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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Los lectores y sus contextos</i>. Reporte de Investigaci&oacute;n Educativa 2010</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Gregorio Hern&aacute;ndez Zamora<sup>*</sup></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Jorge Vaca Uribe, Alfonso Bustamante, Francia Guti&eacute;rrez, Celestina Tiburcio y colaboradores Xalapa, Universidad Veracruzana&#45;Instituto de Investigaciones en Educaci&oacute;n, 2010. Disponible en <a href="http://www.uv.mx/bdie/index.html" target="_blank">http://www.uv.mx/bdie/index.html</a> (UV&#45;IIE, Biblioteca Digital de Investigaci&oacute;n Educativa, vol. 8)</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Doctor en Lengua y Cultura Escrita por la Universidad de California en Berkeley. Coordinador del seminario permanente Cultura Escrita y Postcolonialidad (<a href="http://www.g&#45;cep.blogspot.com" target="_blank">www.g-cep.blogspot.com</a>).</i> CE: <a href="mailto:grehz@yahoo.com">grehz@yahoo.com</a></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Los lectores y sus contextos</i> reporta los resultados de una amplia investigaci&oacute;n de la Universidad Veracruzana, financiada por CONACyT. El libro hace un cuestionamiento expl&iacute;cito y fundamentado a la idea oficial de que las pruebas estandarizadas tipo PISA, Enlace o Excale son instrumentos adecuados, cient&iacute;ficos, neutros (ideol&oacute;gica y cultural&#45;mente), e incuestionables para evaluar las "competencias" lectoras y matem&aacute;ticas de nuestros alumnos. Seg&uacute;n el discurso oficial, los resultados de estas pruebas (calificaciones num&eacute;ricas) son verdades objetivas y par&aacute;metros v&aacute;lidos para juzgar la calidad de las escuelas, los maestros, la ense&ntilde;anza y el aprendizaje. Los autores de este libro presentan datos de campo que cuestionan este credo oficial, y nos invitan a dejar de girar alrededor de las pruebas estandarizadas para voltear la mirada a lo que deber&iacute;a ser el centro de atenci&oacute;n: los lectores y sus contextos. Es desde esta mirada que el libro plantea conclusiones inusuales y hasta her&eacute;ticas en el contexto mexicano. Por ejemplo:</font></p>         <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Los ex&aacute;menes estandarizados tipo PISA o Enlace no son sino "danzas de n&uacute;meros" que poco nos dicen sobre las capacidades y la diversidad de nuestros alumnos (p. 22).</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Bajo el argumento de que era indispensable evaluar para corregir lo que estuviera mal, se han desarrollado pruebas y m&aacute;s pruebas, como Enlace y Excale, que lo &uacute;nico que han revelado es la gran verdad que ya sab&iacute;amos: "los pobres son menos competentes para leer y resolver problemas... &iquest;alguien no lo sab&iacute;a?" (p. 31).</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; La obsesi&oacute;n por evaluar de manera estandarizada parte de un supuesto falso: la incapacidad de los estudiantes para comprender los textos. Obviamente esta afirmaci&oacute;n parte de los resultados de las pruebas, asumiendo que los instrumentos son v&aacute;lidos y confiables... pero no es as&iacute; (p. 60).</font></p>     </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores cuestionan la visi&oacute;n centrada en los alumnos (y sus maestros), pues limita la comprensi&oacute;n y termina por hacer responsables de la situaci&oacute;n a dichos actores. "Quisimos voltear la mirada... hacia los contextos de vida y crecimiento de los estudiantes, pues consider&aacute;bamos que el desarrollo de la lectura depend&iacute;a no s&oacute;lo de los ni&ntilde;os y de los maestros, sino tambi&eacute;n de las pr&aacute;cticas sociales en las que los ni&ntilde;os estaban inmersos (o no)... dentro y fuera de la escuela..." (p. 31).