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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Presentaci&oacute;n</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La evaluaci&oacute;n en el campo de la educaci&oacute;n superior</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No cabe duda que en las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas la evaluaci&oacute;n, como tema, como problema y como pr&aacute;ctica, se ha convertido en un foco de atenci&oacute;n para todos los involucrados en el campo de la educaci&oacute;n. Es uno de los asuntos predilectos de la agenda de organismos internacionales y de la pol&iacute;tica p&uacute;blica dirigida al Sistema Educativo Nacional, que en su estructura de gobierno ha dado cabida a un complejo dispositivo de espacios vinculados a la planeaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de instituciones, programas e individuos. Otras instituciones vinculadas a la educaci&oacute;n y al desarrollo de la ciencia tambi&eacute;n destinan una parte importante de recursos, tiempo y energ&iacute;a al impulso de esta actividad. En la misma direcci&oacute;n, los grupos de acad&eacute;micos de tiempo completo de las universidades y los maestros de educaci&oacute;n b&aacute;sica, adscritos a los diversos programas de becas y est&iacute;mulos, de carrera docente y magisterial, destinan una parte importante de su agenda a atender estos asuntos. Los ex&aacute;menes de ingreso a diversas instituciones, o los de evaluaci&oacute;n peri&oacute;dica de los aprendizajes, son motivo de preocupaci&oacute;n de padres de familia y de estudiantes; los medios de comunicaci&oacute;n le otorgan tiempo y espacio considerable en sus programaciones, y han surgido organismos de la sociedad civil con la consigna de promover la evaluaci&oacute;n de los profesionales de la educaci&oacute;n y de sus establecimientos. Simult&aacute;neamente, la evaluaci&oacute;n como campo de producci&oacute;n de conocimiento se ha desarrollado significativamente, y hoy se cuenta con un repertorio de conceptualizaciones y propuestas de intervenci&oacute;n inscritas en muy diversas perspectivas te&oacute;ricas y metodol&oacute;gicas; a su vez, se ha configurado como un campo de actividad especializada, conformado por agencias y profesionales, reconocidos como expertos, que ofrecen servicios de evaluaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Seminario de Educaci&oacute;n Superior (SES) de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM), que coordina Humberto Mu&ntilde;oz Garc&iacute;a, se ha hecho eco de esta situaci&oacute;n; instalado oficialmente en 2004, comenz&oacute; a reunirse peri&oacute;dicamente desde el a&ntilde;o 2000, y se ocupa de desarrollar l&iacute;neas y proyectos de investigaci&oacute;n, docencia y difusi&oacute;n sobre temas clave de la educaci&oacute;n superior en M&eacute;xico, entre ellos el de la evaluaci&oacute;n educativa. Este a&ntilde;o, como parte de su agenda, el SES consider&oacute; oportuno continuar la reflexi&oacute;n en esta l&iacute;nea de trabajo, en la perspectiva de contribuir al debate acerca de las necesidades y posibilidades de construcci&oacute;n de alternativas, que recuperen a la evaluaci&oacute;n como instrumento de mejora permanente de aquello que est&aacute; siendo valorado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Queremos dedicar este n&uacute;mero especial en memoria de nuestro querido colega Eduardo Ibarra Collado (1957&#45;2013), quien enriqueci&oacute; con su presencia y con sus aportes diversas sesiones de nuestro Seminario y del Curso Interinstitucional que el SES organiza anualmente. Reconocemos en Eduardo a un pionero en el ejercicio de la cr&iacute;tica sistem&aacute;tica, consecuente y l&uacute;cida a las pol&iacute;ticas y estrategias de evaluaci&oacute;n vigentes en las universidades p&uacute;blicas.