<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-2698</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Perfiles educativos]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Perfiles educativos]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-2698</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-26982005000100009</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Replantear el cambio educativo. Un enfoque innovador: ANDY HARGREAVES (COMP.) Buenos Aires, Amorrortu, 2003, 323 pp.]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MORENO OLIVOS]]></surname>
<given-names><![CDATA[TIBURCIO ]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<volume>27</volume>
<numero>108</numero>
<fpage>117</fpage>
<lpage>121</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-26982005000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-26982005000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-26982005000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p><font size="2" face= "Verdana">R E S E &Ntilde;    A</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="Verdana"><b><i>Replantear    el cambio educativo.     <br>   Un enfoque innovador</i></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">ANDY HARGREAVES    (COMP.) </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Buenos Aires, Amorrortu, 2003, 323 pp.</font></p>     <p>&#8226;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">POR TIBURCIO MORENO    OLIVOS<a href="#unas">*</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Desde mediados    de la d&eacute;cada pasada con la publicaci&oacute;n del libro: <i>Profesorado,    cultura y posmodernidad. Cambian los tiempos, cambian los profesores</i>, Andy    Hargreaves se ha convertido en uno de los autores de referencia obligada para    los profesionales de la educaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s. Por fortuna,    actualmente podemos contar ya con varios textos suyos en lengua castellana.    Precisamente la obra que aqu&iacute; rese&ntilde;amos es una de las &uacute;ltimas    entregas, y est&aacute; compuesta por una colecci&oacute;n de art&iacute;culos    que abordan las dificultades que enfrentan hoy en d&iacute;a los docentes, las    escuelas y el sistema escolar en su conjunto, as&iacute; como los intentos de    introducir reformas sustanciales y duraderas. Sus diferentes autores comparten    la convicci&oacute;n de que es posible aprender tanto de los fracasos como de    los &eacute;xitos, y analizan estos problemas con la intenci&oacute;n de encontrar    nuevos caminos que permitan superar los obst&aacute;culos y alcanzar una educaci&oacute;n    m&aacute;s eficaz para todos los alumnos. Con este prop&oacute;sito, examinan    en detalle la aplicaci&oacute;n de estrategias como las redes de reforma escolar,    la investigaci&oacute;n cooperativa para la acci&oacute;n, el manejo del tiempo,    la fijaci&oacute;n de metas compartidas, la consideraci&oacute;n de las perspectivas    de los alumnos, y nuevas formas de evaluaci&oacute;n y rendici&oacute;n de cuentas.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Seg&uacute;n el texto, el problema b&aacute;sico es que un cambio    educativo fundamental es a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil, complejo y controvertido    que el cambio hasta ahora consignado en la bibliograf&iacute;a. En ella se tratan    con bastante pertinencia los aspectos t&eacute;cnicos del cambio educativo:    c&oacute;mo construir la capacidad de la gente para implementar un cambio, c&oacute;mo    crear culturas profesionales s&oacute;lidas que permitan a los docentes respaldarse    y aprender unos de otros en sus esfuerzos de cambio..., pero se ha prestado    muy poca atenci&oacute;n a tres aspectos de la ense&ntilde;anza, el aprendizaje    y el liderazgo. Estos aspectos son la pasi&oacute;n, el prop&oacute;sito y la    pol&iacute;tica del cambio. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Cada uno de los autores plantea de un modo realista, pero tambi&eacute;n    esperanzado y creativo, muchas de las dificultades al parecer insuperables con    las que tropiezan los participantes en el cambio educativo: los planificadores    y directivos escolares para quienes la educaci&oacute;n es puro procedimiento    y nada de pasi&oacute;n, los grupos de inter&eacute;s de la comunidad que subvierten    los intentos de cambio orientados a la equidad de las escuelas, las escuelas    cuyas fallas son tan profundas y extensas que toda esperanza de mejora parece    estar fuera de su alcance, etc&eacute;tera. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En el cap&iacute;tulo desarrollado por Hargreaves titulado:    &#8220;Replantear el cambio educativo: ampliar y profundizar la b&uacute;squeda    del &eacute;xito&#8221;, con el que inicia la obra, el autor sostiene que las    iniciativas de cambio han estado centradas en las destrezas y los est&aacute;ndares    que no han llegado al n&uacute;cleo de lo que constituye gran parte de la ense&ntilde;anza:    establecer v&iacute;nculos y relaciones con los alumnos, convertir las aulas    en &aacute;mbitos de entusiasmo y asombro, asegurarse de que todos los alumnos    sean incluidos y ninguno se sienta marginado, etc. Esto implica un intenso trabajo    emocional para los docentes, un trabajo amoroso, sin duda, pero de todas maneras    muy arduo. Las estrategias de cambio referidas a est&aacute;ndares, metas, listas    de control y confecci&oacute;n de formularios podr&iacute;an dejar a los docentes    sin tiempo para interesarse en sus alumnos o conectarse con ellos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Seg&uacute;n el citado autor, las emociones no son una alternativa    a la raz&oacute;n, sino una parte esencial de la raz&oacute;n misma. Si uno    es incapaz de sentir, no puede juzgar. Las estrategias de cambio deben estar    m&aacute;s dirigidas a convertir las escuelas en sitios de trabajo que reconozcan    y respalden las relaciones afectivas de los docentes con sus alumnos como una    base vital para el aprendizaje y, en la forma de la inteligencia emocional,    como un aspecto central del aprendizaje mismo. Las relaciones de los docentes    con los padres &#8212;sostiene el autor&#8212; tambi&eacute;n deben ser emocionalmente    significativas. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hargreaves no habla tanto de <i>reestructurar</i> las escuelas    como de <i>reculturarlas.</i> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Demuestra que el modo como los docentes trabajan con docentes    afecta su forma de trabajar con los alumnos. Una tarea fundamental para crear    culturas de cambio educativo consiste en fomentar relaciones de trabajo m&aacute;s    cooperativas entre los directores escolares y los docentes, y entre los propios    docentes. Se&ntilde;ala la necesidad de que los docentes colaboren entre s&iacute;    con confianza, honestidad, franqueza, audacia y compromiso con el perfeccionamiento    constante. El autor reafirma el valor de la colaboraci&oacute;n profesional    entre los docentes dentro del &aacute;mbito de la escuela, pero sostiene que    ahora necesitamos extender esa colaboraci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de    las paredes del establecimiento escolar. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las comunidades profesionales de docentes corren el riesgo de    volverse incestuosas y proteccionistas. Los docentes que trabajan con docentes    a menudo est&aacute;n menos dispuestos a trabajar con otras personas. La colaboraci&oacute;n    puede incluir a los profesionales escolares pero excluir a la comunidad m&aacute;s    amplia. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las iniciativas de cambio educativo requieren mayor profundidad    y amplitud. Hoy en d&iacute;a, muchos de nuestros intentos de mejorar el aprendizaje    de los alumnos y la ense&ntilde;anza de los docentes est&aacute;n dirigidos    desde la cabeza. La teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica del cambio educativo    &#8212;a juicio del autor&#8212; no llegan al coraz&oacute;n mismo de lo que    los alumnos, docentes y padres quieren y hacen, o a lo que los motiva a hacer    mejor las cosas. &#8220;El cambio educativo debe tener m&aacute;s profundidad.    Es preciso volver a poner el coraz&oacute;n&#8221; (p. 24). </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">&iquest;Por qu&eacute; es necesario ampliar nuestro enfoque    del cambio educativo y la mejora escolar? Como est&aacute;n las cosas, muchos    docentes ya se sienten abrumados por las presiones en favor del cambio dentrode    sus propias escuelas y aulas. Aunque el autor plantea la necesidad del trabajo    colaborativo no s&oacute;lo en las escuelas sino con otros agentes externos    a &eacute;stas, advierte que las asociaciones no siempre son beneficiosas y    los grupos de presi&oacute;n fuera de las escuelas a menudo tienen en mente    algo m&aacute;s que los intereses de los alumnos. