<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-2698</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Perfiles educativos]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Perfiles educativos]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-2698</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-26982015000200013</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los discursos que nos hablan]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Torres Leal]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eddie Ivan]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la Educación  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Rosario Santa Fe]]></addr-line>
<country>Argentina</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<volume>37</volume>
<numero>148</numero>
<fpage>208</fpage>
<lpage>212</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-26982015000200013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-26982015000200013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-26982015000200013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los discursos que nos hablan</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Eddie Ivan Torres Leal*</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Elsa Susana Emmanuele. Buenos Aires, Editorial Entre Ideas, 2012</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Estudiante del Doctorado en Humanidades y Artes con menci&oacute;n en Ciencias de la Educaci&oacute;n en la Universidad Nacional de Rosario y becario de CONICET, con la investigaci&oacute;n asentada en el Instituto Rosario de Investigaci&oacute;n en Ciencias de la Educaci&oacute;n.</i> CE: <a href="mailto:aztlan_coatl@hotmail.com">aztlan_coatl@hotmail.com</a></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Los discursos que nos hablan</i> se termin&oacute; de escribir en 2011, a cargo de la doctora Elsa S. Emmanuele, y fue publicado en el a&ntilde;o 2012 por la editorial Entre Ideas. Se trata de un ensayo en donde la autora recapitula las reflexiones hechas en su devenir acad&eacute;mico; la base fundamental de este proceso ha sido la obra y teor&iacute;a de Michel Foucault (1926&#45;1984), cuyas categor&iacute;as utiliza para realizar sus an&aacute;lisis. De esta forma, discurso, poder, tecnolog&iacute;as, gubernamentalidad, disciplinamiento y pan&oacute;ptico, entre otros conceptos, sirven para realizar un bosquejo que intenta leer la realidad pol&iacute;tica y social de la Argentina contempor&aacute;nea a trav&eacute;s de relatos, an&eacute;cdotas, experiencias, documentos, manuales o cualquier otro elemento que sirva de instrumento de tensi&oacute;n te&oacute;rica y pr&aacute;ctica para analizar la materialidad discursiva. De esta manera la autora demuestra la falta de obviedad y naturalidad de todos estos recursos discursivos, y entiende dicha materialidad como una pr&aacute;ctica social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para realizar el recorrido dial&eacute;ctico, en el que nos presenta un vaiv&eacute;n de argumentos te&oacute;ricos contrastados con ejemplos de la realidad argentina a trav&eacute;s de la historia, se auxilia de otros autores que complementan este proceso de investigaci&oacute;n: desde te&oacute;ricos como Gilles Deleuze (1925&#45;1995), Umberto Eco (1932&#45;) y Lourau (1933&#45;2000), hasta referentes m&aacute;s cercanos a Latinoam&eacute;rica como Ernesto Laclau (1935&#45;) Eduardo Galeano (1940&#45;) y el subcomandante zapatista Marcos son utilizados para nutrir una redacci&oacute;n que busca aportar desde la po&eacute;tica el entendimiento de la realidad y el presente. En la misma l&oacute;gica del estudio, que enfatiza desde lo negativo, es decir, desde lo que no se dice, est&aacute;n los ep&iacute;grafes que aparecen al inicio de cada cap&iacute;tulo y subcap&iacute;tulo, y que dan continuidad a la poes&iacute;a vertical de Roberto Juarroz. Cuatro cap&iacute;tulos, un pr&oacute;logo del escritor anarquista Carlos Solero, un p&oacute;rtico introductorio y un ep&iacute;logo son suficientes para mostrar c&oacute;mo el estudio del presente tiene sentido en la medida que se analiza desde la historia de sus cruces discursivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La doctora Emmanuele