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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La investigaci&oacute;n educativa y las decisiones interactivas en las aulas</b></font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">La investigaci&oacute;n educativa que se ha producido em M&eacute;xico en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha sido objeto de m&uacute;ltiples acciones dirigidas a fortalecer esta actividad profesional como un campo propio, asociado al an&aacute;lisis de los diversos temas vinculados con el conocimiento de la educaci&oacute;n formal en todos sus niveles. Algunas de estas iniciativas han surgido de los mismos directivos del sistema educativo, al promover estudios sistem&aacute;ticos con la finalidad principal de orientar el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas, o dar cuenta del impacto de las mismas en el sector; por su parte, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a, organismo encargado de impulsar el desarrollo de la ciencia en el pa&iacute;s, ha contribuido a su consolidaci&oacute;n, al establecer bolsas econ&oacute;micas dedicadas especialmente a promover el estudio de temas vinculados con el sistema escolar. Durante d&eacute;cadas se ha visto prosperar grupos de acad&eacute;micos dedicados principalmente al cultivo de disciplinas identificadas con los problemas del &aacute;rea educativa que, inclusive, han conferido un perfil profesional a dependencias al interior del las instituciones educativas que les han proporcionado soporte. As&iacute; mismo, las iniciativas y la presencia de organizaciones civiles y de acad&eacute;micos durante d&eacute;cadas han hecho visible a la investigaci&oacute;n educativa como un recurso que aportar&aacute;, a corto y mediano plazo, un conocimiento sistem&aacute;tico de los asuntos de la educaci&oacute;n &uacute;til para la toma de decisiones futuras del sistema educativo. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El conjunto de estas iniciativas, y otras que se escapan al recuento, han contribuido para que cada d&iacute;a la investigaci&oacute;n educativa consolide un reconocimiento social creciente. Dicho reconocimiento se manifiesta en la multiplicaci&oacute;n de posgrados que ponen el &eacute;nfasis en la formaci&oacute;n de sus egresados, expresamente en la preparaci&oacute;n para desarrollar trabajos de investigaci&oacute;n educativa; en la consolidaci&oacute;n y aumento de revistas especializadas en la difusi&oacute;n de resultados de la investigaci&oacute;n sobre educaci&oacute;n, y en la ampliaci&oacute;n creciente de una gama de lectores de muy variadas procedencias as&iacute; como en la diversificaci&oacute;n de casas editoriales que publican y difunden este tipo de contenidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la investigaci&oacute;n educativa puede impulsar a&uacute;n m&aacute;s su crecimiento si las acciones previstas en los programas de formaci&oacute;n profesional de los estudiantes de posgrado se vinculan con los problemas o temas prioritarios del sector educativo, como lectores de la informaci&oacute;n especializada producida, y como futuros autores que podr&aacute;n dar continuidad a este quehacer profesional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta oportunidad quisiera llamar la atenci&oacute;n sobre un tema clave en la vida de las instituciones escolares que sin embargo ha sido insuficientemente atendido por la investigaci&oacute;n: la interactividad del profesor con sus estudiantes durante el proceso de la ense&ntilde;anza y el aprendizaje. Si por lo regular la investigaci&oacute;n educativa precede a la comprobaci&oacute;n de las teor&iacute;as disponibles acerca de un fen&oacute;meno, coexisten posturas que inicialmente se aproximan al objeto con la intenci&oacute;n de comprenderlo e intentar determinar los elementos explicativos de lo que ah&iacute; ocurre. En el contexto actual de la docencia en la escuela se observa un desplazamiento de la importancia otorgada a las teor&iacute;as disponibles: la atenci&oacute;n puesta durante d&eacute;cadas sobre el proceso se ense&ntilde;anza se est&aacute; transfiriendo al aprendizaje, o dicho de otra manera, el profesor ha dejado de ser considerado como el eje central del proceso para dejar su lugar al estudiante. Este desplazamiento, sin embargo, se est&aacute; dando cuando a&uacute;n es insuficiente lo que se conoce sobre las pr&aacute;cticas concretas en el momento de la interacci&oacute;n en los salones de clase de los distintos niveles escolares.