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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La relación entre educación superior y mercado de trabajo en México: Una breve contextualización]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La relaci&oacute;n entre educaci&oacute;n superior y mercado de trabajo en M&eacute;xico. Una breve contextualizaci&oacute;n</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Alejandro M&aacute;rquez Jim&eacute;nez*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Doctor en Educaci&oacute;n por la Universidad Aut&oacute;noma de Aguascalientes. Actualmente es investigador en el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educaci&oacute;n (IISUE) de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM) y colabora con la Direcci&oacute;n General de Evaluaci&oacute;n Institucional en la misma instituci&oacute;n. Sus l&iacute;neas de investigaci&oacute;n son: econom&iacute;a de la educaci&oacute;n y pol&iacute;ticas educativas. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (nivel I) y del Seminario de Educaci&oacute;n Superior de la UNAM. Es autor de diversos trabajos y entre los m&aacute;s recientes se encuentran: (2010), "Modelos alternativos para el financiamiento de las universidades p&uacute;blicas mexicanas", en D. Caz&eacute;s, E. Ibarra y L. Porter (coords.), Las universidades p&uacute;blicas mexicanas en el a&ntilde;o 2030: examinando presentes, imaginando futuros, M&eacute;xico, UAM&#45;Cuajimalpa/CEIICH&#45;UNAM, pp. 235&#45;289; (2010), "Sistemas de indicadores educativos: su utilidad en el an&aacute;lisis de los problemas educativos", Revista Electr&oacute;nica Sin&eacute;ctica, n&uacute;m. 35, pp. 1&#45;25; (2009), "Los beneficios p&uacute;blicos y privados de la educaci&oacute;n y sus implicaciones en las pol&iacute;ticas para la educaci&oacute;n superior", en H. Mu&ntilde;oz (coord.), La universidad p&uacute;blica en M&eacute;xico, M&eacute;xico, SES&#45;UNAM/Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a, pp. 169&#45;199.</i> CE: <a href="mailto:amj08@unam.mx">amj08@unam.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recepci&oacute;n: 1 de junio de 2011    <br> 	Aceptaci&oacute;n: 6 de julio de 2011</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El documento analiza la relaci&oacute;n que se establece entre la educaci&oacute;n superior y el mercado de trabajo en M&eacute;xico, destacando el problema del desajuste entre la oferta y la demanda de profesionistas en el mercado laboral. A partir del an&aacute;lisis de diversas fuentes oficiales de informaci&oacute;n sobre la situaci&oacute;n del empleo en M&eacute;xico, se concluye que el problema del desajuste es un hecho que se manifiesta a trav&eacute;s del desempleo y el subempleo, si bien, existen problemas con su conceptualizaci&oacute;n y formas de medici&oacute;n. No obstante que actualmente los profesionistas, principalmente los m&aacute;s j&oacute;venes, son quienes en mayor medida afrontan el problema del desempleo, se demuestra que a largo plazo son &eacute;stos quienes reciben los mayores beneficios del mercado laboral. Asimismo, se se&ntilde;ala que este problema de desajuste tiene un car&aacute;cter estructural que dif&iacute;cilmente puede ser resuelto &uacute;nicamente por el sistema educativo. Su soluci&oacute;n involucra necesariamente la participaci&oacute;n de otros sectores sociales (empresas y gobierno).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Educaci&oacute;n superior, Profesionistas , Mercado de trabajo, Desempleo y subempleo</font>.</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya desde el inicio del siglo XXI, muchas de las creencias sobre el impacto positivo de la educaci&oacute;n en el desarrollo tanto individual como social eran puestas en duda (De Ibarrola, 2005). Hoy en d&iacute;a es cada vez m&aacute;s frecuente aceptar lo que empez&oacute; a se&ntilde;alarse desde los a&ntilde;os noventa respecto de que la educaci&oacute;n, aun cuando es un factor necesario, no es suficiente para promover por s&iacute; misma el desarrollo y la justicia social (Filmus, 1992; De Ibarrola, 2005).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un aspecto que nutre la p&eacute;rdida de expectativas sobre la educaci&oacute;n es el desajuste que se presenta en relaci&oacute;n con el mercado de trabajo, generando los problemas de desempleo y subempleo que se viven en diversas partes del mundo. Movimientos como el recientemente ocurrido en Portugal<sup><a href="#notas">1</a></sup> resaltan esta parad&oacute;jica situaci&oacute;n, pues a pesar de que generacionalmente los j&oacute;venes est&aacute;n cada vez m&aacute;s educados, aumentan los problemas para incorporarse al mercado de trabajo. En M&eacute;xico, desde hace tiempo, los diarios han prestado especial atenci&oacute;n a esta circunstancia, destacando en sus titulares que son los profesionistas los m&aacute;s afectados por el aumento del desempleo (Moreno, 2009) y que cerca de un tercio de los mismos est&aacute;n subempleados (S&aacute;nchez, 2010; Gonz&aacute;lez, 2011).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo este contexto, se han planteado diversas conjeturas sobre el papel que le corresponde a la educaci&oacute;n superior en este escenario. En visiones contrapuestas, hay quienes la asumen como responsable, por estar desfasada de los nuevos requerimientos del mercado de trabajo; y en el otro extremo, hay quienes la eximen para atribuir culpabilidad a otros &aacute;mbitos, sea el econ&oacute;mico o el pol&iacute;tico, por ejemplo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considerando lo anterior, el prop&oacute;sito de este trabajo consiste en presentar un breve an&aacute;lisis sobre la relaci&oacute;n que se establece entre la educaci&oacute;n superior y el mercado de trabajo en M&eacute;xico, destacando el problema que se asume como m&aacute;s acuciante en esta relaci&oacute;n: el desajuste entre la oferta y la demanda de profesionistas en el mercado de trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo se estructura en cuatro apartados: 1) en el primero se presenta una breve contextualizaci&oacute;n sobre el desempleo y subempleo de los profesionistas en M&eacute;xico, as&iacute; como algunos problemas que existen con respecto a la definici&oacute;n y medici&oacute;n de estos aspectos; 2) en el segundo, se brinda un panorama general sobre la situaci&oacute;n del empleo de los profesionistas en M&eacute;xico de 2000&#45;2010; 3) en el tercero, se analiza el papel que, desde diversas perspectivas, se atribuye a las instituciones de educaci&oacute;n superior (IES) en esta situaci&oacute;n y, 4) finalmente, se realizan algunos comentarios que procuran poner en perspectiva la viabilidad de las propuestas que se han realizado para que las IES afronten los problemas del desajuste entre la oferta y la demanda de profesionistas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONTEXTUALIZACI&Oacute;N Y ALGUNOS PROBLEMAS PARA LA MEDICI&Oacute;N DEL DASAJUSTE ENTRE LA OFERTA Y LA DEMANDA DE LOS PROFESIONISTAS EN  M&Eacute;XICO</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de iniciar el siglo, en nuestro pa&iacute;s ya exist&iacute;an indicios del desajuste entre la oferta y la demanda de profesionistas (Lorey, 1993 y 1997; Mu&ntilde;oz, 1998 y 2001). Esta situaci&oacute;n se confirmar&iacute;a en 2003, con el amplio estudio realizado bajo los auspicios de la Asociaci&oacute;n Nacional de Universidades e Instituciones de Educaci&oacute;n Superior (ANUIES), en tres vol&uacute;menes coordinados por Enrique Hern&aacute;ndez Laos. Dicho estudio brindar&iacute;a un panorama bastante detallado de la situaci&oacute;n del mercado de trabajo de los profesionistas para el periodo 1990&#45;2000. Entre sus resultados destacan dos aspectos: a) la confirmaci&oacute;n de una sobreoferta de profesionistas, que provoc&oacute; que cerca de 135 mil de &eacute;stos (aproximadamente 7 por ciento del total) estuvieran subemplea&#45;dos, desempe&ntilde;ando actividades por debajo de su nivel de formaci&oacute;n; y b) el se&ntilde;alamiento de que este problema se manifestaba de forma diferente en las distintas regiones del pa&iacute;s. Con respecto al segundo punto, se observ&oacute; que mientras las regiones menos desarrolladas de pa&iacute;s (sur y sureste) ten&iacute;an un d&eacute;ficit de profesionistas, las m&aacute;s desarrolladas (norte y centro) presentaban una sobreoferta cercana a 10 por ciento del total de profesionistas existentes en cada regi&oacute;n. Un caso extremo lo representaba la Zona Metropolitana de la Ciudad de M&eacute;xico, regi&oacute;n donde se estim&oacute; en poco m&aacute;s de 50 por ciento el volumen de los profesionistas que desempe&ntilde;aban actividades que no requer&iacute;an su nivel de formaci&oacute;n, es decir, hab&iacute;a casi dos profesionistas por cada empleo que requer&iacute;a una formaci&oacute;n de nivel superior (ANUIES, 2003).