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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Inseguridad y violencia en la educación: Problemas y alternativas]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Inseguridad y violencia en la educaci&oacute;n</b><b>. Problemas y alternativas</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Alfredo Furl&aacute;n Malamud*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Doctor en Ciencias de la Educaci&oacute;n. Profesor investigador en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala&#45;UNAM. Especialista en la tem&aacute;tica de procesos de indisciplina y violencia en las escuelas. </i>CE: <a href="mailto:furlan@unam.mx">furlan@unam.mx</a></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo caracteriza los principales componentes actuales de la problem&aacute;tica conocida como "violencia en las escuelas". Presenta la violencia ejercida por los docentes en aras del control disciplinario; la que sufren los docentes por las extorsiones de que son objeto; los riesgos de reclutamiento que viven los j&oacute;venes de ciertas zonas del pa&iacute;s, por parte de la delincuencia organizada; y la violencia que ejercen los j&oacute;venes entre s&iacute;. En la &uacute;ltima parte del texto se enumeran acciones que el autor estima necesarias para enfrentar el problema de la violencia en las escuelas, enmarcadas en pol&iacute;ticas que busquen un mejoramiento general del trabajo escolar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave</b>: Violencia, Escuela, Disciplina, <i>Bullying</i>, Ninis, Instituciones de seguridad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La inseguridad y la violencia en la educaci&oacute;n son dos problem&aacute;ticas muy vinculadas entre s&iacute;, pero diferentes. En el <i>Diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola</i> (vig&eacute;simo primera edici&oacute;n), <i>inseguridad</i> es definida como "falta de seguridad", mientras que <i>seguridad</i> es "cualidad de seguro":</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...de seguridad loc. adj. que se aplica a un ramo de la administraci&oacute;n p&uacute;blica cuyo fin es velar por la seguridad de los ciudadanos. Direcci&oacute;n general, agente DE SEGURIDAD. Y seguro,ra.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las 12 acepciones destacamos: "adj. Libre y exento de todo peligro, da&ntilde;o o riesgo. // 2. Cierto, indubitable y en cierta manera infalible. // 3. Firme, constante y que no est&aacute; en peligro de faltar o caerse...// 5. Seguridad, certeza, confianza".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, el vocablo <i>violencia</i> tiene las siguientes acepciones:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">f. cualidad de violento. // 2. Acci&oacute;n o efecto de violentar o violentarse. // 3. Fig. Acci&oacute;n violenta o contra el natural modo de proceder. // 4. Fig. Acci&oacute;n de violar a una mujer. Violentar. Tr. Aplicar medios violentos a personas o cosas para vencer su resisten&#45;cia.// 3. Fig. Entrar en una casa u otra parte contra la voluntad de su due&ntilde;o.// 4. Fig. Poner a alguien en una situaci&oacute;n violenta o hacer que se moleste o enoje... y violento,ta adj. Que est&aacute; fuera de su natural estado, situaci&oacute;n o modo. // 2 Que obra con &iacute;mpetu y fuerza. // 3. Que se hace bruscamente, con &iacute;mpetu e intensidad extraordinarios. // 4. Por ext., d&iacute;cese tambi&eacute;n de las mismas acciones. // 5. D&iacute;cese de lo que hace uno contra su gusto, por ciertos respetos y consideraciones... // 7. Fig. Apl&iacute;case al genio arrebatado e impetuoso y que se deja llevar f&aacute;cilmente de la ira. // 8. Fig. Falso, torcido, fuera de lo natural. D&iacute;cese del sentido o interpretaci&oacute;n que se da a lo dicho o escrito. // 9. Que se ejecuta contra el modo regular o fuera de raz&oacute;n y justicia. // 10. Fig. D&iacute;cese de la situaci&oacute;n embarazosa en que se halla una persona (DRAE).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al problema de la <i>inseguridad,</i> la palabra remite a los cuerpos de seguridad, a los organismos encargados de la seguridad, y <i>seguro</i> a una posible ficci&oacute;n prospectiva: "libre y exento de todo peligro, da&ntilde;o o riesgo". Podemos asegurar que no es "infalible" la existencia de un lugar as&iacute;, y menos una escuela que pueda lucir esas caracter&iacute;sticas, por lo que preferimos encarar el an&aacute;lisis del problema de la violencia desde un enfoque pragm&aacute;tico y educativo. Cabe se&ntilde;alar que &eacute;sta ha sido la evoluci&oacute;n del Programa Escuela Segura (PES), que surgi&oacute; en el a&ntilde;o 2007 como una instancia de coordinaci&oacute;n entre la Secretar&iacute;a de Seguridad P&uacute;blica (SSP) y la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica (SEP), y que poco a poco ha ido girando su actuaci&oacute;n hacia problemas que debe resolver la propia escuela.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde que existen las escuelas se aprecian pr&aacute;cticas violentas por parte de los actores que coexisten en ellas. Un texto del siglo XIII trae el siguiente relato:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No sea el disc&iacute;pulo violento con su maestro. Sirva como muestra de violencia Albino, hijo de Albeo, quien, aunque era un hijo querido, pero m&aacute;s bien precursor de infelicidad, golpe&oacute; a su maestro Grillo cierto d&iacute;a que &eacute;ste tartamudeaba, y mancill&oacute; su venerable vejez con una ignominiosa patada <i>(Pseudo Boecio. Disciplina Escolar,</i> 1990: 45).