<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-2698</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Perfiles educativos]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Perfiles educativos]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-2698</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-26982014000300012</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La evaluación educativa. Presentación del número especial de Perfiles Educativos 2013. La evaluación en la educación superior]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Educational assessment. Intoduction to special issue of Perfiles Educativos 2013. Assessment in higher education]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rueda Beltrán]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mario]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Schmelkes]]></surname>
<given-names><![CDATA[Sylvia]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Díaz-Barriga]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ángel]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A03"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[México Distrito Federal]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,Instituto Nacional para la Evaluacion de la Educación Junta de Gobierno ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[México Distrito Federal]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<aff id="A03">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[México Distrito Federal]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<volume>36</volume>
<numero>145</numero>
<fpage>190</fpage>
<lpage>204</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-26982014000300012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-26982014000300012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-26982014000300012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Documentos</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La evaluaci&oacute;n educativa<sup><a href="#nota">1</a></sup>. Presentaci&oacute;n del n&uacute;mero especial de Perfiles Educativos 2013. La evaluaci&oacute;n en la educaci&oacute;n superior</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Educational assessment. Intoduction to special issue of Perfiles Educativos 2013. Assessment in higher education</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mario Rueda Beltr&aacute;n**, Sylvia Schmelkes*** y &Aacute;ngel D&iacute;az&#45;Barriga****</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">** <i>Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Investigador Titular del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educaci&oacute;n. Doctor en Ciencias de la Educaci&oacute;n por la Universidad de Par&iacute;s VIII y licenciado en Psicolog&iacute;a por la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Es investigador nacional nivel II, miembro de la Academia Mexicana de las Ciencias y miembro del Seminario de Educaci&oacute;n Superior de la UNAM. De 2012 a 2013 se desempe&ntilde;&oacute; como director del Instituto Nacional para la Evaluaci&oacute;n de la Educaci&oacute;n.</i></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> *** <i>Directora de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional para la Evaluaci&oacute;n de la Educaci&oacute;n. Licenciada en Sociolog&iacute;a con Maestr&iacute;a en Investigaci&oacute;n Educativa, ambas por la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de M&eacute;xico. Su trayectoria en la investigaci&oacute;n educativa inici&oacute; en el Centro de Estudios Educativos, donde colabor&oacute; con Pablo Latap&iacute;, Carlos Mu&ntilde;oz Izquierdo y Manuel Ulloa. Posteriormente se desempe&ntilde;&oacute; como profesora&#45;investigadora en el Departamento de Investigaciones Educativas (DIE) del CINVESTAV. Estuvo al frente de la Coordinaci&oacute;n General de Educaci&oacute;n Intercultural y Biling&uuml;e de la SEP y fue directora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educaci&oacute;n en la Universidad Iberoamericana. </i></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">**** <i>Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Investigador Em&eacute;rito del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educaci&oacute;n. Realiz&oacute; estudios profesionales en la Escuela Normal Superior del estado de Coahuila. Nivel III en el Sistema Nacional de Investigadores. Director de la Revista Iberoamericana de Educaci&oacute;n Superior Le ha sido conferido el grado de Doctor Honoris Causa por cinco instituciones, nacionales y extranjeras. En el a&ntilde;o 2009 se le otorg&oacute; el Premio ANUIES por su contribuci&oacute;n a la educaci&oacute;n superior en la categor&iacute;a de aportaciones acad&eacute;micas.</i></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educaci&oacute;n y el Seminario de Educaci&oacute;n Superior de la UNAM convocaron en marzo de 2014 a la presentaci&oacute;n del n&uacute;mero especial de 2013 de la revista <i>Perfiles Educativos,</i> "La evaluaci&oacute;n en la educaci&oacute;n superior". La presentaci&oacute;n incluy&oacute; dos mesas de trabajo donde se abordaron los siguientes temas: "La evaluaci&oacute;n educativa" y "La evaluaci&oacute;n de acad&eacute;micos en la educaci&oacute;n superior". En las l&iacute;neas que siguen se exponen las versiones transcritas y editadas de las intervenciones de la mesa 1 que cont&oacute; con la participaci&oacute;n del Dr. Mario Rueda, la Mtra. Sylvia Schmelkes y el Dr. &Aacute;ngel D&iacute;az&#45;Barriga.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Mario Rueda Beltr&aacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me da mucho gusto que haya tanta gente joven en este auditorio porque eso indica que subsiste el inter&eacute;s por un tema que a m&iacute;, en lo particular, me apasiona: el tema de la evaluaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar quisiera agradecer de una manera muy especial a la revista <i>Perfiles Educativos</i> y a todo el personal que ha hecho posible que esta ma&ntilde;ana estemos aqu&iacute; todos juntos. Creo que es un acierto dar cabida a temas que son de actualidad, y que incluso representan cierta urgencia para muchos acad&eacute;micos, y en general para las instituciones. Abrir la oportunidad de publicar n&uacute;meros especiales tem&aacute;ticos nos permite reflexionar en torno a c&oacute;mo estamos en t&eacute;rminos del tema, cu&aacute;les son las preocupaciones que compartimos, cu&aacute;les los pendientes que tenemos, los retos hacia el futuro. Muchas gracias a <i>Perfiles Educativos</i> porque ha dado lugar a una iniciativa que surgi&oacute; desde el Seminario de Educaci&oacute;n Superior y que ha sido acogida de muy buena manera en el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educaci&oacute;n. Esta colaboraci&oacute;n entre dos instituciones dedicadas a estudiar la educaci&oacute;n superior en general, y sensibles a este tema que ahora nos ocupa, nos da la oportunidad de volver a reunirnos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El punto del que partimos en el n&uacute;mero especial, coordinado por Susana Garc&iacute;a y un servidor, plantea que actualmente las instituciones, con todo su personal, es decir, directivos, acad&eacute;micos y estudiantes, destinan gran parte de su tiempo y esfuerzo al asunto de la evaluaci&oacute;n en general. Evaluaciones que cada vez son m&aacute;s y m&uacute;ltiples, y que ocupan a todas estas personas, que a su vez conforman a las instituciones. El n&uacute;mero especial plantea la necesidad de colocar en el centro de la reflexi&oacute;n la posibilidad de introducir cambios en las concepciones y pr&aacute;cticas de evaluaci&oacute;n y orientar el foco del debate hacia la b&uacute;squeda de soluciones a los problemas ya identificados. Quienes coordinamos este n&uacute;mero estamos de acuerdo en que distintos grupos de acad&eacute;micos, desde distintos &aacute;ngulos, coincidimos en los problemas identificados con ciertas evaluaciones que ya tienen por lo menos dos d&eacute;cadas en vigor. La presente visi&oacute;n perfila un panorama de algunas necesidades y &aacute;reas de atenci&oacute;n en la evaluaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior a partir de las cuales se podr&iacute;a nutrir el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas; es claro que incluso en el discurso y en los documentos oficiales se reconocen los problemas de la evaluaci&oacute;n y de las distintas estrategias de evaluaci&oacute;n a las que est&aacute;n siendo sometidas las instituciones; sin embargo, a pesar de este reconocimiento no se ve claro el panorama hacia el futuro en el sentido de cambio, de respuesta a estas limitantes y problemas identificados.