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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>El proceso de creaci&oacute;n de la Universidad Nacional de M&eacute;xico a trav&eacute;s de las fuentes documentales</i></b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font>         <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Morelos Torres Aguilar*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Lourdes Alvarado (compiladora), M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Coordinaci&oacute;n de Humanidades, Col. Sociedad y cultura.  M&eacute;xico Siglo XXI, 2013</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3">&nbsp;</font>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor&#45;investigador de la Universidad de Guanajuato (M&eacute;xico). </i>CE: <a href="mailto:morelostorres@gmail.com">morelostorres@gmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando se visita el imponente campus de ciudad universitaria en el sur de la Ciudad de M&eacute;xico, o las diferentes escuelas y facultades que constituyen actualmente la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, resulta muy dif&iacute;cil imaginar la complejidad del proceso que dio origen a esta instituci&oacute;n centenaria. Muchos fueron los obst&aacute;culos que se interpusieron para su fundaci&oacute;n, y otros tantos los esfuerzos que se necesitaron para lograr consolidarla. Diversos autores como Ra&uacute;l Carranc&aacute;, Javier Garciadiego, Jes&uacute;s Silva Herzog, Alfonso de Mar&iacute;a y Campos y Renate Marsiske han abordado el vasto tema; ocupa entre ellos un lugar destacado Lourdes Alvarado, cuya obra <i>La pol&eacute;mica en torno a la idea de Universidad en el siglo XIX</i> es ampliamente conocida, y quien ha publicado recientemente <i>El proceso de creaci&oacute;n de la Universidad Nacional de M&eacute;xico a trav&eacute;s de las fuentes documentales.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este volumen, conformado por cinco secciones, expone detalladamente los momentos que hicieron posible la creaci&oacute;n de esta casa de estudios, desde los antecedentes remotos de la propuesta de su fundaci&oacute;n, hasta el periplo de su nacimiento, e incluso hasta el t&eacute;rmino de su primer rectorado. En la Introducci&oacute;n de esta edici&oacute;n compilatoria, Alvarado explica que el prop&oacute;sito de la obra es</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...poner al lector en contacto directo con los testimonios hist&oacute;ricos b&aacute;sicos que le permitan conocer, comprender y reinterpretar el largo y dif&iacute;cil proceso de creaci&oacute;n de la Universidad Nacional de M&eacute;xico, instituci&oacute;n que, a diferencia de la corporaci&oacute;n colonial, deb&iacute;a ser laica y abierta a todas las corrientes del pensamiento y a todas las disciplinas cient&iacute;ficas, como aspiraba el que fuera su principal impulsor, Justo Sierra M&eacute;ndez (p. 7).</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para cumplir tal objetivo, la autora ofrece un conjunto documental en el cual se transcriben art&iacute;culos, actas, proyectos de ley, leyes, discursos, cr&oacute;nicas e informes relacionados directamente con el tema del estudio. De ah&iacute; la utilidad de la antolog&iacute;a, pues como suele suceder en el &aacute;mbito de la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica, muchos de estos documentos resultan de dif&iacute;cil acceso, ya que provienen tanto de libros y peri&oacute;dicos del siglo XIX, como de los fondos Ezequiel A. Ch&aacute;vez y el Consejo Superior de Educaci&oacute;n P&uacute;blica, bajo custodia del Archivo Hist&oacute;rico de la Universidad Nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo del libro, titulado "Un largo proceso", Lourdes Alvarado incluye dos art&iacute;culos de Justo Sierra publicados en 1875, en los cuales se recomienda por primera vez la creaci&oacute;n de una universidad, independiente del Estado, "como soluci&oacute;n ideal al problema que desde su punto de vista representaba la educaci&oacute;n superior en el pa&iacute;s" (p. 8). Dicha propuesta pretend&iacute;a contraponer, a la enorme influencia que ten&iacute;a el clero en el campo de la educaci&oacute;n mexicana en ese entonces, una instituci&oacute;n universitaria laica, libre y cient&iacute;fica. El ideal de la "educaci&oacute;n