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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Andante con br&iacute;o: Memoria de mis interacciones con los secretarios de Educaci&oacute;n (1963&#150;2006)</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Manuel Gil Ant&oacute;n*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"> <b>Latap&iacute; Sarre, Pablo. M&eacute;xico, FCE (Vida y Pensamiento de M&eacute;xico), 2007</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor en la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#150;Iztapalapa, Coordinaci&oacute;n de Sociolog&iacute;a. Correo electr&oacute;nico: <a href="MAILTO:maga@correo.azc.uam.mx" target="_blank">maga@correo.azc.uam.mx</a></i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Pasado en claro</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es lo mismo "pasar en limpio" que "pasar en claro". La distancia entre las dos acciones es profunda aunque, a vuelo de p&aacute;jaro, parecieran similares. <i>Pasar en limpio </i>alude a ese fatigoso af&aacute;n por quitar la m&aacute;s leve se&ntilde;a de los borrones, titubeos, rastros de fallas y "hacer" otra vez el trabajo en una hoja nueva. As&iacute;, eliminada toda huella de imperfecci&oacute;n, impecable, entregarlo como si con tal nitidez hubiera sido realizado. Muchos hacen as&iacute; al relatar sus vidas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Pasar en claro, </i>por lo contrario, implica realizar un esfuerzo &eacute;tico y pol&iacute;tico por reconocer y dar noticia de lo sucedido sin ocultar los or&iacute;genes, avatares, reveses, aciertos, errores y tropiezos de los que se aprende tanto, y advertir al lector por d&oacute;nde el transcurso seguido quiz&aacute; (s&oacute;lo quiz&aacute; porque cada vida es distinta) no sea el m&aacute;s fruct&iacute;fero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer modo de actuar conduce siempre al proyecto de una estatua: lleva al bronce tentador que, por perfecto o excelente, no es humano; el segundo marca trazos complejos, nos regala el bosquejo de un testimonio sobre el que se reflexiona.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Octavio Paz, en 1975 y a sus sesenta a&ntilde;os, publica <i>Pasado en claro. </i>Adolfo Casta&ntilde;&oacute;n, analiz&aacute;ndolo, afirma que: "<i>Pasado en claro </i>es un poema escrito desde la serenidad del que vuelve a la vida y la dice con la voluntad serena de comprenderla &#91;...&#93; y apunta a la necesidad consciente de la revisi&oacute;n, al deber de la autocr&iacute;tica como &uacute;nica forma de modificar el espejo del pasado" (Casta&ntilde;&oacute;n, 2008: 5 ss).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pasar en claro, no en limpio, es el motivo profundo del texto de Pablo Latap&iacute;, <i>Andante con br&iacute;o. </i>Luego de leerlo, su autor no resulta un estudioso de la educaci&oacute;n que siempre haya sabido qu&eacute; hacer, c&oacute;mo realizarlo, y que por ello cosech&oacute; &eacute;xitos a raudales y los pocos fracasos, si los hubo, derivaron de la acci&oacute;n de otros. No. Es una persona que con serenidad revisita su vida profesional &#151;dando &eacute;nfasis a sus interacciones con los secretarios de Educaci&oacute;n&#151; y la relata con doble prop&oacute;sito: comprenderla en sus claroscuros y compartirla con quien lo lee. El pasado no cambia; ha ocurrido. La mirada s&iacute;, evoluciona.