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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ense&ntilde;ar en la sociedad del conocimiento. La educaci&oacute;n en la era de la inventiva</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Tiburcio Moreno Olivos*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Andy Hargreaves. Barcelona, Octaedro (Colecci&oacute;n Repensar la Educaci&oacute;n), 2003, 244 pp.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Profesor e investigador en la Universidad Aut&oacute;noma del Estado de Hidalgo,</i> <a href="mailto:tiburcio34@hotmail.com">tiburcio34@hotmail.com</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta obra trata de la naturaleza y significaci&oacute;n de la sociedad del conocimiento, del mundo en que los docentes hacen su trabajo. En ella, el autor sostiene que los docentes deben preparar a sus estudiantes para que cuenten con las mayores posibilidades de &eacute;xito en la econom&iacute;a del conocimiento, como una forma de lograr su propia prosperidad y la de otros, y como una cuesti&oacute;n de justicia e inclusi&oacute;n al hacer que estas oportunidades sean accesibles para los estudiantes de todas las razas, procedencias sociales y capacidades de partida. La prosperidad del planeta depende de nuestro ingenio, de nuestra capacidad para aprovechar y desarrollar nuestra inteligencia colectiva respecto a los atributos centrales de la econom&iacute;a del conocimiento, entre los que se encuentran: inventiva, creatividad, resoluci&oacute;n de problemas, cooperaci&oacute;n, flexibilidad, la capacidad para desarrollar redes, la habilidad para hacer frente al cambio y el compromiso con el aprendizaje a lo largo de la vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda esta obra constituye una herramienta fundamental para comprender el papel que el profesorado est&aacute; llamado a desempe&ntilde;ar en la llamada sociedad del conocimiento &#151;seg&uacute;n Hargreaves, es m&aacute;s apropiado hablar de la sociedad del aprendizaje&#151;, en una era marcada por la incertidumbre, la complejidad y el riesgo, en la que destacan las ambig&uuml;edades de la globalizaci&oacute;n, las econom&iacute;as flexibles y el cambio r&aacute;pido, que nos alertan acerca de las amenazas, pero que nos invitan a aprovechar las oportunidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la primera parte de la obra el autor sostiene que ense&ntilde;ar para la sociedad del conocimiento exige educar para la creatividad, pero reconoce que existen dificultades para hacer de la ense&ntilde;anza una verdadera profesi&oacute;n de aprendizaje, pues al tiempo que dicha sociedad anhela cada vez m&aacute;s altos niveles de aprendizaje y ense&ntilde;anza, ha sometido al profesorado a ataques p&uacute;blicos; ha erosionado la autonom&iacute;a de su criterio y sus condiciones de trabajo; ha causado epidemias de estandarizaci&oacute;n y sobrerregulaci&oacute;n, y ha propiciado maremotos de renuncias y jubilaciones anticipadas, crisis de vocaci&oacute;n y falta de l&iacute;deres apasionados y capaces. De aqu&iacute; que Hargreaves se refiera a la ense&ntilde;anza como una profesi&oacute;n parad&oacute;jica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para este experto en el cambio educativo, actualmente los docentes se encuentran encerrados en un tri&aacute;ngulo de intereses e imperativos en competencia: ser catalizadores de la sociedad del conocimiento y de todas las oportunidades y la prosperidad que promete traer; ser los contrapuntos de la sociedad del conocimiento y sus amenazas a la inclusi&oacute;n, la seguridad y la vida p&uacute;blica; ser v&iacute;ctimas de la sociedad del conocimiento en un mundo en el que las crecientes expectativas en la educaci&oacute;n se encuentran con soluciones estandarizadas, proporcionadas con el costo m&iacute;nimo. Estas tres fuerzas, sus interacciones y efectos, est&aacute;n conformando la naturaleza de la ense&ntilde;anza, a lo que significa ser docente y a la viabilidad de la ense&ntilde;anza como una profesi&oacute;n en la sociedad del conocimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escritores y dise&ntilde;adores de pol&iacute;ticas, de ideolog&iacute;as muy diferentes, cada vez coinciden m&aacute;s en que un sistema educativo p&uacute;blico fuerte y mejorado es esencial para producir una vigorosa econom&iacute;a del conocimiento y para permitir a las comunidades y los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres que participen en ella en vez de ser marginados por ella. La clave para una econom&iacute;a del