educativo, los americanos vieron al propio cuerpo de gobierno al interior de las principales universidades japonesas, denominadas Juntas Acad&eacute;micas &#91;Faculty Conferences&#93;, como una entidad demasiado auto&#150;complaciente y desconectada de la realidad. Por consiguiente, en 1950, los americanos propusieron introducir la Mesa de Fideicomisarios estilo americana, como el &oacute;rgano de gobierno de las universidades nacionales japonesas (Nakayama, 1989: 107&#150;108). Este asunto despert&oacute; una oposici&oacute;n a&uacute;n mayor por parte de las autoridades locales, y finalmente la propuesta fue tambi&eacute;n retirada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por consiguiente, se puede afirmar que los japoneses no reprodujeron el sistema universitario americano, sino que cuidadosamente planearon uno adecuado a la regi&oacute;n, una indigenizaci&oacute;n, adapt&aacute;ndolo para satisfacer necesidades y realidades nacionales. Despu&eacute;s del retiro de las Fuerzas de Ocupaci&oacute;n en 1952, el Ministerio de Educaci&oacute;n gradualmente recobr&oacute; el control de la educaci&oacute;n superior. En vez de regresar al modelo antiguo de la pre&#150;guerra, el cual se hab&iacute;a establecido a fines del siglo XIX; y dada la necesidad de una reforma para enfrentar los retos de mediados del siglo XX, comenz&oacute; un proceso de interiorizaci&oacute;n (en otros palabras: domesticaci&oacute;n del modelo americano) para absorber los elementos &uacute;tiles del modelo for&aacute;neo y desechar aquellos que eran incompatibles con el contexto cultural y social japon&eacute;s (Kobayashi, 1979).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este proceso, dio como resultado un sistema de educaci&oacute;n superior japon&eacute;s que refleja algunos elementos de sus or&iacute;genes, que datan del S. XIX, as&iacute; como considerables cualidades de la educaci&oacute;n superior americana. En la actualidad es un sistema extenso y diverso, compuesto tanto por universidades de elite como por instituciones de educaci&oacute;n masiva. Estos sectores dis&iacute;miles simplemente no coexisten uno al lado del otro en una paridad de valor. M&aacute;s bien, caen dentro de una clasificaci&oacute;n jer&aacute;rquica cuyos or&iacute;genes se remontan al siglo XIX, cuando la intenci&oacute;n del gobierno fue capacitar a una c&uacute;pula muy competente en las universidades imperiales (Arimoto <i>et al. </i>1979). Dicha intenci&oacute;n fue institucionalizada, y ha persistido y condicionado al resto del aparato, a&uacute;n con el surgimiento de sectores diversos y la gran expansi&oacute;n del propio sistema educativo. El grado japon&eacute;s de monopolizaci&oacute;n de la colocaci&oacute;n hacia el interior de la elite, por una reducida cima de la jerarqu&iacute;a, s&oacute;lo guarda semejanza en el oeste con la c&uacute;pula del sistema brit&aacute;nico Oxford&#150;Cambridge, la cual todav&iacute;a hoy en d&iacute;a, es la proveedora de personal para el gabinete brit&aacute;nico y a las altas esferas del servicio civil.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras que el Jap&oacute;n de la post&#150;guerra, motivado por las Fuerzas de Ocupaci&oacute;n, incorpor&oacute; los patrones americanos de educaci&oacute;n superior para satisfacer las necesidades de su propio sistema indigenista, la clase pol&iacute;tica china reaccion&oacute; de manera diferente ante el nuevo panorama pol&iacute;tico que se les presentaba. En China, cuando el Partido Comunista alcanz&oacute; la victoria en 1949, su dirigencia abord&oacute; el tema de la educaci&oacute;n superior desde una nueva perspectiva pol&iacute;tica. En 1952, se tom&oacute; la decisi&oacute;n de reorganizar la educaci&oacute;n superior a semejanza del modelo sovi&eacute;tico. Dentro de este modelo, la ideolog&iacute;a marxista&#150;leninista garantizaba la preparaci&oacute;n a los individuos, con el fin de servir a los objetivos de un estado socialista. El sistema educativo heredado de los nacionalistas no se ajustaba a las necesidades del nuevo gobierno, dado que era percibida como una copia de los modelos imperialistas occidentales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre 1950 y 1960, un total de 1,269 educadores sovi&eacute;ticos fueron enviados a China, de los cuales 654 trabajaron como consultores para asistir en los aspectos de organizaci&oacute;n de la reforma de la educaci&oacute;n superior. El resto fungieron como miembros de la planta acad&eacute;mica que impart&iacute;a en las instituciones chinas. Al mismo tiempo, aproximadamente 7,324 acad&eacute;micos y estudiantes chinos completaron sus programas de estudio en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica (Orleans, 1987: 188). A la luz de la organizaci&oacute;n sovi&eacute;tica