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pablo Latap&iacute;, en la memoria com&uacute;n de los que realizan indagaci&oacute;n educativa, es una persona con m&uacute;ltiples aristas: don Pablo, el personaje, el autor que leemos al formarnos en este campo del conocimiento, el investigador; Latap&iacute;, el fundador de instituciones y de formas de comunicaci&oacute;n con expertos y legos; Pablo, el colega, maestro, c&oacute;mplice y amigo de sus amigos. El interlocutor constante con quienes ejercen el poder, con la opini&oacute;n p&uacute;blica interesada en la educaci&oacute;n y, como debe ser, consigo mismo. Este actor de la vida educativa mexicana en los m&aacute;s recientes cincuenta a&ntilde;os ha escrito un libro en el que, a juicio del que esto escribe, pasa en claro sus relaciones con los dirigentes de la educaci&oacute;n nacional con varias preguntas en las alforjas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La estructura del libro</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una rese&ntilde;a, hallo en el diccionario, tiene dos sentidos. El primero afirma que es una narraci&oacute;n sucinta. El segundo es m&aacute;s amplio y atractivo: noticia y examen de una obra literaria o cient&iacute;fica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La forma en que se dispone el material en el libro corresponde a la primera acepci&oacute;n. Hay en el texto tres apartados y un ep&iacute;logo. El lector encontrar&aacute; en el primero &#150;Antecedentes&#150; una reflexi&oacute;n interesante sobre el contexto pol&iacute;tico&#150;religioso de M&eacute;xico desde los a&ntilde;os veinte, pues Latap&iacute; ha de ubicar en esas coordenadas por biograf&iacute;a, vocaci&oacute;n, origen y trayecto intelectual futuro, el inicio de su labor profesional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo, el autor rese&ntilde;a las relaciones espec&iacute;ficas (interacciones, prefiere decir) que tuvo con los secretarios de Educaci&oacute;n, desde Torres Bodet (1958&#150;1964) hasta Reyes Tamez (2000&#150;2006). Merced a ellas se puede reconstruir una serie muy completa de las principales acciones de pol&iacute;tica p&uacute;blica para la educaci&oacute;n mexicana en el periodo, as&iacute; como la opini&oacute;n que procura justipreciar los resultados de las acciones llevadas a cabo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la tercera secci&oacute;n ahonda, como reflexiones finales, el ya se&ntilde;alado "pasado en claro" sobre su experiencia personal y en relaci&oacute;n, sobre todo, con uno de los temas que atraviesa todo el libro: los v&iacute;nculos posibles entre la investigaci&oacute;n educativa y las decisiones pol&iacute;ticas, a las que subyace la tensi&oacute;n ineludible entre el cient&iacute;fico y el pol&iacute;tico. Dedica el ep&iacute;logo a responder si, luego de andado el camino, ello ha valido la pena.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Noticia y examen de una obra literaria o cient&iacute;fica</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda acepci&oacute;n es m&aacute;s sustantiva en t&eacute;rminos intelectuales. En este caso, la idea no es resumir el libro &#151;para eso se ha escrito: para ser le&iacute;do&#151;, sino dar a conocer las dimensiones y vetas de an&aacute;lisis que su lectura ha generado en quien lo comenta. Sin pretender que sean las que todo lector resaltar&aacute;, aspiran, y ojal&aacute; logren, a mostrar la calidad y profundidad del texto que se examina.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estamos ante una obra compleja. Es testimonio, memorial, interpretaci&oacute;n y esa manera de invenci&oacute;n &#150;no falsa: al contrario, profundamente verdadera y sincera&#150; que todo recuerdo humano trae consigo adherido al hueso del tiempo. Recuerda y recrea.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escapa el libro a las clasificaciones ortodoxas. Biograf&iacute;a, s&iacute;, pero no s&oacute;lo eso; tambi&eacute;n rese&ntilde;a de encuentros entre el que investiga y quienes disponen lo que habr&aacute; de hacerse, s&iacute;, aunque en ello no se agota; s&iacute;ntesis de lo acometido por los secretarios y balance de la acci&oacute;n p&uacute;blica, algo hay de eso, mas se fuga de un texto cl&aacute;sico de an&aacute;lisis de pol&iacute;ticas educativas. Es por ello que a falta de ubicaci&oacute;n precisa en los compartimentos usuales para clasificar las obras, se puede recurrir, con m&aacute;s precisi&oacute;n, a la poes&iacute;a. Es, propongo, un