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adelantar&eacute; algunos de los temas desarrollados en la revista que ustedes tendr&aacute;n oportunidad de leer con mayor detenimiento, con el prop&oacute;sito de introducir el di&aacute;logo con los dem&aacute;s expositores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un punto que resulta evidente en la mayor parte de los trabajos es la necesidad de un reconocimiento de las condiciones espec&iacute;ficas de cada organizaci&oacute;n educativa. Pareciera que la evaluaci&oacute;n que se ha aplicado, somete a las instituciones a reglas y exigencias id&eacute;nticas sin tomar en cuenta la multiplicidad de condiciones en las que trabajan las instituciones, y sin reconocer la diversidad de dichas instituciones, lo cual permitir&iacute;a dar prioridad a la observancia de aquellas funciones para las que cada una de ellas est&aacute; preparada para cumplir. Por ejemplo, algo t&iacute;pico es que a las universidades, que en su mayor&iacute;a no han sido dise&ntilde;adas para producir conocimiento, para desarrollar investigaci&oacute;n, se les exige presentar productos de investigaci&oacute;n en lugar de reconocer que su preparaci&oacute;n y su estructura institucional est&aacute;n dise&ntilde;adas para formar profesionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algo que tambi&eacute;n queda muy claro en varios de los trabajos que se presentan es la necesidad de diversificar criterios para tener acceso a ingresos adicionales. Es decir, la relaci&oacute;n entre evaluar y conseguir fondos se reconoce como problem&aacute;tica, y como consecuencia se plantea la necesidad de avanzar hacia la diversificaci&oacute;n de los criterios de acceso a recursos, de manera que no todos pasen necesariamente por las mismas formas de evaluaci&oacute;n. Tambi&eacute;n se se&ntilde;ala en varios de los trabajos la necesidad de identificar actividades que abonen de manera efectiva al incremento de la calidad educativa en cada instituci&oacute;n particular. Parad&oacute;jicamente, las instituciones responden a cuanta evaluaci&oacute;n se les exige, sobre todo frente a las que est&aacute;n asociadas a recursos y a reconocimiento, pero tambi&eacute;n se identifican pr&aacute;cticas de simulaci&oacute;n que posibilitan el cumplimiento de muchas de estas exigencias, pero que poco tienen que ver con la calidad misma de las instituciones y de las funciones que cumplen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En varios de los trabajos tambi&eacute;n se apela a la necesidad de recuperar la experiencia de los ejercicios de evaluaci&oacute;n y acreditaci&oacute;n de programas a fin de que este saber acumulado contribuya a su perfeccionamiento y para suscitar una mayor participaci&oacute;n y compromiso de parte de los integrantes de las instituciones. Las acciones dirigidas al personal acad&eacute;mico deben de reconocer la complejidad y heterogeneidad de los gremios para dar cuenta del trabajo, capacidades y necesidades de los docentes. Aqu&iacute; pareciera que las evaluaciones, sobre todo las dirigidas a los acad&eacute;micos, tambi&eacute;n est&aacute;n plante&aacute;ndose en la perspectiva de una misma exigencia, digamos simplificada, que no recupera la diversidad de compromisos y caracter&iacute;sticas del trabajo acad&eacute;mico que se desarrolla en las universidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algo que tambi&eacute;n est&aacute; presente en varios de los art&iacute;culos tiene que ver con la necesidad de enfocarse al &aacute;mbito local y al claro prop&oacute;sito de mejora del objeto evaluado, y despu&eacute;s, al cumplimiento de la funci&oacute;n de retroalimentaci&oacute;n, a los actores involucrados, a partir de la informaci&oacute;n recabada. Es decir, las diferentes estrategias de evaluaci&oacute;n permiten acumular informaci&oacute;n que despu&eacute;s no es recuperada a favor de lo que se est&aacute; evaluando, es decir, se insiste mucho en la evaluaci&oacute;n, pero el ciclo se cierra en ella misma sin que se utilice esa informaci&oacute;n, sin que se les devuelva a los implicados para que mejoren las actividades que est&aacute;n siendo objeto de evaluaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro punto de convergencia de los textos es la necesidad de generar alternativas de evaluaci&oacute;n que consideren fuentes diversas de recopilaci&oacute;n de informaci&oacute;n, as&iacute; como criterios, indicadores y mecanismos innovadores que permitan apreciar todas las funciones que se desempe&ntilde;an, en particular la labor docente en su contexto, y que consideren apoyos suficientes para su mejora permanente. Parad&oacute;jicamente, al evaluarse la docencia <i>versus</i> la investigaci&oacute;n &#151;y a veces la docencia a partir de la investigaci&oacute;n que realizan los acad&eacute;micos&#151; se le considera como de un estatus inferior respecto de las actividades investigativas. Es necesario desarrollar formas de evaluaci&oacute;n que contribuyan a que los docentes alcancen una mejor comprensi&oacute;n del aprendizaje de sus alumnos y que les brinden un mejor acompa&ntilde;amiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, varios de los trabajos reiteran la necesidad de desligar la evaluaci&oacute;n de la remuneraci&oacute;n. En particular uno de los art&iacute;culos advierte sobre las consecuencias negativas, en el ambiente institucional, de utilizar la evaluaci&oacute;n como instrumento de distribuci&oacute;n de recursos econ&oacute;micos compensatorios. El hecho de que algunos puedan tener acceso a recursos adicionales y otros no, y de que algunos programas pongan como condici&oacute;n cierto perfil acad&eacute;mico para participar en la evaluaci&oacute;n, deja una sensaci&oacute;n de desaliento para los que no tienen acceso y genera una competencia poco leal, dado que los recursos siempre son muy limitados. No se trata solamente de cumplir con ciertos criterios, ya que, al final, las posibilidades de acceso a los recursos est&aacute;n constre&ntilde;idas por las limitaciones econ&oacute;micas, lo que acent&uacute;a la diferenciaci&oacute;n entre cada uno de los participantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para finalizar, mencionar&eacute; dos caracter&iacute;sticas que son reconocidas en el &aacute;mbito de la evaluaci&oacute;n: en primer lugar, la credibilidad del evaluador. Varios trabajos dan testimonio de que los que realizan la evaluaci&oacute;n no necesariamente son especialistas en esta actividad, la cual cada vez es m&aacute;s profesional y requiere de una formaci&oacute;n espec&iacute;fica. Y en segundo lugar, la falta de reconocimiento de la diversidad de las audiencias. Lo m&aacute;s com&uacute;n es que los docentes sean evaluados a partir de la opini&oacute;n de los estudiantes, pero estos docentes muchas veces no reciben esta informaci&oacute;n, o no la reciben a tiempo, o no la reciben de forma adecuada. Esto quiere decir que no se ha puesto suficiente atenci&oacute;n al reconocimiento de las distintas audiencias, es decir, de los distintos interesados en conocer los resultados de la evaluaci&oacute;n, y a la necesidad de dar seguimiento a lo que sucede despu&eacute;s de la evaluaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, identificamos una insistencia respecto de la metaevaluaci&oacute;n, es decir, a la necesidad de someter a la evaluaci&oacute;n al mismo rigor que esta actividad supone; esto es, independientemente de c&oacute;mo decidamos evaluar, en alg&uacute;n momento tendremos que regresar a revisar no solamente el dise&ntilde;o de la evaluaci&oacute;n, sino su aplicaci&oacute;n y las consecuencias que esta acci&oacute;n ha tenido en todos los participantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien la revista por s&iacute; misma nos da la oportunidad de acordarnos y de preocuparnos por la evaluaci&oacute;n en educaci&oacute;n, particularmente en la educaci&oacute;n superior, seguramente coincidiremos en que este tema est&aacute; presente en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas como un eje que cruza todos los niveles educativos. Por eso hemos tenido la fortuna de contar con invitados interesados en distintos niveles educativos, pero claramente vinculados con la evaluaci&oacute;n. En ese sentido, he pedido a nuestros invitados que aborden el tema de la evaluaci&oacute;n educativa con propuestas espec&iacute;ficas de acci&oacute;n, pues lo que queremos en la revista es seguir generando debate y nuevo conocimiento sobre el tema.