libre" se derivaba de las reconocidas experiencias europeas, por ejemplo de las universidades alemanas, las cuales se reg&iacute;an por el libre pensamiento, con excelentes resultados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe se&ntilde;alar que, para la &eacute;poca en que fue concebida, la propuesta resultaba ya, de inicio, avanzada, y hasta cierto punto visionaria, pues inclu&iacute;a en forma impl&iacute;cita la noci&oacute;n de autonom&iacute;a, esto es, consideraba que la nueva universidad no deb&iacute;a estar regida por el Estado, y que la labor de &eacute;ste deb&iacute;a limitarse a proporcionar los recursos necesarios tanto para el funcionamiento de la universidad, como de los dem&aacute;s niveles de la instrucci&oacute;n p&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La inclusi&oacute;n de estos dos art&iacute;culos resulta ciertamente atinada, ya que suele considerarse que la idea de fundar una instituci&oacute;n de educaci&oacute;n superior laica en M&eacute;xico parti&oacute; del "Proyecto de Ley constitutiva sobre el establecimiento de la Universidad Nacional", presentado por el propio Justo Sierra en 1881 ante la C&aacute;mara de Diputados. Como es natural, este &uacute;ltimo documento se halla incluido tambi&eacute;n en el primer cap&iacute;tulo de la compilaci&oacute;n, as&iacute; como un art&iacute;culo, un discurso y un documento original &#45;de 1883, 1902 y 1905, respectivamente&#45; donde se se&ntilde;ala el estancamiento en que se encontraba la instrucci&oacute;n p&uacute;blica, y se ofrecen alternativas para su mejoramiento. En particular el documento titulado "Estudio y apuntes para una reforma. Urgencia para organizar una universidad", pondera los beneficios que ofrece la educaci&oacute;n superior, a partir de las experiencias de las universidades estadounidenses, francesas, italianas, espa&ntilde;olas y alemanas:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las universidades facilitan a los profesores y alumnos la &iacute;ntima comunicaci&oacute;n de sus pensamientos; se cambian conceptos, principios, ideales, y se establece entre ellos una corriente intelectual, encauzada por la armon&iacute;a en el m&eacute;todo que los impulsa y lleva al desarrollo de lo conocido y al descubrimiento de lo ignorado; difundiendo con amor la ciencia y preparando a la juventud para la colaboraci&oacute;n de sus trabajos... en las universidades se estrechan los v&iacute;nculos de compa&ntilde;erismo entre los maestros y los disc&iacute;pulos, reforzando el ideal altruista que es el lazo de cohesi&oacute;n en la humanidad. (p. 109).</font>	</p> </blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cap&iacute;tulo de la obra, titulado "El debate por la Universidad en el seno del Consejo Superior de Educaci&oacute;n P&uacute;blica", muestra c&oacute;mo, al interior de este organismo, Justo Sierra impuls&oacute; la idea fundadora sesi&oacute;n tras sesi&oacute;n a lo largo de los meses de abril y agosto de 1910, y da cuenta de las discusiones que se abren sobre el tema de la propia fundaci&oacute;n entre grandes personalidades como J.C. Williams, Victoriano Pimentel, Manuel Flores, Miguel F. Mart&iacute;nez, Luis Cabrera, Ezequiel A. Ch&aacute;vez y el propio Justo Sierra. En las actas destacan en particular las acaloradas discusiones entre Porfirio Parra y Francisco V&aacute;zquez G&oacute;mez, cuya posici&oacute;n es a veces sumamente cr&iacute;tica con el proyecto. En el mismo cap&iacute;tulo se insertan las observaciones elaboradas por Ram&oacute;n Corral, Jos&eacute; Yves Limantour y Manuel G. Cos&iacute;o, a la saz&oacute;n miembros del gabinete presidencial de Porfirio D&iacute;az, respecto al proyecto de ley; buena parte de ellas fueron atendidas, seg&uacute;n consta en el respectivo documento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo se refiere a "La fundaci&oacute;n de la Universidad Nacional", y en &eacute;l se incluye la Ley constitutiva de la instituci&oacute;n, as&iacute; como la de la Escuela Nacional de Altos Estudios. La importancia de esta &uacute;ltima &#45;que consta de una secci&oacute;n de humanidades, otra de ciencias exactas, f&iacute;sicas y naturales, y una m&aacute;s de ciencias sociales, pol&iacute;ticas y jur&iacute;dicas&#45; reside en que a la larga habr&iacute;a de dar origen a facultades tan importantes y emblem&aacute;ticas