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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El financiamiento de la educaci&oacute;n superior</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema de la demanda social hacia la educaci&oacute;n superior volvi&oacute; a ser, como todos los a&ntilde;os, un motivo de debate, pero adquiri&oacute; connotaciones dram&aacute;ticas porque tuvo que ver con el suicidio de j&oacute;venes rechazados y porque se produjo una reacci&oacute;n tan fuerte como necesaria de algunos protagonistas de la vida universitaria, entre ellas, de forma contundente, la del rector de la UNAM, Juan Ram&oacute;n de la Fuente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que se&ntilde;al&oacute; el rector caus&oacute; revuelo, sobre todo en la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica (SEP), porque puso el acento en el fondo del problema, esto es, en la falta de espacios para atender a los miles de j&oacute;venes que ven frustradas sus aspiraciones de educarse y seguirse formando, e indic&oacute; que solucionar este problema es una responsabilidad central del Estado y que, de continuar las cosas sin una soluci&oacute;n efectiva, este complejo problema podr&iacute;a volverse "potencialmente explosivo":</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debemos reconocer la magnitud de los problemas para tratar de incrementar las soluciones y que cada quien asuma la parte que le corresponde. Este es el camino por el cual debemos seguir avanzando, asumiendo la gravedad de los problemas y enfrent&aacute;ndolos, reconoci&eacute;ndolos; de nada sirve tratar de disimularlos, maquillar cifras o vender una imagen que no corresponde a la realidad. Es mucho mejor reconocer la magnitud de los problemas, hablarlos de manera frontal con toda la sociedad e instrumentar medidas hasta donde sea posible, para tratar de corregirlos y evitar que sigan acumul&aacute;ndose (S&iacute;ntesis de noticias, UNAM,15/08/03).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo que se refer&iacute;a el rector era a las cifras dadas a conocer por diversos funcionarios de la SEP, en donde ninguna cuadraba; lo mismo ocurre al revisar diversos documentos oficiales. Por ejemplo, en un reporte de la Agencia de Noticias de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) &#151;1 de septiembre de 2003&#151;, se menciona que la SEP habla de la existencia de 2 047 895 alumnos en educaci&oacute;n superior, cuando la misma AMC s&oacute;lo registra 1 940 000 alumnos. En 1990, tanto la ACM como la SEP coincid&iacute;an en las cifras; ahora ya no. Para el Consejo Nacional de Poblaci&oacute;n (CONAPO), la matr&iacute;cula en el 2000 era de 2 073 532 alumnos, es decir, 32 000 alumnos m&aacute;s. Tampoco coincidieron las cifras de la SEP y las de la Asociaci&oacute;n Nacional de Universidades e Instituciones de Educaci&oacute;n Superior; esta &uacute;ltima report&oacute; 217 549 alumnos menos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si se toman en cuenta las proyecciones realizadas por CONAPO al respecto, el problema se agranda, de acuerdo siempre con lo reportado por la AMC:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/peredu/v25n99/a1d1.jpg"></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/peredu/v25n99/a1d2.jpg"></font></p> 	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pron&oacute;sticos del CONAPO citados en su libro <i>La situaci&oacute;n demogr&aacute;fica en M&eacute;xico,</i> en 2000 &#91;...&#93; estimaban una matr&iacute;cula en el nivel superior de 2 620 552 alumnos en 2005, y de 3 062 670 alumnos en 2010 &#91;...&#93; Sin embargo, la SEP en el ciclo escolar 2002&#45;2003 da cuenta de una matr&iacute;cula de 2 236 791 estudiantes en el nivel superior; es decir, le faltar&iacute;an crear 383 761 nuevos lugares en tres a&ntilde;os para cumplir la meta, situaci&oacute;n que parece dif&iacute;cil, ya que en el pasado tard&oacute; cinco a&ntilde;os para alcanzar ese n&uacute;mero de nuevos lugares en la educaci&oacute;n superior (AMC, 2003).</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La respuesta de la SEP fue asegurar que la capacidad instalada del sistema era realmente suficiente para atender la demanda y que no se maquillaban cifras; que se hab&iacute;an creado ya 45 nuevas instituciones y que en el actual ciclo escolar se abrir&iacute;an otras 12 para atender a 195 000 estudiantes m&aacute;s. El subsecretario de Educaci&oacute;n Superior de la SEP lanz&oacute;, a su vez, la cr&iacute;tica hacia las instituciones de educaci&oacute;n superior, diciendo que el problema era que la demanda se orientaba hacia carreras saturadas, y propuso que &eacute;stas deber&iacute;an transparentar sus datos respecto a tasas de egreso, programas educativos, planta acad&eacute;mica y la calidad de su desempe&ntilde;o. Al respecto, las universidades informan regularmente, y env&iacute;an estos indicadores para conseguir recursos extraordinarios, precisamente, a la Subsecretar&iacute;a de Educaci&oacute;n Superior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, el rector de la UNAM indic&oacute; que se responder&iacute;a con cifras en la mano, y se dar&iacute;an a conocer algunas cifras que daban cuenta de la magnitud del problema y de su gravedad. La respuesta de la SEP fue convocar a la integraci&oacute;n de una comisi&oacute;n de trabajo conjunta entre la UNAM, la ANUIES y la misma Secretar&iacute;a para analizar el asunto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata, con todo y lo que pueda resultar de esta comisi&oacute;n, de una asignatura pendiente del subsistema de educaci&oacute;n media superior y superior, de una tremenda carga social que se ha transformado en un rezago educativo estructural, el cual, como lo