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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Debates educativos desde la pedagogía social: Entrevista con Violeta Núñez]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Documentos</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Debates educativos desde la pedagog&iacute;a social.<sup><a href="#notas">1</a> </sup>Entrevista con Violeta N&uacute;&ntilde;ez<a href="#notas">*</a></b></font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Educational debates from social Pedagogy. Interview with Violeta N&uacute;&ntilde;ez</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Gloria E. Hern&aacute;ndez Flores<sup>**</sup></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Doctora en Pedagog&iacute;a por la UNAM, profesora&#45;investigadora del ISCEEM.</i></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El contexto actual demanda nuevas lecturas de la condici&oacute;n social, as&iacute; como de la acci&oacute;n educativa envuelta en esta trama. Con frecuencia nos encontramos con ejemplos que muestran los l&iacute;mites, los quiebres de la acci&oacute;n educativa con poblaciones espec&iacute;ficas y la necesidad de reformular no s&oacute;lo las acciones, sino las concepciones mismas en las que se ancla y que poco miramos de manera cr&iacute;tica. Las alusiones constantes a las rupturas entre la educaci&oacute;n y lo social nos invitan a repensar el mundo actual, nuestras acciones y las maneras en que las nombramos; nos invitan a analizar cr&iacute;ticamente los sentidos sociales de la educaci&oacute;n como proceso de reproducci&oacute;n social desde el cual se le asignan destinos a los sujetos sociales.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este marco, los aportes de la pedagog&iacute;a social son centrales en la medida que se define como una disciplina "desde la que se trabaja, te&oacute;rica y pr&aacute;cticamente, en las complejas fronteras de la inclusi&oacute;n/exclusi&oacute;n" y "da lugar a la educaci&oacute;n social en un mundo complejo y globalizado" (N&uacute;&ntilde;ez, 2007 y 2008). Como todo campo, la pedagog&iacute;a social se configura desde una diversidad de miradas tanto en su interior como en la relaci&oacute;n que guarda con otras disciplinas; es as&iacute; que los trabajos de la Dra. Violeta N&uacute;&ntilde;ez abren una l&iacute;nea te&oacute;rica que brinda herramientas anal&iacute;ticas para pensar la acci&oacute;n educativa en el mundo de hoy y remite a una configuraci&oacute;n disciplinaria de la Pedagog&iacute;a que rebasa una mirada fragmentaria. Su pensamiento ofrece un cuerpo categorial s&oacute;lido para el an&aacute;lisis cr&iacute;tico y es seminal en la construcci&oacute;n propositiva; as&iacute; lo muestra su vasta producci&oacute;n, entre la que destacan dos de sus obras centrales: <i>Modelosde educaci&oacute;n social en la &eacute;poca contempor&aacute;nea</i> (1990) y <i>Pedagog&iacute;a social: cartas para navegaren el nuevo milenio</i> (2004).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En marzo de 2010 tuve la oportunidad de visitar la Universidad de Barcelona con el fin de entablar un di&aacute;logo con la Dra. N&uacute;&ntilde;ez, catedr&aacute;tica de esa instituci&oacute;n. Uno de los productos de esa visita es esta entrevista, en la que puntualiza algunos aspectos de la pedagog&iacute;a social y aporta elementos claves para una cr&iacute;tica de la educaci&oacute;n contempor&aacute;nea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G.H. Podr&iacute;amos iniciar esta charla con el planteamiento de Adriana Puiggr&oacute;s de que existe una situaci&oacute;n fragmentaria en la formaci&oacute;n y en el an&aacute;lisis de los problemas educativos. Desde su punto de vista, &iquest;tiene algo que ver esta afirmaci&oacute;n con la pedagog&iacute;a social?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">V.N. Son distintos sistemas clasificatorios. El concepto de Pedagog&iacute;a es un concepto de los autores cl&aacute;sicos. En el siglo XIX emerge la disciplina pedag&oacute;gica en el marco del esquema de las ciencias modernas que se construye entonces. Despu&eacute;s se va complejizando en una serie de clasificaciones de la Pedagog&iacute;a y las llamadas disciplinas auxiliares. Es ya en el siglo XX que aparece otra clasificaci&oacute;n, que introducen los franceses, y que tiene que ver con el ideal de cientificidad del campo educativo propio de ese momento. Se trata de otro sistema que se enuncia como <i>ciencias de la