del sistema de educaci&oacute;n superior socialista, como explica Hayhoe, "una mezcla de rasgos persistentes del academicismo europeo, notoria en la concepci&oacute;n de la universidad como una instituci&oacute;n consagrada exclusivamente a disciplinas cient&iacute;ficas y art&iacute;sticas puras, amalgamada con una planificaci&oacute;n econ&oacute;mica socialista, la cual decreta la integraci&oacute;n de toda la capacitaci&oacute;n profesional, en el desarrollo de proyectos en cada sector econ&oacute;mico &#151;o burocr&aacute;tico&#150; estrat&eacute;gico" (1989b). Las 207 instituciones superiores chinas existentes fueron desmanteladas y todas las universidades privadas y misioneras fueron reabsorbidas para hacer un conjunto de 181 nuevas instituciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Ministerio de Educaci&oacute;n Superior, recientemente establecido, administr&oacute; directamente 14 universidades. Estas universidades retomaron los departamentos de artes y ciencias b&aacute;sicas de las instituciones antiguas para formar departamentos s&oacute;lidos que pudieran jugar un papel protag&oacute;nico en el progreso de sus respectivas disciplinas. Las innovaciones del ministerio tambi&eacute;n incluyeron la creaci&oacute;n de 6 universidades normales de maestros, que contaban con departamentos de educaci&oacute;n y bellas artes, adem&aacute;s de los departamentos de artes y ciencias b&aacute;sicas; asimismo, 10 distinguidas universidades polit&eacute;cnicas y un reducido n&uacute;mero de institutos de lenguas extranjeras, bellas artes y de educaci&oacute;n f&iacute;sica. Otras 28 universidades de ingenier&iacute;a pertenecientes a otros ministerios centrales como el de metalurgia e ingenier&iacute;a mec&aacute;nica, as&iacute; como 26 institutos agr&iacute;colas, 29 institutos m&eacute;dicos, 4 institutos de ciencias pol&iacute;ticas y leyes, y 6 institutos de econom&iacute;a y finanzas que fueron administrados por sus respectivos ministerios centrales. Adem&aacute;s, hab&iacute;an escuelas normales de maestros administradas por los consejos de educaci&oacute;n superior de cada provincia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Ministerio de Educaci&oacute;n Superior tambi&eacute;n era responsable de elaborar los planes curriculares, de manera detallada y nacionalmente estandarizada, en apoyo a las necesidades de la mano de obra proyectadas por cada sector y subsector de la econom&iacute;a. Asimismo, regulaba la preparaci&oacute;n de planes de ense&ntilde;anza para un conjunto de especializaciones n&iacute;tidamente diferenciadas, las cuales se incrementaron de 215 en 1952 a 323 en 1957, debido a que se elaboraron definiciones cada vez m&aacute;s espec&iacute;ficas de los perfiles de la mano de obra (Orleans, 1987). El plan de ense&ntilde;anza para cada especialidad inclu&iacute;a el prop&oacute;sito de formaci&oacute;n, la organizaci&oacute;n del tiempo, estructuraci&oacute;n de todos los cursos requeridos y disposici&oacute;n del ambiente para la ense&ntilde;anza. Era complementado por compendios detallados de los cursos y libros de texto estandarizados que aseguraban altos niveles acad&eacute;micos y pol&iacute;ticos a lo largo del pa&iacute;s. Hacia el interior de cada instituci&oacute;n era la especialidad &#150;y no el departamento&#150; la unidad acad&eacute;mica m&aacute;s importante; donde los cursantes, programas, egresados y sus asignaturas de trabajo, eran regulados centralmente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reforma del sistema fue dise&ntilde;ada para producir t&eacute;cnicos expertos, los cuales ser&iacute;an colocados, de por vida, en puestos apropiados de la burocracia gubernamental socialista. De ellos se esperaba que aplicaran sus habilidades a la modernizaci&oacute;n socialista, sin criticar al sistema. Tanto su estructura como la organizaci&oacute;n del conocimiento contribuyeron a construir una sensaci&oacute;n de rigidez, reflejo del sistema sociopol&iacute;tico en su conjunto. No s&oacute;lo la clasificaci&oacute;n y el encasillamiento eran fuertes, sino tambi&eacute;n se hac&iacute;a patente una estructura jer&aacute;rquica del conocimiento curricular, con un prestigio m&aacute;s alto asignado a las disciplinas puras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos estudiosos justifican que, en un nivel m&aacute;s profundo, esta estricta reglamentaci&oacute;n autoritaria del sistema de educaci&oacute;n superior, reflejaba la persistencia de patrones de conocimiento confucianos, que exaltaban el conocimiento cl&aacute;sico puro, el cual subordinaba a todas las dem&aacute;s &aacute;reas de la ciencia aplicada. Sin embargo, el marxismo&#150;leninismo reemplaz&oacute; a los cl&aacute;sicos confucianos &#151;el conocimiento de mayor prestigio&#151; y