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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="4"><i>A modo de silabario: para leer a Michel Foucault</i></font></b></p>      	    <p align="center">&nbsp;</p> 	         <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Stella Quan Rossell*</font></b></p> 	     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="3">Selecci&oacute;n y notas de Nelson Minello Martini. M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico (Colecci&oacute;n Jornadas, 127), 1999, 356 pp.</font></b></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Investigadora del Centro de Estudios sobre la Universidad de la UNAM,</i> <a href="mailto:quan@servidor.unam.mx">quan@servidor.unam.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"&iquest;De d&oacute;nde viene que la verdad sea tan poco verdadera?" es uno de los tres ep&iacute;grafes de Foucault con que Nelson Minello rubrica la "Introducci&oacute;n" de su <i>Silabario;</i> un segundo es: "El discurso de la lucha no se opone al inconsciente; se opone al secreto" (p. 13). Como se sabe, Foucault muri&oacute; en 1984 sin haber cumplido sesenta a&ntilde;os (naci&oacute; en 1926 en la ciudad de Poitiers, a unos 340 kil&oacute;metros de Par&iacute;s); de entonces a la fecha se han publicado decenas de textos, biogr&aacute;ficos y bibliogr&aacute;ficos, tanto en Europa como en Am&eacute;rica Latina. S&oacute;lo editorial Siglo XXI hab&iacute;a publicado, para 1998, la vigesimosexta edici&oacute;n de <i>Las palabras y las cosas. Una arqueolog&iacute;a de las ciencias humanas</i> que, como se sabe, fue publicada por primera vez en Francia en 1966. <i>Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisi&oacute;n,</i> por su parte, hab&iacute;a tenido, para 1999, veintinueve ediciones en la misma editorial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Independientemente de cu&aacute;l sea la profesi&oacute;n del autor o autora, los ensayos basados en las propuestas de Foucault se siguen publicando; antrop&oacute;logos, psicoanalistas, educadores, feministas contin&uacute;an abrevando de sus obras, de sus palabras, de sus textos. Tal es la raz&oacute;n por la que esta rese&ntilde;a se publica en las presentes p&aacute;ginas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ni en t&eacute;rminos te&oacute;ricos ni metodol&oacute;gicos &#151;empieza diciendo Minello en las primeras l&iacute;neas de su <i>Silabario</i>&#151;<i>,</i> tiene Foucault una propuesta acabada, por lo que se hace necesario rastrear su pensamiento en sus obras, en las diversas entrevistas que sostuvo; sintetizar ese pensamiento, en consecuencia, es una tarea dif&iacute;cil de realizar en un espacio breve. Al mencionar la gran cantidad de escritos que existen sobre Foucault, adem&aacute;s del hecho de que pr&aacute;cticamente todos sus textos han sido publicados, Minello propone que es justamente en esta misma abundancia, aunque resulte parad&oacute;jico, donde se encuentra la dificultad para aprehender su pensamiento, ya que encontrar una sola cita suya obliga a la revisi&oacute;n de gran n&uacute;mero de materiales. A prop&oacute;sito, el autor menciona incluso una publicaci&oacute;n sobre Foucault en "monitos" publicada en Nueva York en 1997 (Chris Horrocs y Zoran Jevtic, <i>Introducing Foucault,</i> Nueva York, Totem Books).