educaci&oacute;n</i> y donde la Pedagog&iacute;a pierde centralidad a favor de una fragmentaci&oacute;n del campo. Hoy podr&iacute;amos decir que hay una nueva fragmentaci&oacute;n sobre esa fragmentaci&oacute;n. En todo caso, la pedagog&iacute;a social es deudora de la concepci&oacute;n pedag&oacute;gica cl&aacute;sica europea, en el sentido de que toma el adjetivo de lo social para enfatizar el matiz, es decir, un aspecto de los estudios pedag&oacute;gicos. La pedagog&iacute;a social se crea en Alemania. En la &eacute;poca en que Herbart funda la Pedagog&iacute;a, Natrop funda la pedagog&iacute;a social con el prop&oacute;sito de estudiar la influencia social en los sujetos y la influencia de los sujetos en la configuraci&oacute;n de lo social. Esa idea es la que, de alguna manera, se retoma en Espa&ntilde;a hacia los a&ntilde;os ochenta del siglo XX, cuando se configura esta disciplina "nueva". Las universidades en Espa&ntilde;a conservaron las facultades de Pedagog&iacute;a durante mucho tiempo, resistiendo al embate del esquema de las ciencias de la educaci&oacute;n; en la universidad de Barcelona, nuestra facultad, tal vez le quede ya muy poco tiempo. A&uacute;n se llama de Pedagog&iacute;a. Muchas han ido cambiado su nombre a "facultades de Educaci&oacute;n", que es un contrasentido epistemol&oacute;gico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G.H. En algunas instituciones se ha adoptado el t&eacute;rmino "ciencias", en plural, ni siquiera "ciencia", y &eacute;ste no aparece en ning&uacute;n &aacute;mbito curricular sobre la Pedagog&iacute;a, s&oacute;lo en el campo de la espistemolog&iacute;a, que es donde se trabaja la configuraci&oacute;n del discurso pedag&oacute;gico desde Herbart hasta autores m&aacute;s actuales. En su visi&oacute;n de la presencia de la pedagog&iacute;a social en Am&eacute;rica Latina usted mencionaba que hab&iacute;a encontrado un libro de 1911 de Raquel Caama&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">V.N. Raquel Caama&ntilde;a es una disc&iacute;pula de las maestras sarmientinas, las que llev&oacute; Sarmiento en el siglo XIX para empezar a constituir el magisterio en Argentina. Es un libro que mi amiga Graciela Frigerio compr&oacute; en una librer&iacute;a de viejo y me lo regal&oacute;. Yo lo he le&iacute;do con mucho detenimiento. Se trata de un libro sorprendente: est&aacute; dedicado a orientar la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y adolescentes pobres, que "se sabe", tienen problemas delincuenciales. Es un discurso claramente higienista, que se orienta a responder la pregunta: &iquest;c&oacute;mo prevenir la delincuencia de los ni&ntilde;os pobres? Estas creencias hoy est&aacute;n plenamente vigentes a trav&eacute;s del retorno del discurso higienista, que impregna diversas concepciones del campo social y, por supuesto, tambi&eacute;n de la pedagog&iacute;a social. El neoliberalismo (que es a su vez el retorno del liberalismo del XIX) trajo aparejada la vuelta del higienismo, cuyo efecto m&aacute;s evidente es la devaluaci&oacute;n de la acci&oacute;n educativa, la cual se ha reducido a la intervenci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando a la educaci&oacute;n se le llama intervenci&oacute;n se producen algunos efectos curiosos. En primer lugar, cortamos todo nexo entre la pr&aacute;ctica y la teor&iacute;a. La intervenci&oacute;n es un concepto que en su origen (se puede ver en un diccionario etimol&oacute;gico o incluso en cualquiera de uso com&uacute;n), se emple&oacute; en cirug&iacute;a: en una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica se extrae algo pernicioso. Es decir, el t&eacute;rmino tiene la connotaci&oacute;n de extirpar. Luego se traslada al &aacute;mbito militar: la intervenci&oacute;n militar que todos conocemos. Otro de los efectos de la palabra intervenci&oacute;n, justamente por las marcas de su procedencia, es que erradica lo propio del acto educativo: ser una acci&oacute;n impredecible, incalculable. Por ello en Pedagog&iacute;a la idea de intervenci&oacute;n es completamente inaceptable. Entonces, &iquest;cu&aacute;ndo se produce esta deriva al campo educativo? Justamente en el momento en que, a finales del siglo XX y comienzos del actual el discurso neoliberal dominante opta por el neohigienismo como punta de lanza en la invasi&oacute;n del campo educativo. Es decir, se desdibujan las pr&aacute;cticas de efectos verdaderamente educativos y se sustituyen por "intervenciones" que norman y rigen sobre sujetos a los que se aplica un plan, un protocolo, algo