pasado en claro. Y bien logrado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Tres veredas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al leer <i>Andante con br&iacute;o </i>surgen muchas vetas. Compartir las que m&aacute;s me interesaron ser&aacute; la forma en que dar&eacute; noticia de lo que me invit&oacute; a examinar el libro. De eso se trata en los textos que tocan problemas intelectuales de gran calado, pues adem&aacute;s de su importancia como documento hist&oacute;rico y relato particular del autor, remiten a la experiencia de quien los lee y la cuestionan.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Primera vereda: investigaci&oacute;n educativa y acci&oacute;n pol&iacute;tica</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay una l&iacute;nea profunda a lo largo de las p&aacute;ginas que marca tanto la reflexi&oacute;n del autor como los relatos de sus v&iacute;nculos con los diversos ocupantes del despacho de Vasconcelos: se trata de la relaci&oacute;n (o tensi&oacute;n) entre la investigaci&oacute;n educativa y la acci&oacute;n pol&iacute;tica, a la que subyace el tema cl&aacute;sico del complicado nexo entre el pol&iacute;tico y el cient&iacute;fico. Referencia obligada a Weber y, ahora, en nuestro tiempo, circunstancia y campo de estudios &#150;a partir de este libro&#150; a Latap&iacute;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pionero en M&eacute;xico y Latinoam&eacute;rica en realizar indagaci&oacute;n fundada sobre la acci&oacute;n y funci&oacute;n de la educaci&oacute;n en la sociedad, con el Centro de Estudios Educativos (CEE) como eje inicial, parte aguas y orgullo leg&iacute;timo y luego el Consejo Mexicano de Investigaci&oacute;n Educativa (COMIE), por dar s&oacute;lo dos ejemplos, este constructor de instituciones se pregunta si la investigaci&oacute;n educativa (ie en adelante) orienta, puede conducir o acotar en cierto modo las decisiones pol&iacute;ticas. &iquest;C&oacute;mo se relacionan, se deber&iacute;an poner en contacto, es posible que lo hagan o lo han hecho a lo largo de su experiencia?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante tal cuesti&oacute;n, vale la pena recordar una advertencia de Max Weber que desencanta (en el sentido de romper la ilusi&oacute;n) a quienes piensan que el saber, porque sabe, puede indicar al poder sin duda o restricci&oacute;n alguna lo que debe y ha de hacer: "Una ciencia emp&iacute;rica no puede ense&ntilde;ar a nadie qu&eacute; debe hacer, sino &uacute;nicamente qu&eacute; puede hacer y, en ciertas circunstancias, qu&eacute; quiere" (Weber, 1983: 83).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pablo Latap&iacute; enfrenta el reto y toma como eje conductor, en el relato de sus interacciones con los secretarios, "la labor de mediaci&oacute;n que me correspondi&oacute; realizar entre el conocimiento especializado propio del investigador &#91;...&#93; y las necesidades de conocimiento que ten&iacute;a la toma de decisiones pol&iacute;ticas" (Latap&iacute;, 2007: 58). Se&ntilde;ala que tuvo que andar dos caminos para llevar a la autoridad "lo que la ie ten&iacute;a que decir respecto a determinados temas de inter&eacute;s en la toma de decisiones, y tambi&eacute;n, aunque en menor grado, &#91;llevaba&#93; las preocupaciones del &aacute;mbito pol&iacute;tico al de la ie, sugiriendo estudios cuya necesidad o conveniencia percib&iacute;an los funcionarios" (: 58).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La investigaci&oacute;n bien hecha y sus derivaciones pr&aacute;cticas no suelen ajustar bien con las decisiones a tomar por parte de las autoridades, pues la actividad pol&iacute;tica tiene constre&ntilde;imientos de los que el an&aacute;lisis l&oacute;gico, anal&iacute;tico y la acci&oacute;n pausada carecen, aunque le sean propios otros, no menos filosos y duros, en torno a su coherencia y rigor.