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo "De la disciplina escolar", de su obra <i>Did&aacute;ctica magna</i> (siglo XVII), Comenio se&ntilde;ala (con cierto malestar) la existencia de una antigua pr&aacute;ctica docente: "Los azotes y los golpes no tienen eficacia alguna para despertar en las mentes el amor a las letras..." (2003: 155). Dicha pr&aacute;ctica, que tiene muchas variantes, ha continuado ejerci&eacute;ndose hasta la actualidad, a pesar de que est&aacute; prohibida desde hace relativamente pocas d&eacute;cadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antonio G&oacute;mez Nashiki reporta en un muy interesante art&iacute;culo lo dicho por una maestra de Guanajuato: "...si queremos hombres de bien es necesario que tengan buenos h&aacute;bitos de conducta", y agrega "...una buena vara, forma un buen alumno" (2005: 703).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&oacute;mez Nashiki presenta una serie de ejemplos tomados de conversaciones con maestros de distintos lugares del pa&iacute;s en las que &eacute;stos defienden la dureza como m&eacute;todo de orientaci&oacute;n y de control disciplinario. Prevalece en estos maestros un doble discurso: por un lado se demoniza y critica a la violencia en todas sus formas, pero se defiende la rudeza institucional para mantener el orden y garantizar que se cumpla la tarea. El autor no da cifras acerca de la extensi&oacute;n de estas pr&aacute;cticas, y ser&iacute;a, por otra parte, imposible cuantificar el tama&ntilde;o del problema; si se considera como violencia el maltrato psicol&oacute;gico, por ejemplo el que los maestros profieran insultos o frases hirientes a los alumnos, estamos frente a una problem&aacute;tica bastante com&uacute;n. Es preciso encararla, pues es una pr&aacute;ctica inadecuada desde el punto de vista de la formaci&oacute;n c&iacute;vica y de la formaci&oacute;n en valores, porque siempre tiene m&aacute;s fuerza formativa lo que efectivamente hacen los maestros que lo que declaran hacer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, si en la escuela se vive un ambiente violento en el que los maestros, los orientadores, los prefectos, los directivos y el personal de intendencia son un factor determinante, se favorece la emergencia de la violencia estudiantil. Esta &uacute;ltima, que comprende entre otras la violencia entre pares, es el tipo de problema sobre el que se tiende a actuar, para la que se muestran los mayores esfuerzos y para cuya difusi&oacute;n p&uacute;blica se disponen los m&aacute;s numerosos divulgadores. As&iacute; lo mostraron los peri&oacute;dicos de fines de julio de 2012; el <i>bullying</i> ocup&oacute; la portada de <i>La Jornada,</i> entre otros, a partir de un comunicado de la Comisi&oacute;n Nacional de Derechos Humanos (CNDH) <i>(La Jornada,</i> 2012, 30 de julio). Es mucho m&aacute;s raro que sea noticia la actuaci&oacute;n violenta de los maestros, la cual, como lo ha mostrado G&oacute;mez Nashiki, existe y est&aacute; bastante extendida. Para tener m&aacute;s pruebas documentales puede verse tambi&eacute;n el libro de Roberto Gonz&aacute;lez Villarreal, <i>La violencia escolar. Una historia del presente,</i> donde se pueden apreciar, con la mayor contundencia, m&uacute;ltiples ejemplos de violencia ejercida por docentes tomados de fuentes diversas: notas period&iacute;sticas, legajos, expedientes, <i>blogs,</i> etc. Dice el autor:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuerpo, la mente y el coraz&oacute;n de los ni&ntilde;os son los objetos de las acciones violentas de los profesores. Es la vieja pr&aacute;ctica disciplinaria de la escuela, con sus premios y sanciones, en la cual los educadores acusan, juzgan, recompensan, reprenden o castigan a los alumnos; las penas se ejercen sobre las carnes, la psique o la dignidad, de acuerdo con un cat&aacute;logo formal o informal, casi siempre consuetudinario. Es la pr&aacute;ctica del castigo corporal, tan documentada, tan sufrida y tan temida, que parec&iacute;a estar de salida frente a los discursos l&uacute;dicos y consensuales de la pedagog&iacute;a; pero no, se niega a morir, sigue existiendo en las clases, en los patios, en las instalaciones deportivas o culturales de las escuelas de educaci&oacute;n b&aacute;sica y media superior (2011: 32).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si no se atiende este viejo y siempre renovado lastre, poco ser&aacute; lo que se pueda hacer respecto a la violencia entre pares. Por cierto, en los a&ntilde;os recientes esta &uacute;ltima ha cobrado una intensa notoriedad, al punto de que el secretario de Educaci&oacute;n P&uacute;blica, Jos&eacute; &Aacute;ngel C&oacute;rdova Villalobos, admit&iacute;a que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...el acoso escolar y la violencia de uno o varios estudiantes en contra de otro no es un problema nada m&aacute;s de nuestra naci&oacute;n, aunque, se&ntilde;al&oacute; "es cierto que la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y el Desarrollo Econ&oacute;mico (OCDE) ha dicho que probablemente M&eacute;xico es uno de los pa&iacute;ses en donde m&aacute;s extendido est&aacute; el problema" (La <i>Jornada,</i> 2012, 31 de julio).