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Muy posiblemente, sus textos cr&iacute;ticos, al presente, sean los m&aacute;s le&iacute;dos y los m&aacute;s citados, aunque tambi&eacute;n orient&oacute; buena parte de su energ&iacute;a al an&aacute;lisis del futuro universitario. Recordemos nada m&aacute;s que en el a&ntilde;o 2000, nos convoc&oacute; a re&#45;unirnos en el evento "Re&#45;conociendo a la universidad, sus transformaciones y su por&#45;venir", organizado junto con Daniel Caz&eacute;s y Luis Porter, en la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eduardo propon&iacute;a un cambio radical, y en el fecundo juego de palabras que le caracteriz&oacute;, nos hablaba de los (im)posibles futuros; se reconoc&iacute;a como un esc&eacute;ptico del presente y un optimista de la utop&iacute;a. Para construir el presente, Eduardo opt&oacute; y nos propuso la realizaci&oacute;n de peque&ntilde;os mundos "en los que se pueda vivir con regocijo, plenitud y generosidad". Ten&iacute;a la esperanza de que experiencias de ese tipo facilitaran la construcci&oacute;n de la utop&iacute;a, no como postergaci&oacute;n en un futuro incierto, sino como la anticipaci&oacute;n de ese futuro en el presente; de esa universidad diluida en la sociedad, y por eso ubicada "entre el buen lugar y ning&uacute;n lugar", como dice el t&iacute;tulo de una de sus obras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONTENIDOS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Partiendo de la evidencia de que se cuenta ya con un c&uacute;mulo de informaci&oacute;n suficiente acerca de las limitaciones y de los problemas de las pr&aacute;cticas de evaluaci&oacute;n vigentes, se advierte la necesidad de ubicar, en el centro de la reflexi&oacute;n, la posibilidad de introducir cambios en las concepciones y pr&aacute;cticas de evaluaci&oacute;n. El conjunto de trabajos aqu&iacute; reunidos apunta en esa direcci&oacute;n. Abordan distintos objetos de evaluaci&oacute;n como son las instituciones, los programas, los acad&eacute;micos y el proceso de ense&ntilde;anza&#45;aprendizaje; proponen consideraciones y perspectivas particulares que se consideran pertinentes o deseables y que nos dejan ver distintas posiciones y perspectivas frente a los cambios. Ello pretende aportar al desplazamiento del foco del debate hacia la b&uacute;squeda de soluciones a los problemas ya identificados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer texto, Ang&eacute;lica Buend&iacute;a Espinosa aborda el tema de la dupla evaluaci&oacute;n&#45;acreditaci&oacute;n, como un eje de la pol&iacute;tica p&uacute;blica en educaci&oacute;n superior. Despu&eacute;s de reconstruir la trayectoria de los modelos de evaluaci&oacute;n de las instituciones y sus fundamentos conceptuales, destaca la forma de regulaci&oacute;n centrada en los procedimientos de evaluaci&oacute;n para definir el acceso a los programas de financiamiento. Advierte que el resultado de esta forma de regulaci&oacute;n es la asociaci&oacute;n evaluaci&oacute;n&#45;financiamiento&#45;prestigio institucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de la descripci&oacute;n y comparaci&oacute;n de los modelos de evaluaci&oacute;n y acreditaci&oacute;n institucional de organismos y programas, la autora discute el concepto de calidad que les subyace, y da cuenta de los efectos producidos. En un balance, reconoce como efectos positivos la actualizaci&oacute;n de los planes de estudio, la movilidad estudiantil, la renovaci&oacute;n de la infraestructura, la incorporaci&oacute;n de tecnolog&iacute;a, la colaboraci&oacute;n interinstitucional y los sistemas de gesti&oacute;n para el manejo de recursos. En contraparte, identifica que dichos modelos propician la simulaci&oacute;n institucional, el cumplimiento de criterios e indicadores para mejorar la imagen de la instituci&oacute;n, y que se obtengan recursos y beneficios fiscales que no repercuten en modificaciones sustantivas del funcionamiento interno de las instituciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en el cuestionamiento de la racionalidad t&eacute;cnica y pol&iacute;tica de los procesos de evaluaci&oacute;n y acreditaci&oacute;n institucional, la autora se&ntilde;ala la necesidad de replantear su utilidad dado que favorece el burocratismo, el uso de indicadores cuantitativos, el descuido a la diversidad y al contexto, as&iacute; como el &eacute;nfasis en los productos. Propone un tr&aacute;nsito hacia un modelo que considere los procesos y las condiciones espec&iacute;ficas de cada instituci&oacute;n, y que promueva el mejoramiento de la calidad de la educaci&oacute;n superior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo texto, Javier de la Garza Aguilar analiza los avances logrados en la evaluaci&oacute;n de programas de educaci&oacute;n superior que realizan los Comit&eacute;s Interinstitucionales para la Evaluaci&oacute;n de la Educaci&oacute;n Superior (CIEES) y los organismos acreditadores