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ESTRUCTURA Y ENCUADRE</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El informe incluye dos materiales: un voluminoso libro de 963 p&aacute;ginas, y un DVD con archivos multimedia (Reporte multimedia). La presente rese&ntilde;a se basa en el reporte impreso. El libro de divide en tres partes centrales: I. Teor&iacute;a y m&eacute;todo, II. Resultados y Anexos. Los apartados I (teor&iacute;a y m&eacute;todo) y II (resultados) presentan una organizaci&oacute;n de cap&iacute;tulos similar, basada en los contextos anidados que delimitan el objeto de estudio: mundo, pa&iacute;s, estado, localidad, escuela, aula, familia y estudiante. Esta organizaci&oacute;n es congruente con el encuadre te&oacute;rico adoptado, denominado por los autores "met&aacute;fora de los sistemas", y que incluye referentes te&oacute;ricos tales como el constructivismo, la teor&iacute;a de los campos conceptuales, los nuevos estudios sobre <i>literacidad</i>, y la sociolog&iacute;a psicol&oacute;gica, en que se asienta el marco epistemol&oacute;gico del estudio. El objeto central de estudio fueron los alumnos en tanto lectores y su desempe&ntilde;o en algunas tareas de lectura. Partiendo de los lectores, se indaga c&oacute;mo sus m&uacute;ltiples contextos de vida dejan marcas en su desempe&ntilde;o lector. Para cada uno de los niveles de contexto (mundo, pa&iacute;s, estado, localidad, escuela, aula, familia y estudiante), se dise&ntilde;aron instrumentos de investigaci&oacute;n y se recabaron datos, siempre bajo el objetivo central de comprender los procesos de adquisici&oacute;n de conocimientos y de <i>apropiaci&oacute;n de pr&aacute;cticas</i> de lengua escrita y de matem&aacute;ticas por parte de los ni&ntilde;os y j&oacute;venes mexicanos. Un rasgo original de esta investigaci&oacute;n es que no se enfoca s&oacute;lo en los lectores en lo individual, sino en las condiciones de contorno o contextos en los que se sit&uacute;an los alumnos (los lectores) y sus actos de lectura, incluyendo las situaciones de evaluaci&oacute;n. En congruencia con las teor&iacute;as contempor&aacute;neas del aprendizaje situado, los autores consideran los contextos de los lectores como parte integral e inseparable del acto de leer y del acto de evaluar la "competencia" lectora. De aqu&iacute; que el t&iacute;tulo del reporte (<i><i>Los lectores y sus contextos</i></i>) sea la expresi&oacute;n de este principio te&oacute;rico. El argumento de los contextos anidados permite ver c&oacute;mo los conceptos clave de "leer", "lector", "competencia lectora" y "evaluaci&oacute;n de la lectura", son redefinidos y puestos de cabeza al momento en que las autoridades federales, estatales y locales asumen e implementan el discurso y los instrumentos de la evaluaci&oacute;n estandarizada.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>M&Eacute;TODO</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de campo se realiz&oacute; en cuatro comunidades del Veracruz. Se recabaron datos demogr&aacute;ficos y educativos de 110 alumnos de primaria, secundaria y bachillerato. Sobre las familias se indagaron aspectos como su capital econ&oacute;mico, composici&oacute;n de miembros, materiales de lectura disponibles, escolaridad, ocupaci&oacute;n y pr&aacute;cticas de lectura de los padres. El centro del estudio, sin embargo, fue el estudiante. Con cada uno se integr&oacute; un corpus de datos que inclu&iacute;a su promedio escolar, puntaje en la prueba Enlace, condici&oacute;n sociocultural de su familia, ejecuci&oacute;n de tareas de lectura, escritura y matem&aacute;ticas propias de la investigaci&oacute;n, y observaciones de sus clases. Se transcribi&oacute; la lectura en voz alta y los di&aacute;logos con 35 estudiantes, de los cuales se seleccionaron 12 casos ejemplares que se reportan en extenso en el libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RESULTADOS</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reporte aporta una