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si el poder, consciente de sus limitaciones y posibilidades, no busca en la ie un espejo a modo, alabanza o justificaci&oacute;n acr&iacute;tica de su proceder, sino un insumo valioso para saber qu&eacute; es lo que pudo hacer de haber sabido, o puede hacer tomando en cuenta otros factores en el futuro, y hasta emplearla buscando esclarecer lo que el funcionario quiere o la educaci&oacute;n requiere, la relaci&oacute;n entre la ie y los que mandan, respetando sus l&oacute;gicas, puede ser, y hay testimonio de ello en el libro, fruct&iacute;fera.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como hay dos lados en la interacci&oacute;n, un puente de comunicaci&oacute;n inteligente a su vez impulsa, en los productores de ie, la posibilidad de construir mejores y m&aacute;s adecuados modelos de an&aacute;lisis, sobre todo los que tienen que ver con la complejidad del cambio: tan sencillo de enunciar en el papel, tan dif&iacute;cil de lograr en la pr&aacute;ctica no s&oacute;lo educativa. Esto conduce, creo, a que los investigadores podamos advertir, en el espejo que nos corresponde, lo inapropiado de la frecuente y pretenciosa reducci&oacute;n que hacemos al afirmar que es preciso realizar, sin dilaci&oacute;n, determinadas acciones sin tomar en cuenta las circunstancias espec&iacute;ficas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A este tipo de relaciones, tensiones en los dos lados del espectro, comprensiones y desacuerdos remite el libro, de manera concreta en su caso, pero con sendero a la abstracci&oacute;n para los que leemos las diferentes formas de relaci&oacute;n experimentadas por Latap&iacute;. Este logro del libro no es menor. As&iacute; como, volviendo a Weber, no se necesita ser el C&eacute;sar para comprender al C&eacute;sar, no se requiere ser Latap&iacute; para entender los dilemas y retos que sus interacciones con la autoridad &#151;y los v&iacute;nculos de los intelectuales con el poder como problem&aacute;tica antigua y recurrente&#151; generan.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es sencilla, se concluye, la relaci&oacute;n entre la ciencia y sus c&aacute;nones con la acci&oacute;n pol&iacute;tica fundada en la &eacute;tica de la responsabilidad. &iquest;Posible? &iquest;Deseable? &iquest;Necesaria? &iquest;C&oacute;mo? &iquest;De qu&eacute; depende? &iquest;Cu&aacute;nto juega la personalidad del cient&iacute;fico y del funcionario? En el escrito de Latap&iacute; sobra miga para pensar en todo esto y no es v&aacute;lido anticipar sus conclusiones: eso es tarea del lector.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arriesgo, no obstante, un pron&oacute;stico. Si se es esc&eacute;ptico en torno a la posibilidad, ya no se diga fertilidad, de esta interacci&oacute;n, lo que se leer&aacute; pondr&aacute; en duda su posici&oacute;n pesimista y "desencantada", y si se es muy optimista, casi plat&oacute;nico al proponer que los gobernantes deber&iacute;an ser fil&oacute;sofos, el testimonio de Latap&iacute; reducir&aacute;, con fundamento vital y reflexivo, sus expectativas. Enhorabuena en ambos casos. Porque as&iacute; es la vida: m&aacute;s gris que blanco o negro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cuesti&oacute;n, al leer el trabajo,  parece arrojar un resultado prudente: se puede proponer, desde el estudio riguroso, el umbral, el espacio de lo posible, pero no as&iacute; la trayectoria espec&iacute;fica. Depende de muchos factores que est&aacute;n en el sitio de lo impredecible, el factor de azar siempre presente y la pericia pol&iacute;tica que ning&uacute;n modelo anal&iacute;tico puede precisar, </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; piensa, y obtiene como saldo, el autor andante luego de estas d&eacute;cadas de relaci&oacute;n, con papeles distintos &#151;asesor profesional, asesor o consultor sin paga, invitado ocasional a conversar de "la situaci&oacute;n educativa", cr&iacute;tico desde los medios impresos e indagaciones&#151; con los se&ntilde;ores