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Sylvia Schmelkes</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muy buenos d&iacute;as a todos y a todas. Muchas gracias al IISUE y a la revista <i>Perfiles</i> por esta invitaci&oacute;n que me parece muy relevante y oportuna, porque el momento es especial para pensar y discutir sobre asuntos de evaluaci&oacute;n; escuchar diferentes voces respecto de este tema en eventos como &eacute;ste, de naturaleza acad&eacute;mica, resulta de suma importancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo no me voy a referir a la revista; m&aacute;s bien abordar&eacute; el tema de la evaluaci&oacute;n de la educaci&oacute;n pensando fundamentalmente en el objeto del INEE, que es la educaci&oacute;n obligatoria, es decir, la educaci&oacute;n b&aacute;sica, la media superior y la educaci&oacute;n de los adultos. Tocar&eacute;, pues, estos temas, en funci&oacute;n de los desaf&iacute;os que se presentan en este momento en el trabajo evaluativo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde mi punto de vista, el mayor desaf&iacute;o de la actividad de evaluaci&oacute;n en estos momentos es demostrar que efectivamente sirve para mejorar. Me parece muy importante decirlo, porque como ya lo adelantaba Mario, esto no ha sucedido. Ha habido mucha evaluaci&oacute;n, hemos tenido incluso un exceso de evaluaciones, pero se ha visto poco impacto de esas evaluaciones sobre la calidad y la equidad en la educaci&oacute;n. Justamente por eso, a m&iacute; me parece que el mayor desaf&iacute;o es cambiar esa percepci&oacute;n de una evaluaci&oacute;n que pide cuentas y que resulta &uacute;til para premiar y para castigar, pero que no se utiliza para mejorar la calidad. Hablar de cultura de la evaluaci&oacute;n implica cambiar esta idea de la evaluaci&oacute;n que castiga y que pide cuentas y pasar a una evaluaci&oacute;n que efectivamente sirva para mejorar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando hablamos de mejorar, pues &iquest;qu&eacute; es lo que hay que mejorar? En primer lugar hay que mejorar al docente. Estoy convencida de la importancia de la evaluaci&oacute;n que se hace de los docentes, inclusive de los alumnos, si sirve para mejorar la pr&aacute;ctica educativa, los conocimientos de los docentes, sus competencias y, fundamentalmente, su profesionalismo. Porque de lo que se trata es de que la evaluaci&oacute;n sirva para hacer de ellos personas m&aacute;s profesionales en el sentido m&aacute;s integral de la palabra, incluyendo la responsabilidad &eacute;tica y social. Nos referimos a las pr&aacute;cticas docentes, a la capacidad del docente de ser inclusivo en su pr&aacute;ctica y de producir los resultados educativos que se esperan y que &eacute;l mismo espera, porque no necesariamente todos los resultados educativos tienen que ser iguales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea tambi&eacute;n es que mejore la calidad de la gesti&oacute;n que se realiza, y que mejore tambi&eacute;n la persona que est&aacute; al frente de la gesti&oacute;n escolar. Que mejore el liderazgo de los directores de las escuelas y su capacidad de hacer equipo, porque el liderazgo estriba justamente en la capacidad de reunir a los docentes en torno de la mejora de la escuela. El liderazgo de los directores se refiere tambi&eacute;n a su capacidad para mejorar y cuidar la ense&ntilde;anza, que es otra de sus funciones centrales. Todo ello pensando principalmente en las escuelas de educaci&oacute;n b&aacute;sica, donde cuidar la ense&ntilde;anza tiene que ver con mejorar su calidad para que mejore el aprendizaje, y con vigilar que se respeten los tiempos que se deben dedicar a ella.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto a mejorar, en el caso de los directores, es su capacidad de vincularse con la comunidad a la que sirve su escuela, dado que no queremos instituciones que se a&iacute;slen de sus sociedades, de su comunidad. Cada escuela es &uacute;nica justamente porque se encuentra en una comunidad que tambi&eacute;n es &uacute;nica; la relaci&oacute;n entre la escuela y su comunidad es la que permite responder a las necesidades diversas en materia educativa, por eso constituye otro de los aspectos que quisi&eacute;ramos que mejorara como consecuencia de la evaluaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de los alumnos, queremos que a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n se transformen de manera integral; y la evaluaci&oacute;n debe ayudar a que esto se haga de la mejor manera. Pero, &iquest;a qu&eacute; nos referimos con "educar"? A darle autonom&iacute;a, autonom&iacute;a para aprender, para relacionarse consigo mismo, con los dem&aacute;s y con su entorno; a mejorar su autoestima, en el entendido de que &eacute;sta es indispensable para que se d&eacute; el aprendizaje. El objetivo de llegada del trabajo docente se centra en hacer crecer al alumno en su autonom&iacute;a y en su autoestima, y para ello necesitamos que se ampl&iacute;en sus habilidades, tanto las b&aacute;sicas como las superiores, as&iacute; como su capacidad y su gusto por aprender. De lo que se trata es de mejorar su capacidad de adquirir conocimientos. Educar tambi&eacute;n tiene que ver con adquirir valores, fundamentalmente los valores sociales, los de respeto al otro, la preocupaci&oacute;n por la justicia, y obviamente, los valores propios de la ciudadan&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando hablamos de la escuela, entendida como la unidad fundamental del sistema educativo a partir de la cual efectivamente se puede transformar ese sistema, esperamos que la evaluaci&oacute;n exprese su capacidad para mejorar cada instituci&oacute;n, cada plantel, cada centro escolar, y de diagnosticar su realidad, contextualizar su labor, tener conciencia de cu&aacute;les son los problemas de la instituci&oacute;n en relaci&oacute;n con esa realidad, y a partir de ese diagn&oacute;stico planear la mejora y monitorear que efectivamente se realice lo que se plane&oacute; hacer. El monitoreo consiste en estar conscientes de que aqu&eacute;llo que nos propusimos hacer lo estamos haciendo, y la evaluaci&oacute;n consiste en saber si aqu&eacute;llo que nos propusimos lograr lo estamos logrando. Hay que hacer las dos cosas; si no hacemos lo que nos propusimos, &iquest;para qu&eacute; evaluamos?</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto del sistema educativo, hemos identificado tres problemas fundamentales en el tramo obligatorio: en primer lugar el problema del acceso. Se trata de quienes no est&aacute;n en la escuela, pero que en alg&uacute;n momento s&iacute; estuvieron. Es decir, tenemos un problema de deserci&oacute;n, de permanencia. La cifra de ni&ntilde;os y j&oacute;venes entre los 3 y los 14 a&ntilde;os que no van a la escuela es de alrededor de cuatro millones. Esto significa que para ellos no est&aacute;n sentadas las bases que permiten el acceso a la ense&ntilde;anza y el aprendizaje; adem&aacute;s, indica una deficiente calidad de la educaci&oacute;n, en el sentido de que esos ni&ntilde;os y j&oacute;venes no cuentan con los aprendizajes necesarios para construir para s&iacute; una vida digna y una vida de calidad, como cada grupo humano lo entienda. Y tambi&eacute;n indica problemas de equidad, porque en el sistema educativo nacional hay brechas enormes en cuanto a logros educativos, en el aprendizaje y en la utilidad que se deriva de la escolaridad para la vida cotidiana, tanto c&iacute;vica como familiar y econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tenemos un problema muy serio de desigualdades: no estamos ofreciendo lo mismo a todos los ni&ntilde;os; los logros educativos est&aacute;n fuertemente correlacionados con el tipo de zona en la que se vive (urbana o rural), con la condici&oacute;n o no de marginalidad de esa zona, con el hecho de si se habla una lengua ind&iacute;gena o no, y con el decil de ingresos al que se pertenece. Uno esperar&iacute;a que con la evaluaci&oacute;n estas desigualdades se fueran transformando, que permitiera efectivamente diagnosticar estas realidades, dimensionarlas, identificar las brechas, de forma tal que se pudieran ir resolviendo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo esto tiene que ver con el derecho que ahora la constituci&oacute;n define como el derecho a una educaci&oacute;n de calidad. Siguiendo a Katarina Tomasevski, que fue la primera relatora de Naciones Unidas para el derecho a la educaci&oacute;n, ese derecho se define en t&eacute;rminos de que la educaci&oacute;n est&eacute; disponible, que haya escuelas, que haya maestros, que sea accesible, es decir, que no haya barreras para el acceso, que haya oferta (aunque esto hay que matizarlo, porque si hay oferta, pero cuesta, y la gente no puede pagar, entonces no se cumple la condici&oacute;n de accesibilidad). Tenemos que asegurar que no existan barreras de acceso, que se reconozca la diversidad y que la escuela sea capaz de adaptarse a las diferentes condiciones culturales, ling&uuml;&iacute;sticas y de cualquier naturaleza. Y que sea aceptable, lo cual tiene que ver con la manera como el sujeto que se educa visualiza la educaci&oacute;n. Aceptable quiere decir que la educaci&oacute;n sea algo agradable, entretenido, enganchador. La escuela debe ser el sitio en donde se est&aacute; a gusto, contento, donde uno se siente respetado, acogido, seguro. Estas condiciones son las que la hacen aceptable desde el punto de vista del alumno. Estas son las grandes categor&iacute;as a partir de las cuales hay que construir indicadores para poder medir si efectivamente nos estamos acercando a una educaci&oacute;n de calidad y al cumplimiento de la vigencia de este derecho.