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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Panorama social de América Latina 2001-2002 (Síntesis): Organización de las Naciones Unidas/CEPAL]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Documentos</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Panorama social</b></i><b> de Am&eacute;rica Latina 2001&#45;2002 (S&iacute;ntesis). Organizaci&oacute;n  de las Naciones Unidas/CEPAL</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1997 concluy&oacute; en Am&eacute;rica Latina un ciclo de crecimiento que permiti&oacute; a varios pa&iacute;ses lograr importantes adelantos en materia de reducci&oacute;n de la pobreza. El punto de quiebre en este proceso es la crisis asi&aacute;tica, con la que se inicia un lustro de menor dinamismo econ&oacute;mico, aumento del desempleo, estancamiento y en muchos casos elevaci&oacute;n de los &iacute;ndices de pobreza en la regi&oacute;n. No es exagerado afirmar que la poblaci&oacute;n latinoamericana se ha visto nuevamente afectada y desalentada por las consecuencias negativas de esta media d&eacute;cada p&eacute;rdida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la presente edici&oacute;n del "Panorama social" se argumenta, sin embargo, que Am&eacute;rica Latina y el Caribe en su conjunto, y especialmente los pa&iacute;ses con un mayor ingreso por habitante, est&aacute;n, en cualquier caso, en condiciones de formular pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y de aplicar pol&iacute;ticas sociales que, una vez reanudado el proceso de crecimiento, permitir&iacute;an alcanzar en el 2015 la meta de reducci&oacute;n de la pobreza propuesta en la Declaraci&oacute;n aprobada en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Am&eacute;rica Latina puede y debe hacer los esfuerzos necesarios de crecimiento sostenido y destinar m&aacute;s recursos a pol&iacute;ticas y programas sociales de mayor envergadura y calidad, con el fin de cumplir con la meta de reducir a la mitad la pobreza para entonces y eliminar las manifestaciones m&aacute;s graves de la indigencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el "Panorama social" se hace hincapi&eacute; en que, para alcanzar dicha meta, al igual que los dem&aacute;s objetivos de desarrollo establecidos en la Declaraci&oacute;n del Milenio, es imprescindible el r&aacute;pido incremento de los &iacute;ndices de cobertura de la educaci&oacute;n y el mejoramiento sustancial de su calidad, lo que permitir&iacute;a reducir las brechas existentes entre los ni&ntilde;os y j&oacute;venes de distintos estratos socioecon&oacute;micos. Asimismo, se insiste en la importancia de mejorar la pertinencia de la educaci&oacute;n, adecu&aacute;ndola a las demandas que impone una econom&iacute;a cada vez m&aacute;s tecnificada e integrada al comercio mundial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La elevada deserci&oacute;n escolar registrada en Am&eacute;rica Latina, que se examina en la presente edici&oacute;n del "Panorama social", indica que, para lograr las metas propuestas por la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para el a&ntilde;o 2015, es urgente evitar la deserci&oacute;n escolar en el ciclo primario y aumentar significativamente la tasa de retenci&oacute;n en la ense&ntilde;anza secundaria. A su vez, al comprobarse la considerable subutilizaci&oacute;n del capital humano acumulado por la regi&oacute;n, se ponen de relieve tanto los patrones de crecimiento como la calidad de los sistemas de educaci&oacute;n superior y formaci&oacute;n t&eacute;cnica.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EVOLUCI&Oacute;N DE LA POBREZA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la d&eacute;cada de 1990, tanto la pobreza como la indigencia en Am&eacute;rica Latina se caracterizaron por una tendencia generalizada a la reducci&oacute;n, aunque el &iacute;mpetu inicial se fue desvaneciendo paulatinamente hasta llegar, en algunos pa&iacute;ses, a revertirse hacia fines del periodo. El porcentaje de poblaci&oacute;n pobre estimado para 1997 (43.5%) fue casi 5 puntos porcentuales inferior al registrado en 1990, para repuntar luego 3 d&eacute;cimas (43.8%) hacia 1999. Por su parte, la indigencia o pobreza extrema disminuy&oacute; desde 22.5% en 1990 hasta 18.5% en 1999, s&oacute;lo 5 d&eacute;cimas menos que en 1997. Lo anterior revela, por ende, una clara reducci&oacute;n de la pobreza y la indigencia en los primeros siete a&ntilde;os de la d&eacute;cada, seguida de un relativo estancamiento de ambas en el bienio 1997&#45;1999 (v&eacute;ase <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/peredu/v24n95/a7g1.jpg"></font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los logros conseguidos en cuanto    a la reducci&oacute;n de la incidencia relativa de la pobreza en el conjunto    de la d&eacute;cada se tradujeron en una variaci&oacute;n similar en t&eacute;rminos    absolutos, ya que el n&uacute;mero de personas pobres aument&oacute; cerca de    11 millones (7.6 millones en el &uacute;ltimo bienio), llegando a totalizar    poco m&aacute;s de 211 millones en 1999. En cambio, la reducci&oacute;n de 4    puntos de la tasa de indigencia implic&oacute; una disminuci&oacute;n del volumen    de la pobreza extrema de aproximadamente 4 millones de personas, con lo cual    se situ&oacute; en 89 millones a fines del periodo, pese al aumento de 0.6 millones    observado entre 1997 y 1999 (v&eacute;ase <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las tendencias en la evoluci&oacute;n de la pobreza a fines de los a&ntilde;os noventa se han mantenido en el periodo 2000&#45;2002, trienio que se caracteriza por el continuado estancamiento en la lucha contra la pobreza en el conjunto de la regi&oacute;n, aunque con variaciones de signo contrapuesto en los distintos pa&iacute;ses. Siguiendo un patr&oacute;n inverso al del crecimiento econ&oacute;mico, la pobreza y la indigencia en el &aacute;mbito regional se habr&iacute;an reducido notablemente en 2000, para luego aumentar sobremanera en los a&ntilde;os 2001 y 2002.