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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="4">La did&aacute;ctica es humanista</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Er&eacute;ndira Yadira Cruz Cruz*</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Norma Delia Dur&aacute;n Amavizca (coordinadora), M&eacute;xico, UNAM&#45;Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educaci&oacute;n (IISUE), 2012</b></font></p>  	    <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Investigadora participante en el proyecto: "La pedagog&iacute;a de lo corporal para el cuidado de la vida. Una propuesta de trabajo en la escuela.", PAPIIT&#45;IN401912 RR401912, que se lleva a cabo en la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educaci&oacute;n. Responsable: Dra. Norma Delia Dur&aacute;n Amavizca.</i></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto es un producto de la investigaci&oacute;n realizada por las autoras y la coordinadora en aulas de educaci&oacute;n b&aacute;sica, y nos invita a conocer la realidad y a confrontar con ella la teor&iacute;a. Si bien las teor&iacute;as pedag&oacute;gicas son vitales para tal disciplina, la invitaci&oacute;n a mirar hacia la pr&aacute;ctica real y todas las vicisitudes y din&aacute;micas provocadas por el profesor y reconfiguradas por los alumnos, se convierte en una perspectiva que cuestiona el papel del pedagogo en relaci&oacute;n con el mundo vivo de los procesos educativos. En esta afirmaci&oacute;n consideramos que tanto los profesores como los alumnos est&aacute;n inmersos en contextos culturales e hist&oacute;ricos, adem&aacute;s de procesos administrativos y demandas institucionales, mediados por la emoci&oacute;n, la intenci&oacute;n y la din&aacute;mica de todos y cada uno de los cuerpos que participan del proceso educativo, principalmente en el aula. Frente a ello, la intenci&oacute;n es conformar teor&iacute;a concatenada con la realidad y mediada por los agentes que la construyen, principalmente el docente, quien es cuerpo, emoci&oacute;n, intuici&oacute;n, creatividad e iniciativa, y no s&oacute;lo un mero consumidor de las prescripciones did&aacute;cticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mismo t&iacute;tulo de la obra nos llama a la reconfiguraci&oacute;n de la did&aacute;ctica, la cual se ha construido de acuerdo a las exigencias sociales dentro de perspectivas y paradigmas determinados, y a los posicionamientos de sus propios autores. Sin embargo, el texto, como producto del acercamiento a la realidad del hoy nos habla de la crisis y la desestructuraci&oacute;n de una din&aacute;mica social conformada por el control, la rigidez y la objetividad excesiva, lo que convierte a la pr&aacute;ctica educativa &#45;y principalmente a la did&aacute;ctica&#45; en una herramienta r&iacute;gida y solamente prescriptiva de la Pedagog&iacute;a a la que el profesor debe recurrir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La crisis que nos plantean las autoras nos coloca en la perspectiva de la posmodernidad, la cual se caracteriza por la ambig&uuml;edad en la b&uacute;squeda de sentidos, por lo ef&iacute;mero, lo relativo; la posmodernidad est&aacute; permeada por las exigencias heredadas de la modernidad en cuanto a la eficacia y eficiencia de los procesos sociales y educativos, que remiten a una formaci&oacute;n meramente tecnificada, institucional, objetiva, casi industrial, donde el docente se enfrenta a la masificaci&oacute;n del aula y al compromiso institucional de responder no ya al aprendizaje ni al conocimiento de s&iacute; mismo, sino a las competencias que los sujetos deben desarrollar para integrarse eficazmente en el mundo de la producci&oacute;n y el consumo. Este paradigma desde&ntilde;a los procesos emocionales, org&aacute;nicos, corporales, intelectuales, axiol&oacute;gicos, culturales y sociales de la complejidad educativa, es decir, se olvida de lo humano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la perspectiva humanista y la construcci&oacute;n colaborativa de la investigaci&oacute;n, se parte de la interpretaci&oacute;n de la pr&aacute;ctica escolar, del mundo vivido en el aula, aunque no tematizado (proceso en construcci&oacute;n),<sup><a href="#nota">1</a></sup> como otra v&iacute;a para el acercamiento a los agentes que participan en los procesos educativos. Esta v&iacute;a rescata la visi&oacute;n viva y particular de las aulas mexicanas y tematiza sobre lo nuestro, lo propio, lo vivo, para reflexionar el