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<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La participación de la sociedad en la definición de políticas públicas de educación: el caso de Observatorio Ciudadano de la Educación]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Focusing on the problems faced by Observatorio Ciudadano de la Educación -a non-governmental organization acting as critical watch of educational development in Mexico- the essay analyses the subject of participation of society in educational matters, especially in the decision making process concerning educational policies. It is contended that social participation should cease to be a "black box" in which very different actors and processes are indistinctly mingled. Several concepts are dealt with: the new definition of civil society and citizenship demanded by emerging phenomena in modern democratic societies, the forms of participation related to the adoption of educational policies (particularly through the intervention of educational researchers) and the building of networks of NGO's. Characteristic of Mexican present society (its incipient democratic culture or lack of adequate legislation) are also considered. Beyond the immediate application to the case of Observatorio, these reflections may contribute to a better understanding of social participation in education in general.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Sociedad civil]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="4"><b><i>La participación de la sociedad</i>    <br> en la definición de políticas públicas de educación: el caso de Observatorio Ciudadano de la Educación</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> PABLO LATAPÍ SARRE<a href="#unas">*</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="2">Resumen</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A partir de la problemática que enfrenta Observatorio    Ciudadano de la Educación -ONG que ejerce la vigilancia crítica de las políticas    educativas en México-, se profundiza en el tema de la participación de la sociedad    en la formulación de las políticas educativas. Se pretende que la participación    social deje de ser una &quot;caja negra&quot; en la que se confunden los diversos    actores y procesos. Las reflexiones versan sobre los nuevos conceptos de la    sociedad civil y de ciudadanía que están emergiendo en las sociedades democráticas    modernas, la proliferación de los ONG, los procesos de participación que pretenden    incidir en las políticas educativas (en particular aquellos en los que participan    los investigadores), así como las características del actual contexto mexicano.    Se espera que estas reflexiones, además de ayudar a Observatorio a esclarecer    sus problemas, permitan profundizar en las características de la participación    social en la educación en general. </font></p>     <p><b><font face="Verdana" size="2"><i>Abstract</i></font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Focusing on the problems faced by Observatorio    Ciudadano de la Educación -a non-governmental organization acting as critical    watch of educational development in Mexico- the essay analyses the subject of    participation of society in educational matters, especially in the decision    making process concerning educational policies. It is contended that social    participation should cease to be a &quot;black box&quot; in which very different    actors and processes are indistinctly mingled. Several concepts are dealt with:    the new definition of civil society and citizenship demanded by emerging phenomena    in modern democratic societies, the forms of participation related to the adoption    of educational policies (particularly through the intervention of educational    researchers) and the building of networks of NGO's. Characteristic of Mexican    present society (its incipient democratic culture or lack of adequate legislation)    are also considered. Beyond the immediate application to the case of Observatorio,    these reflections may contribute to a better understanding of social participation    in education in general. </i> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Sociedad civil/    Políticas educativas/ Ciudadania/ Participación/ Democracia    <br>   <b><i>Keywords:</i></b><i> Civil society/ Educational policies/    Citizenship/ Participation/ Democracy </i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Recibido: 11 de agosto de 2004    <br>   Aprobado: 26 de octubre de 2004</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>INTRODUCCIÓN</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Observatorio Ciudadano de la Educación (OCE)    es hoy una referencia obligada en el medio de la educación mexicana. Iniciado    hace más de cinco años por un grupo de investigadores de la educación, se propuso    ser una instancia de vigilancia social de las políticas educativas que ejerciera    un seguimiento crítico sobre su formulación y ejecución y dialogara con las    autoridades aportando conocimientos, juicios documentados y cuestionamientos.    En su diseño se proponía también: abrir un espacio social para el análisis y    discusión de las políticas seguidas, sensibilizar a la sociedad sobre aspectos    problemáticos que afectan a la educación del país y dar cauce a las demandas    educativas de los sectores que no reciben la atención que merecen.<a href="#nota1">1</a></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sin pretender representar a la totalidad de la    sociedad, OCE se ha ido consolidando como un nuevo sujeto en el debate sobre    temas educativos, integrado fundamentalmente por investigadores que actúan en    cuanto ciudadanos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En paralelo con estos logros, tanto más notables    cuanto sus actividades se llevan a cabo por esfuerzos no remunerados de sus    miembros, OCE se ha cuestionado repetidamente sobre algunos problemas fundamentales    no resueltos que atañen a su identidad, sus fines específicos, sus formas y    procedimientos de participación y otros temas que abren dilemas para su futuro    desarrollo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br>   DEL CASO DE OCE AL PROBLEMA GENERAL DE LA PARTICIPACIÓN</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">El propósito de este ensayo es profundizar, a    partir del caso particular de OCE, en el problema de la participación de la    sociedad (PS) en la educación y aportar elementos para su solución. Las incertidumbres    que enfrenta esta asociación se originan, en buena parte, en indefiniciones    conceptuales que afectan a otros muchos organismos sociales que se proponen    &quot;participar en la educación&quot; (OCE, 2002 y 2004). Siendo la participación    evidentemente necesaria para mejorar el carácter democrático de la toma de decisiones    de política educativa y en última instancia la calidad del servicio educativo,    su avance como proceso sociopolítico y organizativo se ve frenado por esas indefiniciones.    La práctica de la participación debe incorporar un esfuerzo de clarificación    que no sólo la acompañe sino en parte también ayude a determinar las formas    que adopte.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> Aclarar cómo debe entenderse la PS en la educación    es de gran importancia tanto para la construcción de la democracia en sus aspectos    cotidianos y operativos, cuanto para proponer de qué manera los conocimientos    sobre educación de que dispone la sociedad -entre otros los especializados como    en el caso de OCE- pueden traducirse en decisiones de política.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br>   AMBIGÜEDADES DE LA &quot;PARTICIPACIÓN&quot;</b> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No obstante la importancia que se otorga a la    PS, principalmente para vivificar la democracia, su concepto adolece de grandes    ambigüedades.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> Las primeras que saltan a la vista son semánticas    &quot;participar&quot; significa formar parte de, pero al aplicarse a la sociedad,    no se aclara con qué finalidades, en qué procesos, a nombre de qué intereses,    ni con qué representación. En el caso de la educación, en concreto, el término    encubre aspectos muy variados, que pueden ser incluso contradictorios: participa    quien protesta por las violaciones a su derecho a la educación, pero participa    también quien colabora con programas del Estado; asimismo, quien exige rendición    de cuentas o quien trabaja en mejorar los libros de texto. Tampoco ayuda entender    el término como sinónimo de acciones de la &quot;ciudadanía&quot; que refuercen    la vida democrática cotidiana sin especificar cuáles son. No ha resultado positivo    que tanto el discurso gubernamental sobre &quot;participación&quot; como el de la &quot;sociedad&quot;    encubran por su generalidad y ambigüedad la complejidad de la representación    de la sociedad. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para comprender mejor las ambigüedades del término    &quot;participar&quot;, ayuda distinguir sus principales acepciones. Si, en    general, participar significa tomar parte en algo, tener injerencia en alguna    actividad junto a otros, pero sin capacidad para decidir o ejecutar, al aplicarse    desde una perspectiva sociológica o política (ambas de interés para este ensayo)    le sobrevienen otras acepciones. Desde la perspectiva sociológica, participar    significa formar parte de un grupo social o realizar una actividad a partir    de, o en nombre de ese grupo. Desde la perspectiva política, significa estar    activo en los procesos de la vida democrática y también identificarse con un    sistema de gobierno que se concibe como medio para alcanzar ciertos fines comunes.    </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Recapitulando, el término &quot;participar&quot;,    referido a la sociedad, puede tener cuatro significados principales: </font></p> <ul>       <li><font face="Verdana" size="2">Tomar parte en la conducción de la sociedad,      principalmente en la toma de decisiones de quienes la gobiernan;</font></li>       <li><font face="Verdana" size="2">Por lo mismo, &quot;participar&quot; es condición      necesaria para que exista la democracia (desde el voto que confiere la representación      primaria a un gobernante hasta otros procesos de involucramiento en la vida      pública); en este sentido, es el denominador común de varias actividades que      refuerzan la democracia, como escribir en la prensa, militar en un partido      político u otras organizaciones, educar cívicamente a la población, etcétera.</font></li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li><font face="Verdana" size="2">En el plano abstracto, se considera la participación      un valor objetivo, constitutivo de la convivencia democrática y plasmado en      las instituciones, que inspira los comportamientos ciudadanos.</font></li>       <li><font face="Verdana" size="2"> Y por ello es también una actitud subjetiva      de los ciudadanos, basada en conocimientos y vivencias, favorable a los procesos      democráticos. </font></li>     </ul>     <p><font face="Verdana" size="2"> Cabe notar que todas estas formas de &quot;participar&quot;    son cualitativas o analógicas, o sea que se verifican en &quot;escalas&quot;    que admiten grados diversos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> Lo que este ensayo se propone es esclarecer    algunas de las ambigüedades enumeradas, de modo que la PS deje de ser una &quot;caja    negra&quot; de formas indefinidas y adquiera contornos y significados precisos.    </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br>   CÓMO PROCEDER </b> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A la luz del objetivo de este ensayo, se presentarán    algunas reflexiones que contribuyan a esclarecer la naturaleza de la PS en la    educación. Para ello se abordarán varios temas que son centrales en su problemática,    distinguiendo tres partes: primero, los conceptos más generales o teóricos,    como el de sociedad civil (concepto que, se verá, está en construcción actualmente    y recurre a varias teorías sociológicas para definirse) y el de ciudadanía,    que se está reformulando a la luz de las exigencias de las sociedades democráticas    modernas. Además, como la sociedad se expresa mediante los llamados organismos    de la sociedad civil (OSC), nos detendremos a considerar los rasgos de estos    organismos, especialmente su aspiración o pretensión de representar a la sociedad.    </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Una segunda parte aborda las características    del contexto y momento actual de México, que añaden especificidades a la problemátíca    de la participación social. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Finalmente, se añaden algunas consideraciones    acerca de OCE pues es indispensable reflexionar en qué medida este organismo    cumple con las características de un OSC y comparte su problemática y, por otro    lado, qué modalidades específicas adquiere su participación por el hecho de    que pretende incidir en las políticas públicas sobre la educación a través de    la reflexión, la crítica independiente y el diálogo con las autoridades.<a href="#nota2">2</a>    Para esto, convendrá reflexionar en lo que esto implica, definiendo lo que es    una &quot;política pública&quot; y en el proceso de negociación política del    que depende su adopción. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Es también característica específica de OCE el    que sus miembros e impulsores sean investigadores de la educación, lo cual supone    que la forma en que participa, a partir de la sociedad, está marcada por su    capacidad para aportar un conocimiento especializado a la discusión de los asuntos    educativos y especialmente a la conformación de las políticas gubernamentales    en este campo. Por esto se considerará también la relación entre la investigación    educativa (IE) y las decisiones de política, relación que no ha sido aún satisfactoriamente    explicada y está sujeta a varias hipótesis.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Como se pretende que OCE emprenda un ejercicio    de clarificación en torno a estas cuestiones, se propondrán, en el Anexo, varias    herramientas que pueden ayudar a realizar con éxito ese ejercicio. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">De esta manera se espera contribuir a dos cosas:    a que OCE avance en el esclarecimiento de su problemática institucional y, a    partir de ello, a que se aclare en general el significado de la PS en educación.    </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br>   ALGUNOS CONCEPTOS TEÓRICOS </b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">¿Qué es hoy la &quot;sociedad civil&quot;? Sería    incorrecto asumir que a partir de los estados nacionales el concepto de sociedad    se identifica con &quot;los gobernados&quot;, en contraposición a &quot;los    gobernantes&quot;; como lo evidencia la evolución de las ciencias sociales &quot;sociedad&quot;    o &quot;sociedad civil&quot; (SC) tal cual se la denomina más recientemente    se ha entendido de diversas maneras en cada época y de acuerdo con diversas    corrientes interpretativas. La sociedad ha sido un concepto en continua construcción    histórica. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Norberto Bobbio (1996, p. 1519 ss.) reconstruye    los significados del concepto de SC desde el siglo XVII. Los iusnaturalistas    la entendían como &quot;sociedad política&quot; contrapuesta a &quot;sociedad    natural&quot; o estado de naturaleza; así también Locke y Kant. Rousseau y Hobbes,    en cambio, la definían como &quot;sociedad civilizada&quot; en oposición a la    salvaje. Para Hegel la SC, aunque par ticipa de algunas características del    Estado, es una forma intermedia de asociación entre la familia y el Estado.    