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posteriormente, en 2005, el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y Geograf&iacute;a (INEGI), con base en los resultados del Censo General de Poblaci&oacute;n y Vivienda del a&ntilde;o 2000, present&oacute; una serie de estudios monogr&aacute;ficos por entidad federativa sobre la situaci&oacute;n ocupacional de los profesionistas. Sus resultados permitieron apreciar lo siguiente: a) cerca de 80 por ciento de los profesionistas formaban parte de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa; b) las tasas de desempleo no eran mayores a 2 por ciento; c) las ocupaciones que desempe&ntilde;aban algunos de ellos (aproximadamente 14 por ciento) no correspond&iacute;an a su nivel de formaci&oacute;n; d) los profesionistas se concentraban en el sector servicios de la econom&iacute;a (cerca de 70 por ciento); y e) la situaci&oacute;n ocupacional de los profesionistas no era homog&eacute;nea, pues tend&iacute;a a variar en funci&oacute;n de las diferentes entidades federativas del pa&iacute;s, las caracter&iacute;sticas de los sujetos (g&eacute;nero y grupo de edad, por ejemplo) y la disciplina en que se formaron.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto relevante que ocurri&oacute; en 2005 fue el inicio de la aplicaci&oacute;n de las Encuestas Nacionales de Ocupaci&oacute;n y Empleo (ENOE) realizadas por el INEGI, que sustituyeron a las encuestas que se hab&iacute;an venido aplicando con anterioridad (Encuesta Nacional de Empleo y Encuesta Nacional de Empleo Urbano). La nueva encuesta tuvo cambios metodol&oacute;gicos importantes, incluy&oacute; nuevos rubros de informaci&oacute;n y su aplicaci&oacute;n tendi&oacute; a ser m&aacute;s frecuente (trimestral), mejorando el seguimiento de la situaci&oacute;n del empleo en el pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n en 2005 se cre&oacute; por decreto presidencial el Observatorio Laboral Mexicano (OLM), que depender&iacute;a de la Secretar&iacute;a del Trabajo y Previsi&oacute;n Social (STPS) y cuya funci&oacute;n consistir&iacute;a en "recabar, gestionar y procesar datos de encuestas y registros administrativos a nivel nacional sobre las caracter&iacute;sticas de la demanda y la oferta de empleo" (STPS, 2005). No obstante, desde su creaci&oacute;n el nuevo organismo centrar&iacute;a su atenci&oacute;n particularmente en los profesionistas. Con base en las nuevas encuestas aplicadas por el INEGI, el OLM tendi&oacute; a brindar informaci&oacute;n sobre el n&uacute;mero de profesionistas ocupados por disciplina, entidades federativas y sector de actividad econ&oacute;mica, as&iacute; como sobre sus ingresos y la concordancia de sus ocupaciones con respecto a la educaci&oacute;n que recibieron. Un aspecto que resalta de los informes del OLM consiste en demostrar que son ampliamente diversas las condiciones laborales de los profesionistas en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, aunque ahora se cuenta con m&aacute;s y mejores fuentes de informaci&oacute;n sobre las condiciones laborales de los profesionistas en el pa&iacute;s, es frecuente encontrar diferencias en los datos que reportan las agencias gubernamentales, los investigadores y los medios de comunicaci&oacute;n, lo cual tiende a producir cierto desconcierto frente a las distintas cifras que se manejan al respecto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso del desempleo, por ejemplo, para el a&ntilde;o 2000 se manejaron dos datos oficiales: el proveniente del Censo General de Poblaci&oacute;n y Vivienda y el de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE). En ambos casos, la definici&oacute;n del desempleo se refiere a la "poblaci&oacute;n desocupada abierta" o "desempleo abierto", que hace alusi&oacute;n a las personas de 12 y m&aacute;s a&ntilde;os que no laboraron o lo hicieron menos de una hora en la semana de referencia (fecha en que se aplica la encuesta) y que declaran haber buscado trabajo activamente en el mes previo a la semana de levantamiento, o bien entre uno y dos meses atr&aacute;s, aun cuando no hayan buscado empleo en el &uacute;ltimo mes por causas ligadas al mercado de trabajo, pero que est&eacute;n dispuestas a incorporarse de inmediato (INEGI, Glosario). Por su parte, en la ENOE, que inicia su aplicaci&oacute;n en 2005, se utiliza el t&eacute;rmino "poblaci&oacute;n desocupada", para referirse a las personas de 14 a&ntilde;os y m&aacute;s que no estando ocupadas (o que hayan trabajado menos de una hora) en la semana de referencia, declaran haber buscado incorporarse a alguna actividad econ&oacute;mica, en alg&uacute;n momento del &uacute;ltimo mes transcurrido (INEGI, Glosario). Como se puede observar, aunque las definiciones se parecen entre s&iacute; y resultan semejantes a los criterios establecidos por la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo,<sup><a href="#notas">2</a></sup> no son exactamente iguales; por ello, siempre es conveniente conocer la fuente de donde proviene la informaci&oacute;n, la fecha del levantamiento y la definici&oacute;n precisa de lo que en cada momento se denota como desempleo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, debido a que desde 2005 el INEGI reporta en sus tabulados b&aacute;sicos los datos de la poblaci&oacute;n con educaci&oacute;n media superior y superior de forma conjunta, algunos medios de comunicaci&oacute;n han propiciado cierta confusi&oacute;n al atribuir los resultados de este grupo como si &uacute;nicamente se tratara de los profesionistas. Baste con el ejemplo siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desempleo "noquea" a profesionistas. El 35% de los trabajadores con estudios superiores qued&oacute; desocupado en diciembre de 2008; en contraste, s&oacute;lo el 8.6% de poblaci&oacute;n con primaria incompleta fue desempleado (Moreno, 2009).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al subempleo, el asunto es todav&iacute;a m&aacute;s complejo, pues el t&eacute;rmino y las metodolog&iacute;as empleadas para su estimaci&oacute;n tienen muchas m&aacute;s variantes. El uso m&aacute;s frecuente concuerda con la definici&oacute;n establecida por la OIT, que considera a las personas ocupadas que no alcanzan su nivel de pleno empleo, es decir, a las que pese haber trabajado o haber contado con un empleo durante la semana de referencia, expresan su voluntad de trabajar "mejor" o "de forma m&aacute;s adecuada", y se encuentran disponibles para hacerlo (OIT, 2011b).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La definici&oacute;n de la OIT alude principalmente a lo que se denota como subempleo visible por horas (o duraci&oacute;n); sin embargo, no considera al denominado subempleo invisible por ingreso. Este &uacute;ltimo se define como el porcentaje de la poblaci&oacute;n ocupada que recibe ingresos por debajo de una cierta l&iacute;nea de ingresos o del valor de un l&iacute;mite m&iacute;nimo de consumo (Verdera, 1995).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, con anterioridad a 2005, frecuentemente se utiliz&oacute; el t&eacute;rmino de subempleo para referirse a lo que en las Encuestas Nacionales de Empleo se defin&iacute;a como: "tasa de condiciones cr&iacute;ticas de ocupaci&oacute;n". Esta tasa incorporaba tanto el subempleo visible por horas como el invisible por ingreso, ya que se refer&iacute;a a la proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n ocupada que se encontraba trabajando menos de 35 horas a la semana por razones de mercado y la que laboraba m&aacute;s de 48 horas semanales ganando de 1 a 2 salarios m&iacute;nimos, o bien la que trabajaba m&aacute;s de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario m&iacute;nimo. A partir de 2005, las ENOE adoptaron el t&eacute;rmino de "poblaci&oacute;n subocupada", si bien ahora, en concordancia con la OIT, s&oacute;lo se considera a las personas ocupadas que declaran tener la necesidad y disponibilidad de ofertar m&aacute;s tiempo de trabajo de lo que su ocupaci&oacute;n actual les permite.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro significado com&uacute;n del t&eacute;rmino de subempleo coincide con el que brinda el Diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola, donde se indica que "subemplear" se refiere al acto de "emplear a alguien en un cargo o puesto inferior al que su capacidad le permitir&iacute;a desempe&ntilde;ar" (Diccionario de la Lengua Espa&ntilde;ola&#45;vig&eacute;sima segunda edici&oacute;n). Asimismo, el t&eacute;rmino se ha utilizado para referirse a la poblaci&oacute;n (profesionistas principalmente) que desempe&ntilde;a una ocupaci&oacute;n que no tiene relaci&oacute;n con los estudios que cursaron.