previamente elaborado en cuyo dise&ntilde;o ni siquiera el que lo aplica participa. Aqu&iacute; el tema es muy claro: el antiguo profesional de la educaci&oacute;n social hoy est&aacute; deviniendo en un interventor o un operador. Opera sobre la vida de los otros, aplicando ese plan, proyecto o protocolo que se elabora en otras instancias (pol&iacute;ticas, empresariales, de la administraci&oacute;n p&uacute;blica, etc.). En muchos casos, en este proceso han quedado reducidos o devaluados tanto el profesional como la acci&oacute;n educativa. Esta es la situaci&oacute;n actual, en la que ese discurso hegem&oacute;nico est&aacute; produciendo verdaderos estragos. Claro que hablar de hegemon&iacute;a significa que tambi&eacute;n hay otras fuerzas en juego, otros discursos, otras pr&aacute;cticas, a&uacute;n cuando tengan car&aacute;cter minoritario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diversos autores han invertido mucho esfuerzo en investigaciones sobre estos temas, desde diversas disciplinas; por ejemplo, desde la Filosof&iacute;a, Giorgio Agamben tiene textos memorables como <i>Despu&eacute;s de Auschwitz</i> y tambi&eacute;n <i>Homo sacer.</i> Este autor habla de los espacios <i>concentracionarios</i>, como producci&oacute;n pol&iacute;tica: ya no son necesarias la alambrada o las verjas electrificadas; basta con catalogar a los sujetos como pobres, inmigrantes, drogadictos, madres solteras, j&oacute;venes en riesgo..., aunque sea con la mejor intenci&oacute;n del mundo, para despu&eacute;s crear circuitos espec&iacute;ficos de intervenci&oacute;n, supuestamente a "la medida" de su "problem&aacute;tica social". Este es el nuevo espacio <i>concentracionario</i>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">G.H. &iquest;Encuentra usted alg&uacute;n discurso que est&eacute; instalado en este tipo de pr&aacute;cticas?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">V.N. En el &aacute;mbito social se trata de discursos de superficie: los discursos flotan en una superficie donde todo es m&aacute;s o menos equiparable; no hay profundidad. Por eso no pueden ser discursos cr&iacute;ticos, porque el discurso cr&iacute;tico, lo sabemos desde Kant, lleva a interrogarse acerca del fundamento de aquello que aparece. Muchos de los discursos de la pedagog&iacute;a social no son sino formulaciones del mandato neoliberal: el control poblacional, particularmente de los sectores que se definen como reacios a aceptar el estilo de vida que propone el nuevo orden. En este sentido, el papel de las profesiones sociales deviene clave, dado que no hay otros recursos para realizar ese control. En el capitalismo industrial ese control se realizaba a trav&eacute;s de la oferta de lugares sociales distribuidos de manera clasista; aqu&iacute; podemos recordar las aportaciones de Foucault y su concepto de sociedad disciplinaria. Hoy podemos hacer menci&oacute;n del concepto de Negri, que retoma los estudios de Foucault y dice que ya no estamos en los c&aacute;nones de la sociedad disciplinaria sino en la sociedad de control, y la sociedad de control se "ahorra" la inversi&oacute;n, por decirlo as&iacute;, en disciplina social, porque apela a mecanismos de control muy rigurosos que tienen que ver con la pol&iacute;tica de erradicaci&oacute;n de los derechos del ciudadano. Hemos perdido el estatuto de ciudadanos para ser, por principio, sospechosos de algo. El paradigma de la "seguridad" arrasa con la idea de libertad; hay que demostrar que, efectivamente, no somos sospechosos de eso que se nos est&aacute; adjudicando: en un aeropuerto todos somos potencialmente terroristas; en una autopista somos todos borrachos potenciales, etc. En esta sociedad del control la pregunta es &iquest;qu&eacute; herramientas son funcionales? Desde luego la inversi&oacute;n educativa de gran calidad o excelencia para amplias masas de poblaci&oacute;n, no lo es. Por eso hay una devaluaci&oacute;n del discurso educativo. Es lo que plantean Jean Claude Mich&eacute;a o Nicolas Hirtt: si los gobiernos anunciaran "ahora vamos a cerrar todas las escuelas" &iexcl;se armar&iacute;a una revoluci&oacute;n! Entonces, todo queda abierto... pero vaciado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, en lugar de aprender a leer y escribir, los ni&ntilde;os pasan por toda la escolaridad obligatoria, aqu&iacute; hasta los 16 a&ntilde;os, y salen analfabetas. Es el caso de 40 por ciento, s&iacute;, &iexcl;40 por ciento de la poblaci&oacute;n escolar en Espa&ntilde;a! Respecto del restante 60 por ciento