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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4"><b>Editorial</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La perspectiva de una sociedad del conocimiento para nuestro pa&iacute;s se ve cada vez m&aacute;s lejana, pero tambi&eacute;n sigue siendo posible como perspectiva y como oportunidad. Esto se ve lejano porque las condiciones sobre las cuales se lleva a cabo la educaci&oacute;n, que es el soporte fundamental de los aprendizajes modernos, son cada vez m&aacute;s dif&iacute;ciles para miles y miles de mexicanos y la desigualdad y la inequidad con la que opera el sistema educativo se ha acentuado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de manera muy preocupante.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin las capacidades de aprendizaje modernas, sin las competencias y habilidades para manejar informaci&oacute;n, nuevos conocimientos, iconos, s&iacute;mbolos, m&eacute;todos, lenguajes y contenidos que s&oacute;lo los hace posible una educaci&oacute;n sustentada en un curr&iacute;culo integral y alternativo al tradicional, una sociedad que se organice en estos componentes no es posible.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ra&iacute;z m&aacute;s profunda del sistema nacional de educaci&oacute;n en nuestro pa&iacute;s, la que genera m&aacute;s problemas y m&aacute;s contradicciones, la que debe ser objeto de an&aacute;lisis con fines de superaci&oacute;n, es la del binomio desigualdad&#150;inequidad, y la misma se expresa en la sociedad en su conjunto, en sus regiones y estados, pero tambi&eacute;n en sus sectores, en sus g&eacute;neros, en sus actores, en sus aparatos y en sus estructuras; lo abarca todo y lo limita. Hasta ahora, lo que se ha hecho es reproducir a escala los cimientos y caracter&iacute;sticas del mismo sistema, y las consecuencias est&aacute;n a la vista.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el a&ntilde;o 2000, el panorama de la educaci&oacute;n en el pa&iacute;s presentaba avances relevantes en la escolaridad b&aacute;sica formal, puesto que 96.9% de quienes ten&iacute;an entre 15 y 29 a&ntilde;os sab&iacute;an leer y escribir, y porque su promedio de escolarizaci&oacute;n era de casi nueve a&ntilde;os. Sin embargo, el optimismo de esa cifra se disolv&iacute;a en el aire porque ese conglomerado social pod&iacute;a demostrar que hab&iacute;a asistido a muchos cursos de lectura pero no comprend&iacute;a lo que le&iacute;a de manera completa y r&aacute;pida, pod&iacute;a escribir pero no realizar operaciones mentales y gramaticales complejas, ni redactar de manera fluida y correcta. Sus habilidades y capacidades intelectuales eran limitadas y funcionales, y no pod&iacute;a avanzar en la construcci&oacute;n de nuevos conocimientos por las trabas e ineficacias del propio sistema.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, entonces, se escolariza a una cantidad importante de la poblaci&oacute;n, pero no se les prepara para aprender durante toda su vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Junto con ello, a&uacute;n se carga con un sector poblacional de 32 millones de personas mayores de 15 a&ntilde;os que no han podido alcanzar la escolaridad correspondiente a los nueve a&ntilde;os, y con <i>44 </i>millones que no han logrado terminar la educaci&oacute;n media superior.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, en el &aacute;mbito nacional, 16.8% de los j&oacute;venes de entre 12 y 15 a&ntilde;os de edad (1 427 118) no ha cursado un solo grado de instrucci&oacute;n b&aacute;sica o ha dejado de asistir a la escuela sin haber finalizado su escolaridad obligatoria. Casi la mitad de este rezago (48%) est&aacute; conformado por egresados de primaria que no continuaron estudiando, mientras que 11% se compone de j&oacute;venes que desertaron de la secundaria antes de finalizarla. Cinco entidades presentan porcentajes de rezago superiores a 20%. Las mujeres tienen menos oportunidades que los hombres de ingresar a la secundaria una vez finalizada la primaria.