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es f&aacute;cil enamorarse de sus ideas, contin&uacute;a planteando el autor, ya que el pensamiento de Foucault es aparentemente, s&oacute;lo aparentemente, sencillo de aceptar de manera m&aacute;s o menos acr&iacute;tica, en la medida en que permite olvidar las mediaciones entre ese pensamiento y la historia concreta de cada una de nuestras sociedades. Por todo lo se&ntilde;alado, Nelson Minello emprende la tarea de preparar una obra en la que persigue dos objetivos: por una parte presentar de manera "m&aacute;s o menos breve" (tanto como esto es posible en un autor con las caracter&iacute;sticas se&ntilde;aladas; 356 p&aacute;ginas en el caso del <i>Silabario</i>) y en orden alfab&eacute;tico, las principales categor&iacute;as empleadas por Foucault, y por la otra, facilitar a los lectores tanto la ubicaci&oacute;n de sus textos como las traducciones de los mismos al castellano, o al ingl&eacute;s si &eacute;stas no existen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Minello busca y consigue, me parece, provocar el inter&eacute;s por consultar directamente las obras de Foucault, ya que al leer los fragmentos seleccionados, es dif&iacute;cil resistirse a ir a la obra misma y completar la lectura; el autor enfatiza que su libro para nada sustituye esta consulta y advierte que por la forma de reflexionar de Foucault no hay un solo texto suyo en el que se pueda encontrar una condensaci&oacute;n o una "esencia" de su pensamiento; aunque en la nota al pie de p&aacute;gina en la que lo afirma, Minello precisa que en las conferencias de su texto <i>La verdad y las formas jur&iacute;dicas</i> quiz&aacute; pueda encontrarse una sinopsis de algunas de sus preocupaciones te&oacute;ricas y metodol&oacute;gicas. Esta cita est&aacute; escrita con precauciones ya que <i>La verdad y las formas jur&iacute;dicas,</i> advierte, nunca fueron corregidas por Foucault.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El germen del <i>Silabario</i> se encuentra en las notas de los diversos cursos que Minello ha impartido sobre Foucault en la Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales de la UNAM, en la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana (Iztapalapa), en el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Aut&oacute;noma Benito Ju&aacute;rez de Oaxaca y, de manera prioritaria, en su lugar de trabajo habitual, El Colegio de M&eacute;xico en sus seminarios <i>Poder y dominaci&oacute;n</i> y <i>Sexualidad y g&eacute;nero.</i> Fueron las preguntas, las dudas, las sugerencias y comentarios de todos estos estudiosos, explica Minello, los que fueron dando forma a esta obra sobre Foucault a trav&eacute;s de sus propios textos.</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra est&aacute; dividida    en tres partes. En la primera, la "Introducci&oacute;n", el autor presenta el    entorno en el que se desarrolla la vida y obra de Michel Foucault ("Generalidades",    "Michel Foucault y su contexto", "Los intelectuales", "La filosof&iacute;a",    "Las historias", "Las vanguardias", "El plano hist&oacute;rico pol&iacute;tico");    en la segunda, en el <i>Silabario</i> en s&iacute;, Minello cita alfab&eacute;ticamente    las categor&iacute;as empleadas por Foucault tal como aparecen en sus propios    textos, a las que agrega notas o sugerencias de lecturas complementarias. En    la &uacute;ltima parte: "Su vida, sus obras, sus palabras", Minello muestra    los objetivos expl&iacute;citos de Foucault en cada uno de sus textos y cita    las fuentes consultables en ingl&eacute;s, como se coment&oacute;. En cuanto    a la traducci&oacute;n de textos no publicados en castellano, la autor&iacute;a    es suya.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algo m&aacute;s que Minello menciona como regla general es la carencia de contextuaci&oacute;n en los trabajos sobre Foucault, con unas cuantas excepciones; a esta carencia, comenta, contribuye Foucault mismo, ya que aunque hizo expl&iacute;cita su deuda con ciertos autores (Marx, Weber, Nietzche, Heidegger, Bataille, Dumezil, Hippolite, los m&uacute;sicos dodecaf&oacute;nicos), por una parte no gustaba de citar las fuentes de donde extrajo tal o cual idea, y por la otra, porque expl&iacute;citamente busc&oacute; evadirse de cualquier clasificaci&oacute;n que quisiera adjudic&aacute;rsele (pp. 17 y 18).