reconocidos por el Consejo para la Acreditaci&oacute;n de la Educaci&oacute;n Superior (COPAES). El autor enfatiza que la evaluaci&oacute;n y la acreditaci&oacute;n son parte fundamental de la planeaci&oacute;n de las instituciones, la base para la rendici&oacute;n de cuentas y una v&iacute;a para el incremento de su reconocimiento y prestigio social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste con las conclusiones a las que arriba Buend&iacute;a Espinosa, el autor sugiere que para dar continuidad a los avances hasta ahora logrados, habr&aacute; que generalizar la evaluaci&oacute;n externa y la acreditaci&oacute;n de los programas en las instituciones p&uacute;blicas y particulares de todo el Sistema de Educaci&oacute;n Superior Nacional. Reconoce que el camino recorrido en la evaluaci&oacute;n de los programas ha sido el adecuado y que es necesario dar continuidad a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de evaluaci&oacute;n externa interinstitucional y por pares acad&eacute;micos, as&iacute; como fortalecer las capacidades de planeaci&oacute;n y autoevaluaci&oacute;n de las instituciones. Los esfuerzos futuros, seg&uacute;n su perspectiva, deben fortalecer y actualizar los marcos de evaluaci&oacute;n y acreditaci&oacute;n, as&iacute; como la coordinaci&oacute;n entre el COPAES , los CIEES, los acreditadores y las instituciones y actores involucrados, para facilitar la supervisi&oacute;n y la retroalimentaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer documento, Jos&eacute; Ra&uacute;l Rodr&iacute;guez Jim&eacute;nez y Juan Pablo Durand Villalobos parten de la premisa de que la profesi&oacute;n acad&eacute;mica es compleja y reconocen que la evaluaci&oacute;n debe ser un instrumento para mejorarla. Los autores rese&ntilde;an las caracter&iacute;sticas fundamentales de la heterogeneidad de dicha profesi&oacute;n y con ello argumentan la necesidad de reconsiderar las estrategias de evaluaci&oacute;n hasta ahora utilizadas; discurren, adem&aacute;s, sobre las cr&iacute;ticas hechas al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), al Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP) y al Programa de Becas al Desempe&ntilde;o Docente (PBDD) respecto a los criterios que utilizan, los efectos generados, su cobertura limitada y sus finalidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el texto se propone la necesidad de ampliar los criterios de evaluaci&oacute;n de la producci&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico, a fin de que se incluyan las aportaciones a la soluci&oacute;n de problemas mediante la indagaci&oacute;n, que no concluyan necesariamente en publicaciones o en patentes; y el impacto de la investigaci&oacute;n en la ense&ntilde;anza o en el desarrollo regional. Adem&aacute;s, los autores proponen que la evaluaci&oacute;n debe incluir otras fuentes de informaci&oacute;n tales como el juicio de colegas, el an&aacute;lisis de los materiales, las autoevaluaciones, el portafolio, la observaci&oacute;n directa en el aula y la realizada por los estudiantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la misma l&iacute;nea de cambios, proponen que la evaluaci&oacute;n reconozca las diferencias entre los docentes e incorpore el contexto institucional, pues los objetivos, la misi&oacute;n y la orientaci&oacute;n de las instituciones influyen de forma sustancial en el ejercicio de la docencia. En consecuencia, el autor propone que se establezcan objetivos y procedimientos de evaluaci&oacute;n diferenciados por funciones, acordes con la etapa de la trayectoria docente del evaluado; y seg&uacute;n los actores, las disciplinas, el g&eacute;nero y el establecimiento de que se trate.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cuarto ensayo, Araceli Acosta y Javier Blanco ofrecen un contrapunto interesante, al compartir con los lectores la experiencia de la educaci&oacute;n superior argentina en el terreno de la evaluaci&oacute;n. Ellos reconocen la creciente adopci&oacute;n de modelos mercantiles en el trabajo acad&eacute;mico, ejemplificado por medio de los programas de est&iacute;mulos a la productividad. Aqu&iacute; se advierte una diferencia significativa con el caso mexicano: seg&uacute;n relatan los autores, por la acci&oacute;n de las asociaciones gremiales de docentes e investigadores se obtuvo la negociaci&oacute;n colectiva, y a nivel nacional, de los salarios; y as&iacute; se