variedad de aspectos y l&iacute;neas de reflexi&oacute;n. Aqu&iacute; me enfoco s&oacute;lo en dos temas que encuentro especialmente relevantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>a. Los instrumentos usados</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un acierto, y a la vez una limitaci&oacute;n de este estudio, fue el uso de un instrumento de evaluaci&oacute;n que es parte del examen PISA (el texto La gripe y sus respectivos reactivos). Es un acierto porque los autores estudiaron con detenimiento los diversos factores que afectan los resultados de tal tipo de prueba. El objetivo era ir m&aacute;s all&aacute; de la afirmaci&oacute;n simplista de que los resultados de una prueba estandarizada constituyen indicadores seguros sobre la competencia lectora de los alumnos. El reporte de investigaci&oacute;n arroja m&uacute;ltiples evidencias en contra de dicho supuesto. Los autores revisaron con detenimiento el contenido de un texto y los respectivos reactivos del examen PISA aplicado en distintos pa&iacute;ses, y detectaron diferencias significativas en la redacci&oacute;n del texto y de los reactivos, en la distribuci&oacute;n gr&aacute;fica del texto, en los nombres propios que aparecen en el texto (en M&eacute;xico se dejaron los nombres en ingl&eacute;s, en otros pa&iacute;ses se usaron nombres comunes en espa&ntilde;ol), as&iacute; como cambios l&eacute;xicos (tenga=&gt;padezca, no obstante=&gt;pero, etc.), y discrepancias en el nivel de dificultad atribuido a los reactivos en distintos pa&iacute;ses. Estas diferencias no son triviales, si de hacer comparaciones "estandarizadas" se trata, porque es a partir de este tipo de decisiones "t&eacute;cnicas" que se hacen juicios sobre los alumnos, los maestros, las escuelas y los pa&iacute;ses enteros. En palabras de los autores: "Al parecer, de la misma manera en que 'la vida se abri&oacute; camino' en la ficci&oacute;n de Parque Jur&aacute;sico, la diversidad se abri&oacute; camino en el proyecto PISA, &iexcl;diferenciando lo supuestamente est&aacute;ndar!" (p. 68).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; mismo, los investigadores analizaron detenidamente los m&uacute;ltiples sesgos culturales del texto La gripe. Detalles que parecer&iacute;an triviales en el texto que se pide leer a los alumnos, y sobre el cual se hacen preguntas de comprensi&oacute;n, son en realidad significados culturales ajenos al contexto mexicano, lo que cuestiona la validez del instrumento. El texto <i>La gripe</i> incluye s&oacute;lo nombres propios de origen anglosaj&oacute;n, y entre &eacute;stos hay algunos de los que no es siquiera claro que sean nombres de personas (como "Fiona"). As&iacute; mismo, el texto gira en torno a la vacunaci&oacute;n contra la gripe en centros de trabajo, lo cual es una pr&aacute;ctica com&uacute;n en Europa y Norteam&eacute;rica, pero inexistente en M&eacute;xico. De manera acertada, los autores se&ntilde;alan que en M&eacute;xico fue a ra&iacute;z del brote del virus H1N1 en 2009, que se comenz&oacute; a hablar de vacunaci&oacute;n pero no contra la gripe, sino contra la influenza, y fue la propia Secretar&iacute;a de Salud, a trav&eacute;s de una campa&ntilde;a en los medios, la que dej&oacute; claro que no era lo mismo gripe que influenza. Igualmente ser&iacute;a muy raro que en M&eacute;xico se ofrecieran vacunas en los centros de trabajo y no en los centros de salud. El nombre mismo de la enfermedad (gripa, gripe o influenza) puede confundir, pues el examen PISA ignora las diferencias sem&aacute;nticas que estas palabras tienen en el contexto mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo puede evaluarse entonces la "comprensi&oacute;n de lectura" mediante un texto y preguntas que exigen conocimiento y experiencia cultural ajenos a los contextos de vida de los ni&ntilde;os mexicanos? <i><i>Los lectores y sus contextos</i></i> da evidencia clara y convincente de la importancia crucial