el papel hegem&oacute;nico que ostentaban (Hayhoe, 1989a: 20, Orleans, 1987: 184&#150;185). De cualquier modo, el sistema de educaci&oacute;n superior respaldado por los sovi&eacute;ticos desempe&ntilde;&oacute; un papel preponderante en la r&aacute;pida industrializaci&oacute;n china de los a&ntilde;os cincuenta, produciendo un gran n&uacute;mero de profesionales t&eacute;cnicos. Por otra parte tend&iacute;a hacia la esterilidad. Sin embargo, despu&eacute;s de la ruptura chino&#150;sovi&eacute;tica, los modelos sovi&eacute;ticos de educaci&oacute;n superior fueron vistos como elementos de penetraci&oacute;n cultural; en primera instancia, se realizaron esfuerzos para modificar el modelo sovi&eacute;tico, para posteriormente desarrollar un enfoque radical &#150;la revoluci&oacute;n cultural&#150; con el fin de liberarse por completo de las influencias sovi&eacute;ticas. Esto se logr&oacute; a trav&eacute;s del desmantelamiento del sistema intelectual existente, con la esperanza de crear instituciones verdaderamente independientes. Finalmente, este proceso demostr&oacute; ser infructuoso, e incluso, hay quienes dir&iacute;an desastroso.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusi&oacute;n</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una comparaci&oacute;n del desarrollo hist&oacute;rico de la educaci&oacute;n superior en Jap&oacute;n y China, revela c&oacute;mo sus diferentes acercamientos a los modelos extranjeros han repercutido en la educaci&oacute;n superior, e incluso en sus sistemas epistemol&oacute;gicos. Jap&oacute;n mantuvo un acercamiento bifocal, tomando, por un lado, las ideas occidentales y desarrollando, por otro, su sistema de educaci&oacute;n superior, dirigiendo la atenci&oacute;n tanto a los sistemas extranjeros como a la propia evoluci&oacute;n de su tradici&oacute;n universitaria. China, por su parte, adopt&oacute; una pol&iacute;tica err&aacute;tica 'por su cuenta y riesgo', limitada &#150;o quiz&aacute;s renuente&#151; a abandonar ciertas creencias tradicionales profundamente arraigadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, el desarrollo de la educaci&oacute;n superior japonesa ha seguido un curso &uacute;nico, adoptando un amplio espectro de modelos extranjeros al tiempo que establece su propia estructura org&aacute;nica. Por el contrario, China fue menos exitosa en su experimentaci&oacute;n, al mezclar diferentes sistemas extranjeros con un acercamiento radical. En la actualidad, los chinos han recurrido de nueva cuenta al enfoque 'mirar, comparar y comprar' hacia el exterior, en busca de ideas para su desarrollo acad&eacute;mico. En otras palabras, la educaci&oacute;n superior japonesa tuvo &eacute;xito al establecer una distinci&oacute;n clara entre las innovaciones importadas y el esp&iacute;ritu de la tradici&oacute;n local, por su parte los chinos no lograron adaptar los novedosos sistemas importados a sus esquemas tradicionales. Por consiguiente, Jap&oacute;n pudo asimilar varias aportaciones de educaci&oacute;n superior de otros pa&iacute;ses y adaptarlas para satisfacer sus necesidades nacionales, mientras que China estuvo expuesta a, y adopt&oacute;, un sinn&uacute;mero de influencias extranjeras en el transcurrir del tiempo, las cuales, desatinadamente, devinieron en confusi&oacute;n, conflicto, e incluso fracasos, como condiciones permanentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El soci&oacute;logo alem&aacute;n Max Weber, identific&oacute; una falta de racionalizaci&oacute;n como el obst&aacute;culo principal de la modernizaci&oacute;n de China (Weber, 1964). Esta l&oacute;gica tambi&eacute;n puede aplicarse al desarrollo de su educaci&oacute;n superior, en la cual los asuntos de moral o pol&iacute;tica, claramente dificultaron la formulaci&oacute;n de una pol&iacute;tica unificada, capaz de guiar el desarrollo educativo y cient&iacute;fico, de manera conjunta a la adopci&oacute;n de ideas extranjeras. Dentro del marco de Weber, la racionalizaci&oacute;n del Estado, a menudo produc&iacute;a una ruptura definitiva entre las esferas de la ciencia, la moralidad y la cultura; y sosten&iacute;a que, esto genera las condiciones sociales necesarias para el surgimiento de un sistema impersonal y totalmente calculable de ley racional. A su vez, esto tambi&eacute;n impedir&iacute;a que se presentara un rezago social, en caso de que las creencias tradicionales obstaculizaran la introducci&oacute;n de nuevas instituciones del exterior de dicha sociedad. De acuerdo con esta teor&iacute;a, Jap&oacute;n ha seguido un acercamiento racional, logrando el &eacute;xito, no s&oacute;lo respecto a la educaci&oacute;n superior, sino tambi&eacute;n en relaci&oacute;n a muchos otros aspectos de su sociedad. China podr&iacute;a culpar su resistencia a la plena racionalizaci&oacute;n del Estado, del fracaso de su proceso de modernizaci&oacute;n, no s&oacute;lo con respecto a la educaci&oacute;n superior.