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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4"><b>Editorial</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El m&aacute;s reciente reporte peri&oacute;dico de la OCDE de su sistema de indicadores educativos: <i>Panorama de la Educaci&oacute;n 2008, </i>presenta algunos rasgos del sistema educativo mexicano que resulta interesante comentar, sobre todo en la perspectiva que esta organizaci&oacute;n asume, es decir, la idea de que al darlos a conocer contribuye a que los gobiernos pongan m&aacute;s atenci&oacute;n e inviertan recursos para el sistema educativo. Ojal&aacute; y la iniciativa efectivamente logre estos prop&oacute;sitos. En dicho reporte se destacan algunos aspectos del sistema educativo mexicano respecto a problemas de cantidad y calidad, recursos y eficiencia, as&iacute; como de equidad; aqu&iacute; s&oacute;lo retomaremos algunos de ellos con el &aacute;nimo de alentar el debate.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda es notable ver en este reporte a M&eacute;xico como uno de los pa&iacute;ses que ha mostrado un aumento en su inversi&oacute;n en educaci&oacute;n (de 1995 a 2005), pasando de 5&#150;6% a 6.5% del PIB, por encima de la media de la OCDE (5&#150;8%). M&aacute;s notorio a&uacute;n, de acuerdo con el mismo documento, es saber que la porci&oacute;n del gasto p&uacute;blico invertida en educaci&oacute;n (de 23&#150;4%) es la m&aacute;s alta entre los pa&iacute;ses estudiados en el mismo periodo. Lo notable del caso se justifica en la medida en que desde el a&ntilde;o 2002 ya se establec&iacute;a en la Ley General de Educaci&oacute;n la obligatoriedad gubernamental para dedicar al menos 8% del PIB para el financiamiento de la educaci&oacute;n p&uacute;blica y de los servicios educativos; se esperaba que desde 2006 esta meta se hubiera cubierto, sin embargo a la fecha esto no se ha logrado, aun incluyendo la inversi&oacute;n privada como parte del gasto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde otro &aacute;ngulo, tanto la inversi&oacute;n como el gasto p&uacute;blico no parecen reflejarse de manera clara, si tomamos tambi&eacute;n en cuenta que el gasto por estudiante en todos los niveles acad&eacute;micos es inferior a la media de los pa&iacute;ses de la OCDE. En la preparatoria el gasto por estudiante es una tercera parte del nivel promedio, mientras que en la universidad es ligeramente superior a la mitad del gasto promedio de los pa&iacute;ses de la organizaci&oacute;n. El gasto por estudiante universitario a lo largo de la duraci&oacute;n promedio de los estudios en M&eacute;xico puede ser equivalente a lo que otros pa&iacute;ses gastan en tan solo un a&ntilde;o.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todas estas observaciones resultan en una invitaci&oacute;n a realizar estudios locales que ofrezcan explicaciones de c&oacute;mo y en qu&eacute; se est&aacute;n gastando los recursos en cada uno de los niveles escolares y c&oacute;mo se podr&iacute;a dise&ntilde;ar estrategias para vencer la inercia entre los actores sociales que definen las pol&iacute;ticas, para dejar de considerar la inversi&oacute;n en educaci&oacute;n como un "gasto" y darle la prioridad que le corresponde en un pa&iacute;s con proyecto para su desarrollo pleno. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n debe considerarse que con el ajuste al sistema de cuentas nacionales y el nuevo a&ntilde;o base de c&aacute;lculo del PIB del a&ntilde;o anterior, ahora la meta de 8% como proporci&oacute;n del PIB en gasto educativo ser&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil de lograr.