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunas informaciones disponibles sobre el tema (Wittrock, 1990), apuntan a reconocer la importancia de los distintos &aacute;ngulos de las decisiones que los docentes toman en el aula. Unos se han enfocado, por ejemplo, a establecer en qu&eacute; medida los maestros toman decisiones interactivas que los llevan a modificar sus planes originales o su comportamiento en el aula; otros intentan elaborar diagramas partiendo de dichas decisiones y describen los factores que influyen en ellas, adem&aacute;s de establecer los elementos y las se&ntilde;ales que toman en cuenta para la adopci&oacute;n de tales decisiones. En otros estudios se conceptualizan los pensamientos interactivos del docente como actos deliberados, en los que el docente justifica un determinado curso de acci&oacute;n y explicita las razones consideradas para hacerlo; por otra parte, tambi&eacute;n se sabe que los pensamientos interactivos del docente pueden servir para la producci&oacute;n de material de aprendizaje del alumno o para advertir que la lecci&oacute;n no est&aacute; desarroll&aacute;ndose como estaba previsto y tomar medidas para resolver dicha situaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las primeras investigaciones realizadas en torno a las decisiones interactivas de los docentes estaban claramente ligadas a las decisiones que el docente toma desde el papel que juega en el proceso de ense&ntilde;anza, como la regulaci&oacute;n de la conducta de los alumnos; posteriormente se identific&oacute; que las decisiones interactivas estaban delimitadas por las relaciones establecidas en clase, por las necesidades de los estudiantes derivadas de la comprensi&oacute;n de contenidos y por la resoluci&oacute;n de los problemas surgidos en el aula. El panorama se ha enriquecido con el aporte de que las decisiones interactivas tambi&eacute;n est&aacute;n relacionadas con el ambiente, el estado cognitivo o afectivo del docente, el progreso de la lecci&oacute;n y la valoraci&oacute;n de las estrategias empleadas. Este conjunto de trabajos expresa el inter&eacute;s de los investigadores por conocer las pr&aacute;cticas cotidianas de las escuelas; esto los condujo, al contrario de los estudios realizados en el laboratorio, a desarrollar instrumentos de observaci&oacute;n sistem&aacute;tica que permitieran identificar patrones de conducta del docente y formular leyes concernientes a las relaciones entre los comportamientos de los profesores en la clase con el prop&oacute;sito de mejorar los procesos de ense&ntilde;anza vinculados con los resultados del aprendizaje.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, otro grupo de investigaciones (Fu&eacute;guel, 2000) visualiza las aulas como medios social y culturalmente organizados, por lo que estudia las interacciones entre profesor y alumnos tratando de identificar los significados que &eacute;stas tienen para cada uno de los participantes, as&iacute; como las relaciones entre la clase y la escuela, la estructura formal de la organizaci&oacute;n, las normas expl&iacute;citas formales y las que se van construyendo en la interacci&oacute;n cotidiana, entre otros muchos t&oacute;picos. Esto lo hacen a trav&eacute;s de muy diversos recursos como la observaci&oacute;n participante, las entrevistas, las notas de campo, la narraci&oacute;n del recuerdo, el an&aacute;lisis del discurso, filmaciones, grabaciones y las interpretaciones de lo observado. Con algunos de estos recursos se ha podido dar cuenta, por ejemplo, de las relaciones que se establecen entre las dificultades cognitivas propias de una tarea y los retos de desarrollarla en el aula, entramado social complejo, sometido a continuas y m&uacute;ltiples evaluaciones. As&iacute; mismo, se ha modificado la percepci&oacute;n de las decisiones interactivas en las aulas, al considerar a estas &uacute;ltimas como sistemas sociales vivientes, medios social y culturalmente organizados influenciados por la escuela, la comunidad, la sociedad y la cultura en las que se encuentran inmersas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, cualquiera que sean las preferencias te&oacute;rico&#150;metodol&oacute;gicas por las que se opte, es un hecho que el conocimiento disponible resulta insuficiente para comprender las realidades de las aulas en los distintos contextos escolares nacionales; esto es, debemos aceptar que desconocemos las decisiones interactivas de los docentes y sus razones para justificarlas. De ah&iacute; la pertinencia de alentar la investigaci&oacute;n de este tema.