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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando en un futuro los historiadores de la educaci&oacute;n caractericen el periodo que hoy estamos viviendo en el campo de la educaci&oacute;n, seguramente considerar&aacute;n que el eje que articul&oacute; los llamados programas de calidad de la educaci&oacute;n fue la evaluaci&oacute;n, en todas sus formas y manifestaciones. Las evaluaciones son la manera en que el sistema educativo, las autoridades educativas y los especialistas asumieron no s&oacute;lo con el fin de se&ntilde;alar las deficiencias de la educaci&oacute;n, sino con el de ocultar la falta de una perspectiva pedag&oacute;gica para mejorar el proceso de ense&ntilde;anza y aprendizaje de los estudiantes en todos los niveles. La evaluaci&oacute;n es utilizada por ellos como una evasi&oacute;n del estudio sistem&aacute;tico de los grandes problemas de la educaci&oacute;n, e implica una escuela socialmente en entredicho, un curr&iacute;culo (de primaria, secundaria, bachillerato y licenciatura) pensado para ni&ntilde;os y j&oacute;venes de principios del siglo XX, pero no para quienes viven la era de la informaci&oacute;n, y quienes, como es la realidad de los pa&iacute;ses latinoamericanos, viven en condiciones de pobreza y pobreza extrema. Como lo document&oacute; la prensa, el alumno que utiliz&oacute; pegamento para quedarse adherido a su cama con tal de no volver a la escuela a inicios de este a&ntilde;o es quiz&aacute; la mejor expresi&oacute;n de este fracaso institucional, social y educativo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero es necesario tener presente que el tema de la evaluaci&oacute;n de los aprendizajes surgi&oacute; posteriormente a que en el siglo XIX apareciera la calificaci&oacute;n, en la conformaci&oacute;n de los estados nacionales y sus sistemas educativos. La evaluaci&oacute;n del aprendizaje, tal como lo ha mostrado la investigaci&oacute;n educativa, es el resultado de la necesidad que tuvieron las sociedades industrializadas de generalizar un control en el sistema escolar. El vocablo aparece a mediados de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os cuarenta del siglo XX, y las primeras instituciones que aplican ex&aacute;menes a gran escala y alcance internacional lo hacen en los a&ntilde;os cincuenta de ese siglo. No se trata de un tema pedag&oacute;gico de origen, sino de una problem&aacute;tica ligada a la burocratizaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La evaluaci&oacute;n tiene hoy en el sistema educativo un lugar t&eacute;cnico, de control y certificaci&oacute;n de logros, de selecci&oacute;n y distribuci&oacute;n de sujetos. Se significa como espacio donde se obtienen conocimientos "objetivos" sobre los saberes del estudiante, las capacidades de los maestros y la "calidad" de los programas y las instituciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, con esta centralidad de la evaluaci&oacute;n se invierte el problema conceptual en el debate educativo y se trastoca por un problema t&eacute;cnico. Y, entonces, se pervierte la acci&oacute;n en el aula: los maestros preparan alumnos para resolver eficientemente ex&aacute;menes y los estudiantes se interesan por "pasar el examen". Las relaciones pedag&oacute;gicas no se fincan m&aacute;s en el deseo y en el placer de saber; se asiste a la escuela para acreditar. Se va quedando atr&aacute;s la relevancia del debate conceptual, de la g&eacute;nesis de preguntas originales, de estudiar las deficiencias y aportes de los m&eacute;todos de ense&ntilde;anza, la selecci&oacute;n de contenidos, la adquisici&oacute;n de fuentes para el estudio, los h&aacute;bitos de trabajo intelectual de los estudiantes, el car&aacute;cter intelectual del trabajo acad&eacute;mico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La evaluaci&oacute;n debe ser vista desde otras perspectivas. La dimensi&oacute;n formativa de &eacute;sta debe ser repensada como funci&oacute;n b&aacute;sica para poner en marcha procesos de reflexi&oacute;n personal, toma de decisiones, elaboraci&oacute;n de intenciones y de proyectos, en situaciones donde el encuentro con los otros (estudiantes y maestros) resulta definitorio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conocer y promover los procesos de conocimiento en cada sujeto es un problema de orden psicopedag&oacute;gico y un aspecto nodal de la evaluaci&oacute;n. &Eacute;sta, ligada al aprendizaje, se vincula con los fines educativos, y desde ah&iacute; cuestiona su limitaci&oacute;n como mecanismo de control y selecci&oacute;n (medici&oacute;n-certificaci&oacute;n/acreditaci&oacute;n); esos fines pueden ser el desarrollo de capacidades para el manejo de informaci&oacute;n, lograr independencia de criterios, construir juicios y conceptos, expresar ideas, solucionar problemas y cuestionar preceptos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Presionados por la l&oacute;gica que hoy articula evaluaci&oacute;n con financiamiento, los sujetos educativos y las instituciones de ense&ntilde;anza se ven inmersos en una espiral vertiginosa de cambios, innovaciones y evaluaciones, que no est&aacute;n sustentados en el an&aacute;lisis conceptual riguroso de sus implicaciones, alcances y l&iacute;mites.