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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los laberintos de la descentralización educativa: Rosario Rogel México, Gernika (Ciencias Políticas), 2004.]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4"><b>Los laberintos de la descentralizaci&oacute;n educativa</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4"><b>Rosario Rogel </b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4"><b>M&eacute;xico, Gernika (Ciencias Pol&iacute;ticas), 2004.</b> </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Por Karina Rodr&iacute;guez Cort&eacute;s*</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Investigadora de la Direcci&oacute;n de Posgrado e Investigaci&oacute;n de la Universidad La Salle.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <b>Correo electr&oacute;nico</b>: <a href="mailto:ad012037@ulsa.mx" target="_blank">ad012037@ulsa.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El punto de partida del libro de Rosario Rogel es "considerar a la descentralizaci&oacute;n como un discurso que forma, enra&iacute;za y expande la pluralidad, derivando en crisis de sentido", y recurre a la idea de laberinto como una estrategia de an&aacute;lisis de las posibles formas de percepci&oacute;n de la descentralizaci&oacute;n. Como indica Carlos Ornelas en el pr&oacute;logo, la met&aacute;fora de laberinto "es una herramienta anal&iacute;tica de valor, que al mismo tiempo le permite a la autora esclarecer corrientes y enfoques, y le facilita la construcci&oacute;n de una taxonom&iacute;a para apoyar sus argumentos" (p. 14). La obra est&aacute; dividida en dos grandes apartados: "Los laberintos de la descentralizaci&oacute;n educativa: la forma de an&aacute;lisis", y "Un recorrido por la descentralizaci&oacute;n educativa del Estado de M&eacute;xico".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer apartado, el problema planteado es que se comprende la descentralizaci&oacute;n como "la transferencia del poder de decisi&oacute;n y ejecuci&oacute;n de pol&iacute;ticas &#91;...&#93; de los &oacute;rganos centrales de gobierno a las entidades territoriales de menor jerarqu&iacute;a y a la poblaci&oacute;n que ah&iacute; habita" (p. 24), cuando el proceso de descentralizaci&oacute;n no corresponde a un solo discurso, ni a un &uacute;nico &eacute;nfasis pol&iacute;tico, dado que ha sido una estrategia usada para diversos fines construidos en un proceso din&aacute;mico y plural, donde los hechos normativos, institucionales y pol&iacute;ticos van tejiendo complejas estrategias dispares. El objetivo de la obra es ofrecer un sistema de estrategias de an&aacute;lisis para el estudio de la descentralizaci&oacute;n sectorial en M&eacute;xico, en el caso espec&iacute;fico de los servicios de educaci&oacute;n b&aacute;sica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora parte de una cartograf&iacute;a conceptual que permite realizar un recorrido por las distintas categor&iacute;as taxon&oacute;micas de la descentralizaci&oacute;n, e identifica la forma en que los distintos discursos sobre la descentralizaci&oacute;n le atribuyen obst&aacute;culos o posibilidades al proceso mismo. Advierte la contradicci&oacute;n que existe en torno a los distintos discursos sobre la descentralizaci&oacute;n, al destacar las posibilidades de los gobiernos intermedios para encargarse de sus procesos educativos. Bajo tal orientaci&oacute;n del an&aacute;lisis, el libro destaca que un signo de nuestros tiempos nos muestra que la construcci&oacute;n social de la realidad es dif&iacute;cil entenderse desde una sola perspectiva, donde nuestras formas de comprender "lo real" se fragmentan. El caso particular de la<i> </i> fragmentaci&oacute;n es la pluralidad de formas de entender la organizaci&oacute;n pol&iacute;tico&#150;administrativa, y algunos proyectos o programas pol&iacute;ticos, como lo es el de la descentralizaci&oacute;n educativa. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En el recorrido te&oacute;rico&#150;conceptual, siete puntos agregan valor al libro. El primero es partir de que el pensamiento postestructural tiene como base el inter&eacute;s por examinar la escritura como fuente parad&oacute;jica de subjetividad y de cultura, en tanto que en tiempos pasados se la consideraba como secundaria. Esto es, la autora ubica que la diferencia en los discursos pone de manifiesto la relaci&oacute;n: texto/escritura/lectura (al igual que Lechte, Foucault y Derrida). Ello permite trabajar con la disoluci&oacute;n de oposiciones binarias como un problema de identidad textual. El segundo aporte consiste en optar por desarrollar sus reflexiones desde los v&eacute;rtices de distintas disciplinas cient&iacute;ficas, una perspectiva transdisciplinaria para reconocer la fragmentaci&oacute;n desde la cual hemos tratado de comprender el mundo (intenta buscar formas de reconocimiento que contribuyan a recuperar la aptitud de contextualizar, de globalizar el pensamiento).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer aporte reconoce que el lenguaje de la pol&iacute;tica &#151;en tanto discurso social&#151; no s&oacute;lo sirve para traducir el "hecho pol&iacute;tico", sino que desempe&ntilde;a un papel social de cohesi&oacute;n, de identificaci&oacute;n, de persuasi&oacute;n. "El acto discursivo nos materializa como seres sociales y nos instala en el hecho hist&oacute;rico, y de este modo nos constituye y define en la red de relaciones sociales en las que participamos" (p. 61). El cuarto aporte ubica el espacio, el territorio como el "soporte" en el que es posible advertir las distintas formas que adquiere la distribuci&oacute;n de variables socioecon&oacute;micas, reconociendo que dichos espacios se constituyen por los sujetos que los habitan &#151;que los viven y al vivirlos los constituyen&#151; y que los transforman en lo que Marc Aug&eacute; ha denominado "lugares antropol&oacute;gicos" (espacios de identidad, con decisiones propias sobre su proyecto social y con posturas e ideolog&iacute;as que no siempre son compartidas por quienes buscan "ordenarlos").</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El quinto aporte busca analizar la descentralizaci&oacute;n como parte de los cambios que definen nuevas formas de organizaci&oacute;n del territorio y la emergencia de nuevos espacios. El sexto consiste en destacar que el sentido de un concepto est&aacute; en su uso. En esta reflexi&oacute;n, la autora comparte con Derrida que la reconstrucci&oacute;n podr&iacute;a ser la estrategia que permita atender las zonas marginales del texto, en el que se manifiesta que el significado no es el que se propone, sino en ocasiones otro contradictorio. Y el s&eacute;ptimo aporte ubica, teniendo como marco los seis puntos anteriores, que la descentralizaci&oacute;n es un proceso que no corresponde a un solo discurso ni a un &uacute;nico &eacute;nfasis pol&iacute;tico y social, sino que ha sido una estrategia para diversos fines construidos en un proceso din&aacute;mico y plural, donde los hechos normativos, institucionales y pol&iacute;ticos van configurando complejas estrategias dispares.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El aporte te&oacute;rico del libro est&aacute; en la presentaci&oacute;n de una taxonom&iacute;a para analizar las formas y los problemas de la descentralizaci&oacute;n en general, con el reconocimiento de que todo sistema de clasificaci&oacute;n y diferenciaci&oacute;n representa una arbitrariedad epistemol&oacute;gica, por lo que la autora advierte que no pretende ser ni constituirse en una clasificaci&oacute;n de la descentralizaci&oacute;n. Y sin embargo, lo es. Las cuatro grandes categor&iacute;as taxon&oacute;micas son: proyectual (como parte integral de un proyecto pol&iacute;tico); representacional (como mecanismo que propicia y motiva la participaci&oacute;n social); gestional (agrupa las propuestas que relacionan la descentralizaci&oacute;n con los diferentes niveles de autonom&iacute;a de las subunidades pol&iacute;tico&#150;administrativas), y territoriales (modo de organizaci&oacute;n pol&iacute;tico&#150;administrativa del territorio, cuyo &aacute;mbito de actuaci&oacute;n o cuya jurisdicci&oacute;n est&aacute;n constituidos por un territorio o localidad).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda parte del libro, la autora responde al qu&eacute; ha pasado con la &uacute;ltima propuesta de la descentralizaci&oacute;n&#150;federalizaci&oacute;n del sector educativo en M&eacute;xico e intenta explorar el grado de descentralizaci&oacute;n que se mantiene en el sistema de administraci&oacute;n de la educaci&oacute;n en el Estado de M&eacute;xico. Considera la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de las responsabilidades delimitadas por la normatividad, y los &aacute;mbitos de gobierno en el sector educativo b&aacute;sico, as&iacute; como el papel del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educaci&oacute;n y de los sindicatos estatales en el desarrollo del sector. Menciona tambi&eacute;n que la globalizaci&oacute;n impulsa nuevas formas espaciales de organizaci&oacute;n de poder y la descentralizaci&oacute;n es una de ellas.       </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de Am&eacute;rica Latina, destaca que el desplazamiento conceptual de los discursos de descentralizaci&oacute;n tiene en com&uacute;n la promesa de un fortalecimiento de la sociedad civil que plantea las siguientes aristas que delimita Boiser: la percepci&oacute;n ciudadana con relaci&oacute;n a la capacidad comparativa del modelo descentralizado frente al modelo centralizado (desde el punto de vista de la realizaci&oacute;n del proyecto de vida personal en los lugares de residencia); la eficacia y la eficiencia en la presentaci&oacute;n de servicios de poblaci&oacute;n (con respecto a la calidad de gesti&oacute;n gubernamental); el grado de gobernabilidad, que la propia descentralizaci&oacute;n dibuja, y la capacidad de conducci&oacute;n pol&iacute;tica desde el Estado del mismo proceso de descentralizaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que desde el an&aacute;lisis de la autora trab&oacute; las pr&aacute;cticas de descentralizaci&oacute;n instrumentadas en Am&eacute;rica Latina a lo largo de los a&ntilde;os setenta y ochenta fue partir del supuesto de que la transferencia (territorial) de recursos desde el centro a la periferia era la base del crecimiento, y si bien dichas transferencias en su mayor&iacute;a se dieron s&oacute;lo en el plano de la contabilidad administrativa, no se puede afirmar que la descentralizaci&oacute;n de poder y toma de decisiones pudiera cumplir tal anhelo. La descentralizaci&oacute;n de los servicios sociales cre&oacute; altas expectativas, pero gener&oacute; "magro resultados". Parad&oacute;jicamente, en el libro se destaca que a partir de la firma del Acuerdo Nacional para la Modernizaci&oacute;n de la Educaci&oacute;n B&aacute;sica y seg&uacute;n lo que establece la Ley General de Educaci&oacute;n, la educaci&oacute;n compensatoria se reserv&oacute; como una tarea que compete, de forma exclusiva, a la federaci&oacute;n. Tal tarea de equidad educativa se instrumenta en el &aacute;mbito central.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El resultado es que las pautas de financiamiento son decididas centralmente. Y se pone de manifiesto que uno de los principales problemas que enfrenta el proceso de descentralizaci&oacute;n educativa en M&eacute;xico es el relacionado con la transferencia de fondos para hacer frente al gasto educativo en las entidades. Queda claro que lo que se descentraliz&oacute; en este proceso no fue la toma de decisiones en materia educativa, sino la administraci&oacute;n del sistema, o mejor dicho el pago de las n&oacute;minas de los profesores ahora federalizados y la negociaci&oacute;n con la c&uacute;pula sindical nacional. "La descentralizaci&oacute;n educativa s&oacute;lo descentraliza los problemas. Los programas y los planes est&aacute;n en el centro; los problemas, en los estados (secretario de Educaci&oacute;n de Chiapas, diciembre de 2002).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rosario Rogel presenta datos y argumentos varios que plantean la necesidad de mirar la descentralizaci&oacute;n educativa desde la particularidad de las entidades. El caso del Estado de M&eacute;xico destaca por: 1) contar con una din&aacute;mica propia de pol&iacute;tica educativa, y 2) la din&aacute;mica econ&oacute;mica y pol&iacute;tica que lo caracteriza. Desde la d&eacute;cada de los setenta del siglo pasado, el Estado de M&eacute;xico se ha caracterizado por ser la principal entidad urbana del pa&iacute;s, que integra los municipios conurbanos a la zona metropolitana del valle de M&eacute;xico y que es (junto con Sao Paulo) la zona metropolitana m&aacute;s grande de Am&eacute;rica Latina; tener las tasas de crecimiento social urbano m&aacute;s altas en el &aacute;mbito nacional, con una fuerte demanda de servicios sociales, y por contar con amplias zonas rurales e ind&iacute;genas (principalmente otom&iacute;es y mazahuas) que compiten, en clara desventaja frente a las zonas urbanas, por los recursos escasos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La