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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Curr&iacute;culum y actores. Diversas miradas</b></i></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Concepci&oacute;n Barr&oacute;n (Coord.), Leticia Canales, Elisa Lugo, Lilia Mart&iacute;nez y Miguel Monroy</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>M&eacute;xico, CESU&#150;UNAM (Pensamiento Universitario n&uacute;m. 97), 2004</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><i>Por Patricia Covarrubias Papahiu* y M&oacute;nica D&iacute;az Pontones**</i>&nbsp;</font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="left"><font size="2" face="verdana">* Investigadora de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Iztacala</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">**Ejecutiva Acad&eacute;mica del Posgrado del IMP</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left"><font size="2" face="verdana">Este libro no s&oacute;lo propone cinco diversas miradas sobre el curr&iacute;culo y los actores, sino que tambi&eacute;n organiza estas miradas a partir de un eje tem&aacute;tico. As&iacute;, dos grandes temas estructuran el texto, uno relacionado con el campo del curr&iacute;culo, en el que se desentra&ntilde;an los modelos curriculares para la formaci&oacute;n de profesionales en el contexto de la globalizaci&oacute;n, y el otro, relacionado con los actores de dicho curr&iacute;culo, donde se analizan las arenas en que juegan los interactuantes, sus motivos, sus intenciones y sus estrategias. Desde esta mirada tem&aacute;tica, la coordinadora, Concepci&oacute;n Barr&oacute;n, convierte el texto en un inter&#150;texto o universo de significaciones, de discursos y de representaciones. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este trabajo representa un gran aporte en el campo educativo. Documenta no s&oacute;lo aportaciones te&oacute;ricas que contribuyen a la reflexi&oacute;n obligada y necesaria, sino que ofrece experiencias derivadas de investigaciones realizadas en nuestro pa&iacute;s, abriendo posibilidades para nuevos trabajos. El conjunto de ensayos ofrece al lector m&uacute;ltiples posibilidades de ver y analizar el curr&iacute;culo desde heterog&eacute;neas miradas y posturas, y de plantearse ante ellas diversas interrogantes. "Formaci&oacute;n profesional: modelos, perspectivas y orientaciones curriculares", de Concepci&oacute;n Barr&oacute;n, nos ofrece los marcos normativos y reguladores internacionales que, traducidos en pol&iacute;ticas construidas en el llamado contexto de la globalizaci&oacute;n, conforman los nuevos requerimientos de formaci&oacute;n profesional y los diversos enfoques o tendencias curriculares que desde la d&eacute;cada de los noventa gu&iacute;an las reformas estructurales de las instituciones de educaci&oacute;n superior.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, sabemos que en esa d&eacute;cada uno de los puntos centrales de debate en los pa&iacute;ses industrializados fue la formaci&oacute;n de recursos humanos para lograr la tan anhelada reorganizaci&oacute;n industrial y la competitividad. Con este marco, en Am&eacute;rica Latina se debat&iacute;a dicha formaci&oacute;n, centr&aacute;ndose en la duraci&oacute;n de la escolaridad, la creciente demanda social de educaci&oacute;n y los mecanismos y fuentes de financiamiento. Sin embargo, era el criterio de pertinencia lo que sustentaba el proceso de cambio y desarrollo de la ense&ntilde;anza superior.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"&iquest;Cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre econom&iacute;a, educaci&oacute;n y flexibilidad?" es uno de los puntos centrales del primer apartado de este trabajo. Para la d&eacute;cada de los noventa la relaci&oacute;n entre educaci&oacute;n superior y trabajo se convirti&oacute; en uno de los temas medulares y recurrentes de cualquier proyecto educativo. Las nuevas exigencias del &aacute;mbito laboral &#150;trabajadores con mayor capacidad de adaptaci&oacute;n, de rotaci&oacute;n y flexibilidad para desarrollar distintos puestos y funciones&#150;impon&iacute;an nuevos modelos de formaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, la econom&iacute;a de variedad necesitaba recursos humanos con mayor versatilidad y movilidad laboral. De esta manera, era necesario redefinir el perfil profesional del trabajador. Mientras esto ocurr&iacute;a en un proceso global de reconversi&oacute;n econ&oacute;mica &#150;en la l&oacute;gica de un contexto de globalizaci&oacute;n&#150; la flexibilidad en el campo educativo, entendida como una traslaci&oacute;n, supon&iacute;a prop&oacute;sitos adicionales, tal como afirma la autora. Incorporaba la necesidad de nuevos perfiles de egreso, en los que la versatilidad para enfrentar las nuevas demandas del mundo laboral era el sello distintivo. Los proyectos educativos asumieron la necesidad de formar profesionales en funci&oacute;n de los requerimientos de la globalizaci&oacute;n. Reformas estructurales en las instituciones de educaci&oacute;n superior, nuevos planteamientos curriculares y nuevas metodolog&iacute;as de ense&ntilde;anza y de aprendizaje se gestaron para dar respuesta a dichas necesidades. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al mismo tiempo, desde otras perspectivas cr&iacute;ticas se debat&iacute;a el mejoramiento de la calidad de los procesos y resultados educativos, la sustituci&oacute;n de los modelos escola rizados por otros modelos de aprendizaje en marcos no presenciales, la necesidad de reorganizar las estructuras acad&eacute;mico&#150;administrativas de las instituciones, la exigencia de desarrollar capacidades intelectuales en los estudiantes para enfrentar el cambio tecnol&oacute;gico, econ&oacute;mico y cultural.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, la d&eacute;cada de los noventa estuvo marcada por proyectos de reforma curricular a gran escala y por la b&uacute;squeda o adaptaci&oacute;n de modelos acad&eacute;micos que respondieran a las nuevas exigencias derivadas del contexto de la globalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a. Diversas tendencias, modelos y perspectivas curriculares, tales como la flexibilidad curricular, la educaci&oacute;n basada en competencias, las tutor&iacute;as o calidad total, la reingenier&iacute;a educativa, la planeaci&oacute;n curricular estrat&eacute;gica, entre otras, enfatizaban las ideas de eficiencia, de calidad y de excelencia en la formaci&oacute;n de un capital humano competente y competitivo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora nos proporciona en un recorrido sint&eacute;tico, las definiciones conceptuales, metodol&oacute;gicas y operativas de diversas orientaciones, tendencias y modelos curriculares para la formaci&oacute;n profesional, que han intentado rebasar visiones fragmentarias de los conocimientos, la rigidez y la desvinculaci&oacute;n con la realidad y las metodolog&iacute;as de ense&ntilde;anza y de aprendizaje mec&aacute;nicas y repetitivas. Para ello, es preciso apuntar, como lo hace la autora, que toda propuesta curricular exige una formaci&oacute;n distinta de docentes, con la capacidad no s&oacute;lo de interpretar y aplicar el curr&iacute;culo, sino de recrearlo y reconstruirlo. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Formaci&oacute;n profesional: modelos, perspectivas y orientaciones curriculares", nos ofrece a los lectores la posibilidad de reflexionar sobre la llamada innovaci&oacute;n curricular, lo que implica desde la gesti&oacute;n pedag&oacute;gica y desde el orden constituido de los actores educativos, y adem&aacute;s nos invita a tener una visi&oacute;n m&aacute;s cr&iacute;tica respecto a las pr&aacute;cticas institucionales y curriculares de las instituciones educativas donde laboramos. Lilia Mart&iacute;nez Lobatos en su texto "Curr&iacute;culo flexible. Retos ante una formaci&oacute;n para la innovaci&oacute;n" aborda la pol&eacute;mica actual sobre la flexibilidad curricular que se promueve desde los organismos internacionales y nacionales para la educaci&oacute;n superior acorde con los procesos de globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora pone en la mesa de la discusi&oacute;n varios temas relacionados con las exigencias, retos y riesgos de los planes de estudio flexibles, que en todo caso pretenden formar profesionistas para la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica dadas las condiciones de competitividad e innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica internacional en la que se encuentra inmerso el sector productivo de nuestro pa&iacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Mart&iacute;nez, las exigencias del actual mundo del trabajo plantean a las instituciones de ense&ntilde;anza superior varios problemas, entre los que destaca: la dificultad de transcribir las demandas ocupacionales en t&eacute;rminos de objetivos curriculares y operaciones intelectuales, pues adem&aacute;s de una formaci&oacute;n especializada privilegian competencias personales y rasgos de personalidad que, sin distinci&oacute;n de disciplinas o actividades profesionales, respondan a criterios de empleabilidad en contextos internacionales; la necesidad de buscar formas acad&eacute;micas alternas que garanticen el desarrollo de estas habilidades desde una formaci&oacute;n flexible y, seg&uacute;n &eacute;sta, la necesidad de reformular la labor del profesor en tanto no s&oacute;lo se espera flexibilice y modifique su actuaci&oacute;n pedag&oacute;gica, sino que sea interlocutor y gestor entre las necesidades del sector productivo y los nuevos procesos de ense&ntilde;anza que permitan a la educaci&oacute;n superior alcanzar la a&ntilde;orada vinculaci&oacute;n entre educaci&oacute;n y empleo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en las exigencias de los planes de estudio flexibles, Lilia Mart&iacute;nez llama la atenci&oacute;n sobre la necesidad de reorientar, documentar e informar sobre los cambios que implican los m&uacute;ltiples procesos acad&eacute;micos, de reasignaci&oacute;n de funciones y actividades, y de coordinaci&oacute;n entre las diversas unidades acad&eacute;micas para la buena operaci&oacute;n de la flexibilidad de los curr&iacute;culos, especialmente porque la funci&oacute;n docente