presente y construir un futuro que a&uacute;n parece incierto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los prop&oacute;sitos del texto es que el docente pueda escucharse a s&iacute; mismo, que se reconozca como agente creativo para "recuperar el sentido que posee su pr&aacute;ctica: el de ayudar a la supervivencia de la comunidad al introducir vivencias de acogida<sup><a href="#nota">2</a></sup> para que ese aporte deje de ser oculto y excluido" (p. 27). El segundo objetivo es lograr la construcci&oacute;n de categor&iacute;as conceptuales de interpretaci&oacute;n a partir de la pr&aacute;ctica real educativa en la conformaci&oacute;n de una did&aacute;ctica de car&aacute;cter humano &#45;y muy propia del hacer educativo mexicano&#45; en la que participan sujetos reales y complejos. Ello permite la b&uacute;squeda de consenso en el actuar cotidiano, as&iacute; como el establecimiento del di&aacute;logo y el intercambio de experiencias (intersubjetividades) que involucran al docente, al pedagogo y al alumno, as&iacute; como a toda la comunidad educativa. Siendo la did&aacute;ctica humanista la que nace en la pr&aacute;ctica del aula, en ese sentido tambi&eacute;n se reposiciona el papel del pedagogo y de todos los agentes que participan en el proceso de ense&ntilde;anza aprendizaje. El pedagogo no se entiende, sin embargo, como un observador ajeno a la din&aacute;mica, ni &eacute;sta como hecho aislado, sino como construcci&oacute;n conjunta de los agentes educativos (docente, alumnos, pedagogos). Todo ello nos brinda la posibilidad de seguir reconfigurando nuestra pr&aacute;ctica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto que nos ocupa puede ser consultado por estudiantes de licenciatura y de posgrado gracias al camino planteado en la introducci&oacute;n, donde se esclarece el significado de la metodolog&iacute;a de la investigaci&oacute;n compartida y la necesidad social y pedag&oacute;gica de una perspectiva m&aacute;s humana. En ella el humanismo se plantea como la preocupaci&oacute;n &eacute;tica por el otro, que permea tanto el proceso educativo en el aula como la construcci&oacute;n de cada uno de los sujetos que interact&uacute;an y viven en la escuela y la sociedad. Humanismo tambi&eacute;n como una mirada integral del ser humano, que es a la vez cuerpo, emoci&oacute;n, raz&oacute;n e intuici&oacute;n, capaz de reconfigurar las formas de acuerdo a las necesidades y experiencias que lo van formando. El sentido actual del humanismo, nos dice Dur&aacute;n, es que los hombres sean afines en s&iacute; mismos para crecer desde su cuerpo y sus circunstancias y dejar de ser instrumentos. Todo ello rescata tambi&eacute;n la din&aacute;mica de construcci&oacute;n cultural en la que valores, significados y lenguaje est&aacute;n presentes en el aula no ya como prescripciones del programa de estudio, sino como parte inherente a lo humano, que se expresa en toda la corporalidad y la afectividad que subyace a los procesos de interacci&oacute;n y afectaci&oacute;n mutua.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cap&iacute;tulos que componen la obra nos llevan desde una reflexi&oacute;n hist&oacute;rica de los paradigmas generados por pensadores de la pedagog&iacute;a mexicana, hasta la visi&oacute;n de la pr&aacute;ctica real apoyada en el discurso vivo del docente que vive d&iacute;a a d&iacute;a su pr&aacute;ctica; una pr&aacute;ctica pre&ntilde;ada de necesidades y dificultades, as&iacute; como de deseos, conflictos y luchas entre lo institucional y la necesidad de compartir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comenzamos con "La did&aacute;ctica y su desarrollo en el &aacute;mbito mexicano", escrito por Miriam Arciniega Miranda. El texto trata acerca de los paradigmas planteados para la did&aacute;ctica como teor&iacute;a de la ense&ntilde;anza. Aqu&iacute; la autora recupera los discursos de los principales exponentes de la did&aacute;ctica en el &aacute;mbito de la reflexi&oacute;n pedag&oacute;gica, tales como Francisco Larroyo. Seg&uacute;n este autor, en el hecho educativo la did&aacute;ctica funge como una parte de la ciencia de la educaci&oacute;n de la que se retoman m&eacute;todos y procedimientos, lo cual capacita al docente para llevar a cabo una labor eficaz y eficiente, en el marco de un aprendizaje controlado y met&oacute;dico. Posteriormente, la mirada es hacia los planteamientos de Jos&eacute; Manuel Villalpando, para quien el educando constituye el sujeto central del proceso educativo; es &eacute;l