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La muestra de la enorme desigualdad que existe en la distribuci&oacute;n social de la educaci&oacute;n se expresa de manera significativa en las condiciones de referencia para la educaci&oacute;n secundaria. En 1993, como se sabe, este nivel educativo se volvi&oacute; obligatorio y se convirti&oacute; <i>de facto </i>en el &uacute;ltimo tramo de escolaridad b&aacute;sica porque se le defini&oacute; desde un prop&oacute;sito terminal: dotar a todos los ciudadanos de una formaci&oacute;n general que les permita desarrollar las competencias b&aacute;sicas para enfrentarse a un mundo complejo, en constante cambio, e incorporarse a la vida social para contribuir en la construcci&oacute;n de una sociedad democr&aacute;tica. La formalidad legal se constituy&oacute; en un abismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De cada cien estudiantes que ingresan a la secundaria, 22 no la finalizan en el tiempo establecido. Esta baja eficiencia terminal es provocada, sobre todo, por la acumulaci&oacute;n de asignaturas reprobadas que tarde o temprano se traduce en reprobaci&oacute;n de grado y de nivel. La probabilidad de que los j&oacute;venes inviertan m&aacute;s de tres a&ntilde;os para concluir sus estudios de secundaria es muy baja (1.5%). Asimismo, las pruebas aplicadas en este nivel dan referencias de que se tiene un muy pobre desarrollo de las competencias lectoras de los estudiantes, as&iacute; como de su razonamiento matem&aacute;tico y su cultura general. Y como siempre, los desempe&ntilde;os m&aacute;s desfavorables se ubican en los entornos socioecon&oacute;micos m&aacute;s pobres o marginales. As&iacute;, por ejemplo, el rezago para la poblaci&oacute;n que habla lengua ind&iacute;gena de entre 12 y 15 a&ntilde;os de edad se eleva a 28%, contra 16% de quienes no hablan lengua ind&iacute;gena.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el a&ntilde;o 2000, de acuerdo con las cifras oficiales (SEP, Subsecretar&iacute;a de Educaci&oacute;n B&aacute;sica, 2005), el rezago joven de secundaria estaba conformado por dos grupos: <i>a) </i>los que no ingresan: 690 905 j&oacute;venes de entre 12 y 15 a&ntilde;os de edad que egresaron de primaria y no continuaron estudiando su escolaridad b&aacute;sica, y <i>b) </i>los que desertan: 190 120 j&oacute;venes en esas mismas edades que abandonaron la secundaria sin concluirla. Tal rezago equival&iacute;a a 10.4% de la poblaci&oacute;n total de 12 a 15 a&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada a&ntilde;o se suman a este rezago m&aacute;s de 500 mil j&oacute;venes, sea porque no se matriculan en la escuela secundaria o porque la abandonan sin concluirla. Si el rezago no se abate en la poblaci&oacute;n joven por ende con el tiempo aumenta el rezago de la poblaci&oacute;n adulta. Revertir la situaci&oacute;n de rezago a una determinada edad, mediante los m&eacute;todos obsoletos y limitados con los que se lleva a cabo, hace que el problema se vuelva may&uacute;sculo y no m&iacute;nimo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las desigualdades e inequidades del sistema se expresan tambi&eacute;n de manera regional, intrarregional e interregional, y ning&uacute;n estado, por m&aacute;s que se quiera argumentar al respecto, se salva. Los abismos se agrandan entre Chiapas, Oaxaca o Guerrero frente a algunos del centro y norte del pa&iacute;s, pero entre las zonas miseria y marginales de la ciudad de M&eacute;xico &#151;la de mayor desarrollo en infraestructura y cobertura&#151; pasa lo mismo que en las zonas m&aacute;s devastadas de Zongolica, en Veracruz, as&iacute; como en las zonas de super&#150;sub&#150;desarrollo de Monterrey, y lo mismo se reproduce referido al g&eacute;nero en todo el pa&iacute;s, a pesar de los avances al respecto, porque en 20 entidades de la rep&uacute;blica a&uacute;n existen profundas desventajas en la cobertura de la educaci&oacute;n b&aacute;sica para las mujeres frente a la que ocurre para los hombres.