de adolescentes, no todos se enteran de lo que leen<i>,</i> por no mencionar las graves dificultades que aparecen en relaci&oacute;n a la escritura. Ya no es un problema de relaci&oacute;n s&oacute;lo con el contexto escrito. Leer significa descodificar la realidad y la escritura permite escribir y reescribir el mundo y nuestra propia historia: producirnos. No se trata de errores, no. Es toda una estructura que se orienta a producir dispositivos de control, y que podr&iacute;amos pensar por franjas etarias: los peque&ntilde;itos en el jard&iacute;n de infancia, los ni&ntilde;os en las primarias y los adolescentes aqu&iacute; en la escuela secundaria obligatoria; lo que produce la escolarizaci&oacute;n obligatoria es ignorancia acerca de ellos mismos y del mundo. Y como si no tuvi&eacute;ramos suficiente con eso, ahora se ampl&iacute;a a la universidad. Qu&eacute; decir, qu&eacute; hacer con los j&oacute;venes que se van a enfrentar a un mundo de precarizaci&oacute;n incesante, sino culpabilizarlos por su poca plasticidad y "ocupabilidad".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tengamos en cuenta que para echar a andar este tipo de propuestas no se necesit&oacute; un discurso que pusiera en entredicho las que se consideran verdades. Ha resultado mucho mejor un supuesto discurso pedag&oacute;gico que flota en un magma de puerilidad &#151;o de legitimaci&oacute;n directa respecto de la pol&iacute;tica de control y de las <i>intervenciones</i> a las que da lugar&#151; que va sustituyendo, en nuestra sociedad, a las pol&iacute;ticas y acciones de alcance educativo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G.H. &iquest;Considera que el discurso de las competencias es uno de estos "discursos flotantes", una de estas herramientas de control?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">V.N. S&iacute;, absolutamente. Voy a hablar de lo que m&aacute;s conozco, que es el tema de las competencias en la universidad: &iquest;qu&eacute; vienen a sustituir? Podemos avanzar una primera respuesta: pretenden ser la soluci&oacute;n a la separaci&oacute;n, imposible de colmar, entre la formaci&oacute;n y un mercado de trabajo que, efecto de la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica, cambia a velocidades de v&eacute;rtigo. Ello, sumado a la cicater&iacute;a de los mercados, redunda en que <i>no haytiempo que perder</i>. Y se dispara la lucha en las propias universidades por servir r&aacute;pido y bien al imperativo de orden del nuevo capitalismo: formar en los t&eacute;rminos que el mercado exige. Todo sujeto que quiera trabajar, debe saber adecuarse a esa demanda imperiosa: <i>serdin&aacute;mico</i> (ya no a la manera de Chaplin en <i>Tiempos modernos</i>, pero s&iacute; abocado a un gusto irrefrenable por la actividad que se le proponga), <i>flexible</i> (servir al amo que toque), <i>dispuesto a trabajar el tiempo que se le exija</i> (y sosteniendo una amplia sonrisa de satisfacci&oacute;n, por ser el "elegido"), saber que su <i>salario, y dem&aacute;s condiciones de trabajo, se plantean de manera individual</i>, ser <i>emprendedor</i> (ha de saber vender y venderse), entre otras cualidades que orlen su persona. Estas exigencias del mercado son las mismas que sostiene la universidad, en la infantil creencia de que contribuyen a la <i>ocupabilidad</i> de sus egresados. Luego, en algunas carreras "importantes", tambi&eacute;n los estudiantes aprenden algo. En las restantes, particularmente en el &aacute;mbito de las profesiones sociales, adoptan una jerigonza incompresible que recubre/encubre las tareas de control a las que ser&aacute;n abocados (en nombre de... &iexcl;la educaci&oacute;n!): observaci&oacute;n, planificaci&oacute;n, detecci&oacute;n sistem&aacute;tica de necesidades, reconversi&oacute;n de las demandas, evaluaci&oacute;n, planes preventivos, instrumentos de valoraci&oacute;n, etc. No hay preguntas, porque est&aacute;n absolutamente obturadas; ya hay una respuesta antes de que alguien pueda formularse una duda: "Fulanito <i>es as&iacute; porque proviene de una familia desestructurada...