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre lo que nos falta para garantizar el derecho a la educaci&oacute;n para todos y todas es muy importante estar conscientes de lo que puede y lo que no puede lograr la evaluaci&oacute;n, porque a veces se piensa que &eacute;sta puede resolverlo todo. La evaluaci&oacute;n efectivamente tiene la capacidad de dimensionar los problemas y de determinar qu&eacute; tan lejos estamos de donde quisi&eacute;ramos estar. A veces se nos olvida que las evaluaciones no s&oacute;lo deben centrarse en cu&aacute;nto se logr&oacute; o cu&aacute;nto no se logr&oacute;, sino en qu&eacute; tan diferenciados son los logros entre diferentes alumnos, diferentes sectores de la poblaci&oacute;n, etc&eacute;tera. Pero la evaluaci&oacute;n no resuelve los problemas. Los dimensiona, como dec&iacute;amos; se&ntilde;ala las brechas, nos da informaci&oacute;n acerca de las causas, pero por s&iacute; misma no resuelve los problemas. Por mucho tiempo se pens&oacute; que bastaba con evaluar para que mejor&aacute;ramos. Que hab&iacute;a que echar a andar mecanismos de evaluaci&oacute;n y que gracias a alguna mano invisible, el sistema educativo mejorar&iacute;a. Pero no es as&iacute;. Para que la evaluaci&oacute;n realmente sirva para mejorar se requiere de mediaciones, se requiere que suceda una serie de cosas entre la evaluaci&oacute;n y lo que ocurre en la educaci&oacute;n. La evaluaci&oacute;n es solamente parte del asunto, y ni siquiera es la m&aacute;s importante, porque lo importante est&aacute; justamente en las mediaciones. Estas mediaciones son acciones de pol&iacute;tica educativa a todos los niveles, macro y micro, es decir, desde lo nacional hasta la pol&iacute;tica que se defina para un centro escolar en particular, o incluso para un sal&oacute;n de clase. Otro aspecto son las condiciones de trabajo, porque no se puede esperar que los resultados de la educaci&oacute;n mejoren si las condiciones de trabajo son deficientes. Las condiciones de trabajo se tienen que mejorar si uno espera alg&uacute;n tipo de cambio en la calidad de la educaci&oacute;n, aunque esta relaci&oacute;n no es directa ni mec&aacute;nica: no por mejorar las condiciones de trabajo mejorar&aacute; la calidad de la educaci&oacute;n, pero si no mejoramos las condiciones no tendremos bases para esperar que la calidad de la educaci&oacute;n mejore.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y debemos tener en cuenta tambi&eacute;n las tensiones y dificultades del contexto. Si bien es cierto que a la educaci&oacute;n no le corresponde mejorar aquello que m&aacute;s influye sobre los resultados educativos &#151;y sobre todo sobre las brechas&#151; que son las condiciones contextuales, culturales, socioecon&oacute;micas y de seguridad, por nombrar algunas, esas condiciones se tienen que atender desde la educaci&oacute;n, sobre todo aquellas que se relacionan de manera m&aacute;s directa con la escuela, como es el caso del trabajo infantil, que es uno de los principales enemigos de la escolarizaci&oacute;n; otros ejemplos ser&iacute;an la desnutrici&oacute;n y la lejan&iacute;a de la escuela. La educaci&oacute;n no puede transformar la econom&iacute;a o la estructura de clases sociales, pero s&iacute; hay muchas cosas que hacer desde la escuela, y para definirlas es indispensable entender el contexto.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto insoslayable es la formaci&oacute;n de los docentes. No podemos esperar que la pr&aacute;ctica docente cambie s&oacute;lo a partir de la formaci&oacute;n de los docentes en cursos y diplomados. La literatura sobre este asunto es clara en se&ntilde;alar que la pr&aacute;ctica docente mejora mediante acciones muy cercanas a la escuela, con apoyos, con acompa&ntilde;amiento, con tutor&iacute;a, con modelaje, y tambi&eacute;n con cursos, claro, pero no s&oacute;lo con &eacute;stos. Es evidente que tambi&eacute;n hay que mejorar la formaci&oacute;n inicial de los docentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La manera en que distribuimos los recursos es tambi&eacute;n un aspecto determinante para mejorar la educaci&oacute;n. Ya he mencionado que tenemos un problema de falta de equidad, debida en gran parte a la manera como distribuimos los recursos. No estamos dando lo mismo a todos nuestros ni&ntilde;os, es m&aacute;s, estamos dando menos a los que menos tienen. Eso es algo que se tiene que cambiar. Y tambi&eacute;n hay que hacer cambios curriculares y de los materiales educativos, que son otras mediaciones importantes. Esto necesariamente significa el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas y de programas educativos a nivel macro, y la introducci&oacute;n de innovaciones a nivel micro, tanto en la escuela como en el aula.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra condici&oacute;n que hay que tomar en cuenta para que la evaluaci&oacute;n efectivamente sirva para mejorar la educaci&oacute;n es que debe ser cre&iacute;ble. Si hay suspicacias, o si la evaluaci&oacute;n es algo a lo que se le puede dar la vuelta, respecto de lo cual se puede simular, o si es algo que causa temor o rechazo, entonces no va a servir para nada. Para que la evaluaci&oacute;n sea cre&iacute;ble se necesita que sea justa, y para ser justa se requiere de dos cosas: en primer lugar, tiene que ser t&eacute;cnicamente s&oacute;lida, pero en M&eacute;xico todav&iacute;a no tenemos el desarrollo t&eacute;cnico que se requiere para asegurar una plena justicia de las evaluaciones. Nuestra obligaci&oacute;n es, por tanto, estar a la vanguardia de los desarrollos t&eacute;cnicos que nos permitan discernir qu&eacute; es lo mejor que tenemos, para ser m&aacute;s justos en nuestras decisiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, necesitamos una evaluaci&oacute;n que reconozca la diversidad, y esto es muy dif&iacute;cil de lograr. Dejada a su propia inercia y a sus propios procesos y din&aacute;micas, la evaluaci&oacute;n tiende a uniformar. Esa es una tendencia natural de cualquier proceso evaluativo, y es una tendencia perniciosa, porque la diversidad es siempre una virtud. La diversidad es algo que nos enriquece; entre m&aacute;s diversa sea nuestra realidad, m&aacute;s fuerte ser&aacute; nuestra democracia. El prop&oacute;sito de la evaluaci&oacute;n, entonces, no es uniformar, pero aqu&iacute; debemos detenernos porque existe una confusi&oacute;n respecto de la estandarizaci&oacute;n de las evaluaciones. Estandarizar cierta parte de las evaluaciones no va en contra de la pluralidad; por el contrario, es la &uacute;nica manera de describir las brechas. Hay cosas que todos los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as tienen que aprender porque son los fundamentos para enfrentar las demandas de la vida social, independientemente de donde est&eacute;n, de a qu&eacute; cultura pertenezcan o qu&eacute; pa&iacute;s. Necesitamos evaluar lo mismo en todos los alumnos para poder comparar y para poder hablar acerca de la equidad. En este sentido, yo hablo del m&iacute;nimo com&uacute;n y del m&aacute;ximo diferencial. Hay much&iacute;simos conocimientos que se aprenden de manera diferenciada y que tambi&eacute;n deben ser evaluados por sujetos que forman parte de ese contexto, y no necesariamente por externos, con pruebas estandarizadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo esto que hemos dicho se refiere tanto a alumnos como docentes. Tambi&eacute;n los docentes son muy diversos, pero hay cosas que todo docente tiene que saber, por ejemplo, debe conocer su materia para que la pueda ense&ntilde;ar, aunque conocerla no sea condici&oacute;n suficiente para saberla ense&ntilde;ar. Tambi&eacute;n tiene que saber planear, tiene que tener conocimientos acerca del desarrollo del ni&ntilde;o o el adolescente, tiene que saber c&oacute;mo evaluar formativamente, para que &eacute;l mismo obtenga retroalimentaci&oacute;n al identificar los progresos de sus alumnos y para poder retroalimentar a sus alumnos; tiene que participar en su centro escolar, porque tiene responsabilidades respecto de su escuela y del colectivo de trabajo. Otros aspectos que deber&iacute;an ser comunes a todos los docentes tienen que ver con su responsabilidad profesional. Como ya hemos afirmado, es necesario evaluar para conocer las brechas, porque si no se conocen no se puede atender el problema de la inequidad. Pero para todo lo dem&aacute;s, que es lo diverso, y que es mucho m&aacute;s que lo com&uacute;n, hay que encontrar la manera de que los sujetos realicen sus propias evaluaciones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Favorecer la interculturalidad tiene mucho que ver con lo que hemos dicho, pero no solamente con defender la diversidad, sino tambi&eacute;n con favorecer que aquello que es propio de cada cultura sea conocido no s&oacute;lo por quienes forman parte de ella, sino tambi&eacute;n por los dem&aacute;s, porque eso nos enriquece a todos. Tambi&eacute;n se tiene que reconocer la complejidad: la realidad de la docencia, de los procesos de ense&ntilde;anza y aprendizaje es sumamente compleja, y a ello debe responder la evaluaci&oacute;n, porque si no, se corre el riesgo de simplificar y banalizar una realidad que es muy compleja. Esto significa, por ejemplo, que no podemos pretender entender la realidad utilizando un solo instrumento; necesitamos una bater&iacute;a de instrumentos diversos, cuantitativos y cualitativos, de corte transversal y de corte longitudinal, para poder entender la realidad en su complejidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo esencial es enfrentar el reto de demostrar que la evaluaci&oacute;n sirve para mejorar.