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">&iquest;Por qu&eacute;, entonces, deber&iacute;an los docentes    y directores trabajar con otras personas ajenas a la escuela para mejorar la    ense&ntilde;anza y el aprendizaje dentro de ella, cuando tantas demandas externas    son pol&iacute;ticamente dudosas o consumen tanto tiempo en actividades? </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">&iquest;Cu&aacute;l es el problema aqu&iacute;? Hargreaves afirma    que las escuelas necesitan establecer conexiones conscientes y constructivas    con el mundo que las trasciende por varias razones, entre las que se encuentran:    <i>a)</i>Como nunca antes, hoy las escuelas no pueden cerrar sus puertas y    dejar fuera los problemas del mundo exterior; <i>b)</i>las escuelas est&aacute;n    perdiendo su monopolio sobre el aprendizaje; <i>c)</i> en muchas partes del    mundo desarrollado, las personas experimentan una crisis de comunidad, y las    escuelas brindan una de nuestras &uacute;ltimas y mayores esperanzas de resolverla;    <i>d)</i>los docentes necesitan mucha m&aacute;s ayuda; <i>e)</i>la competencia    en el mercado, la elecci&oacute;n parental y la autogesti&oacute;n individual    redefinen las relaciones de las escuelas con sus entornos, y <i>f)</i>las    escuelas ya no pueden ser indiferentes a la vida laboral que espera a sus alumnos    cuando ingresen en el mundo adulto.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hargreaves tambi&eacute;n habla del desaf&iacute;o que afrontan    las escuelas y advierte que las fuerzas del cambio ya se hacen sentir dentro    de incontables aulas: en las caracter&iacute;sticas de los ni&ntilde;os, en    los problemas que traen a la escuela y en su modo de abordar la actividad escolar.    Dentro de los retos y las complejidades de estos tiempos posmodernos, los docentes    deben encontrar m&aacute;s y mejores maneras de trabajar con otros en inter&eacute;s    de los ni&ntilde;os. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">&#8220;Deben reinventar su sentido de profesionalismo&#8221;    (p. 36). En la &uacute;ltima parte de este cap&iacute;tulo el autor concede    un espacio al papel de las emociones en el cambio educativo. Ense&ntilde;ar    bien no se reduce a ser eficiente, adquirir competencia, dominar las t&eacute;cnicas    y poseer los conocimientos indicados. La buena ense&ntilde;anza tambi&eacute;n    implica un trabajo emocional. Est&aacute; imbuida de placer, pasi&oacute;n,    creatividad, desaf&iacute;o y j&uacute;bilo; es una vocaci&oacute;n apasionada.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La bibliograf&iacute;a trata el cambio educativo, el liderazgo    y el desarrollo docente de un modo racional, calculador, gerencial y t&iacute;picamente    masculino. Seg&uacute;n Hargreaves, el hincapi&eacute; en lo emocional ha sido    a&uacute;n insuficiente. En primer lugar, los sentimientos, emociones y predisposiciones    que reconoce la bibliograf&iacute;a sobre el cambio y el desarrollo educativos    parecen ser los m&aacute;s moderados como la confianza, el respaldo y la satisfacci&oacute;n.    En segundo lugar, la bibliograf&iacute;a y la pr&aacute;ctica del cambio educativo    tienden a tratar los estados emocionales como acompa&ntilde;antes del pensamiento    racional y no como componentes integrantes de la raz&oacute;n misma. Y en tercer    lugar, las ocupaciones sol&iacute;citas como la ense&ntilde;anza requieren no    s&oacute;lo sensibilidad emocional sino tambi&eacute;n una activa labor emocional.