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, seg&uacute;n las proyecciones efectuadas por la CEPAL,<sup><a href="#nota">2</a></sup> hacia el a&ntilde;o 2000 la incidencia de la pobreza de Am&eacute;rica Latina se habr&iacute;a reducido a 42.1%, en tanto que la indigencia habr&iacute;a disminuido hasta alcanzar 17.8% de la poblaci&oacute;n. Esta disminuci&oacute;n en t&eacute;rminos porcentuales se habr&iacute;a traducido en 5 millones menos de pobres y 3 millones menos de indigentes que en 1999 (v&eacute;ase <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>). Entre los diez pa&iacute;ses que habr&iacute;an reducido sus tasas de pobreza perceptiblemente respecto de 1999, M&eacute;xico y Rep&uacute;blica Dominicana se destacan con disminuciones superiores a los cinco puntos. En cambio, el porcentaje de personas pobres habr&iacute;a aumentado en torno a un punto porcentual en Argentina, Paraguay y Uruguay.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A su vez, en 2001 todos los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n se vieron afectados, en distinto grado, por la desaceleraci&oacute;n del ritmo de crecimiento econ&oacute;mico, lo que se tradujo en un aumento de la incidencia de la pobreza. De acuerdo con las proyecciones, la pobreza regional se situar&iacute;a en 43.0%, es decir, 0.9 puntos porcentuales por encima de la cifra registrada en 2000, mientras que la indigencia alcanzar&iacute;a 18.6%, tras un aumento de 0.8 puntos porcentuales. Doce pa&iacute;ses registrar&iacute;an incrementos de la pobreza y catorce de la indigencia respecto de 2000, aunque en la mitad de ellos &eacute;stos no ser&iacute;an superiores a medio punto porcentual. El deterioro m&aacute;s notable se habr&iacute;a producido en Argentina que, con 5.6 puntos de incremento de la pobreza y 3.1 de la indigencia entre 2000 y 2001, constituye un caso claramente excepcional en la regi&oacute;n. En el otro extremo, Chile, Ecuador, Rep&uacute;blica Dominicana y Venezuela no s&oacute;lo habr&iacute;an evitado un incremento de sus niveles de pobreza e indigencia, sino que podr&iacute;an haber experimentado una reducci&oacute;n de los mismos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, la expectativa de un crecimiento econ&oacute;mico negativo en 2002 (&#45;0.8%) redundar&iacute;a en un aumento de la pobreza para ese a&ntilde;o en el conjunto de la regi&oacute;n. El porcentaje de personas que viven en situaci&oacute;n de pobreza probablemente alcance un punto porcentual m&aacute;s que en 2001, ubic&aacute;ndose en torno a 44%, mientras que la indigencia totalizar&iacute;a poco menos de 20%. Es de esperar que el mayor crecimiento de la pobreza se vuelva a producir en Argentina, de manera similar a lo sucedido en 2001; tambi&eacute;n se podr&iacute;an registrar deterioros importantes en Venezuela, Paraguay y Uruguay, y es probable que s&oacute;lo en Per&uacute; y Rep&uacute;blica Dominicana se produzca una leve reducci&oacute;n de la pobreza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que respecta al volumen de pobreza, las proyecciones para el a&ntilde;o 2002 arrojan un probable incremento en torno a los siete millones de personas con respecto a 2001, de las cuales cerca de seis millones ser&iacute;an indigentes. De cumplirse estas suposiciones, el n&uacute;mero de pobres en la regi&oacute;n estar&iacute;a aumentando 15 millones durante el periodo 2000&#45;2002, cifra que se&ntilde;ala un sensible deterioro del panorama social de la regi&oacute;n. Cabe destacar, no obstante, que las cantidades mencionadas no se traducen en aumentos proporcionales de los vol&uacute;menes de pobreza en todos los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. En particular, el mayor n&uacute;mero de pobres en Argentina constituir&iacute;a uno de los elementos principales del deterioro registrado en el &aacute;mbito regional.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, y como complemento del an&aacute;lisis presentado en la anterior edici&oacute;n del "Panorama social de Am&eacute;rica Latina", se ha considerado pertinente revisar la factibilidad de la regi&oacute;n en cuanto a cumplir la meta, propuesta en la Declaraci&oacute;n del Milenio, de reducir la pobreza extrema a la mitad hacia el a&ntilde;o 2015 respecto de los niveles de 1990. Cabe destacar que el progreso registrado a la fecha por los distintos pa&iacute;ses es muy dis&iacute;mil, e incluye tanto algunos que ya alcanzaron la meta como otros que, en lugar de avanzar hacia ella, han retrocedido. La situaci&oacute;n m&aacute;s favorable se encuentra en Chile y Panam&aacute;, pa&iacute;ses que en 2000 ya habr&iacute;an alcanzado la meta de reducci&oacute;n a la mitad de la pobreza extrema, as&iacute; como Brasil y Rep&uacute;blica Dominicana, con un avance superior a 95%, y Uruguay, con un avance superior a 82%. A su vez, pa&iacute;ses como Costa Rica, El Salvador, Guatemala, M&eacute;xico y Nicaragua revelan un progreso cercano a 40%; vale decir, se encuentran en la senda correcta para cumplir la meta en el a&ntilde;o 2015. Bolivia, Honduras y Per&uacute; ostentan tambi&eacute;n adelantos hacia el cumplimiento de la meta, aunque a un ritmo que, de mantenerse, no permitir&iacute;a alcanzar el objetivo deseado al final del periodo. Un panorama m&aacute;s complejo presentan Colombia, Ecuador, Paraguay y Venezuela, ya que sus niveles de pobreza extrema para el a&ntilde;o 2000 exceden los de 1990.