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otro rubro, se reconoce en el reporte que en el nivel de preparatoria M&eacute;xico tiene un costo de remuneraci&oacute;n docente por estudiante inferior a la media, debido a los costos de sueldos docentes por encima de la media de la OCDE y por el tama&ntilde;o de los grupos; los grupos son m&aacute;s grandes que en los otros pa&iacute;ses. Ya en otros documentos se ha sugerido el aumento al salario de los docentes, sin embargo esta medida no se ha retomado en las pol&iacute;ticas correspondientes sino como programas de compensaci&oacute;n salarial para sectores reducidos del magisterio con efectos colaterales en la vida cotidiana de las instituciones. Tampoco debemos perder de vista que la situaci&oacute;n para este nivel educativo se puede tornar todav&iacute;a m&aacute;s compleja dada la modificaci&oacute;n normativa en cierne que har&aacute; obligatoria la educaci&oacute;n media superior en el pa&iacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, 61% de quienes ingresan a programas universitarios tipo A prosiguen para concluir satisfactoriamente su programa, mientras que 64% corresponden a los de tipo B; los primeros por debajo de la media y los segundos por encima de la media de la OCDE. La formaci&oacute;n en programas de tipo t&eacute;cnico no han tenido la aceptaci&oacute;n social que se esperaba y sigue habiendo una fuerte presi&oacute;n para aspirar a realizar estudios universitarios tradicionales, tal vez por esta raz&oacute;n est&aacute; por reconsiderarse el funcionamiento del subsistema de formaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y particularmente de las universidades tecnol&oacute;gicas. Por otro lado, conviene se&ntilde;alar que la demanda para ingresar a la universidad ha aumentado y la oferta se ha mantenido b&aacute;sicamente en el mismo nivel durante varias d&eacute;cadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al considerar en su conjunto los niveles acad&eacute;micos, el gasto privado como un porcentaje del gasto total subi&oacute; m&aacute;s de cinco puntos porcentuales. Destaca de manera especial el gasto privado en la universidad, que aument&oacute; en 106%, y los recursos privados en este nivel aumentaron de 20.6% a 31.0% . La presencia de capital privado se explica parcialmente por la negativa gubernamental para crear las condiciones que hagan posible que la educaci&oacute;n sea vista como un bien social al que todos los ciudadanos tienen derecho; actualmente la dificultad para el ingreso a las universidades p&uacute;blicas ha aumentado y la oferta de las privadas se ha diversificado en t&eacute;rminos de la calidad en la formaci&oacute;n que logran y la magnitud de los costos exigidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La porci&oacute;n de todo el gasto p&uacute;blico dedicado a instituciones docentes en todos los niveles del sistema aument&oacute; de 22.2% a 23&#150;4% (1.2 puntos porcentuales); el principal aumento en el gasto p&uacute;blico en educaci&oacute;n respecto al gasto p&uacute;blico total ocurri&oacute; entre los a&ntilde;os 1995 y 2000, mientras que en los cinco restantes permaneci&oacute; inalterable. Este hecho muestra efectivamente que las pol&iacute;ticas de atenci&oacute;n a la educaci&oacute;n no se mantienen constantes o en una perspectiva de crecimiento paulatino que permitiera cubrir los grandes rezagos y desigualdades de las metas b&aacute;sicas del sistema educativo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La OCDE se&ntilde;ala en su informe que casi todo el gasto en educaci&oacute;n est&aacute; dedicado a los salarios, situaci&oacute;n que limita la posibilidad de mejorar las proporciones alumno&#150;personal, ampliar el tiempo de instrucci&oacute;n o adquirir otros recursos educativos. Asimismo, se asignan cantidades menores del gasto a infraestructura escolar y a material did&aacute;ctico que en otros pa&iacute;ses. La situaci&oacute;n es similar para el gasto corriente. Esta situaci&oacute;n ha favorecido que el gobierno federal implemente pol&iacute;ticas que asocian los resultados de distintos tipos de evaluaci&oacute;n con el acceso a dinero "extra", lo que ha permitido una gran injerencia del gobierno en la vida cotidiana de las instituciones de educaci&oacute;n superior al definir los rubros y condiciones que posibilitan la obtenci&oacute;n de dichos recursos adicionales que resultan fundamentales en el desarrollo futuro de las universidades.