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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>H&eacute;roes y escuelas: La educaci&oacute;n en la Sierra Norte de Oaxaca (1927&#150;1972)</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Alejandro Arturo Jim&eacute;nez Mart&iacute;nez*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Salvador Sig&uuml;enza, Oaxaca, IEEPO&#150;INAH, 2007</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor de tiempo completo, director del Instituto de Ciencias de la Educaci&oacute;n de la Universidad Aut&oacute;noma Benito Ju&aacute;rez de Oaxaca. CE: <a href="mailto:aajm25@hotmail.com">aajm25@hotmail.com</a>.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea de naci&oacute;n y el nacionalismo son temas que durante mucho tiempo se dieron por definidas y eran incuestionables. En este sentido, la escuela ha jugado un papel fundamental ya que existe en ella toda una serie de rituales y lecciones que lo propician. Desde el preescolar hasta por lo menos la secundaria, aprendemos (a trav&eacute;s del libro de texto y los rituales de inicio de semana) que somos mexicanos y que no hay mejor pa&iacute;s que el nuestro, por lo que tenemos que defenderlo y trabajar para lograr su progreso, independientemente de que haya mexicanos ricos o pobres (el nacionalismo no distingue clases sociales) o que vivamos en Sonora o Yucat&aacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto no es privativo de los mexicanos sino que el nacionalismo es algo que se da en todo el mundo y en todos los sistemas educativos se fomenta. S&oacute;lo algunas visiones socialistas han tratado de matizar esta cuesti&oacute;n a partir de la idea del internacionalismo proletario, pero en el caso, por ejemplo, de los pa&iacute;ses socialistas de la segunda mitad del siglo XX, dicho internacionalismo fue dejado de lado en aras de la defensa de la naci&oacute;n del proletariado (la URSS) y hasta guerras entre pa&iacute;ses socialistas se pudieron ver en Asia, lo cual dio motivo al libro cl&aacute;sico del nacionalismo <i>Comunidades imaginadas </i>de Benedict Anderson (1993).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de finales de los a&ntilde;os ochenta se inici&oacute; una oleada de trabajos te&oacute;ricos que analizaron lo relacionado con el nacionalismo: Eric Hobsbawm (1995), Ernest Gellner (1990), Benedict Anderson y John Breuilly (1990), entre otros historiadores, soci&oacute;logos y polit&oacute;logos, se han destacado por caracterizar este fen&oacute;meno mundial y en algunos casos, por aplicar sus teor&iacute;as para comprender mejor ciertos casos espec&iacute;ficos. En M&eacute;xico, uno de los primeros textos que se nutri&oacute; de estas investigaciones fue <i>Etnia, Estado y naci&oacute;n </i>de Enrique Florescano, quien en 1997 empez&oacute; a mostrarnos de qu&eacute; manera la construcci&oacute;n de la naci&oacute;n mexicana trat&oacute; de acabar con las diferencias &eacute;tnicas propias del territorio mexicano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el libro que nos ocupa, Salvador Sig&uuml;enza se adscribe a esta tradici&oacute;n de investigadores que aplican la teor&iacute;a sobre la naci&oacute;n y el nacionalismo para comprender mejor la manera como las escuelas se convirtieron en el principal espacio de acci&oacute;n de los agentes del nacionalismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro, que como al principio nos advierte fue su tesis de doctorado, se divide en seis cap&iacute;tulos. En los tres primeros define desde d&oacute;nde nos est&aacute; hablando y precisamente se adscribe a los principales te&oacute;ricos del nacionalismo a los que hac&iacute;a menci&oacute;n al principio de este texto. Para Sig&uuml;enza, este fen&oacute;meno tiene su origen en el siglo XVIII en Europa y es el responsable de la construcci&oacute;n del Estado nacional. La lengua &uacute;nica es uno de los elementos fundamentales para que sea posible el nacionalismo y al mismo tiempo un veh&iacute;culo para la homogeneizaci&oacute;n cultural. Dice textualmente "el nacionalismo es un sentimiento &uacute;nico de pertenencia a una comunidad social con proyecci&oacute;n pol&iacute;tica de la que emana simb&oacute;licamente el centro de poder establecido" (p. 22).