del despacho de la SEP? :      </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sus respuestas est&aacute;n en el libro pero, como se intenta mostrar ahora, conduce a reflexiones relevantes a quien lo lee. Por ejemplo: a la contradicci&oacute;n o al menos intrincado nudo intelectual y &eacute;tico entre lo posible y lo deseable. Chesterton, agudo, sentencia: "Nunca lo mejor ha sido mejor que lo posible". De este modo, el pol&iacute;tico cuestionado por parte del indagador sobre la velocidad inadecuada para llevar a cabo alguna iniciativa suele responder, pragm&aacute;tico, que es necesario aprovechar la coyuntura. El estudioso insiste, apegado a su l&oacute;gica, en que es necesario m&aacute;s tiempo antes de lanzar el gran programa o, al menos, ponerlo a prueba. S&iacute;, ser&iacute;a bueno, pero no se puede; urge y no hay tiempo para planes pilotos acordes con un tama&ntilde;o adecuado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al pensar en esta discrepancia, anot&eacute; como temas a pensar detenidamente los que siguen: &iquest;Siempre la premura, el ahora o nunca, comandar&aacute; las acciones en materia educativa? &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a, si fuese calculable, el costo acumulado de los efectos indeseados de la prisa con la que se suelen poner en marcha planes y programas? No poco. Siempre, o casi siempre, las acciones necesarias a emprender en el espacio de la ense&ntilde;anza &iquest;han de estar subordinadas a acuerdos pol&iacute;ticos "m&aacute;s importantes" en otras esferas, como las que resultan de servicios electorales de los representantes gremiales del magisterio al poder en turno? Triste condena.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otras palabras: &iquest;S&oacute;lo buscar, o resignarse a lo posible sin ensanchar los umbrales del cambio (reducir las expectativas a las reformas factibles y los avances marginales)? Resulta muy estrecho tal sendero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Intentar, como dec&iacute;an los muchachos del 68, ser realistas y por ende buscar lo imposible? Tampoco cabe sin problemas, y serios, esta propuesta que suele ser expresada por los estudiosos como si no hubiera resistencias y complicaciones, como si se actuara en el vac&iacute;o de intereses, m&uacute;ltiples actores, oportunidades no esperadas y ritmos variables.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del libro se puede extraer una lecci&oacute;n de sabidur&iacute;a, tendiente al equilibrio inestable. Es necesario hacer, por una parte, pol&iacute;tica sin resignaci&oacute;n, corriendo riesgos m&aacute;s all&aacute; de una prudencia paralizante, no virtuosa y, por la otra, ciencia sin autismo, que evite dar la espalda a lo pedregoso del camino, aunque por ello cese el aplauso f&aacute;cil que proviene del p&uacute;blico aficionado a la superficialidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Matizar, poner en duda la duda o desconfiar de un optimismo ingenuo; dar fe de la complejidad y los diversos niveles de la relaci&oacute;n entre saber y poder se consigue al leer el libro. Su lectura, adem&aacute;s, como en los abundantes textos del autor, es muy placentera por la forma y claridad de su lenguaje aunque, en ocasiones, y no pocas, cale lo que escribe, y cale m&aacute;s si cabe porque est&aacute; bien dicho.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Segundo sendero: reconocer la trayectoria y sus valores</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda vertiente mis comentarios ser&aacute;n breves pues el libro es tambi&eacute;n un ejercicio de sinceridad sobre la posici&oacute;n &eacute;tica y pol&iacute;tica de origen del autor y sus ajustes y modificaciones posteriores: un hombre que no niega, reniega o esconde su g&eacute;nesis espiritual e intelectual y los cambios que ha requerido para serse fiel. No es usual que en nuestro pa&iacute;s los intelectuales reconozcan su pasado sin verg&uuml;enza &#150;con realismo y convicci&oacute;n, como hace Latap&iacute;&#150;, pues dar cuenta de la evoluci&oacute;n de su pensar, contradictorio y complejo, no viene bien a la imagen de la escultura que intentan construir, o al menos imaginan.