se desempe&ntilde;a como coordinadora de la Carrera de Especialidad de Psicolog&iacute;a en Educaci&oacute;n y del Doctorado en la Facultad de Psicolog&iacute;a de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina, adem&aacute;s de ser autora de diversos trabajos donde ha dejado clara su impronta &quot;foucaultiana&quot;. Fue ella quien acu&ntilde;&oacute; la categor&iacute;a <i>discurso pedag&oacute;gico</i>, como uno de los pilares que sostienen la materialidad en que convergen las relaciones de poder, y desde esta postura conceptual cre&oacute; el t&eacute;rmino Psicolog&iacute;a EN Educaci&oacute;n, que hace una referencia a cierta forma de leer las relaciones pedag&oacute;gicas; con ello se desmarca de la Psicolog&iacute;a de la Educaci&oacute;n, a la que alude s&oacute;lo como teor&iacute;as que encasillan el fen&oacute;meno educativo como relaciones de ense&ntilde;anza y aprendizaje. <i>Los discursos que nos hablan</i> busca mostrar, en t&eacute;rminos generales, el desarrollo te&oacute;rico y reflexivo de la autora, que es el que trabaja en el seminario de Discurso Pedag&oacute;gico dentro de la especialidad que ella dirige.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro comienza abordando una idea aclaratoria indispensable y medular: concebir a la materialidad discursiva no como algo obvio ni natural, sino m&aacute;s bien como una pr&aacute;ctica social. El primer cap&iacute;tulo inicia dando cuenta de c&oacute;mo la econom&iacute;a capitalista ha hecho un ensayo del mundo entre la dualidad individuo&#45;poblaci&oacute;n, bajo el ideario de la autonom&iacute;a y el progreso; esto lo define como un optimismo del orden, donde la salud con el <i>discurso m&eacute;dico</i>, y la educaci&oacute;n con el <i>discurso pedag&oacute;gico</i>, fungen como instrumentos pol&iacute;ticos de la sociedad disciplinaria. En Argentina el paradigma del trabajo domina a la civilizaci&oacute;n; de ah&iacute; es que surge la exclusi&oacute;n, porque una lectura laboral de la sociedad ubica a la gente en un sitio determinado, situando al desempleado (o desocupado) en la marginalidad, con unos elementos identificatorios que se constituyen como las nuevas celdas del pan&oacute;ptico del capitalismo. Este cap&iacute;tulo se autodefine como un ensayo in&uacute;til sobre lo in&uacute;til, porque entiende a la b&uacute;squeda de lo in&uacute;til como una &quot;pr&aacute;ctica del saber&quot;, es decir, no pretender la verdad objetiva es posicionarse contra la neutralidad y la servidumbre a reg&iacute;menes pol&iacute;ticos. Tambi&eacute;n hace hincapi&eacute; en aclarar que la categor&iacute;a <i>discurso</i> no consiste en el uso del lenguaje, es decir, no son palabras que albergan una lectura social como sumatoria de individualidades; discurso es una pr&aacute;ctica social, son conceptos, as&iacute; como construcciones pol&iacute;tico&#45;sociales de la realidad donde el sujeto lo es porque es consecuencia de una sujeci&oacute;n. Los diferentes discursos son instrumentos del poder y del saber, porque son epocales. Para esbozar una construcci&oacute;n en esta realidad capitalista es preciso volcar la mirada a la exclusi&oacute;n, al control y la sumisi&oacute;n de todo discurso; y para ello se propone una amplia perspectiva, un diagrama que exhiba las relaciones y sus entramados. La autora argumenta que actualmente, ante un lenguaje deformado, la memoria se desfigura; se repiten acontecimientos que se explican en la l&oacute;gica jer&aacute;rquica que ha estado alojada en las personas desde procesos viejos e hist&oacute;ricos de pedagogizaci&oacute;n que conducen a la gobernabilidad y la facilitan. Retoma el caso de Argentina, naci&oacute;n que ha arreglado con cuidado su historia, pa&iacute;s congruente con derechos postergados y dictaduras sangrientas y detentoras de s&iacute;mbolos; de ah&iacute; que se proponga, en este cap&iacute;tulo, entender la historia como una ruptura de la vida cotidiana que revitalice la memoria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo II vuelve a hacer uso del concepto de exclusi&oacute;n, el cual funciona vali&eacute;ndose de la prohibici&oacute;n; tal es el caso de las normatividades universitarias en Argentina durante la dictadura, que estaban enfocadas al control, la