logr&oacute; el progresivo desfinanciamiento del programa de incentivos. Sin embargo, los autores reconocen que, aunque las becas y est&iacute;mulos ya no representen una parte importante de los ingresos de los acad&eacute;micos, un n&uacute;mero considerable de investigadores y docentes mantiene el inter&eacute;s por ingresar a esos programas. Esta experiencia nos advierte que la compensaci&oacute;n econ&oacute;mica directa no es la &uacute;nica motivaci&oacute;n que subyace en los est&iacute;mulos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores se&ntilde;alan tambi&eacute;n algunas semejanzas con nuestro pa&iacute;s, por ejemplo, que el &eacute;nfasis de la evaluaci&oacute;n sobre la tarea de investigaci&oacute;n produce que los acad&eacute;micos perciban poco o nulo reconocimiento a su labor docente. Ante este malestar, resaltan como necesario generar otras fuentes de reconocimiento a esa labor y a la de los investigadores, que se contrapongan al monopolio de la evaluaci&oacute;n sumativa. Para ello proponen acudir al di&aacute;logo con la organizaciones de la sociedad civil, a fin de recomponer los roles sociales de docentes e investigadores al insertar el conocimiento en la resoluci&oacute;n de problemas en el &aacute;mbito local.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto de la investigaci&oacute;n, los autores proponen la construcci&oacute;n de modelos alternos de producci&oacute;n cient&iacute;fica, advirtiendo del "riesgo" impl&iacute;cito en esta tarea de "ralentizar la productividad" para repensar y discutir colectivamente su orientaci&oacute;n y su articulaci&oacute;n en la realidad. Consideran que es necesario romper con las restricciones de los l&iacute;mites disciplinares y con la inercia de las instituciones de educaci&oacute;n superior, que contribuyen a la falta de reflexi&oacute;n y discusi&oacute;n colectiva entre los acad&eacute;micos. Para abonar a esta discusi&oacute;n, los autores sugieren que se actualice el pensamiento latinoamericano sobre pol&iacute;tica cient&iacute;fica de la d&eacute;cada de los setenta, a fin de visualizar otros horizontes del potencial revolucionario de la ciencia y de c&oacute;mo docentes e investigadores pueden implicarse en ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los dos textos que siguen, en el orden de exposici&oacute;n, se presentan propuestas de cambios concretos. En su texto, Juan Fidel Zorrilla Alcal&aacute; destaca a la evaluaci&oacute;n consultiva como una v&iacute;a eficaz de desarrollo de propuestas &uacute;tiles, que atiendan necesidades educativas espec&iacute;ficas de las instituciones. Apoya su argumentaci&oacute;n en una experiencia emp&iacute;rica realizada en una universidad p&uacute;blica, como parte de un proyecto de investigaci&oacute;n y desarrollo acad&eacute;mico. El autor retoma a E.W. Eisner para denominar como consultiva a la evaluaci&oacute;n que se dirige a indagar sobre las experiencias, opiniones, consideraciones o propuestas que tienen las personas consultadas sobre un asunto institucional, a fin de analizar condiciones y percepciones, promover alternativas y generar cambios en la instituci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La experiencia narrada ejemplifica la posibilidad de instrumentar acciones de evaluaci&oacute;n de los aprendizajes, que retomen las pr&aacute;cticas existentes en las instituciones y se sistematicen, para lograr avances significativos, en este caso, en el desarrollo de las capacidades y habilidades gen&eacute;ricas, verbales y matem&aacute;ticas de los estudiantes. A partir de los resultados obtenidos, se impuls&oacute; una iniciativa para realizar un programa de investigaci&oacute;n y desarrollo acad&eacute;mico destinado a apoyar a los docentes en el dise&ntilde;o y ejecuci&oacute;n de propuestas did&aacute;cticas aplicables a uno o varios grupos; y para otorgar la orientaci&oacute;n necesaria durante su intervenci&oacute;n did&aacute;ctica. La experiencia rese&ntilde;ada por Zorrilla ejemplifica c&oacute;mo la evaluaci&oacute;n consultiva puede ser una v&iacute;a para articular el proceso de aprendizaje del alumno con el docente, que a su vez sea part&iacute;cipe del trabajo colegiado por divisi&oacute;n y por unidad, realizado para atender una necesidad acad&eacute;mica del alumnado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Susana Garc&iacute;a Salord propone la evaluaci&oacute;n diagn&oacute;stica