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los aportes de Minello al conocimiento de Michel Foucault son m&uacute;ltiples; en su obra presenta no solamente las claves, una gu&iacute;a, un abecedario para ir profundizando en el pensamiento de Foucault, sino que tambi&eacute;n dibuja las grandes l&iacute;neas, algunos puntos espec&iacute;ficos y una bibliograf&iacute;a cuidadosamente comentada sobre la &eacute;poca intelectual y pol&iacute;tica en que Foucault obtuvo su formaci&oacute;n y desarroll&oacute; su obra. Sin tal conocimiento, como se sabe, ning&uacute;n autor o autora puede ser comprendido. Opto por transcribir el resumen de la "Introducci&oacute;n" elaborada por Minello, el contexto de los d&iacute;as y las obras de Michel Foucault:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo haber se&ntilde;alado las discontinuidades, la nueva visi&oacute;n de la historia, la importancia de la epistemolog&iacute;a y la historia de las ciencias, la fascinaci&oacute;n con las fenomenolog&iacute;as y la lucha que instauran los estructuralismos, la recurrencia a los fil&oacute;sofos irracionalistas como Nietzsche y Heiddeger, junto con un panorama pol&iacute;tico que pasa de una rep&uacute;blica parlamentaria a otra presidencialista y con ciertos rasgos autoritarios, la importancia de los procesos de descolonizaci&oacute;n &#45;en especial el de Argelia y la lucha contra la tortura&#45;, la ola de prosperidad econ&oacute;mica y el desencanto ante la pol&iacute;tica sovi&eacute;tica, que junto con otros factores contribuyen al cambio en el imaginario franc&eacute;s y en la vida intelectual. Michel Foucault recogi&oacute; de aqu&iacute; buena parte de sus propuestas (p. 64).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la segunda parte, el <i>Silabario</i> en s&iacute;, ilustro el m&eacute;todo seguido por el autor con uno de los temas cl&aacute;sicos de Foucault, el poder.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habr&iacute;a qu&eacute; ensayar el estudio del poder no a partir de los t&eacute;rminos primarios de la relaci&oacute;n, sino a la relaci&oacute;n en s&iacute; misma, pues es ella la que determina los elementos que la componen; m&aacute;s que preguntar a los sujetos ideales qu&eacute; es lo que ellos han podido ceder de si mismos o de sus poderes para dejarse dominar, es necesario buscar c&oacute;mo las relaciones de dominio pueden constituir a los sujetos. De la misma manera, m&aacute;s que buscar la forma &uacute;nica, el punto central desde el cual todas las formas de poder derivar&iacute;an por v&iacute;a de consecuencia o de desarrollo, es necesario hacerlas valer en su multiplicidad, sus diferencias, su especificidad, su reversibilidad, estudiarlas como relaciones de fuerza que se entrecruzan, se remiten unas a otras, convergen o se oponen y tienden a anularse. M&aacute;s que privilegiar a la ley como manifestaci&oacute;n de poder, ser&aacute; mejor localizar las diferentes t&eacute;cnicas de coacci&oacute;n que ponen en pr&aacute;ctica (p. 152) &#91;Foucault, <i>R&eacute;sum&eacute; des cours...,</i> 1989&#93;.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ejercicio del poder es un modo de acci&oacute;n de unos sobre otros, lo cual quiere decir, evidentemente, que no hay algo como el "Poder" o "cierto poder" que pudiera existir globalmente, en bloque o difusamente, concentrado o distribuido &#91;...&#93; el poder existe &uacute;nicamente en acto &#91;... De hecho lo que define una relaci&oacute;n de poder es un modo de acci&oacute;n que no act&uacute;a directa e inmediatamente sobre los otros, sino que act&uacute;a sobre su propia acci&oacute;n. Una acci&oacute;n sobre la acci&oacute;n, sobre acciones eventuales o concretas, futuras o presentes. Una relaci&oacute;n de violencia &#91;en cambio&#93; act&uacute;a sobre un cuerpo, sobre cosas: fuerza, doblega, quiebra, destruye; contiene todas las posibilidades &#91;...