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior representa todo un reto para los estudiosos ya que se enfrentar&aacute;n a grandes dificultades, no solamente por las caracter&iacute;sticas de cada uno de los niveles escolares y la naturaleza de la poblaci&oacute;n atendida (ni&ntilde;os, j&oacute;venes y adultos), sino tambi&eacute;n por los contrastes y disparidades de infraestructura f&iacute;sica de los espacios escolares, formaci&oacute;n profesional de los docentes, y disponibilidad de los programas oficiales y materiales de apoyo, as&iacute; como por la constituci&oacute;n de grupos escolares con poblaciones multi&eacute;tnicas, la pertenencia a distintas clases sociales y la diversidad de capitales culturales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior nos permite afirmar que es necesaria la producci&oacute;n de conocimiento local que nos proporcione elementos explicativos de la naturaleza compleja de esa actividad que denominamos "dar clase", sobre todo al reconocer las caracter&iacute;sticas dis&iacute;mbolas de los contextos en los que se ense&ntilde;a y la dificultad que cada materia plantea al profesor encargado de que sus estudiantes la aprendan. Por supuesto que dicho conocimiento local podr&aacute; contrastarse con el producido en otros contextos nacionales para enriquecer el acervo disponible que proporcione elementos de una mayor comprensi&oacute;n que ilumine la pr&aacute;ctica educativa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos estudios (Figueroa, 1997) han mostrado tambi&eacute;n que en cada profesor la combinaci&oacute;n del tipo de materia, la experiencia docente y la selecci&oacute;n de procedimientos pertinentes para la ense&ntilde;anza se presentan de maneras distintas y que s&oacute;lo el an&aacute;lisis cuidadoso de las situaciones concretas puede conducir a la adquisici&oacute;n de una postura cr&iacute;tica que impulse los cambios necesarios para el perfeccionamiento continuo de tan importante actividad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estado actual de conocimiento sobre el pensamiento interactivo del profesor plantea ya algunas interrogantes que pueden nutrir los programas iniciales y permanentes del profesorado de todos los niveles escolares; quiz&aacute; con la evidencia acumulada se pueda pensar en apuntar hacia estrategias dirigidas a la ense&ntilde;anza especializada de cada disciplina m&aacute;s que a una did&aacute;ctica general v&aacute;lida para todas las materias. De igual manera, se puede reflexionar sobre las condiciones institucionales que pudieran facilitar u obstaculizar las relaciones de profesores y estudiantes, centradas en la promoci&oacute;n de aprendizajes significativos y pertinentes para la formaci&oacute;n profesional y el desarrollo personal de los ciudadanos del futuro.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b><i>Mario Rueda Beltr&aacute;n</i></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Figueroa, A.E. (1997), <i>El pensamiento interactivo del profesor, </i>M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma de Aguascalientes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5897523&pid=S0185-2698201100020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fu&eacute;guel, C. (2000), <i>Interacci&oacute;n en el aula. Estudio de caso, </i>Barcelona, Editorial Praxis, colecci&oacute;n Educaci&oacute;n al d&iacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5897525&pid=S0185-2698201100020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Wittrock, M.C. (1990), <i>La investigaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza III. Profesores y alumnos, </i>cap&iacute;tulo VI: "Procesos de pensamiento de los docentes", Buenos Aires, Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5897527&pid=S0185-2698201100020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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