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&Aacute;ngel D&iacute;az&#45;Barriga</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando me invit&oacute; Mario a este evento me pidi&oacute; trabajar el tema de c&oacute;mo debe ser la evaluaci&oacute;n. Por ello, la presentaci&oacute;n versa acerca de "pensar la evaluaci&oacute;n desde la disciplina educativa". La evaluaci&oacute;n est&aacute; ligada al discurso de la calidad, pero como nos dec&iacute;a Sylvia, en s&iacute; misma no resuelve los problemas de calidad. Si queremos una mejora en el sistema educativo tenemos que revisar el curr&iacute;culo, la pertinencia y la cantidad de temas que se proponen para que los ni&ntilde;os los aprendan, y trabajar con modelos did&aacute;cticos en el sal&oacute;n de clases. Quiero dejar esto como una premisa porque creo que en este pa&iacute;s, si algo se ha abandonado, es el pensamiento did&aacute;ctico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La evaluaci&oacute;n es una disciplina compleja. Seg&uacute;n Barbier, el antecedente del tipo de evaluaci&oacute;n que realizamos en este momento surgi&oacute; en el siglo XIX, ante las necesidades de certificar, por una parte, los conocimientos que ofrec&iacute;a el sistema educativo, y por otra parte, y esto es importante, para establecer jerarqu&iacute;as que el mundo laboral pudiera leer. No es lo mismo tener primaria que tener secundaria, bachillerato o licenciatura, es decir, de esta manera se enviaba un mensaje al mundo laboral. En la evaluaci&oacute;n convergen varias disciplinas, como la evaluaci&oacute;n psicol&oacute;gica, la que proviene de las ciencias educativas y la visi&oacute;n de evaluaci&oacute;n como disciplina, que proviene del pensamiento gerencial administrativo. En M&eacute;xico ha privado, hasta este momento y en todos los niveles del sistema, y en todas sus acciones, la visi&oacute;n gerencial administrativa por sobre la visi&oacute;n que podr&iacute;a provenir de las ciencias de la educaci&oacute;n. En las ciencias de la educaci&oacute;n lo que se busca es mejorar el proceso educativo. Buscamos trabajar sobre procesos, no tanto sobre resultados. Y comprender qu&eacute; es lo que est&aacute; pasando, qu&eacute; es lo que explica un proceso. Si un sujeto aprendi&oacute; o no aprendi&oacute;, si un maestro pudo trabajar, por ejemplo, lo que nos preguntamos es &iquest;qu&eacute; es lo que est&aacute; permitiendo que esto acontezca? Buscamos una explicaci&oacute;n. Porque si no damos una explicaci&oacute;n, no vamos a tener elementos de acci&oacute;n. La visi&oacute;n administrativa, en cambio, busca tomar decisiones. Para m&iacute; la meta de la evaluaci&oacute;n, desde la perspectiva de las ciencias de la educaci&oacute;n, es mejorar. Su mecanismo es la comprensi&oacute;n, su funci&oacute;n intr&iacute;nseca es retroalimentar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, las evaluaciones que se realizan, exceptuando la que en alg&uacute;n momento en sus or&iacute;genes hicieron los CIEES (Comit&eacute;s Interinstitucionales para la Evaluaci&oacute;n de la Educaci&oacute;n Superior), se sit&uacute;an en la visi&oacute;n administrativa. Los CIEES eran los &uacute;nicos actores de evaluaci&oacute;n que hablaban de retroalimentaci&oacute;n de lo que pasa en el sistema. Desde la perspectiva de las ciencias de la educaci&oacute;n, la evaluaci&oacute;n implica un espacio de auto y co&#45;reflexi&oacute;n sobre procesos y resultados con la finalidad de formar un proyecto de cambio. &iquest;Cu&aacute;ndo puede un alumno cambiar su actitud ante el aprendizaje? Cuando &eacute;l dice "me estoy dando cuenta de lo que estoy haciendo y deseo aprender". &iquest;Cu&aacute;ndo puede un profesor mejorar? Cuando encuentra que tiene condiciones de hacer mejor lo que est&aacute; haciendo. Mientras no logremos llegar a ese nivel no podremos hacer grandes cambios. Por ejemplo, en los a&ntilde;os cuarenta y cincuenta nos dec&iacute;an "escribe 100 veces 'debo respetar a mis maestros"'. Y lo hac&iacute;amos, hasta que los maestros descubrieron que primero escrib&iacute;amos "Debo, debo, debo, debo, debo"; y despu&eacute;s "respetar, respetar, respetar", etc&eacute;tera. Realmente esa tarea no serv&iacute;a para mejorar la actitud. La perspectiva de las ciencias de la educaci&oacute;n requiere de un clima de confianza, de resultados a mediano plazo, y concede importancia a m&uacute;ltiples instrumentos. Yo creo que esto es clave para la discusi&oacute;n que podamos tener en este momento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico contamos ya con muchos diagn&oacute;sticos nacionales e internacionales, pero tenemos muy pocas interpretaciones sobre cu&aacute;les son las causas de los problemas. Nuestra visi&oacute;n es relativamente consistente con las teor&iacute;as del test: tenemos buenos expertos en la teor&iacute;a del test, lo cual no significa que tengamos buenos ex&aacute;menes. Tambi&eacute;n tenemos un establecimiento fiscalista de indicadores, es decir que podemos afirmar, como lo hemos visto en las universidades: "mi matr&iacute;cula ya est&aacute; al cien por ciento en programas de calidad"; o cuando se habla de los alumnos: "los alumnos obtienen en matem&aacute;ticas una calificaci&oacute;n de 4.75", o la que se nos ocurra, porque da exactamente lo mismo. Pero tambi&eacute;n es cierto que en este pa&iacute;s no tenemos capacidad para aceptar la dimensi&oacute;n profesional de las ciencias de la educaci&oacute;n. Los expertos en educaci&oacute;n, los que nos hemos formado en ese campo, somos los menos escuchados en toda esta cuesti&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora me centrar&eacute; solamente en dos temas, porque el tema de la evaluaci&oacute;n llevar&iacute;a a abordar muchos m&aacute;s: voy a trabajar el tema de las pruebas a gran escala y el tema de evaluaci&oacute;n de docentes.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Las pruebas a gran escala</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario reconstituir la concepci&oacute;n y la funci&oacute;n de las pruebas a gran escala. Con relaci&oacute;n a su concepci&oacute;n, hay pruebas que he denominado en mis investigaciones como pruebas de primera generaci&oacute;n y otras como pruebas de tercera generaci&oacute;n. Con relaci&oacute;n a las de primera generaci&oacute;n, yo los invito a que entren a la p&aacute;gina del CENEVAL y busquen cualquier ejemplo de examen, ya sea de EXANI&#45;I, de EXANI&#45;II, de cualquier carrera, y busquen qu&eacute; preguntas se colocan como ejemplos para indicar en qu&eacute; se tiene que preparar la persona que los contestar&aacute;. En estas pruebas vemos dos constantes: memorizaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n escolar de conocimientos, que no significa resoluci&oacute;n de problemas, sino <i>aplicaci&oacute;n escolar de conocimientos.</i> Cuando uno revisa la prueba enlace tambi&eacute;n es f&aacute;cil encontrar esta visi&oacute;n. En cuanto a las pruebas de tercera generaci&oacute;n, all&iacute; ubico las pruebas pisa. Lo que esta prueba plantea es c&oacute;mo el conocimiento que se ha desarrollado en la escuela sirve para resolver ciertos problemas pr&aacute;cticos. Que tambi&eacute;n tiene sus bemoles, por cierto. Otro tipo de pruebas son aqu&eacute;llas que est&aacute;n alineadas al curr&iacute;culo, o que son ex&aacute;menes para resolver problemas cercanos a lo cotidiano. A m&iacute; no me convencen las explicaciones que nos han dado acerca c&oacute;mo se realiza esa alineaci&oacute;n. Tanto para las que hace CENEVAL , como para las que se hacen para la educaci&oacute;n b&aacute;sica, se junta un grupo de especialistas y se les pide que digan cu&aacute;les son los contenidos principales para formar a un pedagogo, o cu&aacute;les son los contenidos principales de tercero de primaria. Se construye desde la opini&oacute;n de los especialistas, no desde una confrontaci&oacute;n entre los saberes b&aacute;sicos, los contenidos m&iacute;nimos y los saberes conceptuales que tiene un plan de estudios. El CENEVAL con mucha claridad ha afirmado que tiene un consejo t&eacute;cnico, pero no explica c&oacute;mo se integra ese consejo ni explicita su calidad acad&eacute;mica. Es decir, que el tema de "alineadas al curr&iacute;culo" se limita a una declaraci&oacute;n, pero no se muestra &#45;al menos no conceptualmente o t&eacute;cnicamente&#45; c&oacute;mo se podr&iacute;a realizar. Tambi&eacute;n est&aacute;n las pruebas para resolver problemas. Desde mi punto de vista lo que hay que hacer es identificar cu&aacute;l es la funci&oacute;n de cada prueba. Y la mejor funci&oacute;n que puede tener una prueba a gran escala es ser la base para realizar talleres con docentes. Si se aplica una prueba a gran escala porque se requiere conocer algo, y porque se espera que tenga un efecto en la educaci&oacute;n, hay que hacer un taller con los profesores inmiscuidos en ese resultado, de manera que puedan preguntarse por qu&eacute; se dio