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</front><body><![CDATA[ <p><font size="2" face="Verdana">REDES</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face=" Verdana"><b><i>Autonom&iacute;a: valor fundamental    <br>   </i>de la institucionalidad universitaria </b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face=" Verdana">EFRA&Iacute;N MEDINA<a href="#unas">*</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face=" Verdana">El Consejo Superior    Universitario Centroamericano, por mi conducto, felicita a la Universidad Nacional    Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, una de las universidades m&aacute;s destacadas    y reconocidas de Latinoam&eacute;rica y el mundo, por sus 75 fruct&iacute;feros    y gloriosos a&ntilde;os de autonom&iacute;a. </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">La ya casi milenaria instituci&oacute;n universitaria    surge en la Europa medieval como <i>universitas</i>: &#8220;la unidad de lo    diverso&#8221;, en torno al arte, la ciencia y la cultura, en medio de la lucha    por el poder entre el clero, los reinados y los se&ntilde;ores feudales. Entonces,    la universidad, en su llamada &#8220;torre de marfil&#8221;, estaba constituida    por &eacute;lites de personas que se comunicaban y relacionaban s&oacute;lo    con representantes de los poderes de su tiempo, pero ejerc&iacute;a sus funciones    e influencias, desde entonces, con cierta autonom&iacute;a respecto de ellos.    Desde sus or&iacute;genes y a trav&eacute;s de los siglos, la universidad ha    jugado papeles trascendentales en momentos &aacute;lgidos de la historia de    la humanidad y, a pesar de tantos a&ntilde;os, no ha llegado a la senectud porque    ha sabido renovarse y ponerse a la altura de los tiempos que le corresponde    vivir, en las diferentes etapas de la historia. </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">En ese acontecer    hist&oacute;rico, a trav&eacute;s del tiempo y en todos los lugares, ha existido    un accionar com&uacute;n a la instituci&oacute;n universitaria: la lucha por    la difusi&oacute;n y el desarrollo del saber, sin intromisiones externas; es    decir, la lucha por la autonom&iacute;a frente a la Iglesia, al Estado, a los    partidos pol&iacute;ticos y frente al mercado, lo cual en algunas &eacute;pocas    &#8211;y en algunos pa&iacute;ses o regiones m&aacute;s que en otras&#8211;    ha hecho de la autonom&iacute;a un elemento coesencial a la universidad. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face=" Verdana">As&iacute;, las    instituciones universitarias surgieron en el &aacute;mbito de la Iglesia, para    disponer de los privilegios eclesi&aacute;sticos y de su justicia que les defend&iacute;a    de los burgueses y de la seguridad del rey, en un ambiente de progresiva laicizaci&oacute;n    y de materias vitales para esa instituci&oacute;n, como la teolog&iacute;a.    La universidad pretend&iacute;a controlar el reclutamiento de maestros y de    estudiantes, tener el derecho de elaborar y hacer valer los estatutos que regulaban    su funcionamiento interno y escoger a los responsables de su aplicaci&oacute;n.    En ese contexto, los conflictos entre la universidad emergente y las autoridades    eclesi&aacute;sticas en Par&iacute;s son paradigm&aacute;ticos. </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">En esa &eacute;poca,    al lado de las universidades que nacieron a partir de las escuelas catedrales,    como las de Bolonia, Par&iacute;s, Oxford y Montpellier, hubo universidades    surgidas por la migraci&oacute;n de maestros y estudiantes de aqu&eacute;llas,    otras creadas por los papas y por los reyes, como las de Cambridge y Padua,    y otras m&aacute;s instituidas por los pr&iacute;ncipes, como la de N&aacute;poles,    que fue el primer caso, en 1224.</font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">En los siglos XIV    y XV, la mayor&iacute;a de las universidades fueron creadas por los pr&iacute;ncipes,    en funci&oacute;n de las necesidades de formaci&oacute;n de cuadros para la    burocracia de los Estados nacionales en desarrollo. </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">Antes de los Estados    nacionales, las ciudades medievales controlaron la autonom&iacute;a de sus universidades    para evitar los focos de agitaci&oacute;n pol&iacute;tica. Con ese fin, nombraban    ciudadanos para supervisar los estudios. Al respecto, Jackes Verger (1990) escribi&oacute;    que: </font></p>     <blockquote>       <p><font size="1" face=" Verdana">En el final del siglo XV, las universidades      europeas eran por tanto bien diferentes de lo que hab&iacute;an sido en el      siglo XIII. A las corporaciones aut&oacute;nomas, centros de investigaci&oacute;n      y de ense&ntilde;anza, frecuentemente despedazadas por conflictos violentos,      m&aacute;s ricas por su dinamismo y su vida propia, hab&iacute;an sucedido      centros de formaci&oacute;n