se trastoca y cobra una dimensi&oacute;n muy diferente a la tradicional; ahora se espera que preste una atenci&oacute;n pr&aacute;cticamente individualizada que permita a cada alumno trazar su propio plan de estudios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora tambi&eacute;n marca algunas inconsistencias en la conceptuaci&oacute;n y operaci&oacute;n de los curr&iacute;culos flexibles, pues mientras &eacute;stos suponen una amplia variedad de modelos de organizaci&oacute;n curricular, es la organizaci&oacute;n por asignaturas la que se adopta predominantemente por su facilidad de operaci&oacute;n y control, con las consecuencias ya conocidas con relaci&oacute;n al conocimiento fragmentado y descontextualizado que promueven y que, parad&oacute;jicamente, se contrapone a la pretensi&oacute;n de la flexibilizaci&oacute;n curricular de formar profesionales que se adapten y resuelvan multitud de problemas en diferentes &aacute;reas y contextos laborales. Advierte as&iacute; del problema de traducir s&oacute;lo en aspectos t&eacute;cnicos la flexibilidad curricular, en tanto que la mera actualizaci&oacute;n de los contenidos de los programas deja pendiente una real reestructuraci&oacute;n integral y global en la que participen todos los actores del proceso educativo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo detalla otros riesgos potenciales en la operaci&oacute;n actual de los planes flexibles, como son la burocratizaci&oacute;n, la p&eacute;rdida de identidad institucional, la estandarizaci&oacute;n de los procesos educativos y su consecuente despersonalizaci&oacute;n docente, la promoci&oacute;n del individualismo, la excesiva optatividad de asignaturas como &uacute;nico recurso de la innovaci&oacute;n curricular, la tendencia a copiar las estructuras organizacionales de las grandes corporaciones y su sentido operativo, descuidando los procesos internos para el cumplimiento de objetivos educacionales, el &eacute;nfasis en la especializaci&oacute;n profesional y la formaci&oacute;n profesionalizante en oposici&oacute;n a una formaci&oacute;n m&aacute;s humanista y general: La autora bosqueja que no todos los planes de estudio puedan unificar criterios de trabajo y procesos curriculares flexibles debido a la heterogeneidad profesional y disciplinar existente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, Lilia Mart&iacute;nez se&ntilde;ala que los proyectos de flexibilidad curricular en el pa&iacute;s parecen haberse quedado s&oacute;lo en el dise&ntilde;o de planes de estudio, al no atender una reestructuraci&oacute;n curricular integral a partir del diagn&oacute;stico preciso de las demandas del entorno laboral. No obstante, queda manifiesto que desde el sector empresarial se presiona y subordina a las instituciones de educaci&oacute;n superior para satisfacer sus necesidades inmediatas tecnol&oacute;gicas y de innovaci&oacute;n que les permitan certificarse seg&uacute;n la estandarizaci&oacute;n de normas de calidad, por lo que esperan profesionistas con habilidades que al mismo tiempo se conviertan en normas de competencias generalizables. Indica que aunque la flexibilidad curricular a&uacute;n no sea una realidad, muchas universidades p&uacute;blicas promueven ya un enfoque de educaci&oacute;n m&aacute;s centrado en los resultados que en los procesos, y sus perfiles profesionales se definen mayormente en t&eacute;rminos de competencias laborales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con relaci&oacute;n al futuro inmediato de los curr&iacute;culos flexibles, la autora previene sobre los retos administrativos y financieros que enfrentar&aacute;n las instituciones, especialmente las p&uacute;blicas, para hacerse cargo de la organizaci&oacute;n y control de los planes flexibles por el tipo de programas tutorales y de orientaci&oacute;n educativa requeridos, y por la necesidad de un conocimiento m&aacute;s puntual de las demandas del trabajo seg&uacute;n los modelos econ&oacute;micos vigentes. Expresa su preocupaci&oacute;n sobre el discurso de flexibilidad curricular que emana y se traslada del mundo empresarial al mundo educativo, con connotaciones eminentemente econ&oacute;micas y empresariales donde lo que importa son los resultados, pero sin ninguna conceptuaci&oacute;n educativa descuid&aacute;ndose el an&aacute;lisis y anticipaci&oacute;n de los procesos internos de ense&ntilde;anza y aprendizaje, las necesidades cognoscitivas de los estudiantes, y sus estilos y ritmos de aprendizaje. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, el texto es muy sugerente y bien trabajado pues lleva al lector desde los aspectos t&eacute;cnicos y los problemas conceptuales y metodol&oacute;gicos sobre el tema hasta la pol&eacute;mica actual sobre los alcances y limitaciones de la flexibilidad curricular, con lo que le queda muy claro al lector la problem&aacute;tica con respecto a la formaci&oacute;n profesional en M&eacute;xico, al tiempo que da oportunidad a la reflexi&oacute;n y promueve la motivaci&oacute;n para seguir leyendo sobre el tema. "Implicaciones del dise&ntilde;o curricular ante la nueva construcci&oacute;n del conocimiento", de Elisa Lugo Villase&ntilde;or, nos plantea algunos de los principales factores relacionados con la nueva construcci&oacute;n del conocimiento en una sociedad de constantes transformaciones en todos los &aacute;mbitos sociales y los desaf&iacute;os que en particular la universidad tiene en la nueva sociedad del conocimiento. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No nos son ajenos estos conceptos, y sin embargo, cada uno de nosotros los vive desde diferentes arenas de actuaci&oacute;n, desde diversas concepciones del mundo&#150;en&#150;que&#150;vivimos, desde heterog&eacute;neas aproximaciones no s&oacute;lo disciplinares, sino tambi&eacute;n biogr&aacute;ficas. La acci&oacute;n de ajuste y cambio han caracterizado a la universidad durante siglos, lo que le ha dado su estatus social de permanencia. Sin embargo, en la complejidad de esta nueva era, denominada "sociedad de la informaci&oacute;n y del conocimiento", caracterizada por el contexto de la globalizaci&oacute;n, el auge y la velocidad con la que se produce el conocimiento y la disponibilidad a su acceso desde diversas y nuevas tecnolog&iacute;as, imprimen necesariamente nuevas funciones y organizaciones. El eje que da sentido a estas transformaciones, afirma la autora del texto, es el conocimiento mismo y sus aplicaciones en correspondencia con las necesidades del entorno social, tanto en los contextos locales como en los internacionales. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora hace un recorrido interesante al retomar a ciertos autores, para comunicar c&oacute;mo las universidades o las instituciones de educaci&oacute;n superior han tenido que hacer frente a nuevos retos, sobre todo ante la aparici&oacute;n de nuevas formas de construcci&oacute;n del conocimiento. En particular, se centra en el caso de las universidades de Am&eacute;rica Latina, y en las diversas adaptaciones que han tenido que efectuar en conformidad con los recientes cambios del contexto mundial. Afirma que las actividades acad&eacute;micas disciplinarias tradicionales se ven desbordadas por nuevas pr&aacute;cticas del conocimiento, en las que participan de modo preponderante identificadores y arbitradores del conocimiento. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, ante las transformaciones que emanan de la globalizaci&oacute;n, las instituciones educativas se ven forzadas a replantear sus organizaciones y adoptar nuevas posturas respecto de las profesiones que imparten. Se han asumido nuevas concepciones sobre la formaci&oacute;n, la producci&oacute;n del conocimiento y la investigaci&oacute;n, la organizaci&oacute;n del curr&iacute;culo y sobre las estructuras de participaci&oacute;n, dando lugar, como afirma la autora, a adoptar la flexibilidad como paradigma que da sentido al conocimiento. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en este contexto que la comunicaci&oacute;n de saberes a partir de la incorporaci&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as revoluciona y exige a las universidades modificar sus estructuras organizativas, sus planteamientos curriculares, sus formas de entender la ense&ntilde;anza y el aprendizaje; en s&iacute;ntesis, las obliga a ver y entender a los actores y sus acciones desde otros &aacute;ngulos. Las nuevas tecnolog&iacute;as que caracterizan a esta sociedad de la informaci&oacute;n crean exigencias educativas y culturales emergentes, al poner en disposici&oacute;n nuevos conocimientos, nuevas formas de transmisi&oacute;n y nuevas formas de interacci&oacute;n. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, el texto nos permite explorar anal&iacute;ticamente c&oacute;mo las nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y el conocimiento imponen y exigen a la vez una redefinici&oacute;n del papel y la funci&oacute;n social de la universidad, obligando al mismo tiempo a redefinir el papel y la funci&oacute;n de los actores que la constituyen y que le dan vida. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo a Gibbons, a Machado y a otros autores, introduce eficazmente la dimensi&oacute;n central de la pertinencia para abordar el eje central, desde mi punto de vista, del texto, el curr&iacute;culo flexible, sus caracter&iacute;sticas, sus desaf&iacute;os y sus diversas formas de entenderlo. Desde una &oacute;ptica de la conformaci&oacute;n de curr&iacute;culo flexible y transdisciplinar, los niveles internos que se vinculan con la pertinencia institucional y los niveles externos centrados en lograr la pertinencia social, constituyen un sistema en el que uno y otro se complementan, retroalimentan y renuevan. Sin embargo nos se&ntilde;ala la autora, el camino recorrido hasta el momento a&uacute;n representa un gran reto de imaginaci&oacute;n para los gestores, los planificadores, los dise&ntilde;adores del curr&iacute;culo, los profesores y los propios estudiantes, que viven y enfrentan d&iacute;a a d&iacute;a los cambios, los requerimientos y las nuevas necesidades de esta llamada "nueva sociedad del conocimiento".