quien aprende en el encuentro con el profesor, portador de una mayor experiencia y madurez. El profesor gu&iacute;a al educando sin improvisaci&oacute;n o ingenuidad, m&aacute;s bien de acuerdo a metodolog&iacute;as establecidas y el planteamiento de objetivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Margarita Pansza parte de la did&aacute;ctica cr&iacute;tica para plantear que &eacute;sta se reconfigura en la reflexi&oacute;n de la pr&aacute;ctica del propio docente, quien debe fundamentar su pr&aacute;ctica hacia una m&aacute;s consciente y significativa. En esta secci&oacute;n el lector podr&aacute; notar una serie de contradicciones planteadas desde la teor&iacute;a de la did&aacute;ctica cr&iacute;tica en torno al dogmatismo y la rigidez de la did&aacute;ctica tradicional.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro de los autores que colaboran en este primer cap&iacute;tulo es &Aacute;ngel D&iacute;az&#45;Barriga. En su texto se muestra la necesidad de repensar a la did&aacute;ctica &oacute;y a la propia Pedagog&iacute;a&oacute; de manera que la pr&aacute;ctica y la teor&iacute;a coexistan y se relacionen permanentemente; tambi&eacute;n se plantea la necesidad de rescatar la creatividad del docente en la pr&aacute;ctica cotidiana, la cual ya est&aacute; siendo tomada en cuenta hacia la construcci&oacute;n de teor&iacute;as m&aacute;s cercanas a la realidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta aqu&iacute; la autora nos advierte de la configuraci&oacute;n de la did&aacute;ctica como instrumental y prescriptiva. Sin embargo, hacia el final del primer cap&iacute;tulo se ofrece la mirada de Norma Delia Dur&aacute;n Amavizca, quien rescata la situaci&oacute;n real y cotidiana del proceso educativo hacia la construcci&oacute;n de una mirada m&aacute;s humana de la did&aacute;ctica, en donde los sujetos act&uacute;an haciendo uso de su ser, su cuerpo, su raz&oacute;n y su intuici&oacute;n. Los planteamientos de esta autora resultan interesantes porque rescatan, en una perspectiva hist&oacute;rica, las necesidades inherentes a una crisis de &eacute;poca en la que las oportunidades de renovaci&oacute;n y transformaci&oacute;n de las din&aacute;micas y el acercamiento de las disciplinas se hacen realidad y apuntan a una comprensi&oacute;n para la transformaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es la reflexi&oacute;n situada la que permite identificar, de manera contextualizada, la transformaci&oacute;n de los planteamientos y las necesidades a las que &eacute;stos responden, adem&aacute;s de que las reconfiguraciones te&oacute;ricas no consisten en la negaci&oacute;n de lo ya escrito o dicho, sino que son la base para la renovaci&oacute;n y el replanteamiento de formas distintas de concebir a la disciplina y a la sociedad, lo cual est&aacute; muy bien planteado por la autora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo, "La did&aacute;ctica: entre la indiferencia y lo primordial. Plasticidad de la did&aacute;ctica mexicana y su idiosincrasia", Jocelyn Talonia L&oacute;pez nos habla de las tensiones que permean los procesos educativos, el conflicto entre lo institucional, el Estado, las pol&iacute;ticas educativas y lo cultural, adem&aacute;s de lo propio de los sujetos que participan en el aula, donde est&aacute;n presentes las emociones y conflictos. Lo anterior se expone mediante las propias palabras de docentes y alumnos, recuperadas a trav&eacute;s de la observaci&oacute;n realizada por la autora del cap&iacute;tulo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este apartado se explica que las adaptaciones y transformaciones de los planteamientos did&aacute;cticos constituyen su riqueza, en referencia a la capacidad de transformaci&oacute;n &#151;o <i>plasticidad&#151;</i> de la did&aacute;ctica para responder a las necesidades hist&oacute;ricas propias de lo mexicano, no desde un punto de vista esencialista, sino como parte de din&aacute;micas e identidades cambiantes. Otro de los problemas planteados en este cap&iacute;tulo es la <i>indiferencia,</i> un sentimiento y al mismo tiempo una posici&oacute;n del individuo y la sociedad que permea el hoy y que se manifiesta a trav&eacute;s de actitudes de desasosiego, falta de pasi&oacute;n, adormecimiento e inactividad. La indiferencia impide ver a la educaci&oacute;n como un proceso de construcci&oacute;n de las identidades sociales, que al mismo tiempo es herencia de determinados procesos hist&oacute;ricos. Se habla de la pasividad y el adormecimiento