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &aacute;mbito de la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica realizada en centros, institutos e instituciones de educaci&oacute;n superior, el concepto de desempleo usualmente mantiene el significado que le brindan las agencias gubernamentales como el INEGI, si bien com&uacute;nmente se cuestiona el hecho de que se considere como ocupadas a las personas que hayan trabajado al menos una hora en la semana previa al levantamiento de la encuesta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El caso del subempleo tambi&eacute;n es diferente, pues aunque se alude habitualmente a alguna de las definiciones se&ntilde;aladas anteriormente, las metodolog&iacute;as para estimarla pueden ser muy diferentes, raz&oacute;n por la cual existen amplias diferencias en los datos que se reportan sobre este problema. En algunas ocasiones, el t&eacute;rmino se emplea para hacer referencia a la poblaci&oacute;n ocupada que carece de prestaciones sociales o para referirse a los ocupados en el denominado sector informal de la econom&iacute;a, que por definici&oacute;n carecen de prestaciones sociales. En otros casos se utiliza para aludir espec&iacute;ficamente a los profesionistas que desempe&ntilde;an ocupaciones que se consideran por debajo de su nivel de formaci&oacute;n, aspecto que en la literatura sobre el tema se denota como sobreeducaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, aunque las cifras de desempleo que se manejan en el pa&iacute;s usualmente no presentan grandes variaciones, en el tiempo pueden reflejar diferencias debido al cambio del grupo de poblaci&oacute;n que se utiliza como referencia para su medici&oacute;n, pues como se se&ntilde;al&oacute;, hasta el a&ntilde;o 2000 se utiliz&oacute; a la poblaci&oacute;n de 12 y m&aacute;s a&ntilde;os, en tanto que desde 2005 se consider&oacute; a la poblaci&oacute;n de 14 y m&aacute;s a&ntilde;os. No obstante, esto no tiene implicaciones para la medici&oacute;n del desempleo de los profesionistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La medici&oacute;n del subempleo, principalmente en el caso de los profesionistas, es diferente, puesto que adem&aacute;s de las distintas definiciones que se utilizan, hay grandes variantes en las metodolog&iacute;as empleadas para su medici&oacute;n, lo que, a su vez, incide en que haya grandes discrepancias en las estimaciones que se hacen al respecto. Por ejemplo, Mu&ntilde;oz (1998 y 2001) estima que en la d&eacute;cada de los ochenta hab&iacute;a aproximadamente cuatro profesionales por cada puesto de trabajo que requer&iacute;a este nivel de formaci&oacute;n, lo que implicar&iacute;a un porcentaje de subempleo de 300 por ciento. Con datos de 1996, Zamudio (1997) estimar&iacute;a que para ese a&ntilde;o, 12.6 por ciento de los profesionales desempe&ntilde;aban ocupaciones por abajo de su nivel de formaci&oacute;n. Por su parte, el estudio de la ANUIES (2003) que ya se refiri&oacute; anteriormente maneja una cifra de <i>7</i> por ciento para el periodo 1990&#45;2000, mientras que Becerril (2005), con datos del 2000, calcula el subempleo en 60 por ciento. A su vez, Burgos (2008), trabajando con muestras de egresados de la Universidad de Sonora, estima que 25 por ciento se desempe&ntilde;aba en ocupaciones que no concordaban con los estudios que realizaron y 21 por ciento ten&iacute;an puestos que no requer&iacute;an estudios universitarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El OLM no utiliza el t&eacute;rmino de subocupaci&oacute;n, sin embargo, es la &uacute;nica instancia que brinda informaci&oacute;n frecuente sobre la correspondencia que existe entre las ocupaciones que desempe&ntilde;an los profesionistas y los estudios que realizaron. Sus resultados indican que 69 por ciento de los profesionistas se dedican a actividades que concuerdan con sus estudios; si bien, existen amplias diferencias por &aacute;rea de estudio y por carreras (OLM, 2011).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se puede observar, las cifras sobre el desempleo y el subempleo de los profesionistas pueden ser muy diversas, lo cual resalta la importancia de conocer las caracter&iacute;sticas de las fuentes de informaci&oacute;n y las metodolog&iacute;as utilizadas para estimarlas, a fin de conocer con precisi&oacute;n a qu&eacute; se est&aacute; haciendo alusi&oacute;n en cada momento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n se presenta un panorama general sobre la situaci&oacute;n del empleo de los profesionistas en M&eacute;xico del a&ntilde;o 2000 al 2010, utilizando la informaci&oacute;n de agencias gubernamentales como el INEGI y el OLM, pues ante la diversidad de resultados, &eacute;stos son los que reportan las fuentes oficiales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>PANORAMA GENERAL SOBRE LA SITUACI&Oacute;N DEL EMPLEO DE LOS PROFESIONISTAS EN M&Eacute;XICO, 2000&#45;2010</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto de la relaci&oacute;n entre la oferta y demanda de profesionistas en M&eacute;xico en el periodo comprendido entre 2000 y 2010, un primer aspecto a destacar es la forma como la expansi&oacute;n educativa sigue provocando modificaciones en el perfil educativo de la poblaci&oacute;n ocupada. En este periodo, los cambios pueden observarse principalmente en los extremos, pues mientras que sigue disminuyendo la participaci&oacute;n porcentual de los trabajadores sin escolaridad (en 3.3 puntos porcentuales), aumenta la correspondiente a la poblaci&oacute;n con estudios superiores (en 4.4 puntos porcentuales). Por su parte, la participaci&oacute;n porcentual de los trabajadores con educaci&oacute;n b&aacute;sica y media superior se mantiene casi sin cambios durante el periodo (<a href="#g1">Gr&aacute;fica 1</a>).</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g1"></a></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><i><img src="/img/revistas/peredu/v33nspe/a15g1.jpg"></i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las tasas de desempleo muestran que &eacute;ste se increment&oacute; durante el periodo, afectando de forma generalizada a toda la poblaci&oacute;n; si bien los m&aacute;s afectados fueron los profesionistas, cuyo nivel aument&oacute; 4.2 puntos porcentuales en el periodo. Despu&eacute;s se ubican los trabajadores con estudios de nivel medio superior que aumentan su nivel de desempleo en 3.8 puntos porcentuales y los que tienen educaci&oacute;n b&aacute;sica, que lo aumentaron en 3.5 puntos. Los menos afectados fueron las personas sin escolaridad, que s&oacute;lo aumentaron su nivel de desempleo en 2.2 puntos. Cabe advertir que el desempleo se agrav&oacute; debido a la crisis econ&oacute;mica de 2008, provocando que en sus momentos m&aacute;s &aacute;lgidos incluso rebasara el 6 por ciento de desempleo global.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g2"></a></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/peredu/v33nspe/a15g2.jpg"></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con el subempleo, que se incorpora como indicador a partir de las ENOE en 2005 y alude al denominado desempleo visible por horas, se aprecia que son los profesionistas los menos afectados, seguidos por la poblaci&oacute;n con estudios de nivel medio superior. En este caso, los trabajadores con educaci&oacute;n b&aacute;sica y los que no tienen estudios son los m&aacute;s afectados seguidos por la poblaci&oacute;n con estudios de nivel medio superior. En este caso, los trabajadores con educaci&oacute;n b&aacute;sica y los que no tienen estudios son los m&aacute;s afectados (<a href="#g3">Gr&aacute;fica 3</a>).</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g3"></a></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/peredu/v33nspe/a15g3.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 69 por ciento de los profesionistas desempe&ntilde;an actividades que concuerdan con los estudios que realizaron, si bien los que cursaron carreras cuyo campo de trabajo es m&aacute;s espec&iacute;fico y regulado, como es el caso de quienes se dedican a la educaci&oacute;n o al cuidado de la salud, presentan un mayor nivel de concordancia (pr&oacute;ximo al 90 por ciento), mientras que en carreras econ&oacute;mico&#45;administrativas muestran un menor nivel de concordancia, siendo que cerca de 40 por ciento de estos profesionistas se dedican a actividades que no tienen relaci&oacute;n con sus estudios (<a href="./img/revistas/peredu/v33nspe/a15g4.jpg" target="_blank">Gr&aacute;fica 4</a>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los datos anteriores brindan una imagen poco alentadora del mercado de trabajo de los profesionistas; sin embargo, como se&ntilde;al&oacute; en 2009 el subsecretario de Educaci&oacute;n Superior, Rodolfo Tuir&aacute;n, esta situaci&oacute;n no debe ser motivo de desaliento, pues a la larga son los que obtienen mayores beneficios al incorporarse al mercado de trabajo (Notimex, 2009).