conocimiento fuerte no es simplemente que la gente pueda acceder a la informaci&oacute;n, sino lo bien que sepa procesar esta informaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como catalizadores de la sociedad del conocimiento, los docentes necesitan construir un nuevo profesionalismo, cuyos rasgos principales son: promover el aprendizaje cognitivo profundo; aprender a ense&ntilde;ar de modos que no les fueron ense&ntilde;ados; comprometerse con el aprendizaje profesional continuo; trabajar y aprender en grupos colegiales; tratar a las familias de sus estudiantes como socios en el aprendizaje; desarrollar y partir de la inteligencia colectiva; construir una capacidad para el cambio y el riesgo y promover la confianza en los procesos. Por lo tanto, los docentes de hoy necesitan estar comprometidos e implicarse continuamente en proseguir, actualizar, controlar y revisar su propio aprendizaje profesional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, para el codirector del Centro Internacional para el Cambio Educativo en el Instituto para Estudios en Educaci&oacute;n de Ontario en la Universidad de Toronto (Canad&aacute;), no basta con preparar a los estudiantes para la sociedad del conocimiento se debe ense&ntilde;ar m&aacute;s all&aacute; de &eacute;sta, &iquest;qu&eacute; significa esto?, significa que los docentes no deber&iacute;an ser simples catalizadores de la econom&iacute;a del conocimiento, sino tambi&eacute;n contrapuntos esenciales a &eacute;sta: construyendo y preservando la democracia p&uacute;blica y comunal que va en paralelo a la sociedad del conocimiento y que tambi&eacute;n est&aacute; siendo puesta en peligro por ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los docentes que ense&ntilde;an m&aacute;s all&aacute; de la sociedad del conocimiento desarrollan no s&oacute;lo el capital intelectual de sus estudiantes, sino tambi&eacute;n su capital social: la habilidad para formar redes, forjar relaciones y contribuir, a la vez que extraer, a los recursos humanos de la comunidad y de la sociedad en general. El capital social da apoyo al aprendizaje, lo alimenta, encuentra un desahogo y un objetivo para &eacute;ste. Desarrollarlo es algo esencial en educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Hargreaves, ense&ntilde;ar m&aacute;s all&aacute; de la sociedad del conocimiento significa desarrollar una identidad cosmopolita que pueda construir cadenas de preocupaci&oacute;n por aquellos que no est&aacute;n a la vista, pero que nunca deber&iacute;an estar lejos de nuestra mente. Este mandato moral implica que los docentes presten atenci&oacute;n no s&oacute;lo a su aprendizaje profesional continuo, sino tambi&eacute;n a su desarrollo personal y profesional. El desarrollo profesional significa algo m&aacute;s que aprender conocimientos y habilidades; a trav&eacute;s de &eacute;ste los docentes construyen car&aacute;cter, madurez y otras virtudes en s&iacute; mismos y en los dem&aacute;s, con lo que convierten a las escuelas en comunidades morales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ense&ntilde;ar m&aacute;s all&aacute; de la sociedad del conocimiento, por lo tanto, significa desarrollar nuevas y mejores relaciones con otros adultos, a la vez que con los ni&ntilde;os. Esto es mucho m&aacute;s que aprender a trabajar en equipos colaborativos a corto plazo, que se deshacen cuando termina la presi&oacute;n y se ha acabado la tarea. Ense&ntilde;ar m&aacute;s all&aacute; de la econom&iacute;a del conocimiento tambi&eacute;n significa que los docentes trabajen juntos en grupos de colaboraci&oacute;n a largo plazo; que se comprometan y se desaf&iacute;en entre s&iacute;, como una comunidad profesional preocupada que est&aacute; lo suficientemente segura como para soportar la incomodidad que crea el desacuerdo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vivimos en un mundo desequilibrado de creciente intolerancia, individualismo, exclusi&oacute;n e inseguridad. Ser docente que sea contrapunto de la sociedad del conocimiento, por tanto, significa preocuparse del car&aacute;cter a la vez que de los resultados, del aprendizaje emocional a la vez que del aprendizaje cognitivo, del desarrollo personal y profesional a la vez que del aprendizaje profesional, de la vida de grupo a la vez que del trabajo en grupo, del cuidado adem&aacute;s de la cognici&oacute;n, de preservar la continuidad y la seguridad a la vez que se promueve el riesgo y el cambio. Significa desarrollar el capital social, establecer los fundamentos emocionales de la democracia, y crear el germen de la identidad