se&ntilde;al&oacute; el rector de la UNAM, debe ser enfrentado con claridad y contundencia. El tema se ha analizado desde hace mucho tiempo por los investigadores educativos, y se sabe que la tasa bruta de escolarizaci&oacute;n en el pa&iacute;s es una de las m&aacute;s bajas entre los pa&iacute;ses la OCDE, respecto a varios de pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina; asimismo, la orientaci&oacute;n del gasto y de las pol&iacute;ticas educativas no han permitido superar la cantidad y calidad en el desempe&ntilde;o de los indicadores m&aacute;s importantes; incluso se presentan retrasos inadmisibles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En unos cuantos a&ntilde;os m&aacute;s el problema ser&aacute; may&uacute;sculo, debido a las tendencias de crecimiento del sector de poblaci&oacute;n del rango de edades relacionadas con los niveles de educaci&oacute;n media superior y superior. Las proyecciones muestran que se triplicar&aacute; el n&uacute;mero de j&oacute;venes y adultos en edad de cursar estos niveles, n&uacute;mero que ya es actualmente elevado.</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/peredu/v25n99/a1d3.jpg"></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/peredu/v25n99/a1d4.jpg"></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto se resiente en todos los sentidos. Durante el mismo periodo en el que ocurri&oacute; el debate que aqu&iacute; rese&ntilde;amos, la OCDE hab&iacute;a informado que el nivel de desarrollo educativo del pa&iacute;s se encontraba en el puesto 35 de entre 43 pa&iacute;ses, y que el informe de ese organismo mostraba "que M&eacute;xico no ha participado realmente en la expansi&oacute;n educativa que otros pa&iacute;ses est&aacute;n teniendo con &eacute;xito &#91;...&#93; Si se observa a los pa&iacute;ses con mejor desempe&ntilde;o, el valor que las sociedades dan a la educaci&oacute;n es clave para el progreso. Lo que m&aacute;s sorprende de M&eacute;xico no es s&oacute;lo el pobre rendimiento, sino que las expectativas de los estudiantes mexicanos han sido ahora traicionadas" (S&iacute;ntesis de noticias, UNAM, 3/06/03).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poco despu&eacute;s, en otro de sus informes, se se&ntilde;al&oacute; que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">44% de los estudiantes de 15 a&ntilde;os est&aacute;n en el nivel m&aacute;s bajo en lectura de comprensi&oacute;n, y que el gasto por estudiante de primaria representa una cuarta parte del promedio que erogan las otras naciones del organismo; es decir, 1 291 d&oacute;lares contra 4 381. En secundaria, el gasto equivale a un tercio (2 317 d&oacute;lares, contra 6 063) y en nivel superior casi la mitad (4 688 contra 6 571) (S&iacute;ntesis de noticias, UNAM, 17/09/03).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este es el resultado tambi&eacute;n de una pol&iacute;tica err&aacute;tica en cuanto a la inversi&oacute;n en educaci&oacute;n y en educaci&oacute;n superior, en donde las cifras tampoco cuadran. Primero en el informe presidencial, y luego en declaraciones del secretario de Educaci&oacute;n, se inform&oacute; que se invierte en educaci&oacute;n 6.8% del Producto Interno Bruto (PIB), desglosado de la siguiente manera: 4.5% por parte del gobierno federal, 1% proveniente de los estados y 1.3% del gasto privado. Con ello se ha asegurado de forma oficial que s&oacute;lo falta 1.2% para alcanzar la meta sexenal de 8% del PIB en educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con las cifras que aparecen en el Anexo del Tercer Informe respecto del gasto nacional p&uacute;blico en educaci&oacute;n, a partir de un tratamiento estad&iacute;stico a precios constantes de 1993 (v&eacute;anse cuadros anexos), se observa que el gasto federal total apenas pudo recuperarse en el 2000 respecto de las cifras alcanzadas en 1994, con una severa contracci&oacute;n de cinco a&ntilde;os. De 2000 a 2003, el incremento del gasto ha sido moderado, con ligeros incrementos a&ntilde;o con a&ntilde;o: de 61 272 millones de pesos (reiteramos, de 1993) a poco m&aacute;s de 72 700 millones. Sin embargo, cuando se revisan las cifras de incremento del gasto privado en educaci&oacute;n durante el mismo periodo, el cuadro es incre&iacute;blemente revelador: de ser &eacute;ste absolutamente irrelevante antes de 1995, a partir de entonces crece de forma extraordinaria hasta la actualidad, y se expande en t&eacute;rminos absolutos de 2 850 millones de pesos en 1995, hasta 19 930 millones en 2000. De 2000 a 2003 sigue creciendo, hasta alcanzar los 21 580 millones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diferentes resultados se expresan en las cifras anteriores. Primero, que el esfuerzo del gobierno federal no ha sido en realidad tan importante, pues de hecho, no se ha alcanzado el 5% del PIB al que se lleg&oacute; a principios de los ochenta. Segundo, que se ha mantenido la l&oacute;gica neoliberal de contraer el gasto federal, para trasladar el esfuerzo social en el gasto de los particulares, es decir el de todos nosotros, para el financiamiento de la educaci&oacute;n. Por &uacute;ltimo, a&ntilde;o con a&ntilde;o la participaci&oacute;n de la inversi&oacute;n de los estados y de la poblaci&oacute;n &#151;de nuevo, de <i>todos nosotros</i>&#151; es cada vez mayor, cuando deber&iacute;a ser lo contrario, puesto que la tarea educativa es una responsabilidad central del gobierno federal, y &eacute;ste, por mandato constitucional, debe garantizar para el conjunto de la poblaci&oacute;n una educaci&oacute;n gratuita, laica y de buena calidad, desde preescolar hasta posgrado.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Axel Didriksson</i></font></p>     ]]></body>
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