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Indicadores recientes en materia de financiamiento indican que mientras el gasto educativo federal en educaci&oacute;n b&aacute;sica subi&oacute;, a valor constante, entre 1980 y 2001, de 12 640 millones a 45 157 millones de pesos, el de la educaci&oacute;n superior creci&oacute; de 6 040 millones a 11 815 millones, de manera que mientras el gasto en educaci&oacute;n b&aacute;sica se triplic&oacute;, el de la educaci&oacute;n superior no lleg&oacute; siquiera a duplicarse, generando una diferencia de 33 000 millones de pesos entre ambos niveles en el 2001, cuando en 1980 era s&oacute;lo de 6 500 millones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El impacto de esta pol&iacute;tica sobre el conjunto del sistema educativo y sobre la educaci&oacute;n superior en lo particular ha sido muy grave, pues el incremento en el n&uacute;mero de estudiantes de educaci&oacute;n b&aacute;sica tiende a generar mayores demandas de ingreso en las instituciones de educaci&oacute;n superior &#151;en cantidad, que no en calidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El rezago educativo contin&uacute;a igual o mayor que hace tres d&eacute;cadas y el porcentaje de estudiantes que logran terminar sus estudios de educaci&oacute;n superior resulta igualmente reducido en funci&oacute;n de las oportunidades que deber&iacute;a haber, y menor incluso que el de varios pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina con poblaci&oacute;n inferior a la de M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las estad&iacute;sticas educativas indican que de cada 100 alumnos que ingresan a primaria, s&oacute;lo 15 concluyen la educaci&oacute;n media superior y 6 logran terminar alg&uacute;n programa de educaci&oacute;n superior; por ello, nuestro pa&iacute;s est&aacute; catalogado como uno de los que presentan m&aacute;s bajos &iacute;ndices de escolarizaci&oacute;n superior (ese &iacute;ndice es de 20% para El Salvador, 21% para Per&uacute;, 33% para Bolivia, 34% para Chile y 48% para Argentina, en comparaci&oacute;n con 19% de M&eacute;xico).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La gravedad del problema se hace patente a la luz de algunos otros indicadores: en 2001, M&eacute;xico contaba con 214 cient&iacute;ficos e ingenieros por cada mill&oacute;n de habitantes, frente a 582 de Costa Rica, 660 de Argentina, 2 719 de Canad&aacute; y 3 673 de Estados Unidos. Tales cifras parecieran indicar una gran carencia de profesionistas en el pa&iacute;s; sin embargo, se sabe que son los egresados de educaci&oacute;n superior quienes m&aacute;s dificultades tienen para obtener empleo, y si bien se trata de profesionistas en general, no hay indicios de que la situaci&oacute;n particular de los cient&iacute;ficos y los ingenieros pueda ser distinta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La matr&iacute;cula de las 37 universidades p&uacute;blicas del pa&iacute;s (sin tomar en cuenta sus bachilleratos) creci&oacute; de 720 000 estudiantes en 1990 a 785 000, en 2001, mientras que la de las universidades privadas pas&oacute; de 223 000 a 605 000 en ese mismo periodo. El surgimiento de las denominadas universidades tecnol&oacute;gicas y el crecimiento de los institutos tecnol&oacute;gicos permiti&oacute; un incremento en la matr&iacute;cula tecnol&oacute;gica p&uacute;blica mayor que el de las universidades p&uacute;blicas, pasando de 270 000 a 530 000 estudiantes, inferior por cierto al de la educaci&oacute;n superior privada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La matr&iacute;cula de la educaci&oacute;n media superior para 2001 equivale a la tercera parte del grupo de 15 a 19 a&ntilde;os. Es en este nivel de la educaci&oacute;n en donde se encuentra 93.3% de quienes terminan sus estudios de secundaria, pero apenas 51.3% logra terminarlos. Algo semejante sucede en el siguiente nivel, el de la educaci&oacute;n superior: ah&iacute; predominan quienes pertenecen al grupo de entre 20 y 24 a&ntilde;os que incorpor&oacute; en el a&ntilde;o 2001 23.9% del total. Adem&aacute;s, se calcula que s&oacute;lo alrededor de 50% logran titularse.