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n las nuevas proyecciones, reducir a la mitad hacia el a&ntilde;o 2015 la pobreza extrema que prevalec&iacute;a en Am&eacute;rica Latina en 1990 requerir&iacute;a en el periodo 2000&#150;2015 una tasa de crecimiento anual del producto por habitante del orden de 1.4%, que equivale a 2.7% del producto total, suponiendo que la distribuci&oacute;n del ingreso permaneciera inalterada en dicho periodo. En los pa&iacute;ses con niveles de pobreza extrema superiores a 30% har&iacute;a falta un ritmo de crecimiento promedio del producto por habitante en torno a 3.5% anual; los pa&iacute;ses con niveles de indigencia entre 11.1% y 30% necesitar&iacute;an crecer en promedio a 1.4% anual, mientras que el grupo de pa&iacute;ses con indigencia de 11% o menos les bastar&iacute;a una tasa de crecimiento de su producto per c&aacute;pita de 1.3% anual. A su vez, estas cifras equivalen a un crecimiento del producto total de 5.7% para el primer grupo de pa&iacute;ses, de 2.7% para el segundo y de 2.5% para el tercero (v&eacute;ase <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/peredu/v24n95/a7g2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una meta mucho m&aacute;s exigente pero tambi&eacute;n m&aacute;s acorde con el grado de desarrollo de Am&eacute;rica Latina en el contexto mundial consistir&iacute;a en reducir a la mitad la pobreza total, y no s&oacute;lo la pobreza extrema, que es la meta m&iacute;nima propuesta en la Declaraci&oacute;n del Milenio. Ning&uacute;n pa&iacute;s de la regi&oacute;n habr&iacute;a alcanzado todav&iacute;a esta meta m&aacute;s ambiciosa, aunque Chile, Panam&aacute; y Uruguay ser&iacute;an los m&aacute;s adelantados, pues hacia el a&ntilde;o 2000 los tres habr&iacute;an logrado a lo menos 70% de avance. En cuanto a los niveles de crecimiento necesarios para reducir la pobreza a la mitad, el producto por habitante de Am&eacute;rica Latina deber&iacute;a crecer 2.6% anual durante 15 a&ntilde;os: 4.8% para los pa&iacute;ses con mayor pobreza, 2.8% para aquellos con niveles medios y 1.7% de crecimiento para los pa&iacute;ses con menor pobreza. De acuerdo con estos resultados, las posibilidades de los pa&iacute;ses de mayor pobreza de alcanzar la meta son pr&aacute;cticamente nulas, ya que un crecimiento de 7% anual del producto total est&aacute; lejos de sus posibilidades hist&oacute;ricas (v&eacute;ase <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los elementos expuestos ilustran dos aspectos relevantes. En primer lugar, la meta de reducci&oacute;n de la pobreza extrema plantea retos muy dispares para los pa&iacute;ses, ya que mientras en aquellos con baja pobreza es preciso registrar tasas de crecimiento inferiores a las alcanzadas en los noventa, en los pa&iacute;ses con mayor grado de pobreza el ritmo de crecimiento deber&aacute; ser muy superior al que exhibieron en dicha d&eacute;cada. En segundo lugar, cumplir con las metas de reducci&oacute;n de la pobreza total representa un enorme desaf&iacute;o para toda la regi&oacute;n que, aunque no imposible, es cada vez m&aacute;s arduo. Ambas observaciones reiteran la necesidad de recurrir a pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales que refuercen las posibilidades de ampliar la base productiva, pero que a la vez conlleven una redistribuci&oacute;n progresiva del ingreso, que permita que el crecimiento econ&oacute;mico eleve m&aacute;s r&aacute;pidamente el nivel de vida de la poblaci&oacute;n con menores recursos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En atenci&oacute;n a la importancia de las mejoras distributivas en la lucha contra la pobreza, se estim&oacute; de inter&eacute;s examinar la estructura de los ingresos que subyace a los patrones de concentraci&oacute;n observados en los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. Un an&aacute;lisis de la composici&oacute;n de los ingresos de los hogares por fuentes destaca la alta gravitaci&oacute;n de las remuneraciones al trabajo (salarios y ganancias) en la mayor&iacute;a de los hogares de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. En 1999 &eacute;stas representaban, en promedio, entre 63% (en Brasil) y 90% (en Ecuador y Nicaragua) del ingreso total de los hogares, y en al menos once pa&iacute;ses esa participaci&oacute;n exced&iacute;a 80%. Dentro de los ingresos provenientes del mercado de trabajo, los salarios son los que tienen un peso mayor &#45;a la vez que constituyen la fuente de ingresos menos concentrada&#45;, seguidos por el ingreso de los trabajadores por cuenta propia. Por su parte, las transferencias, integradas principalmente por las jubilaciones y pensiones pagadas por los sistemas previsionales, constituyen una fuente valiosa de recursos para los hogares, que en promedio aporta cerca de 13% de los ingresos totales. En casi todos los casos, las rentas de la propiedad son la fuente de recursos menos cuantiosa (v&eacute;ase <a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a>) y, adem&aacute;s, la de distribuci&oacute;n menos equitativa.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g3"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/peredu/v24n95/a7g3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde otra perspectiva, aunque el principal proveedor de ingresos en todos los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina continu&oacute; siendo el jefe del hogar, su contribuci&oacute;n a los ingresos del hogar disminuy&oacute; en t&eacute;rminos relativos frente a la de los otros preceptores durante la d&eacute;cada de 1990. A su vez, la participaci&oacute;n de las mujeres en los ingresos totales del hogar acus&oacute; un incremento significativo, tras el cual su aporte promedia alrededor de 32%. Por &uacute;ltimo, en el caso espec&iacute;fico de los ingresos del trabajo, la contribuci&oacute;n de los j&oacute;venes de 15 a 24 a&ntilde;os alcanza un 12.5% y la de los mayores de 65 a&ntilde;os promedia 3.3 por ciento.