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el reporte que comentamos tambi&eacute;n se menciona que la proporci&oacute;n de alumnos con respecto al personal docente aument&oacute; en educaci&oacute;n escolar a 28 alumnos por maestro, trece m&aacute;s que el promedio de la OCDE, y que en la primaria existe una diferencia similar; por otra parte, en la secundaria se constata m&aacute;s del doble de estudiantes por maestro. Aunque en el documento se expone la probabilidad de que esta proporci&oacute;n influya en la atenci&oacute;n que se dedica a cada alumno y en algunos obst&aacute;culos que pudieran tener lugar, desde una perspectiva m&aacute;s cr&iacute;tica esta situaci&oacute;n constituye un s&iacute;ntoma de la falta de pol&iacute;ticas estatales que permitan el crecimiento del n&uacute;mero de estudiantes sin hacerlo a costa de tomar riesgos a cargo de los maestros; cuanto m&aacute;s que est&aacute; vigente la obligatoriedad legal para garantizar educaci&oacute;n b&aacute;sica a toda la poblaci&oacute;n en la edad escolar correspondiente. Por lo general el tema de la proporci&oacute;n de estudiantes por maestro, dado que el promedio de la OCDE es de 21.5 para primaria y 24 para secundaria, debiera ser tema de investigaciones emp&iacute;ricas sobre todo a la luz de los nuevos enfoque did&aacute;cticos que suponen un conocimiento personalizado del estudiante como elemento clave para el acompa&ntilde;amiento apropiado en el complejo proceso del aprendizaje. La situaci&oacute;n no poco frecuente de un profesor que interact&uacute;a con cuatro o cinco grupos numerosos de estudiantes a la semana hace que este elemento sea dif&iacute;cil de resolver, si no va acompa&ntilde;ado de cambios radicales en las condiciones prevalecientes de contrataci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el nivel de primaria, la carga docente es un poco inferior a la media de la OCDE, en cambio, a un maestro de secundaria se le exige que ense&ntilde;e la cantidad m&aacute;s alta de horas de ense&ntilde;anza reglamentarias entre los pa&iacute;ses asociados (1 047 horas por a&ntilde;o); de manera similar, el programa general de preparatoria resulta el cuarto m&aacute;s alto entre los pa&iacute;ses considerados. Cabe se&ntilde;alar aqu&iacute; las grandes distancias existentes entre la planeaci&oacute;n formal en el sector educativo y el contraste con las pr&aacute;cticas cotidianas de las escuelas, que han llevado a plantear reformas tanto en el nivel de secundaria como en el del bachillerato, entre otras consideraciones, por el car&aacute;cter enciclop&eacute;dico de sus anteriores programas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque se reconoce en el reporte que la preparaci&oacute;n universitaria sigue ampli&aacute;ndose, y para ello se menciona el ascenso dentro de los pa&iacute;ses de la OCDE de la posici&oacute;n 28 entre las personas de 55 a 64 a&ntilde;os de edad y el lugar 25 entre los de 25 a 34 a&ntilde;os, todav&iacute;a el pa&iacute;s est&aacute; muy lejos de contar con una cobertura cercana al promedio logrado por el conjunto de pa&iacute;ses de esta organizaci&oacute;n; sin embargo se concluye en el documento que los porcentajes de participaci&oacute;n actual indican que las tasas de egresados seguir&aacute;n aumentando.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El aumento en la inscripci&oacute;n universitaria en la d&eacute;cada analizada se ubic&oacute; por arriba del nivel promedio de la OCDE (57% y 40%, respectivamente), superado solamente por seis pa&iacute;ses. Se reporta de manera particular el paso de 27% a 31% obtenido por la cohorte etaria inscrita en programas universitarios tipo A del a&ntilde;o 2000 al 2006. Ello contrasta con el 2% de inscripci&oacute;n a la educaci&oacute;n universitaria vocacional en el mismo a&ntilde;o. Es evidente que sigue faltando toda una campa&ntilde;a que presente las opciones de formaci&oacute;n t&eacute;cnica como algo atractivo para los j&oacute;venes en periodo de formaci&oacute;n y sobre todo como campo de trabajo que d&eacute; cabida a los egresados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aun con esos datos, se reporta que los egresados universitarios tienen mucha mayor posibilidad de ser contratados, ya que las tasas de empleo aumentan con el nivel de instrucci&oacute;n; contar con una formaci&oacute;n universitaria se relaciona con el cambio de la tasa de empleo de 63% a 83%, fen&oacute;meno similar a lo que ocurre en casi todos los pa&iacute;ses de la OCDE.