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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Historia de la educaci&oacute;n en Zacatecas I: problemas, tendencias e instituciones en el siglo XIX</i>. Ren&eacute; Amaro Pe&ntilde;aflores y Mar&iacute;a del Refugio Magallanes Delgado (coords.)</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mariana Ter&aacute;n Fuentes*</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Zacatecas, Universidad Pedag&oacute;gica Nacional Unidad 321, 2010</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigadora de la Universidad Aut&oacute;noma de Zacatecas. CE:</i> <a href="mailto:marianateranfuentes@yahoo.com.mx">marianateranfuentes@yahoo.com.mx</a>.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ren&eacute; Amaro y Mar&iacute;a del Refugio Magallanes coordinan una serie de ensayos relativos a la historia de la educaci&oacute;n en Zacatecas durante el siglo XIX. El volumen re&uacute;ne las aportaciones de Leonel Contreras, Ren&eacute; Amaro, Hugo Ibarra, Jos&eacute; Luis Acevedo, Olivia Hern&aacute;ndez y Mar&iacute;a del Refugio Magallanes. Los ensayos tienen en com&uacute;n la aportaci&oacute;n de pruebas documentales sobre distintos procesos educativos en la entidad zacatecana: todos se basan en la consulta de diversos archivos y bibliotecas municipales y estatales, unos para documentar los planes y programas de estudio de las instituciones decimon&oacute;nicas; otros para reflexionar sobre la laicidad, la moral p&uacute;blica y las virtudes del ciudadano de rep&uacute;blica liberal. Los autores dan cuenta de algunos de los conflictos derivados del proceso de secularizaci&oacute;n no s&oacute;lo entre autoridades eclesi&aacute;sticas y civiles, sino entre las mismas propuestas educativas, proceso que tuvo una de sus m&aacute;s significativas concreciones con la Ley Org&aacute;nica de Instrucci&oacute;n Primaria de 1897.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una perspectiva que se advierte en el conjunto de ensayos tiene que ver con una mirada diferente para explicar el largo siglo XIX. A contrapunto de las interpretaciones que hacen ver a M&eacute;xico en medio de la violencia debida a invasiones extranjeras, guerras, endeudamientos, pobreza, marginaci&oacute;n, desempleo y analfabetismo, el libro da cuenta de que es justo en este tiempo donde se van consolidando las instituciones republicanas del Estado&#150;naci&oacute;n mexicano. En particular se abordan las relativas a la educaci&oacute;n, orientadas bajo distintos paradigmas educativos a lo largo del siglo, entre los que destaca la importancia que tuvo la formaci&oacute;n de abogados en las primeras d&eacute;cadas del siglo XIX y el relevante papel que jug&oacute; el Instituto Literario de Zacatecas, establecido desde 1832 como Casa de Estudios de Jerez, bajo la iniciativa del gobernador del estado, Francisco Garc&iacute;a Salinas. Abogados necesarios, formados en el derecho can&oacute;nico, pero tambi&eacute;n en el derecho civil, como lo ha explicado en otras investigaciones Jos&eacute; Luis Acevedo Hurtado. Se trata, por tanto, del <i>paradigma humanista</i> que perme&oacute; todo el siglo XIX, definido por la formaci&oacute;n de recursos humanos en la disciplina del derecho a trav&eacute;s de las materias de derecho can&oacute;nico y civil, lat&iacute;n, ret&oacute;rica, gram&aacute;tica y moral. En estas asignaturas se repasaron libros de texto cl&aacute;sicos como el de Juan Sala, Heineccio y Benjam&iacute;n Constant que utilizados m&aacute;s all&aacute; de las aulas del viejo Instituto o en los espacios dedicados a la Academia de Humanidades, surtieron efecto y tuvieron influencia en las sesiones del Congreso local, en la formaci&oacute;n de reglamentos y c&oacute;digos para la administraci&oacute;n de la justicia, y de manera prol&iacute;fica, en la opini&oacute;n p&uacute;blica, donde se debat&iacute;an argumentos acerca de cu&aacute;l deber&iacute;a ser la mejor forma de gobierno: republicana, mon&aacute;rquica, centralista o federalista.