de los esquemas y patrones culturales en la interpretaci&oacute;n de los textos; lo que, a su vez, se traduce en un cuestionamiento serio a la validez de ese tipo de pruebas. Ir&oacute;nicamente, las propias instituciones promotoras de la evaluaci&oacute;n estandarizada, como la SEP y el INEE, aparecen &#151;a juicio de los autores&#151; como lectores poco agudos y nada cr&iacute;ticos, pues si algo demuestra esta investigaci&oacute;n es que: "M&aacute;s que saber o no leer y comprender, lo que encontramos fue conocimiento o desconocimiento del mundo referido por los textos y sus expresiones ling&uuml;&iacute;sticas" (p. 818).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, en su lado d&eacute;bil, la decisi&oacute;n de usar el instrumento de PISA implic&oacute;, a mi juicio, algunas limitaciones metodol&oacute;gicas. La principal es que se cerr&oacute; la observaci&oacute;n de la lectura a un tipo de evento y a un contenido; es decir, a un examen de comprensi&oacute;n lectora y al tema de la gripe. El problema radica en que el dise&ntilde;o de investigaci&oacute;n descart&oacute; una variedad de pr&aacute;cticas lectoras, tanto escolares como extraescolares, que son parte de la vida de los estudiantes y que son imposibles de registrar y evaluar mediante una prueba tipo PISA. En mi propia investigaci&oacute;n con sujetos de baja escolaridad, he hallado y mostrado la riqueza de las pr&aacute;cticas aut&oacute;nomas de lectura, dentro y fuera de la escuela, y su poder en la conformaci&oacute;n de saberes, identidades e incluso decisiones de vida (Hern&aacute;ndez, 2010). Al estudiar la lectura con el mismo instrumento que critican, los autores de <i>Los lectores y sus contextos</i> llevaron a escrutinio las pruebas estandarizadas, pero dejaron de lado precisamente las pr&aacute;cticas y las experiencias letradas que dichas pruebas no pueden medir. Los propios autores citan a Donald Graves (p. 61) para recordarnos que los test de opci&oacute;n m&uacute;ltiple no pueden decir si los ni&ntilde;os han le&iacute;do libros, si han relacionado un libro con otro, o si han aplicado los textos en sus propias vidas.</font></p>     <p align="justify"><b><i><font face="verdana" size="2">b. El fatalismo sociol&oacute;gico</font></i><font face="verdana" size="2"></font></b></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores expresan a lo largo del reporte su intenci&oacute;n de "escapar de las previsiones fatalistas de la sociolog&iacute;a", seg&uacute;n las cuales habr&iacute;a una relaci&oacute;n de causalidad entre condici&oacute;n socioecon&oacute;mica y &eacute;xito o fracaso escolar/lector. Sostienen que una intenci&oacute;n del estudio fue explicar c&oacute;mo alguien puede tener &eacute;xito escolar siendo pobre y con padres poco escolarizados, y a la inversa. En este punto, sin embargo, me parece que los resultados de la investigaci&oacute;n apuntan justo a reafirmar lo que lo autores llaman "fatalismo sociol&oacute;gico". Veamos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los casos que se presentan est&aacute;n el de Brenda, de origen socioecon&oacute;mico bajo, y Kaly, de origen socioecon&oacute;mico alto. Los autores presentan ambos casos como ejemplos de buen desempe&ntilde;o en las tareas de lectura, independientemente de las condiciones socioecon&oacute;micas. Sin embargo, en su an&aacute;lisis dejan de lado algunos detalles que a mi juicio matizan la aparente semejanza entre ambas alumnas. Brenda es alumna de telesecundaria, tiene 14 a&ntilde;os de edad y sus padres tienen baja escolaridad, escaso capital econ&oacute;mico y pr&aacute;cticas de lectura casi nulas. Por su parte, Kaly tiene 11 a&ntilde;os de edad, y proviene de una familia en situaci&oacute;n social y cultural mucho m&aacute;s favorable: sus padres tienen estudios de licenciatura, cuentan con un capital econ&oacute;mico alto, una biblioteca familiar, y las pr&aacute;cticas de lectura en casa son diversas. Ambas