como la de Filosof&iacute;a y Letras, y la de Ciencias. En este cap&iacute;tulo se incluyen tambi&eacute;n los discursos pronunciados en las inauguraciones de la propia escuela, y la de la Universidad, as&iacute; como una cr&oacute;nica de las fiestas del Centenario, en la cual Genaro Garc&iacute;a relata los coloridos pormenores de la inauguraci&oacute;n universitaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cap&iacute;tulos cuarto y quinto resultan sumamente interesantes. El primero de ellos recoge las cr&iacute;ticas despiadadas que dos profesores positivistas, Agust&iacute;n Arag&oacute;n y Horacio Barreda, le hacen a la naciente Universidad Nacional, y las cuales fueron publicadas precisamente en la <i>Revista Positiva</i> entre 1910 y 1912. &iquest;Por qu&eacute; protestan tan airadamente los positivistas por el nacimiento de la nueva instituci&oacute;n? En primer lugar, Arag&oacute;n se queja de que en la Universidad se generar&aacute; una casta privilegiada: "Toda corporaci&oacute;n alimentada con las ubres del tesoro de los contribuyentes, que expide diplomas, que concede honores y maneja fondos propios, propende a embotellarse y a decir a los no iniciados: el que no crea en m&iacute;, fuera de aqu&iacute;..." (p. 317).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s afirma que, a despecho de lo afirmado por Justo Sierra en sus discursos, muchos de los grandes genios de la ciencia no se formaron en las universidades; que la Escuela Nacional Preparatoria ha formado mejores alumnos que aqu&eacute;llos que ser&aacute;n formados por la Universidad; y censura que en la Escuela de Altos Estudios, algunos cursos, como el de psico&#45;sociolog&iacute;a, se impartan en ingl&eacute;s. Cabe se&ntilde;alar que en la cr&iacute;tica de Arag&oacute;n hay tambi&eacute;n una alusi&oacute;n impl&iacute;cita a lo que consideran una ingratitud, porque de uno u otro modo, le reclama a Justo Sierra que no mencione y honre la figura de Gabino Barreda, fundador de la Escuela Nacional Preparatoria y emblema del pensamiento positivista. Por eso escribe:</font>	</p> 	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al llegar al final del discurso... &#91;de Sierra&#93; le&iacute;do cuando se inaugur&oacute; la Universidad. y al no ver ni el nombre de Barreda en una larga pieza oratoria en que tanto se habla de la educaci&oacute;n nacional. &#91;me pregunto&#93; &iquest;Querr&aacute; borrar su recuerdo a fuerza de un estudiado silencio?... Barreda. s&iacute; fue educador... (p. 355).</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la cr&iacute;tica de Arag&oacute;n es delicada en comparaci&oacute;n con aqu&eacute;lla emprendida por Horacio Barreda. De hecho, ambos escriben al alim&oacute;n un art&iacute;culo inclemente, en el que se nota la pluma del segundo, donde se cuestiona no s&oacute;lo la existencia de &eacute;sta, la Universidad Nacional, sino la de todas las universidades, a las que consideran decadentes, caducas, "venerables ruinas que tienden a desaparecer" (p. 367). Por ello, escriben sobre la fundaci&oacute;n de la Universidad de M&eacute;xico: "es un verdadero anacronismo y constituye un positivo retroceso... es un absurdo el querer que el Estado suministre todos los recursos materiales para sostener la instrucci&oacute;n, y dar por sentado a la vez que la instrucci&oacute;n p&uacute;blica sea libre" (p. 368).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para mostrar la postura hipercr&iacute;tica de Barreda, el libro incluye unos "Apuntes para la historia o di&aacute;logos entre el buen sentido com&uacute;n y uno de sus disc&iacute;pulos", en los cuales este autor llama a los universitarios "pedant&oacute;cratas", califica a la naciente instituci&oacute;n como "retr&oacute;grada, absurda y hasta rid&iacute;cula", la acusa de pretender "monopolizar y corromper en su provecho la noble esfera de las ideas", y de negar "a la ciencia su cualidad de educadora intelectual y moral, esto es, de <i>unificadora</i> de criterios". En el art&iacute;culo de Barreda se puede apreciar con claridad el choque entre paradigmas que representa para los positivistas el surgimiento de la casa de estudios: para ellos, formados en el pensamiento de Augusto Comte, todo estaba ya perfectamente resuelto, explicado y articulado dentro de la Ley de los Tres Estados, es decir, dentro de un pensamiento unificado; en cambio, el pensamiento universitario, por su naturaleza <i>libre,</i> todo lo cuestiona, en todo encuentra una pregunta, todo es susceptible de ser problematizado; y en lugar de unificaci&oacute;n o uniformidad, busca pluralidad de ideas, de conceptos, de corrientes de pensamiento. &iquest;Podr&iacute;a existir mayor diferencia entre ambas posturas, que vistas de este modo, resultaban irreconciliables?