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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Editorial: La trayectoria y posturas del Dr. Juan Ramón de la Fuente, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Editorial: La trayectoria y posturas del Dr. Juan Ram&oacute;n de la Fuente, Rector de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM)</b></font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente al proceso de auscultaci&oacute;n y ulterior designaci&oacute;n de rector en nuestra Universidad, para el periodo 2004&#45;2007, vale la pena, as&iacute; sea de forma somera, recoger algunos de los elementos que fueron esenciales en las definiciones de pol&iacute;tica institucional del periodo que termina, que ha sido fundamental para la vida universitaria. Estos cuatro a&ntilde;os del doctor Juan Ram&oacute;n de la Fuente como rector pueden analizarse desde tres fases diferentes: <i>a)</i> la del imperativo de solucionar el paro estudiantil; <i>b)</i> la de recuperaci&oacute;n y estabilizaci&oacute;n; <i>c)</i> la de proyecci&oacute;n de un nuevo orden institucional en diferentes temas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de que el paro estudiantil fue resuelto de forma dram&aacute;tica, tanto por su excesiva duraci&oacute;n, como por la nula posibilidad de encontrar una v&iacute;a negociada y dialogada para darle fin, la nueva rector&iacute;a de la UNAM inicia un proceso de reconstituci&oacute;n institucional, con el fin de despolarizar a la comunidad universitaria mediante di&aacute;logos directos y empezar as&iacute; a construir su propio liderazgo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los discursos del rector en el 2000 buscan recuperar la imagen desgastada de una universidad conflictiva, anteponiendo una de fortaleza acad&eacute;mica, con identidad hist&oacute;rica al servicio de las prioridades nacionales; se insiste en el papel central que juega la UNAM en la investigaci&oacute;n, en la calidad de su docencia, de su difusi&oacute;n cultural y de los servicios que provee a la sociedad toda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mediados de ese a&ntilde;o, la imagen de la UNAM empez&oacute; a recobrarse: se lleva a cabo el concurso de admisi&oacute;n sin contratiempos; vuelve a erigirse como la instituci&oacute;n m&aacute;s demandada para cursar estudios de bachillerato proped&eacute;utico y de licenciatura, y la excelencia de sus posgrados los revelan como fundamentales y en muchos casos &uacute;nicos. Al finalizar el 2000 el tema central deja de ser el conflicto y comienza a ser el financiamiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El panorama del financiamiento p&uacute;blico a la educaci&oacute;n superior se present&oacute; de forma muy alarmante durante ese a&ntilde;o y en las perspectivas para el siguiente. En las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX, la educaci&oacute;n superior fue considerada un segmento del presupuesto federal que estuvo sujeto a frecuentes recortes, dependientes de la contracci&oacute;n de los recursos, de eventuales negociaciones, o ubicados como complementarios para definir montos orientados a programas de financiamiento extraordinarios, pero de ninguna manera como un sector que deber&iacute;a ser atendido de forma prioritaria por parte de los gobiernos en turno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta realidad permiti&oacute; a la rector&iacute;a del doctor de la Fuente ponerse al frente de la negociaci&oacute;n financiera del subsistema de universidades p&uacute;blicas y de la propia universidad nacional, y definir una postura contraria a los esquemas de financiamiento sustentados en la l&oacute;gica del mercado, para ubicar a la universidad p&uacute;blica como una prioridad recobrada y una instituci&oacute;n de trascendencia nacional, frente a las privadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue un acontecimiento ins&oacute;lito seguir con detalle el debate que se abri&oacute;, a partir de entonces, entre diversos funcionarios de la UNAM y el mismo rector, en contra de la Subsecretar&iacute;a de Educaci&oacute;n Superior y de la misma Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica, o entre diversos rectores en torno a la vigencia de la educaci&oacute;n p&uacute;blica, la virtualizaci&oacute;n de la universidad, la calidad de la ense&ntilde;anza universitaria frente a la t&eacute;cnica, la defensa de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y el derecho al aumento a las partidas presupuestales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La siguiente etapa, que dur&oacute; de 2001 a 2002, se concentr&oacute; en la discusi&oacute;n del proceso de reforma y de los cambios en la UNAM, sobre todo en la constituci&oacute;n de una Comisi&oacute;n del Consejo Universitario para la organizaci&oacute;n del Congreso, que dura hasta la fecha. Lo m&aacute;s significativo, sin embargo, fue el reencauzamiento de la vida institucional para recobrar la legitimidad da&ntilde;ada y hacer valer un liderazgo completo. El balance general del rector, en esta fase, fue as&iacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestra pluralidad se hab&iacute;a convertido en una polaridad, por lo cual hab&iacute;a que intentar esta restituci&oacute;n del tejido social y encontrar mecanismos que nos permitieran superar esos enormes enconos para restituir un ambiente de pluralidad &#91;...