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conclusi&oacute;n, el an&aacute;lisis de la composici&oacute;n de los ingresos familiares permite corroborar que las posibilidades para corregir por v&iacute;a directa los problemas distributivos son limitadas y, excepto en el caso de las transferencia p&uacute;blicas, sus efectos &#45;de lograrse&#45; se manifiestan en gran medida en el largo plazo. No obstante, es imperativo que los gobiernos aprovechen el relativamente escaso margen de acci&oacute;n del que disponen para impulsar mejoras en la distribuci&oacute;n de los ingresos, si se pretende elevar con mayor rapidez el nivel de vida de los grupos m&aacute;s carenciados y alcanzar hacia el a&ntilde;o 2015 la meta, contemplada en la Declaraci&oacute;n del Milenio, de reducir a la mitad la pobreza en la regi&oacute;n.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ABSORCI&Oacute;N DE EMPLEO CALIFICADO</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cambios que ha tra&iacute;do consigo la globalizaci&oacute;n se han manifestado pr&aacute;cticamente en todos los &aacute;mbitos del mercado de trabajo: en nuevas formas de vinculaci&oacute;n de los trabajadores a las empresas y en el grado de asalarizaci&oacute;n de las distintas actividades, en modificaciones de la estructura sectorial del empleo y en las remuneraciones de los ocupados con distinto grado de calificaci&oacute;n. En diversos documentos, especialmente <i>Globalizaci&oacute;n y desarrollo,</i><sup><a href="#nota">3</a></sup> la CEPAL ha examinado los efectos de dichas transformaciones en las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n latinoamericana y caribe&ntilde;a. En particular, ha destacado el impacto que tiene sobre la pobreza la escasa generaci&oacute;n de puestos de trabajo como consecuencia de las fases recesivas y la mayor volatilidad del crecimiento, as&iacute; como de la progresiva disociaci&oacute;n entre el crecimiento econ&oacute;mico y la oferta de empleos productivos derivada de los cambios tecnol&oacute;gicos y la apertura al comercio internacional en la regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un periodo en que la cantidad y el tipo de calificaciones profesionales y t&eacute;cnicas que exigen las empresas cambian con rapidez para adecuarse a las nuevas tecnolog&iacute;as, elevar su competitividad e insertarse con &eacute;xito en el comercio internacional, se modifican tambi&eacute;n las necesidades de formaci&oacute;n de recursos humanos. Sin embargo, si las se&ntilde;ales del mercado hacia el sistema educativo y de formaci&oacute;n de recursos humanos en general no encuentran una respuesta adecuada o si la respuesta es lenta, se producir&aacute;n desajustes entre la oferta y la demanda de calificaciones. Lo mismo ocurre si la oferta de recursos humanos calificados crece a un ritmo mayor que aquel al cual se crean nuevos puestos de trabajo que permiten hacer un uso productivo de los mismos. Ambos casos suponen elevados costos para los individuos y para la sociedad en su conjunto. No obstante su importancia, este aspecto ha recibido escasa atenci&oacute;n en a&ntilde;os recientes. El prop&oacute;sito de la segunda parte del presente "Panorama social" es precisamente brindar antecedentes acerca del ritmo al cual se ha venido expandiendo la oferta de recursos humanos calificados y la capacidad de las econom&iacute;as latinoamericanas de generar empleos que permitan aprovechar esas calificaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los antecedentes disponibles al respecto en la regi&oacute;n son escasos y en general se refieren a desajustes entre la oferta y los requerimientos de determinados tipos de profesionales o t&eacute;cnicos, o a sectores de actividad econ&oacute;mica muy espec&iacute;ficos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Atendiendo a la referida insuficiencia de informaci&oacute;n &#45;y sobre la base de las encuestas de hogares que se realizan peri&oacute;dicamente en los pa&iacute;ses&#45;, se ofrece un panorama regional centrado en la poblaci&oacute;n que ha alcanzado niveles de conocimientos y destrezas relativamente m&aacute;s altos, esto es, en la oferta de calificaciones profesionales y t&eacute;cnicas. A la vez se sugiere un procedimiento que permite estimar el grado de aprovechamiento de dichas calificaciones t&eacute;cnicas postsecundarias y profesionales de nivel universitario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer aspecto que se examina es la capacidad del sistema escolar y de formaci&oacute;n de recursos humanos en general para dotar a los pa&iacute;ses de fuerza de trabajo con calificaciones t&eacute;cnicas y profesionales. &iquest;A qu&eacute; ritmo se vienen expandiendo esos recursos en los distintos pa&iacute;ses de la regi&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo participaron las mujeres en comparaci&oacute;n con los hombres en dicho aumento? &iquest;Qu&eacute; fracci&oacute;n del total de la poblaci&oacute;n en edad activa est&aacute; conformada por personas con calificaci&oacute;n postsecundaria t&eacute;cnica o profesional en los pa&iacute;ses latinoamericanos y qu&eacute; diferencias existen entre ellos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los a&ntilde;os noventa, el ritmo de crecimiento del n&uacute;mero de personas en plena edad activa (entre 25 y 59 a&ntilde;os) que cuentan con calificaci&oacute;n superior &#45;correspondiente a una formaci&oacute;n profesional universitaria o t&eacute;cnica postsecundaria completa&#45; super&oacute; ampliamente el ritmo de crecimiento de la poblaci&oacute;n urbana y rural en edad de trabajar. Mientras la &uacute;ltima se expandi&oacute; a una tasa de 3.1%, el n&uacute;mero de profesionales y t&eacute;cnicos creci&oacute; a un ritmo anual de 7.5 por ciento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 9 de un total de 14 pa&iacute;ses, la poblaci&oacute;n con calificaci&oacute;n profesional o t&eacute;cnica &#45;que requiere a lo menos catorce a&ntilde;os de estudio aprobados para considerarse como tal&#45; se expandi&oacute; a un ritmo anual que m&aacute;s que duplic&oacute; el de la poblaci&oacute;n que no dispone de esa calificaci&oacute;n. En el <a href="#c1">cuadro 1</a> se presenta una estimaci&oacute;n del importante aumento que experiment&oacute; entre 1990 y 1999 el n&uacute;mero de profesionales y t&eacute;cnicos en las zonas urbanas de Am&eacute;rica Latina. De &eacute;ste se desprende que del incremento de algo m&aacute;s de 32 millones de personas en plena edad activa, 7.9 millones dispon&iacute;an de una calificaci&oacute;n postsecundaria (4.3 millones de t&eacute;cnicos y 3.6 millones profesionales). Sin embargo, esa notable expansi&oacute;n en el lapso de una d&eacute;cada permiti&oacute; reducir s&oacute;lo 2.6 puntos porcentuales la elevada proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n no calificada dentro del total (de 86.5% a 83.9 por ciento).