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese mismo peri&oacute;dico se da testimonio del eco que caus&oacute; el bolet&iacute;n difundido previamente por la CNDH:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luego de que la Comisi&oacute;n Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) apremi&oacute; a tomar medidas para garantizar que los escolares vivan en un ambiente libre de violencia, C&oacute;rdova Villalobos manifest&oacute; que se reforzar&aacute;n las acciones adoptadas al respecto dentro del Programa Escuela Segura (Avil&eacute;s, 2012, 31 de julio).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Retomando el hilo de la violencia ejercida por los mentores, no basta con prohibir "toda forma de castigo corporal", como pide el representante de la ONU, Fernando Camacho Serv&iacute;n (La <i>Jornada,</i> 2012, 1 de agosto). Es necesario combatir esa pr&aacute;ctica en el interior de las escuelas, mediante una "tarea" nacional en la que se instaure un claro rechazo frente a toda forma de violencia ejercida por cualquier miembro del personal de la escuela. Si no se atiende este problema, ser&aacute; poca la credibilidad de los equipos docentes y se perder&aacute; gran parte de la fuerza que se necesita para actuar contra la violencia entre pares, y en especial contra el <i>bullying.</i> Es un requisito de cualquier pedagog&iacute;a contempor&aacute;nea considerar a todos los miembros de la "comunidad educativa" como sujetos de derechos, de derechos humanos. Es un imperativo &eacute;tico y legal. Por otra parte, se requiere implementar mecanismos que aseguren la resoluci&oacute;n pac&iacute;fica de los innumerables conflictos que se producen en el d&iacute;a a d&iacute;a en las escuelas, en este caso, entre los maestros, entre el personal auxiliar y entre los maestros y los directivos. Dada la importancia de este primer problema hay que estudiar detenidamente c&oacute;mo hacer que los maestros y el resto del personal, la mayor&iacute;a de los cuales no ejerce violencia alguna, se involucren con el cometido que estamos mencionando. Se requiere que las acciones que se encaren no dejen lugar a dudas. Si se desea que la escuela sea un "territorio libre de violencia", hay que evitar por todos los medios que el personal brinde ejemplos que contradigan tal cometido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El siguiente problema lo constituyen las zonas del pa&iacute;s en las que prevalece el crimen organizado y la impunidad de sus secuaces. En este caso es muy dif&iacute;cil saber cu&aacute;l es la forma de actuar m&aacute;s apropiada, dado que los peligros son diversos y var&iacute;an de una zona a otra. Las fuerzas de seguridad del Estado tienen que asociarse a las autoridades educativas y proponer las medidas que estimen pertinentes. Es recomendable que se eviten incursiones de las polic&iacute;as en el interior de los establecimientos escolares, pues en general act&uacute;an con c&oacute;digos poco compatibles con los que se utilizan con prop&oacute;sitos formativos; y reservar estas opciones para casos de fuerza mayor, como pueden ser las intrusiones de bandas armadas en los locales escolares, balaceras en la inmediaciones, o asaltos o intentos de secuestro de alg&uacute;n miembro de la comunidad escolar, etc. Tuvo en su momento difusi&oacute;n en la prensa que los maestros de una zona del pa&iacute;s viv&iacute;an atemorizados por las extorsiones de que eran objeto, ya que eran obligados a pagar un importante porcentaje de su sueldo a cambio de poder trabajar. Estos son casos en que se justifica la asociaci&oacute;n escuela&#45;polic&iacute;a. Claro que hay que superar la crisis de credibilidad de las instituciones del Estado encargadas de la seguridad. Dice Silvia Conde en su libro <i>Entre el espanto y la ternura. Formar ciudadanos en contextos violentos</i> (2011: 85):</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico la crisis de credibilidad en la polic&iacute;a, en el Ej&eacute;rcito y en el sistema de procuraci&oacute;n de justicia va en aumento. Se expresa en la no denuncia de delitos porque se considera tiempo perdido, en el miedo al Ej&eacute;rcito o en la disminuci&oacute;n de donativos ante desastres naturales porque ser&aacute;n entregados a los damnificados por instituciones p&uacute;blicas.</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto es, sin duda, un problema may&uacute;sculo, pues se requerir&iacute;a una depuraci&oacute;n radical de los organismos de seguridad y un combate firme a las redes pol&iacute;ticas c&oacute;mplices del lavado de dinero o de brindar protecci&oacute;n a los c&aacute;rteles, para que lentamente se construyera una legitimidad que permitiera un contacto fluido entre la poblaci&oacute;n y las polic&iacute;as. Mientras esto no ocurra, los docentes tendr&aacute;n que hacerse cargo de que la escuela se defiende con las armas de la pedagog&iacute;a, del sentido com&uacute;n y del instinto de supervivencia, lo cual los deja, muy probablemente, inermes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro problema que se cierne sobre los j&oacute;venes de las regiones en las que hay una presencia evidente del narcotr&aacute;fico es la atracci&oacute;n que provoca entre los estudiantes su accionar. Demos la palabra a Luis Javier Corvera Quevedo, autor de la tesis <i>Influencia del narcotr&aacute;fico en la identidad juvenil. El caso de la preparatoria Dr. Salvador Allende de la Universidad Aut&oacute;noma de Sinaloa</i> (2011: 124 y 125):</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los adolescentes y j&oacute;venes, desde muy temprana edad est&aacute;n siendo reclutados por los grupos delincuenciales, por