&#93; La incursi&oacute;n policial represent&oacute; una enorme frustraci&oacute;n por no haber podido en esos momentos encontrar una salida mediante el di&aacute;logo, democr&aacute;tica y m&aacute;s propia de una instituci&oacute;n universitaria; yo dir&iacute;a que la frustraci&oacute;n para todos fue alta &#91;...&#93; En el momento en que se recompuso el tejido social recomenz&oacute; un gran impulso a la vida acad&eacute;mica. La UNAM restableci&oacute; su presencia nacional e internacional; volvi&oacute; a ser el espacio para discutir y dirimir los grandes problemas nacionales y para el libre intercambio de ideas.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las asignaturas pendientes son las relacionadas con las grandes reformas estructurales administrativa, jur&iacute;dica y acad&eacute;mica. Sin embargo, se sentaron las bases para avanzar en este sentido y se privilegiaron los consensos sobre decisiones que pudieran ser verticales, porque el riesgo de volver a polarizar la Universidad era, a mi juicio, muy alto.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Independientemente de qui&eacute;n encabece la Universidad, ser&iacute;a importante avanzar sobre las bases construidas; los esfuerzos realizados han tenido consecuencias positivas para la instituci&oacute;n. Una de ellas es haber incorporado al equipo de colaboradores a universitarios muy distinguidos que por razones de su ideolog&iacute;a hab&iacute;an tenido pocas posibilidades de participar en la toma de decisiones. Sigo y seguir&eacute; apoyando a aquellos colaboradores que proviniendo de ideolog&iacute;as diversas han mostrado gran solvencia acad&eacute;mica, gran responsabilidad y, sobre todo, capacidad de anteponer los intereses de la Universidad a los de otro tipo, ya sea de partido pol&iacute;tico o de alg&uacute;n grupo de la sociedad civil organizada <i>(La Jornada,</i> 22 de octubre de 2003, p. 2).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de entonces, los grandes temas de debate planteados durante la rector&iacute;a, en esta nueva etapa, son los siguientes:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;<i>Pol&iacute;tica acad&eacute;mica.</i> Para el rector, la sociedad mexicana ha recobrado la confianza en la Universidad, por sus incursiones en aspectos clave de la agenda nacional, en donde los expertos universitarios han dado luz, si no a la soluci&oacute;n, s&iacute; al planteamiento de muchas alternativas a problemas que se presentan en M&eacute;xico, bas&aacute;ndose en su propia Ley Org&aacute;nica, cuyo art&iacute;culo I mandata a la misma a colaborar en la soluci&oacute;n de los problemas nacionales. La universidad &#151;afirmaba el rector&#151; est&aacute; en la agenda nacional de manera natural, porque aqu&iacute; est&aacute;n los grandes expertos que con frecuencia son quienes le permiten a la naci&oacute;n tener respuesta a los problemas asociados con la actividad pol&iacute;tica, jur&iacute;dica, constitucional, ambiental o de salud.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con ello, dec&iacute;a, la Universidad hace pol&iacute;tica, pero, desde la academia, una pol&iacute;tica para defender los principios y las convicciones que son propias de los universitarios: el laicismo en la educaci&oacute;n, el compromiso del Estado con ella, la importancia que tiene la investigaci&oacute;n y la cultura.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;<i>Relaciones con el gobierno.</i> La controversia entre la Universidad y el gobierno fue asumida por el rector de forma expl&iacute;cita y directa, sobre todo alrededor del tema financiero y de la demanda social, en el sentido de que el crecimiento de la misma tender&iacute;a a ejercer una presi&oacute;n sobre el sistema de educaci&oacute;n media superior, por lo que, de no aumentar los recursos para la ampliaci&oacute;n de la oferta educativa, podr&iacute;a anticiparse una verdadera "bomba social".</font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El rector afirm&oacute; que frente a este problema el gobierno "maquillaba" las cifras, y que en ese sentido "hab&iacute;a diferencias conceptuales de fondo, no de forma". Y as&iacute;, declar&oacute; que la relaci&oacute;n:</font></p> 	      <blockquote> 	        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es dif&iacute;cil, lo es en muchos aspectos porque tenemos puntos de vista divergentes. Pero debo decir que ha sido respetuosa. Creo que ha habido este elemento de respeto hacia la Universidad, que me parece importante destacar.