Para Marx y Gramsci el concepto adquiere otras acepciones, como diremos después.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> En el lenguaje de hoy, según Bobbio, se entiende    por SC &quot;la esfera de las relaciones entre los individuos, los grupos y    las clases sociales, que se desarrollan fuera de las relaciones de poder que    caracterizan a las instituciones estatales&quot;. Es &quot;la base de la que    parten las demandas a las que el sistema político está obligado a dar respuesta&quot;.    También puede decirse que &quot;la SC es el ámbito de las relaciones del poder    de hecho, en tanto que el Estado es la sede de las relaciones del poder legítimo&quot;;    entre ambos existe &quot;una interrelación necesaria y permanente&quot;. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Y añade dos observaciones importantes para comprender    las interacciones entre SC y Estado. Por una parte, &quot;la SC se mueve más    rápidamente que el Estado&quot; y en ella &quot;se forma continuamente un proceso    de deslegitimación que el Estado no siempre está en condiciones de detener&quot;.    Por otra, que &quot;la solución de la crisis que amenaza la supervivencia de    un Estado debe ser buscada ante todo en la SC, donde se pueden formar nuevas    fuentes de legitimación y por tanto nuevas áreas de consenso&quot;.<a href="#nota3">3</a></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La reseña de Bobbio se detiene antes de los últimos    fenómenos que han dado protagonismo a la SC y del debate teórico que esto ha    suscitado. Sobresalen tres hechos que suelen citarse como fundamentales en las    tres o cuatro últimas décadas. Por una parte, en la órbita soviética los movimientos    disidentes invocaban su legitimidad subrayando que se contraponían a la conducción    autoritaria de los regímenes establecidos; fincaban su identidad en representar    una &quot;sociedad&quot; latente que empezaba a expresarse, constituida por    ciudadanos con derechos propios. Por otra parte, en el ámbito latinoamericano,    por las mismas fechas grupos de derechos humanos que protestaban contra las    dictaduras militares en el Cono Sur también remitían la validez de sus protestas    a su identidad de ciudadanos con derechos válidos e invocaban su legitimidad    en cuanto expresiones de una &quot;sociedad&quot; contrapuesta a los gobiernos    dictatoriales. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Finalmente, también en América Latina (aunque    no exclusivamente ahí) se fue registrando una reacción contra el Estadobenefactor,    populista y corporativo, que no atendía satisfactoriamente las necesidades sociales;    diversos grupos fueron planteando exigencias y formulando propuestas alternativas    en nombre de la SC. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Estos tres hechos no fueron los únicos; en Occidente    las tendencias modernizadoras del Estado (que en los ochenta y noventa fueron    definiendo la polaridad &quot;Estado-mercado&quot; como nuevo marco organizativo    de la economía y la política), obligaron a redefinir de otra manera el concepto    de &quot;sociedad&quot; y de &quot;sociedad organizada&quot;. En muchos países,    también los &quot;altamente desarrollados&quot;, los ciudadanos asumían papeles    y ocupaban espacios que antes se reservaban a los gobiernos; lo público y lo    privado dejaban de ser categorías excluyentes y contrapuestas; la relación gobierno-sociedad    se alteraba. Hubo que aceptar que las democracias modernas no garantizaban la    gobernabilidad por su sola legitimidad electoral, sino requerían de otros procedimientos    de representación y participación de los grupos sociales. La &quot;sociedad&quot;    no podía entenderse sin una mayor participación de los ciudadanos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Este tránsito en el pensamiento y en la autoconciencia    colectiva no ha sido sencillo; los hechos políticos requieren ir acompañados    de un esfuerzo de interpretación teórica que los haga inteligibles. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br>   El debate teórico actual </b> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Lo anterior explica que esté en marcha un intenso    debate teórico sobre la naturaleza de la sociedad que está emergiendo en el    mundo contemporáneo. Los especialistas analizan las aportaciones de diferentes    corrientes sociológicas para explicar los fenómenos que van ocurriendo, tanto    en la esfera de la propia SC como en la del mundo político. En este ensayo aludiremos    a las principales teorías que intervienen en la discusión.<a href="#nota4">4</a>    </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Marx ubicaba a la &quot;sociedad civil&quot;    (SC) en la esfera privada, como parte de la infraestructura, constituida por    las relaciones económicas en cada momento del desarrollo histórico; ahí se dirimían    los conflictos de intereses privados; la SC se contraponía al Estado o &quot;sociedad    política&quot;. La riqueza individual y social que permitía la acumulación y    favorecía el crecimiento del capital estaba monopolizada por una parte de esa    &quot;sociedad&quot; (Alonso, 1996, p. 11). </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">De los autores posmarxistas se valoran hoy las    aportaciones de Gramsci,<a href="#nota5">5</a> si bien han sido rebasadas por    los hechos. La concentración del poder económico y político y la globalización    económica han llevado a profundas transformaciones de las clases sociales. Ha    desaparecido la &quot;clase obrera&quot; y han surgido otras en constante evolución.    El capitalismo tradicional basado en el mercado y en la mano de obra tratada    como mercancía han dado paso a nuevas dinámicas mediante las cuales el capital    busca su dominio. El Estado-nación ya no controla estos procesos; han surgido    otras instancias, generalmente anónimas y de carácter transnacional, sobre las    cuales no hay controles societales ni gubernamentales. Estos fenómenos integran    una &quot;constelación posnacional&quot; (Habermas, 2000) pues las sociedades    actuales, constituidas en torno al Estado-nación, han sido rebasadas en sus    capacidades y se ven sometidas a exigencias mundiales mediante una economía    globalizada.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La SC que ha surgido en los últimos años muestra    nuevos rasgos: está mediando entre el Estado y el mercado y en ella se lucha    por los consensos necesarios. Además, está integrada por individuos, en contraposición    a la idea corporativista que pretendía asumir la representación de los derechos    grupales (y debilitaba la presencia del ciudadano individual), y actúa siempre    dentro del marco de la legalidad. Comprender la naturaleza de la SC emergente    requiere también profundizar en un nuevo concepto de &quot;ciudadanía&quot;,    pues la construcción de una vida democrática implica ampliar la esfera de la    SC y avanzar en la comprensión de un Estado como una &quot;comunidad de ciudadanos&quot;.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   CIUDADANÍA: CONCEPTO CENTRAL PERO POLÉMICO </b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las insuficiencias del concepto tradicional de    ciudadanía centrado en el individuo como sujeto de derechos civiles y políticos    han abierto nuevas dimensiones a su explicación conceptual: se distingue una    ciudadanía individual, una social y una política y se proponen como categorías    especialmente ricas para explicarla la &quot;conciencia ciudadana&quot; y la    &quot;participación política&quot; (García Cabrero, 2002). Otros autores (Bolívar,    2004, p. 25) la definen como la conjunción de tres elementos: la posesión de    ciertos derechos y la asunción de ciertas obligaciones, comunes a todos; la    pertenencia a una comunidad política determinada, y la oportunidad de contribuir    a la vida pública de esa comunidad mediante su participación. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El desarrollo de las nuevas dimensiones de la    ciudadanía se considera fundamental para asegurar el funcionamiento de un sistema    político democrático, pues éste &quot;depende en lo fundamental del tipo de    ciudadano que será su referente en cuanto a su origen, apoyo y destinatario    del conjunto de acciones vinculadas con las decisiones públicas&quot; (Gutiérrez    López, 2002, p. 225). De aquí la importancia de concebirla como una construcción    cultural, objeto de una formación de los ciudadanos en los valores de tolerancia,    pluralismo, respeto a la legalidad, corresponsabilidad y solidaridad. La manera    como ellos conciban su pertenencia a la comunidad nacional, participen en su    desarrollo y se comporten influirá decisivamente en el funcionamiento de las    instituciones y en la calidad de la convivencia.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El concepto de ciudadanía, sin embargo, provoca    polémicas, particularmente porque aparece como homogeneizador y por tanto contrario    a las diferencias de los grupos sociales. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Este debate no es trivial; tiene consecuencias    importantes para la educación cívica: ¿Debe ésta promover una &quot;ciudadanía    compleja&quot; que distinga los derechos de los grupos étnicos minoritarios,    o modelar a los futuros ciudadanos con un perfil común y homogéneo? ¿Puede aceptarse    una &quot;ciudadanía múltiple&quot; o &quot;ciudadanía étnica&quot;, como proponen    algunos (De la Peña, 2001)? ¿Sería una &quot;ciudadanía múltiple&quot;, semejante    a la &quot;identidad múltiple&quot; que propone Amartya Sen (2004)? ¿Debe entenderse    la escuela pública como crisol en el que se diluyen las diferencias o respetar    a éstas? ¿Cómo armonizar una carta de derechos individuales comunes con las    aspiraciones de grupos particulares a que sea reconocida su identidad, en una    sociedad intercultural? (Bolívar, 2004, p. 26). </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br>   Los aportes de Habermas, Arato y Cohen</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> Sobre las categorías analíticas de Jürgen Habermas,<a href="#nota6">6</a>    dos de sus discípulos, Andrew Arato y Jean Cohen, publicaron a principios de    los noventa una concepción novedosa, tendiente a defender el &quot;mundo de    la vida&quot; del acoso del sistema institucional. Señalan que los movimientos    de la SC se realizan tanto en la esfera privada como en la pública pues se vinculan    con el Estado y con el mercado, e identifican dos mediaciones: entre el mundo    de la vida y la sociedad política y entre aquél y la sociedad económica. Por    tanto, la SC sería &quot;el marco institucional de un mundo de la vida moderno    que incluiría lo privado y lo público&quot; y un espacio de &quot;aprendizaje    colectivo&quot;.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Desde esta perspectiva teórica la SC asume el    carácter de una &quot;tercera esfera&quot;, ubicada entre Estado y mercado,    y encuentra coincidencias con la concepción liberal clásica de la democracia,    que exige &quot;participación ciudadana&quot; (Olvera, 1996, p. 31). </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Arato y Cohen precisan que la SC se contrapone    a la sociedad política (gobierno, parlamento, partidos), a la vez que a la sociedad    económica (empresas, sindicatos y asociaciones vinculadas con el mercado). Tendría    dos componentes principales: el conjunto de instituciones que definen y defienden    los derechos de los ciudadanos, y el conjunto de movimientos sociales que plantean    demandas al gobierno y se proponen vigilar la aplicación efectiva de los derechos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Arato y Cohen concluyen que &quot;sólo una teoría    social capaz de diferenciar la integración sistémica propia del Estado y del    mercado, de la integración social propiciada por la comunicación entre los seres    humanos, puede justificar el principio de la autonomía de lo social&quot; (Olvera,    2001, p. 342) que hoy se hace evidente en la SC emergente. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por esto estos autores recuperan la categoría    habermasiana &quot;mundo de la vida&quot; como espacio del intercambio cultural    en el que se produce &quot;la acción comunicativa&quot; (Olvera, 2001, p. 343).    La SC aparece hoy como un espacio que participa de un aspecto privado y uno    público: en este último se expresa de dos maneras: como institución y como movimiento.    Como institución reclama los derechos ciudadanos ya conquistados; como movimiento    se expresa en múltiples OSC exigiendo la satisfacción de demandas y ser copartícipe    del desarrollo de lo público. Así se explica teóricamente (aunque la teoría    sea todavía muy embrionaria) la creciente autonomía de lo social que se observa    en todas las democracias. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&quot;Se trata -resume Olvera, <i>idem</i>- de    rescatar el potencial autonómico contenido en las formas de racionalización    cultural del mundo de la vida, formas debidamente protegidas y estabilizadas    por un marco de derechos construidos a lo largo de la modernidad [...] El análisis    de la democracia debe incluir también un concepto mucho más amplio de la participación,    un juicio más riguroso de la representación y una extensión de la racionalidad    consensuada que incluya todas las actividades de la vida cotidiana&quot;</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En consonancia con estas ideas Brito (1997 y    2003b) propone una &quot;definición descriptiva&quot; de SC (referida a México)    que tiene la ventaja de ser concreta: sería &quot;el conjunto de ciudadanos    organizados como tales para actuar en el campo de lo público, en busca del bien    común, sin ánimo de lucro personal, sin buscar el poder político ni la adhesión    institucional a un partido.&quot; Hasta aquí la referencia al debate teórico    sobre la naturaleza de la SC. Sólo añadiremos que en los últimos años el concepto    de SC se ha globalizado: las consecuencias políticas del 11 de septiembre de    2001, a la vez que el movimiento social planetario que se opone a la globalización    capitalista obligan a considerar la SC en una novedosa dimensión internacional;    sobre este tema véase Glasius <i>et al</i>., 2002. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Más adelante recapitularemos las características    del concepto de SC de mayor interés para OCE; aquí baste recoger cuatro líneas    fundamentales del actual debate teórico sobre su naturaleza:</font></p> <ul>       <li><font face="Verdana" size="2">Lo que expresa la actual SC es ante todo una      creciente autonomía ante el Estado; al hacerlo, resalta el protagonismo de      una &quot;ciudadanía&quot; más activa y participativa.</font></li>       <li><font face="Verdana" size="2">    En sus actuaciones la SC muestra dos dimensiones: como conjunto de instituciones que defienden los derechos de los ciudadanos y como conjunto de movimientos sociales que plantean demandas y vigilan el cumplimiento de sus derechos.</font></li>       <li><font face="Verdana" size="2">La SC aparece como mediando entre Estado y      mercado; por lo mismo, se ubica en el espacio público, aunque actúa a partir      de raíces privadas; así se constituye como una &quot;tercera esfera&quot;      pública no estatal.</font></li>       <li><font face="Verdana" size="2">Los comportamientos de la nueva SC rebasan al Estado-nación,                                                                             pues el control de los procesos sociales se ha desplazado                                                         hacia instancias anónimas, generalmente supranacionales.