ese resultado, qu&eacute; significa y qu&eacute; deben hacer frente a &eacute;l. Esto es tener una mirada did&aacute;ctica, que es la que este pa&iacute;s no tiene, sobre dicha cuesti&oacute;n. La evaluaci&oacute;n tambi&eacute;n nos puede servir para establecer <i>rankings</i> de alumnos y escuelas, y en esto el pa&iacute;s ser&iacute;a campe&oacute;n. El otro d&iacute;a pas&eacute; por una escuela en alguna entidad federativa y vi un letrero que dec&iacute;a: "Somos el primer lugar en la prueba enlace". La prueba nos ha servido mucho para eso, pero muy poco realmente para mejorar la educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y con relaci&oacute;n a las pruebas de tercera generaci&oacute;n, &iquest;qu&eacute; podemos aprender de pisa? Algo que extra&ntilde;o en la presentaci&oacute;n de resultados de las pruebas mexicanas hasta este momento, es que no presenten el marco te&oacute;rico con el que se est&aacute; trabajando. Porque pisa plantea c&oacute;mo concibe las matem&aacute;ticas, define las habilidades matem&aacute;ticas en cinco niveles, etc. Conocer estos fundamentos de la prueba es muy importante porque si voy a formar a mis alumnos para que la presenten, tengo que saber cu&aacute;l es la perspectiva conceptual de la cual parte. Y esto aplica para cualquier prueba. La prueba pisa establece preguntas que responden con claridad a tres elementos: teor&iacute;a del contenido (el marco te&oacute;rico), teor&iacute;a del aprendizaje (aprendizaje que sea aplicable a situaciones concretas) y una teor&iacute;a del test. Y se aplica cada tres a&ntilde;os. No la propongo como un modelo a seguir, pero hay varias cosas que podemos aprender de ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, del debate europeo del examen a gran escala &iquest;qu&eacute; podemos aprender? &iquest;Cu&aacute;l es la finalidad del examen? Del estudio titulado "Pruebas nacionales de evaluaci&oacute;n del alumnado en Europa. Objetivos, organizaci&oacute;n y utilizaci&oacute;n de los resultados"<sup>2</sup> se puede inferir que en los distintos pa&iacute;ses europeos, los ex&aacute;menes a gran escala se hacen para cuatro cosas diferentes: para orientar, para admitir, para establecer <i>rankings</i> y para retroalimentar lo educativo. Esto es, hay pa&iacute;ses donde se eval&uacute;a para que el docente tenga informaci&oacute;n de qu&eacute; es lo que est&aacute; pasando y por d&oacute;nde debe mejorar. En el caso de Dinamarca, se eval&uacute;a "para dar confianza al alumno". Ellos tienen un examen a gran escala en l&iacute;nea con un sistema inteligente de manera que cuando el alumno no responde una pregunta, la siguiente que se le presenta es m&aacute;s f&aacute;cil. De ah&iacute;, el sistema genera un reporte para el alumno y para el docente en el que se presentan las dificultades del estudiante y hasta qu&eacute; nivel pudo resolver las preguntas. Me parece una idea muy interesante, innovadora, que tiene el prop&oacute;sito de hacer sentir al estudiante "que puede". Influir en su confianza para que logre crecer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro asunto que hay que tener en cuenta es que aplicar un examen tiene costos financieros muy altos. En M&eacute;xico hubo a&ntilde;os en los que se aplicaron la prueba enlace, la prueba EXCALE y la prueba estatal, porque como sal&iacute;an mal en una, se recurr&iacute;a a otra. Yo sostengo que ya es momento de que se regule el n&uacute;mero de ex&aacute;menes, y que si se va a adoptar un examen, que se haga, pero un solo examen al a&ntilde;o. Y que todo el otro dinero que se utilizaba en aplicar ex&aacute;menes se emplee en construir talleres con los profesores. El &uacute;nico pa&iacute;s en Am&eacute;rica Latina donde yo veo que se hacen talleres con profesores basados en los resultados de los ex&aacute;menes es Uruguay.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Evaluaci&oacute;n del docente</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este tema nuestro reto es definir hacia d&oacute;nde vamos, si hacia una evaluaci&oacute;n formativa o hacia una evaluaci&oacute;n del desempe&ntilde;o. Para transitar hacia una evaluaci&oacute;n formativa tendr&iacute;amos que comenzar por despertar la confianza en los maestros. Ciertamente, la manera como se implant&oacute; la ley en M&eacute;xico gener&oacute; un incremento del nivel de desconfianza de una manera que no se previ&oacute;. &iquest;C&oacute;mo puede ser que se haya establecido un sistema de evaluaci&oacute;n que deja en los medios de comunicaci&oacute;n la autoridad de decir "ahora s&iacute; los vamos a poder correr"? Eso, en lugar de estimular una opini&oacute;n positiva de la evaluaci&oacute;n, porque se la ve como un acompa&ntilde;amiento al desempe&ntilde;o docente, se interpreta como el mecanismo "que me corta la cabeza". En realidad los maestros han sido evaluados desde hace mucho tiempo a trav&eacute;s, por ejemplo, de Carrera Magisterial; pero &iquest;cu&aacute;l ha sido el resultado? El informe que el secretario de Educaci&oacute;n recibi&oacute; de la Rand Corporation en 2004 plantea que no hay diferencia significativa en el aprendizaje de los alumnos de maestros que est&aacute;n en Carrera Magisterial, respecto de los alumnos de los maestros que no lo est&aacute;n. Yo creo que habr&iacute;a que analizar qu&eacute; est&aacute; fallando en Carrera Magisterial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo solamente he encontrado cinco libros sobre la evaluaci&oacute;n formativa, cosa que me ha llamado mucho la atenci&oacute;n. Es un tema que todos tenemos en la boca (evaluaci&oacute;n formativa, evaluaci&oacute;n continua), pero cuando tratamos de darle contenido no se lo podemos encontrar. En uno de estos libros, que me parece es uno de los m&aacute;s estructurados, lo que se plantea es: "la finalidad es retroalimentar". Su eje es la autorreflexi&oacute;n. Y el riesgo de formalizarla es rigidizarla, impedir que la informaci&oacute;n fluya. Por eso propone el autor que para realizar evaluaci&oacute;n formativa se generen mecanismos informales. La evaluaci&oacute;n formativa tiene que asumir una dimensi&oacute;n personal, tiene que implicar involucramiento por parte de los participantes, tiene que despertar el entusiasmo, justo lo contrario de lo que est&aacute; pasando en M&eacute;xico. Requiere que cada uno asuma este proceso de evaluaci&oacute;n y que se realice coevaluaci&oacute;n y autoevaluaci&oacute;n. Si en las escuelas se trabajaran proyectos de evaluaci&oacute;n formativa, los profesores podr&iacute;an asumir acciones de coevaluaci&oacute;n o autoevaluaci&oacute;n, quiz&aacute; a nivel escuela, quiz&aacute; a nivel de supervisi&oacute;n escolar, dependiendo de cada regi&oacute;n, de cada localidad y del liderazgo que el docente tenga en su comunidad. Hablando con un colega chileno sobre el sistema de evaluaci&oacute;n en Chile, me dec&iacute;a que all&aacute; la evaluaci&oacute;n de los profesores dura nueve meses, y que para entregar el video del portafolio de evidencias, los profesores se re&uacute;nen en la escuela con algunos compa&ntilde;eros, ven el video que se va a presentar y lo analizan. Puede ser que digan "yo no lo presentar&iacute;a" por tal raz&oacute;n, o "yo lo volver&iacute;a hacer", por esta raz&oacute;n, etc. Para el colega chileno esto est&aacute; deformando la evaluaci&oacute;n, pero para m&iacute; m&aacute;s bien la est&aacute; enriqueciendo. Cuando a m&iacute;, como investigador, me eval&uacute;an, no presento uno de mis art&iacute;culos m&aacute;s d&eacute;biles, sino el que considero m&aacute;s fuerte, porque en &uacute;ltima instancia va a ser objeto de una mirada externa. La evaluaci&oacute;n formativa reclama un ambiente colaborativo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>&iquest;Qu&eacute; hacer?