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cierta medida el subsecretario tiene raz&oacute;n, pues existen evidencias que llevan a considerar que pese al agravamiento de las condiciones laborales que ofrece el mercado de trabajo, son los profesionistas quienes obtienen m&aacute;s beneficios. Para empezar, la escolaridad incrementa significativamente las oportunidades de participar en el mercado de trabajo: en 2010, mientras que 74 por ciento de las personas con estudios de nivel superior formaban parte de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa, este porcentaje desciende a cerca de 60 por ciento para los trabajadores con educaci&oacute;n media superior, a 57 por ciento para los que tienen estudios de nivel b&aacute;sico y llega hasta 41 por ciento para las personas sin escolaridad. Asimismo, las personas con educaci&oacute;n superior son quienes tienen mayores probabilidades de acceder a mejores salarios: en 2010, cerca de 55 por ciento de los profesionistas ten&iacute;an ingresos superiores a 3 salarios m&iacute;nimos, mientras que este porcentaje disminuye a 30 por ciento para las personas con estudios de nivel medio superior, a 18 por ciento para los que tienen hasta educaci&oacute;n b&aacute;sica y s&oacute;lo llega a 6 por ciento para las personas que no tienen estudios (<a href="/img/revistas/peredu/v33nspe/a15g5.jpg" target="_blank">Gr&aacute;ficas 5</a> y <a href="/img/revistas/peredu/v33nspe/a15g6.jpg" target="_blank">6</a>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recapitulando a partir de la informaci&oacute;n anterior, se pueden considerar los siguientes puntos:</font></p>     <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a)  La informaci&oacute;n disponible y los estudios que se han realizado al respecto confirman la existencia de un desajuste entre la oferta y la demanda de egresados que provoca que &eacute;stos enfrenten mayores problemas para incorporarse adecuadamente al mercado de trabajo.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) Los grupos m&aacute;s educados (con educaci&oacute;n media superior y superior) presentan las tasas m&aacute;s altas de desempleo; no obstante, algunos trabajos de investigaci&oacute;n (Zamudio, 1997; M&aacute;rquez, 2010) muestran evidencias de que el desempleo de los profesionistas afecta particularmente a los j&oacute;venes y tiende a disminuir con el paso del tiempo, hasta adquirir niveles semejantes a los que presentan los grupos de menor escolaridad. Una posible explicaci&oacute;n al denominado "desempleo ilustrado" (De Ibarrola, 2005) parte de considerar que los j&oacute;venes que adquieren altos niveles de escolaridad provienen de familias mejor situadas socioecon&oacute;micamente que les permiten afrontar durante periodos m&aacute;s largos los costos asociados a la b&uacute;squeda de un trabajo que cubra lo mejor posible sus expectativas. Al carecer de este apoyo, los j&oacute;venes provenientes de familias menos favorecidas se ven m&aacute;s presionados para incorporarse lo m&aacute;s pronto posible al mercado de trabajo, aun a costa de tener que aceptar las precarias condiciones que se les ofrecen. Este efecto explicar&iacute;a las diferencias en las tasas de desempleo que presentan las zonas urbanas y rurales, por ejemplo, puesto que, aun cuando en las zonas rurales se concentra la poblaci&oacute;n con menor nivel de ingresos y de escolaridad, usualmente son los que presentan las tasas m&aacute;s bajas de desempleo y ello, a pesar de las precarias condiciones que les ofrece el mercado de trabajo (Tokman, 2004; OCE, 2005). De esta forma, entre m&aacute;s pobres, los individuos tienen mayor presi&oacute;n para incorporarse al mercado laboral aun a costa de aceptar condiciones bastante precarias de ocupaci&oacute;n; por su parte, considerando la informaci&oacute;n sobre el subempleo visible por horas, como se observ&oacute;, son los profesionistas los menos expuestos a esta situaci&oacute;n.</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) El subempleo tiene problemas en su definici&oacute;n que redundan en su medici&oacute;n. Los criterios aceptados por la OIT para su c&aacute;lculo s&oacute;lo se circunscriben al denominado desempleo visible por horas, por lo cual se considera que las mediciones oficiales que usualmente se manejan por parte de los pa&iacute;ses, ocultan una parte importante de la precarizaci&oacute;n de las condiciones laborales, sea por los paup&eacute;rrimos niveles de ingresos que se ofrecen a trabajadores que cubren o sobrepasan lo que las normas establecen como una jornada laboral completa, o porque los empleos no corresponden a los niveles de especializaci&oacute;n de la fuerza de trabajo. Esto redunda en que los estudios que abordan esta problem&aacute;tica, en su af&aacute;n de incorporar alguno de los aspectos se&ntilde;alados, obtengan resultados distintos y con diferencias bastante amplias en la medici&oacute;n de este problema.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, hay posiciones que consideran que las conceptualizaciones sobre el subempleo que mantienen una visi&oacute;n est&aacute;tica sobre la forma como se relaciona la educaci&oacute;n con la estructura de las ocupaciones del mercado de trabajo, niegan los cambios que desde las empresas se pueden estar produciendo para ajustar las ocupaciones a los mayores niveles de formaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n. Esto, en cierta forma, explicar&iacute;a las diferencias salariales positivas que presentan los profesionistas con respecto a los trabajadores de menor escolaridad, aun cuando desempe&ntilde;en ocupaciones que aparentemente pueden resultar similares. En este sentido, se entender&iacute;a que el aumento de las competencias de los trabajadores promovida por la expansi&oacute;n escolar crear&iacute;a su propia demanda en el mercado de trabajo, puesto que las empresas realizan ajustes para aprovechar las mayores competencias de los trabajadores m&aacute;s educados y, en consecuencia, les ofrecen mayores retribuciones (Mercado y Planas, 2005). Por consiguiente, de asumir esta posici&oacute;n, las formas tradicionales de medir el subempleo a partir de una visi&oacute;n est&aacute;tica de los puestos y las ocupaciones resultar&iacute;an insuficientes. Una medici&oacute;n adecuada tendr&iacute;a que partir de la consideraci&oacute;n respecto del nivel de las competencias que son requeridas por cada una de las ocupaciones, en forma mucho m&aacute;s espec&iacute;fica.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">d) Aun cuando las condiciones laborales se han venido precarizando, los profesionistas contin&uacute;an siendo los mejor librados en su relaci&oacute;n con el mercado de trabajo: este nivel educativo les brinda mayores probabilidades de incorporarse al mercado laboral<sup><a href="#notas">3</a></sup> y de acceder a las ocupaciones m&aacute;s prestigiosas, adem&aacute;s de que tienden a percibir los salarios m&aacute;s altos. Respecto de los ingresos de los profesionistas, los estudios de tasas de rendimiento econ&oacute;mico de la escolaridad que se han realizado para la poblaci&oacute;n mexicana, muestran consistentemente que la educaci&oacute;n contin&uacute;a siendo una inversi&oacute;n rentable para los individuos y para la sociedad: si bien se aprecia que los rendimientos han venido disminuyendo en el tiempo y llegan a ser afectados por los periodos de crisis econ&oacute;mica, aqu&eacute;lla sigue proporcionando rendimientos positivos en t&eacute;rminos individuales y sociales. Asimismo, estos estudios confirman que los m&aacute;s educados son los que tienden a obtener las tasas de rendimiento educativo m&aacute;s altas (Barceinas, 2002; L&oacute;pez&#45;Acevedo, 2004; Barceinas y Raymond, 2006; Ordaz, 2007; Villareal, 2010).</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un contexto que ha tenido como tel&oacute;n de fondo las recurrentes crisis econ&oacute;micas y el avance de los procesos que procuran flexibilizar las condiciones laborales orientados bajo el paradigma neoliberal, las condiciones de los trabajadores mexicanos se han venido precarizando, aumentando con ello los niveles de desempleo y, principalmente, de subempleo. Pese al avance de estos problemas, como se observ&oacute;, la educaci&oacute;n contin&uacute;a siendo un elemento fundamental para ampliar las posibilidades de participar en el mercado de trabajo y de aspirar a mejores condiciones en el mismo. No obstante, si no se toman medidas al respecto, es probable que los desajustes entre la educaci&oacute;n y el mercado laboral se incrementen generando efectos negativos para los trabajadores, lo cual es m&aacute;s visible en el caso de los desajustes que se encuentran entre la oferta y la demanda de profesionistas en el pa&iacute;s. &iquest;Qu&eacute; medidas se podr&iacute;an tomar para evitarlo?, y &iquest;qu&eacute; papel le corresponder&iacute;a jugar a las instituciones de educaci&oacute;n superior ante esta situaci&oacute;n? Estas son algunas de las cuestiones que se abordan en el siguiente apartado, particularmente con la intenci&oacute;n de aportar elementos que contribuyan a reflexionar sobre los rumbos que ser&iacute;an m&aacute;s pertinentes para avanzar en la posible soluci&oacute;n de estos problemas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL PAPEL DE LAS INSTITUCIONES DE EDUCACI&Oacute;N SUPERIOR ANTE LOS DESAJUSTES ENTRE LA OFERTA Y LA DEMANDA DE PROFESIONISTAS EN  M&Eacute;XICO</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos pr&aacute;cticos se pueden percibir al menos cuatro posturas bastante definidas sobre las causas a las que se atribuye el desajuste que se presenta entre la oferta y la demanda de profesionistas en nuestro pa&iacute;s.