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">      Latap&iacute; es cristiano: lo dice ahora y lo ha dicho. Esta condici&oacute;n, en un Estado laico, es tan respetable como la del agn&oacute;stico o del que profesa otra religi&oacute;n. Esa ra&iacute;z, en su vertiente liberadora en este mundo, lo impulsa a la investigaci&oacute;n comprometida con la equidad, pero no implica, por ejemplo, que el cee sea una entidad religiosa, ni caja de resonancia de empresarios, aunque se acuda a ellos en busca de recursos para sostenerlo, ante la sospecha gubernamental, m&aacute;s bien jacobina, de la imposibilidad de una contribuci&oacute;n externa al Estado concebido como un "ogro filantr&oacute;pico". En ese entonces, una organizaci&oacute;n no incluida en los l&iacute;mites del corporativismo autoritario resultaba harto sospechosa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concibe y se adscribe a una Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s involucrada con la esencia de una fe que no se escapa del compromiso con los desvalidos como eje central, lo que lo lleva a la noci&oacute;n de Iglesia que no es la de las jerarqu&iacute;as que reclaman m&aacute;s privilegios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se esconde. En el libro lo vemos en ese tr&aacute;nsito. Sus convicciones espirituales le llevan a posiciones no cl&aacute;sicas, y en buena hora cr&iacute;ticas, de aspectos como el laicismo, valor que siempre ha defendido, pero no concebido como ignorar el fen&oacute;meno religioso en la historia de la humanidad. Sin ello, coincido con el profesor Latap&iacute;, no hay modo de entenderla.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Inicia con el reconocimiento de una fe profunda (ayer y hoy: actual) y que, de nuevo, no es escudo para sustituir el buen juicio, aprecio por el parecer del otro e indagaci&oacute;n cient&iacute;fica en su trabajo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Latap&iacute; dialoga con quien quiera que est&eacute; ah&iacute;: no es ajeno a un buen sentido cristiano la apertura, al contrario. Reserva para s&iacute; los modos de discernir que recomendaba Ignacio de Loyola, pero no impone a nadie tal proceder. En el libro indica, al escribir, y entre l&iacute;neas, que esta fe es patrimonio de su impulso, en efecto, mas no un elemento que sustituya el rigor de su trabajo, ni condici&oacute;n para confluir con quien no cree o cree de otro modo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Declararse hombre de fe de manera abierta es importante. Al no imponer nada al reconocerlo y afirmarlo, s&oacute;lo lo aclara: lo pasa en claro. Dice de d&oacute;nde viene, pero se ha juntado con muchos caminantes de otros lados... y ha sido para bien.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Tercera pista: pienso, luego escribo, luego insisto</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer tema a tratar lo aborda Latap&iacute; en el libro de manera provocativa. &iquest;Para qu&eacute; escribir en la prensa? <i>Exc&eacute;lsior y Proceso </i>dan cuenta, adem&aacute;s de varias compilaciones, de su labor en este campo. Reconocer que al principio se busca enfatizar lo negativo sin aportar al lector una idea de la complejidad de los asuntos es un aspecto que destaca y que con franqueza reporta para sus inicios en el periodismo. Creo que habla por varios que nos hemos incorporado a ese oficio alguna vez. Es f&aacute;cil simplificar, pero tampoco, considera, se resuelve el conflicto con atemperar la cr&iacute;tica. De nuevo, es cuesti&oacute;n de equilibrio, asunto de toma de decisiones espec&iacute;ficas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qui&eacute;n lee al que escribe con periodicidad? Latap&iacute; no