y formativa para la evaluaci&oacute;n del desempe&ntilde;o acad&eacute;mico individual, mediante la presentaci&oacute;n de una experiencia de trabajo, y como un camino alterno al recuento curricular de m&eacute;ritos focalizado en productos terminados. Concretamente, la estrategia radica en incorporar el portafolio como un instrumento de organizaci&oacute;n y de documentaci&oacute;n sistem&aacute;tica del trabajo acad&eacute;mico cotidiano que facilita el desarrollo de la evaluaci&oacute;n diagn&oacute;stica y formativa, en la medida en que centra su inter&eacute;s en el registro y an&aacute;lisis del proceso de trabajo (objetos, prop&oacute;sitos, retos, dificultades y formas de resolverlas; recursos y tiempo invertidos, entre otros); y opera mediante la reflexi&oacute;n colegiada, la retroalimentaci&oacute;n y el intercambio fundado e informado con colegas que asumen el papel de interlocutores, mas no de jueces.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora advierte que para ser eficaz, esta herramienta debe aplicarse en las unidades de trabajo m&aacute;s pr&oacute;ximas y peque&ntilde;as, donde se desarrolla el trabajo cotidiano. En esta perspectiva, un cambio fundamental pasa por descentralizar la tarea de evaluaci&oacute;n, por liberar y/o establecer un tiempo destinado a ella, y por propiciar la construcci&oacute;n de dichas unidades de trabajo, tal cual redes horizontales, propias de la vida colegiada, inherentes al trabajo intelectual y necesarias para revitalizar a la universidad p&uacute;blica como un proyecto educativo, cient&iacute;fico y cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;POR D&Oacute;NDE CONTINUAR&#63;</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con el conjunto de an&aacute;lisis revisados en la presente edici&oacute;n, es posible perfilar un panorama de algunas de las necesidades y &aacute;reas de atenci&oacute;n en la evaluaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior que podr&iacute;an nutrir el dise&ntilde;o de nuevas pol&iacute;ticas; es decir, se tratar&iacute;a de que, a partir del conocimiento sistem&aacute;tico de las pr&aacute;cticas actuales de evaluaci&oacute;n, se camine hacia una mejora permanente de las propias formas de valoraci&oacute;n, y que ello repercuta en la mejora del sistema de educaci&oacute;n superior.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El punto nodal en la <i>evaluaci&oacute;n de las instituciones</i> es la falta de reconocimiento de las condiciones espec&iacute;ficas de cada organizaci&oacute;n educativa y la presi&oacute;n que se ejerce sobre ellas a trav&eacute;s de los programas de evaluaci&oacute;n: se trata de programas que imponen criterios homog&eacute;neos para tener acceso a ingresos adicionales que se traducen, en gran medida, en simulaci&oacute;n. En general, las instituciones invierten esfuerzos en actividades que no transforman plenamente sus procesos en forma efectiva para incrementar la calidad de la educaci&oacute;n que imparten.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <i>evaluaci&oacute;n y acreditaci&oacute;n de programas</i> cuenta con una gran experiencia institucional, as&iacute; como un c&uacute;mulo de ejercicios realizados por los cuerpos colegiados; es por ello que podr&iacute;an dar lugar a un ejercicio de meta&#45;evaluaci&oacute;n para reorientar sus acciones. La recuperaci&oacute;n de este saber acumulado podr&iacute;a contribuir al perfeccionamiento de los distintos programas para suscitar una mayor participaci&oacute;n y compromiso de parte de todos los integrantes de las instituciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las acciones de <i>evaluaci&oacute;n dirigidas al personal acad&eacute;mico</i> desconocen la complejidad y la heterogeneidad del gremio y tienen limitaciones que les impiden dar cuenta del trabajo, capacidades y necesidades de los docentes; adem&aacute;s, sus resultados s&oacute;lo brindan retroalimentaci&oacute;n parcial y est&aacute;n enfocados principalmente para fines administrativos. Se requiere generar alternativas de evaluaci&oacute;n que consideren fuentes alternas de recopilaci&oacute;n de informaci&oacute;n, as&iacute; como criterios, indicadores y mecanismos de acci&oacute;n innovadores, que permitan apreciar todas las funciones asignadas, en particular la labor docente en su contexto, y que consideren apoyos suficientes para su mejora continua.