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Leticia Canales Rodr&iacute;guez se aproxima a la problem&aacute;tica de "La formaci&oacute;n de tutores acad&eacute;micos en la educaci&oacute;n superior", papel que se espera desempe&ntilde;en los docentes a partir de las reformas educativas que desde los noventa se vienen impulsando por organismos nacionales e internacionales para mejorar la calidad de la educaci&oacute;n, y como una v&iacute;a alterna que permita resolver el problema de la desvinculaci&oacute;n entre el mercado de trabajo y la formaci&oacute;n universitaria de acuerdo a la realidad econ&oacute;mica del pa&iacute;s y a su din&aacute;mica actual de competitividad y globalizaci&oacute;n en el trabajo. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de las acciones realizadas en la formaci&oacute;n de tutores de varias universidades p&uacute;blicas del pa&iacute;s, la autora hace un recuento de los problemas comunes encontrados en su instrumentaci&oacute;n, con lo que destaca la dificultad de generar un cambio real en la cultura institucional para la atenci&oacute;n personalizada de los estudiantes, en tanto supone una serie de modificaciones en la organizaci&oacute;n del trabajo de los docentes que trastocan la forma en que tradicionalmente han desempe&ntilde;ado su papel, y que les exigen su comprensi&oacute;n y adecuaci&oacute;n a las nuevas formas de ser y pensar de los estudiantes, cuya finalidad es promover en ellos el aprendizaje reflexivo y aut&oacute;nomo. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nos detalla que las experiencias registradas en la formaci&oacute;n de tutores develan que no han logrado sensibilizar a los docentes sobre la importancia y beneficios de cambiar su relaci&oacute;n pedag&oacute;gica con los estudiantes, y que tampoco han logrado capacitarlos en las nuevas habilidades que se requieren para actuar como tutores. Los programas de formaci&oacute;n de tutores no s&oacute;lo han constituido acciones aisladas y descontextualizadas de las necesidades particulares de cada instituci&oacute;n con base en sus recursos humanos, materiales y administrativos, sino tambi&eacute;n adolecen de fundamentos te&oacute;ricos psicopedag&oacute;gicos que sustenten y esclarezcan al docente las formas de orientar en el nuevo proceso de aprendizaje de sus estudiantes; contienen mayormente criterios t&eacute;cnicos en subordinaci&oacute;n a criterios acad&eacute;micos y humanistas necesarios para las exigencias que suponen las pr&aacute;cticas de tutelaje encaminadas a dar soporte escolar y afectivo a los estudiantes con responsabilidad, lo cual implica cambio de actitudes, adquisici&oacute;n de nuevas estrategias de aprendizaje, de comunicaci&oacute;n y de supervisi&oacute;n, as&iacute; como el desarrollo de competencias administrativas; adem&aacute;s de no contemplar la diversidad de profesiones y trayectorias acad&eacute;micas de los docentes que participan en ellos, que permitan adecuarlos a sus necesidades personales, disciplinares y profesionales y contrarresten la carga acad&eacute;mica adicional que significa para los docentes tutorar a sus estudiantes; todo ello, se&ntilde;ala Leticia Canales, parece generar m&aacute;s bien confusi&oacute;n, desconocimiento y desconcierto entre los docentes sobre la conceptuaci&oacute;n, atributos e impacto esperado de la modalidad de tutor&iacute;a en la ense&ntilde;anza superior, que impiden una real modificaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas educativas. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, acota la autora, la inexactitud de los indicadores para evaluar los resultados hasta ahora obtenidos en algunas instituciones que han emprendido acciones tutelares impide valorar con precisi&oacute;n sus alcances y sin embargo parecen haber instituido pr&aacute;cticas de simulaci&oacute;n, ya que se privilegian los datos estad&iacute;sticos en los que la asistencia a cursos de formaci&oacute;n y el n&uacute;mero de alumnos tutorados conllevan efectos importantes en los est&iacute;mulos econ&oacute;micos de los docentes, en los apoyos financieros por diferentes organizaciones o instancias evaluadoras y acreditadoras para las instituciones, y en la imagen social de las mismas, no obstante se olvida el prop&oacute;sito real de la formaci&oacute;n de tutores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La importancia de conocer los paradigmas que subyacen en los programas de formaci&oacute;n de docente es se&ntilde;alada por la autora como algo indispensable para adoptar una posici&oacute;n m&aacute;s cr&iacute;tica acerca de la formaci&oacute;n de tutores, es decir, si se quiere lograr congruencia entre el perfil del docente y del alumno con los prop&oacute;sitos que se pretenden alcanzar a partir de los programas institucionales de tutor&iacute;as, como ser&iacute;a el aprendizaje autodirigido, continuo y permanente. En resumen, el texto de Leticia Canales Rodr&iacute;guez revela los retos que significan para las instituciones de educaci&oacute;n superior la formaci&oacute;n de tutores, y evidencia la necesidad de un trabajo de planeaci&oacute;n m&aacute;s sistem&aacute;tico, interdisciplinario e integral en el que participen todos los actores, y a partir de un diagn&oacute;stico de cada instituci&oacute;n educativa en particular, se definan las estrategias m&aacute;s adecuadas para reorientar la labor de los profesores que los lleven a modificar su forma de pensar y actuar en los procesos de ense&ntilde;anza y aprendizaje.