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de ese paradigma, se desarroll&oacute; otro que puede ser denominado <i>paradigma metodol&oacute;gico de la reproducci&oacute;n en cadena,</i> en funci&oacute;n de la necesidad de ampliar la instrucci&oacute;n p&uacute;blica. Saber leer y escribir se convirtieron en preceptos constitucionales para lograr el estatus de ciudadano de la rep&uacute;blica. Se trata de un paradigma que tiene que ver m&aacute;s con el m&eacute;todo que con los contenidos: hacer leer y escribir a los j&oacute;venes y ni&ntilde;os, ense&ntilde;ar las operaciones aritm&eacute;ticas, memorizar los catecismos civiles y religiosos fueron algunos de los contenidos que se expandieron gracias al m&eacute;todo lancasteriano. Dicho m&eacute;todo se volvi&oacute; pol&iacute;tica educativa p&uacute;blica, al ser adoptado en las instituciones educativas mexicanas, de ah&iacute; su importancia. Aunque Leonel Contreras ya ha dado cuenta de ello en otros trabajos, con base en una vasta documentaci&oacute;n, en este libro que nos ocupa enuncia algunos de los problemas advertidos en la implementaci&oacute;n de escuelas de primeras letras en el periodo de tr&aacute;nsito del antiguo r&eacute;gimen a naci&oacute;n republicana, a partir de las relaciones entre autoridades, preceptores y padres de familia. Es innegable, como sostiene el autor, la inmediata herencia liberal del constitucionalismo gaditano: el Estado es el rector en la educaci&oacute;n de los ciudadanos. V&eacute;ase el art&iacute;culo 366 de la Constituci&oacute;n de 1812 donde se se&ntilde;ala que "en todos los pueblos de la monarqu&iacute;a se establecer&aacute;n escuelas de primeras letras en las que se ense&ntilde;ar&aacute; a los ni&ntilde;os a leer, a escribir y contar y el catecismo de la religi&oacute;n cat&oacute;lica, que comprender&aacute; tambi&eacute;n una breve exposici&oacute;n de las obligaciones civiles". Este fue el antecedente del cual se deriv&oacute; la municipalizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n que se fue consolidando con el sistema federal. Leonel Contreras hace un repaso general sobre las dos escuelas de primeras letras de la ciudad de Zacatecas y la de Mazapil, as&iacute; como la fundaci&oacute;n de la Escuela Normal "La Constituci&oacute;n" en 1825, para dar cuenta de sus principales problemas, del papel que tuvieron los ayuntamientos como los responsables de llevar a cabo tal empresa educativa, los presupuestos, las condiciones materiales en que se llev&oacute; a cabo la ense&ntilde;anza, los maestros contratados para tal efecto, los problemas continuos de financiamiento, y las solicitudes emitidas por los &oacute;rganos municipales dirigidas a la legislatura estatal para subsanar tanto maestros como materiales y presupuestos. El autor, sin embargo, deja pendiente un an&aacute;lisis documentado sobre las escuelas de primeras letras establecidas en el resto de los partidos de la entidad zacatecana.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un paradigma que se advierte con el correr del siglo XIX es el relativo a la diversificaci&oacute;n de los estudios en distintos niveles educativos. Un tema poco abordado por los historiadores de este campo es el que compete a los estudios preparatorios. Jos&eacute; Luis Acevedo Hurtado ofrece una interesante periodizaci&oacute;n basada en la propuesta liberal de C&aacute;diz de dividir la educaci&oacute;n en primera, segunda y tercera ense&ntilde;anzas, estructura que se fue distinguiendo con el paso del tiempo. Para la primera ense&ntilde;anza se definieron los contenidos de lectura, escritura, aritm&eacute;tica y catecismos; para la segunda, los conocimientos generales relativos a la comprensi&oacute;n de la civilizaci&oacute;n de una naci&oacute;n que preparar&iacute;a a los educandos para una fase de especializaci&oacute;n profesional contemplada en la tercera ense&ntilde;anza. El autor da cuenta de las modificaciones que sufri&oacute; esta estructura tripartita a partir de la introducci&oacute;n de nuevos libros de texto, de c&aacute;tedras, o de la supresi&oacute;n de algunas asignaturas. Acevedo Hurtado divide su exposici&oacute;n hist&oacute;rica en tres periodos (18121831, 1832&#150;1842, 1843&#150;1854), lo que permite explicar algunos de los rasgos que marcaron rupturas, como la creciente secularizaci&oacute;n en los contenidos de las materias, o las formas en que el federalismo en M&eacute;xico no fue s&oacute;lo un asunto de competencia por la soberan&iacute;a, sino de pugna entre los estados y la federaci&oacute;n por asumir la administraci&oacute;n p&uacute;blica de la educaci&oacute;n, ejemplo de lo cual fue la necesidad de uniformar a la educaci&oacute;n preparatoria y universitaria.