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario desarrollar formas de evaluaci&oacute;n que contribuyan a que los docentes alcancen una mejor comprensi&oacute;n del aprendizaje de los alumnos y les brinden un acompa&ntilde;amiento que favorezca tales aprendizajes. La evaluaci&oacute;n no s&oacute;lo debe aproximar a los docentes con sus alumnos, sino tambi&eacute;n propiciar la articulaci&oacute;n de los colectivos de docentes y autoridades para el dise&ntilde;o y ejecuci&oacute;n de acciones acordes a las necesidades de los estudiantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El panorama que brindan los textos aqu&iacute; presentados se suma a otros puntos nodales en nuestro medio acad&eacute;mico que ya forman parte del conocimiento producido acerca de los alcances y limitaciones de las pol&iacute;ticas de evaluaci&oacute;n vigentes. Entre ellos cabr&iacute;a destacar uno en el que coinciden quienes postulan la necesidad de introducir cambios, y que refiere a la necesidad insoslayable de desligar la evaluaci&oacute;n de la remuneraci&oacute;n, porque utilizar la evaluaci&oacute;n acad&eacute;mica como un instrumento de distribuci&oacute;n de recursos econ&oacute;micos, compensatorios del salario tabular, tiene consecuencias de diversa naturaleza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por una parte, <i>afecta a la relaci&oacute;n entre los individuos y la instituci&oacute;n,</i> porque los docentes e investigadores dedican mucho tiempo e inter&eacute;s a los requerimientos de los programas de compensaci&oacute;n salarial, por encima de otras necesidades derivadas del proyecto institucional. Al mismo tiempo, <i>afecta a la tarea,</i> porque la evaluaci&oacute;n se convierte en una forma de regulaci&oacute;n del trabajo acad&eacute;mico que tiene el poder de reorientar las pr&aacute;cticas; en este sentido, se advierte que los acad&eacute;micos reconocen que esta regulaci&oacute;n dificulta el desarrollo consistente en la formaci&oacute;n y la superaci&oacute;n personal. En los programas actuales se hace una valoraci&oacute;n diferencial de las actividades acad&eacute;micas (docencia, investigaci&oacute;n, difusi&oacute;n y administraci&oacute;n), lo que disminuye el inter&eacute;s por actividades que, en otro momento, podr&iacute;an haber sido hechas con mayor compromiso y gusto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra raz&oacute;n que se esgrime para plantear como necesario este cambio, refiere al incremento de pr&aacute;cticas de simulaci&oacute;n que <i>afectan a la &eacute;tica y a la moral de los individuos y de la instituci&oacute;n;</i> adem&aacute;s, asignar a la evaluaci&oacute;n acad&eacute;mica una funci&oacute;n en la distribuci&oacute;n directa de recursos, produce una diferenciaci&oacute;n entre evaluados y no evaluados que <i>afecta el clima institucional.</i> El hecho de que algunos docentes no tengan acceso a los est&iacute;mulos debido a su tipo de contrato laboral, da lugar a actitudes negativas hacia los compa&ntilde;eros de trabajo que s&iacute; lo reciben, lo que da lugar a conflictos y al consecuente deterioro de la colegialidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente cabr&iacute;a llamar la atenci&oacute;n acerca de que el registro de las limitaciones de las pol&iacute;ticas de evaluaci&oacute;n vigentes en nuestras instituciones, se encuentra tambi&eacute;n en los discursos oficiales, es decir, no es privativo del campo de la producci&oacute;n acad&eacute;mica. En documentos oficiales elaborados por la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica y por la Asociaci&oacute;n Nacional de Universidades e Instituciones de Educaci&oacute;n Superior (ANUIES) reiteradamente se reconocen problemas en el dise&ntilde;o y la puesta en marcha de las estrategias de evaluaci&oacute;n actuales; pese a ello, no se observan iniciativas definidas para su correcci&oacute;n o superaci&oacute;n. Tampoco se expresan an&aacute;lisis cr&iacute;ticos respecto de las propuestas de otros equipos gubernamentales, ni se consigna un aprendizaje social que se vea reflejado en las nuevas iniciativas. Contrariamente, en los discursos oficiales se enfatiza el incremento num&eacute;rico en las metas logradas (m&aacute;s programas acreditados, m&aacute;s profesores con posgrado, m&aacute;s miembros del SNI, etc.), sin considerar aspectos sustanciales como la presencia de efectos indeseables, las diferentes responsabilidades