</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde mi punto de vista el reto que se tiene frente a la evaluaci&oacute;n es mostrar que hay una perspectiva de la evaluaci&oacute;n desde las ciencias educativas, y que hay que trabajar por la confianza. Tenemos que hacer foros como &eacute;ste, pero mucho m&aacute;s amplios, con docentes, o encuentros impulsados por instancias estatales donde se analice el tema de la evaluaci&oacute;n en educaci&oacute;n. Incluso se podr&iacute;a hacer un concurso de propuestas de evaluaci&oacute;n, donde los especialistas y los docentes participen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este m&eacute;todo de autoconfrontaci&oacute;n &#45;que surgi&oacute; de la Antropolog&iacute;a&#45; es el que est&aacute; siendo utilizado por los investigadores que analizan con el profesor el video que &eacute;l permiti&oacute; que se grabara, y se utiliza para revisar por qu&eacute; tom&oacute; ciertas decisiones, por qu&eacute; en tal momento resolvi&oacute; la situaci&oacute;n cognitiva de tal forma, etc. El m&eacute;todo permite que no s&oacute;lo se haga con un profesor, sino entre dos o tres profesores. Yo creo que este m&eacute;todo est&aacute; bastante bien fundamentado y que podr&iacute;a ser una de las estrategias que se siguieran para la autoevaluaci&oacute;n. No hay que olvidar, como dice Barbier, la necesidad de reconocer factores subjetivos y aleatorios, es decir, de contar con informaci&oacute;n adicional. Aun en los casos de las pruebas a gran escala, ser&iacute;a importante que los profesores pudieran decir qu&eacute; est&aacute; pasando en sus escuelas cosa que explicar&iacute;a, al menos en parte, los resultados de los alumnos. Otra propuesta ser&iacute;a promover reuniones de intercambio de criterios y experiencias entre evaluadores y una revisi&oacute;n externa del proceso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para finalizar, quisiera mencionar que no estoy seguro de que en M&eacute;xico se pueda transitar hacia un modelo de evaluaci&oacute;n distito del que tenemos actualmente. Me queda muy claro que las ideas que sostengo no corresponden con lo que se ha aprobado recientemente en la ley. Pero no s&eacute; si deber&iacute;amos transitar hacia un nuevo modelo; si los expertos en educaci&oacute;n deber&iacute;amos impulsar otro modelo de evaluaci&oacute;n. El modelo de evaluaci&oacute;n que se estableci&oacute; en el pa&iacute;s es un modelo individualista, de alumnos, de docentes, de programas, etc. Estamos compitiendo todos contra todos: qu&eacute; est&iacute;mulo te compete en la universidad, qu&eacute; nivel tienes en Carrera Magisterial, cu&aacute;nto est&aacute;s obteniendo en la prueba a gran escala... Y, adem&aacute;s, el reconocimiento que se hace es individual. En a&ntilde;os anteriores los alumnos con los puntajes m&aacute;s altos en la prueba enlace iban a una ceremonia con el Presidente para que les diera una recompensa; tambi&eacute;n los maestros. Por eso no s&eacute; si deber&iacute;amos hablar de la necesidad de un modelo social o un modelo integral de evaluaci&oacute;n donde cada instituci&oacute;n sea el eje de la evaluaci&oacute;n. Y que en este modelo social se permita evaluar el contexto, el proyecto, la integraci&oacute;n acad&eacute;mica y los alumnos. Lo veo m&aacute;s o menos de esta manera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con datos del INEGI podemos hacer comparaciones de escuelas y establecer, por ejemplo, que tal escuela de Chiapas es comparable con tal escuela de Oaxaca y con tal escuela de Guerrero. Obtendr&iacute;amos as&iacute; un criterio respecto de las condiciones socioecon&oacute;micas que producir&iacute;a unidades, o bloques de instituciones. Ya se eval&uacute;a la infraestructura; de esto tenemos mucha informaci&oacute;n. Pero lo que no se eval&uacute;a en la escuela es el ambiente y el proyecto pedag&oacute;gico, esto es, c&oacute;mo est&aacute; integrado el grupo de profesores, cu&aacute;l es la calidad de liderazgo que ejerce el director, de d&oacute;nde provienen los profesores, si realmente han podido construir un proyecto com&uacute;n o asumir un proyecto de trabajo com&uacute;n. Y despu&eacute;s, de ah&iacute; se puede pasar a evaluar a los alumnos y a los docentes, pero todo interrelacionado, de manera que en un momento dado se pueda decir de una escuela: "nos vamos a dedicar por los pr&oacute;ximos dos o tres a&ntilde;os a fortalecer el aprendizaje de las matem&aacute;ticas", y que el Consejo T&eacute;cnico formule el programa de trabajo escolar para uno, dos o tres a&ntilde;os. Y que se autorice. Esto va contra ciertas ideas de estandarizaci&oacute;n, pero a m&iacute; me parece que ser&iacute;a deseable que los consejos t&eacute;cnicos pudieran intervenir en decisiones de este tipo. Y que esto tenga que ver con qu&eacute; tipo de formaci&oacute;n se va a demandar para la escuela, y qu&eacute; tipo de m&eacute;todos se van a experimentar con los estudiantes, de suerte que en tres a&ntilde;os se realice una evaluaci&oacute;n donde nos digan si efectivamente lo que propusimos en nuestra meta escolar lo lograrnos o no lo logramos. Creo que tendr&iacute;amos un cambio de mediano plazo, pero ser&iacute;a un cambio mucho m&aacute;s consistente que lo que tenemos en este momento.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Ronda de respuestas a las preguntas del publico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Mario Rueda Beltr&aacute;n</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Atender&eacute; dos preguntas dirigidas a m&iacute;: "&iquest;podemos hablar de la existencia de una pol&iacute;tica de evaluaci&oacute;n docente en nuestra universidad?". Supongo que se refiere a la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. "&iquest;Qu&eacute; nos faltar&iacute;a para tenerla?".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No creo que se pueda hablar de una pol&iacute;tica de evaluaci&oacute;n docente. Lo que hay es una diversidad de pr&aacute;cticas de evaluaci&oacute;n que se dan en cada escuela o facultad. En la UNAM existen distintas estrategias de respuesta a la solicitud de evaluar a los docentes. En todas las escuelas y facultades se eval&uacute;a, pero de muy diversas maneras. Unas se realizan de manera cercana con el docente, incluso con recursos muy modernos, y en algunas solamente a solicitud del profesor que quiere ser evaluado, es decir, no hay una respuesta institucional. Entonces, ante tal diversidad yo creo que s&iacute; faltar&iacute;a por lo menos proponer est&aacute;ndares m&iacute;nimos o situaciones m&iacute;nimas para que la evaluaci&oacute;n de los docentes cumpliera, sobre todo, la funci&oacute;n de mejorar la propia actividad docente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">"&iquest;Cu&aacute;l es la opini&oacute;n de la mesa sobre los resultados de investigaci&oacute;n que afirman la desvinculaci&oacute;n entre la productividad en investigaci&oacute;n y la eficiencia en la docencia como funciones sustantivas, y el efecto que esto tiene en la evaluaci&oacute;n de docentes y de instituciones universitarias?".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que pude constatar en un recorrido por las universidades p&uacute;blicas del pa&iacute;s es que, frecuentemente, parte de la evaluaci&oacute;n del docente pasa por la evaluaci&oacute;n de su actividad como investigador, en el supuesto de que la investigaci&oacute;n, o la actividad investigativa, tiene una repercusi&oacute;n directa en la mejora de su ense&ntilde;anza. Pero esto, como ha sido demostrado, no es as&iacute;; no necesariamente los acad&eacute;micos con reconocimiento en el Sistema Nacional de Investigadores, o con una alta producci&oacute;n cient&iacute;fica, son reconocidos por sus estudiantes como los mejores docentes. El supuesto en el que se sustenta la pol&iacute;tica de dar mayor credencializaci&oacute;n a los acad&eacute;micos subyace a esta idea de que tener una maestr&iacute;a o un doctorado repercutir&aacute; en la labor docente frente a grupo. Una colega norte&ntilde;a public&oacute; un libro cuyo t&iacute;tulo, <i>El doctorado no quita lo tarado,</i> muestra esto: a un mayor grado acad&eacute;mico no necesariamente corresponde una mayor satisfacci&oacute;n de los estudiantes.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Sylvia Schmelkes</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tengo tres preguntas, dos de las cuales voy a responder juntas porque est&aacute;n relacionadas. La primera es "&iquest;puede dise&ntilde;arse un sistema de evaluaci&oacute;n de los docentes, concebidos como profesionales, si no se les da trato de profesional en tanto que los docentes no dise&ntilde;an, elaboran ni participan en dicho sistema como profesionales libres?"; y la segunda se refiere a mi opini&oacute;n sobre el modelo finland&eacute;s. Comencemos por decir que Finlandia es un pa&iacute;s totalmente distinto a M&eacute;xico y que por ello no se pueden comparar. Finlandia tiene cinco millones de habitantes; est&aacute; creciendo en heterogeneidad por las migraciones, pero muy despacio. Se trata de una poblaci&oacute;n bastante homog&eacute;nea en t&eacute;rminos culturales y ling&uuml;&iacute;sticos. En Finlandia los docentes son profesionales, verdaderamente profesionales. Para poder entrar a la carrera docente se elige a los egresados del bachillerato que pertenecen al tercio superior de cada generaci&oacute;n, por lo tanto, se trata de una carrera muy competida. Muchos quieren estudiar para ser docentes. Por otro lado, la docencia tiene un alt&iacute;simo nivel de prestigio social, y todos los docentes tienen posgrado. Es por ello que a ellos se les cree, y son ellos quienes deciden en la escuela, junto con el director, qu&eacute; curr&iacute;culo van a seguir, qu&eacute; metodolog&iacute;as de ense&ntilde;anza y aprendizaje van a adoptar, que no son las mismas para todos, ya que cada maestro puede optar por las que considere m&aacute;s adecuadas. Cada escuela tiene sus propias actividades extracurriculares, porque adem&aacute;s del curr&iacute;culo "duro" (obligatorio), se desarrolla una enorme cantidad de actividades que cada escuela elige. La vinculaci&oacute;n con la comunidad tambi&eacute;n depende de cada una de las escuelas. No hay supervisi&oacute;n en Finlandia, porque se cree en el profesionalismo de sus directores y docentes. Y s&oacute;lo hay una evaluaci&oacute;n que se realiza hacia finales de la etapa previa