prevenci&oacute;n de la insurrecci&oacute;n y el uso de la intervenci&oacute;n (como categor&iacute;a repudiable). Actualmente esa categor&iacute;a es usada como una supuesta reivindicaci&oacute;n progresista que forma parte, entre otras, de las perversidades en el entramado saber&#45;poder. En consonancia con las redes del poder y la situaci&oacute;n hist&oacute;rico&#45;econ&oacute;mica del pa&iacute;s desde Alfons&iacute;n, y la crisis que se desat&oacute; entonces, hasta el menemismo y su modelo econ&oacute;mico de la productividad, basado en fortalecer el sector privado, la autora analiza la implicaci&oacute;n de estas acciones en la universidad &#151;supuestamente apolitizada&#151;, ley&eacute;ndola desde el<i> r&eacute;gimen pol&iacute;tico de la verdad</i>, es decir, de la verdad impulsada desde el discurso cient&iacute;fico, que nutre al poder pol&iacute;tico y al sistema econ&oacute;mico. El cap&iacute;tulo explica qu&eacute; son las <i>sociedades de discurso</i>, entre ellas las sociedades cient&iacute;ficas (que vigilan y controlan sus discursos y habilitan a sus parlantes distinguidos) y las doctrinas (que, por el contrario, marcan dependencia del sujeto al discurso, y entre &eacute;ste y el interlocutor). Las sociedades cient&iacute;ficas y las doctrinas, afirma, est&aacute;n separadas por una l&iacute;nea delgada, y para ilustrar esto toma como ejemplo la contraportada de un manual de medicina en donde se introducen cuestiones religiosas. Este ejemplo se puede leer como el cruce pedag&oacute;gico que hay entre la curaci&oacute;n y la confesi&oacute;n religiosa, que desde los a&ntilde;os noventa, con los menemistas, mut&oacute; hacia la especializaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo comienza hablando del panorama argentino en el umbral del nuevo milenio; un horizonte gris al final del menemismo, marcado por movimientos sociales en Am&eacute;rica Latina. El escenario pol&iacute;tico para el pa&iacute;s marca ciertos movimientos convenencieros y una universidad con presupuesto reducido, enfrascada, adem&aacute;s, dentro de discursos entreguistas sobre las plataformas pol&iacute;ticas. La autora relata un episodio que muestra el vaiv&eacute;n entre lo micro y lo macro, vistos como unidad, porque asegura que los sujetos hablamos en el interior de los discursos sociales, somos pensados y no por eso hablamos id&eacute;ntico, pues asumimos un lugar en el discurso. As&iacute;, el sistema educativo se somete al reduccionismo vertical del proceso ense&ntilde;anza&#45;aprendizaje; como en el aspecto profesional, la vestimenta sobredetermina la pertenencia o el control: es el caso de los m&eacute;dicos o los estudiantes. De esta manera se muestra c&oacute;mo el discurso es algo que:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#8230;ritualiza su habla al instituir un conjunto de gestos, comportamientos, modalidades enunciativas, modelos identificatorios, aspectos visibles, im&aacute;genes, cuantiosos detalles que se registran como cualidades o rasgos que han de caracterizar a sus hablantes, a la vez que distribuyen sus saberes y pr&aacute;cticas posibles (p. 45).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el marco de la crisis de 2001, &eacute;sta es advertida por fraudes, corrupci&oacute;n y manejos gubernamentales que hacen uso de redes que se diseminan en la sociedad, pues &#151;siguiendo la l&oacute;gica foucaultiana de este libro&#151; cabe profundizar que el poder no es algo radicado en un lugar espec&iacute;fico, mucho menos un discurso; opera en la individualizaci&oacute;n, en la soberan&iacute;a vigilada (tecnolog&iacute;as de punta), en las nuevas formas de encierro. El Estado ejerce sus pr&aacute;cticas gubernamentales mediante la impunidad, mientras la globalizaci&oacute;n se ejerce &#151;o dice ejercerse&#151; por la socializaci&oacute;n y la inclusi&oacute;n, al mismo tiempo que individualiza y sectoriza. Como se&ntilde;ala la autora, la sociedad imperial funciona por la ruptura y la corrupci&oacute;n; d&eacute;ficit y corrupci&oacute;n se entrelazan con el siniestro escenario internacional de la posible bio&#45;guerra entre estadounidenses y musulmanes durante la d&eacute;cada pasada. Cuando Emmanuele habla de la sociedad del poder, la define como un grupo de