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Miguel Monroy Far&iacute;as en su texto "El pensamiento did&aacute;ctico del profesor: Colegio de Bachilleres y Colegio de Ciencias y Humanidades", aborda uno de los problemas ya se&ntilde;alados precisamente por Leticia Canales, que es la importancia de tomar en cuenta la forma en que piensan y conciben los profesores el proceso educativo, as&iacute; como sus creencias y valores para las innovaciones educativas, ya que &eacute;stas son la base de sus acciones y pr&aacute;cticas docentes, y como algo indispensable en la planeaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza, las estrategias de aprendizaje y los procesos de evaluaci&oacute;n. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de una revisi&oacute;n conceptual de los elementos que conforman el pensamiento did&aacute;ctico del profesor, como son las representaciones, las teor&iacute;as impl&iacute;citas, juicios, creencias, nociones, expectativas, etc&eacute;tera, Miguel Monroy explica c&oacute;mo &eacute;stas median la actuaci&oacute;n de los docentes en las aulas y afectan la forma en que los estudiantes se acercan y construyen el conocimiento. Las creencias de los profesores, sus expectativas o sus juicios de valor sobre los alumnos, el aprendizaje, la escuela, la ense&ntilde;anza, la evaluaci&oacute;n o su funci&oacute;n como docentes tamizan las prescripciones curriculares y pueden influir en grados variables el desempe&ntilde;o de los estudiantes, por lo que conocerlas, nos indica, posibilita proponer cambios para mejorar los procesos de ense&ntilde;anza y aprendizaje. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor expone los resultados encontrados en una investigaci&oacute;n que realiz&oacute; con profesores de educaci&oacute;n media superior del &aacute;rea de ciencias sociales del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) de la UNAM y del Colegio de Bachilleres (CB), en la que us&oacute; el m&eacute;todo cl&iacute;nico a partir del estudio de casos, como la mejor v&iacute;a de acceso al estudio del pensamiento docente, y mediante entrevistas obtuvo sus representaciones did&aacute;cticas con las que, argumenta, se pueden anticipar ciertas acciones probables en los escenarios educativos en los que desempe&ntilde;an su labor. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los hallazgos m&aacute;s significativos, Monroy Far&iacute;as contrasta las situaciones laborales de las dos instituciones investigadas, en las que el CCH ofrece mejores condiciones de promociones y reconocimiento institucional a los profesores, y a diferencia del Colegio de Bachilleres, no todas sus horas contratadas son frente a grupo; sin embargo, en ambas, la carga acad&eacute;mica exige a los profesores horas extras de trabajo. En cuanto a la formaci&oacute;n profesional y did&aacute;ctica recibida, &eacute;sta no parece haber incidido en la pr&aacute;ctica educativa de los profesores en ninguna de las dos instituciones, al ser su contenido pedag&oacute;gico y psicol&oacute;gico muy pobre y no haber logrado un impacto real en las formas en que conciben se construye el conocimiento en las materias que imparten. Concluye que la experiencia o pr&aacute;ctica docente parece ser la que m&aacute;s ha incidido para que los profesores superen algunas deficiencias en la ense&ntilde;anza y en su participaci&oacute;n en los procesos de aprendizaje, m&aacute;s que los cursos que ofrecen las instituciones. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el an&aacute;lisis que Miguel Monroy hace del pensamiento docente devela las inconsistencias o disonancias entre &eacute;ste y la pr&aacute;ctica did&aacute;ctica de los profesores, por ejemplo, se&ntilde;ala que entre las posturas te&oacute;ricas que eligen para interpretar los contenidos de la disciplina que ense&ntilde;an y las t&eacute;cnicas did&aacute;cticas que usan en el aula existe una profunda distancia, pues escasamente promueven la cr&iacute;tica y la participaci&oacute;n activa de los estudiantes, como se esperar&iacute;a de acuerdo a la visi&oacute;n marxista elegida para analizar los hechos hist&oacute;ricos. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor tambi&eacute;n nos advierte de la distancia entre lo que se planea o se quiere lograr y lo que realmente sucede en el aula. Los discursos de los profesores revelan una brecha entre los objetivos que pretenden lograr y los que logran alcanzar, entre los contenidos de aprendizaje que eligen y los m&eacute;todos pedag&oacute;gicos para aproximarse a ellos. Este alejamiento entre lo pensado y lo actuado, nos explica Miguel Monroy, parece derivarse de la falta de mecanismos de autorregulaci&oacute;n de los profesores por un lado, y por otro, por las condiciones del contexto educativo en que desarrollan su pr&aacute;ctica docente; distanciamiento que se presenta con todo y el tipo de planeaci&oacute;n creciente y flexible que prevalece en el CCH y el tipo de trabajo colectivo entre los profesores, que contrasta con la planeaci&oacute;n cerrada con un &uacute;nico plan de estudios del Colegio de Bachilleres, que les permite concertar acuerdos homog&eacute;neos en la selecci&oacute;n de los contenidos. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta tambi&eacute;n interesante observar las concepciones de algunos profesores con relaci&oacute;n a la historia como disciplina cient&iacute;fica, que como nos se&ntilde;ala el autor, al no asignarle un car&aacute;cter de ciencia, connota una baja estima de los profesores por los contenidos sociales con amplias repercusiones para su ense&ntilde;anza, su aprendizaje y los procesos de evaluaci&oacute;n usados para su acreditaci&oacute;n. Los datos de Monroy Far&iacute;as revelan que no hay claridad conceptual entre los profesores, y en algunos casos son contrapuestos, para promover y evaluar la construcci&oacute;n del conocimiento de los estudiantes en esta disciplina. Sin embargo, aunque estos hallazgos corresponden a ambas instituciones, los profesores del CCH establecen relaciones m&aacute;s cercanas con los estudiantes y utilizan m&eacute;todos de evaluaci&oacute;n m&aacute;s flexibles.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estudios como los de Miguel Monroy tienen gran importancia en la investigaci&oacute;n educativa en tanto nos descubren que no basta planear, actualizar o innovar los planes de estudio bajo ciertas exigencias o pol&iacute;ticas educativas seg&uacute;n el escenario pol&iacute;tico y econ&oacute;mico del pa&iacute;s, sino que tambi&eacute;n es necesario conocer las necesidades y expectativas de los actores encargados de realizarlas, pues son los profesores, justo ellos, los que interpretan las prescripciones formales de los curr&iacute;culos y los llevan a la pr&aacute;ctica, por lo que no son suficientes las buenas intenciones o la capacitaci&oacute;n formal mediante cursos para que se superen algunas deficiencias en los procesos de ense&ntilde;anza y aprendizaje. La reflexi&oacute;n sobre el propio sentido y significado de la labor docente es indispensable si se quiere cambiar creencias y pr&aacute;cticas educativas obsoletas y arraigadas que en nada ayudan a promover el aprendizaje significativo y necesario para las necesidades sociales actuales. En este sentido, conocer el pensamiento did&aacute;ctico del profesor permite entender el modo en que interpretan, valoran y llevan a la pr&aacute;ctica sus posturas pedag&oacute;gicas, en que se comprometen y se acercan a los objetivos educativos, a sus contenidos, a las actividades de aprendizaje y evaluaci&oacute;n; con ello que se recupera la dimensi&oacute;n pedag&oacute;gica y psicol&oacute;gica de un curr&iacute;culo, y no s&oacute;lo la t&eacute;cnica o instrumental.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Miguel Monroy Far&iacute;as en su texto "Representaciones pedag&oacute;gicas de los estudiantes universitarios sobre los profesores", nos permite conocer no solo las representaciones, las creencias y los valores que tienen los estudiantes sobre los profesores, sino c&oacute;mo y desde d&oacute;nde han construido estas visiones. El texto de Miguel Monroy Far&iacute;as, s&iacute;ntesis de la tesis para obtener el grado de doctor en Pedagog&iacute;a, nos permite entender, como dice Geertz, que peque&ntilde;os hechos hablan de grandes cuestiones. Logra internarse en el mundo conceptual de los estudiantes y conversar con ellos, para desentra&ntilde;ar las estructuras de significaci&oacute;n y explicarlas. Para ello, el autor trabaja desde la perspectiva te&oacute;rica de las representaciones, entendidas como construcciones realizadas en un contexto social e internalizadas de manera individual. Las representaciones que los estudiantes tienen sobre el mundo escolar se han construido con base en la acumulaci&oacute;n de experiencias personales obtenidas en la interacci&oacute;n social: los estudiantes realizan una s&iacute;ntesis de conocimientos, construyen su pensamiento pedag&oacute;gico, que act&uacute;a como un marco de referencia, para conferir significado y sentido a sus acciones y a las de sus profesores, por medio de una serie de representaciones, teor&iacute;as impl&iacute;citas, expectativas, creencias y valores. Si bien, el mundo de las representaciones puede ser explicado desde la psicolog&iacute;a, la sociolog&iacute;a, la antropolog&iacute;a, o desde la neuroling&uuml;&iacute;stica, el estudio de Monroy Far&iacute;as est&aacute; basado en los principios fundamentales que la sociolog&iacute;a y la psicolog&iacute;a ofrecen. Las representaciones son el conjunto de conocimientos individuales gracias a la experiencia personal por medio de las pautas socioculturales presentes en la interacci&oacute;n social. Las representaciones, nos dice Monroy Far&iacute;as, han sido entendidas como el sentido com&uacute;n, teor&iacute;as legas, conocimiento del hombre de la calle, teor&iacute;as ingenuas o teor&iacute;as impl&iacute;citas. Con base en ellas el actor teoriza de manera espont&aacute;nea su mundo f&iacute;sico y social mediante un entramado de creencias cotidianas, gobernadas por un vago conjunto de leyes y principios. Los 40 estudiantes de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, del sexto semestre de la Licenciatura de Psicolog&iacute;a en Iztacala que participaron en la investigaci&oacute;n, ofrecen una diversidad de representaciones sobre su mundo escolar. Analiza este mundo desde cuatro arenas de representaciones simb&oacute;licas: la motivaci&oacute;n de los profesores, la funci&oacute;n de los docentes, los procesos de ense&ntilde;anza y de aprendizaje y la evaluaci&oacute;n del aprendizaje.