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dado que durante la Revoluci&oacute;n Cultural en China se present&oacute; un fuerte resurgimiento del fervor moral, es cuestionable que haya erradicado las tradiciones confucianas chinas. De este modo, ahora que China verdaderamente acude a la innovaci&oacute;n en la educaci&oacute;n superior sin las objeciones emocionales o pol&iacute;ticas a la influencia extranjera del periodo semicolonial, debe prestar mayor atenci&oacute;n a patrones persistentes que pudieran ser antit&eacute;ticos, a aquellas innovaciones y sistemas extranjeros necesarios para desarrollar 'centros de excelencia' en la educaci&oacute;n superior china.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abe, Hiroshi (1987). Borrowing from Japan: China's first modern educational system. In R. Hayhoe &amp; Marianne Bastid (Eds.), <i>China's education and the industrialized world: Studies in cultural transfer. </i>Armonk, M.E.Sharpe.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6824137&pid=S0185-2760200800010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Altbach, Philip G. (1979). <i>Comparative higher education, </i>Londres, Mansell Publishing.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6824138&pid=S0185-2760200800010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Altbach, Philip G. (1989). Twisted roots: The Western impact on Asian higher education. In P.G. Altbach &amp; Viswanathan Selvaratnam (Eds.), <i>From dependence to autonomy: The development of Asian universities. </i>Dordrecht, Kluwer: Academic Publishers.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6824139&pid=S0185-2760200800010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Altbach. G &amp; Viswanathan Selvaratnam (Eds.), <i>From dependence to autonomy: The development of Asian universities. </i>Dordrecht, Kluwer Academic Publishers.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6824140&pid=S0185-2760200800010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Amano, Ikuo (1979). Continuity and change in the structure of Japanese higher education. In William K. Cummings <i>et al. </i>(Eds.), <i>Changes in the Japanese universities: A comparative perspective. </i>New York, Praeger Publishers.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6824141&pid=S0185-2760200800010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arimoto, Akira <i>et al. </i>(1993). Higher Education Policy in Japan. In Leo Goedebuure <i>et al. </i>(Eds.). <i>Higher education policy: An international perspective. </i>Oxford: Pergamon.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6824142&pid=S0185-2760200800010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ayers, William (1971). <i>Chang Chih&#150;tung and educational reform in China. </i>Cambridge, MA.: Harvard University Press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6824143&pid=S0185-2760200800010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bastid, Marianne (1988). <i>Educational reform in early twentieth&#150;century China. </i>Ann Arbor: Center for Chinese Studies, University of Michigan.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6824144&pid=S0185-2760200800010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chen, Xuexun &amp; Tian, Zhengping (1991) (eds.), <i>Liuxue jiaoyu </i>&#91;La educaci&oacute;n de los estudiantes en el extranjero&#93;. Shanghai, Shanghai jiaoyu chubanshe.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6824145&pid=S0185-2760200800010001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hayhoe, Ruth (1989a). <i>China's universities and the open door. </i>Armonk, M.E.Sharpe.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6824146&pid=S0185-2760200800010001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hayhoe, Ruth (1989b). China's universities and western academic models. In Philip</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6824147&pid=S0185-2760200800010001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kitamura, Kazuyuki (1979). Mass higher education. In William K. Cummings <i>et al. </i>(Eds.), <i>Changes in the Japanese universities: A comparative perspective, </i>New York, Praeger Publishers.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6824148&pid=S0185-2760200800010001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kobayashi, Tetsuya (1979). The internationalization of Japanese higher education. In William K. Cummings <i>et al. </i>(Eds.), <i>Changes in the Japanese universities: A comparative perspective. </i>New York, Praeger Publishers.