de los distintos actores involucrados y los resultados que se producen al interactuar las distintas iniciativas de evaluaci&oacute;n, entre otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya en el Programa de Desarrollo Educativo 1995&#45;2000 se se&ntilde;alaba que los programas de apoyo a la formaci&oacute;n docente se hallaban dispersos y que sus resultados eran insuficientemente evaluados; igualmente se se&ntilde;alaba la desproporci&oacute;n entre los salarios tabulares, el incremento de los est&iacute;mulos a la calidad y los efectos adversos causados por inadecuadas aplicaciones de criterios, indicadores y procedimientos de evaluaci&oacute;n del programa de est&iacute;mulos acad&eacute;micos. En la misma direcci&oacute;n, en el Programa Nacional de Educaci&oacute;n 2001&#45;2006 se menciona que las acciones para la evaluaci&oacute;n de los acad&eacute;micos de las instituciones de educaci&oacute;n superior mediante los diversos organismos involucrados (CIEES y COPAES) han sido insuficientes y limitadas para asegurar la mejora de la calidad de la educaci&oacute;n superior, y para impedir el rezago en los salarios del personal acad&eacute;mico; tambi&eacute;n se se&ntilde;alan problemas, tanto en la concepci&oacute;n misma de los programas de est&iacute;mulo al desempe&ntilde;o como en su funcionamiento. Ejemplo de ellos son las deficiencias en los mecanismos de dictaminaci&oacute;n, la preponderancia de criterios cuantitativos, el &eacute;nfasis en el trabajo individual, la desproporci&oacute;n entre el salario y el monto correspondiente a los est&iacute;mulos, as&iacute; como el pobre reconocimiento que se le otorga a las actividades de apoyo al aprendizaje de los alumnos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo la secuencia temporal, en el Plan Nacional de Desarrollo 2007&#45;2012 se expresa la intenci&oacute;n de elevar la calidad educativa a trav&eacute;s del dise&ntilde;o y desarrollo de mecanismos sistem&aacute;ticos de evaluaci&oacute;n de resultados de aprendizaje de los alumnos, de desempe&ntilde;o de los maestros, directivos, supervisores y jefes de sector; as&iacute; como de los procesos de ense&ntilde;anza y gesti&oacute;n de todo el sistema educativo. Tambi&eacute;n se plantea el fomento de la cultura de la evaluaci&oacute;n por medio de actividades de capacitaci&oacute;n para realizar evaluaciones, su interpretaci&oacute;n y utilizaci&oacute;n. Por otra parte se agrega la idea de difundir y enraizar una cultura de la planeaci&oacute;n, de la evaluaci&oacute;n y de la mejora continua de la calidad educativa, as&iacute; como el dise&ntilde;o de nuevos programas gubernamentales que propulsen la calidad y el reconocimiento al desempe&ntilde;o.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, en el programa Sectorial de Educaci&oacute;n de 2007 se insiste en la puesta en marcha del Sistema Nacional de Evaluaci&oacute;n Educativa, que proveer&iacute;a de elementos para la toma de decisiones en el sistema educativo y en la escuela, as&iacute; como de v&iacute;as para una adecuada comunicaci&oacute;n de los resultados a la sociedad; y de la articulaci&oacute;n del Sistema Nacional de Evaluaci&oacute;n, Acreditaci&oacute;n y Certificaci&oacute;n y de sus organismos especializados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este breve recuento queda de manifiesto el peso considerable de la evaluaci&oacute;n como eje de las pol&iacute;ticas oficiales, as&iacute; como el reconocimiento de un conjunto de limitantes que es necesario atender, y que sin embargo aparecen de forma reiterada de un plan a otro sin que se d&eacute; cuenta de un seguimiento o justificaci&oacute;n de su repetida presencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una instituci&oacute;n como la ANUIES tambi&eacute;n se manifiesta respecto de la necesidad del Sistema Nacional de Evaluaci&oacute;n y Acreditaci&oacute;n, el cual debe caracterizarse por la congruencia de prop&oacute;sitos para que todos los instrumentos de evaluaci&oacute;n converjan en la mejora de la calidad acad&eacute;mica. Propone, adem&aacute;s, revisar los procesos, estructuras, instrumentos y criterios de la evaluaci&oacute;n externa; analizar el impacto de los resultados de las diversas evaluaciones practicadas; articular esfuerzos y acciones de todos los organismos involucrados; hacer p&uacute;blicos los resultados de las evaluaciones, explicitando sus alcances y