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Utilidad, instrucci&oacute;n y ciudadan&iacute;a son los elementos vectores en el ensayo de Hugo Ibarra Ortiz al mostrar el significativo papel que tuvo la Escuela de Artes y Oficios en Guadalupe, Zacatecas, durante el periodo porfiriano. Se trata del <i>paradigma del hombre &uacute;til</i> a la naci&oacute;n a trav&eacute;s de la ense&ntilde;anza y aprendizaje de distintos oficios como dibujo, m&uacute;sica vocal e instrumental, telegraf&iacute;a, gimnasia, sastrer&iacute;a, carrocer&iacute;a, encuadernaci&oacute;n, carpinter&iacute;a, obraje, hilados y fragua. Este paradigma refiere a la manera en que el Estado, a trav&eacute;s de sus instituciones educativas, formaba hombres &uacute;tiles a la naci&oacute;n. La influencia m&aacute;s cercana al respecto, menciona el autor, fue el Conservatorio de Artes y Oficios de Par&iacute;s creado en 1873. El experimento de la Escuela de Artes y Oficios en el antiguo Colegio Apost&oacute;lico de Propaganda Fide de Guadalupe, Zacatecas, permiti&oacute; la entrada de nueva tecnolog&iacute;a, la competencia laboral entre aprendices y maestros, y la posibilidad de vincular a la educaci&oacute;n con los mercados regional y nacional. Ibarra Ortiz afirma que "ning&uacute;n graduado de la Escuela de Artes y Oficios se quedaba sin trabajo"; sin embargo, esta audaz afirmaci&oacute;n no se confirma con pruebas documentales. Ser&iacute;a interesante mostrar el impacto que tuvo la mencionada escuela en la estructura social y productiva en la entidad.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estas &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XIX se forma un nuevo paradigma relativo al <i>binomio educaci&oacute;n y ciencia,</i> cuya prueba m&aacute;s evidente est&aacute; en el Instituto Cient&iacute;fico y Literario de Zacatecas (su simiente fue la antigua Casa de Estudios de Jerez en 1832). Olivia Hern&aacute;ndez aborda la cuesti&oacute;n a trav&eacute;s del papel que tuvieron las nuevas c&aacute;tedras para estudios preparatorios como &aacute;lgebra, geometr&iacute;a, mec&aacute;nica, qu&iacute;mica, biolog&iacute;a, l&oacute;gica; o la introducci&oacute;n de materias en la formaci&oacute;n de abogados como derecho constitucional comparado y filosof&iacute;a del derecho. El Instituto Cient&iacute;fico fue literalmente un laboratorio para una generaci&oacute;n de hombres de ciencia que se valieron de nuevos m&eacute;todos y herramientas para la observaci&oacute;n de la naturaleza y del universo. El caso del cient&iacute;fico Jos&eacute; &Aacute;rbol y Bonilla es muy conocido, ya que implement&oacute; un m&eacute;todo de observaci&oacute;n y an&aacute;lisis en agricultura, astronom&iacute;a y meteorolog&iacute;a y en 1884 asisti&oacute; a la Exposici&oacute;n de Nueva Orleans como delegado de Zacatecas para participar con una colecci&oacute;n de minerales formada desde el propio Instituto Cient&iacute;fico. Este hecho fue muy significativo para la clase pol&iacute;tica zacatecana bajo el gobierno de Jes&uacute;s Ar&eacute;chiga.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;D&oacute;nde qued&oacute;, en este paradigma cientificista, el catecismo del padre Jer&oacute;nimo Ripalda? Pregunta ociosa, pero no menor, porque remite a la transformaci&oacute;n cultural y educativa en la sociedad decimon&oacute;nica. Estaba claro, en las postrimer&iacute;as del siglo XIX, que la educaci&oacute;n era un asunto de Estado y de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, t&oacute;pico de materia constitucional, conflicto permanente con la Iglesia y asunto relacionado con la competencia por las partidas presupuestales. El Estado era el rector del proyecto educativo mexicano. El proceso de laicizaci&oacute;n estudiado por Ren&eacute; Amaro y Mar&iacute;a del Refugio Magallanes permite observar que este nuevo escenario nacional no estuvo exento de conflictos y disensos. La competencia entre autoridades eclesi&aacute;sticas y civiles por educar a los ni&ntilde;os y j&oacute;venes fue una constante que atraves&oacute; al siguiente siglo. A pesar de la existencia de instituciones educativas particulares, los datos que muestra Ren&eacute; Amaro expresan con contundencia el incremento de escuelas p&uacute;blicas y de presupuestos a la educaci&oacute;n; y la vigorosa pol&iacute;tica municipal por encargarse de la administraci&oacute;n y funcionamiento de sus escuelas elementales (asunto que podr&iacute;a haberse comparado en el mismo volumen con el cap&iacute;tulo de Leonel Contreras Betancourt).