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El estudio de las representaciones escolares nos proporciona las pistas de c&oacute;mo el autor re&#150;construy&oacute; los sentidos y los significados que los estudiantes han construido, a trav&eacute;s de su trayectoria como escolares, o parafraseando a Goffman, a trav&eacute;s de su carrera como "pacientes de la instituci&oacute;n escolar". Esta reconstrucci&oacute;n interpretativa que hace el autor intenta relacionar las estructuras conceptuales que informan de los actos de los sujetos y documentarlas o plasmarlas en un lenguaje que pueda expresar la acci&oacute;n simb&oacute;lica. Nos proporciona a la vez un acceso a la organizaci&oacute;n intelectual de los actores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cu&aacute;les son las creencias de los estudiantes respecto a las formas en que los docentes motivan el aprendizaje, c&oacute;mo se representan como aprendices y c&oacute;mo miran la funci&oacute;n docente, cu&aacute;les son los sentidos y significados que les otorgan a los m&eacute;todos de ense&ntilde;anza y a los de aprendizaje y c&oacute;mo, y desde d&oacute;nde, califican la evaluaci&oacute;n escolar son las arenas que con fronteras difusas aborda el autor, desde una perspectiva interpretativa.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nos es de extra&ntilde;arse que una gran mayor&iacute;a de estudiantes expresa que los docentes no muestran inter&eacute;s por motivarlos, y que la mayor&iacute;a de los profesores desconocen la complejidad de conducir la ense&ntilde;anza y el aprendizaje en un clima democr&aacute;tico. Los estudiantes viven en un entorno educativo poco propicio para el aprendizaje. Sin embargo, son relevadores los datos, de que 50% de estudiantes estudia por agradar a la familia y contin&uacute;a la escuela para no defraudarla. Los motivos son extr&iacute;nsecos. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tan solo la quinta parte de los estudiantes expresa que estudia para tener un desarrollo personal y profesional, y solo 10% prosigue los estudios para conseguir un empleo y mejorar sus condiciones econ&oacute;micas. Los estudiantes han construido diversas representaciones sobre lo que un profesor o docente debe ser. Muchas de ellas tienen que ver con aquellas que la sociedad ha encomendado a los profesores. Otras, en cambio, tienen que ver con las construcciones realizadas a partir de la ausencia o falta: "quisiera que los docentes ayuden a los estudiantes a construir valores que eleven el crecimiento personal", "que apoyen a la formaci&oacute;n individual y que ense&ntilde;en a pensar", "que formen una conciencia cr&iacute;tica, y que fomenten la interacci&oacute;n con los estudiantes". Es interesante ver que una gran mayor&iacute;a manifiesta que no les gustar&iacute;a ser docentes. Por otra parte, &iquest;qu&eacute; representaci&oacute;n tienen de ellos mismos como aprendices?, &iquest;c&oacute;mo y desde d&oacute;nde han construido el papel de aprendiz?, &iquest;cu&aacute;les han sido los escenarios y los papeles que se les han asignado, y c&oacute;mo los han representado? El autor ofrece resultados, que como docentes, no deber&iacute;amos de ignorar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que dicen los estudiantes sobre los m&eacute;todos de ense&ntilde;anza, sobre las t&eacute;cnicas que se emplean, sobre las pr&aacute;cticas que se dan dentro de cada aula, sobre las estrategias que se ponen en marcha para el aprendizaje, debiera ser objeto de estudio para todos los que estamos dentro de la docencia: indagar, conocer y reflexionar sobre nuestra propia pr&aacute;ctica, tomando como fuente central las representaciones de los estudiantes, posibilitar&iacute;a la transformaci&oacute;n como afirma el autor, de la pr&aacute;ctica docente y facilitar&iacute;a la construcci&oacute;n de ambientes con mayores posibilidades de ense&ntilde;anza y de aprendizaje.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La evaluaci&oacute;n, entendida como una de las zonas de sentido compartida casi siempre, entre profesores y estudiantes, nos habla de un proyecto&#150;meta, cuya intenci&oacute;n es la de sancionar al estudiante: reprobar o aprobar; continuar o desertar; permanecer o ser excluido; pertenecer o dejar de pertenecer. El autor nos ofrece a trav&eacute;s de los resultados obtenidos, piezas de interpretaci&oacute;n que nos hablan de la urdimbre de significaciones de los actores, no s&oacute;lo en este caso de los estudiantes, sino tambi&eacute;n de los profesores y de las instituciones como &oacute;rdenes instituidos.</font></p>      ]]></body>
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