&#93; por el contrario, una relaci&oacute;n de poder se articula sobre dos elementos que le son indispensables para que sea justamente una relaci&oacute;n de poder: que el "otro", (aquel sobre el cual se ejerce) sea reconocido y permanezca hasta el final como sujeto de acci&oacute;n; y que se abra ante la relaci&oacute;n de poder todo un campo de respuestas, reacciones, efectos, invenciones posibles (p. 197) &#91;Foucault, 1982, "Omnes et singulatim: hacia una cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pol&iacute;tica", en <i>La cultura en M&eacute;xico,</i> 3 de noviembre&#93;.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &uacute;ltima parte del libro de Minello: "Su vida, sus obras, sus palabras", engarza tersamente con las dos anteriores; en ella el autor da cuenta, casi a&ntilde;o con a&ntilde;o a partir de 1926 &#45;fecha del nacimiento de Foucault&#45;, del entorno familiar: tradici&oacute;n universitaria, m&eacute;dicos; cat&oacute;licos practicantes; las escuelas donde estudia, su formaci&oacute;n, sus lecturas universitarias: Hegel, Marx, Heidegger, Nietzche, Becket, Maurice Blanchot, George Bataille y Robbe Grillet, Michel Butor, Roland Barthes, Claude Levy Strauss, los autores y obras que le produjeron la mayor impresi&oacute;n (Faulkner, Thomas Mann, <i>Bajo el volc&aacute;n</i> de Malcolm Lowry), sus carreras de psicolog&iacute;a y filosof&iacute;a, su especialidad en psicolog&iacute;a patol&oacute;gica, sus temas, sus obsesiones, las escuelas y los pa&iacute;ses donde posteriormente vivi&oacute; y ense&ntilde;&oacute;, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siempre atra&iacute;do por los estudios de medicina adem&aacute;s de los de filosof&iacute;a, trabaj&eacute; en el hospital de Saint&#45;Anne alrededor de 1955 &#91;...&#93; Tuve la oportunidad de observar todo aquello referente a las relaciones entre los m&eacute;dicos y los enfermos &#91;...&#93; Y en el fondo, mi preocupaci&oacute;n no fue tanto saber qu&eacute; es lo que suced&iacute;a en la cabeza de los enfermos sino, m&aacute;s bien, qu&eacute; es lo que ocurr&iacute;a entre los m&eacute;dicos y los enfermos &#91;...&#93; qu&eacute; es lo que ocurre detr&aacute;s de esos muros, de los reglamentos, los h&aacute;bitos, las limitaciones, la coerci&oacute;n, as&iacute; como la violencia que se puede encontrar en los hospitales psiqui&aacute;tricos &#91;...&#93; En pocas palabras, yo he querido hacer, de cierta manera, la historia de la relaci&oacute;n entre la raz&oacute;n y la locura, tratando de situarla dentro de la historia general; de reconstituir todo esto &#91;dentro&#93; de los diferentes procesos de la historia por los cuales la sociedad moderna se ha transformado y ha introducido la diferencia entre los individuos (p. 154) &#91;Osorio, Manuel, 1984, "Michel Foucault antes de partir" entrevista en <i>Plural,</i> n&uacute;m. 224, mayo&#93;.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunas l&iacute;neas sobre la resistencia:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo no contrapongo una sustancia de la resistencia a la sustancia del poder. Me limito a decir que desde el momento mismo en que se da una relaci&oacute;n de poder, existe una posibilidad de resistencia. Nunca nos vemos pillados por el poder: siempre es posible modificar su dominio en condiciones determinadas y seg&uacute;n una estrategia precisa. (p. 170) &#91;Foucault, "No al sexo rey", 1977&#93;.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si no hubiese resistencia no habr&iacute;a relaciones de poder. Ser&iacute;a tan s&oacute;lo un asunto de obediencias. Se dan relaciones de poder en situaciones donde no haces lo que quieres. La resistencia viene primero, y las relaciones de poder se modifican forzosamente con la resistencia. Creo que la resistencia es la palabra clave en esta din&aacute;mica. (pp. 170 y 171) &#91;Foucault, "Poder"; "M&aacute;s all&aacute; del bien y del mal", en <i>Microf&iacute;sica...,</i> 1971&#93;.