el arrojo, osad&iacute;a y el valor de usar y disparar armas de fuego. Saben que &eacute;stos prefieren gozar la vida en el presente, aunque sea ef&iacute;mera. De tal manera que al ingresar al narcotr&aacute;fico saben que en cualquier momento pueden encontrar la muerte y la conciben como parte de los riesgos de su trabajo. Esto los lleva a realizar actos violentos que degradan la condici&oacute;n humana, al grado tal que pareciera que hemos perdido la capacidad de asombro ante los hechos sangrientos, donde cientos de j&oacute;venes son asesinados de formas diversas: a balazos, decapitados, torturados, enterrados vivos en tambos llenos de cemento. Este estado de cosas prevaleciente en Sinaloa (aunque no es exclusivo), lo que evidencia son las limitaciones de las instituciones de gobierno para ofrecerles a los j&oacute;venes expectativas de desarrollo econ&oacute;mico y social. Al mismo tiempo, existe la percepci&oacute;n de que el Estado va perdiendo la guerra contra las drogas y que el ejercicio de la violencia leg&iacute;tima (Max Weber) la comparte con los grupos delincuenciales, pues &eacute;stos han usado la violencia de las armas para delimitar su territorio, cobrar derecho de piso y asesinar a la competencia. En otras palabras, con el uso de la violencia van acumulando poder y terminan realizando acciones propias del Estado.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las expectativas de desarrollo y crecimiento de los j&oacute;venes del bachillerato no est&aacute; en la obtenci&oacute;n de alg&uacute;n t&iacute;tulo universitario, pues afirman que al egresar no encuentran empleo, y si lo hallan, el salario es mal remunerado y no les permite satisfacer sus necesidades m&aacute;s elementales. No obstante, para muchos estudiantes es la educaci&oacute;n la que puede generar movilidad social sin los riesgos que implica situarse en la ilegalidad; pero observan a otros j&oacute;venes con dinero, vestimenta cara, que consiguen mujeres con relativa facilidad, asisten a fiestas, se emborrachan; entonces sus expectativas en torno a la educaci&oacute;n cambian. Ya no es el camino para ascender en la sociedad. Particularmente cuando los medios masivos de comunicaci&oacute;n les dicen la marca de ropa que hay que comprar, el carro que hay que tener, la complexi&oacute;n aceptable del cuerpo, qu&eacute; accesorios corporales deben usar: celulares, relojes, lentes, tenis, bolsos, etc., surge en ellos el incontenible deseo por poseer todo lo material. Pero por desgracia, no tienen el dinero, ni sus padres tampoco, para satisfacer tales deseos, y es cuando algunos incursionan en el mundo del narcotr&aacute;fico.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La problem&aacute;tica es densa, pero es m&aacute;s densa todav&iacute;a en los grupos de "ninis" (j&oacute;venes que no estudian ni trabajan), que son varios millones (7.5) entre los cuales hay un ej&eacute;rcito potencial de personas reclutables por los diferentes grupos del crimen organizado. Y aqu&iacute; nos encontramos de nuevo con las responsabilidades del Estado, que como es notorio en estas fechas deja literalmente fuera del sistema educativo a miles de j&oacute;venes que aspiran a estudiar, por no ofrecer plazas suficientes, ni mucho menos, en la educaci&oacute;n superior. Falta presupuesto en las universidades para abrir nuevas plazas, falta crear nuevas instituciones de educaci&oacute;n superior para contener la enorme demanda que se genera en cada periodo de ingreso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Veamos ahora los problemas definidos cl&aacute;sicamente como "violencia en las escuelas". En primer lugar es preciso puntualizar una pol&eacute;mica en torno al uso del concepto violencia. Para resumir la pol&eacute;mica podemos citar a Daniel M&iacute;guez, que dice:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se&ntilde;alamos, los debates sobre el concepto de violencia han tenido como uno de sus principales ejes la confrontaci&oacute;n entre lo que se conoce como la definici&oacute;n restringida de la violencia y aquella que se postula como definici&oacute;n amplia de la misma. En el primer caso, la tendencia es fundamentalmente a restringir la definici&oacute;n a lo establecido por el c&oacute;digo penal y a formas muy graves y obvias, sobre todo, de violencia f&iacute;sica (homicidios, robos con uso o amenaza de uso de la fuerza f&iacute;sica, la producci&oacute;n de lesiones graves, etc.). La perspectiva amplia de la violencia supone, en cambio, considerar formas m&aacute;s sutiles de la misma, entre otras la presi&oacute;n psicol&oacute;gica, el hostigamiento social, la imposici&oacute;n cultural (violencia simb&oacute;lica). En definitiva abarca acciones que no necesariamente est&aacute;n catalogadas como infracciones al c&oacute;digo penal o son consideradas agresiones graves en general, pero que son vividas traum&aacute;ticamente por las v&iacute;ctimas. Quienes defienden la definici&oacute;n restringida de violencia proponen que su virtud es la de acotar el objeto a un conjunto muy preciso de hechos relevantes y que las perspectivas m&aacute;s abarcativas la diluyen en una multiplicidad de hechos secundarios (Bonafe Schmitt, 1997; Prairat, 2001). Quienes, en contrapartida, proponen una definici&oacute;n ampliada se&ntilde;alan que esta aproximaci&oacute;n permite asir mejor la variedad de maneras en que se manifiesta la violencia, y adem&aacute;s facilita la expresi&oacute;n del dolor de quienes la padecen (Gottfredson, 2001; Debarbieux, 2002a) (M&iacute;guez, 2012: 3).