<a href="#nota7">7</a></font></li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br>   ¿QUÉ SIGNIFICA LA PROLIFERACIÓN DE OSC?</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> La manifestación más palpable en las últimas    décadas de la emergencia de la SC es la proliferación de organismos que pretenden    expresarla y, de alguna manera, representarla. Desde este punto de vista los    OSC son indicadores de un cambio en la conciencia colectiva sobre lo que es    hoy la SC.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> E</font><font face="Verdana" size="2">n el contexto    latinoamericano esta proliferación ha sido notable, entre otras causas por las    movilizaciones eclesiales derivadas del Concilio Vaticano II (1960-1964), y    por movimientos estudiantiles como los de 1968. En México estos OSC se han multiplicado    enormemente en los últimos veinte años. Son sumamente diversos, por lo que resisten    una definición estricta y se les caracteriza como &quot;expresión del esfuerzo    multidimensional de una SC preocupada por sí misma, en busca de soluciones&quot;    a sus problemas (Demos, 1997, p. 37). </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Aunque diversos en su identidad, profesionalismo    y capacidades para articular sus acciones y relacionarse con las autoridades,    estos OSC tienen rasgos comunes, como una vocación de servicio y un sentido    ético del que parten sus propuestas; han jugado un papel intermedio entre las    estructuras del gobierno, iglesias y empresas, y los sectores de beneficiarios    que dicen representar.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">También se les ha denominado &quot;el tercer    sector&quot; (Girardo, 2003, p. 61) por cuanto se contrastan con lo público    y lo privado: <a href="#nota8">8</a> dan expresión a una tercera esfera social    (entre el Estado y el mercado) que pretende ejercer cierto control sobre ambas;    no buscan ocupar puestos de poder formal sino abrir nuevos canales de participación    en el sistema democrático y actúan dentro del marco de las leyes y reglas establecidas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> <b>    <br>   Algunos rasgos de los OSC </b> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los OSC por una parte colaboran en la reconstrucción    del Estado como sujeto responsable de definir las políticas sociales; por otra,    lo acotan al controlar el uso que hace de los recursos públicos, vigilando el    clientelismo y partidarismo, y promueven la participación de los actores privados.    Ejercen otras funciones adicionales: concertan, crean alianzas, promueven la    solidaridad y fortalecen el capital social y la confianza. Pero no existen aún    modelos ni mecanismos formales y legales que indiquen cómo impactan las políticas    sociales. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Estos organismos, aunque privados, actúan con    una lógica &quot;pública&quot; que se proyecta en las dimensiones política y    económica de la sociedad (Girardo, 2003, p. 82): procuran cambiar las relaciones    de poder, de modo que se ubican en un espacio &quot;público pero no-estatal&quot;    que resulta novedoso. Los ciudadanos no actúan con la lógica de sus intereses    privados (propios del mercado) ni con la de las públicas (del Estado), sino    con una lógica nueva: el homo civicus surge como nuevo actor, al lado del <i>homo    ierarchicus</i> y el <i>homo faber managerial</i>. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">La novedad de este sujeto ha provocado inconformidades,    principalmente de parte de los partidos políticos que les niegan una representación    que compite con la suya; y también de parte del Estado que, ante el riesgo de    verse rebasado por ellos, procura incorporarlos como apoyo a sus programas,    bajo el concepto de favorecer la &quot;participación&quot;. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Cuando se habla de &quot;SC organizada&quot;    se da la impresión de que existe una organización permanente de ella, lo que    es ciertamente excesivo; hay más bien una organización coyuntural que se expresa    en diversos frentes, aunque es sustentada por la estructura institucional de    los OSC</font><font face="Verdana" size="2">.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> Otra característica importante de los OSC consiste    en que sus actividades están regidas por la &quot;reciprocidad&quot;, no por    la coerción de la ley, propia del Estado ni por los intereses privados, propios    del mercado. Pero el principio de reciprocidad es difícil de definir. Lo característico    de la reciprocidad social es la relación intersubjetiva, no de &quot;intercambio&quot;,    sino voluntaria, inspirada por el &quot;don&quot;; a lo más se trataría de un    intercambio &quot;simbólico&quot; de bienes. La reciprocidad se distingue del    altruismo que es unidireccional e intrínsecamente paternalista, y de las dinámicas    de interés.<a href="#nota9">9</a> Pero el don como &quot;modo de circulación    de bienes al servicio del vínculo social&quot;, constituye un elemento esencial    para la sociedad, &quot;pues forma parte de ésta&quot; (Girado, 2003, p. 101).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por lo mismo, otro rasgo característico del tercer    sector es la relacionalidad: los bienes que produce no son públicos ni privados,    sino que participan de las características de ambos. Lo que los caracteriza    es su relacionalidad. Por ejemplo, lo que aporta a la sociedad una cooperativa    es difícil de evaluarse: además de lo que produce, enriquece otras dimensiones    de las relaciones sociales cuya evaluación requeriría de parámetros nuevos,    aún no definidos. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los OSC, además -y es de suma importancia-, invocan    la dimensión ética como referente de sus acciones, con preferencia sobre los    valores del mercado (productividad, ganancia) o los del Estado (la racionalidad    legal). Entienden la ética como &quot;una construcción social que involucra    a la persona con algún tipo de relación; es por tanto una actitud de coherencia    entre la palabra y la acción&quot; (Girardo, 2003, p. 107). La ética se entiende    como praxis, como actitud de responsabilidad social, no individual. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En América Latina los OSC están además marcados    por otros rasgos. Schmelkes (1997, p. 116) señala tres factores de &quot;por    qué hoy hay más SC que nunca en América Latina&quot;: la experiencia de la democracia    que las últimas décadas se ha generalizado en la región, la mayor escolaridad    de la población y las facilidades de comunicación mundial. Y comenta además    algunos rasgos que caracterizan a la mayor parte de los OSC latinoamericanos:    su principal referente son los &quot;excluidos&quot; de los beneficios del desarrollo,    por lo que adoptan una actitud de lucha por su inclusión; el medio en el que    emergen los OSC está marcado por el conflicto, al cual se enfrentan con medios    pacíficos; sus proyectos son generalmente de carácter &quot;anticipatorio&quot;,    con el propósito de demostrar que hay soluciones viables; atienden al &quot;aprendizaje&quot;    de sus actores, y buscan articularse con otros OSC para fortalecerse.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> <b>    <br>   ¿Representan los OSC a la sociedad?    <br>   ¿Basta participar para representar? </b> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los OSC legitiman sus intervenciones fundamentalmente    apelando a la representatividad del Estado, pues invocan ser los ciudadanos,    los que votaron a favor de un gobierno y reclaman a éste -por referencia al    marco legal- el incumplimiento de esa representación. Si también apelan a los    intereses del &quot;mercado&quot;, lo hacen en cuanto éstos deben ser regulados    por el Estado. En ambos casos lo hacen invocando un orden ético que está por    arriba de Estado y mercado. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, su pretensión de &quot;representar&quot;    a la sociedad, tomada en su generalidad, no puede ser demostrada: la representación    formal y legal es la del voto electoral que es universal y del que depende la    legitimidad del gobierno electo. El pluralismo de las sociedades contemporáneas    y la falta de mecanismos legales que aseguren su representación hace cuestionable    cualquier otra pretensión de representación; pero en cambio es evidente que    los OSC tienen una representación limitada aunque real sustentada en los ciudadanos    que los integran. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">También son cuestionables las formas en que el    propio Estado, convencido de que sus decisiones requieren una base social demostrable,    intenta &quot;ciudadanizarse&quot;, formando consejos consultivos en los que    participan los gobernados. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Todos estos son problemas irresueltos y probablemente    no resolubles a cabalidad en las democracias de representación indirecta. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br>   Heterogeneidad de los OSC: una tipología </b> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se ha propuesto una tipología de los OSC según    su objeto o materia (Girardo, 2003, tomada de Olvera 2001 y de Álvarez Enríquez,    2002), que distingue diez categorías: 1) De carácter económico o gremial; 2)    de matriz religiosa; 3) civiles; 4) culturales; 5) deportivos y recreativos;    6) urbano-territoriales; 7) de comunidades indígenas; 8) de académicos y analistas    políticos; 9) fundaciones, y 10) corporativos.<a href="#nota10">10</a> Estas    categorías, además de incompletas, no son excluyentes; por ejemplo, la &quot;matriz    religiosa&quot; puede realizarse en otras. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Un organismo como OCE se clasificaría -puede    adelantarse- en las categorías 3 y 8. Los organismos &quot;civiles&quot; suelen    estar integrados por ciudadanos de clases medias urbanas y se orientan a defender    derechos políticos o a promover obras asistenciales. Los de &quot;académicos&quot;    se proponen generalmente participar en los debates sobre problemas nacionales    y formular propuestas de políticas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Recapitulando lo dicho sobre los OSC, conviene    destacar cinco conclusiones: </font></p> <ul>       <li><font face="Verdana" size="2"> Los OSC expresan la emergencia de la SC, principalmente el       crecimiento de su autonomía ante el Estado.</font></li>       <li><font face="Verdana" size="2">El dualismo Estado-SC que a veces se asume      como punto de partida -como si sólo se tratara de un reclamo de los ciudadanos      ante el poder del Estado- debe ser matizado. De hecho ambos convergen en la      construcción de ciudadanía. Pero ciertamente hay papeles distintos en esa      tarea para el Estado y para la SC.</font></li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li><font face="Verdana" size="2">    La representatividad de la SC mediante los OSC es un problema no resuelto. Pero no conviene dramatizarlo pues no es resoluble en el contexto sociológico y jurídico existente, ni en                                                                                         México ni en ningún otro país. Alcanzar consensos, al menos                                                                                         parciales, sobre la validez de la representación de los OSC será     necesariamente un proceso gradual y de largo plazo.</font></li>       <li><font face="Verdana" size="2">En el esfuerzo conjunto de Estado y SC por      promover una democracia viva, es saludable que el Estado &quot;ciudadanice&quot;      sus estructuras hacia adentro, a la vez que promueva el fortalecimiento de      la SC, y que la SC procure fortalecerse y expresarse con independencia.</font></li>       <li><font face="Verdana" size="2">Actuar en nombre o a título de la &quot;ciudadanía&quot;      encierra problemas conceptuales en toda sociedad plural; no debería hacerse      sin reservas.</font></li>     </ul>     <p><font face="Verdana" size="2"> <b>    <br>   EL CONTEXTO Y MOMENTO DE MÉXICO</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La emergencia de una nueva SC y la proliferación    de OSC adoptan matices especiales en México, particularmente por las vicisitudes    de su lenta transición hacia la democracia. Esta transición es analizada por    Varela (2001, p. 355), quien señala que a partir de 1968 el régimen priista    no tuvo capacidad para mantener el control de los movimientos electorales de    la oposición, la economía y el Estado se fueron separando al privatizarse las    empresas gubernamentales y el Estado hubo de retirarse de las formas de control    político y económico del campesinado. Es en ese contexto donde se ubica la emergencia    de la SC, enfocada principalmente hacia el logro de la democracia electoral,    como un fenómeno complementario, aunque independiente, de los partidos políticos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Si bien la alternancia en el poder alcanzada    en 2000 ha cerrado una primera etapa en este proceso, la SC mexicana se encuentra    ahora ante el doble reto &quot;de construirse como institución (con base en    un verdadero Estado de derecho), y como movimiento (extendiendo la libertad    asociativa y la influencia cultural democrática a toda la nación&quot; (Olvera,    2001, p. 361).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En relación con el concepto de ciudadanía como    construcción cultural, hay que señalar -como una primera característica del    actual contexto mexicano-, la precariedad de la cultura democrática, que condiciona    las posibilidades de la participación cívica y política de los ciudadanos. Superar    esta precariedad dependerá de que avancen procesos culturales, estimulados por    varios factores como: una educación cívica eficaz, la acción adecuada de los    medios de comunicación masiva y, sobre todo, el comportamiento correcto de las    instituciones. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Esta característica de la sociedad mexicana es    documentada por varios autores con base en las Encuestas Nacionales sobre Cultura    Política y Prácticas Ciudadanas (SEGOB, SEP <i>et al</i>., 2002),<a href="#nota11">11    </a>quienes puntualizan los retos que tienen por delante tanto el sistema político    como la sociedad en la actual transición. Valgan algunos datos empíricos (SG,    2002): a los mexicanos la política interesa poco: 67% afirman que no han hablado    de temas políticos en los últimos siete días; aunque creen que la democracia    es perfectible, 27% opinan que da lo mismo un régimen que otro, y 9% preferirían    &quot;en algunas circunstancias&quot; un régimen autoritario; 55% no estarían    de acuerdo en que en la televisión se dé lugar a alguien que exprese opiniones    contrarias a las propias; la confianza la depositan en: la Iglesia (56%), los    maestros (42%), el presidente (29%), los medios de comunicación (22%), los ONG    (24%), y en los últimos lugares en los diputados y senadores (6.0%), la policía    (6%) y los partidos (5%). Respecto a su participación, si bien 41% opinan que    deben colaborar para resolver los problemas de la comunidad, 23% dicen que es    muy difícil organizarse, y 51% no creen que en el futuro tenga más oportunidades    de contribuir en las decisiones del gobierno. Otra encuesta (Foro de Apoyo Mutuo,    con alumnos del Distrito Federal de 6 a 17 años) arrojó estos datos: 90% no    saben describir la democracia, 12% creen que los diputados representan al presidente,    100% ignoran quién es su diputado, y 60% no conocen los derechos y deberes de    un ciudadano. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">La democracia será realidad sólo cuando descanse    sobre una ciudadanía real, y la consolidación de ésta depende de que se consolide    una cultura democrática madura, tarea que compete tanto al Estado como a la    SC. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Otra característica del actual momento mexicano    es la falta de regulaciones claras sobre PS, situación explicable por el largo    periodo de autoritarismo estatal. Lentamente se han dado pasos en esta dirección.    Dos leyes recientes son particularmente relevantes: la Ley Federal de Fomento    a las Actividades Realizadas por Organismos de la Sociedad Civil (<i>Diario    Oficial</i>, febrero 10 de 2004) y la Ley General de Desarrollo Social, aprobada    en enero de 2004. En el Distrito Federal se han reconocido varios instrumentos    de PS: plebiscito, referéndum, iniciativa popular, consulta ciudadana, rendición    de cuentas, audiencia pública, asamblea ciudadana (que sería &quot;el órgano    superior de representación, para análisis, información y consulta&quot;) (<i>El    Universal</i>, mayo 1 de 2004). </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Existen también algunas disposiciones legales    sobre la PS en la educación, principalmente las contenidas en la LGE (arts.    65-73) que prescriben el establecimiento y norman el funcionamiento de los Consejos    de Participación Social a diversos niveles. Aunque bien intencionadas, estas    disposiciones han resultado poco eficaces porque prescinden de los condicionamientos    culturales y políticos de los procesos de participación.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> Para los propósitos de OCE -conviene señalarlo    desde ahora- la precariedad del marco legal sobre PS en la educación no ha sido    indiferente: no sólo se carece de una instancia formal de alcance nacional donde    OCE pudiera estar presente (no lo es el Consejo Nacional de Participación Social    ni existe aún el anunciado Consejo de Especialistas que asesoraría al secretario    de Educación), sino que, por lo mismo, los cuestionamientos que ha formulado    a las autoridades educativas en sus Comunicados no han sido respondidos por    ellas sino en tres ocasiones.<a href="#nota12">12</a></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por otro lado, en el contexto mexicano los OSC    son extraordinariamente numerosos. Según algunos inventarios estos OSC trabajan    principalmente en los ámbitos de &quot;desarrollo&quot; (22%) y de &quot;derechos    humanos&quot; (17%); también en salud (9%), y en educación, economía y la esfera    asistencial (todas 8%).<a href="#nota13">13</a> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Es en este contexto donde surgió y se ha desarrollado    OCE, como se verá en seguida. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br>   LA PARTICIPACIÓN SOCIAL DE OCE </b> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sin duda el nacimiento de OCE se inscribe en    el proceso más amplio de emergencia de la SC en México y en América Latina.</font><font face="Verdana" size="2">Quienes    impulsaron su constitución se propusieron plasmar en una institución concreta    aspiraciones que se venían manifestando en el ámbito de la sociedad mexicana    desde hacía varios años; algunos de ellos participaban activamente en otros    OSC de diversa índole, y consta también que </font><font face="Verdana" size="2">conocían    experiencias semejantes en otros países latinoamericanos, especialmente el Foro    Educativo en el Perú.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En su diseño, OCE nace con ciertas características    que le son específicas, y que es necesario comentar. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br>   El propósito de incidir en las políticas públicas </b> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Desde los primeros documentos de OCE, su &quot;participación    en la educación&quot; se concibe principalmente como el interactuar con los    agentes de decisiones gubernamentales e impactar la formulación y ejecución    de las políticas públicas en educación; por esto es necesario detenernos en    el tema de dichas políticas públicas.<a href="#nota14">14 </a></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Debido a este propósito de OCE, en este ensayo    acotamos el amplio tema de &quot;la participación de la sociedad en la educación&quot;    a la intervención ante los agentes de decisiones sobre políticas educativas.    Dejamos fuera, por tanto, las muy variadas e importantes formas de interacción    de la sociedad en otros ámbitos, principalmente el local (padres de familia    y comunidad ante la escuela) o las autoridades municipales y estatales, sobre    lo cual hay una abundante literatura.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Una política es &quot;un comportamiento propositivo,    intencional, planeado, no simplemente reactivo, casual&quot;, que se pone en    movimiento &quot;con la decisión de alcanzar ciertos objetivos a través de ciertos    medios: es una acción con sentido&quot; (Aguilar Villanueva, 1994, p. 24). Además    de su institucionalidad estatal, implica tres elementos: el diseño de una acción    colectiva intencional, el curso que efectivamente toma la acción como resultado    de las decisiones e interacciones que comporta, y los hechos reales que esa    acción colectiva produce. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El análisis de la manera como se adoptan las    políticas públicas, bastante frecuente en los países de democracias consolidadas,    prácticamente no se realiza en México. Según el asunto de que se trate, &quot;se    supone&quot; que detrás de una política adoptada por un gobierno ha habido un    proceso de negociaciones con las fuerzas y actores afectados, pero ese proceso    -al menos en el caso de la educación- muy rara vez llega a conocerse. Inclusive    las negociaciones con el sindicato magisterial no trascienden a la prensa sino    de modo muy general.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para OCE es importante reflexionar en que su    propósito de intentar actuar con los agentes de decisión implica intervenir    en el ámbito político, al lado de y con frecuencia en contraposición con otras    fuerzas que representan intereses. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No es sólo un ejercicio de &quot;pedagogía pública&quot;    sino un acto de injerencia en el orden de la <i>Realpolitik </i>que se rige    por la ley de &quot;who gets what&quot; (como suele definirse la política en    su expresión más pragmática).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> No basta que los argumentos que aduzca OCE respecto    a una política (por adoptarse o ya aplicada) sean racionales y convincentes;    tienen además que estar contextuados en las luchas de interés que rodean a esa    política. La PS conlleva en este caso, por tanto, la marca de la lucha de intereses    en el escenario de las decisiones políticas. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   ¿Armonización o conflicto? </b> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En democracias ya consolidadas, suele concebirse    que el gobierno debe comportarse como mero intermediario y negociador de los    intereses del conjunto de la sociedad; esta concepción puede quizás defenderse    en algunos, muy pocos, países habituados ya a experiencias de democracia representativa    (piénsese en Finlandia o Suiza, por ejemplo). En el caso de México, un gobierno    semejante no sería ni viable ni deseable por dos razones: de una parte, las    profundas desigualdades sociales y las asimetrías de poder de los diversos grupos    llevarían a negociaciones que no resultarían en soluciones políticas justas;    de otra parte, la fuerte tradición del Estado mexicano de identificarse con    un &quot;proyecto educativo nacional&quot; vinculado a la soberanía de la nación    y a la justicia social encontraría absurdo renunciar a ese proyecto para convertirse    en simple mediador de intereses. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En nuestra opinión, el rechazo a ese modelo de    Estado &quot;democrático- liberal&quot; a ultranza no se basa sólo en razones    pragmáticas, sino éticas: las políticas públicas deben ser congruentes con las    exigencias fundamentales de los derechos humanos y no limitarse a arreglos pragmáticos    o coyunturales. La IE debería buscar la convergencia entre sus propios referentes    éticos -que los tiene- y los del Estado mexicano -que también los tiene-; explicitarla    y propiciar el diálogo y el consenso.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Esta sería una vertiente necesaria en la reflexión    sobre la PS de OCE en la definición de políticas educativas. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br>   El conocimiento especializado y la formulación de políticas </b> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En su origen y desarrollo, OCE muestra además    un rasgo específico: impulsado por un grupo de investigadores educativos, pretende    aportar un conocimiento especializado al análisis y discusión de los problemas    de la educación. Conviene analizar este hecho, sobre todo por la aspiración    que esta organización tiene de impactar con ese conocimiento especializado la    formulación de las políticas gubernamentales sobre la educación.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Aunque las ciencias políticas en la corriente    anglosajona (<i>policy sciences</i>) han dedicado creciente atención a su    aplicabilidad en el campo del gobierno (<i>government</i>), en México se ha    investigado poco el proceso de formación de las políticas públicas por parte    de los gobiernos federal o estatales. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el campo de la educación, durante las últimas    décadas de los gobiernos priistas, la costumbre invariable consistía en que    cada gobierno federal entrante revisaba lo que se venía haciendo y preparaba    su plan de acción; esto se hacía durante la campaña electoral y los primeros    meses de la nueva administración se elaboraba un plan nacional de desarrollo    y específicamente un plan o programa de desarrollo educativo (tareas consignadas    en una ley especial). </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las decisiones que tomaba el secretario de Educación    entrante, aprobadas en lo general por su presidente, obedecían tanto a las orientaciones    políticas o &quot;ideológicas&quot; de esa administración, como a razones pragmáticas    derivadas de consultas con conocedores de los problemas u actores políticos    en este campo. Esta fue la práctica institucional con la cual los regímenes    priistas lograron combinar continuidad, revisión crítica e innovación en sus    políticas educativas. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">El insumo de &quot;conocimiento&quot; en este    proceso era limitado, y estaba siempre subordinado a una visión pragmática.    Esto no obstante, a medida que la IE cobró mayor importancia en el país (a partir    de los ochenta), paulatinamente sus resultados fueron tomados en cuenta en la    toma de decisiones; pero este proceso no se ha investigado de modo sistemático.<a href="#nota15">15</a>    </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Hoy predomina la tesis de que en sociedades modernas    y democráticas las decisiones sobre políticas públicas deben tomar en cuenta    el conocimiento derivado de la investigación, pues así lo requiere la solución    de los problemas sociales; en cambio, en sociedades premodernas esas decisiones    son tomadas por personajes políticos en quienes los ciudadanos depositan su    confianza. Los gobiernos de algunos países avanzados han propuesto que sus políticas    sociales tenderán a ser &quot;ilustradas&quot;, es decir, a estar fundadas en    investigaciones sólidas que den cuenta de la realidad.<a href="#nota16">16</a>    Pero es probable que se trate de una tendencia que en la práctica se compagina    con otros requerimientos de la Realpolitik. El conocimiento científico de los    asuntos sociales, por otra parte, no debe verse como desarticulado de la base    social que apoya sus apreciaciones y demandas. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br>   Algunas hipótesis rebasadas </b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El debate teórico sobre las relaciones entre    el conocimiento producido por los investigadores de la educación y los agentes    de decisión política no es nuevo; inclusive en México se publicaron varios trabajos    desde los años setenta; de ellos se da cuenta en Latapí, 2000.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> Al comprobarse el escaso impacto de la investigación    en las políticas educativas, una primera hipótesis adujo como expli- cación    la disociación entre el mundo de los investigadores y el de los funcionarios;    eran dos culturas separadas, no había entre ellos vínculos suficientes, cada    grupo tenía sus propios referentes; de ahí que los funcionarios ignoraran los    resultados de la investigación o no los valoraran.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los investigadores atienden en sus estudios a    detectar problemas, identificar sus causas y proponer soluciones que ataquen    esas causas; intentan abordar objetivamente las deficiencias del desarrollo    educativo, consideradas generalmente desde una visión normativa o ética supuestamente    aceptada por todos. Los agentes de decisión, en cambio, si bien reconocen los    problemas, los abordan desde otras perspectivas epistemológicas. A ambos grupos    falta mayor información sobre los condicionamientos epistemológicos del otro:    los investigadores no suelen ponderar las dificultades pragmáticas de las decisiones    de los funcionarios; y éstos no encuentran convincentes ni claros los análisis    de los primeros, aunque conozcan en términos generales las conclusiones de las    investigaciones. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Acercar a ambos grupos no es fácil; ambos tienen    ciertos prejuicios respecto al otro. Los funcionarios no leen revistas especializadas    ni encuentran relevantes los hallazgos de los investigadores; además encuentran    &quot;molestos&quot; algunos de esos resultados. Los investigadores tienden    a asumir que los agentes de decisión son presa de compromisos del <i>establishment    </i>que les impiden abrirse a innovaciones que rompen con los programas establecidos.    </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Esta primera hipótesis se considera hoy simplista    y poco fundada; en ambos grupos hay sujetos que tienen el conocimiento y aun    la experiencia de pertenencia al otro grupo; las identidades profesionales de    investigadores o funcionarios no son inmutables ni impermeables a los puntos    de vista del otro grupo. De hecho hay evidencias de que los tomadores de decisiones    conocen en lo sustancial los resultados de las investigaciones respecto a los    principales problemas que manejan. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Una segunda hipótesis postuló que la razón del    escaso impacto del conocimiento especializado sobre las políticas radicaba en    las diferentes racionalidades de ambos grupos. Mientras que los investigadores,    siguiendo una lógica &quot;científica&quot;, abordan las situaciones críticas    del desarrollo educativo como problema, identifican sus causas, aducen evidencias    empíricas de éstas y con base en esto formulan sus propuestas de reforma, los    funcionarios valoran otros aspectos como son la viabilidad política de una innovación,    sus costos, las coyunturas favorables o la oportunidad. El escaso impacto de    las investigaciones se explicaría, por tanto, no sólo por el conocimiento recíproco    sino por la falta de convergencia de ambas racionalidades. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">A esta hipótesis -que recuerda la incompatibilidad    weberiana del político y el científico- se le concede hoy validez parcial: cuando    se da el caso de que la racionalidad pragmática de los funcionarios considera    viables y convenientes las propuestas de los investigadores, se abre la puerta    a su aplicación; entonces puede aprovecharse el acervo de conocimientos acumulado    por la IE.<a href="#nota17">17</a> Pero la hipótesis no explicaría cabalmente    el problema. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br>   HACIA NUEVAS EXPLICACIONES </b> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La búsqueda de explicaciones más convincentes,    en el debate de hoy, dirige su atención a los escenarios relacionados con las    características de los regímenes políticos. Se sostiene que hay mayores probabilidades    de que el conocimiento especializado sea tomado en cuenta en las políticas públicas    cuando existe un régimen democrático en el que las decisiones gubernamentales    proceden de procesos participativos en los que la sociedad -y en ella los investigadores-    expresan sus posiciones. Es el sentido de los &quot;diálogos informados&quot;    que hoy se promueven entre investigadores y políticos de la educación (Fernando    Reimers y Noel McGinn, 2000). </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Asimismo, se señala que, según las características    de cada régimen político, los resultados de la IE pueden ser &quot;incómodos&quot;    al <i>status</i> <i>quo</i> gubernamental y aun tener consecuencias potencialmente    disruptivas en el plano electoral. La identificación de esta &quot;barrera&quot;    a los usos de la IE -y de otras- podría abonar explicaciones más completas de    la naturaleza del problema.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El reciente reporte de la OCDE sobre la IE y    sus usos en México (OCDE-CERI, 2004 y COMIE, 2003) se basa implícitamente en    estos supuestos. Su principal recomendación sugiere que se establezca un Foro    o sitio de encuentro de los investigadores de la educación con los usuarios    de la investigación; propone, por cierto, que los investigadores estén representados    por tres instituciones: el COMIE, la Universidad Pedagógica Nacional y OCE.    Aunque el intercambio de opiniones en ese Foro no rebasara el carácter de consensos    que se llevaran a las instancias de decisión sobre políticas educativas, puede    suponerse que gradualmente el conocimiento especializado iría informando el    proceso de toma de decisiones.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Recientemente Muñoz Izquierdo (2004) señala que    tradicionalmente se ha sostenido que el impacto de la IE depende de que se den    ciertos &quot;componentes&quot; como la generación adecuada del conocimiento,    el proceso de planeación educativa, el desarrollo de los métodos y sistemas    educativos, el de las tecnologías y la intervención de los agentes de decisión    con actitudes favorables hacia la IE; pero subraya que no se trata de un problema    &quot;técnico&quot;; el proceso es bastante más complejo pues hay retroalimentación    entre varios de esos componentes y, sobre todo, lo más importante son las actitudes,    valores y motivaciones de los actores que intervienen.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El &quot;impacto&quot;, según este autor, depende    de tres procesos: el político (convergencia entre los valores de los investigadores    y los juicios de oportunidad de los funcionarios); el científico (validación    o corrección de sus paradigmas), y el del apoyo que brinden los agentes de decisión    a los resultados de la IE. Este sería un esquema teórico más completo y adecuado    para explorar la repercusión de la IE en las decisiones de política.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> Además, el mismo Muñoz Izquierdo propone que    se distingan seis destinatarios de la IE y sugiere qué tipo de información requiere    cada uno de ellos. Éstos son: los productores mismos de la información (investigadores),    los planificadores y gestores de los sistemas educativos, los responsables de    la capacitación de los funcionarios, los de diseñar las políticas de información    dirigida a los supervisores y directores de escuela, los comunicadores sociales    y los encargados de los bancos de información. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A los investigadores en particular es necesario    proporcionarles información que corresponda a las fases o momentos que siguen    los agentes de decisión al formular sus políticas: <i>a) </i>articulación,    (que significa la conversión de las demandas en propuestas legislativas); <i>b)    </i>agregación (búsqueda de consensos sobre las políticas); <i>c)</i> alocación    (adopción de las formas de expresar esas políticas) y <i>d)</i> revisión (evaluación    posterior del impacto de esa política).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">También en la información destinada a las escuelas    se sugiere distinguir diversos públicos: maestros, directores y padres de familia,    sin olvidar a los responsables de la formación inicial y la actualización de    los profesores, así como a los estudiantes (conforme a su edad). Ellos son elementos    útiles para ir esclareciendo el funcionamiento del impacto de la investigación    sobre las decisiones políticas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Basten estas referencias al debate sobre los    usos y efectos de la IE; el lector interesado podrá profundizar en el tema recurriendo    a Eduardo Weiss, 2003.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> <b>    <br>   La PS de OCE a partir del conocimiento especializado</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> Nos hemos referido al problema del impacto de    la IE por ser relevante en el caso de una asociación integrada básicamente por    investigadores, como es OCE, que aspira a influenciar las políticas públicas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Desde la perspectiva de la participación, podría    pensarse que una política gubernamental ideal, en una sociedad democrática,    sería aquélla que tomara en cuenta los intereses de todos los segmentos de la    sociedad, a satisfacción de todos ellos; así respondería a esos intereses, identificando    a los <i>stakeholders </i>(o portadores de intereses) que son los sujetos    sociales que tienen un legítimo interés en la educación nacional; la tarea de    un gobierno democrático consistiría en negociar con ellos y conciliar sus puntos    de vista; sería más un intermediario que una autoridad que se ajustara a un    programa propio. Sin embargo, como ya se notó, los intereses de los <i>stakeholders</i>    deben conciliarse con el propósito del Estado, en el supuesto de que éste obedece    a valores éticos de equidad y justicia social. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Los investigadores prestarían un servicio útil    a las políticas públicas si ayudaran a esclarecer quiénes son los <i>stakeholders</i>,    cuáles sus bases de poder e intereses y cuáles los ámbitos en que las negociaciones    podrían tener éxito en cada asunto objeto de políticas. Especialmente deberían    señalar aquellos sectores que tienen legítimos intereses educativos pero carecen    de voz política para urgir su atención.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> <b>    <br>   Articulación de OCE con otros OSC</b> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">A los temas anteriores conviene añadir otro,    indispensable en la reflexión sobre la relación de OCE con la PS: el de la articulación    y colaboración con otros organismos que tienen finalidad semejante, tanto en    México como fuera de él. Estas vinculaciones connotan o marcan el carácter de    su participación.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">En rápida enumeración (y prescindiendo de eventos    coyunturales en los que OCE ha estado participando, por ejemplo invitado por    diversos partidos políticos), OCE participa en varios proyectos, como la red    de OSC para la Incidencia en las políticas públicas, la PS en las escuelas del    PEC y otros.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> Por iniciativa de varios OSC y de la SEP, desde    fines de 2003 varios OSC propusieron a la SEP que se les reconociera &quot;como    agentes sociales que contribuyen al desarrollo y fortalecimiento de la educación    pública y facilitara su labor aprobando una instancia responsable de mantener    una relación permanente con las autoridades&quot;. Así se constituyó el Espacio    Nacional de Sociedad Civil para la Incidencia en las Políticas Públicas, al    que pertenecen, además de OCE, el Consejo de Educación de Adultos para América    Latina, la Fundación Vamos y el Centro de Estudios Educativos. Por otra parte,    por iniciativa de la Fundación Ford se viene preparando la constitución de un    Fondo de Apoyo y Fomento a la PS en la Educación Básica que, por consenso, apoyaría    las actividades de estos OSC en varios rubros: innovación educativa, evaluación    de políticas, investigación y difusión.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> <i>Contraloría social en el PEC</i>. Este    programa ha impulsado especialmente la participación de la sociedad en las escuelas    que afilia; mediante encuestas y evaluaciones de especialistas (Cabrero, 2003)    también ha analizado la participación de diversos actores, lo que es de interés    sobre todo porque repercute en el funcionamiento de los CPS escolares. OCE ha    seguido activamente estas actividades en los últimos años.<a href="#nota18">18</a></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> En el ámbito regional, OCE participa en el Foro    Latinoamericano de Políticas Educativas (FLAPE), junto a Brasil, Chile, Colombia    y Perú. Constituido desde octubre de 2003 en Lima, este Foro define su objetivo    general como &quot;construir un espacio ágil y eficaz de articulación de instituciones    nacionales de la SC para el debate y vigilancia de las políticas educativas    en la región de América Latina&quot;. Y tiene tres objetivos específicos: organizar    una red de vigilancia de las políticas educativas; coordinar los medios de información    de las instituciones de los cinco países, y diseminar el conocimiento sobre    los logros y limitaciones en el cumplimiento de los acuerdos por parte de los    gobiernos. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Este proyecto, que deberá durar 30 meses, es    un esfuerzo por articular las iniciativas de la SC en el ámbito regional.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Existen otras redes regionales con propósitos    semejantes. Según Torres (2003, pp. 27 ss.) las iniciativas son de diversa índole:    de consulta, de vigilancia ciudadana, de involucramiento de los medios de comunicación,    alianzas regionales, continentales o mundiales, campañas, etc. OCE impulsó y    dio seguimiento al Pronunciamiento latinoamericano respecto a las políticas    sobre Educación para todos que se revisaron en Dakar en 2001. </font><font face="Verdana" size="2">También    ha seguido de cerca la PS en la educación que promueve la OEA (por ejemplo,    en la III Reunión de Ministros de Educación en Bogotá, 28-29 de julio de 2003).<a href="#nota19">19</a></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> <b>    <br>   RECAPITULACIÓN DE LA PROBLEMÁTICA DE OCE</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> Lo expuesto hasta aquí ofrece suficientes elementos    para definir lo que pudiera llamarse la problemática de OCE desde la perspec-    tiva de la PS, y que resumiremos en los cinco bloques siguientes de reflexiones.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">1. ¿Cuál es la identidad social de OCE? ¿Es sólo    una agrupación voluntaria de algunos ciudadanos interesados en la educación    o puede además legítimamente asumirse a sí mismo como un sujeto que expresa    preocupaciones, hace aportaciones, formula propuestas y aspira a interactuar    con las autoridades educativas, bajo la bandera de una PS amparada por la ley    e incluso deseada (en teoría al menos) por las autoridades?<a href="#nota20">20</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"> Para poder ser lo segundo, ¿no debiera definir    con más precisión las finalidades que persigue al &quot;participar&quot;, en    el contexto de una PS que se considera legítima? ¿No debiera poder mostrar que    sus finalidades se relacionan con las aspiraciones de &quot;la sociedad&quot;?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> Desde sus orígenes se han mezclado dos finalidades    que, sin ser irreconciliables sino más bien complementarias, dan pie a un cierto    grado de ambigüedad en su identidad:</font></p> <ul>       <li><font face="Verdana" size="2"> impactar las políticas educativas nacionales      interactuando con los agentes de decisión de más alto nivel (lo que privilegiaría      un &quot;eje vertical&quot; en sus actuaciones):</font></li>       <li><font face="Verdana" size="2">o contribuir a consolidar una opinión pública      en materia educativa que promueva que la &quot;sociedad&quot; sea tomada en      cuenta en el desarrollo educativo (lo que sería un &quot;eje horizontal&quot;).</font></li>     </ul>     <p><font face="Verdana" size="2">En función del peso que se conceda a cada una    de estas finalidades, OCE jerarquizaría sus actuaciones en una u otra dirección.    Respecto a la primera, se cuenta con algunas experiencias y ha habido debates    teóricos como los referidos arriba; respecto a lo segundo, casi no hay antecedentes,    sólo sugerencias, por ejemplo, de trabajar una estrategia de &quot;redes de    instituciones&quot;, principalmente de carácter regional, que fortalecería a    la &quot;sociedad civil&quot;.<a href="#nota21">21</a></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En relación con esto, ¿cuenta OCE con un &quot;pensamiento    educativo&quot; integrado y consensado entre sus miembros que le permita actuar    como &quot;un&quot; sujeto? ¿Hasta qué grado ese pensamiento puede ser expuesto    como propio de &quot;la sociedad&quot;? </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por otra parte, ¿a qué se debe que las autoridades    casi nunca hayan dado respuesta a los cuestionamientos que OCE les ha planteado    en sus Comunicados, no obstante que reconocen la honestidad y autoridad moral    de este organismo? ¿Mejoraría esta situación si existiese una instancia de encuentro    entre autoridades y OSC como el Consejo de Especialistas que propone el Programa    Nacional de Educación? ¿Convendría que hubiese ciertas &quot;reglas mínimas&quot;    que regulen la PS?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">No debe perderse de vista la complementariedad    de ambos &quot;ejes&quot;: lo que los articula es la función de interlocutor    que asume OCE: su fuerza y legitimidad como interlocutor ante el Estado (eje    vertical) le vienen precisamente de la base social que lo sustente (eje horizontal).    </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">2. ¿Qué capacidad de representación tiene OCE?    ¿Quién le conferiría, y con qué requisitos, una mayor capacidad de representar    a la sociedad mexicana, aun aceptando que es imposible una representación cabal    y demostrable? ¿Qué funciones podrían ejercer los 800 &quot;afiliados&quot;    que en principio se solidarizan con OCE?<a href="#nota22">22</a> ¿Qué formas    de respaldo ciudadano debería tener para alcanzar mayor legitimidad?