<sup><a href="#notas">4</a></sup> A continuaci&oacute;n se presentan estos cuatro planteamientos, prestando especial atenci&oacute;n al papel que se atribuye a la educaci&oacute;n superior en la generaci&oacute;n y en la posible soluci&oacute;n a los problemas de desempleo y subempleo de los profesionistas.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Entre las posturas m&aacute;s difundidas se encuentra la que tiende a considerar que la causa de los problemas se debe al mal funcionamiento de las IES, pues se considera que &eacute;stas se encuentran desfasadas con respecto a los nuevos requerimientos del sector productivo, mismo que se percibe inmerso en procesos de cambio bastante din&aacute;micos que impactan los procesos de producci&oacute;n y organizaci&oacute;n del trabajo al interior de las empresas. Cambios que responden, a su vez, al efecto de la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica, la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y los impactos de la denominada sociedad del conocimiento en los procesos productivos. Al respecto, algunos de los aspectos a los que se atribuye el mal funcionamiento de las IES son: a) la mala calidad de los procesos de formaci&oacute;n; b) la falta de actualizaci&oacute;n de planes y programas de estudio; c) la carencia de elementos en los planes y programas de estudio para que los egresados adquieran habilidades y competencias que, m&aacute;s all&aacute; de los conocimientos disciplinares, los preparen para adaptarse a nuevos &aacute;mbitos de desarrollo profesional y formas de organizaci&oacute;n del trabajo. En este sentido, incluso ha llegado a plantearse la necesidad de que los egresados adquieran capacidades que les permitan ser innovadores o hasta generar sus propios empleos; y d) la ausencia de medidas encaminadas a reorientar la oferta educativa que evite la alta concentraci&oacute;n de la matr&iacute;cula en carreras que muestran niveles elevados de saturaci&oacute;n en el mercado de trabajo, as&iacute; como de iniciativas para crear nuevas carreras, combinaciones de las existentes que respondan mejor y de manera m&aacute;s flexible a las nuevas exigencias del mercado laboral y/o ampliar la matr&iacute;cula de carreras que se ajusten mejor a los avances del conocimiento y que integren procesos de alto valor agregado (como por ejemplo: biotecnolog&iacute;a, gen&oacute;mica, mecatr&oacute;nica, microelectr&oacute;nica y telecomunicaciones).</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo esta perspectiva, la soluci&oacute;n a los problemas de los profesionistas para integrarse al mercado de trabajo parece ser simple, pues el supuesto del cual se parte es que de alguna forma los empleos a los que podr&iacute;an acceder los egresados ya existen y los est&aacute;n esperando; siendo as&iacute;, en la medida en que las IES realicen los ajustes que se les solicitan, los profesionistas podr&iacute;an acceder a las ocupaciones sin mayores problemas. Sin embargo, en la realidad esto no parece ser tan simple, ya que las evidencias apuntan a se&ntilde;alar que en el sector productivo y en el gobierno radica tambi&eacute;n parte del problema, y de mostrarlo se encargan las otras perspectivas que se presentan a continuaci&oacute;n.</font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Otra de las posturas tiende a eximir a las IES de la generaci&oacute;n del problema, pero s&oacute;lo para ubicarlo en el desempe&ntilde;o que durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha tenido el sector empresarial, al cual se culpa de no ser capaz de generar nuevas fuentes de trabajo productivo. Ello debido a: a) la falta de visi&oacute;n para afrontar los costos de la modernizaci&oacute;n de su planta productiva, la m&iacute;nima o nula inversi&oacute;n que realizan en investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica, la falta de iniciativa para adoptar y/o desarrollar nuevas tecnolog&iacute;as en planta y equipo, as&iacute; como para llevar adelante procesos de reorganizaci&oacute;n del trabajo; b) la poca preocupaci&oacute;n que muestran para invertir en la capacitaci&oacute;n de los recursos humanos; c) la falta de vinculaci&oacute;n que tienen las empresas con el sector acad&eacute;mico; d) la alta dependencia de bienes de capital de procedencia extranjera; e) la falta de iniciativa para innovar su mercadotecnia y la comercializaci&oacute;n de sus productos, limitando as&iacute; su capacidad para ampliar su mercado interno y externo; f) la falta de iniciativa para asumir riesgos y gestionar financiamientos; y g) la carencia de estrategias para vincularse con otras empresas (nacionales o extranjeras) y generar <i>cl&uacute;ster</i> de producci&oacute;n.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta perspectiva, aunque usualmente se reconoce la amplia segmentaci&oacute;n que presenta el sector empresarial, se asume que en mayor o menor medida las empresas cubren algunas de las caracter&iacute;sticas anteriores. Incluso, cuando se alude al sector m&aacute;s desarrollado de las empresas, se percibe que sus procesos de modernizaci&oacute;n, antes que generar nuevos puestos de trabajo, han tendido a desplazar fuerza de trabajo mediante el uso de nuevas tecnolog&iacute;as. En otros casos tambi&eacute;n se les culpa de precarizar las condiciones de trabajo mediante la implementaci&oacute;n de nuevas formas de contrataci&oacute;n, como son la subrogaci&oacute;n de servicios o la contrataci&oacute;n por tiempos definidos.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. La tercera perspectiva ubica la causa de los desajustes en las pol&iacute;ticas que ha venido aplicando desde el siglo pasado el gobierno federal. Se afirma que la adopci&oacute;n de las pol&iacute;ticas propuestas por el dec&aacute;logo del "Consenso de Washington" (entre ellas, la adopci&oacute;n de una pol&iacute;tica fiscal que privilegia el control de la inflaci&oacute;n y el d&eacute;ficit del sector p&uacute;blico, el reordenamiento de las prioridades del gasto p&uacute;blico, las reformas impositivas y la apertura comercial, as&iacute; como las prerrogativas que se brindan a la inversi&oacute;n extranjera), han limitado considerablemente la capacidad del sector p&uacute;blico y privado para invertir en los sectores que permitir&iacute;an promover la generaci&oacute;n de empleo. Por un lado, se se&ntilde;ala que la premura con que se realizaron los tratados de libre comercio pusieron en desventaja a las empresas que no ten&iacute;an el capital suficiente para invertir y afrontar la competencia de los productos y servicios extranjeros. Por otro lado, el control del gasto p&uacute;blico limit&oacute; la capacidad del gobierno para apoyar el desarrollo de sectores de la econom&iacute;a (como el campo) y de grupos empresariales (mediana, peque&ntilde;a y micro empresas) que no contaban con los recursos para invertir en la modernizaci&oacute;n de su planta productiva.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otro &aacute;mbito, se asume que las pol&iacute;ticas que han tendido a flexibilizar las condiciones del trabajo, la reorientaci&oacute;n de la pol&iacute;tica social y la contenci&oacute;n del gasto p&uacute;blico constituyen factores que tambi&eacute;n han influido negativamente en las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n, en general, y en la precarizaci&oacute;n de las condiciones de los trabajadores, en particular. Asimismo, se se&ntilde;ala la falta de una pol&iacute;tica orientada al desarrollo de la educaci&oacute;n superior, la ciencia y la tecnolog&iacute;a, limitando con ello la posibilidad de desarrollar y consolidar un sistema de ciencia y tecnolog&iacute;a con capacidad para innovar los procesos de producci&oacute;n de las empresas mexicanas, lo cual tambi&eacute;n tendr&iacute;a impacto en la generaci&oacute;n de empleos altamente productivos.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo una visi&oacute;n as&iacute;, no son pocas las voces que exigen un cambio en el modelo de desarrollo que fue adoptado desde hace m&aacute;s de tres d&eacute;cadas, algunas a&ntilde;orando el retorno del modelo del "Estado de bienestar", y otras apelando a la puesta en marcha de alternativas que tiendan a ampliar los sistemas de seguridad social de la poblaci&oacute;n y la generaci&oacute;n de empleos productivos.