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace algunos a&ntilde;os particip&eacute; en el seminario del maestro Minello, <i>Poder y dominaci&oacute;n</i> en El Colegio de M&eacute;xico (2001); viv&iacute; la experiencia de ese fecundo intercambio con sus disc&iacute;pulos tal como lo comenta al inicio de su libro (pp. 15 y 16). Para entonces el <i>Silabario</i> ya hab&iacute;a sido publicado y en verdad fue de gran ayuda contar con &eacute;l, como s&eacute; que lo ser&aacute; para cualquier estudioso o estudiosa que desee penetrar cada vez m&aacute;s, cada vez mejor, en el pensamiento del autor del que Minello se ocupa, Michel Foucault: "brillante, incisivo, que divierte, estimula, cautiva y cuya destreza provoca la adhesi&oacute;n y su arte la seducci&oacute;n" (De Certau, citado por Minello, p. 14, cita 1) y de cuyas ideas, ciertamente, es tan f&aacute;cil enamorarse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cierro estas p&aacute;ginas con el discurso de Foucault le&iacute;do en Ginebra el a&ntilde;o de su muerte, 1984, en una reuni&oacute;n sobre derechos humanos organizada por la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas:</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">FRENTE A LOS GOBIERNOS, LOS DERECHOS HUMANOS:</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qui&eacute;n nos ha reunido entonces aqu&iacute;? Nadie, y esto es precisamente un derecho que nos pertenece. Me parece que hay que recordar tres principios...</font></p>         <blockquote>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno: Existe una ciudadan&iacute;a internacional que tiene sus derechos, sus deberes, y que nos compromete a levantarnos contra todo abuso de poder, cualquiera que sea su autor y cualesquiera que sean sus v&iacute;ctimas. Despu&eacute;s de todo, todos nosotros somos gobernados y por esta raz&oacute;n solidarios.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos: Los gobiernos, al ocuparse del bienestar de las sociedades, se arrogan el derecho a contabilizar en t&eacute;rminos de ganancias y p&eacute;rdidas las desgracias de los hombres provocadas por sus decisiones (de los gobiernes) o toleradas con sus negligencias. Un deber de esta ciudadan&iacute;a internacional es hacer valer a los ojos y o&iacute;dos de los gobiernos los sufrimientos de los hombres (ya que no es cierto que esos gobiernos) no sean responsables. El sufrimiento de los hombres nunca debe ser un mudo residuo de la pol&iacute;tica sino que, por el contrario, constituye el fundamento de un derecho absoluto a levantarse y dirigirse a aquellos que detentan el poder.</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tres: Es necesario oponerse a la divisi&oacute;n del trabajo que con mucha frecuencia nos proponen: a los individuos les corresponde indignarse y hablar; a los gobiernos reflexionar y actuar &#91;...&#93; La experiencia muestra que se puede y se debe rechazar el papel teatral de la pura y simple indignaci&oacute;n que nos proponen. Amnist&iacute;a Internacional, Tierra de los Hombres y M&eacute;dicos del Mundo son algunas de la iniciativas que han creado este nuevo derecho: el derecho de los sujetos privados a intervenir efectivamente en el orden de la pol&iacute;tica y las estrategias internacionales: La voluntad de los individuos debe encarnar en una realidad que los gobiernos han pretendido monopolizar. Es ese monopolio el que hay que socavar poco a poco y d&iacute;a a d&iacute;a (pp. 310&#45;311) &#91;Foucault, "La vida de los hombres", 1990&#93;.</font></p>     </blockquote>      ]]></body>
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