como herencia del pasado en el que "los estudiantes... se desprenden del correr del tiempo, su atenci&oacute;n est&aacute; centrada en el producto, en el objeto, es decir, en lo que requieren para sobrevivir... colapsados en un abatimiento en el que su cuerpo, mente y ser les impide su trascendencia" (p. 87). Aqu&iacute; se subraya la importancia de rescatar la afectividad en la construcci&oacute;n de los agentes que participan del proyecto educativo, constituida como respuesta a la indiferencia entre las tensiones burocr&aacute;ticas que limitan el quehacer del docente. Asimismo, se afirma que es el docente quien finalmente tiene la capacidad de interactuar con todos sus sentidos y reconfigurar su pr&aacute;ctica a trav&eacute;s de la experiencia, la cual trasciende siempre al aula y se conflict&uacute;a entre el ser y el deber ser de un sistema que exige resultados olvid&aacute;ndose de la condici&oacute;n humana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reconfiguraci&oacute;n de las pr&aacute;cticas recupera las nociones del sentido, el deseo, el placer y la pasi&oacute;n del hacer humano, de la individualidad y la colectividad de la personalidad did&aacute;ctica mexicana, y del quehacer del profesor que improvisa, pero tambi&eacute;n planea, que adapta y renueva su pr&aacute;ctica mediante la experiencia y el aqu&iacute; y el ahora del aula. Se plantea tambi&eacute;n la necesidad de una construcci&oacute;n m&aacute;s compleja, acorde con la realidad, hacia una configuraci&oacute;n compartida por el docente, el pedagogo, el estudiante y toda la comunidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo, "Did&aacute;ctica afectiva", Miriam Arciniega Miranda nos lleva a una interesante reflexi&oacute;n sobre el olvido de los sujetos a los que se ense&ntilde;a, ya que la did&aacute;ctica se ha subordinado al para qu&eacute;, al qu&eacute; y al c&oacute;mo ense&ntilde;ar, dejando de lado la dimensi&oacute;n humana inherente al acto educativo. La autora realiza esta reflexi&oacute;n situ&aacute;ndola en un caso particular de la ense&ntilde;anza matem&aacute;tica en un grupo de secundaria, donde la din&aacute;mica se construye en conjunto con el profesor. La reflexi&oacute;n puede verse claramente, pues se concatena con fragmentos de la observaci&oacute;n y de las entrevistas realizadas al docente. En este caso, seg&uacute;n la autora, el docente rescata magn&iacute;ficamente la parte afectiva en el quehacer diario del curso; no es s&oacute;lo el que trasmite el conocimiento, sino que se interesa por los conflictos personales del alumno y con ello no se fragmenta, no es uno en el aula y otro en la vida externa a la instituci&oacute;n, sino que es un todo complejo. Un todo en el que caben tanto las emociones como las experiencias y los conflictos de los alumnos, adem&aacute;s de sus propuestas y su espontaneidad; en este todo complejo el docente pone en juego su intuici&oacute;n y aprovecha el entusiasmo de sus alumnos, lo provoca y lo alimenta en una interacci&oacute;n donde el cuerpo y la emoci&oacute;n se ponen en juego en funci&oacute;n de las demandas de los sujetos y de su pr&aacute;ctica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese sentido, la autora plantea que una relaci&oacute;n afectiva posibilita una relaci&oacute;n efectiva con el conocimiento, pues genera motivaci&oacute;n en el aprendizaje. La conciencia de la carga afectiva en la relaci&oacute;n con los otros es lo que nos permite ver el compromiso y el fundamento de la convivencia desde una actitud &eacute;tica que se mueve entre la armon&iacute;a y el conflicto, caracter&iacute;sticas de una pr&aacute;ctica pedag&oacute;gica que intenta la construcci&oacute;n te&oacute;rica real y muy propia de las aulas mexicanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s adelante, Mar&iacute;a de Monserrat Jim&eacute;nez Velasco nos ofrece un escrito titulado "Did&aacute;ctica y consumismo en el aula" que nos sit&uacute;a en la reflexi&oacute;n del hoy como producto de la modernidad, en la perspectiva posmoderna del presente, que se caracteriza por lo ef&iacute;mero y lo consumible, en la presencia ineludible del mercado que permea todos los aspectos culturales, sociales y educativos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mercado, que sit&uacute;a al sujeto como consumidor, es tambi&eacute;n el que afecta a la educaci&oacute;n de acuerdo a sus exigencias: los conocimientos se ven como productos &uacute;tiles, que sirven para resolver situaciones inmediatas. La