</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"> El límite de estas preguntas, sin embargo, está    dado por lo expuesto anteriormente, en el sentido de que, fuera del voto y el    referendum, no hay ningún otro medio, en una sociedad plural, de evidenciar    una plena representación de la sociedad (y aun la representación lograda por    el voto dista mucho de ser universal); tampoco hay provisiones legales que aseguren    esa representatividad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> 3. Respecto a las políticas públicas que pueden    ser objeto de las acciones de OCE: ¿cuentan todas ellas, o debe OCE seleccionar    o priorizar algunas y con qué criterio? Por ejemplo, hay políticas que afectan    la educación en el aula y plantel o bien hay otras de alcance nacional. ¿O debe    limitarse a aquellas políticas que puedan sustentarse en conocimientos especializados    provenientes de investigaciones?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">4. También respecto a los asuntos o materias    en que OCE intervenga (curriculares, de gestión, legales, sobre magisterio,    evaluación, programas específicos, etc.) y sobre los niveles escolares (básicos    o posbásicos, etc.), ¿cuenta OCE con criterios para hacer esa selección? Y en    consecuencia, ¿también es el caso respecto a los actores con los que decide    interactuar?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">5. Respecto a las formas de expresarse e interactuar,    ¿es conveniente que OCE decida privilegiar algunas de ellas y por qué? Esas    formas son, por ejemplo, el cabildeo, las publicaciones, la presencia en debates,    la presión a través de los medios de comunicación y la acción en redes?</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> Para concluir, hay que destacar que, en relación    con la PS: 1) OCE carece de criterios para determinar cómo crecer y consolidarse    a la luz de las exigencias de esa PS. Un ejemplo: ¿cómo decidir a quiénes aceptar    como miembros? ¿Hay límites &quot;ideológicos&quot; o debe aceptar a todos los    que lo deseen por el simple hecho de que son &quot;ciudadanos&quot;?<a href="#nota23">23    </a>¿Tienen que ser además investigadores? ¿No convendría que hubiese también    periodistas, exfuncionarios, sindicalistas, maestros? 2) Por otra parte, en    el entorno sociopolítico y jurídico del país hay circunstancias que dificultan    especialmente la tarea que se ha propuesto OCE. Ya se han comentado las insuficiencias    de la legislación existente y la precariedad de la cultura democrática de la    sociedad mexicana; la PS no cuenta con &quot;reglas&quot; suficientes que normen    sus sujetos, formas de relación con las instancias estatales, rendición de cuentas,    &quot;tiempos&quot;, procesos, etc. En cuanto a la precaria cultura democrática,    hay retos difíciles cuya superación requerirá tiempo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las reflexiones anteriores sugieren dos posibles    conclusiones: por una parte, OCE puede determinar los criterios que le convengan    para crecer y consolidarse; por otra, deberá procurar colaborar con otras instancias    sociales y estatales para que se vayan definiendo las disposiciones legales    y reglas prácticas que regulen la PS en la educación y para que avance la cultura    democrática en la población. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br>   UNA CONCLUSIÓN TENTATIVA (Y PROVOCATIVA) </b> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Yendo más allá de las preguntas anteriores, podría avanzarse la                                                                                                                                 siguiente conclusión: la misión o identidad de OCE no está definida                                                                                                           suficientemente:</font></p> <ul>       <li><font face="Verdana" size="2"> ni por ser OSC que brota de la SC, pues hemos visto las                                                                                                               ambigüedades de éstos en cuanto expresiones de la SC;</font></li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li><font face="Verdana" size="2">ni por intentar consolidar &quot;ciudadanía&quot;,      concepto demasiado genérico y sujeto a cuestionamientos;</font></li>       <li><font face="Verdana" size="2">ni por su apelación a valores éticos, que también son demasiado                                                                                                               generales e interpretables subjetivamente;</font></li>       <li><font face="Verdana" size="2">ni siquiera por su propósito de aportar un conocimiento especializado,                                                                                                                                               como argumento justificativo de su participación,                                                                                                                                               porque esta característica, si bien le otorga especificidad a sus                                                                                                                                               acciones, no pasa de ser adjetiva sin que afecte su identidad                                                                                                                                               de OSC.                                                                                                               </font></li>     </ul>     <p><font face="Verdana" size="2">Si lo anterior es sostenible, la solución tiene    que venir de una &quot;sobredeterminación&quot; subjetiva del propio OCE que    implicaría varias autorrestricciones: </font></p> <ul>       <li><font face="Verdana" size="2"> Asumirse como un organismo de &quot;valor      relativo&quot;, es decir que no pretende demostrar su identidad ni legitimidad      representativa de manera absoluta sino demostrar con su operación misma que      cuenta con ambas en grado razonable.</font></li>       <li><font face="Verdana" size="2">Autoubicarse respecto a la gama de políticas      públicas y, por tanto, de &quot;actores&quot; que le interesan.</font></li>       <li><font face="Verdana" size="2">Autolimitarse también en el espectro de las      &quot;posiciones sociales o políticas&quot; que asuma.</font></li>       <li><font face="Verdana" size="2">Y seleccionar ciertos valores humanos y éticos      a los que sus miembros quieren ser particularmente sensibles (como la equidad      e inclusión, la formación humana integral, la responsabilidad por el futuro      de México a largo plazo, etc.), que constituyan el fundamento de su &quot;pensamiento      educativo&quot;.</font></li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Responder a las preguntas anteriores y a la &quot;conclusión    tentativa&quot; implica realizar un ejercicio colectivo de reflexión que no    haremos aquí. En el <a href="#Anexo">Anexo</a> se presentan algunas herramientas    útiles para realizarlo. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br>   Del caso particular a la clarificación teórica </b> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Este ensayo se propuso profundizar, a partir    del caso particular de OCE, en el problema de la PS en la educación. Además    de servir como documento de discusión a los miembros de OCE, puede quizás ser    útil a otros OSC que experimentan la necesidad de esclarecer problemas semejantes    sobre su identidad y propósitos desde la perspectiva de la PS. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pero más allá de estas aplicaciones concretas,    cabría esperar que las reflexiones expuestas contribuyan al avance en la comprensión    teórica de los fenómenos relacionados con la PS en la educación; la naturaleza    de la SC emergente, las características de la &quot;ciudadanía&quot; en una    democracia moderna, las funciones de los OSC, los procesos de autodefinición    de éstos, las actitudes de las autoridades ante las exigencias de mayor participación    y la necesidad de establecer reglas mínimas claras que la encaucen y fortalezcan,    en tanto no se actualiza la actual legislación, por mencionar algunos de estos    fenómenos.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Este avance en el terreno teórico dependerá,    por lo demás, de la asimilación que logren los actores sociales (gubernamentales    y no gubernamentales) de nuevas formas de pensamiento y nuevas actitudes y competencias.    Será la práctica, derivada de una nueva conciencia, la que genere gradualmente    la teoría, en la espiral de las complejas causalidades sociales.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> <b>    <br>   REFERENCIAS</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"> AGUILAR Villanueva, Luis F. (1993) (Estudio introductorio y edición), <i>El estudio de las políticas                                                                                                                                                 públicas</i> [primero de cuatro volúmenes que contienen una antología de artículos sobre el                                                                                                                         tema], México, Miguel Ángel Porrúa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842559&pid=S0185-2698200500030000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"> -(1994) (Estudio introductorio y edición), <i>La    hechura de las políticas</i> [segundo de cuatro volúmenes que contienen una    antología de artículos sobre el tema], México, Miguel Ángel Porrúa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842561&pid=S0185-2698200500030000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">ALONSO, Guadalupe (2003), &quot;Participación    en el aula y formación de valores. Opiniones y experiencias docentes en la educación    primaria&quot;, tesis de maestría, México, Departamento de Investigaciones Educativas    del CINVESTAV-IPN.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842563&pid=S0185-2698200500030000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">ALONSO, Jorge (1996), &quot;Sociedad civil en    óptica gramsciana&quot;, en DEMOS, FAM, México, Instituto de Análisis y Propuestas    Sociales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842565&pid=S0185-2698200500030000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">ÁLVAREZ Enríquez, Lucía (2003), &quot;Actualidad    y debate en torno a la sociedad civil&quot;, en Silvia Bolos (coord.), <i>Participación    y espacio público</i>, México, Universidad de la Ciudad de México, pp. 39-74.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842567&pid=S0185-2698200500030000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"> -(2002), &quot;La sociedad civil en la ciudad    de México. Proceso de conformación y aproximación a la vertiente de izquierda&quot;,    tesis doctoral, México, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842569&pid=S0185-2698200500030000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"> BERUMEN Torres, Edmundo y Francisco Sánchez    Villarreal (2002), &quot;Perfil ciudadano y ensayo hacia un índice de afinidad    democrática&quot;, en SEGOB, SEP <i>et al</i>., <i>Deconstruyendo la ciudadanía</i>,    pp. 767-800.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842571&pid=S0185-2698200500030000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">BOBBIO, Norberto <i>et al</i>. (1996), &quot;Sociedad    civil&quot;, en Norberto Bobbio, Incola Matteuci, y Gianfranco Pasquino, <i>Diccionario    de política</i>, 2º. vol., sexta edición, México, Siglo Veintiuno.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842573&pid=S0185-2698200500030000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"> BOLÍVAR, Antonio (2004), &quot;Ciudadanía y    escuela pública en el contexto de la diversidad cultural&quot;, en <i>Revista    Mexicana de Investigación Educativa</i>, vol. IX, núm. 1, pp. 15-38.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842575&pid=S0185-2698200500030000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">BRITO, Enrique (2003a), &quot;Propuestas estatales    para promover la participación de la sociedad&quot;, mimeo., México, Taller    Nacional organizado por el CONAFE y el Fondo de Apoyo Mutuo, octubre.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> -(2003b), &quot;Formación ciudadana para la    consolidación de una cultura democrática&quot;, en Instituto Electoral del Distrito    Federal, Formación ciudadana para la cultura democrática, Memoria del Seminario    del 2-4 de diciembre, México, IEDF, pp. 133-137. </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">- (1997), &quot;Sociedad civil en México. Análisis    y debates&quot;, en <i>Revista Sociedad Civil</i>, vol. II, núm. 1, otoño, pp.    185-206.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842579&pid=S0185-2698200500030000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">CABRERO, Enrique <i>et al</i>. (2003), &quot;Rendición    de cuentas y transparencia en el programa mexicano Escuelas de calidad&quot;,    mimeo., México.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842581&pid=S0185-2698200500030000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">Consejo Mexicano de Investigación Educativa (2004),    &quot;La investigación educativa en México: Usos y coordinación&quot;, mimeo.    [versión revisada, febrero], México.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842583&pid=S0185-2698200500030000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">DE LA PEÑA, Guillermo (2001), &quot;Notas preliminares    sobre la 'ciudadanía étnica'&quot;, en Alberto Olvera, <i>La sociedad civil    de la teoría a la realidad (El caso de México)</i>, México, COLMEX, pp. 283-304.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842585&pid=S0185-2698200500030000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->    </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">DEMOS (1997), <i>Organizaciones no gubernamentales: definición, presencia y perspectiva</i>, 2ª. ed.,                                                                                                                                                   México,</font><font face="Verdana" size="2">DEMOS, FAM, Instituto de Análisis y Propuestas Sociales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842587&pid=S0185-2698200500030000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->                                                                                                                                                   </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">DEMOS-FAM (1996), &quot;Análisis y debates&quot;,    en <i>Sociedad Civil</i>, México, DEMOS, FAM, Instituto de Análisis y Propuestas    Sociales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842589&pid=S0185-2698200500030000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">FLORES Crespo, Pedro (2004), &quot;Conocimiento    y política educativa en México. Condiciones políticas y organizativas&quot;,    en <i>Perfiles Educativos</i>, vol. XXVI, núms. 105-106.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842591&pid=S0185-2698200500030000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">GARCÍA Cabrera, Benilde (2002), &quot;Educación,    ciudadanía y participación democrática&quot;, en SEGOB, SEP, <i>et al</i>.,    <i>Deconstruyendo la ciudadanía</i>, pp. 207-222.