obtienen puntajes altos en las situaciones propuestas en la investigaci&oacute;n, y sus promedios escolares son tambi&eacute;n altos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores describen la lectura de Brenda como "muy fluida"; su ortograf&iacute;a cae dentro del promedio de sus compa&ntilde;eros de secundaria, y ella responde acertadamente todas las preguntas. Lo anterior se explica, seg&uacute;n los investigadores, por "su actitud sistem&aacute;tica, r&iacute;tmica y reflexiva... &#91;pues ella&#93; no se apresura a responder, sino que lee y relee las preguntas y el texto antes de tomar una decisi&oacute;n" (p. 742). Sin embargo, los propios autores apuntan las diversas dificultades experimentadas por Brenda en su tarea de leer el texto La gripe, pues a Brenda le incomoda leer en voz alta los nombres extranjeros del texto ("Fiona McSweeney", etc.). Igualmente, Brenda batalla "con la forma de las preguntas", y muestra una "inseguridad ling&uuml;&iacute;stica" (p. 749) provocada por tener que usar palabras que no domina. Finalmente, los investigadores se&ntilde;alan que pese a sus "evidentes" limitaciones ling&uuml;&iacute;sticas y de conocimiento del mundo, Brenda responde bien las preguntas pero "es patente que Brenda debe hacer un gran esfuerzo para lograr compensar sus lagunas de informaci&oacute;n... a diferencia de otros casos que hemos analizado y que resuelven con gran facilidad e igual pertinencia la tarea" (pp. 749&#45;750). Kaly es justo uno de estos casos. Ella es alumna de primaria, tres a&ntilde;os menor que Brenda; no le perturban los nombres extranjeros, los pronuncia convencionalmente, tiene un lenguaje rico, lee fluidamente, y parece resolver las tareas de lectura propuestas con bastante facilidad. Tambi&eacute;n, a diferencia de Brenda, Kaly misma es descrita como una "ni&ntilde;a lectora" y tambi&eacute;n escritora, que cuenta con correo electr&oacute;nico e Internet en casa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, Brenda y Kaly parecen salir bien en las pruebas planteadas por los investigadores, sin embargo, Kaly tiene 11 a&ntilde;os y su desempe&ntilde;o supera en forma evidente el de Brenda, de 14. A Brenda le implica mucho esfuerzo hacerlo, adem&aacute;s de una incomodidad ling&uuml;&iacute;stica y cultural; mientras Kaly lo hace r&aacute;pido, f&aacute;cil y sin incomodarse por el texto, el vocabulario, o las palabras en ingl&eacute;s. Para los autores, Brenda es uno de los casos que demuestran las limitaciones del "fatalismo sociol&oacute;gico", pues a&uacute;n cuando ella proviene de un ambiente socioecon&oacute;mico bajo, su desempe&ntilde;o en las pruebas fue bueno. A mi juicio, sin embargo, si tomamos la distinci&oacute;n conceptual entre "errores de desempe&ntilde;o" y "errores de competencia", que los propios autores hacen (p. 611), pareciera que Brenda tuvo pocos errores en este desempe&ntilde;o gracias a que se aplic&oacute; demasiado en esa situaci&oacute;n particular, pero no es claro c&oacute;mo calificar su competencia; por ejemplo, si se observara el desempe&ntilde;o de ambas en m&uacute;ltiples tareas de lectura a lo largo de un periodo de tiempo. Es decir, &iquest;el desempe&ntilde;o de Brenda resultar&iacute;a igualmente bueno si se le observara en diversas tareas de lectura y escritura, o fue bueno particularmente en esta situaci&oacute;n acotada y puntual de investigaci&oacute;n? Una diferencia entre Brenda y Kaly, que a mi juicio es muy importante pero los autores no se&ntilde;alan, es que Brenda tiene 14 a&ntilde;os y Kaly 11. Ciertamente Brenda sale bien en la prueba, pero con muchos esfuerzos, mientras Kaly sale bien con menor esfuerzo y puntajes "casi perfectos", a decir de los autores. Incluso se&ntilde;alan los autores que lo observado en Kaly no es una competencia ling&uuml;&iacute;stica aislada e individual, sino resultado de su "inmersi&oacute;n en un medio cultural rico en herramientas y pr&aacute;cticas". A