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, en el cap&iacute;tulo sexto de su obra Lourdes Alvarado recoge "La respuesta de los universitarios": dos textos de 1911 y 1913, respectivamente, en los cuales Antonio Caso, como profesor universitario, y Joaqu&iacute;n Egu&iacute;a Lis, como rector de la instituci&oacute;n, emprenden la reivindicaci&oacute;n de la naciente casa de estudios. Aunque el art&iacute;culo de Caso comienza con un tono ir&oacute;nico, se centra r&aacute;pidamente en el problema. Para &eacute;l, la postura de Arag&oacute;n proviene de su aversi&oacute;n a la filosof&iacute;a, y por extensi&oacute;n, a las humanidades; de su temor a</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">...o&iacute;r tronar cerca de las c&aacute;tedras apolilladas que han reposado durante largos a&ntilde;os en la quietud dogm&aacute;tica de un comtismo desnaturalizado, la voz de los profesores de filosof&iacute;a que armados con la dial&eacute;ctica irrefutable de la historia, y los resultados ostensibles de la elaboraci&oacute;n cient&iacute;fica contempor&aacute;nea, demuestran la perennidad del pensamiento filos&oacute;fico concomitante a todas las &eacute;pocas de la civilizaci&oacute;n (p. 477).</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A juicio de Caso, los positivistas como Arag&oacute;n temen la irrupci&oacute;n de "una generaci&oacute;n nueva, &aacute;vida de ciencia y de libertad y cansada ya, por ventura, de la mis&eacute;rrima escol&aacute;stica positivista". Esa generaci&oacute;n, sin duda, es la del Ateneo de la Juventud. En suma, por las numerosas y sugerentes ideas que contiene, el art&iacute;culo de Caso "La Universidad y la capilla o el fetichismo comtista en solfa" merece una relectura atenta en nuestra propia &eacute;poca, tan ayuna de filosof&iacute;a y de humanidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cierra este &uacute;ltimo cap&iacute;tulo del libro el Informe presentado por el Dr. Joaqu&iacute;n Egu&iacute;a Lis, rector de la Universidad Nacional de M&eacute;xico entre 1910 y 1912. Adem&aacute;s de cumplir con su funci&oacute;n meramente informativa, el documento ofrece una reflexi&oacute;n final en la que describe tanto los ataques y los conflictos a los que ha tenido que hacer frente la instituci&oacute;n, como los aciertos que le han permitido sobrevivir. Los primeros, escribe Egu&iacute;a, han sido causados por la ignorancia de quienes no reconocen que el prop&oacute;sito de la casa de estudios</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...es el muy excelso de dar independencia a la instrucci&oacute;n superior dentro del gobierno de la naci&oacute;n. el ideal de la Universidad, el ideal de toda ense&ntilde;anza, es la libertad absoluta respecto del poder p&uacute;blico que no es, que no puede ser, que no tiene derecho a ser autoridad docente. la Universidad ser&aacute; lo que hasta ahora ninguna instituci&oacute;n ha llegado a ser entre nosotros: un centro libre de cultura superior, encaminada al perfeccionamiento de la sociedad mexicana (pp. 531&#45;533).</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En vista de lo anterior, <i>El proceso de creaci&oacute;n de la Universidad Nacional</i> es, por los documentos que contiene, una obra &uacute;til, necesaria para comprender el dif&iacute;cil proceso que tuvo que enfrentar la instituci&oacute;n para surgir y para sobrevivir. Adem&aacute;s, su lectura nos ayuda a comprender no s&oacute;lo los prop&oacute;sitos de la educaci&oacute;n superior en su momento, sino las aspiraciones de toda educaci&oacute;n superior en nuestros d&iacute;as. Porque la libertad y la autonom&iacute;a, la apertura a las nuevas ideas y el surgimiento de nuevas corrientes intelectuales son hoy, como lo fueron ayer, tan imprescindibles para una universidad como la comunidad y la solidaridad que la conforman.</font></p>      ]]></body>
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