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reflexiones que nos ofrece Mar&iacute;a del Refugio Magallanes Delgado sobre la moral p&uacute;blica ciudadana, discutida en los congresos nacionales de educaci&oacute;n celebrados entre 1882 y 1910, representan una rica veta de an&aacute;lisis para entender las preocupaciones que tuvieron las instituciones y actores educativos para diferenciar y establecer l&iacute;mites claros entre moral p&uacute;blica y moral religiosa. Magallanes Delgado se pregunta una cuesti&oacute;n central: &iquest;por qu&eacute; es importante el control de la moral?, y analiza las dos posiciones m&aacute;s controvertidas al respecto a trav&eacute;s del debate p&uacute;blico expresado tanto en los congresos nacionales como en la praxis institucional educativa en el estado de Zacatecas durante el porfiriato. Los que argumentaban sobre la importancia de mantener la educaci&oacute;n religiosa en las escuelas de primeras letras sosten&iacute;an que la moral religiosa era pilar del bien com&uacute;n, transversal a todo el conjunto de las instituciones; en cambio los que abogaban por una educaci&oacute;n cient&iacute;fica y laica argumentaban que la educaci&oacute;n religiosa deb&iacute;a guardarse en los templos y en los hogares porque, se argumentaba, la educaci&oacute;n confesional no hab&iacute;a garantizado erradicar a los criminales, quienes seguramente hab&iacute;an asistido a escuelas cat&oacute;licas. Esa era la posici&oacute;n de quienes defend&iacute;an la moral laica controlada por el Estado mexicano a trav&eacute;s de sus instituciones sociales y educativas.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien el libro da cuenta de algunas de las tendencias observadas en el campo educativo a lo largo del siglo XIX en Zacatecas, deja pendientes reflexiones generales que articulen, por ejemplo, el problema de la diversidad de paradigmas en la educaci&oacute;n, la yuxtaposici&oacute;n de esos paradigmas y su evoluci&oacute;n, pero tambi&eacute;n su regresi&oacute;n. Tal vez sea un problema de nuestras historiograf&iacute;as siempre ver el car&aacute;cter evolutivo de los procesos (de menos a m&aacute;s, de lo simple a lo complejo, de lo religioso a lo secular, de lo conservador a lo liberal), sean educativos, sociales, pol&iacute;ticos o culturales.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estoy de acuerdo con Ren&eacute; Amaro cuando sostiene que la historiograf&iacute;a local sobre la educaci&oacute;n se caracteriza por su car&aacute;cter emp&iacute;rico. Tambi&eacute;n comparto con &eacute;l en que hace falta una consistente actualizaci&oacute;n bibliogr&aacute;fica que nos permita a los estudiosos de este campo abrir y enriquecer arcos de interpretaci&oacute;n. Quedan varios ejercicios por hacer que pueden aportar explicaciones m&aacute;s complejas, como la historia comparada de la educaci&oacute;n o la interconexi&oacute;n de varios campos de la historia (como el pol&iacute;tico, econ&oacute;mico, social, demogr&aacute;fico) para entender, con miradas caleidosc&oacute;picas, el fen&oacute;meno educativo. Como ejemplo de estos an&aacute;lisis podemos mencionar los nexos entre movilizaci&oacute;n popular, constitucionalismo e instituciones educativas que expliquen c&oacute;mo se fue colando el liberalismo en la cultura pol&iacute;tica zacatecana durante el siglo XIX, o el continuo problema, propio del sistema federal mexicano, en torno a las competencias administrativas municipales, estatales y federales, en particular las que impactan en la planeaci&oacute;n, organizaci&oacute;n, coordinaci&oacute;n y vigilancia de las escuelas de primeras letras.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo hecho hasta ahora significa una ardua labor acad&eacute;mica encabezada por Ren&eacute; Amaro tanto en la Universidad Aut&oacute;noma de Zacatecas como en la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional unidad 321, e implica la formaci&oacute;n de un equipo profesional de historiadores dedicados a la l&iacute;nea de la historia de la educaci&oacute;n; la investigaci&oacute;n de distintos acervos documentales, bibliogr&aacute;ficos y hemerogr&aacute;ficos; la discusi&oacute;n con colegas, donde el aprendizaje es rec&iacute;proco; la participaci&oacute;n continua en seminarios y congresos nacionales e internacionales y la formaci&oacute;n de recursos humanos interesados en las instituciones educativas decimon&oacute;nicas, ya que estos estudios fungir&aacute;n como puentes para continuar con ese inter&eacute;s en el siglo XX. Gracias a este esfuerzo de a&ntilde;os es posible plantear que la l&iacute;nea de la historia social de la educaci&oacute;n est&aacute; en construcci&oacute;n y puede ser un nicho favorable que caracterice ya a la historiograf&iacute;a contempor&aacute;nea en Zacatecas.</font></p>      ]]></body>
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