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De m&aacute;s est&aacute; decir que desde hace a&ntilde;os nos hemos plegado a utilizar la versi&oacute;n amplia, la que considera que por violencia se entiende todas las formas intencionales de ocasionar un da&ntilde;o, sea &eacute;ste grave o leve, f&iacute;sico o ps&iacute;quico, social o econ&oacute;mico. Y &eacute;sta parece ser la elecci&oacute;n de la mayor&iacute;a de los investigadores de nuestro medio. Como se puede apreciar, la versi&oacute;n ampliada coincide con el conjunto de acepciones que da la RAE a las palabras violencia y violento, como transcribimos al comienzo del art&iacute;culo. Es decir, tiene el aval del diccionario, cosa nada despreciable en estos campos difusos y pol&eacute;micos. Catherine Blaya relata que en la reuni&oacute;n europea de Utrech, en 1997, una de las conclusiones principales era la ausencia de una definici&oacute;n com&uacute;n de lo que se nombra "violencia en el medio escolar", y agrega:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Indisciplinas, alborotos, incivilidades, agresiones f&iacute;sicas, acoso, violencias verbales son tanto manifestaciones, actitudes violentas o vividas como tales, que... nosotros nos negamos a encerrar en una definici&oacute;n dada, pues la violencia es una noci&oacute;n relativa, como nos lo muestran los trabajos sobre la evoluci&oacute;n de la violencia en el tiempo y los estudios comparativos sobre el tema (Blaya, 2006: 19&#45;20).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cecile Carra, otra brillante colega francesa, dice:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...llegar a una definici&oacute;n de la violencia parece una empresa muy dif&iacute;cil: &iquest;es necesario partir del autor y sus intenciones para definir la violencia, o de la v&iacute;ctima y el da&ntilde;o sufrido? Lo cierto es que los resultados convergen en mostrar que las formas en que se manifiesta la violencia en lo cotidiano llevan a que la mayor&iacute;a de los investigadores hablen de violencia de baja intensidad, de microviolencias, de victimizaciones peque&ntilde;as, de perturbaciones del orden escolar y social. Los hechos graves son raros (Carra, 2009: 106).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Volviendo al texto de Blaya, ella tambi&eacute;n da cuenta de la existencia entre los especialistas de una preocupaci&oacute;n mayor por las violencias leves, mucho m&aacute;s frecuentes, que por las graves, mucho m&aacute;s raras; rese&ntilde;ando el aporte de Eric Debarbieux, Blaya afirma:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debarbieux ha propuesto el concepto de microviolencias, que tiende a sustituir el de incivilidades, y que hace referencia a los delitos sin v&iacute;ctimas directas, a las micro&#45;victimizaciones, a la repetitividad y a la frecuencia de des&oacute;rdenes e infracciones a veces sostenidas y desapercibidas que cuando no son tenidas en cuenta, perturban el orden escolar y vuelven dif&iacute;cil la convivencia, vale decir, imposible. Las microviolencias hacen tambi&eacute;n referencia a la indisciplina, al rechazo de trabajar o de escuchar, que son el centro de las preocupaciones de los docentes. el cuidado principal de los docentes es el efecto acumulativo de incidentes menores y de indisciplina en el d&iacute;a a d&iacute;a. Des&oacute;rdenes o anomia, indisciplina manifestados por los alumnos y sentidos como agresivos por los docentes, y que son lo que Rochex califica de conductas s&iacute;ntomas de un sentimiento de impotencia o de desprecio de parte de la instituci&oacute;n y/o sus representantes (Blaya, 2006: 21&#45;22).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se puede apreciar, la definici&oacute;n es problem&aacute;tica, por las razones que se esbozaron. Cabe indicar que dejaremos abierto el tema, porque no es prop&oacute;sito de este texto adoptar una resoluci&oacute;n del concepto y sus modalidades, aunque nos simpatizan los contrastes y los abordajes diversos. Pensamos que es mucho lo que se gana cuando se impulsan enfoques diferentes hasta desarrollar un pluralismo conceptual y metodol&oacute;gico. La &iacute;ndole compleja de la problem&aacute;tica de la violencia en la escuela as&iacute; lo exige.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es muy dif&iacute;cil dar cifras de la incidencia de la violencia, por la dificultad de definir lo que se quiere contabilizar, por la variabilidad de las fuentes, y tambi&eacute;n por el hecho de que hay diferencias de umbrales respecto de los fen&oacute;menos estudiados. As&iacute; y todo, seg&uacute;n la CNDH:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, se estima que cuatro de cada diez alumnos entre los seis y los 12 a&ntilde;os, han sufrido alg&uacute;n tipo de agresi&oacute;n por parte de un compa&ntilde;ero de escuela. De acuerdo con la opini&oacute;n de alumnos de primaria y secundaria, expresada en una encuesta nacional, las agresiones f&iacute;sicas m&aacute;s recurrentes son los puntapi&eacute;s, pu&ntilde;etazos, empujones y jalones de pelo, y que este tipo de violencia sucede tanto en los salones como en el patio de recreo (comunicado de prensa CGCP/195/12).<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, antes, el mismo comunicado dice</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fen&oacute;meno del acoso escolar, tambi&eacute;n conocido como <i>bullying,</i> se ha extendido en las instituciones educativas y consiste en ejercer violencia de manera deliberada y continua, de uno o varios estudiantes contra otro con el prop&oacute;sito de lastimarlo, humillarlo, dominarlo o asustarlo.