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/peredu/v24n95/a7c1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tres aspectos se destacan en relaci&oacute;n con la oferta de calificaciones y sus cambios recientes en la regi&oacute;n. El primero es que la oferta de recursos humanos calificados creci&oacute; m&aacute;s r&aacute;pidamente en las zonas rurales, aunque contin&uacute;a muy reducida, pues s&oacute;lo alrededor de 3% de la poblaci&oacute;n en edad activa contaba con una calificaci&oacute;n t&eacute;cnica o profesional. El segundo es que, seg&uacute;n las diferencias en sus sistemas de formaci&oacute;n en el nivel terciario, algunos pa&iacute;ses registraron un aumento m&aacute;s r&aacute;pido de la oferta de calificaciones t&eacute;cnicas (Chile, Colombia, Costa Rica, Nicaragua, Paraguay y Venezuela), mientras que en los dem&aacute;s predomin&oacute; la tendencia opuesta y se expandi&oacute; a un ritmo m&aacute;s alto el n&uacute;mero de profesionales (Argentina, Brasil, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panam&aacute; y Uruguay). Finalmente, con muy raras excepciones, en todos los pa&iacute;ses el n&uacute;mero de mujeres con dicha calificaci&oacute;n creci&oacute; m&aacute;s r&aacute;pidamente que el de hombres, lo que incidi&oacute; en la creciente incorporaci&oacute;n de mujeres a la actividad econ&oacute;mica, especialmente como asalariados, y en la disminuci&oacute;n de la brecha de ingresos salariales por g&eacute;nero durante la d&eacute;cada pasada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de la significativa expansi&oacute;n de la oferta de profesionales y t&eacute;cnicos durante los a&ntilde;os noventa, Am&eacute;rica Latina sigue sujeta a las limitaciones propias de una poblaci&oacute;n en edad activa con muy baja calificaci&oacute;n. De mantenerse las tendencias registradas en esa d&eacute;cada, la gravitaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n con una formaci&oacute;n postsecundaria t&eacute;cnica o profesional se elevar&iacute;a al a&ntilde;o 2015 a una cifra cercana a 29% del total de la poblaci&oacute;n en edad de trabajar, de modo que una fracci&oacute;n muy importante de los latinoamericanos seguir&aacute;n incorpor&aacute;ndose al mercado laboral con un bajo nivel de calificaci&oacute;n, dificult&aacute;ndose el logro de las Metas del Milenio, en particular la referente a la disminuci&oacute;n de la pobreza, debido a que no s&oacute;lo los ingresos que obtendr&aacute;n en el mercado laboral ser&aacute;n insuficientes para mantenerse ellos o su grupo familiar fuera de la pobreza y de la vulnerabilidad frente a los ciclos recesivos, sino que enfrentar&aacute;n episodios de desempleo frecuentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La regi&oacute;n tiene ante s&iacute;, por tanto, el urgente desaf&iacute;o de mejorar la calidad de los recursos humanos necesarios para elevar la competitividad sistem&aacute;tica de sus econom&iacute;as: M&aacute;s recursos y mejores programas de formaci&oacute;n de j&oacute;venes y adultos que ya han abandonado el sistema educativo son condiciones necesarias para lograrlo, pero tambi&eacute;n es preciso fortalecer los v&iacute;nculos entre el sector p&uacute;blico y el privado, a fin de incorporar criterios que permitan atender adecuada y oportunamente la cambiante demanda de calificaciones que impone la creciente competencia internacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a la demanda de profesionales y t&eacute;cnicos, se ha establecido un cuadro nuevo y complejo de relaciones entre la educaci&oacute;n y el mundo del trabajo, que han alterado las formas de aprovechamiento de estos recursos. Entre las principales modificaciones destacan las que ata&ntilde;en a los contenidos de las ocupaciones, generando nuevas demandas de competencias, destrezas y conocimientos; la disminuci&oacute;n relativa de la oferta global de puestos de trabajo, cuyos efectos han sido el aumento de la subocupaci&oacute;n y el incremento del tiempo de b&uacute;squeda del primer empleo, la elevaci&oacute;n del desempleo abierto y de la duraci&oacute;n de los episodios de cesant&iacute;a, especialmente entre los m&aacute;s calificados; el cambio en la estructura sectorial del empleo, que sigue manifest&aacute;ndose en la p&eacute;rdida de gravitaci&oacute;n de las actividades del sector primario y secundario (agropecuario e industrial), y el aumento de las actividades terciarias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese al r&aacute;pido aumento del n&uacute;mero de mujeres con calificaci&oacute;n profesional o t&eacute;cnica, en la regi&oacute;n persisten desigualdades de g&eacute;nero en t&eacute;rminos del aprovechamiento social e individual de esas calificaciones. Ello se manifiesta en las bajas tasas de participaci&oacute;n en la actividad econ&oacute;mica que todav&iacute;a se registran entre las mujeres que disponen de calificaci&oacute;n postsecundaria, bastante menores que las correspondientes a los varones con niveles similares de calificaci&oacute;n: la tasa promedio de participaci&oacute;n de las t&eacute;cnicas hacia fines de los a&ntilde;os noventa era 14 puntos