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842593&pid=S0185-2698200500030000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">GLASIUS, Marlies, Mary Kaldor y Helmut Anheier (coords.) (2002), <i>Global civil society</i>, Oxford,                                                                                                                                                                                     Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842595&pid=S0185-2698200500030000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->                                                                                                                                                           </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">GIRARDO Pierdominici, María Cristina (2003),    &quot;La formación para el trabajo de los jóvenes (desafíos y estrategias) desde    las organizaciones de la sociedad civil&quot;, tesis de doctorado, México, Facultad    de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842597&pid=S0185-2698200500030000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">GUTIÉRREZ López, Roberto (2002), &quot;Construcción    de ciudadanía y consolidación democrática en México&quot;, en SEGOB, SEP <i>et    al</i>., <i>Deconstruyendo la ciudadanía</i>, pp. 223-238.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842599&pid=S0185-2698200500030000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">HABERMAS, Jürgen (2000), <i>La constelación posnacional. Ensayos políticos</i>, Madrid, Paidós.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842601&pid=S0185-2698200500030000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->                                                                                                                                                                 </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">Instituto Electoral del Distrito Federal (2003), <i>Formación ciudadana para la consolidación                                                                                                                                                                                             democrática, memoria del Foro realizado en México</i>, 2-5 de diciembre, México, IEDF.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842603&pid=S0185-2698200500030000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->                                                                                                                                                                   </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">LATAPÍ, Pablo (2000),<i> La investigación educativa en México</i>, 2ª. reimpresión, México, Fondo de                                                                                                                                                                                               Cultura Económica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842605&pid=S0185-2698200500030000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">- (1981), &quot;Acerca de la eficacia de la investigación    educativa&quot;, en <i>Perspectiva</i>, vol. XI, núm. 3, pp. 329-337, París,    UNESCO.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842607&pid=S0185-2698200500030000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"> -(1978), &quot;Acerca del 'éxito' de la investigación    educativa&quot;, en <i>Revista del Centro de Estudios Educativos</i>, vol. VIII,    núm. 2, pp. 187 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842609&pid=S0185-2698200500030000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">MARSHALL, Gordon (1998), <i>A dictionary of sociology</i>, Oxford, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842611&pid=S0185-2698200500030000200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">MCGINN, Noel y Reimers, Fernando (2000), <i>El uso de la investigación para conformar la política                                                                                                                                                                         educativa</i>, México, Fondo de Cultura Económica/ Centro de Estudios Educativos/ Ausjal.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842613&pid=S0185-2698200500030000200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"> MCGINN, Noel, Susan Street y Guillermo Orozco (1983), <i>La asignación de recursos económicos en                                                                                                                                                                                                     la educación pública en México: Un proceso técnico en un contexto político</i>, México, Fundación                                                                                                                                                                                                     Javier Barros Sierra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842615&pid=S0185-2698200500030000200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->                                                                                                                                                                           </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">MUÑOZ IZQUIERDO, Carlos (2002), &quot;Investigación    educativa y políticas públicas&quot;, mimeo., participación en el Panel organizado    por la OREALC en Ouro Preto, Brasil. </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">- (2004), &quot;Investigación educativa y toma    de decisiones en América Latina y el Caribe&quot;, Documento de Investigación    núm. 1, México, UIA, Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842618&pid=S0185-2698200500030000200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->    </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">Observatorio Ciudadano de la Educación (2004),    &quot;Comunicado 117: Dilemas de la participación social&quot;, en <i>La Jornada</i>,    14 de febrero.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842620&pid=S0185-2698200500030000200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"> -(2002), &quot;Algunos lineamientos para la    participación ciudadana en la educación&quot;, mimeo. [documento preliminar].    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842622&pid=S0185-2698200500030000200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->    </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">OCDE-CERI (2004), &quot;Revisión nacional de    investigación y desarrollo educativo. Reporte de los examinadores sobre México&quot;,    mimeo., México.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842624&pid=S0185-2698200500030000200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">OLVERA, Alberto (2001), &quot;Sociedad civil    y gobernabilidad democrática, espacios públicos y democratización: los contornos    de un proyecto&quot;, en <i>Cuadernos de la sociedad civil</i>, Jalapa, Universidad    Veracruzana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842626&pid=S0185-2698200500030000200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">OLVERA, Alberto (coord.) (2001), <i>La sociedad civil: de la teoría a la realidad</i>, México, COLMEX.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842628&pid=S0185-2698200500030000200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->                                                                                                                                                                                         </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">Poder Ejecutivo Federal (2004), &quot;Decreto    del Congreso de la Unión que expide la Ley Federal de Fomento a las Actividades    Realizadas por Organizaciones de la Sociedad Civil&quot;, en <i>Diario</i> <i>Oficial</i>,    9 de febrero, pp. 3 ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842630&pid=S0185-2698200500030000200035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">SCHMELKES, Sylvia (1997), &quot;Para entender    la sociedad civil en América Latina&quot;, en <i>Sociedad Civil</i>, vol. I,    núm. 3, pp. 113-121.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842632&pid=S0185-2698200500030000200036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">Secretaría de Gobernación (2002), &quot;Principales    resultados de la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas&quot;,    en <i>Conociendo a los ciudadanos mexicanos</i>, Este País, núm. 137, agosto.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842634&pid=S0185-2698200500030000200037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->    </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">SEGOB, SEP, IFE, ITAM, CIDE (2002), <i>Deconstruyendo la ciudadanía. Avances y retos en el desarrollo                                                                                                                                                                                                                           de la cultura democrática en México</i>, México, SEGOB/Miguel Ángel Porrúa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842636&pid=S0185-2698200500030000200038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->                                                                                                                                                                                                 </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">SEN, Amartya (2001), &quot;La otra gente más    allá de la identidad&quot;, en <i>Letras Libres</i>, octubre, pp. 12-20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842638&pid=S0185-2698200500030000200039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">TORRES, Rosa María (2003), &quot;Participación    ciudadana y educación: Una mirada amplia y 20 experiencias de América Latina&quot;,    en <a href="http://www.oas.orgt/consulta/%20html/socicivil.asp" target="_blank">www.oas.orgt/consulta/    html/socicivil.asp</a> Estudio encargado por la Unidad de Desarrollo Social    y Educativo de la OEA, presentado en la Segunda Reunión de Ministros de Educación    del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI) en Punta del Este,    Uruguay, 24-25 de septiembre de 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842640&pid=S0185-2698200500030000200040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">VARELA, Roberto (2001), &quot;La sociedad civil    desde la antropología política&quot;, en Alberto Olvera (coord.), <i>La sociedad    civil. De la teoría a la práctica</i>, México, COLMEX, pp. 259-282.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842642&pid=S0185-2698200500030000200041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2"> WEISS, Eduardo (coord.) (2003), <i>El campo de la investigación educativa,1993-2001</i>, vol. VIII                                                                                                                                                                                                                                   de: COMIE, <i>La investigación educativa en México (1992-2002)</i>, México, COMIE/CESUUNAM/                                                                                                                                                                                                                                   SEP.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5842644&pid=S0185-2698200500030000200042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->                                                                                                                                                                                                         </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>    <br>   <a name="anexo"></a>ANEXO </b> - <b>Un marco de análisis</b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> Las ambigüedades del concepto de participación    social respecto a la educación, que se comentaron al principio, y la enorme    variedad de posibilidades de dicha participación, pueden despejarse hasta cierto    punto aplicando algunas categorías que permitan analizar las diversas dimensiones    de esa participación. Sería este un marco de análisis útil para aclarar y ordenar    las acciones que los OSC pueden desarrollar, al intervenir en el campo de la    educación. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Torres (2003) ha elaborado un marco de análisis    sugestivo, estableciendo categorías funcionales para ordenar las acciones de    los OSC; propone las siguientes categorías:</font></p> <table width="200" border="1" align="center">   <tr>      <td><font face="Verdana" size="2">Actores</font></td>     <td><font face="Verdana" size="2">Espacios</font></td>     <td><font face="Verdana" size="2">Niveles</font></td>     <td><font face="Verdana" size="2">Dimensiones</font></td>     <td><font face="Verdana" size="2">&Aacute;mbitos</font></td>     <td><font face="Verdana" size="2">Alcances</font></td>   </tr>   <tr valign="top">      <td><font face="Verdana" size="2">Alumnos    <br>       Padres de familia </font><font face="Verdana" size="2">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>           <br>       Docentes</font><font face="Verdana" size="2">    <br>           <br>       Asociaciones Sindicatos    <br>       Voluntariado Movimientos sociales, Partidos Pol&iacute;ticos </font></td>     <td><font face="Verdana" size="2">Aula    <br>       Escuela    <br>       Red de escuelas    <br>           <br>       Sistema educativo    <br>           ]]></body>
<body><![CDATA[<br>           <br>       Pol&iacute;tica educativa </font></td>     <td><font face="Verdana" size="2">Acceso/asistencia    <br>       Uso    <br>       Informaci&oacute;n    <br>           <br>           <br>       Comunicaci&oacute;n    <br>       Consulta    <br>       Decisi&oacute;n</font></td>     <td><font face="Verdana" size="2">Administrativo    <br>       Curricular    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       Pedag&oacute;gico</font></td>     <td>    <p><font face="Verdana" size="2">Diagn&oacute;stico    <br>         Perspectiva    <br>         Planificaci&oacute;n    <br>         Dise&ntilde;o    <br>         Ejecuci&oacute;n    <br>         Seguimiento    <br>         Sistematizaci&oacute;n    <br>         Evaluaci&oacute;n    <br>         Interpretaci&oacute;n,    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>         control y uso    <br>         de resultados </font></p></td>     <td><font face="Verdana" size="2">Local,    <br>       municipal,    <br>       estatal,    <br>       Nacional    <br>       Continental    <br>       mundial</font></td>   </tr> </table>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las posibilidades de cruzar estas categorías,    aplicándolas a casos concretos, son múltiples, y despliegan un gran abanico    de la PS en educación. Una vez respondida la pregunta &quot;PS ¿para qué?&quot;    -que tiene que ver con la identidad de la institución-, la selección de los    elementos de este marco de análisis determinaría los sujetos, condiciones, mecanismos,    roles y ámbitos operativos en que se trabajaría.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el caso, por ejemplo, de que OCE decida privilegiar    acciones tendientes a interactuar con los actores de políticas públicas de educación,    habría que partir de los &quot;actores&quot; (1ª. categoría); priorizar los    &quot;espacios&quot; (2ª. categoría); centrarse también en el &quot;alcance    nacional&quot; (6ª. categoría), y precisar las categorías restantes (&quot;ámbitos&quot;,    &quot;dimensiones&quot; y &quot;niveles&quot;) de acuerdo con las estrategias    operativas que se prioricen. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">El marco de análisis sugiere que entre los &quot;espacios&quot;    de la PS en educación sobresalen dos: el local (aula, escuela) en el que parece    más accesible y también más importante la PS, y el espacio donde se formulan    y controlan las grandes políticas públicas de la educación nacional. De hecho,    se observa que en el momento actual las acciones e iniciativas de participación    en el país se concentran sobre todo en el primero de estos espacios;<a href="#nota24">24    </a>el espacio preferido por OCE es el macro, centrado en las políticas educativas    de alcance nacional. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Si se realiza el ejercicio de selección de estas    categorías, la PS deja de ser la &quot;caja negra&quot; de posibilidades indefinidas    que ha sido hasta ahora, y empieza a adquirir contornos precisos y de carácter    operativo.<a href="#nota25">25</a> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Una segunda herramienta, también de carácter    clasificatorio, es la identificación de algunos actores o sujetos que intervienen    en los procesos de PS en educación.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Flores (en prensa) identifica tres grupos: el    de &quot;expertos&quot;, el de &quot;agentes de decisión política&quot; y el    de &quot;practicantes&quot;; no son categorías rígidas; en muchos casos las    identidades se mezclan.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el primero clasifica cinco tipos de expertos:    los investigadores académicos en sentido estricto; los administradores de instituciones    que, por diversos motivos, están familiarizados con la IE; los integrantes de    consultorías y otras instituciones no académicas (como <i>think-tanks</i>)    relacionados con asuntos educativos; los investigadores que trabajan en dependencias    gubernamentales, sindicatos o gremios profesionales, y finalmente un grupo más    difuso formado por intelectuales, periodistas o analistas que realizan tareas    de difusión (brokers o intermediarios). </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En el segundo grupo figuran nueve tipos de agentes    de decisión: quienes trabajan en el ministerio de educación; quienes lo hacen    en otros ministerios que tienen relación con la educación; las agencias de intermediarios    (por ejemplo de editoriales de libros de texto); los dirigentes sindicales y    de otras organizaciones profesionales; los administradores, gerentes empresariales    o dirigentes de instituciones educativas; los miembros ilustres, de autoridad    moral reconocida, de algunas instituciones o grupos; los representantes de padres    de familia, directores de medios de comunicación y otros que tienen capacidad    de tomar decisiones que afectan al mundo educativo, y algunas organizaciones    internacionales, como Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, UNESCO,    OEA, OEI, fundaciones, etc., que influyen en las políticas educativas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El grupo de &quot;practicantes&quot; comprende    cuatro tipos: administradores de instituciones educativas; líderes académicos;    maestros en general, y personal de apoyo como bibliotecarios, supervisores,    asesores, etc. A estas clasificaciones habría que añadir la de los <i>stakeholders</i>,    ya mencionados arriba. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Se sugiere recurrir a estas tipologías como herramientas    útiles para el ejercicio de clarificación de las dimensiones de la PS en la    educación. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><a name="unas"></a>* Investigador em&eacute;rito del CESU. Doctor en Filosof&iacute;a y Ciencias de la Educaci&oacute;n, Universidad de Hamburgo, Alemania. Premio Nacional en Ciencias Sociales, Historia y Filosof&iacute;a, 1996. Sus l&iacute;neas de investigaci&oacute;n son la pol&iacute;tica educativa nacional; valores, cultura y educaci&oacute;n. Entre sus m&uacute;ltiples publicaciones se encuentran:<i> La investigaci&oacute;n educativa en M&eacute;xico</i>, M&eacute;xico, FCE, 1995; <i>Un siglo de educaci&oacute;n en M&eacute;xico</i>, 2 vols., M&eacute;xico, FCE, 1998; <i>El financiamiento de la educaci&oacute;n b&aacute;sica en el marco del federalismo</i> (en coautor&iacute;a con Manuel Ulloa), M&eacute;xico, CESU/FCE, 2000, y Metodolog&iacute;a de la planeaci&oacute;n de la educaci&oacute;n b&aacute;sica (en coautor&iacute;a con Manuel Ulloa), M&eacute;xico, CESU, 2004.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota1"></a>1. Su principal actividad    ha sido la publicaci&oacute;n de m&aacute;s de 120 Comunicados quincenales en    el peri&oacute;dico La Jornada, a partir del 20 de enero de 1999, que se han    recopilado en tres vol&uacute;menes: vol. I (Comunicados 1 a 30), mayo de 2000;    vol. II (Comunicados 31 a 60), septiembre de 2002; y vol. III (Comunicados 61    a 90), enero de 2003; tambi&eacute;n ha organizado foros nacionales y estatales.    V&eacute;ase <a href="http://www.observatorio.org" target="_blank">w</a></font><font size="2" face="Verdana"><a href="http://www.observatorio.org" target="_blank">ww.observatorio.org</a>;&quot;Comunicado    117 de OCE&quot;, y Rosa Mar&iacute;a Torres, 2003, p. 54. OCE se constituy&oacute;    como asociaci&oacute;n civil en agosto de 2001; se gobierna mediante sus propios&oacute;rganos    como organismo independiente y cuenta con el aval de m&aacute;s de 800 ciudadanos    que respaldan sus actividades en todos los estados de M&eacute;xico.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota2"></a>2. Estas modalidades de su   acci&oacute;n contrastan con otras   que pudieran adoptar otros   organismos de la sociedad   civil que act&uacute;an, por   ejemplo, planteando   demandas clientelares,   presionando a partir de   intereses pol&iacute;ticos o   exigiendo soluciones a   conflictos con los derechos de los individuos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota3"></a>3. Otras definiciones de    SC, como la del Diccionario de sociolog&iacute;a de Oxford (Marshall, Gordon,    1998, p. 74) destacan que la SC se relaciona con la vida p&uacute;blica, en    contraposici&oacute;n a la privada o familiar, y que opera dentro del marco    de la ley; asimismo, que abarca los movimientos sociales y presta su car&aacute;cter    din&aacute;mico a la &quot;ciudadan&iacute;a&quot;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota4"></a>4. Para ese resumen, me   baso en tres autores: Alberto   Olvera, 2001; Demos-FAM,   1996; y Luc&iacute;a &Aacute;lvarez   Enr&iacute;quez, 2003. El primero   parece ser la fuente principal   de los otros dos: Olvera   publica y resume varios   trabajos presentados en un   seminario sobre Sociedad   Civil, Movimientos Sociales   y Democracia (El Colegio de   M&eacute;xico, 1996); por ser el   m&aacute;s claro me atengo a su   interpretaci&oacute;n. Al lector que   desee profundizar en el   tema, se le recomienda   recurrir al tercero de los autores citados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> <a name="nota5"></a>5. Gramsci abandona el &eacute;nfasis    de Marx en las relaciones econ&oacute;micas y ubica a la SC en la superestructura:    es en ella donde se libran las luchas ideol&oacute;gicas y se elabora y defiende    la cultura. No es la econom&iacute;a lo que determina la acci&oacute;n pol&iacute;tica;    la SC es relativamente aut&oacute;noma; media entre la infra y la superestructura.;    en ella la necesidad econ&oacute;mica se transforma en conciencia, mediante    consensos. Entre lo econ&oacute;mico y lo pol&iacute;tico est&aacute; el juego    de la SC donde se forma la &quot;voluntad colectiva&quot; que asegura la adherencia    de las clases subordinadas para que se integre el &quot;bloque hist&oacute;rico&quot;    que consolida la hegemon&iacute;a de una clase social sobre el conjunto de la    sociedad, cuando los intereses clasistas son vistos como universales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota6"></a>6. Habermas propuso un modelo    de dos niveles, que llam&oacute; &quot;el sistema&quot; y &quot;el mundo de    la vida&quot;. Por el primero entiende &quot;el espacio de interdependencia    no voluntaria de los efectos de la coordinaci&oacute;n de acciones que van m&aacute;s    all&aacute; de las normas de los actores&quot;. Dicho sistema contiene dos subsistemas:    el econ&oacute;mico, constituido por el dinero (el mercado) y el administrativo,    constituido por el poder. A este sistema se contrapone el mundo de la vida,    que es el espacio sociocultural donde se dan la socializaci&oacute;n y la integraci&oacute;n    social. Aqu&iacute; opera, como acci&oacute;n central &quot;la acci&oacute;n    comunicativa&quot; que sirve para transmitir y renovar los contenidos culturales.    Tiene dos niveles: los contenidos tradicionales preservados en el lenguaje y    la cultura, y los componentes institucionales y societales de la cultura. Ambos    est&aacute;n regulados por la racionalidad comunicativa que les da su significado.    La acci&oacute;n comunicativa es el medio para alcanzar el mutuo entendimiento    (los consensos) y esto es lo que fundamenta la &eacute;tica de la sociedad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota7"></a>7. Podr&iacute;a a&ntilde;adirse, como   otra l&iacute;nea de discusi&oacute;n sobre   su naturaleza, la de las   necesarias precisiones sobre   su capacidad para participar   en la soluci&oacute;n de problemas   e influir en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota8"></a>8. Ser&iacute;a m&aacute;s    claro afirmar que operan en el espacio &quot;p&uacute;blico no-estatal&quot;,    que es lo espec&iacute;fico del tercer sector. El &quot;mediar entre lo p&uacute;blico    y lo privado&quot; parece recurrir a la acepci&oacute;n de estas dos categor&iacute;as    en su sentido tradicional.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota9"></a>9. Algunos autores argumentan    que es imposible que el &quot;don&quot; sea gratuito, pues es una relaci&oacute;n    social; de alguna manera se refleja en las relaciones econ&oacute;micas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota10"></a>10. Sorprende que se incluya   esta categor&iacute;a, que estar&iacute;a   constituida por organismos   empresariales, los cuales no   cumplen con las   caracter&iacute;sticas propias de los OSC.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota11"></a>11. Para los temas de este   ensayo ver sobre todo los   art&iacute;culos de Berumen   Torres, Edmundo y S&aacute;nchez   Villarreal, Francisco; y Garc&iacute;a Cabrero, Benilde.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota12"></a>12. OCE ha estudiado tambi&eacute;n    la conveniencia de impulsar el establecimiento de un Ombudsman de Educaci&oacute;n,    pero la ha desechado, dado que el &quot;derecho a la educaci&oacute;n&quot;    carece de una reglamentaci&oacute;n m&iacute;nima que ser&iacute;a indispensable    para fundamentar y procesar las quejas de los ciudadanos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota13"></a>13. Un inventario de INDESOL    registraba en 2000, 9 013 organismos (de los cuales 1 452 estaban en el Distrito    Federal; otro anterior (1994) de la Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n    y la de Relaciones Exteriores cerca de 6 000).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota14"></a>14. En las negociaciones    sobre el proyecto de la Ley Federal de Fomento a las Actividades Realizadas    por Organismos de la Sociedad fue considerable la resistencia de muchos legisladores    a aceptar el derecho de la SC organizada a participar en la definici&oacute;n    de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas; este derecho finalmente se incorpor&oacute;    al texto aprobado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota15"></a>15. Ya en los setenta hubo   un estudio (N. McGinn,   Susan Street y Guillermo   Orozco (1983) que investig&oacute;   c&oacute;mo se elaboraba el   presupuesto educativo en la   SEP. Hubo tambi&eacute;n, de parte   de la naciente investigaci&oacute;n   educativa independiente,   aportaciones cr&iacute;ticas   tendientes a que se   modificaran las estrategias   del desarrollo de la   educaci&oacute;n; tambi&eacute;n se   promovi&oacute; la discusi&oacute;n sobre   algunas hip&oacute;tesis te&oacute;ricas   acerca del impacto de la   investigaci&oacute;n en las   decisiones de pol&iacute;tica, como   despu&eacute;s se referir&aacute; (Latap&iacute;, (1981 y 1978).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota16"></a>16. Flores (en prensa) cita el   caso de la Research Unit for   Research Utilization en la   Universidad de St. Andrew   en Escocia.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota17"></a>17. Ya en 1970 Mu&ntilde;oz    Izquierdo respaldaba esta explicaci&oacute;n, ejemplific&aacute;ndola en el    caso de los numerosos estudios sobre las desigualdades educativas que fueron    finalmente tomados en cuenta a principios de los noventa, cuando las soluciones    propuestas se consideraron pol&iacute;ticamente viables.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota18"></a>18. Brito, 2003 a) recopila   un conjunto de propuestas   de los gobiernos estatales   para fomentar la PS en la educaci&oacute;n.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota19"></a>19. Torres rese&ntilde;a    en particular la constituci&oacute;n de diversos &quot;observatorios de la educaci&oacute;n&quot;:    en Per&uacute; (Foro Educativo, 1992), Venezuela (Veedores en la Red, 1998),    M&eacute;xico (OCE, 1999), Nicaragua (Observatorio de la Reforma Educativa,    1998), Guatemala (Gran Campa&ntilde;a Nacional por la Educaci&oacute;n; 1999)    y otros.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota20"></a>20. Alejandro Canales, miembro    fundador de OCE, opina que el dilema principal de la organizaci&oacute;n ha    sido el de optar entre mantenerse como un movimiento restringido a investigadores    o ampliarse para involucrar a ciudadanos interesados en la educaci&oacute;n.    &quot;Tengo la impresi&oacute;n de que hemos querido caminar hacia lo segundo    pero no tenemos claro c&oacute;mo hacerlo ni nos lo hemos planteado expl&iacute;citamente&quot;    (comunicaci&oacute;n personal).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota21"></a>21. Las diversas funciones    que figuran en los documentos constitutivos de OCE pueden adscribirse a ambos    &quot;ejes&quot;. Al vertical corresponder&iacute;a elaborar propuestas de pol&iacute;tica,    interactuar con los agentes de decisi&oacute;n, exigirles el cumplimiento de    sus promesas y dar voz a los que no la tienen. Al horizontal, formar opini&oacute;n    p&uacute;blica, aportar conocimiento especializado para suscitar la reflexi&oacute;n,    y fortalecer la cohesi&oacute;n de la sociedad en torno al servicio educativo    p&uacute;blico.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota22"></a>22. Una condici&oacute;n    es que OCE no represente intereses particulares sino ciudadanos, que est&aacute;n    presentes en la &quot;educaci&oacute;n p&uacute;blica&quot;. Respecto a los    &quot;afiliados&quot; a OCE, se ha propuesto promover que se organicen &quot;cap&iacute;tulos    de OCE&quot; en los estados de la rep&uacute;blica.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> <a name="nota23"></a>23. Todo OSC tiene su   propio perfil, conforme al   cual puede leg&iacute;timamente   decidir sobre la conveniencia   de aceptar o no a sus propios   asociados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota24"></a>24. Un ejemplo de acciones   en ese espacio es Alonso,   2003. V&eacute;ase tambi&eacute;n Brito,   2003a), que resume   proyectos estatales de participaci&oacute;n.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nota25"></a>25. Al aplicarse este marco    de an&aacute;lisis conviene tener presentes los siete niveles de participaci&oacute;n    que cita la misma autora (p. 13): manipulaci&oacute;n, simple informaci&oacute;n,    consulta de opiniones de los ciudadanos, alguna forma de representaci&oacute;n,    asociaci&oacute;n de ciudadanos con las autoridades, ejercer un poder delegado    por el que se participa en la toma de decisiones, y ejercer un control ciudadano    administrando alg&uacute;n programa.</font></p>      ]]></body><back>
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