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta extra&ntilde;o que una instituci&oacute;n seria como la CNDH mezcle en torno al <i>bullying,</i> objeto principal del comunicado, una cifra sin duda alarmante: el 40 por ciento "han sufrido alg&uacute;n tipo de agresi&oacute;n por parte de alg&uacute;n compa&ntilde;ero de escuela". "Alg&uacute;n tipo de agresi&oacute;n" excede por mucho al fen&oacute;meno del <i>bullying.</i> Si bien tampoco se puede justificar la existencia de este tipo de agresiones, es claro que cabr&iacute;an mejor bajo el concepto de microviolencias que exponerlos en el marco del <i>bullying,</i> que es un tipo de violencia grave.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para contar con otras cifras se puede recurrir a una nota del diario <i>Milenio</i> del 18 de junio de 2012, secci&oacute;n Noticias, que dice:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio denominado "El <i>bullying</i> o acoso escolar" refiere que de acuerdo con la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CEPAL), el 11 por ciento de los estudiantes mexicanos de primaria han robado o amenazado a alg&uacute;n compa&ntilde;ero. En tanto que en el nivel de secundaria ese porcentaje alcanza a poco m&aacute;s de siete por ciento, mientras que el porcentaje de estudiantes de sexto grado de primaria que declaran haber sido v&iacute;ctimas de robo en su escuela es de 40.24 por ciento. Los porcentajes de escolares que han sido insultados o amenazados en centros educativos asciende a 25.35 por ciento; el de golpeados a 16.72 por ciento, y de quienes han vivido alg&uacute;n episodio de violencia, 44.47 por ciento.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el art&iacute;culo "Pide la Comisi&oacute;n Permanente diagn&oacute;stico sobre acoso y violencia en las escuelas" se dice:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Comisi&oacute;n Permanente solicit&oacute; al titular de la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica (SEP) que. le remita un informe detallado que contenga un diagn&oacute;stico sobre el acoso y otras formas de violencia presentes en las escuelas de educaci&oacute;n b&aacute;sica, primaria y secundaria, as&iacute; como de las acciones que se han emprendido para atender el problema (Ballinas, 2012, 23 de julio).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es indudable la existencia de una preocupaci&oacute;n may&uacute;scula por la aparente expansi&oacute;n de distintas formas de violencia escolar (no est&aacute; comprobado que realmente haya una ola expansiva de violencia en las escuelas, pues no hay datos comparables que abarquen un lapso de tiempo suficiente y permitan verificar el incremento; lo que s&iacute; ha aumentado es la cantidad de gente que escribe o interviene en este asunto). La preocupaci&oacute;n es evidente entre los legisladores que han legislado sobre el tema en varios estados.<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habida cuenta de la preocupaci&oacute;n trataremos de indicar la serie de acciones que es posible encarar para atender el problema de la violencia en las escuelas. Esto debe considerarse como parte de una pol&iacute;tica de fortalecimiento continuo y consistente de la escuela que incluya el mantenimiento y mejoramiento de los locales y edificios escolares y la reestructuraci&oacute;n de las contrataciones del cuerpo docente, de modo que pueda contarse con profesores que pasen la mayor parte de su tiempo en la escuela (sobre todo en la secundaria) para posibilitar el funcionamiento en equipo, el mejoramiento del curr&iacute;culo &#151;sobre todo su actualizaci&oacute;n y ajustes a las necesidades regionales&#151;, la incorporaci&oacute;n en forma creciente del uso de las TIC en las aulas, y favorecer un tipo de gesti&oacute;n democr&aacute;tica y participativa de la convivencia y la disciplina escolar, entre otras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante asumir los problemas ligados a la violencia de una manera prudente, que no caiga en exageraciones sin ser negadora. Desmarcarse de las representaciones y de las pasiones comunes de este tema es una necesidad racional de la labor educativa. En ese sentido, debe tomarse en cuenta lo siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Hay que procurarse un buen sistema de diagn&oacute;stico permanente, pues el fen&oacute;meno de la violencia implica procesos que pueden modificarse d&iacute;a a d&iacute;a, con particularidades en cada escuela y turno escolar. Este sistema de diagn&oacute;stico permanente debe complementarse con estudios e investigaciones que atiendan m&aacute;s los aspectos cualitativos, que son esenciales para comprender los procesos en su complejidad. Para ello es necesario un programa de formaci&oacute;n con investigadores de todo el pa&iacute;s, durante el cual se pondr&aacute;n a discusi&oacute;n los instrumentos de diagn&oacute;stico que se aplicar&aacute;n en las escuelas.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El dise&ntilde;o de los instrumentos de diagn&oacute;stico se llevar&iacute;a a cabo con la participaci&oacute;n de docentes y directivos de todos los estados. Es importante que se contemplen las particularidades de cada regi&oacute;n, ya que presentan manifestaciones de violencia diferentes. La presencia del narcotr&aacute;fico es un problema nacional, pero en algunas zonas es m&aacute;s evidente y peligrosa. Y esto, sin duda, hay que tenerlo en cuenta.