l&iacute;mites; e implantar procesos de autoevaluaci&oacute;n y de evaluaci&oacute;n externa en las instituciones de educaci&oacute;n superior privadas a&uacute;n no involucradas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s recientemente, en el a&ntilde;o 2012, la misma organizaci&oacute;n propuso establecer nuevas pol&iacute;ticas de evaluaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior que tomen en cuenta los insumos y procesos, as&iacute; como el impacto social y la comparabilidad regional e internacional. Tambi&eacute;n sugiere la construcci&oacute;n de un modelo integral de evaluaci&oacute;n en el que se incluyan, adem&aacute;s de indicadores cuantitativos, estrategias de corte cualitativo que contribuyan al desarrollo de interpretaciones adecuadas. De la misma manera, expresa la necesidad de distinguir la pertinencia de cada tipo de evaluaci&oacute;n en funci&oacute;n de los prop&oacute;sitos que se persiguen, como sustentar decisiones, rendir cuentas a la sociedad o asignar recursos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pregunta que surge ante tal situaci&oacute;n es &iquest;por qu&eacute; se mantienen b&aacute;sicamente las mismas pol&iacute;ticas de evaluaci&oacute;n, a pesar de haber coincidencias en el sector oficial y en la organizaci&oacute;n representativa de las instituciones de educaci&oacute;n superior respecto de las deficiencias mostradas a lo largo de varios sexenios, y a pesar de que ya existe abundante evidencia emp&iacute;rica que sustenta la necesidad de un cambio?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ser&iacute;a oportuno indagar y reflexionar acerca de las dificultades que existen para propiciar los cambios que se consideran ineludibles. Preguntarnos cu&aacute;les son los obst&aacute;culos para el cambio, poner en observaci&oacute;n ese tramo que existe entre la identificaci&oacute;n de los problemas y la intervenci&oacute;n para atenderlos en la vida cotidiana de las instituciones. Ciertamente en ese trayecto encontraremos lo que tambi&eacute;n ya se ha puesto de manifiesto en los estudios realizados en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas: que la evaluaci&oacute;n es un campo de disputa, en el cual existe una serie de tensiones, de naturaleza muy diversa, entre organizaciones y profesionales involucrados de forma directa en todos las etapas de la evaluaci&oacute;n, dise&ntilde;o, implementaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n de resultados. Tambi&eacute;n constituye un espacio de conflicto al interior de las instituciones, en las cuales el control de los procesos de evaluaci&oacute;n es una fuente de poder que se manifiesta en la disputa por participar en la definici&oacute;n de los cuerpos colegiados que deciden los criterios y procedimientos, y en la b&uacute;squeda de participaci&oacute;n en las comisiones dictaminadoras que los interpretan y aplican. Finalmente estas tensiones tienen lugar en el mundo interior de cada acad&eacute;mico, entre no evaluados y evaluados, y entre &eacute;stos y los evaluadores; y todas ellas se suman a las que se establecen a partir de la intervenci&oacute;n de diferentes actores del campo pol&iacute;tico y de organizaciones ciudadanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero estas evidencias, por s&iacute; mismas, no hacen inteligible el complejo problema o el enigma de los (im)posibles futuros, como refer&iacute;a Eduardo Ibarra al porvenir. &iquest;Podremos construir m&aacute;s espacios en los que vivamos el trabajo acad&eacute;mico y su evaluaci&oacute;n con regocijo, plenitud y generosidad?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b><i>Mario Rueda Beltr&aacute;n y Susana Garc&iacute;a Salord<a href="#notas">*</a></i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Algunas de sus obras: <i>La universidad ante el espejo de la excelencia,</i> 1993; <i>La universidad en M&eacute;xico hoy: gubernamentalidad y modernizaci&oacute;n,</i> 2001; <i>La carrera acad&eacute;mica en la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana: un largo y sinuoso camino,</i> 2005.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Miembros del Seminario de Educaci&oacute;n Superior de la UNAM y coordinadores de este n&uacute;mero especial dedicado al tema de la evaluaci&oacute;n en el campo de la educaci&oacute;n superior.</font></p>      ]]></body>
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