porcentuales inferior a la de los hombres y 10 puntos porcentuales m&aacute;s baja en el caso de las profesionales. Este aspecto permite se&ntilde;alar una primera fuente de desaprovechamiento de calificaciones, tanto en t&eacute;rminos de los recursos privados y p&uacute;blicos invertidos en la formaci&oacute;n de esas profesionales y t&eacute;cnicas como de los ingresos que dejan de percibir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desempleo abierto entre las personas que han alcanzado niveles elevados de calificaci&oacute;n constituye otra forma de desaprovechamiento o subutilizaci&oacute;n de los recursos humanos en la regi&oacute;n. La persistencia de tasas de desocupaci&oacute;n abierta relativamente elevadas, con aumento de la duraci&oacute;n de los episodios de desempleo en el conjunto de la poblaci&oacute;n activa, pero tambi&eacute;n entre la poblaci&oacute;n que exhibe mayor nivel de calificaci&oacute;n, responder&iacute;a a una merma en la capacidad de las econom&iacute;as de generar suficientes puestos de trabajo para absorber la oferta de calificaciones t&eacute;cnicas y profesionales. La comparaci&oacute;n de las tasas de desocupaci&oacute;n que prevalec&iacute;an a inicios y a finales de la d&eacute;cada pasada en los pa&iacute;ses que experimentaron los mayores incrementos del desempleo urbano (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Paraguay y Venezuela) indica que &eacute;ste afect&oacute; no s&oacute;lo a los trabajadores menos calificados sino tambi&eacute;n a los t&eacute;cnicos y profesionales (subi&oacute; de 3.8% a 6.6%), y en mayor medida a las mujeres que a los varones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, las tendencias a la desasalarizaci&oacute;n de los ocupados m&aacute;s calificados y su concentraci&oacute;n en actividades terciarias de menores ingresos (alrededor de 50% de ellos se ocupan en actividades de servicios sociales, comunales y personales) dan claros indicios de las insuficiencias de las econom&iacute;as para absorber productivamente el fuerte aumento de la oferta de recursos humanos calificados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las distintas formas de desaprovechamiento del capital de recursos humanos calificados destaca el empleo de profesionales y t&eacute;cnicos para el desempe&ntilde;o de funciones en que no se aprovechan los conocimientos y destrezas adquiridos en virtud de la inversi&oacute;n de recursos p&uacute;blicos y privados en el sistema educativo formal postsecundario, y que se manifiesta en las muy bajas retribuciones efectivas obtenidas en el mercado de trabajo urbano por unos 2.4 millones de asalariados y 1.1 millones de independientes con altas calificaciones (v&eacute;ase <a href="#g4">gr&aacute;fica 4</a>). Por otra parte, el desempleo es otra fuente de subutilizaci&oacute;n de los m&aacute;s calificados, pues aunque el desempleo entre los profesionales y t&eacute;cnicos es menor en comparaci&oacute;n con la fuerza de trabajo no calificada, los tiempos de desocupaci&oacute;n y, por consiguiente, de desaprovechamiento de esos recursos humanos son m&aacute;s extensos: a fines de la d&eacute;cada pasada, algo m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas con tales calificaciones se encontraban en esa situaci&oacute;n. Una tercera fuente de desaprovechamiento del acervo de capital humano es la inactividad, que afecta a aquellos que se han retirado despu&eacute;s de un periodo prolongado de b&uacute;squeda infructuosa de empleo (los desocupados desalentados) y mayormente a las mujeres que, por falta de condiciones adecuadas (inexistencia de redes para el cuidado de los hijos o dificultades de acceso a salas cuna o jardines de infantes), no logran desempe&ntilde;ar simult&aacute;neamente las funciones dom&eacute;sticas y las actividades laboras como asalariadas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g4"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/peredu/v24n95/a7g4.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del examen de la oferta de calificaciones profesionales y t&eacute;cnicas y de su grado de aprovechamiento se desprende que si bien en la regi&oacute;n su oferta se est&aacute; expandiendo a un ritmo relativamente elevado, las econom&iacute;as &#45;aun en los periodos en que se han logrado tasas relativamente altas de crecimiento&#45; han generado una cantidad insuficiente de puestos de trabajo para absorber dicha expansi&oacute;n. Este balance indica que en las zonas urbanas est&aacute;n subutilizadas cerca de 4.5 millones de personas de un total de 19 millones de profesionales y t&eacute;cnicos, de los cuales poco m&aacute;s de 1 mill&oacute;n est&aacute;n abiertamente desocupados, y el resto se desempe&ntilde;an en puestos de trabajo en los que obtienen ingresos cuyo bajo monto no corresponde a la inversi&oacute;n educativa realizada, lo que representa una importante p&eacute;rdida, tanto individual como social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La magnitud del desaprovechamiento deja entrever que los sistemas de formaci&oacute;n y de educaci&oacute;n superior de la regi&oacute;n deber&iacute;an tener mayores grados de flexibilidad para adecuarse a los cambios en la demanda de recursos humanos especializados y as&iacute; atender a las nuevas necesidades de los sistemas productivos, responder al r&aacute;pido cambio tecnol&oacute;gico y a los requerimientos que surgen de la incorporaci&oacute;n a las corrientes de comercio internacional.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA DESERCI&Oacute;N ESCOLAR EN AM&Eacute;RICA LATINA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los principales desaf&iacute;os para avanzar hacia el logro de los Objetivos del desarrollo del Milenio es el cumplimiento de la meta referente a educaci&oacute;n. La Declaraci&oacute;n establece como objetivo m&iacute;nimo lograr la ense&ntilde;anza primaria universal y propone como meta "velar por que, para el a&ntilde;o 2015, los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de ense&ntilde;anza primaria".