mi juicio, lo que esto demuestra es una diferencia substancial en el desarrollo intelectual, ling&uuml;&iacute;stico y lector de cada una de estas alumnas, producto del acceso diferencial a recursos ling&uuml;&iacute;sticos y de aprendizaje en sus respectivos grupos socioecon&oacute;micos. Los datos cuantitativos recogidos por los autores confirman justo esta correlaci&oacute;n entre "nivel de lectura" de los padres y nivel de lectura de los hijos. En palabras de los autores: "aquellos estudiantes que tienen a sus padres en los niveles m&aacute;s altos de lectura (sobresaliente o intensa) por lo general tambi&eacute;n se ubican en los mismos niveles, de la misma manera que aquellos cuyos padres se ubican en niveles m&iacute;nimos, tambi&eacute;n se encontraron en los niveles m&iacute;nimos de lectura; es decir, hay una correspondencia entre la lectura de los padres respecto a la de los hijos" (p. 589).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>COMENTARIO FINAL</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aplicar pruebas estandarizadas parece una actividad &uacute;til e inocente. Pero no lo es. Se podr&iacute;a, por ejemplo, poner a nadar, bailar o correr a un grupo de maestros, funcionarios o plomeros. Sin duda, la prueba arrojar&iacute;a diferencias de desempe&ntilde;o entre los examinados, es decir, puntuaciones altas, medias y bajas, no importa si la prueba es v&aacute;lida, &uacute;til y bien o mal dise&ntilde;ada. La cuesti&oacute;n, el verdadero problema, comienza cuando una prueba estandarizada se utiliza como instrumento de pol&iacute;tica p&uacute;blica, a partir de la cual: a) se juzga la competencia del grupo evaluado, y b) se decide la distribuci&oacute;n de los recursos en funci&oacute;n de los resultados en dicha prueba. Esto es lo que se est&aacute; haciendo con las pruebas tipo PISA y Enlace. Se trata de pruebas cuyo contenido y forma son en s&iacute; cuestionables pues presentan sesgos socioculturales, errores diversos y reducen el concepto de "lector competente" a aquel que lee un texto fuera de contexto y contesta preguntas de opci&oacute;n m&uacute;ltiple, como lo demuestra el libro <i>Los lectores y sus contextos</i>. Por ello, una virtud a resaltar en este libro es que ofrece al lector los m&eacute;todos e instrumentos de investigaci&oacute;n, as&iacute; como los datos obtenidos, lo que es esencial, pues se permite al lector mirar directamente los datos y hacer su propia interpretaci&oacute;n. En esta rese&ntilde;a he incluido, precisamente, una nota cr&iacute;tica de an&aacute;lisis sobre dos de los casos que presenta el libro. Sin embargo &eacute;sta, m&aacute;s que sugerir un cuestionamiento al libro en su conjunto, es una invitaci&oacute;n al lector para ejercitar una lectura atenta de las evidencias que se ofrecen a los lectores. Este libro, entonces, permite al lector elaborar sus propias interpretaciones y contrastar los hallazgos de esta investigaci&oacute;n con los lugares comunes que sobre los lectores y los ex&aacute;menes de lectura abundan en estos tiempos. A mi juicio, <i>Los lectores y sus contextos</i> es uno de los reportes de investigaci&oacute;n m&aacute;s serios que se han realizado en M&eacute;xico sobre el fen&oacute;meno complejo de la lectura y los lectores. Por ello, es una lectura obligada para los estudiantes, acad&eacute;micos, evaluadores y funcionarios educativos que deseen realmente entender el fen&oacute;meno, y no reproducir una fe ciega en los ex&aacute;menes estandarizados y sus resultados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hern&aacute;ndez Z., Gregorio (2010), <i>Decolonizing Literacy: Mexican lives in the era of global capitalism</i> (Critical Language and Literacy Studies), Bristol, UK, Multilingual Matters.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5900704&pid=S0185-2698201100030001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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