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6824149&pid=S0185-2760200800010001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lutz, Jessie (1971). <i>China and the Christian colleges. </i>Ithaca: Cornell University Press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6824150&pid=S0185-2760200800010001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nakayama, Shigeru (1989). Independence and choice: Western impacts on Japanese higher education. In Philip G. Altbach &amp; Viswanathan Selvaratnam (Eds.), <i>From dependence to autonomy: The development of Asian universities, </i>Dordrecht, Kluwer Academic Publishers.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6824151&pid=S0185-2760200800010001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Orleans, Leo A. (1987). Soviet influence on China's higher education. In Ruth Hayhoe &amp; Marianne Bastid (Eds.), <i>China's education and the industrialized world: Studies in cultural transfer. </i>Armonk, M.E. 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Beijing: People's Education Press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6824154&pid=S0185-2760200800010001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zhou, Nanzhao (1988). International institutional transfer: The Chinese experiences in adapting and transforming foreign higher education models. <i>China educational sciences. </i>Beijing: Central Institute of Educational Research of China.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6824155&pid=S0185-2760200800010001100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Traducci&oacute;n: Pablo Contreras Fres&aacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>Se requiere de una l&iacute;nea del tiempo para poner en perspectiva esta complejidad. Primero, el periodo Qing tard&iacute;o, ocurre aproximadamente entre los 1860 y 1911, es cuando las instituciones tradicionales gradualmente van desapareciendo, y a su vez, van surgiendo universidades modernas y universidades tecnol&oacute;gicas, la legislaci&oacute;n es dise&ntilde;ada para integrar modelos externos atractivos dentro de un expl&iacute;cito y persistente conjunto de definiciones chinas. Segundo, el periodo Republicano, de 1911 a 1927, un tiempo de revoluci&oacute;n seguido por un periodo casi an&aacute;rquico dentro del cual hubo un margen considerable para la experimentaci&oacute;n en los niveles de pol&iacute;tica, legislaci&oacute;n y pr&aacute;ctica de la educaci&oacute;n superior. En gran medida, el Movimiento del 4 de mayo de 1919 &#151;el punto nodal de este periodo&#151; es de mayor importancia para el establecimiento de las universidades modernas en China que cualquier otro evento. Tercero, el periodo Nacionalista (1927&#150;1949), el primer contexto pol&iacute;tico unificado en China, cuando se vio a las universidades como piezas esenciales del aparato estatal. Cuarto, el desarrollo de la educaci&oacute;n superior en el periodo post&#150;revolucionario (1949), que exhibe una mezcla de tendencias occidentales&#150;orientales. El nuevo gobierno comunista simplemente reemplaz&oacute; modelos institucionales y curriculares occidentales, con modelos sovi&eacute;ticos en los a&ntilde;os 1950. Quinta, despu&eacute;s de la disputa chino&#150;sovi&eacute;tica, se hicieron esfuerzos para modificar este modelo y desarrollar un acercamiento chino distintivo a la educaci&oacute;n superior. Sin embargo, estos experimentos demostraron ser infructuosos y se fueron seguidos por las rupturas de la Revoluci&oacute;n Cultural (1966&#150;1976). En tiempos recientes, periodo de 1978 a la fecha, China ha vuelto a dirigir su mirada a occidente en busca de ideas para el desarrollo acad&eacute;mico y se ha mostrado comprometida en un proceso de reforma significativa de la educaci&oacute;n superior.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> El t&eacute;rmino se emplea para indicar ciertas limitaciones para comprender y reproducir las instituciones occidentales, debido a que las universidades est&aacute;n profundamente arraigadas en la tradici&oacute;n, muchos de sus elementos espec&iacute;ficos de la propia cultura son pasados por alto, por lo que quedan fuera de las instituciones no&#150;occidentales reci&eacute;n creadas. Por consiguiente, el modelo adoptado exhibe a menudo tanto rasgos ind&iacute;genas como tendencias vanguardistas, las cuales a&uacute;n no han sido instrumentadas en las instituciones occidentales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> El t&eacute;rmino se utiliza para denotar que los lazos son muy estrechos entre los pa&iacute;ses occidentales y los no&#150;occidentales, como queda evidenciado por el intercambio de miembros de la planta acad&eacute;mica, estudiantes y planes curriculares semejantes, etc.</font></p>      ]]></body><back>
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