cosmopolita. Ense&ntilde;ar m&aacute;s all&aacute; de la econom&iacute;a del conocimiento significa estar en una profesi&oacute;n reinventada que no s&oacute;lo proporciona valores, sino que est&aacute; dirigida por valores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta obra &#151;en la que Hargreaves cuenta con la colaboraci&oacute;n de algunos de sus colegas especialistas en el cambio y la mejora de la educaci&oacute;n&#151; se plantea la cuesti&oacute;n de ense&ntilde;ar a pesar de la sociedad del conocimiento. Docentes y escuelas, que deber&iacute;an ser los catalizadores y contrapuntos en la sociedad del conocimiento, demasiado a menudo son las v&iacute;ctimas de &eacute;ste. Son v&iacute;ctimas de la debilitaci&oacute;n del estado del bienestar, de las familias desestructuradas de los estudiantes, del apoyo restringido a la educaci&oacute;n p&uacute;blica, de una inacabable microgesti&oacute;n por parte de burocracias coactivas, y de discursos despreciativos de culpa y verg&uuml;enza que repercuten negativamente en la autoestima del profesorado. Se lanza un alegato bien sustentado contra lo que denominan fundamentalismo del mercado y sus efectos perniciosos para la educaci&oacute;n p&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los maestros como v&iacute;ctimas de la sociedad del conocimiento preparan al alumnado para que memorice un aprendizaje estandarizado; aprenden a ense&ntilde;ar tal como se les dice que lo hagan; la formaci&oacute;n permanente est&aacute; centrada en las prioridades gubernamentales; trabajan m&aacute;s, aprenden solos; tratan a los padres como consumidores y productores de quejas; llevan a cambio un trabajo emocional en lugar de desarrollar su inteligencia emocional; responden al cambio impuesto con sumisi&oacute;n temerosa; no conf&iacute;an en nadie.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gran parte de la desilusi&oacute;n reciente con la ense&ntilde;anza, tal como se comenta en un apartado de esta obra, no es tanto el resultado del envejecimiento y el cansancio del profesorado, como de su propia reacci&oacute;n a la p&eacute;rdida de visi&oacute;n dentro del sistema educativo p&uacute;blico, y a la estrechez de miras cada vez m&aacute;s creciente en las finalidades. Estos docentes est&aacute;n desmoralizados porque se les han robado sus fines.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vivimos en un tiempo en que se necesita de nuevo una gran visi&oacute;n; un tiempo en que nuestra prosperidad y seguridad dependen de nuestra capacidad para desarrollar estudiantes y docentes que puedan comprender y sean capaces de implicarse en los espectaculares cambios sociales que provoca la sociedad del conocimiento actual, junto con sus consecuencias humanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras la estandarizaci&oacute;n y los cambios basados en reparaciones r&aacute;pidas parecen estar haciendo que la ense&ntilde;anza y el aprendizaje descarrilen, la emergencia de las comunidades profesionales de aprendizaje promete una forma de asegurar mejoras sostenibles a largo plazo en nuestras escuelas, sirviendo como agentes del cambio educativo. Pero las comunidades de aprendizaje son dif&iacute;ciles de crear. Presuponen y exigen cualidades de liderazgo y niveles de capacidad docente que no siempre est&aacute;n disponibles, especialmente en aquellas escuelas de comunidades pobres con largos legados de fracaso y desesperanza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este texto tambi&eacute;n contiene casos de escuelas secundarias que han sido exitosas en distintos distritos educativos de Canad&aacute; y Estados Unidos, se comentan los factores que han contribuido para hacer de estas escuelas centros innovadores, as&iacute; como los efectos nocivos que est&aacute; teniendo en algunas de ellas las pol&iacute;ticas de reforma estandarizada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, quisiera destacar que se trata de una obra rica en temas que se encuentran en el actual debate internacional con relaci&oacute;n al papel del profesorado en la sociedad del conocimiento. Todo parece indicar que ha llegado el momento de que se reconozca el derecho de todos a tener acceso a una educaci&oacute;n de calidad y a comprometerse con sus m&aacute;s altos niveles. Se requiere ingenio, creatividad, inversi&oacute;n e integridad, as&iacute; como identidad cosmopolita. Este el mensaje que el prestigioso investigador educativo nos deja en esta obra de gran valor pedag&oacute;gico.</font></p>      ]]></body>
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