</font></p> 	        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero se dificulta a veces, cuando precisamente los puntos de vista de la Universidad difieren de los puntos de vista oficiales. He tratado de que estas diferencias no se lleven nunca a los planos personales sino que realmente sirvan para nutrir, en todo caso, un debate que puede ser positivo. &#91;Son&#93; conceptuales, instrumentales, pero no son diferencias personales. Debemos tener la madurez suficiente como sociedad para poder aceptar que estas diferencias est&aacute;n en otro plano. Necesitamos encontrar en esas pol&iacute;ticas, que no existen en este momento, mecanismos donde las cifras puedan ser confiables, auditables, para ya no estar discutiendo sobre cifras sino sobre programas. Son los pasos que creo que no se han dado, que ser&iacute;a muy oportuno que se dieran en el corto plazo para que las cosas se movieran con un poco m&aacute;s de celeridad, porque llevamos tres a&ntilde;os del actual gobierno y es necesario pasar del discurso de la importancia de la educaci&oacute;n, que est&aacute; presente, a hechos m&aacute;s concretos que permitan verdaderamente establecer alianzas y acciones conjuntas, pero para ello los planteamientos deben hacerse sobre una base m&aacute;s confiable de la que en este momento todav&iacute;a tenemos <i>(Campus Milenio,</i> jueves 2 de octubre de 2003, p. 4).</font></p>       </blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;<i>Pol&iacute;tica de Estado.</i> El rector insisti&oacute; en la necesidad de contar en el pa&iacute;s con una pol&iacute;tica de Estado que tenga como eje una estrategia de largo plazo y la sustentabilidad de un modelo de financiamiento que tome en cuenta fen&oacute;menos sociales innegables en nuestro pa&iacute;s: el empobrecimiento de la poblaci&oacute;n estudiantil, como parte del fen&oacute;meno del empobrecimiento de las clases medias, y la falta de desarrollo que se observa en los sectores tradicionalmente marginados, por lo que las colegiaturas no resuelven el problema del financiamiento. Esta postura fue presentada para contrastar con las concepciones de una educaci&oacute;n subordinada a intereses econ&oacute;micos, por la b&uacute;squeda del lucro mayor y de una productividad estrictamente econ&oacute;mica.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;<i>Reforma interna universitaria.</i> Desde la respuesta de la universidad para responder a los intereses de la sociedad, la UNAM propici&oacute; la construcci&oacute;n de nuevos campus en Michoac&aacute;n, Quer&eacute;taro y Cuernavaca, y ha abierto algunos con modalidades novedosas, como es el caso del Centro de Alta Tecnolog&iacute;a en Tlaxcala y de los nuevos centros en Yucat&aacute;n. Se pretende crecer en el posgrado y no en el campus de la ciudad de M&eacute;xico o en las unidades multidisciplinarias, no repetir carreras, y enriquecer la oferta educativa con nuevas carreras y nuevas opciones.</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, el rector plante&oacute; poner el acento en una <i>reforma normativa,</i> dado que el modelo centralista de la administraci&oacute;n universitaria se muestra totalmente obsoleto, y como un sistema que ha rebasado a la realidad universitaria y hace necesaria una descentralizaci&oacute;n a fondo donde puedan transferirse atribuciones y responsabilidades a las instancias locales. El Estatuto del Personal Acad&eacute;mico tampoco responde ya a la realidad de la Universidad actual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A su vez, la iniciativa de una <i>reforma acad&eacute;mica interna</i> fue planteada por el rector desde una visi&oacute;n de mediano y largo plazo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El riesgo de la polaridad est&aacute; presente pr&aacute;cticamente en todas las decisiones trascendentes que se toman en la Universidad. A m&iacute; algunas veces me preguntan, &iquest;por qu&eacute; no han avanzado m&aacute;s r&aacute;pido en la reforma? Porque he preferido ir m&aacute;s despacio y tratar de construir consensos sobre los temas cr&iacute;ticos, que avanzar con mayor rapidez aumentando el riesgo de la polaridad de la Universidad. Se camina por un hilo muy delgado y la disyuntiva que tiene uno que enfrentar cotidianamente es tratar de encontrar el equilibrio que permita que las cosas no se paralicen, pero que no se rompa la posibilidad de alcanzar el consenso <i>(Campus Milenio,</i> jueves 2 de octubre de 2003, p. 4). &#91;Y en otro momento, lo siguiente:&#93; El Consejo Universitario ha trabajado con cautela en la construcci&oacute;n de consensos para evitar el riesgo de polaridad y de confrontaci&oacute;n que aumenten la vulnerabilidad no s&oacute;lo de la UNAM, sino del proyecto de la universidad p&uacute;blica <i>(Proceso,</i> n&uacute;m. 1405, 5 de octubre de 2003, p. 16).</font></p> 	</blockquote>  	     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 6 de noviembre de 2003, la    Junta de Gobierno decidi&oacute; designar al doctor Juan Ram&oacute;n de la    Fuente como rector para el periodo que se extiende a 2007.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Axel Didriksson     <br>     noviembre de 2003</i></font></p>      ]]></body>
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