capacidad del sujeto radica en saber c&oacute;mo y cu&aacute;ndo emplear los contenidos que trasmite la escuela a trav&eacute;s de un proceso que los aprueba como competentes. El conocimiento ya no es valioso en s&iacute; mismo como posibilidad de conciencia o construcci&oacute;n del sujeto, sino s&oacute;lo como v&iacute;a para la resoluci&oacute;n de situaciones espec&iacute;ficas en las que la habilidad de un individuo se mide en t&eacute;rminos de tiempo, eficacia y eficiencia, y donde el proceso de despersonalizaci&oacute;n y alejamiento del otro es evidente. La vida y el consumo se instalan en la necesidad y en el anhelo por obtener productos y sentir un disfrute inmediato que se traduce en un estado de seguridad en los participantes de una sociedad consumista y al mismo tiempo genera una competitividad constante que debe ser saciada.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La educaci&oacute;n se vuelve una especie de producto, el sujeto se erige en consumidor y el docente se vuelve comerciante de dicho proceso educativo. Este &uacute;ltimo cumple un papel de reforzador del sistema de mercado, limitado en su acci&oacute;n por las exigencias institucionales y las pol&iacute;ticas educativas que trazan para &eacute;l programas que deben ser cumplidos en tiempo y forma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro del proceso de formaci&oacute;n, que como se ha dicho, es afectado por las exigencias del mercado, tambi&eacute;n est&aacute;n presentes las familias, y espec&iacute;ficamente los padres, quienes ayudan al sistema reforzando sus exigencias de competitividad. Todo lo anterior nos invita a la reflexi&oacute;n del quehacer pedag&oacute;gico para mirar su complejidad; analizada desde su presente y su pasado, esta reflexi&oacute;n exige de nosotros el replanteamiento de los procesos de aprendizaje para poder rescatar formas de convivencia y revaloraci&oacute;n de la educaci&oacute;n no como mero producto que se adquiere o consume, sino como forma de conciencia y vida con el otro que tiene nombre y cuerpo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hacia el final de la obra que se rese&ntilde;a, Norma Delia Dur&aacute;n Amavizca se propone plantear nuevas propuestas que tomen en cuenta lo humano, lo vivo, lo real, en el sentido de rescatar la pr&aacute;ctica cotidiana del docente, la cual puede retroalimentarse en el di&aacute;logo vivo con el pedagogo. La idea es reconfigurar a la did&aacute;ctica ya no como instrumento o metodolog&iacute;a r&iacute;gida en la que el margen de actuaci&oacute;n del profesor se ve reducido, sino como apoyo y gu&iacute;a que rescata la propia intuici&oacute;n y creatividad del sujeto que media el proceso de aprendizaje y que se ve afectado en el mismo por los alumnos. Lo anterior, considerando que se trabaja con sujetos corp&oacute;reos, emocionales, creativos, intuitivos, sociales y culturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta &uacute;ltima secci&oacute;n, Dur&aacute;n rescata la subjetividad de todos los participantes del proceso de ense&ntilde;anza aprendizaje como parte de la complejidad humana. Lejos de desde&ntilde;ar lo emocional haci&eacute;ndolo pasar por ingenuo y negativo, se retoma como la oportunidad de ser espont&aacute;neo y crear a partir de las necesidades que vayan surgiendo. Aqu&iacute; las estrategias de acogida del profesor como agente cultural son vitales, y la conciencia que de ellas se tenga es lo que permitir&aacute; que el propio docente trascienda a trav&eacute;s no s&oacute;lo de su vocaci&oacute;n, sino de su actuar cotidiano; se trata, pues, de que el docente re&#45;signfique su pr&aacute;ctica para &eacute;l mismo y para la sociedad, y que &eacute;sta le devuelva la credibilidad no s&oacute;lo a &eacute;l, sino a la educaci&oacute;n misma.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Entre la reflexi&oacute;n y la posibilidad pedag&oacute;gica</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El quehacer del pedagogo se funda en la teor&iacute;a, la filosof&iacute;a y el acercamiento a la realidad a trav&eacute;s de la fundamentaci&oacute;n y la compresi&oacute;n de las l&oacute;gicas y din&aacute;micas de los procesos educativos. A lo largo del texto, la confrontaci&oacute;n con la realidad plantea preguntas elementales sobre el quehacer docente. Este hacer diario se sit&uacute;a, a su vez, en un presente que a la vez es herencia hist&oacute;rica y cultural de la &eacute;poca moderna de la que nace nuestra pr&aacute;ctica como