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. La cuarta perspectiva parte de una visi&oacute;n m&aacute;s integral desde donde se percibe que los tres sectores antes mencionados forman parte del problema y por ello, tambi&eacute;n de la soluci&oacute;n. Esta visi&oacute;n se sustenta en el modelo de la "triple h&eacute;lice" propuesto por Etzkwotiz y Leydesdorff (1995; 1996) y que ha venido cobrando importancia desde los noventa. Bajo esta perspectiva se considera que las universidades y la industria se han desarrollado como esferas institucionales relativamente separadas y distintas; sin embargo, bajo el contexto actual han venido asumiendo tareas que anteriormente eran dominio de la otra. En este sentido, la idea de la tripe h&eacute;lice es hacer expl&iacute;citas y organizar estas relaciones para generar un mayor impacto en la innovaci&oacute;n y el desarrollo econ&oacute;mico de la sociedad. Aunque existen diferentes modelos sobre c&oacute;mo establecer la relaci&oacute;n entre los tres actores involucrados (gobierno, universidad e industria), el m&aacute;s popular establece a la universidad como centro, cuyo papel consiste en realizar sus actividades de investigaci&oacute;n y desarrollo basadas en principios acad&eacute;micos, a la industria como fuente de financiamiento y demandas espec&iacute;ficas basadas en sus actividades comerciales que procuran la generaci&oacute;n de nuevos negocios y productos, y el gobierno, cuyo papel es ser gestor de las condiciones pol&iacute;ticas y del marco regulatorio de las relaciones entre las instituciones anteriores, as&iacute; como el de ser el generador de los entornos propicios para el crecimiento econ&oacute;mico. En la versi&oacute;n original, el modelo considera cuatro etapas: la primera consiste en las transformaciones internas que cada uno de los sectores debe realizar para favorecer sus relaciones; la segunda consiste en generar mecanismos que permitan la influencia de un sector a otro, como por ejemplo, el establecimiento de programas gubernamentales que propicien la vinculaci&oacute;n entre las universidades y las empresas; la tercera implica la creaci&oacute;n de redes trilaterales y organismos que permitan la interacci&oacute;n entre los tres sectores; y la cuarta se refiere a las sinergias o efectos recurrentes que las nuevas relaciones producen en las esferas institucionales y en la sociedad en general (Etzkwotiz y Leydesdorff, 1996).</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo tal perspectiva, se asume que la triple h&eacute;lice ser&iacute;a capaz de generar un c&iacute;rculo virtuoso favorable para la innovaci&oacute;n y el desarrollo cient&iacute;fico, as&iacute; como para el crecimiento econ&oacute;mico de la sociedad. No obstante, para funcionar se requiere eliminar las reticencias que tienen los distintos sectores para relacionarse entre ellos y establecer mecanismos y normas que eviten la concentraci&oacute;n del control y de los beneficios en un sector en particular. Lo anterior ser&iacute;a especialmente necesario para las universidades, pues se requerir&iacute;a asegurar que este proceso no limite su capacidad para cubrir las diferentes funciones que realizan en la sociedad o que puedan quedar expuestas a que poderes f&aacute;cticos asuman el control de sus funciones y su desarrollo.</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La presentaci&oacute;n de estas cuatro posturas procur&oacute; tener un car&aacute;cter expositivo con la intenci&oacute;n de mostrar la parte de responsabilidad que tienen los tres sectores involucrados (IES, empresas y gobierno) en la generaci&oacute;n del problema de desajuste entre la oferta y la demanda de profesionistas en M&eacute;xico. Este problema constituye un asunto que dif&iacute;cilmente puede ser resuelto de manera individual para encontrar una soluci&oacute;n se requiere, necesariamente, de la participaci&oacute;n de todos los sectores y de que cada uno de ellos realice la tarea que le corresponde, pues s&oacute;lo as&iacute; se podr&aacute; generar una respuesta m&aacute;s integral y no soluciones parciales que, a manera de parches, tratan de aplicarse por separado en cada uno de los sectores y cuyos resultados terminan por ser limitados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>COMENTARIOS FINALES</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo al prop&oacute;sito de este trabajo, el an&aacute;lisis llevado a cabo permiti&oacute; mostrar que el problema del desajuste entre la oferta y la demanda de profesionistas es un hecho, si bien existen problemas con su conceptualizaci&oacute;n y formas de medici&oacute;n, lo que genera bastantes confusiones. En t&eacute;rminos del desempleo, aunque generalmente se aceptan los criterios establecidos por la OIT, frecuentemente se cuestiona el hecho de considerar a una persona como ocupada por haber laborado una hora en la semana de referencia, pues se afirma que &eacute;ste es un criterio muy laxo que oculta la verdadera situaci&oacute;n que afronta la poblaci&oacute;n. Con respecto al subempleo, hay muchas m&aacute;s formas de conceptualizarlo y, en raz&oacute;n de ello, de determinar la magnitud del problema. La OIT opt&oacute;, tambi&eacute;n en este caso, por una definici&oacute;n bastante laxa que s&oacute;lo considera al denominado subempleo visible por horas, es decir, a quienes laboran menos de 35 horas a la semana por cuestiones de mercado, pero que manifiestan su disponibilidad de trabajar m&aacute;s tiempo en caso de tener la posibilidad. Al respecto, se considera que la forma de medir el subempleo subestima su magnitud, pues oculta factores directamente relacionados con las precarias condiciones bajo las cuales la poblaci&oacute;n se ocupa, y que tienen que ver con el ingreso y el tiempo que destinan a las jornadas laborales, pues muchos trabajadores, aunque trabajan jornadas normales o m&aacute;s que eso, perciben salarios muy bajos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a los profesionistas, se observa que ellos son los que m&aacute;s afrontan el problema del desempleo, principalmente los m&aacute;s j&oacute;venes; sin embargo, existen razones para considerar que esto est&aacute; relacionado con la capacidad que les brindan sus familias o redes sociales para afrontar durante periodos m&aacute;s largos los costos asociados a la b&uacute;squeda de un trabajo que cubra lo mejor posible sus expectativas, pues a largo plazo, su nivel de desempleo disminuye y se nivela con los que presentan los grupos de trabajadores con menor escolaridad. Por otro lado, tambi&eacute;n se observ&oacute; que los primeros son los que reciben los mayores beneficios del mercado de trabajo, pues tienen las mayores probabilidades de incorporarse a &eacute;l y reciben salarios m&aacute;s altos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante lo anterior, resulta contradictorio que los profesionistas vean cada vez m&aacute;s limitadas sus oportunidades laborales, pues una de las formas a trav&eacute;s de las cuales pueden contribuir al desarrollo del pa&iacute;s es, precisamente, mediante el ejercicio de su carrera profesional. En este sentido, aunque hay diversas propuestas para entender las causas de los problemas que aquejan la participaci&oacute;n de los profesionistas en el sector productivo, como se&ntilde;ala Mu&ntilde;oz (2006), todo apunta a considerar que el problema tiene un origen estructural cuya soluci&oacute;n necesariamente involucra la participaci&oacute;n de diferentes actores (IES, empresas y gobierno) y no a alguno de ellos en particular. En este sentido, la propuesta de la triple h&eacute;lice constituye una soluci&oacute;n posible; sin embargo, se requiere vencer muchos obst&aacute;culos para no quedar s&oacute;lo como un "deber ser" y constituirse realmente en una medida viable para solucionar los problemas de desvinculaci&oacute;n entre las IES y el sector productivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para llegar a dicho escenario, cada sector requiere hacer lo que le corresponde en coordinaci&oacute;n con los otros. Bajo este contexto, las IES, desde hace tiempo, han tenido que afrontar un contexto m&aacute;s demandante y en respuesta a ello han tenido que sujetarse a una serie de reformas. Para el mejoramiento de su calidad, se han tenido que someter a burocr&aacute;ticos procesos de evaluaci&oacute;n y acreditaci&oacute;n (D&iacute;az Barriga <i>et al.,</i> 2008); sin embargo, no se perciben cambios sustanciales con respecto a la calidad acad&eacute;mica que brindan, ni con respecto a las mayores oportunidades laborales que podr&iacute;an tener sus egresados. Asimismo, reciben m&uacute;ltiples presiones para que ajusten sus planes y programas de estudio en funci&oacute;n de un contexto laboral que se asume imbuido en cambios vertiginosos producidos por una econom&iacute;a centrada en los avances del conocimiento; no obstante, como se&ntilde;ala De la Garza (2010), en realidad las empresas mexicanas son ampliamente heterog&eacute;neas y la mayor&iacute;a de ellas ha carecido de la iniciativa y los medios para modernizar sus plantas productivas. Por ello, lo mejor es ser precavido y realizar los ajustes que resulten necesarios a sus actividades de formaci&oacute;n e investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica, pero considerando a los diferentes segmentos que integran al sector productivo mexicano. En este sentido, no solamente se trata de ajustarse a los requerimientos del sector moderno de la econom&iacute;a, sino tambi&eacute;n de los segmentos m&aacute;s rezagados que demandar&iacute;an el apoyo de los profesionistas para avanzar en su consolidaci&oacute;n y desarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente cabr&iacute;a resaltar que, pese al avance que han tenido los problemas de desempleo y subempleo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el valor e importancia de la educaci&oacute;n para encontrarles soluci&oacute;n es algo que no debe ponerse en duda; si bien, debe reconocerse que esta tarea es algo que no puede solucionar por s&iacute; misma. En raz&oacute;n de ello, es menester procurar la comunicaci&oacute;n con otros sectores a fin de encontrar soluciones m&aacute;s integrales a estos problemas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ANUIES (2003), <i>Mercado laboral de profesionistas en M&eacute;xico: Desagregaci&oacute;n regional y estatal de la informaci&oacute;n. Diagn&oacute;stico 1990&#45;2000,</i> vol. I, II, III y IV, M&eacute;xico, ANUIES.