<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Am&eacute;rica Latina y el Caribe, esta meta representa un logro importante pero insuficiente, si se lo contrasta con las elevadas necesidades de calificaci&oacute;n que surgen del mercado de trabajo, acrecentadas por el proceso de globalizaci&oacute;n. Como se ha destacado en diversos documentados de la CEPAL y en pasadas ediciones del "Panorama social", la culminaci&oacute;n de la educaci&oacute;n secundaria es actualmente el capital educativo m&iacute;nimo para que las personas tengan buenas oportunidades de situarse fuera de la pobreza durante su vida activa. Sin embargo, en algunos pa&iacute;ses este logro ya resulta inadecuado debido a la rapidez de la expansi&oacute;n de la educaci&oacute;n y la consiguiente devaluaci&oacute;n de la misma en el mercado laboral, que hoy ofrece menos puestos de trabajo y exige competencias cada vez mayores para ocuparlos. Por tal motivo la meta de universalizar la educaci&oacute;n primaria al a&ntilde;o 2015 representa una condici&oacute;n necesaria aunque insuficiente para la regi&oacute;n. En otras palabras, es insoslayable &#45;pues su logro hacia el 2015 no est&aacute; garantizado&#45; pero al mismo tiempo es claramente insuficiente frente a las necesidades de calificaci&oacute;n que requiere el desarrollo latinoamericano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta claro entonces que, sin dejar de considerar el cumplimiento cabal del objetivo establecido en la Declaraci&oacute;n del Milenio, los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n deber&iacute;an hacer esfuerzos por identificar los escollos que enfrentan para universalizar una educaci&oacute;n primaria de calidad y avanzar hacia metas educacionales m&aacute;s adecuadas a las distintas realidades nacionales. Estas metas deber&iacute;an contemplar no s&oacute;lo un n&uacute;mero m&iacute;nimo de a&ntilde;os de educaci&oacute;n para los j&oacute;venes de ambos sexos, sino tambi&eacute;n la calidad y pertinencia de sus contenidos y muy especialmente la equidad en materia de logros de quienes acceden al sistema p&uacute;blico en comparaci&oacute;n con los del privado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta edici&oacute;n del "Panorama social" se destaca que, no obstante la elevada cobertura del ciclo educacional b&aacute;sico y la expansi&oacute;n de la matr&iacute;cula en el ciclo secundario durante la pasada d&eacute;cada, Am&eacute;rica Latina sigue registrando tasas muy elevadas de deserci&oacute;n escolar. El abandono de la escuela en ambos ciclos (primario y secundario) es uno de los principales obst&aacute;culos para cumplir el conjunto de las metas establecidas por la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para el a&ntilde;o 2015. De all&iacute; que los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n debieran destinar mayores recursos a pol&iacute;ticas y programas dirigidos a evitar que los ni&ntilde;os interrumpan sus estudios antes de terminar el ciclo b&aacute;sico y procurar una disminuci&oacute;n significativa de la deserci&oacute;n en el ciclo medio.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Junto con el avance hacia la universalizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n b&aacute;sica &#45;especialmente en zonas urbanas&#45;, una proporci&oacute;n muy elevada de los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes abandonan muy tempranamente el sistema escolar, sin alcanzar los niveles m&iacute;nimos de cobertura de la educaci&oacute;n preescolar, el elevado acceso en el ciclo b&aacute;sico y la escasa capacidad de retenci&oacute;n en los ciclos primario y secundario son rasgos de los sistemas educacionales que, en mayor o menor medida, comparten todos los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. La repetici&oacute;n y el retraso escolar &#45;fen&oacute;menos que con alta frecuencia anteceden a la deserci&oacute;n escolar&#45;, unidos a un bajo nivel de aprendizaje de los contenidos b&aacute;sicos de la ense&ntilde;anza, caracterizan a los sistemas educacionales latinoamericanos, lo que dificulta su capacidad para igualar oportunidades y favorecer la inclusi&oacute;n social. De all&iacute; la importancia de contar con un panorama regional de la magnitud y evoluci&oacute;n de la deserci&oacute;n escolar, y de algunos de los principales factores asociados a la capacidad de la familia y de los sistemas educativos de retener a los ni&ntilde;os y adolescentes en la escuela hasta completar el ciclo secundario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta edici&oacute;n del "Panorama social" se brindan estimaciones sobre la magnitud de la deserci&oacute;n escolar en los pa&iacute;ses latinoamericanos y de sus cambios en los a&ntilde;os noventa. Con ese prop&oacute;sito se dise&ntilde;&oacute; una metodolog&iacute;a basada en informaci&oacute;n de encuestas de hogares que permite complementar y dar seguimiento peri&oacute;dico a los escasos y a menudo poco comparables antecedentes sobre este fen&oacute;meno. El an&aacute;lisis se bas&oacute; en la clasificaci&oacute;n de la situaci&oacute;n escolar de los adolescentes de entre 15 y 19 a&ntilde;os de edad. A partir de ella se definieron un conjunto de indicadores de deserci&oacute;n escolar en distintos momentos a lo largo de los ciclos primario y secundario. Se consider&oacute; que dicho grupo de edad es adecuado para analizar el fen&oacute;meno por cuanto comprende a los adolescentes que se encuentran en un periodo de transici&oacute;n cr&iacute;tico: han debido enfrentar el paso de la primaria a la secundaria &#45;etapa en que el abandono escolar tiende a aumentar&#45;, han alcanzado la edad en que las legislaciones permiten la incorporaci&oacute;n al trabajo remunerado o se han visto