disciplina y que se mueve entre los conflictos de la ciencia. La presente obra, <i>Did&aacute;ctica humanista,</i> va m&aacute;s all&aacute; de ese conflicto; lo trasciende haci&eacute;ndonos ver que la disciplina no consiste s&oacute;lo en un quehacer te&oacute;rico complejo en el que las comunidades no participan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La disciplina pedag&oacute;gica no es ya la que se ocupa de tecnicismos y lenguajes complicados de la academia, en las que el docente de educaci&oacute;n b&aacute;sica no puede situarse porque no se ve reflejado. Por el contrario, los planteamientos de las autoras nos muestran que la pr&aacute;ctica pedag&oacute;gica, y primordialmente su rama, la did&aacute;ctica, pueden construirse a partir de las din&aacute;micas reales y en conjunto con aquello que las posibilita. Todo ello transforma la intervenci&oacute;n pedag&oacute;gica en un quehacer colectivo, intersubjetivo, que se mueve entre el cuerpo, la raz&oacute;n, la emoci&oacute;n y la intuici&oacute;n de lo plenamente humano y de lo constantemente vivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El recorrido hist&oacute;rico clarifica c&oacute;mo ha sido concebida la did&aacute;ctica a trav&eacute;s de autores representativos; ello nos concientiza de las transformaciones disciplinarias de acuerdo a la historia y las necesidades sociales. Los planteamientos tambi&eacute;n nos orillan a la reflexi&oacute;n de una &eacute;poca en crisis en la que existe la posibilidad de reconfiguraci&oacute;n, no desde la negaci&oacute;n, sino en la reflexi&oacute;n de lo ya hecho por la disciplina pedag&oacute;gica y su parte did&aacute;ctica; en el rescate de lo que ahora posibilitan los procesos educativos que pueden responder a la complejidad de las situaciones de los sujetos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; mismo, la pr&aacute;ctica pedag&oacute;gica, desde esta perspectiva, es la posibilidad de participaci&oacute;n y conocimiento de lo pedag&oacute;gico que trasciende las aulas y que se instala en la vida cotidiana. En este sentido, la educaci&oacute;n es concebida no s&oacute;lo como la adquisici&oacute;n de conocimientos, sino como la formaci&oacute;n de seres complejos, identitarios, hist&oacute;ricos, culturales, corporales, org&aacute;nicos, emocionales y racionales que viven d&iacute;a a d&iacute;a la educaci&oacute;n en la instituci&oacute;n escolar.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata tambi&eacute;n de la credibilidad hacia los procesos de formaci&oacute;n que est&aacute;n actualmente despersonalizados; de la reflexi&oacute;n sobre el olvido de la educaci&oacute;n como posibilidad de transformaci&oacute;n y conciencia de un mundo compartido en el que no estamos solos, sino que nos han hecho creer eso en la excesiva racionalidad de lo ef&iacute;mero, que oculta la racionalidad de lo durable como posibilidad de construcci&oacute;n de lazos afectivos y emocionales que dan sustento a la vida humana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El compromiso &eacute;tico de la disciplina pedag&oacute;gica con la vida misma es tambi&eacute;n coherencia del quehacer cotidiano que aporta desde el entendimiento, la comprensi&oacute;n y el acercamiento a lo real con todo el ser, con toda la corporalidad y la emoci&oacute;n. Lo humano del contacto, del lenguaje, de la creatividad y de la emoci&oacute;n no est&aacute; peleado con la metodolog&iacute;a y la disciplina pedag&oacute;gica; se trata de un acuerdo para la reconstrucci&oacute;n de la pr&aacute;ctica real de la educaci&oacute;n, una pr&aacute;ctica muy humana que posibilita la existencia y la trascendencia en la historia.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup><b>&nbsp;</b>Observaci&oacute;n compartida como m&eacute;todo de investigaci&oacute;n creado en 1991 por la Dra. Dur&aacute;n Amavizca.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup>Concepto rescatado por la Dra. Dur&aacute;n para referirse a todas aquellas estrategias y din&aacute;micas que la sociedad, la cultura, y particularmente el maestro en el aula, desarrollan para permitir la pertenencia de los sujetos y la supervivencia de los grupos. Ello deviene en temas como la construcci&oacute;n de identidad y la complejidad del proceso educativo dentro del aula, mediadas por el profesor y resinificadas por los alumnos, ambos inmersos en lo hist&oacute;rico, social, cultural e institucional.</font></p>      ]]></body>
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