</i>", como si, por otra parte, existiera una estructura est&aacute;ndar, universal, respecto a la cual pudiera confrontarse cada familia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mar&iacute;a Zambrano fue una fil&oacute;sofa interesant&iacute;sima, profesora de la Universidad de Barcelona all&aacute; por el a&ntilde;o 1939, antes de la insurrecci&oacute;n fascista que derroc&oacute; a la Segunda Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola, y desde luego antes del exilio. En un peque&ntilde;o libro de su autor&iacute;a que se llama <i>La educaci&oacute;n del maestro</i>, hay un p&aacute;rrafo que dice (cito de memoria): "tener un maestro no es tan s&oacute;lo tener alguien a quien preguntarle sino, fundamentalmente, alguien ante quien preguntarse". Estas palabras han perdido vigencia actualmente ante el embate del neoliberalismo, en el que la formaci&oacute;n universitaria asume (incluso presume de) la modalidad de entrenamiento en competencias para el mercado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay un grupo consistente de profesores de la propia Universidad de Barcelona que odia a los pedagogos porque son los d&eacute;biles mentales que est&aacute;n llevando al caos improductivo a la Universidad. Debo decir que en mi facultad (y, en general, en todas las facultades de Pedagog&iacute;a en Espa&ntilde;a), un porcentaje harto significativo del profesorado est&aacute; absolutamente de acuerdo con esos discursos pol&iacute;ticos de la educaci&oacute;n devenida a puro control social y sostenida en/por la ignorancia: no cuestiona ning&uacute;n elemento de los discursos hegem&oacute;nicos, se da por supuesto, y sobre eso se avanza. Esta es justamente su funcionalidad en este momento hist&oacute;rico. Las narrativas que pretenden introducir alguna duda, alguna fisura que permita abrir otro tiempo: un comp&aacute;s de espera para interrogarse, para plantearse, para mirar de otras maneras... eso es lo que est&aacute;, digamos, excluido de nuestro panorama cultural, sobre todo en Pedagog&iacute;a. En otras disciplinas, como la antropolog&iacute;a, la historiograf&iacute;a, la filosof&iacute;a, la ling&uuml;&iacute;stica... no se da de manera tan contundente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G.H. He encontrado en algunas de sus obras el concepto de "socialidad". Me gustar&iacute;a que nos detuvi&eacute;ramos un poco en eso porque encuentro all&iacute; un concepto clave para comprender la pedagog&iacute;a social. Estamos m&aacute;s acostumbrados a hablar de socializaci&oacute;n en el sentido durkhemiano, es por eso que el concepto de socialidad resulta novedoso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">V.N. La socialidad retoma la idea del sujeto como lugar de libertad; es una noci&oacute;n que arranca con Kant, mientras que la socializaci&oacute;n responde m&aacute;s a la idea (incluso fordista) del capitalismo industrial: la producci&oacute;n en masa. Hoy coincidir&iacute;a m&aacute;s con Alain Touraine en su propuesta de cambio de paradigma de lo social a lo cultural y, de hecho, yo plantear&iacute;a que el horizonte del discurso educativo, a contracorriente del discurso de las competencias, est&aacute; en el tema de dar recursos para que cada sujeto de la educaci&oacute;n pueda auto&#45;legitimarse en sus derechos. En esta lucha tit&aacute;nica la educaci&oacute;n social tiene un campo muy interesante de acci&oacute;n, no de intervenci&oacute;n educativa... Y esta acci&oacute;n educativa la podemos entender como procesos de soporte cultural para que cada sujeto se construya como tal, conviviendo con otros. Es una suerte de retorno de la noci&oacute;n de socialidad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">G.H. Vale la pena detenernos en esta idea de acci&oacute;n, a diferencia de la intervenci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;les son los sentidos y sujetos de esa acci&oacute;n educativa?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">V.N. Tomo "acci&oacute;n" en el sentido aristot&eacute;lico que retoman Hannah Arendt y otros autores, entre ellos Philippe Meirieu en el campo pedag&oacute;gico. La acci&oacute;n o praxis se diferencia de hacer, de intervenir, que tiene el sentido de fabricar (<i>poiesis</i>). La intervenci&oacute;n, la fabricaci&oacute;n, sigue un plan predeterminado; quien la realiza "sabe" cu&aacute;les son los objetivos, los tiempos, el sentido &uacute;ltimo al que debe llegar quien es sujeto (en realidad objeto), de su intervenci&oacute;n. El que interviene considera que el objeto/sujeto "mejora" si cumple con lo establecido, si se somete, si admite que lo que se ha pensado <i>para</i> &eacute;l es lo mejor y lo cumple. Es un pensamiento profundamente higienista. Bien por el contrario, la acci&oacute;n (y esto ya lo plante&oacute; Arist&oacute;teles), est&aacute; abierta al acontecimiento, a lo que emerge, y lo que emerge en la acci&oacute;n educativa es el propio sujeto. No hay un plan previo; nadie