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;Fortalecimiento de la capacitaci&oacute;n. Con todo y que es una actividad que siempre se menciona, es un requisito ineludible formar a los docentes, en la formaci&oacute;n inicial y en la formaci&oacute;n en servicio; pero es sabido que esta &uacute;ltima es eficaz cuando es voluntaria y cuando concierne a las formas que tiene el docente de tratar los problemas de conducta. Es necesario que la formaci&oacute;n en los contenidos de las materias sea puesta a la par de la pedag&oacute;gica, si se pueden agrupar en este vocablo las t&eacute;cnicas de mejoramiento del clima institucional (aprendizaje cooperativo, trabajo en equipo), los conocimientos psicopedag&oacute;gicos necesarios y la formaci&oacute;n fortalecida en los factores de riesgo o en los problemas de comportamiento. Actualmente no se forma a los docentes en una pedagog&iacute;a pr&aacute;ctica (no de recetas, sino de "saber c&oacute;mo" o <i>savoir&#45;faire);</i> la docencia es concebida como solitaria y la idea de la escuela como comunidad avanza m&aacute;s en los textos que en la formaci&oacute;n real (Debarbieux y Fotinos, 2010).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.&nbsp;Los estudios muestran que es posible una regulaci&oacute;n pedag&oacute;gica gracias al "efecto establecimiento". En la encuesta que hicieron Debarbieux y Fotinos arriba citada, encontraron que, frente a la pregunta de qu&eacute; factores privilegiar&iacute;an en la lucha contra la violencia escolar, las respuestas de los directivos fueron:</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 			    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...26 por ciento: sobre la formaci&oacute;n de los docentes; 22 por ciento: responsabilizaci&oacute;n y ayuda a los padres; 22 por ciento: evolucionar la profesi&oacute;n hacia la pedagog&iacute;a y una presencia global en el establecimiento; 21 por ciento: aumento de personal &#91;docente&#93;; 14 por ciento: s&oacute;lo una pedagog&iacute;a de la escucha puede resolver el problema; 12 por ciento: la presencia de personal especializado (trabajadores sociales y enfermeras); y otro 12 por ciento: de la importancia del trabajo en equipo y de la colaboraci&oacute;n con las instituciones asociadas; s&oacute;lo el 3 por ciento reclama medidas de seguridad t&eacute;cnica (videos, etc.) en tanto otro 3 por ciento las rechaza (Debarbieux y Fotinos, 2010: 32).</font></p> 		</blockquote>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habr&iacute;a que repetir la encuesta en M&eacute;xico y discutir la estrategia en congresos regionales organizados por la SEP y el COMIE.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4.&nbsp;La eficacia de una escuela es infinitamente m&aacute;s compleja que eliminar o reducir los problemas de violencia. Si bien &eacute;stos son importantes, no pueden ser vistos independientemente de la organizaci&oacute;n y la gesti&oacute;n, ni tampoco de la calidad de las ense&ntilde;anzas dentro de las clases. Requiere de un enfoque hol&iacute;stico. No conviene despreciar las causas institucionales y escolares de la violencia en la escuela (Debarbieux y Fotinos, 2010).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5.&nbsp;La paradoja es que las campa&ntilde;as centradas en la violencia no son el mejor modo de combatirla. Esta es una ense&ntilde;anza de muchos a&ntilde;os de pr&aacute;ctica y de la evaluaci&oacute;n de distintos tipos de intervenciones. La violencia escolar es un fen&oacute;meno hipercomplejo, que exige una pluralidad de soluciones y requiere de armarse de mucha paciencia, pues el camino es muy largo y el avance sumamente lento. Hay causas cuya atenci&oacute;n requiere de transformaciones profundas (como por ejemplo sacar de la pobreza extrema a millones de mexicanos, o reducir a su m&iacute;nima expresi&oacute;n el narcotr&aacute;fico), que son factores de importancia en la configuraci&oacute;n de la violencia estructural que es, a su vez, el caldo de cultivo donde germinan las violencias escolares. Recordemos que la discriminaci&oacute;n es una de las formas de la violencia, y que carga con todo el peso de la violencia simb&oacute;lica ejercida contra los grupos m&aacute;s vulnerables.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Es indispensable estudiar las experiencias exitosas en el tratamiento de la problem&aacute;tica en instituciones espec&iacute;ficas, las diferencias con las que operan las primarias y las secundarias en torno a situaciones espec&iacute;ficas de violencia, los momentos y espacios de la escuela en donde m&aacute;s se da esta problem&aacute;tica, c&oacute;mo hace la comunidad escolar para definir, detectar, atender y sancionar los episodios de violencias; todos &eacute;stos son aspectos que se deben continuar investigando, junto a muchos otros, hasta tener un banco de informaci&oacute;n suficiente para poder definir los criterios m&aacute;s adecuados para combatir la violencia. Y sin embargo, la problem&aacute;tica requiere la atenci&oacute;n pr&aacute;ctica inmediata, porque las investigaciones tienen sus tiempos necesarios, que dif&iacute;cilmente pueden responder a las urgencias de la acci&oacute;n. Habr&aacute; que aprovechar los saberes existentes, la experiencia de las ONG interesadas en el tema, las experiencias de los organismos gubernamentales que se ocuparon de realizar actividades para reducir la violencia en las escuelas, y los conocimientos acumulados en instancias de evaluaci&oacute;n como el INEE, que cuenta con el &uacute;nico estudio a nivel nacional. Y de los cientos o miles de actores que tienen cosas para decir, sin duda de gran utilidad. De todos los nombrados deben surgir las estrategias que den origen al esfuerzo nacional para reducir los distintos fen&oacute;menos que denominamos violencia en las escuelas.