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, si pensamos que el nacionalismo se ha establecido siempre como una manera de homogeneizar en la diversidad (no siempre en todas las regiones de Francia, Italia, Alemania o Espa&ntilde;a se habl&oacute; s&oacute;lo franc&eacute;s, italiano, alem&aacute;n o castellano) las &eacute;lites gobernantes han procurado generar una naci&oacute;n cultural por medio de s&iacute;mbolos patrios, la identificaci&oacute;n con el Estado, asumirse como parte de una historia nacional propia, utilizar una lengua nacional hegem&oacute;nica, abrir caminos que permitan la comunicaci&oacute;n entre los que se imaginan como parte de la naci&oacute;n y facilitar el movimiento de mercanc&iacute;as, entre otras cosas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de estas aclaraciones, el autor pasa a mencionar las peculiaridades del nacionalismo mexicano. Seg&uacute;n algunos autores su origen se encuentra a fines del siglo XVIII, sin embargo, como nos dice Sig&uuml;enza, no tuvo &eacute;xito de manera inmediata pues todav&iacute;a durante el siglo XIX amplios sectores de la poblaci&oacute;n no se sent&iacute;an identificados como mexicanos. El Estado nacional emanado de la Revoluci&oacute;n de principios del siglo XX fue el que m&aacute;s se preocup&oacute; por atraer a los sectores que durante mucho tiempo hab&iacute;an sido vistos con recelo por consider&aacute;rseles incapaces de ejercer sus derechos pol&iacute;ticos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; fue como el sistema educativo que surgi&oacute; en la tercera d&eacute;cada del siglo XX se encarg&oacute; de difundir los elementos que permitir&iacute;an construir la naci&oacute;n. De esta manera, la educaci&oacute;n se convirti&oacute; en un proceso que permit&iacute;a la homogeneizaci&oacute;n necesaria para crear la naci&oacute;n, especialmente la homogeneizaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica, tan necesaria para que los ideales de progreso del Estado nacional llegaran a quienes se supone podr&iacute;an materializarlo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro elemento fundamental para que se diera el nacionalismo fue la difusi&oacute;n de los s&iacute;mbolos y ceremoniales patrios y, como sabemos, la escuela ha sido un espacio excelente para que &eacute;stos lleguen hasta el &uacute;ltimo rinc&oacute;n de la patria. A su vez, los libros de texto gratuito tambi&eacute;n han sido muy buenos difusores de los ideales nacionalistas y han permitido la apropiaci&oacute;n de la historia com&uacute;n por parte de los estudiantes, por lo que Sig&uuml;enza dedica un amplio apartado para abordar este aspecto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; hubieran enriquecido el trabajo de Salvador las investigaciones que el psic&oacute;logo y estudioso de la ense&ntilde;anza de la historia en Am&eacute;rica Latina, Mario Carretero, ha realizado, en las que demuestra de qu&eacute; manera la ense&ntilde;anza de esta materia est&aacute; determinada por la visi&oacute;n que sobre la naci&oacute;n tienen las &eacute;lites nacionales, a tal grado que pareciera que nunca hubo cambios geogr&aacute;ficos en la conformaci&oacute;n de Argentina, por ejemplo, y que su territorio siempre ha tenido la misma forma: se ignoran los procesos hist&oacute;ricos que implicaron un expansionismo agresivo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el resto de los cap&iacute;tulos el autor aplica la teor&iacute;a y muestra c&oacute;mo los distintos gobiernos mexicanos, desde la posrevoluci&oacute;n hasta 1972, se empe&ntilde;aron en que los ind&iacute;genas de las comunidades m&aacute;s apartadas de la Sierra Norte de Oaxaca se sintieran parte de la naci&oacute;n mexicana y cooperaran en la consecuci&oacute;n del progreso nacional. Para lograrlo, el Estado aprovech&oacute; el incipiente y luego creciente sistema educativo estatal y luego el nacional. As&iacute;, los maestros se convirtieron en los principales agentes de la naci&oacute;n, aunque su preparaci&oacute;n apenas les alcanzaba para dar rudimentos de diversas materias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto la labor de los maestros no fue f&aacute;cil, pues en la mayor&iacute;a de los casos las comunidades eran monoling&uuml;es y ellos no llegaban con el conocimiento de la lengua; es m&aacute;s, en la mayor&iacute;a de los casos, en el af&aacute;n de hacer valer al espa&ntilde;ol como la lengua homogeneizante, prohibieron el uso de las lenguas nativas en las aulas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nacionalismo va aparejado con la idea de civilizaci&oacute;n. Seg&uacute;n Norbert Elias (1998) en su libro cl&aacute;sico <i>El proceso de la civilizaci&oacute;n, </i>la tendencia civilizadora es centr&iacute;peta, es decir, se procura allegar y homogeneizar a las regiones perif&eacute;ricas a partir de las necesidades e ideales de un Estado central. Dicha homogeneizaci&oacute;n pasa no s&oacute;lo por una cuesti&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica sino tambi&eacute;n por los h&aacute;bitos que los habitantes adquieren. De ah&iacute; que los maestros no s&oacute;lo ten&iacute;an por obligaci&oacute;n impartir en las comunidades la ense&ntilde;anza de las materias b&aacute;sicas, sino que tambi&eacute;n deb&iacute;an organizar actividades en que despertaran el entusiasmo por lograr el progreso y transformar su forma de vida cotidiana (como las campa&ntilde;as antialcoh&oacute;licas y sanitarias) o que pugnaran contra el fanatismo religioso y la promoci&oacute;n de la educaci&oacute;n para las ni&ntilde;as as&iacute; como actividades para sensibilizar a una comunidad en cuanto a la necesidad de construir caminos que los comunicaran con otras regiones. &Eacute;stas son s&oacute;lo algunas de las acciones extraescolares que el maestro estaba obligado a realizar, pues era supervisado y evaluado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto que la educaci&oacute;n no es suficiente para hacer naci&oacute;n en una regi&oacute;n que durante mucho tiempo ha permanecido aislada. Otro elemento importante para sentirse parte de una naci&oacute;n es la comunicaci&oacute;n, y en este sentido desde los a&ntilde;os treinta se procur&oacute; relacionar la idea de progreso con la construcci&oacute;n de caminos, sin embargo, los recursos que destinaba el Estado a dicha acci&oacute;n no eran rec&iacute;procos a la motivaci&oacute;n que en muchos pueblos fueron capaces de generar los maestros, y esto lo podemos percibir en el presente cuando a&uacute;n escuchamos de caminos que no acaban de construirse para reducir las distancias en el propio estado de Oaxaca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Precisamente parte de las conclusiones de Sig&uuml;enza van en este sentido. Se puede percibir a&uacute;n hoy en d&iacute;a un desfase entre la ret&oacute;rica nacionalista de los gobiernos posrevolucionarios con la realidad educativa, econ&oacute;mica y pol&iacute;tica. En estos tres aspectos encontramos todav&iacute;a grandes deudas por parte del Estado nacional con respecto a los pueblos que ha tratado de integrar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir hay que decir que el estilo del autor permite que el lector se interese en el asunto que trata. El mismo es parte de una familia que ha tenido por vocaci&oacute;n la docencia, lo que permite que sean sus abuelos quienes nos introduzcan a la labor educativa que se ten&iacute;a que realizar en la primera mitad del siglo XX para ejercer la profesi&oacute;n en la Sierra Norte oaxaque&ntilde;a. En otros momentos utiliza las memorias de antrop&oacute;logos que visitaron la zona en la &eacute;poca a que hace referencia para mostrarnos los prejuicios que sobre los indios y su cultura exist&iacute;an entonces, lo que permite visualizar a personas de carne y hueso y no meros datos. Asimismo, Sig&uuml;enza interpreta desde el nacionalismo fuentes de archivos tanto locales como nacionales localizados en el Archivo Hist&oacute;rico de la SEP.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En concreto, <i>H&eacute;roes y escuelas </i>es un libro te&oacute;rica y documentalmente bien fundamentado que abre perspectivas tanto para el estudio de la historia de la educaci&oacute;n local como de su relaci&oacute;n con el nacionalismo durante el siglo XX.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Benedict Anderson (1993), <i>Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusi&oacute;n del nacionalismo, </i>M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5853749&pid=S0185-2698201000020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Breuilly, John (1990), <i>Nacionalismo y Estado, </i>M&eacute;xico, Ediciones Pomares&#150;Corredor.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5853750&pid=S0185-2698201000020001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Elias, Norbert (1998), <i>El proceso de la civilizaci&oacute;n, investigaciones sociogen&eacute;ticas y psicogen&eacute;ticas, </i>M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5853751&pid=S0185-2698201000020001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gellner,   Ernest  (1990), <i>Naciones y  nacionalismo,  </i>M&eacute;xico, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5853752&pid=S0185-2698201000020001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hobsbawm, Eric (1995), <i>Naciones y nacionalismo desde 1780, </i>Barcelona, Cr&iacute;tica.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5853753&pid=S0185-2698201000020001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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