profesional al servicio de los estados y fuertemente      controlados por ellos. &Eacute;stos, sustituyendo progresivamente a la Iglesia,      aceptaban verdaderos sacrificios para desarrollar y mantener las universidades      [...] tales universidades deb&iacute;an funcionar regularmente, apoyar la      acci&oacute;n de los gobiernos, formar cl&eacute;rigos, juristas, m&eacute;dicos      competentes, no tornarse en focos de desorden intelectual, social, pol&iacute;tico      o religioso. </font></p> </blockquote>     <p><font size="2" face=" Verdana">Llama la atenci&oacute;n    que en cuanto las universidades pasaron a desempe&ntilde;ar ese nuevo papel    social de formaci&oacute;n de la fuerza de trabajo intelectual, dejaron de tener    el monopolio de la producci&oacute;n intelectual y de la ense&ntilde;anza superior.    Adem&aacute;s, la reducci&oacute;n del car&aacute;cter internacional de las    universidades, aunada a su directa manutenci&oacute;n por el poseedor del poder    pol&iacute;tico, fue fatal para su autonom&iacute;a. </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">En la Am&eacute;rica    Latina del siglo XIX se dio un dominio del Estado sobre la universidad para    as&iacute; asegurar la consolidaci&oacute;n de las &eacute;lites pol&iacute;ticas    y sociales, en el marco de un evidente dominio de clase. En ese contexto, la    reforma de 1918 iniciada en C&oacute;rdoba, Argentina, plante&oacute; la autonom&iacute;a    y el autogobierno como pilares para una democratizaci&oacute;n social de la    universidad y para que &eacute;sta se constituyera en la entidad protagonista    del desarrollo profesional de la sociedad, prescindiendo del Estado. </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">La tradici&oacute;n    sobre autonom&iacute;a en Am&eacute;rica Latina se sustenta en la elecci&oacute;n    democr&aacute;tica de las autoridades institucionales. No obstante, el Estado    se ha reservado el derecho de reconocer jur&iacute;dicamente la autonom&iacute;a    de las instituciones universitarias, por medio de la expedici&oacute;n de alg&uacute;n    tipo de ley o decreto, lo cual, como algunos plantean, no significa precisamente    que el Estado est&eacute; de acuerdo con dicha autonom&iacute;a. </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">Por otro lado,    en el siglo XX, durante la guerra fr&iacute;a, la participaci&oacute;n pol&iacute;tico    ideol&oacute;gica de profesores, estudiantes y trabajadores administrativos    y de servicios dio lugar a la llamada &#8220;universidad militante&#8221;, considerada    como la vanguardia de los movimientos revolucionarios en Am&eacute;rica Latina    y en otros pa&iacute;ses del mundo; &eacute;sta hizo de la universidad un espacio    sensible de expresi&oacute;n de conflictos sociales, de los cuales se tienen    suficientes y dram&aacute;ticos ejemplos. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face=" Verdana">Esta situaci&oacute;n    tuvo efectos delet&eacute;reos para la autonom&iacute;a, situaci&oacute;n m&aacute;s    sentida en los pa&iacute;ses que en esa &eacute;poca cayeron en reg&iacute;menes    dictatoriales. Dentro del factor pol&iacute;tico, debemos considerar adem&aacute;s    la actuaci&oacute;n de los partidos en el interior de las universidades en forma    indirecta, por medio de los grupos sindicales u otras agrupaciones de docentes,    de estudiantes y de funcionarios t&eacute;cnicoadministrativos.</font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">Estos factores,    a lo largo de la historia, han llevado a plantear la autonom&iacute;a universitaria,    sobre todo en los pa&iacute;ses de habla hispana, como una defensa a la intromisi&oacute;n    de influencias que tienen por objeto impedir, directa o indirectamente, la funci&oacute;n    sustantiva de la universidad, que es el libre an&aacute;lisis e investigaci&oacute;n    de todas las ideas y pensamientos, su expresi&oacute;n p&uacute;blica y su ense&ntilde;anza    ordenada a los estudiantes. </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">Esta limitaci&oacute;n    del ejercicio de la libertad de pensamiento puede ocurrir directamente por factores    como la intervenci&oacute;n militar y religiosa en una universidad, o bien por    medios indirectos, como la manipulaci&oacute;n de las instituciones con fines    pol&iacute;ticos y su paralizaci&oacute;n por movimientos ajenos a la vida universitaria.    </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">Asimismo, en los    &uacute;ltimos veinticinco a&ntilde;os, el Estado se ha atribuido la nueva funci&oacute;n    de la evaluaci&oacute;n de las universidades en cuanto a la formaci&oacute;n    de los estudiantes, a la producci&oacute;n de conocimiento y, sobre todo, en    cuanto al uso de los recursos, pudiendo resultar de ello un aumento en la asignaci&oacute;n    de tales recursos o, como usualmente ocurre, una reducci&oacute;n de los mismos,    a pesar de que cada vez los presupuestos universitarios son menos suficientes    para desarrollar las funciones acad&eacute;micas fundamentales. </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">En la actualidad,    en algunas universidades de car&aacute;cter religioso se han llegado a prohibir    temas de investigaci&oacute;n y estudio, no s&oacute;lo en las ciencias sociales    y humanas, sino tambi&eacute;n en el &aacute;mbito tecnol&oacute;gico, como    es el caso de la gen&eacute;tica y la biotecnolog&iacute;a. </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">&iquest;Cu&aacute;les    han sido entonces los puntos cr&iacute;ticos de la autonom&iacute;a universitaria    a lo largo de la historia? Muchos coincidimos en que un punto cr&iacute;tico    importante lo ha constituido el factor econ&oacute;mico. La autonom&iacute;a    permite a las universidades demandar la asignaci&oacute;n de subsidios para    su adecuado funcionamiento, lo cual se torna cr&iacute;tico si tal subsidio    no se administra eficientemente y con transparencia por parte del gobierno universitario.    La carencia de fondos p&uacute;blicos se ve agravada por la presi&oacute;n demogr&aacute;fica    que demanda el crecimiento de la matr&iacute;cula estudiantil. </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">El Estado considera    que las universidades deben rendir cuentas del uso que hacen de los recursos    p&uacute;blicos, y cada vez m&aacute;s se observa la presi&oacute;n estatal    para que sean los &oacute;rganos del Estado los que realicen permanentemente    auditor&iacute;as a las cuentas p&uacute;blicas de la Universidad, en aras de    la transparencia, de la eficiencia y del logro de cambios sustanciales en sus    din&aacute;micas institucionales. Lo anterior impacta m&aacute;s a aquellas    universidades que se han encerrado en sus muros, sin asimilar en forma cr&iacute;tica    los cambios sustantivos que traen consigo la sociedad del conocimiento, las    tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la llegada de un nuevo orden mundial    y econ&oacute;mico. </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">Otro punto cr&iacute;tico    de la autonom&iacute;a universitaria es que, bajo la sombra de la misma, los    universitarios expresan su inconformidad, su malestar con pol&iacute;ticas internas    o sociales, rebasando el &aacute;mbito de la propia universidad, lo que ocasiona    que las universidades sean vistas como fuente de conflicto social, al provocar    des&oacute;rdenes internos y alteraciones del orden social de un pa&iacute;s.    </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">La interpretaci&oacute;n distorsionada del valor    de la autonom&iacute;a ha influido en las actitudes de ciertos sectores de la    administraci&oacute;n universitaria, provocando procesos ineficientes, burocratizados    y poco transparentes; en otros casos, como el del sector estudiantil, dicha    distorsi&oacute;n ha contribuido a aplicarle al espacio universitario, merced    a la autonom&iacute;a, una condici&oacute;n de extraterritorialidad, lo que    se ha expresado, por ejemplo, cuando se impide que ingrese la polic&iacute;a    al <i>campus</i> universitario. </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">M&aacute;s recientemente,    otro elemento cr&iacute;tico lo constituye la dimensi&oacute;n mercadol&oacute;gica    de la prestaci&oacute;n de servicios universitarios, que desde la segunda mitad    del siglo XX se fue haciendo presente en las instituciones p&uacute;blicas,    en virtud del cada vez m&aacute;s reducido financiamiento estatal. La b&uacute;squeda    de recursos en el &aacute;mbito del mercado de bienes y servicios pas&oacute;    a ser considerada como un mecanismo que expresa la inserci&oacute;n de las universidades    en la sociedad, de modo que los gobiernos, al reducir o no aumentar las dotaciones    financieras, empujan a las universidades a aumentar la prestaci&oacute;n de    servicios que obtengan valor en el mercado. Esta situaci&oacute;n puede debilitar    la autonom&iacute;a universitaria, pues los intereses empresariales son distintos    de los acad&eacute;micos, como ocurre, por ejemplo, con el inmediatismo en la    aplicaci&oacute;n de la propiedad intelectual sobre los resultados de investigaciones    realizadas para la empresa privada. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face=" Verdana">El desaf&iacute;o    m&aacute;s reciente para la educaci&oacute;n superior y las universidades es    que, en 1996, el Acuerdo General sobre Comercio de Servicios (GATS, por sus    siglas en ingl&eacute;s) incluy&oacute; a la educaci&oacute;n, particularmente    a la educaci&oacute;n superior, como un servicio comercializable. Bajo la falsa    premisa de que la educaci&oacute;n es un servicio econ&oacute;mico, los gobiernos    de ciertos pa&iacute;ses est&aacute;n exigiendo a la Organizaci&oacute;n Mundial    del Comercio (OMC) que obligue a todos los pa&iacute;ses a abrir sus &#8220;mercados    educacionales&#8221; a la competencia internacional. Para ellos, la ense&ntilde;anza    superior deber&iacute;a ser un servicio ofrecido por empresas diversas, de pa&iacute;ses    diversos, de modo que el alumno/consumidor escoja su proveedor, como se hace    con cualquier mercanc&iacute;a transnacional. </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">En este nuevo contexto,    &iquest;cu&aacute;l es la situaci&oacute;n de la autonom&iacute;a universitaria    frente a un nuevo orden mundial y econ&oacute;mico que empeque&ntilde;ece a    los estados con macro pol&iacute;ticas de ajuste estructural, apart&aacute;ndolos    de funciones sociales sustantivas como la salud y la educaci&oacute;n; que promueve    la liberalizaci&oacute;n progresiva del comercio de bienes, servicios e inversiones,    y que en esa tendencia, aparte de romper las fronteras nacionales, se prepara    para romper las fronteras de la libertad acad&eacute;mica y de la autonom&iacute;a    misma en las universidades? </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">Al respecto cabe    anotar que el principio de la libertad acad&eacute;mica concierne a cada uno    de los profesores, investigadores y estudiantes, mientras que la autonom&iacute;a    concierne a la universidad, en cuanto instituci&oacute;n. Ambos conceptos constituyen    derechos, pero a su vez implican deberes que pueden ser resumidos en la responsabilidad    social, que obliga tanto a la universidad como a cada uno de sus miembros. </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">La responsabilidad    de las universidades se expresa por el deber que cada instituci&oacute;n tiene    de respetar sus obligaciones colectivas, por ejemplo, el respeto a la calidad,    la &eacute;tica, la equidad y la tolerancia; obligaciones de elaborar y mantener    reglas de exigencia de naturaleza cient&iacute;fica y administrativa, de implementar    mecanismos de rendici&oacute;n de cuentas a la sociedad, mecanismos de autoevaluaci&oacute;n    y control, as&iacute; como de evaluaci&oacute;n por pares externos, y de exponer    su gesti&oacute;n de modo transparente. </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">Por otro lado,    las universidades deben explicitar pol&iacute;ticas y estrategias institucionales    que permitan incidir positivamente en las diferentes dimensiones de la responsabilidad    social, tales como la contribuci&oacute;n para la inclusi&oacute;n social de    hombres y mujeres, de todas las razas y edades, en el acceso a las oportunidades    de bienestar y desarrollo humano integral; la contribuci&oacute;n para el desarrollo    econ&oacute;mico y social, y la contribuci&oacute;n para el mejoramiento del    medio ambiente, de la producci&oacute;n art&iacute;stica y del patrimonio cultural    y natural. </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">En un ejercicio    inteligente y responsable de su autonom&iacute;a, las universidades deben constituirse    en organismos que generen un examen cr&iacute;tico, no sesgado, de las realidades    naturales, pol&iacute;ticas, sociales, culturales y econ&oacute;micas de su    pa&iacute;s y su sociedad, y de los logros o limitaciones en sus avances hacia    un desarrollo estrat&eacute;gico. Esta visi&oacute;n objetiva permite distinguir    los valores y las necesidades profundas y trascendentales de una sociedad, diferenci&aacute;ndolas    de las urgencias coyunturales o pol&iacute;ticas de un gobierno; a su vez, las    universidades ejercen un papel pertinente y relevante que les otorga solvencia    acad&eacute;mica ante los ojos de una sociedad que con sus impuestos las sostienen.    </font></p>     <p><font size="2" face=" Verdana">Vemos entonces    que la autonom&iacute;a, m&aacute;s que un mito fundante, permanece a trav&eacute;s    de la historia como un elemento vital de la identidad universitaria. La Magna    Charta Universitatum, editada hace 14 a&ntilde;os en ocasi&oacute;n del centenario    de la Universidad de Bolonia, declar&oacute; que: </font></p>     <blockquote>       <p><font size="1" face=" Verdana">La Universidad es, en el seno de las sociedades      diversamente organizadas y en virtud de las condiciones geogr&aacute;ficas      y del peso de la historia, una instituci&oacute;n aut&oacute;noma que, de      modo cr&iacute;tico, produce y transmite la cultura a trav&eacute;s de la      investigaci&oacute;n y de la ense&ntilde;anza. Para abrirse a las necesidades      del mundo contempor&aacute;neo, ella debe ser, en su esfuerzo de investigaci&oacute;n      y de ense&ntilde;anza, independiente de cualquier poder pol&iacute;tico, econ&oacute;mico      e ideol&oacute;gico.</font></p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face=" Verdana"><a name="unas"></a>*    Secretario General del Consejo Superior Universitario Centroamericano </font></p>      ]]></body>
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