tiene que llegar a un sitio preestablecido, sino a aquellos a los que el propio sujeto se dirige y crea o recrea y le permiten seguir rumbo a otros. La educaci&oacute;n entendida como acci&oacute;n procura poner a los sujetos (&iexcl;y no importan aqu&iacute; las valoraciones, ni los informes previos, ni el organigrama familiar!) en contacto con la cultura plural, provocando y planteando condiciones de encuentros, condiciones de apropiaci&oacute;n, uso y transformaci&oacute;n. Si uno piensa hacia atr&aacute;s su biograf&iacute;a escolar, entiende bien estas cuestiones (lo que pasa es que los educadores solemos caer en amnesias profundas...). &iquest;Qui&eacute;n cumpli&oacute; los objetivos de sus maestros? En un sentido, nada hemos cumplido; en otro, hemos hecho siempre much&iacute;simo m&aacute;s de lo que se esper&oacute; de cada uno de nosotros. Dec&iacute;a Alain, pedagogo franc&eacute;s: si los chicos se entusiasman leyendo, dibujando, construyendo una polea o realizando un experimento qu&iacute;mico mientras el maestro pasea por el aula y da su opini&oacute;n, si se la piden, todo est&aacute; bien.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entendida as&iacute;, la pedagog&iacute;a social es un discurso que podr&iacute;amos denominar "de los <i>pasadores</i>". Por ejemplo, un pasador de las fronteras es el que est&aacute; dispuesto a hacer la traves&iacute;a con las personas que temporalmente est&aacute;n su cargo, desplazarse y arriesgarse en la acci&oacute;n de intentar cruzar la frontera. A m&iacute; me parece casi una met&aacute;fora del campo educativo en el sentido de la acci&oacute;n: cuando uno est&aacute; dispuesto a una acci&oacute;n educativa asume el riesgo de estar con alguien por alg&uacute;n tiempo para ayudarle, para guiarlo en el cruce de una frontera, con todos sus riesgos y todos sus aconteceres; uno intentar&aacute; cruzarla pero uno no sabe siquiera para qu&eacute; la cruza el otro, qu&eacute; va a significar el cruce para &eacute;l. Para el otro se abre un mundo nuevo donde ya no nos toca acompa&ntilde;arlo. &Eacute;sa es la acci&oacute;n incre&iacute;ble, la aventura de la educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por desgracia estamos acostumbrados al concepto de fabricaci&oacute;n, de intervenci&oacute;n, donde el programa ya est&aacute; hecho, el plan est&aacute; trazado y por tanto el sujeto mejor que no diga nada porque, aunque lo diga, su palabra no cuenta sino la del experto que s&iacute; sabe lo que al otro le conviene, lo que el otro necesita... Y si el sujeto se empecina mucho en otra cosa, ya ser&aacute; tildado de disruptivo y enviado al circuito que le conviene. Esta es la tragedia de la educaci&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G.H. Ligado a esto est&aacute; el concepto de socialidad, de ciudadan&iacute;a, es decir, del sujeto intervenido al sujeto democr&aacute;tico hay una brecha enorme.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">V.N. Como entre el tema del control y el de la libertad. En la sociedad del control los circuitos est&aacute;n predeterminados. Cuando se cataloga a un sujeto y entra a un circuito, muy rara vez tendr&aacute; la posibilidad de salir o de transmigrar, por decirlo as&iacute;, a otro. Esto es muy marcado hoy aqu&iacute;, en Europa. Por ejemplo, Robert Castel, que es el primero que entra en Francia con estas cuestiones, plantea en algunos de sus libros (<i>Lagesti&oacute;n de los riesgos</i>, <i>La metamorfosis de lo social</i>), que una gesti&oacute;n previsiva de las poblaciones es s&oacute;lo una cuesti&oacute;n de voluntad pol&iacute;tica porque t&eacute;cnicamente ya es posible hacerlo. T&uacute;, toxic&oacute;mano, tendr&aacute;s estas posibilidades de desarrollo de circulaci&oacute;n social, laboral, de ocio... en tu vida; t&uacute;, pobre miserable, tendr&aacute;s estas otras; t&uacute;, madre adolescente soltera, aquellas. Yo considero que esa voluntad pol&iacute;tica ya se ha puesto en marcha, y la estamos viendo en el transcurso de estos procesos. En el campo de la educaci&oacute;n social asistimos al abandono de la acci&oacute;n educativa y la instauraci&oacute;n de la <i>gesti&oacute;n de</i> y la <i>intervenci&oacute;n en</i> poblaciones "especiales". Es desde ah&iacute; que se define al sujeto en riesgo, vulnerable, digamos, con merma de su educabilidad, es decir, al sujeto "ineducable". Y esto tiende a ontologizarse, es decir, se considera que el sujeto <i>es</i> as&iacute;, y ante este "avance cient&iacute;fico" de definici&oacute;n