descentralizaci&oacute;n educativa que se ha experimentado en el Estado de M&eacute;xico a lo largo de los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os ha sido un proceso que afecta la esfera pol&iacute;tica y trastoca los mecanismos de poder, y que no modifica el tradicional andamiaje corporativo ni permite advertir cu&aacute;les ser&aacute;n las nuevas relaciones de poder. El libro destaca que el acceso y la exclusi&oacute;n de la educaci&oacute;n b&aacute;sica no es un asunto resuelto: m&aacute;s de 2.8 millones de ni&ntilde;os y j&oacute;venes entre los 5 y los 15 a&ntilde;os no se encontraban incorporados al sistema educativo nacional en el momento del levantamiento censal que refiere el texto. Al respecto, la autora realiza un an&aacute;lisis comparativo en el comportamiento de la matr&iacute;cula nacional en educaci&oacute;n preescolar, primaria, secundaria y normal, contra la particularidad del Estado de M&eacute;xico. Y ubica el comportamiento de la agremiaci&oacute;n sindical de profesores, que parad&oacute;jicamente no pertenecen al snte, pues tienen su propio sindicato, el Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de M&eacute;xico (SMSEM).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para recuperar la mirada de los actores, se organizaron varios grupos de discusi&oacute;n con diferentes figuras para ubicar "el proceso de toma de opini&oacute;n e identificar los factores de influencia en la formaci&oacute;n de la opini&oacute;n de los participantes" (p. 393), en torno al tema de descentralizaci&oacute;n educativa: profesores frente a grupo, directores de escuelas de educaci&oacute;n b&aacute;sica, supervisores, padres de familia, directores de escuelas normales, y personal de apoyo t&eacute;cnico pedag&oacute;gico. Con herramienta anal&iacute;tica que propone en la primera parte del libro, ubica en la dimensi&oacute;n proyectual, que desde la percepci&oacute;n de los diferentes actores, la desigualdad en las condiciones de infraestructura es m&aacute;s que evidente, est&aacute;n ubicadas en las condiciones socioecon&oacute;micas de los espacios territoriales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la dimensi&oacute;n representacional destaca que la participaci&oacute;n social se pudo advertir en dos planos distintos: el que lleva a los actores a hablar de su propia participaci&oacute;n y la manera en que perciben la participaci&oacute;n de los otros actores. En la dimensi&oacute;n gestional sobresale que existi&oacute; pleno y absoluto consenso al afirmar que la descentralizaci&oacute;n deriv&oacute; en la multiplicaci&oacute;n de cargas administrativas en todos los niveles (la administraci&oacute;n escolar, la planificaci&oacute;n del trabajo en el aula, la relaci&oacute;n con los padres, y con el municipio).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunas de las reflexiones que derivan del an&aacute;lisis son que a mayor responsabilidad administrativa menor es la disposici&oacute;n y apertura al di&aacute;logo y pese a que &eacute;ste se lograba, nunca era de la misma magnitud, y que las versiones de los profesores frente a grupo centran el problema de la descentralizaci&oacute;n en el aula, en tanto que los directores y supervisores lo hacen en los acontecimientos de las zonas que dirigen o cubren.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como puede leerse en esta breve rese&ntilde;a, varios son los argumentos y los datos que presenta la autora en el libro, y desde luego, las interpretaciones que pueden derivarse del proceso de descentralizaci&oacute;n en educaci&oacute;n b&aacute;sica en el Estado de M&eacute;xico. Sin embargo, es importante destacar que en el plano de la construcci&oacute;n del conocimiento social, comparte con Geertz (desde la antropolog&iacute;a posmoderna) que "el an&aacute;lisis de la cultura ha de ser &#91;...&#93; no una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de significaciones" (p. 391), y la investigaci&oacute;n realizada por Rogel es una muestra de lo anotado. Para concluir, desde la perspectiva de la autora, los puntos que quedan por explorar son en qu&eacute; medida la descentralizaci&oacute;n ha permitido transformar el proceso t&eacute;cnico&#150;pedag&oacute;gico; mejorar la calidad educativa del servicio, e incrementar la participaci&oacute;n social.</font></p>      ]]></body>
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