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el reporte se dice que en el nivel de secundaria el pa&iacute;s no cuenta con ex&aacute;menes nacionales, y se admite la existencia de an&aacute;lisis peri&oacute;dicos de los programas obligatorios para las escuelas sin disposici&oacute;n al p&uacute;blico de los resultados de dichos an&aacute;lisis. Esta situaci&oacute;n ha cambiado, ya que desde su creaci&oacute;n en 2003 el Instituto Nacional para la Evaluaci&oacute;n de la Educaci&oacute;n (INEE) est&aacute; a cargo de las pruebas nacionales de aprendizaje, con representatividad nacional y estatal, que se aplican desde 2005; as&iacute; como la misma Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica (SEP) ha desarrollado otra prueba que se aplica con car&aacute;cter censal en todas las escuelas del nivel b&aacute;sico del pa&iacute;s. Se podr&iacute;a afirmar que actualmente los resultados de estas iniciativas de evaluaci&oacute;n de los aprendizajes est&aacute;n ocupando buena parte de las preocupaciones de los centros escolares, en gran medida por el tratamiento que le han impreso las pol&iacute;ticas gubernamentales, amplias campa&ntilde;as medi&aacute;ticas e incentivos a los maestros de los estudiantes con mejores resultados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otro plano, se reporta una participaci&oacute;n menor que la media de la OCDE (69%) de ni&ntilde;os de menos de cuatro a&ntilde;os en la educaci&oacute;n preescolar. Hay un aumento de 22% en 1998 a 53% en el a&ntilde;o 2006; tambi&eacute;n se reconoce que el gasto por ni&ntilde;o en este nivel es mayor que en la primaria y la secundaria. Concluye el reporte que podr&aacute;n esperarse m&aacute;s avances con la obligatoriedad de los tres a&ntilde;os de educaci&oacute;n preescolar para el a&ntilde;o 2008. Esta situaci&oacute;n no ha dejado de ser pol&eacute;mica, pues a la obligatoriedad legal de preescolar no le ha seguido un conjunto de pol&iacute;ticas que apoyen en todas sus dimensiones el proceso; incluso ya se han manifestado solicitudes de distintos actores sociales sobre implantaci&oacute;n gradual de las medidas para su aplicaci&oacute;n por los efectos perversos provocados: ahora resulta que aument&oacute; el n&uacute;mero de ni&ntilde;os con rezago escolar dada la incapacidad de cubrir toda la demanda, no se ha contado con recursos econ&oacute;micos suficientes para crear la infraestructura necesaria ni el personal capacitado para llevar a cabo plenamente la medida. La presi&oacute;n por los recursos para satisfacer la demanda educativa en este nivel ser&aacute; mayor en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, cuando entre en vigor la obligatoriedad de la educaci&oacute;n media superior.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra caracter&iacute;stica mencionada en el documento plantea que las tasas de permanencia en el sistema escolar siguen siendo comparativamente bajas, la tasa de inscripci&oacute;n para los j&oacute;venes de 15 a 19 a&ntilde;os de edad (de 48.8%) es menor que la media de la OCDE de 81.5%. Asimismo, el nivel de preparatoria es de 39% tomando en cuenta la poblaci&oacute;n de 25 a 34 a&ntilde;os de edad, el segundo nivel m&aacute;s bajo entre los pa&iacute;ses considerados con un rezago relativo durante las &uacute;ltimas generaciones. El porcentaje de egresados de la preparatoria constituye un dato de aliento al pasar de 33% en 2000 a 42% en 2005.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas caracter&iacute;sticas mencionadas y muchas otras que se incluyen en el reporte pueden dar lugar a intercambios de opiniones y contrastaci&oacute;n con la informaci&oacute;n generada por estudios locales para sugerir acciones de todos y cada uno de los actores sociales que intervienen en los procesos de educaci&oacute;n formal. El camino por recorrer, para el cumplimiento de las metas educativas planteadas por el gobierno y los distintos sectores sociales, est&aacute; muy lejos de vislumbrarse como claro y terso: se requerir&aacute; del esfuerzo coordinado y decidido de todos para que efectivamente la educaci&oacute;n se convierta en la herramienta que asegure un bienestar personal y colectivo pleno y permanente.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El documento puede consultarse en este n&uacute;mero de <i>Perfiles Educativos.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">Mario Rueda Beltr&aacute;n</font></p>      ]]></body>

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