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898788&pid=S0185-2698201100050001500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barceinas, F. (2002), "Endogeneidad y rendimientos de la educaci&oacute;n", <i>Estudios Econ&oacute;micos,</i> vol. 18, n&uacute;m. 1, pp. 79&#45;131.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898790&pid=S0185-2698201100050001500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barceinas, F. y J.L. Raymond (2006), "Capital humano y desigualdad del ingreso en M&eacute;xico, 1984&#45;2000", <i>Investigaci&oacute;n Econ&oacute;mica,</i> vol. LXV, n&uacute;m. 256, pp. 71&#45;102.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898792&pid=S0185-2698201100050001500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Becerril, G. (2005), <i>Subutilizaci&oacute;n de los profesionistas en M&eacute;xico, 2000,</i> Tesis de Maestr&iacute;a en Poblaci&oacute;n, M&eacute;xico, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) sede M&eacute;xico, en: <a href="http://conocimientoabierto.flacso.edu.mx/medios/tesis/becerril_g.pdf" target="_blank">http://conocimientoabierto.flacso.edu.mx/medios/tesis/becerril_g.pdf</a> (consulta: 4 de febrero de 2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898794&pid=S0185-2698201100050001500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Burgos, B. (2008), "Sobreeducaci&oacute;n y desfase de conocimientos en el mercado laboral de profesionistas", <i>Revista de la Educaci&oacute;n Superior,</i> vol. XXXVII, n&uacute;m. 148, pp. 57&#45;68.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898796&pid=S0185-2698201100050001500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De Ibarrola, M. (2005), "Educaci&oacute;n y trabajo", <i>Revista Mexicana de Investigaci&oacute;n Educativa,</i> vol. 10, n&uacute;m. 25, pp. 303&#45;313.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898798&pid=S0185-2698201100050001500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la Garza, E. (2010), "La construcci&oacute;n socioecon&oacute;mica del mercado de trabajo de profesionistas", en <i>Conferencias Magistrales del X Congreso Nacional de Investigaci&oacute;n Educativa,</i> Veracruz, COMIE, pp. 26&#45;57.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898800&pid=S0185-2698201100050001500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">D&iacute;az Barriga, A., F. D&iacute;az Barriga y M.C. Barr&oacute;n (2008), <i>Impacto de la evaluaci&oacute;n en la educaci&oacute;n superior mexicana. Un estudio en las universidades p&uacute;blicas estatales,</i> M&eacute;xico, UNAM&#45;IISUE/ANUIES/Plaza y Vald&eacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898802&pid=S0185-2698201100050001500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Etzkowitz, H. y L. Leydesdorff (1995), "The Triple Helix: University&#45;industry&#45;government relations", <i>Easst Review,</i> vol. 14, n&uacute;m. 1, en: <a href="http://www.easst.net/review/marchl995.sht-ml" target="_blank">http://www.easst.net/review/marchl995.sht&#45;ml</a> (consulta: 19 de marzo de 2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898804&pid=S0185-2698201100050001500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Etzkowitz, H. y L. Leydesdorff (1996), "The Future Location of Research: A triple helix of university&#45;industry&#45;government relations II", <i>Easst Review,</i> vol. 15, n&uacute;m. 4, en: <a href="http://www.easst.net/review/decl996.shtml" target="_blank">http://www.easst.net/review/decl996.shtml</a> (consulta: 19 de marzo de 2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898806&pid=S0185-2698201100050001500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Filmus, D. (1992), <i>Demandas populares por educaci&oacute;n,</i> Buenos Aires, AIQUE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898808&pid=S0185-2698201100050001500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gera&ccedil;&atilde;o &agrave; Rasca (2011), <i>Manifiesto de la generaci&oacute;n precaria,</i> en: <a href="http://geracaoenrascada.word-press.com" target="_new">http://geracaoenrascada.word&#45;press.com</a> (consulta: 30 de abril de 2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898810&pid=S0185-2698201100050001500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gobierno de M&eacute;xico&#45;STPS (2005), "Decreto por el que se crea con car&aacute;cter de permanente el Observatorio Laboral Mexicano", <i>Diario Oficial de la Federaci&oacute;n,</i> 3 de marzo, en: <a href="http://www.observatoriolaboral.gob.mx/work/sites/ola/resources/LocalContent/657/l/decreto.pdf" target="_blank">http://www.observatoriolaboral.gob.mx/work/sites/ola/resources/LocalContent/657/l/decreto.pdf</a> (consulta: 23 de febrero de 2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898812&pid=S0185-2698201100050001500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez, R. (2011), "Subocupados, un tercio de profesionistas", <i>La Jornada,</i> 25 de mayo, p. 18, en: <a href="http://www.jornada.unam.mx/2011/05/25/index.php?section=politica&article=018n1pol" target="_blank">http://www.jornada.unam.mx/2011/05/25/index.php?section=politica&amp;article=018n1pol</a> (consulta: 27 de mayo de 2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898814&pid=S0185-2698201100050001500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">INEGI (2000), <i>Encuesta Nacional de Empleo, tercer trimestre 2000,</i> en: <a href="http://www.inegi.org.mx" target="_blank">http://www.inegi.org.mx</a> (consulta: 15 de abril de 2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898816&pid=S0185-2698201100050001500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">INEGI (2010), <i>Encuesta Nacional de Ocupaci&oacute;n y Empleo, tercer trimestre 2010,</i> en: <a href="http://www.inegi.org.mx" target="_blank">http://www.inegi.org.mx</a> (consulta: 15 de abril de 2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898818&pid=S0185-2698201100050001500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&oacute;pez&#45;Acevedo, G. (2004), "Mexico: Evolution of Earnings Inequality and Rates of Returns to Education (1988&#45;2002)", <i>Estudios Econ&oacute;micos,</i> vol. 19, n&uacute;m. 2, pp. 211&#45;284.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898820&pid=S0185-2698201100050001500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lorey, D. (1993), <i>The University System: Economic development in Mexico since 1929,</i> Stanford, Stanford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898822&pid=S0185-2698201100050001500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lorey, D. (1997), "Graduados universitarios y empleo en Jalisco desde 1950", <i>Revista de la Educaci&oacute;n Superior,</i> n&uacute;m. 103, julio&#45;septiembre, en: <a href="http://web.anuies.mx/anuies/revsup/reslO3/txt4.htm" target="_blank">http://web.anuies.mx/anuies/revsup/reslO3/txt4.htm</a> (consulta: 20 de mayo de 2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898824&pid=S0185-2698201100050001500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;rquez, A. (2010), "Desocupaci&oacute;n de los profesionistas en M&eacute;xico: elementos para una reflexi&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de lo aparente", ponencia presentada en el X Congreso Nacional de Investigaci&oacute;n Educativa, Veracruz, COMIE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898826&pid=S0185-2698201100050001500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mercado, A. y J. Planas (2005), "Evoluci&oacute;n del nivel de estudios de la oferta de trabajo en M&eacute;xico. Una comparaci&oacute;n con la Uni&oacute;n Europea", <i>Revista Mexicana de Investigaci&oacute;n Educativa,</i> vol. 10, n&uacute;m. 25, pp. 315&#45;343.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898828&pid=S0185-2698201100050001500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moreno, T. (2009), "Desempleo 'noquea' a profesionistas", <i>CNN Expansi&oacute;n,</i> en: <a href="http://www.cnnexpansion.com/mi-carrera/2009/01/22/desempleo-noquea-a-profesionistas" target="_blank">http://www.cnnexpansion.com/mi&#45;carrera/2009/01/22/desempleo&#45;noquea&#45;a&#45;profesionistas</a> (consulta: 23 de enero de 2009).