grandes maniobras financieras que desplaza a las figuras pol&iacute;ticas; entonces, en el neoliberalismo menemista, lo que prim&oacute; fue la sociedad del conocimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo IV, el de las irreverencias discursivas, se afirma que la miseria del caos pol&iacute;tico surge de las entra&ntilde;as de lo econ&oacute;mico y de ah&iacute; se dispersa a todos los espacios sociales de poder como una gobernabilidad desquebrajada; hasta las protestas se ven como intersticios en los que se canaliza el poder como necesidad de expresarse aun dentro de un pensamiento que nos es hablado. Se rescata la aportaci&oacute;n de Laclau, quien dice que el lenguaje (discurso) es toda pr&aacute;ctica productora y receptora de sentido; tambi&eacute;n rescata la idea de la esperanza, que surge de saber a partir de lo imposible. De ah&iacute; nace el entusiasmo, que la autora evidencia en una Argentina arrastrada por el caos fiscal y social, y ante una expectativa nueva que surge con el kirshnerismo (la resignaci&oacute;n entusiasta). La movilidad pol&iacute;tica se extrapola a la universidad en sus disputas, en sus modos de control y en su discursividad, presentes en los ex&aacute;menes y en los concursos de cargo, que son dispositivos adheridos a intereses en torno a lo electoral, estrat&eacute;gico o acad&eacute;mico; as&iacute;, pol&iacute;tica y pedagog&iacute;a se complementan, mientras que ideolog&iacute;a y ciencia muestran que no son antag&oacute;nicas, pues la primera determina a la otra. La parte final de este cap&iacute;tulo denuncia la dictadura del n&uacute;mero; el n&uacute;mero prima en la lectura de la vida misma, y dentro de la discursividad pol&iacute;tica se instala como la l&oacute;gica binaria que da cabida a los enfoques tecnocr&aacute;ticos que abundan y abundaron en las universidades, en sus pol&iacute;ticas e instrumentos de control. Se han validado reg&iacute;menes con la l&oacute;gica de la verdad de la dictadura del n&uacute;mero.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; cierra la autora este trabajo de acopio te&oacute;rico, evidencial y testimonial. Y concluye con el rescate de algunas de las principales reflexiones que ha hecho por a&ntilde;os durante el cruce acad&eacute;mico con el c&eacute;lebre Foucault, y que la han llevado a escribir ocho libros y un sinn&uacute;mero de art&iacute;culos y ensayos; en ellos la impronta principal ha sido el an&aacute;lisis de las relaciones pol&iacute;ticas y sociales desde el suelo econ&oacute;mico de lo discursivo, y desde una perspectiva arqueol&oacute;gica y geneal&oacute;gica. El an&aacute;lisis de textos, relatos, sermones, vivencias, leyes, panfletos o cualquier otro material digno de ser considerado le sirve para entender que, en el discurso, nadie es el poseedor y due&ntilde;o a t&iacute;tulo del mismo. Y en cuanto a la categor&iacute;a abordada por la propia Emmanuele &#151;el discurso pedag&oacute;gico&#151; lo trabaja desde la noci&oacute;n indispensable que busca continuamente puntualizar que la &quot;educaci&oacute;n en tanto pr&aacute;ctica social produce un Discurso cuya especificidad radica en transportar, diseminar, esparcir &#151;bajo su vigilancia&#151; la materialidad de otros Discursos Sociales&quot; (p. 75).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A grandes rasgos, este trabajo es de utilidad para todo investigador que busque abordar el conocimiento desde perspectivas que no conciban los m&eacute;todos tradicionales y convencionales que se imponen desde la ortodoxia de la academia, pues de forma pr&aacute;ctica y directa esboza una serie de muestras que conducen a un an&aacute;lisis hermen&eacute;utico de las redes de poder las cuales, a final de cuentas, se circunscriben en un discurso amplio que nutre a otros discursos que dominan a la sociedad. Otro gran aporte radica en mostrar c&oacute;mo el poder se puede analizar desde las relaciones m&aacute;s altas de las decisiones p&uacute;blicas y sus grandes personajes y gobernantes, hasta en los di&aacute;logos y relatos en las instituciones, e incluso en las relaciones interpersonales cotidianas, pues todas proceden de una matriz discursiva com&uacute;n y se interrelacionan como un entramado.</font></p>      ]]></body>
</article>