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su <i>Did&aacute;ctica magna </i>(1657) Comenio liga el examen al m&eacute;todo; cuando el alumno no aprende, ello sugiere al maestro que revise su m&eacute;todo, su instrumento central de trabajo para apoyar el proceso de aprendizaje; tal es su tarea.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El examen aparece hasta el siglo XIX y en el siglo XX se lo usa para promover y calificar el desempe&ntilde;o estudiantil, y no como un aspecto del m&eacute;todo ligado al aprendizaje. La acreditaci&oacute;n pervierte la relaci&oacute;n pedag&oacute;gica cuando centra en su obtenci&oacute;n el esfuerzo de maestros y alumnos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta "inversi&oacute;n metodol&oacute;gica" y su reduccionismo t&eacute;cnico -teor&iacute;as de la medici&oacute;n de la psicolog&iacute;a experimental- han ido conformando una pedagog&iacute;a del examen que, siguiendo a &Aacute;ngel D&iacute;az Barriga (1994), se articula en funci&oacute;n de la acreditaci&oacute;n y descuida la formaci&oacute;n y el aprendizaje, uniforma lo singular en la l&oacute;gica del proyecto eficientista y de control de la modernidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en este punto que consideramos el tema del cambio incesante y el quehacer del docente. Esta b&uacute;squeda continua de innovaci&oacute;n sin reflexi&oacute;n conceptual, asumiendo modas (aprendizaje por competencias, basado en problemas, significativo, relevante, flexible), puede estar llevando a aplicaciones t&eacute;cnicas sin el suficiente fundamento conceptual. Tal carencia de vinculaci&oacute;n teor&iacute;a-t&eacute;cnica dificulta en algunos casos la generaci&oacute;n de adaptaciones a contextos particulares y condiciones espec&iacute;ficas en que se desarrollan los procesos de ense&ntilde;anza y aprendizaje; en otros, lleva a incoherencias, a implementar innovaciones con ligereza, pero sin lograr transformaciones consistentes, de mediano y largo plazo, en la ense&ntilde;anza.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La docencia no se ha constituido en M&eacute;xico como una tarea con identidad s&oacute;lida, en el sentido de las exigencias derivadas de una condici&oacute;n profesional, como la responsabilidad frente al aprendizaje de los estudiantes, la defensa para la elecci&oacute;n del m&eacute;todo (Comenio) o el sistema de ense&ntilde;anza en funci&oacute;n de los temas objeto de aprendizaje y de las peculiaridades de cada grupo escolar, para favorecer condiciones para el aprendizaje. El quehacer docente se vive m&aacute;s como un empleo, en una l&iacute;nea de producci&oacute;n, sin una imagen integrada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y eso, entre otros factores, se debe a un problema de carencia formativa de los maestros -tanto en su formaci&oacute;n inicial como en su ejercicio- que vincule teor&iacute;a-t&eacute;cnica; se ha privilegiado una capacitaci&oacute;n t&eacute;cnica y aplicativa, que no se funda en los desarrollos conceptuales de origen, lo que imposibilita que los maestros cuenten con conceptos y orientaciones para informar decisiones de ense&ntilde;anza, de adaptaciones a su contexto escolar y estudiantil.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los profesores requieren de las herramientas y el contexto que los estimule a asumir los riesgos que implican los cambios en sus modos de trabajo, no solo para fundar y actualizar el conocimiento pedag&oacute;gico, sino para desarrollar su autonom&iacute;a profesional y su capacidad para plantear problemas, discutir soluciones, tomar decisiones, en fin, para hacer de la docencia una actividad intelectual.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Necesitamos una formaci&oacute;n con mayor rigor cient&iacute;fico, que aporte herramientas te&oacute;ricas y metodol&oacute;gicas para conocer e intervenir los problemas reflexiva y cr&iacute;ticamente, que permita mirar los fen&oacute;menos educativos y pensarlos de manera problematizadora, interrogativa, para desde ah&iacute; guiar el trabajo educativo. Es menester una formaci&oacute;n que provea mediaciones explicativas, con responsabilidad social e hist&oacute;rica, que oriente con solidez el cambio y la innovaci&oacute;n en el terreno educativo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Lourdes M. Chehaibar N&aacute;der     <br> Enero de 2008</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">D&iacute;az Barriga, &Aacute;ngel (1994), "Una pol&eacute;mica en relaci&oacute;n al examen", <i>Revista Iberoamericana de Educaci&oacute;n , </i>OEI, pp. 161-181</font><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      ]]></body>
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