ha tenido empacho en correr los riesgos de hablar al poder, colaborar desde dentro de manera cr&iacute;tica, pero si no me equivoco, su trayectoria no se entiende de manera cabal sin la parte dedicada al periodismo. Un d&iacute;a le dijeron que el inter&eacute;s por lo que dec&iacute;a no pasaba desapercibido en palacio. Un viejo lobo de mar en las lides period&iacute;sticas le dijo, cuando el novato Latap&iacute; de entonces pregunt&oacute; qu&eacute; hacer: "Nada. O te mandan una auditor&iacute;a de hacienda, o una canasta de Navidad". Ninguna lleg&oacute;, s&oacute;lo el mensaje. Y n&iacute;tido: el poder observa, mide, procura o realmente amedrenta, intenta arropar o ni ve ni oye.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la educaci&oacute;n tiene una mirada desde la ciudadan&iacute;a, esa poca que lee, la que tenemos, es, en buena parte, por un intelectual que escrib&iacute;a de lo que sab&iacute;a, no como ahora que la industria del "todo opino" nos va ganando. Creo que luego de una exploraci&oacute;n a fondo de las implicaciones que ha tenido en su trayectoria ser asesor, interlocutor y cr&iacute;tico, la del periodista agudo, mesurado pero firme, me parece ejemplar: no porque se coincida siempre, sino porque de acuerdo o en desacuerdo, en virtud de ese trabajo se forma opini&oacute;n p&uacute;blica. Sin ella, en ausencia de una sociedad que exija cada vez m&aacute;s con mejor informaci&oacute;n, la transici&oacute;n ser&aacute; siempre proyecto inacabado. Abri&oacute; el camino para que ahora m&aacute;s personas contribuyan, desde los medios, a cambiar la actitud frente al hecho educativo nacional. Eso, lo aseguro, ha hecho una diferencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Termina el libro con una pregunta fuerte: "Si al volver la vista atr&aacute;s se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar" &#150;como dijo Machado&#150;, &iquest;ha valido la pena lo andado hasta ahora? S&iacute;, concluye, pero no por un descomunal impacto en la pol&iacute;tica: Latap&iacute; reconoce que su influencia ha sido variable y en ocasiones muy limitada. No es s&oacute;lo con el poder con quien eval&uacute;a y sopesa su caminar: est&aacute; la formaci&oacute;n de investigadores, la construcci&oacute;n de instituciones para la investigaci&oacute;n educativa, la creaci&oacute;n de la primera revista latinoamericana en estos temas, la satisfacci&oacute;n de ser le&iacute;do en el diario o la revista, aunque la&nbsp; confecci&oacute;n del art&iacute;culo haya implicado diez versiones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Lo advierto prudentemente satisfecho en esa multiplicidad de dimensiones laborales, pero sobre todo con una: haber andado ese camino, y el que sigue ser&aacute; as&iacute;, con br&iacute;o y ofreciendo a quien ha sido el caminante, a &eacute;l mismo, lo que de la vida es preciso buscar a diario: sentido. Ese que no proviene, aunque pueda coincidir, con el parecer de los otros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para que este comentario cierre como es debido, igual que en el texto, el escribidor que ahora deja el teclado en paz puede decir que leerlo vali&oacute; la pena; qu&eacute; va, vali&oacute; mucho a secas, pues pena, sinceramente, no hubo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIA</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CASTA&Ntilde;&Oacute;N, Adolfo (2008), "Pasado en claro", <i>Revista de la Universidad de M&eacute;xico, </i>nueva &eacute;poca, n&uacute;m. 51, mayo.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5868005&pid=S0185-2698200800020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">WEBER, Max (1983), <i>El pol&iacute;tico y el cient&iacute;fico, </i>M&eacute;xico, Premia Editora (La Red de Jonas).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5868006&pid=S0185-2698200800020001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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