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898830&pid=S0185-2698201100050001500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mu&ntilde;oz, C. (1998), "Efectos de la escolaridad en la fuerza de trabajo", en P. Latap&iacute; (coord.), <i>Un siglo de la educaci&oacute;n en M&eacute;xico,</i> tomo I, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, Biblioteca Mexicana, pp. 175&#45;198.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898832&pid=S0185-2698201100050001500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mu&ntilde;oz, C. (2001), "Implicaciones de la escolaridad en la calidad del empleo", en Enrique Pieck (coord.), <i>Los j&oacute;venes y el trabajo: la educaci&oacute;n frente a la exclusi&oacute;n social,</i> M&eacute;xico, UIA/IMJ/ UNICEF/CINTERFOR&#45;OIT/RET/CONALEP, pp. 155&#45;200.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898834&pid=S0185-2698201100050001500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mu&ntilde;oz, C. (2006), "Determinantes de la empleabilidad de los j&oacute;venes universitarios y alternativas para promoverla", <i>Papeles de Poblaci&oacute;n,</i> n&uacute;m. 4, pp. 75&#45;89.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898836&pid=S0185-2698201100050001500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Notimex (2009), "Rechaza SEP que desempleo en profesionistas deba desalentarlos", <i>Milenio,</i> 6 de febrero, en: <a href="http://www.milenio.com/node/162343" target="_blank">http://www.milenio.com/node/162343</a> (consulta: 9 de febrero de 2009).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898838&pid=S0185-2698201100050001500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">OCE (2005), <i>Subempleo y trabajo decente,</i> 14 de abril, en: <a href="http://www.observatorio.org/comunicados/debate009.html" target="_blank">http://www.observatorio.org/comunicados/debate009.html</a> (consulta: 12 de octubre de 2010).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898840&pid=S0185-2698201100050001500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">OIT (2011a), <i>Empleo y desempleo,</i> en: <a href="http://www.ilo.org/global/statistics-and-databases/statistics-overview-and-topics/employment-and-unemployment/lang~es/index.htm" target="_blank">http://www.ilo.org/global/statistics-and-databases/statistics-overview-and-topics/employment-and-unemployment/lang~es/index.htm</a> (consulta: 14 de abril de 2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898842&pid=S0185-2698201100050001500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">OIT (2011b), <i>Subempleo,</i> en: <a href="http://www.ilo.org/global/statistics-and-databases/statistics-overview-and-topics/employment-and-unemployment/lang--es/index.htm" target="_blank">http://www.ilo.org/global/statistics&#45;and&#45;databases/statistics&#45;overview&#45;and&#45;topics/employment&#45;and&#45;unemployment/lang&#150;&#150;es/index.htm</a> (consulta: 26 de mayo de 2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898844&pid=S0185-2698201100050001500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">OLM (2011), <i>Tendencias del empleo profesional, cuarto trimestre de 2010,</i> en: <a href="http://www.observatoriolaboral.gob.mx/wb/ola/ola_tendencias_del_empleo_profesional" target="_blank">http://www.observatoriolaboral.gob.mx/wb/ola/ola_tendencias_del_empleo_profesional</a> (consulta: 14 de marzo de 2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898846&pid=S0185-2698201100050001500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ordaz, J.L. (2007), <i>M&eacute;xico: capital humano e ingresos. Retornos a la educaci&oacute;n, 1994&#45;2005,</i> M&eacute;xico, sede subregional de la CEPAL en M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898848&pid=S0185-2698201100050001500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&aacute;nchez, J. (2010), "Subempleados ascienden a 3.5 millones: CNC", <i>El Universal,</i> 8 de febrero, en: <a href="http://www.eluniversal.com.mx/notas/657118.html" target="_blank">http://www.eluniversal.com.mx/notas/657118.html</a> (consulta: 20 de noviembre de 2010).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898850&pid=S0185-2698201100050001500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>          <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tokman, V. (2004), <i>Una voz en el camino. Empleo y equidad en Am&eacute;rica Latina: 40 a&ntilde;os de b&uacute;squeda,</i> Santiago de Chile, FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898852&pid=S0185-2698201100050001500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Verdera, F. (1995), "Propuestas de redefinici&oacute;n de la medici&oacute;n del subempleo y el desempleo y de nuevos indicadores sobre la situaci&oacute;n ocupacional en Lima" (documento de trabajo), Lima, Oficina Internacional del Trabajo, en: <a href="http://www.oit.org.pe/WDMS/bib/publ/doctrabAit_022.pdf" target="_blank">http://www.oit.org.pe/WDMS/bib/publ/doctrabAit_022.pdf</a> (consulta: 24 de febrero de 2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898854&pid=S0185-2698201100050001500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Villarreal, E.M. (2010), "Evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de los rendimientos educativos en M&eacute;xico: 1987&#45;2009", en M.J. Manceb&oacute;n, D. P&eacute;rez y J.M. G&oacute;mez (coord.), <i>Investigaciones de Econom&iacute;a de la Educaci&oacute;n,</i> n&uacute;m. 5, Zaragoza, Asociaci&oacute;n de Econom&iacute;a de la Educaci&oacute;n, pp. 223&#45;244, en: <a href="http://www.pagina-aede.org/" target="_blank">http://www.pagina&#45;aede.org/</a> (consulta: 15 de marzo de 2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898856&pid=S0185-2698201100050001500035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zamudio, A. (1997), <i>&iquest;Sobre educaci&oacute;n en M&eacute;xico? El caso de la educaci&oacute;n superior,</i> M&eacute;xico, CIDE&#45;Divisi&oacute;n de Estudios Pol&iacute;ticos y de Econom&iacute;a, Cuaderno de Investigaci&oacute;n n&uacute;m. 126.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5898858&pid=S0185-2698201100050001500036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas" id="notas"></a> <b>NOTAS</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> El movimiento iniciado por cuatro j&oacute;venes de la Universidad de Coimbra, Portugal, en febrero de 2011, convoc&oacute; a una manifestaci&oacute;n que logr&oacute; reunir a m&aacute;s de 500 mil personas para protestar por las precarias condiciones que les ofrece el mercado laboral a pesar de reconocerse como la generaci&oacute;n con mayor educaci&oacute;n en la historia de su pa&iacute;s (v&eacute;ase el manifiesto de la generaci&oacute;n precaria y m&aacute;s noticias en: <a href="http://geracaoenrascada.wordpress.com" target="_blank">http://geracaoenrascada.wordpress.com</a>).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> La OIT utiliza el t&eacute;rmino de "poblaci&oacute;n desempleada" para referirse a las personas mayores de una edad especificada que no aportan su trabajo para producir bienes y servicios, pese a encontrarse disponibles. Cuando se calcula con respecto a un per&iacute;odo de referencia corto, este concepto engloba a todas las personas que no tienen empleo y que durante el per&iacute;odo de referencia habr&iacute;an aceptado un empleo adecuado o puesto en marcha una empresa si se les hubiese presentado la oportunidad, y que en el pasado reciente buscaron activamente formas de encontrar empleo o poner en marcha una empresa (OIT, 2011a).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Aunque subsisten las diferencias de g&eacute;nero que resultan favorables a los hombres, durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os las mujeres han aumentado significativamente su participaci&oacute;n en el mercado laboral y, entre ellas, las diferencias entre las tasas de participaci&oacute;n de las profesionistas con respecto a las mujeres de menor nivel de escolaridad son m&aacute;s amplias incluso que en el caso de los hombres (Mercado y Planas, 2005).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Esto no significa que no existan otras posturas diferentes o que las cuatro que se se&ntilde;alan sean mutuamente excluyentes; m&aacute;s bien pueden considerarse como tipos ideales en el sentido del m&eacute;todo de an&aacute;lisis weberiano. Tambi&eacute;n cabe advertir que las posturas seleccionadas se retoman porque involucran la participaci&oacute;n de factores end&oacute;genos al sistema social mexicano y no simplemente a causas externas en las que hay poco que hacer desde la perspectiva del pa&iacute;s, como el control de los pa&iacute;ses desarrollados o las agencias multilaterales sobre el desarrollo y formas de explotaci&oacute;n que genera el neoliberalismo o los procesos de globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica que se est&aacute;n viviendo.</font></p>      ]]></body><back>
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