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">AVILES, Karina (2012, 31 de julio), "En unos d&iacute;as la SEP dar&aacute; a conocer medidas para evitar el <i>bullying", La Jornada,</i> secci&oacute;n Sociedad y Justicia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">BALLINAS, V&iacute;ctor (2012, 23 de julio), "Pide la Comisi&oacute;n Permanente diagn&oacute;stico sobre acoso y violencia en las escuelas", <i>La Jornada,</i> secci&oacute;n Sociedad y Justicia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BLAYA, Catherine (2006), <i>Violences y maltraitances en milieu scolaire,</i> Barcelona, Ed. Armand Colin.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5913717&pid=S0185-2698201200050001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Bullying, reflejo de una sociedad tolerante frente a actos violentos: especialistas", <i>La Jornada,</i> 1 de agosto de 2012, secci&oacute;n Sociedad y Justicia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5913719&pid=S0185-2698201200050001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CARRA, Cecile (2009), "Tendances europeennes de la recherche sur les violences et deviances en milieu scolaire. Acquis, problemes et perspectives", <i>International Journal of Violence and School,</i> n&uacute;m. 10, pp. 101&#45;115.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5913721&pid=S0185-2698201200050001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">COMENIO, Jan Amos (2003), <i>Did&aacute;ctica magna,</i> M&eacute;xico, Editorial Porr&uacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5913723&pid=S0185-2698201200050001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CONDE, Silvia (2011), <i>Entre el espanto y la ternura. Formar ciudadanos en contextos violentos,</i> M&eacute;xico, Ediciones Cal y Arena.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5913725&pid=S0185-2698201200050001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CORVERA Quevedo, Luis Javier (2011), <i>Influencia del narcotr&aacute;fico en la identidad juvenil. El caso de la preparatoria Dr. Salvador Allende de la Universidad Aut&oacute;noma de Sinaloa,</i> Tesis de Maestr&iacute;a en Educaci&oacute;n, Culiac&aacute;n, Universidad Aut&oacute;noma de Sinaloa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5913727&pid=S0185-2698201200050001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">DEBARBIEUX, Eric y Georges Fotinos (2010), "Violence et climat scolaire dans les &eacute;tablissements du second degr&eacute; en France. Une enquete quantitative aupr&egrave;s des personnels de direction des lyc&eacute;es et coll&egrave;ges", Bordeaux, Universite Victor Segalen Bordeaux 2/Observatoire International de la Violence &agrave; L'&eacute;cole.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5913729&pid=S0185-2698201200050001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&Oacute;MEZ Nashiki, Antonio (2005), "Violencia e instituci&oacute;n educativa", <i>Revista Mexicana de Investigaci&oacute;n Educativa,</i> vol. X, n&uacute;m. 26, pp. 693&#45;718.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5913731&pid=S0185-2698201200050001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GONZ&Aacute;LEZ Villarreal, Roberto (2011), <i>La violencia escolar. Una historia del presente,</i> M&eacute;xico, Universidad Pedag&oacute;gica Nacional, col. Horizontes Educativos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5913733&pid=S0185-2698201200050001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">"M&eacute;xico, primer lugar en "bullying" en secundaria: OCDE" (2012, 18 de junio), <i>Milenio,</i> 18 de junio de 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5913735&pid=S0185-2698201200050001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&Iacute;GUEZ, Daniel (2012), "Cavilaciones epistemol&oacute;gicas sobre el estudio de la violencia en las escuelas. El&iacute;as y el equilibrio entre nominalismo y positivismo" (mimeo).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5913737&pid=S0185-2698201200050001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Pseudo Boecio. Disciplina Escolar</i> (1990), Barcelona, PPU.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5913739&pid=S0185-2698201200050001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ZURITA Rivera, &Uacute;rsula (2012), "Las propuestas legislativas en torno a la violencia en las escuelas mexicanas", <i>Rayuela. Revista Iberoamericana sobre Infancia y Juventud en Lucha por sus Derechos,</i> a&ntilde;o 1, n&uacute;m. 5, pp. 215&#45;225.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5913741&pid=S0185-2698201200050001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>NOTAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> "CNDH contin&uacute;a trabajando para eliminar el <i>bullying".</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Cons&uacute;ltese el excelente art&iacute;culo sobre los intentos legislativos en este sentido de &Uacute;rsula Zurita Rivera (2012).</font></p>     ]]></body>
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