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reciente fen&oacute;meno del incremento (de casi 400% en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os) de las escuelas privadas, la mayor&iacute;a de baja calidad y a menudo representantes del gran fraude educativo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, profundiza la competencia de los profesionales en algunas profesiones saturadas, rebaja nuestra capacidad de producir conocimientos y genera distorsiones evidentes en la calidad del servicio educativo que se desea, y esta distorsi&oacute;n est&aacute; siendo acompa&ntilde;ada con la proliferaci&oacute;n de empresas <i>e&#150;learning </i>nacionales o extranjeras y con una avalancha de empresas transnacionales que, bajo el amparo de una apertura indiscriminada de comercializaci&oacute;n de los servicios educativos promovida desde el gobierno, est&aacute; generando mayores brechas entre los segmentos de escolarizaci&oacute;n y creando un mercado nocivo de mercantilizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos de productividad laboral, conviene recordar que el grado de instrucci&oacute;n, considerando la poblaci&oacute;n activa, remite fundamentalmente al nivel b&aacute;sico (65.9%). Esto comprende poblaci&oacute;n juvenil con primaria incompleta (11.5%), con primaria terminada (20.3%), con secundaria incompleta (8.7%) y con secundaria terminada (25.4%). El nivel medio representa 21.2% (el subprofesional, 5.7%; con uno a tres a&ntilde;os de preparatoria, 13.3%, y el medio superior, 2.2%) y el nivel superior comprende 10.4 por ciento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior apunta a una sociedad en donde los conocimientos empiezan a ser parte del dominio de solo un segmento de la sociedad, mientras que las mayor&iacute;as se encuentran excluidas del mismo, lo cual hace referencia a la existencia pronunciada en el pa&iacute;s de un verdadera "brecha cognitiva" <i>(knowledge divide) </i>que puede generar un escenario de conflictos y de mayor inequidad. Esta tendencia aparece ya sustentada en gran cantidad de pa&iacute;ses, como lo muestra el informe de la UNESCO intitulado "Hacia las sociedades del conocimiento" (2005), en donde se se&ntilde;ala con preocupaci&oacute;n que:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El conocimiento ha llegado a ser ya un recurso de los m&aacute;s valiosos en muchos &aacute;mbitos, y en el siglo XXI abrir&aacute; cada vez m&aacute;s las puertas de acceso al poder y los beneficios econ&oacute;micos. Quiz&aacute;s se pueda emitir la hip&oacute;tesis de que este recurso, tan estrat&eacute;gico, ser&aacute; en el futuro objeto de una competencia cada vez m&aacute;s re&ntilde;ida. &iquest;Es posible que alg&uacute;n d&iacute;a unas cuantas naciones intenten monopolizarlo a toda costa? A este respecto, cabe preguntarse si en el futuro habr&aacute; guerras del conocimiento como hubo en el pasado guerras del opio o del petr&oacute;leo (UNESCO, 2005, p. 175).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y &eacute;ste es el gran desaf&iacute;o, y tambi&eacute;n la terrible posibilidad: la de que la polarizaci&oacute;n social y econ&oacute;mica basada en conocimientos y en educaci&oacute;n llegue a generar m&aacute;s incertidumbre, mayor desigualdad e inequidad, porque si en el futuro pr&oacute;ximo no puede garantizarse el acceso universal al conocimiento y a la participaci&oacute;n de todos en la construcci&oacute;n de una sociedad de nuevo desarrollo, el escenario ser&aacute; no s&oacute;lo imaginable por su brutalidad, sino tambi&eacute;n por las de la supervivencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, el componente estrat&eacute;gico sobre el cual debe iniciarse la recuperaci&oacute;n de un camino casi perdido para el actual sistema de educaci&oacute;n en M&eacute;xico debe ser el de su transformaci&oacute;n &#151;desde la ra&iacute;z&#151; para que, al mismo tiempo, pueda construirse uno nuevo, directamente adecuado a las nuevas tendencias de desarrollo, pero tambi&eacute;n pertinente a los requerimientos de una nueva sociedad.</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Axel Didriksson    <br> </i><i>marzo de 2006</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencia</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">UNESCO (2005), <i>Hacia las sociedades del conocimiento, </i>Par&iacute;s, Ediciones UNESCO.</font></p>      ]]></body>
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