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Finalmente, el autor se&ntilde;ala que si los reformadores educativos    y los agentes del cambio pasan por alto las dimensiones emocionales del cambio    educativo, los sentimientos y las emociones habr&aacute;n de ingresar por la    puerta trasera al proceso de cambio: 1)el resentimiento acumulado debilita y    desbarata decisiones racionalmente tomadas, 2)las comisiones de trabajo son    saboteadas por miembros con rencores y agravios no resueltos, 3)las tablas de    posiciones del desempe&ntilde;o no motivan a los maestros de los &uacute;ltimos    puestos a mejorar, sino que los averg&uuml;enzan y humillan al punto de desmoralizarlos    a&uacute;n m&aacute;s, 4)las excesivas demandas de cambio desgastan a los mejores    docentes, 5)un liderazgo pasivo- agresivo oculto bajo la m&aacute;scara de la    racionalidad y la sensatez s&oacute;lo genera frustraci&oacute;n entre quienes    est&aacute;n sometidos a &eacute;l, y 6)los cambios pedag&oacute;gicos fracasan    cuando ganan las pasiones del aula. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El segundo cap&iacute;tulo, &#8220;La escolaridad y la familia    en el mundo posmoderno&#8221;, de David Elkind, examina con mayor profundidad    las relaciones entre la escuela y la comunidad. Las familias, afirma el autor,    se han vuelto m&aacute;s permeables. Las fronteras entre el hogar y el lugar    de trabajo, los ni&ntilde;os y los adultos, y la vida privada y la p&uacute;blica    son m&aacute;s difusas. El aumento de la tercerizaci&oacute;n en la econom&iacute;a    hace que haya m&aacute;s trabajo remunerado en el hogar. Los ni&ntilde;os han    perdido gran parte de su inocencia, se los trata m&aacute;s como adultos y se    les reconocen m&aacute;s derechos. El paso de la familia nuclear a la permeable    provoca importantes cambios en las escuelas. Algunos de estos cambios &#8212;como    un nuevo reconocimiento y un curr&iacute;culo m&aacute;s ampliado respecto de    diferentes tipos de familias e historias culturales, as&iacute; como los ajustes    que se efect&uacute;an para contemplar las diferencias existentes entre los    ni&ntilde;os en materia de formaci&oacute;n cultural, estilo de aprendizaje    y capacidad&#8212; son sin duda positivos. Pero tambi&eacute;n ha habido cambios    muy negativos. Adolescentes aparentemente independientes quedan demasiado librados    a sus propios recursos. Los ni&ntilde;os de familias fracturadas, excesivamente    programadas o sobrecargadas, reciben un respaldo emocional insuficiente debido    a que las iniciativas de reforma parten del supuesto de que la ense&ntilde;anza    se reduce a la aplicaci&oacute;n de t&eacute;cnicas apropiadas. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En el cap&iacute;tulo tres, &#8220;Lecciones de equidad extra&iacute;das    de escuelas desescalonadas&#8221; Jeannie Oakes y sus colaboradoras critican    la bibliograf&iacute;a existente sobre el cambio educativo por ignorar la raza    y ser ciega al color. Su investigaci&oacute;n de un grupo de escuelas que procuran    implementar el desescalonamiento ( detracking) evidencia que los padres de raza    blanca y situaci&oacute;n privilegiada a menudo tratan de frustrar o desviar    estos esfuerzos amenazando con una &#8220;defecci&oacute;n de los blancos&#8221;    o negociando tratos especiales con la escuela para proteger a sus hijos de los    efectos por la innovaci&oacute;n (por ejemplo, mantener programas de honores,    ubicar a sus hijos en clases para alumnos dotados o asignarles los mejores docentes).    Oakes y sus colaboradoras nos instan a encarar estas realidades pol&iacute;ticas    del cambio educativo y nos describen algunas maneras constructivas de hacerlo.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Mientras que los tres cap&iacute;tulos iniciales muestran c&oacute;mo    se subestima en la bibliograf&iacute;a el papel que cumplen los padres y las    comunidades en las iniciativas de cambio educativo, en el cap&iacute;tulo cuatro,    &#8220;Perspectivas de los alumnos sobre la mejora escolar&#8221;, a cargo de    Jean Rudduck y colaboradores, se considera de qu&eacute; manera esas iniciativas    deben incluir a los alumnos y sus prop&oacute;sitos en la tarea de mejorar las    escuelas. Desde el punto de vista pol&iacute;tico, los alumnos est&aacute;n    en el fondo de un orden escolar en el que predomina la ley del m&aacute;s fuerte.    Aunque se supone que son los beneficiarios finales del cambio educativo, suelen    ser los &uacute;ltimos en tener noticias al respecto. A&uacute;n menos probable    es que se los consulte acerca de qu&eacute; cambios se necesitan y c&oacute;mo    deben efectuarse. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En el cap&iacute;tulo cinco, &#8220;Los docentes, el tiempo    y la reforma escolar&#8221;, Nancy Adelman y Karen Panton Walking-Eagle analizan    una de las dificultades m&aacute;s generalizadas del cambio educativo: el tiempo.    </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Encontrar tiempo disponible y poder modificar los horarios establecidos    son dos de los problemas perpetuos de la reforma escolar. La falta de tiempo    puede agobiar emocionalmente a los docentes y desviarlos de sus prop&oacute;sitos.    La mayor parte de la bibliograf&iacute;a existente sobre el cambio educativo    se refiere a ciertos procesos relativamente generalizables de mejora escolar,    v&aacute;lidos para la mayor&iacute;a de las escuelas en la mayor&iacute;a de    los lugares. Pero &iquest;son aplicables estas reglas de cambio a las escuelas    que est&aacute;n en serias dificultades, escuelas &#8220;fracasadas&#8221; o    con graves problemas? </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En el cap&iacute;tulo seis, &#8220;&iquest;Escuelas fracasadas    o sistemas fracasados&#8221;?, Kate Myers y Harvey Goldstein sostienen que no    lo son. Seg&uacute;n su apreciaci&oacute;n, las escuelas fracasadas no s&oacute;lo    carecen de las caracter&iacute;sticas positivas de las exitosas. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Tienen adem&aacute;s sus propias patolog&iacute;as activas.    Los remedios necesarios para estas escuelas tal vez no se encuentren en la teor&iacute;a    convencional de la mejora escolar. Los investigadores aciertan al reconocer    que la definici&oacute;n del &#8220;fracaso&#8221; de las escuelas es una cuesti&oacute;n    a la vez pol&iacute;tica y t&eacute;cnica, y que las mediciones absolutas de    ese fracaso hacen que las escuelas y los docentes de las comunidades socialmente    desaventajadas sean muy vulnerables a las estigmatizaci&oacute;n y la censura.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por tanto, proponen m&eacute;todos m&aacute;s complejos para    la identificaci&oacute;n de escuelas fracasadas o problem&aacute;ticas. Al hacerlo,    critican severamente a quienes pretenden determinar con precisi&oacute;n el    &#8220;fracaso&#8221; mediante tablas de posiciones de desempe&ntilde;os comparativos,    debido a que el desaliento que esto crea a menudo aumenta el fracaso, en vez    de mitigarlo. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Este tema invita a una seria reflexi&oacute;n ahora que se ha    puesto de moda en nuestro pa&iacute;s la medici&oacute;n del logro de las escuelas    (por ejemplo, las escuelas normales) mediante la aplicaci&oacute;n de ex&aacute;menes    o pruebas estandarizadas a los alumnos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El cap&iacute;tulo siete, &#8220;Fijar metas en tiempos turbulentos&#8221;,    a cargo de Mike Schmoker, se propone rectificar otro desequilibrio en que incurre    parte de la bibliograf&iacute;a contempor&aacute;nea sobre el cambio educativo:    su excesiva insistencia en el proceso, el caos y la complejidad, en menoscabo    de la concentraci&oacute;n de las iniciativas de cambio en ciertas metas claramente    definibles que permitan medir el progreso en el tiempo. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En el cap&iacute;tulo ocho, &#8220;Replantear la evaluaci&oacute;n    y la rendici&oacute;n de cuentas&#8221;, Earl y LeMahieu abordan el espinoso    tema de la evaluaci&oacute;n y la rendici&oacute;n de cuentas. La agenda del    cambio educativo es pol&iacute;ticamente controvertida. La educaci&oacute;n    es la principal v&iacute;a de acceso a las oportunidades y un poderoso agente    de distribuci&oacute;n de las posibilidades de vida. En una sociedad con divisiones    sociales y diversidad cultural, las reformas educativas siempre favorecen a    algunos grupos e intereses a expensas de otros. Los autores examinan la naturaleza    pol&eacute;mica de la reforma de la evaluaci&oacute;n y la rendici&oacute;n    de cuentas, y sostienen que las pol&iacute;ticas suelen consistir en una componenda    torpe e ineficaz entre los intereses de quienes buscan que los sistemas de evaluaci&oacute;n    seleccionen y clasifiquen a los alumnos seg&uacute;n criterios espec&iacute;ficos    de rendimiento acad&eacute;mico y quienes desean que esos sistemas sirvan para    mejorar el diagn&oacute;stico de los problemas de cada alumno y la calidad global    de la ense&ntilde;anza y el aprendizaje. El mejor tipo de rendici&oacute;n de    cuentas, sostienen, se manifiesta en conversaciones bien informadas y de alta    calidad, y no en largas listas de cifras. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por su parte Richard Sagor, en el cap&iacute;tulo nueve, &#8220;Investigaci&oacute;n    cooperativa para la acci&oacute;n en el cambio educativo&#8221;, examina los    tipos de conversaciones que pueden darse entre los docentes que emprenden juntos    el camino hacia el cambio educativo. El autor presenta una estrategia de cambio    y describe los principios y enfoques b&aacute;sicos de la investigaci&oacute;n    cooperativa para la acci&oacute;n. En el pen&uacute;ltimo cap&iacute;tulo, &#8220;Las    redes, la reforma y el desarrollo profesional de los docentes&#8221;, Ann Lieberman    y Maureen Grolnick analizan formas aun m&aacute;s amplias de colaboraci&oacute;n    entre los docentes y sus colegas fuera de las escuelas que pueden contribuir    a crear y mantener un cambio educativo positivo. Las autoras afirman que las    redes no prescriben el cambio sino que lo promueven en virtud de la participaci&oacute;n    cuestionadora y la resoluci&oacute;n de problemas; posibilitan que surjan estructuras    de apoyo a las actividades en vez de confinarlas en las estructuras existentes;    dignifican el conocimiento pr&aacute;ctico que comparten todos los docentes;    ofrecen papeles de liderazgo a sus miembros, y brindan a los docentes la oportunidad    de relacionarse con colegas fuera de sus escuelas en circunstancias que escapan    al control de custodios acad&eacute;micos o administrativos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Y para cerrar con broche de oro, en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo    cuyo t&iacute;tulo reza: &#8220;Emoci&oacute;n y esperanza: conceptos constructivos    para tiempos complejos&#8221;, Michael Fullan vuelve al lugar de la emoci&oacute;n    y la esperanza en el cambio educativo y destaca el poder de los docentes y las    escuelas para propiciar la inteligencia emocional. Este destacado autor del    cambio y la mejora de la educaci&oacute;n afirma que en los tiempos actuales,    cuando los docentes se ven abrumados y desalentados por m&uacute;ltiples reformas    contradictorias y a menudo abiertamente ideol&oacute;gicas, todo lo referente    a sus identidades y sus prop&oacute;sitos como docentes se torna vulnerable.    Pero lo m&aacute;s vulnerable es su esperanza, pues sin ella no hay compromiso    ni optimismo, ni la sensaci&oacute;n de poder mejorar la vida de los ni&ntilde;os.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">No bien se marcha la esperanza, aparece el cinismo. Por tanto,    Fullan exhorta a los educadores a reavivar sus esperanzas. Despu&eacute;s de    todo, se&ntilde;ala, nada vale m&aacute;s la pena que luchar por las causas    perdidas. Sin embargo, renovar las esperanzas no es una apelaci&oacute;n ingenua    a la imaginaci&oacute;n y la iniciativa individuales. Los planificadores de    pol&iacute;ticas, los administradores y tambi&eacute;n el p&uacute;blico en    general &#8212;afirma el autor&#8212; deber&iacute;an considerar seriamente    en qu&eacute; medida sus propias prescripciones para el cambio reconstruyen    las esperanzas de docentes y alumnos, o las destruyen. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Se trata, en definitiva, de un texto prolijo en an&aacute;lisis    y reflexiones que resultan de investigaciones y pr&aacute;cticas educativas    s&oacute;lidas en escuelas de educaci&oacute;n b&aacute;sica, referidas a temas    diversos que ocupan el debate contempor&aacute;neo de la educaci&oacute;n en    el contexto internacional. Los autores son reconocidos investigadores educativos    quienes, por medio de m&uacute;ltiples ejemplos, nos alertan sobre algunas de    las posibilidades y riesgos que entra&ntilde;an las pol&iacute;ticas de reforma    que promueven la mejora y el cambio de la educaci&oacute;n.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="unas"></a>*    Doctor en Pedagog&iacute;a. Universidad de Murcia, Espa&ntilde;a, Candidato    a investigador nacional por el Sistema Nacional de Investigadores. Correo electr&oacute;nico:    <a href="mailto:tiburcio34@hotmail.com">tiburcio34@hotmail.com</a></font></p>      ]]></body>
</article>