a entrar a la universidad; se trata de una evaluaci&oacute;n cuyo fin es m&aacute;s que nada la retroalimentaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; pasa en el caso de M&eacute;xico? Yo creo que Finlandia es el punto de llegada, pero estamos muy lejos de ese punto. Hay que reconocerlo. Una de las caracter&iacute;sticas de un gremio profesional es que tiene un c&oacute;digo de &eacute;tica. En nuestro pa&iacute;s, no s&eacute; si por el enorme peso del SNTE en el gremio profesional de los docentes, pero el magisterio no tiene un c&oacute;digo de &eacute;tica. Tal vez habr&iacute;a que tener tantos c&oacute;digos de &eacute;tica como lo exija la diversidad de gremios profesionales, porque nos habla de la responsabilidad profesional, en este caso del quehacer docente. He estado buscando en Internet los c&oacute;digos profesionales del gremio docente en otros pa&iacute;ses y no encontr&eacute; ning&uacute;n otro pa&iacute;s que no lo tuviera. M&eacute;xico es la excepci&oacute;n. Desde mi punto de vista es necesario avanzar hacia el profesionalismo de los docentes. A m&iacute; me gustar&iacute;a ver que aqu&iacute; los maestros fueran efectivamente profesionales, que de ellos dependieran las decisiones m&aacute;s importantes acerca de qu&eacute; se ense&ntilde;a en la escuela, qu&eacute; tiempo se le dedica a cada una de las cosas, qu&eacute; otras actividades se incorporan, c&oacute;mo se escuchan las inquietudes de la comunidad. Me parece, sin embargo, que estamos muy lejos de eso, y en este sentido la evaluaci&oacute;n tendr&iacute;a que ayudar a acercarnos gradualmente a un modelo de verdaderos profesionales de la educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera pregunta se refiere a si la evaluaci&oacute;n debe ligarse a la ense&ntilde;anza basada en el enfoque por competencias. Ustedes saben que no hay nada m&aacute;s dif&iacute;cil en el enfoque por competencias que la evaluaci&oacute;n por competencias. Es algo que nadie sabe c&oacute;mo hacer porque en este enfoque se articulan conocimientos, habilidades, valores y actitudes para poder enfrentar una demanda de la vida real y poder solucionar un problema, y entonces, &iquest;c&oacute;mo se puede medir cada una de estas cosas, o para decir que eso es una competencia?, &iquest;c&oacute;mo se articulan? Es una cosa sumamente dif&iacute;cil. A m&iacute; me parece que ha habido un avance muy disparejo en este asunto porque el curr&iacute;culo por competencias ha avanzado mucho m&aacute;s que la evaluaci&oacute;n por competencias. La verdad es que yo no sabr&iacute;a c&oacute;mo enfrentar, a nivel nacional, una evaluaci&oacute;n de este tipo, pero creo que s&iacute; es posible que nos acerquemos a una evaluaci&oacute;n que priorice la adquisici&oacute;n de las habilidades b&aacute;sicas y superiores de pensamiento, al estilo pisa, y nos alejemos del examen basado en conocimientos que formula preguntas que deben ser respondidas v&iacute;a memorizaci&oacute;n de informaci&oacute;n. Adem&aacute;s, la ciencia evaluativa todav&iacute;a no se ha desarrollado al grado de poder decir que puede acercarse a evaluar valores. Y estoy hablando de valores sociales, de valores de convivencia, de respeto al otro, de respeto a diferentes culturas, de ciudadan&iacute;a, de democracia, que son los valores que la escuela deber&iacute;a desarrollar. En realidad, la ciencia evaluativa est&aacute; en pa&ntilde;ales al respecto. Apenas ahora se est&aacute; empezando un proyecto en la OCDE, que siempre est&aacute; a la vanguardia en estas cosas, que pretende medir habilidades no cognitivas, es decir, habilidades que radican justamente en los valores. Por lo que he visto del proyecto, se est&aacute;n acercando apenas a valores muy individuales, como este asunto de la autoafirmaci&oacute;n, de la autoestima. Lo que quiero decir es que apenas estamos tratando de incursionar t&eacute;cnicamente en la posibilidad de medir valores. Yo creo que deber&iacute;amos de alejarnos de la medici&oacute;n de conocimientos, porque es justamente lo que m&aacute;s tiende a uniformar y se queda en demandas cognitivas sumamente superficiales. Tenemos que acercarnos mucho m&aacute;s a medir habilidades superiores y valores, y a relacionarlas con la vida real.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>&Aacute;ngel D&iacute;az&#45;Barriga</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me preguntan d&oacute;nde queda la evaluaci&oacute;n aut&eacute;ntica. Los expertos en did&aacute;ctica estamos entre evaluaci&oacute;n escolar, es decir, aqu&eacute;lla que pregunta fechas y nombres y que pide que se aplique la informaci&oacute;n escolar en alg&uacute;n problema que inventan los maestros, o que inventamos cuando hacemos las pruebas; y la evaluaci&oacute;n que trata de vincular la informaci&oacute;n que se aprende en la escuela con alg&uacute;n problema m&aacute;s cercano a lo real. Por ejemplo, en el bachillerato, discutiendo con un grupo de maestros de matem&aacute;ticas sobre el teorema de Pit&aacute;goras, nos pregunt&aacute;bamos c&oacute;mo ense&ntilde;ar el teorema de Pit&aacute;goras a un joven en este momento. Los maestros fueron sacando en la discusi&oacute;n ideas como: "A ver, busquen un problema real, busquen algo real que le permita cable a tierra al alumno". Y propusieron: "Bueno, le podemos decir al alumno que en una pared tenemos un rect&aacute;ngulo que mide tanto de largo y tanto de ancho. Si t&uacute; vas a un centro comercial para adquirir un televisor plano que quepa en ese lugar, y en el centro comercial te dicen que tienen televisores de 32 pulgadas, de 42 pulgadas, etc&eacute;tera, &iquest;cu&aacute;l es el televisor que tienes que adquirir y por qu&eacute;?". Como puede verse, no se trata de evaluaci&oacute;n, sino de estrategia did&aacute;ctica. Esto implica modificar la ense&ntilde;anza, no la evaluaci&oacute;n. La evaluaci&oacute;n es consecuencia de c&oacute;mo est&aacute; organizado mi sistema de ense&ntilde;anza. Mis colegas constructivistas le llamaron aut&eacute;ntica; a m&iacute; la palabra no me gusta nada, porque significar&iacute;a que hay una evaluaci&oacute;n no aut&eacute;ntica, y lo que yo creo es que lo que hay es una evaluaci&oacute;n escolar, no una evaluaci&oacute;n no aut&eacute;ntica. Cabe decir que en el debate saj&oacute;n se le denomina "nueva evaluaci&oacute;n", y en el debate did&aacute;ctico, "evaluaci&oacute;n significativa". Pero lo que importa no es el nombre, sino que pensemos primero que no se trata de resolver la evaluaci&oacute;n, sino de c&oacute;mo organizo el sistema de ense&ntilde;anza, y que el eje de esto es que puedo trabajar un tema a trav&eacute;s de un problema. Esto es lo m&aacute;s dif&iacute;cil de lograr en los procesos de formaci&oacute;n de profesores, porque nos ense&ntilde;aron a trabajar que dizque por objetivos, en modelos constructivistas, y ahora por competencias. Cuando preparo un tema, ya sea para esta conferencia o para mis cursos, lo que yo me pregunto es &iquest;cu&aacute;l es el tema? Los profesores sabemos trabajar por temas. Yo creo que hoy tenemos que hacer un tr&aacute;nsito, no hacia trabajar s&oacute;lo por temas, sino a preguntar con qu&eacute; problema podemos acompa&ntilde;ar el trabajo de ese tema para que sea significativo para el alumno. Yo creo que &eacute;ste es uno de los grandes retos que tiene el modificar el proceso de formaci&oacute;n de profesores.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">"&iquest;Es posible vincular la evaluaci&oacute;n gerencial con la evaluaci&oacute;n de ciencias de la educaci&oacute;n?". Si yo apuesto ahorita todo a la evaluaci&oacute;n de ciencias de la educaci&oacute;n es porque de la gerencial ya estamos hartos. Este pa&iacute;s est&aacute; lleno de <i>rankeos</i> y de indicadores. En un momento, el PIFI lleg&oacute; a tener m&aacute;s de 3 mil indicadores. Los que tenemos que hacer documentos para CONACyT o para acreditaci&oacute;n nos llenamos de papeles, de informes que no nos sirven para nada y que tampoco le sirven al CONACyT porque no nos preguntan lo que es significativo para nosotros. No nos dejan hablar acerca de cu&aacute;l es el proyecto que queremos construir. Ahora se habla del modelo educativo de la educaci&oacute;n b&aacute;sica en M&eacute;xico, y yo estoy asustad&iacute;simo porque veo venir que vamos a mezclar constructivismo con competencias con uso de TIC. Vamos a meter en la bolsa todo lo que quepa y todas las ideas m&aacute;s o menos estridentes que aparezcan para poder afirmar "ese es el modelo educativo mexicano". Un modelo educativo no se construye en seis meses, con perd&oacute;n. No se construye en seis meses y no se construye de esa forma.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> La presentaci&oacute;n se llev&oacute; a cabo el 20 de marzo de 2014, en la Casa de las Humanidades de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, M&eacute;xico D.F.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> V&eacute;ase en: <a href="http://eacea.ec.europa.eu/education/eury" target="_blank">http://eacea.ec.europa.eu/education/eury</a></font></p>      ]]></body>
</article>