ontol&oacute;gica nada se puede hacer, excepto ponerlo en el grupo que le toca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G.H. Alain Touraine propone un nuevo paradigma para comprender el mundo de hoy en el que la reinstalaci&oacute;n del tema de la subjetividad adquiere una fuerza pol&iacute;tica importante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">V.N. S&iacute;, por eso la educaci&oacute;n (entendida como acci&oacute;n), podr&iacute;a tener un espacio relevante. Estoy trabajando desde hace ya muchos a&ntilde;os en el campo de la educaci&oacute;n social, proponiendo la idea del sujeto de la educaci&oacute;n como punto nuclear. Casi podr&iacute;amos plantear que se trata de una lectura no positivista del texto fundador de Herbart, es decir, la noci&oacute;n de sujeto como protagonista reconocido como tal. Cabe se&ntilde;alar que el sujeto siempre ha sido protagonista de la educaci&oacute;n, lo que pasa es que no todas las teor&iacute;as y las pr&aacute;cticas lo han reconocido. El sujeto siempre ha hecho sus propios c&aacute;lculos (con aciertos y errores), acerca del trabajo educativo que se le ha propuesto. Siempre se ha quedado con lo que, de alguna manera, le conviene. Siempre ha descartado (olvidado, no registrado...), lo que no es de su inter&eacute;s. Se ha sometido, o fingido someterse, o rebelado en funci&oacute;n de sus posibilidades e intereses (que podemos compartir o no). Hoy el discurso neoliberal "descubre" que el sujeto es el protagonista, y entonces se inventa que el protagonismo es ser un actor adaptado al mercado laboral (&iexcl;como si tal cosa fuera posible!), y se saca de la manga, en educaci&oacute;n, el tema de las competencias. No importa que aprendas a pensar, pero s&iacute; que seas &uacute;til al mercado. Cuando menciono el protagonismo del sujeto no lo hago en ese sentido, porque desde esa posici&oacute;n, es decirle al sujeto: "toma a tu cargo tu educaci&oacute;n porque nadie velar&aacute; por ti. El mercado te espera, si eres lo suficientemente competitivo". Estamos hablando del sujeto que es tenido en cuenta en la acci&oacute;n educativa: sujeto al que se le plantean posibilidades para pensar, elegir, actuar. Sujeto al que, dadas las particulares condiciones del acto educativo, se le ofrecen espacios para construir(se) y equivocar(se), sin sanciones sociales, sin juicios estigmatizantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G.H. Hemos visto un tr&aacute;nsito de la educaci&oacute;n a lo largo de la vida al aprendizaje a lo largo de la vida que coloca en el centro el protagonismo del sujeto que aprende.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">V.N. Claro, en el discurso neoliberal el sujeto es culpable de su no empleabilidad, as&iacute; que debe tomar a su cargo el entrenamiento sin fin en cuanta <i>competencia</i> se le ocurra al mercado. Barkat, un investigador franc&eacute;s, est&aacute; estudiando todos esos procesos en relaci&oacute;n al trabajo y la producci&oacute;n de la jornada del trabajo. Hoy la jornada no tiene ni comienzo ni fin. Cualquiera de nosotros puede estar toda la noche gestionando su trabajo y la otra noche y el otro d&iacute;a, porque el volumen de los flujos de informaci&oacute;n es incesante. Ello produce el borramiento de la persona, en el sentido de alguien que tiene diferentes opciones en la vida, que puede escoger. Esto es lo que queda borrado, de manera que el sujeto es considerado no como responsable (en el sentido etimol&oacute;gico de responder de su opci&oacute;n), sino como culpable de todo lo que le pasa: si se le emplea es porque tiene cualidades, y si no se le emplea es porque no las tiene o no las ha trabajado lo suficiente. As&iacute;, este discurso de la empleabilidad impregna todos los campos. El discurso empresarial ha devenido discurso hegem&oacute;nico y lo educativo ha quedado como una especie subsidiaria de esa l&oacute;gica. Por ejemplo, ir en contra de esa l&oacute;gica de la empleabilidad (esto es, ir en contra de la sumisi&oacute;n acr&iacute;tica al amo), en educaci&oacute;n, supone reivindicar el papel del educador como profesional responsable de la acci&oacute;n y no mero aplicador del plan o del protocolo que se le plantea que debe aplicar.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">G.H. Es decir que la ense&ntilde;anza, el ense&ntilde;ante y su condici&oacute;n, van quedando al margen o no est&aacute;n en aras del protagonismo del que aprende.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">V.N. Ciertamente, hay que reivindicar el lugar del que ense&ntilde;a (&iexcl;en la medida en que ense&ntilde;e!). Hablar del protagonismo del sujeto de la educaci&oacute;n significa resaltar el protagonismo del agente de la educaci&oacute;n, su bagaje. La oportunidad de construir v&iacute;nculos con la cultura supone v&iacute;nculos inter&#45;generacionales en los que el agente juega una importante escena de representaci&oacute;n. El sujeto aprende siempre en relaci&oacute;n a un Otro. Nadie puede construir(se) sin referencia otro, a un Otro de la cultura. La educaci&oacute;n, finalmente, es una alteridad radical, en la que el sujeto protagoniza unos procesos y el agente, otros. Si hay posibilidades de encuentros (evanescentes, puntuales), los habr&aacute; en territorios culturales, en el goce de un descubrimiento que otro me puede facilitar, pero que es mi propio descubrimiento (de un libro, de una palabra, de un dibujo, de una mirada, de una pel&iacute;cula o un puente). Esto ha sido absolutamente borrado del discurso "pedag&oacute;gico" hegem&oacute;nico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G.H. Tiene que ver tambi&eacute;n con el sentido social de la acci&oacute;n educativa, y el lugar que ocupamos los sujetos en ella. &iquest;Podr&iacute;a cerrar con algunas ideas en este sentido?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">V.N. La acci&oacute;n educativa se sostiene en el agente de la educaci&oacute;n y en el sujeto de la educaci&oacute;n. Hay que entender que cada uno est&aacute; convocado a hacer un trabajo diferente y que en la acci&oacute;n educativa no se trata de un t&uacute; a t&uacute;, porque entonces aqu&iacute; hablamos de una relaci&oacute;n social com&uacute;n y corriente. Lo espec&iacute;fico de la acci&oacute;n educativa es justamente el tema de la ense&ntilde;anza: mostrar, ponerse en juego, fungir como <i>pasador</i>; y el trabajo del sujeto, que es un trabajo de decodificaci&oacute;n y de apropiaci&oacute;n en funci&oacute;n de sus intereses, de su singularidad. Toda apropiaci&oacute;n es singular, es un trabajo, y este trabajo tambi&eacute;n est&aacute; siendo escamoteado a las nuevas generaciones: "aprenda sin esfuerzo", "esto es f&aacute;cil y divertido", "no es necesario que estudies". Un d&iacute;a un profesor de la universidad dijo, sin sarcasmo, con absoluta seriedad, "ya existe Wikipedia, nosotros no tenemos ninguna raz&oacute;n de ser"<i>.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G.H. Finalmente, &iquest;cu&aacute;l ser&iacute;a la importancia de acercarnos a esta perspectiva de la pedagog&iacute;a social para quienes participamos en la formaci&oacute;n de profesionales en el campo educativo?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">V.N. Si es una verdadera apuesta por la formaci&oacute;n, se trata de poner en relaci&oacute;n a los j&oacute;venes en formaci&oacute;n con los legados pedag&oacute;gicos. Decimos que hoy las universidades acomparsan<sup>1</sup> al discurso empresarial, al discurso del higienismo, cortando los v&iacute;nculos, negando el saber, transformando los conocimientos en competencias y negando la condici&oacute;n de posibilidad de un pensamiento cr&iacute;tico que es el que se cuestiona, el que se interroga. Como formadores tenemos una responsabilidad entre manos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G.H. Es decir, no dimitir, como lo se&ntilde;ala usted en otros textos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">V.N. S&iacute;, en palabras de Mar&iacute;a Zambrano: no dimitir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">* La Dra. Violeta Nu&ntilde;ez es profesora titular de Pedagog&iacute;a social del Departamento de Teor&iacute;a e Historia de la Educaci&oacute;n de la Universidad de Barcelona, especialista en pedagog&iacute;a social y asesora de programas educacionales en Espa&ntilde;a, Argentina, Uruguay y M&eacute;xico.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Esta entrevista se realiz&oacute; durante una visita de la Dra. Hern&aacute;ndez Flores a la Universidad de Barcelona en marzo de 2010. La visita se realiz&oacute; bajo el auspicio del Instituto Superior de Ciencias de la Educaci&oacute;n del Estado de M&eacute;xico (ISCEEM).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; la Dra. N&uacute;&ntilde;ez hace un par&eacute;ntesis: este <i>lapsus</i> tiene la forma de un neologismo que resulta aqu&iacute; muy eficaz: &iexcl;comparsa que acompasa al discurso empresarial!</font></p>      ]]></body>
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