expuestos a circunstancias que inducen a desertar, como el embarazo precoz o un elevado retraso escolar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los antecedentes sobre la magnitud de la deserci&oacute;n escolar en 18 pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina indican que hacia el a&ntilde;o 2000 cerca de 15 millones de j&oacute;venes de entre 15 y 19 a&ntilde;os de edad, de un total de 49.4 millones, hab&iacute;an abandonado la escuela antes de completar 12 a&ntilde;os de estudio. Alrededor de 70% de ellos (10.5 millones) lo hab&iacute;an hecho tempranamente, antes de completar la educaci&oacute;n primaria o una vez terminada la misma. A estos guarismos hay que agregar 1.4 millones de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que nunca asistieron a la escuela o que la abandonaron antes de completar el primer a&ntilde;o b&aacute;sico. Las mejoras en la retenci&oacute;n escolar que se registraron en casi todos los pa&iacute;ses latinoamericanos en la d&eacute;cada pasada permitieron reducir en alguna medida la brecha urbano&#45;rural. Sin embargo, persisten grandes diferencias entre ambos contextos: hacia el a&ntilde;o 2000 la tasa total de deserci&oacute;n en zonas rurales (48%) casi duplicaba la tasa urbana (26%) (v&eacute;ase el <a href="#c2">cuadro 2</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/peredu/v24n95/a7c2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del mismo modo, las diferencias entre los 18 pa&iacute;ses examinados eran apreciables. En efecto, la tasa global de deserci&oacute;n entre los adolescentes urbanos era inferior a 20% en Bolivia, Chile, Per&uacute; y Rep&uacute;blica Dominicana. En Argentina, Brasil, Colombia y Panam&aacute; oscilaba entre 20% y 25%. En un grupo de ocho pa&iacute;ses (Costa Rica, Ecuador, El Salvador, M&eacute;xico, Nicaragua, Paraguay, Uruguay y Venezuela), la deserci&oacute;n escolar afectaba a un porcentaje de entre 25% y 35% de los adolescentes, mientras en Honduras y Guatemala alcanzaba a 40% y 47%, respectivamente (v&eacute;ase <a href="#g5">gr&aacute;fica 5</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g5"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/peredu/v24n95/a7g5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a las diferencias por sexo, el an&aacute;lisis indica que en las zonas urbanas las ni&ntilde;as abandonan la escuela con menor frecuencia que los ni&ntilde;os; progresan a lo largo del ciclo escolar con menor repetici&oacute;n y una mayor proporci&oacute;n de las j&oacute;venes que de los varones de entre 15 y 19 a&ntilde;os de edad egresan de la educaci&oacute;n secundaria sin retraso. En las zonas rurales, en cambio, las mujeres tienden a abandonar la escuela m&aacute;s tempranamente que los hombres, particularmente durante los primeros a&ntilde;os de la primaria, y en algunos pa&iacute;ses (Bolivia, Guatemala, Paraguay, Per&uacute; y Rep&uacute;blica Dominicana) un porcentaje mayor de ni&ntilde;as que de ni&ntilde;os no ingresan al sistema o lo abandonan sin completar el primer grado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los factores que contribuyeron a reducir la deserci&oacute;n escolar en la d&eacute;cada pasada, destacan: <i>a)</i> el aumento de la cobertura de la matr&iacute;cula preescolar, mejorando el rendimiento de los ni&ntilde;os en los primeros a&ntilde;os de primaria y bajando de repetici&oacute;n, uno de los factores que m&aacute;s incide en el abandono temprano de la escuela; <i>b)</i> el cambio a sistemas de promoci&oacute;n autom&aacute;tica durante la primaria o en los primeros a&ntilde;os de la misma, lo que reduce la extraedad, factor fuertemente asociado al abandono escolar; <i>c)</i> la introducci&oacute;n, ampliaci&oacute;n y en algunos casos de mayor focalizaci&oacute;n de los programas y subsidios dirigidos a mejorar la retenci&oacute;n escolar (becas, entrega gratuita de materiales escolares y programas de alimentaci&oacute;n escolar), sobre todo en las zonas rurales, donde la deserci&oacute;n en primaria era muy elevada a comienzos de la d&eacute;cada pasada; <i>d)</i> el mejoramiento de la infraestructura escolar y la disponibilidad de escuelas en zonas rurales apartadas, y <i>e)</i> la mayor intervenci&oacute;n de los padres y la introducci&oacute;n de los incentivos para su participaci&oacute;n en las actividades de la escuela y en el seguimiento de la situaci&oacute;n escolar de los ni&ntilde;os y de su rendimiento.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La deserci&oacute;n escolar es el resultado de un proceso en el que intervienen m&uacute;ltiples factores y circunstancias, algunos de los cuales son propios de los ni&ntilde;os y j&oacute;venes y de su situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica (factores extraescuela) y otros se asocian a las insuficiencias del propio sistema educativo (factores intraescuela). Identificar m&aacute;s precisamente estos factores de riesgo de deserci&oacute;n y las circunstancias y procesos que impulsan a los j&oacute;venes a abandonar sus estudios es un requisito para dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas y programas dirigidos a elevar las tasas de retenci&oacute;n escolar en plazos breves y avanzar hacia el cumplimiento de las Metas del Desarrollo del Milenio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los factores extraescuela, la insuficiencia de ingreso de los hogares y los diversos d&eacute;ficit de bienestar material de los ni&ntilde;os y adolescentes de estratos pobres son decisivos para su mayor frecuencia de retraso y deserci&oacute;n escolar en comparaci&oacute;n con los de los hogares de ingresos medios y altos. Los adolescentes del 25% de los hogares urbanos de menores ingresos presentan tasas de abandono escolar que, en promedio, triplican la de los que residen en el 25% de los hogares de ingresos m&aacute;s altos. Estas desigualdades entre estratos socioecon&oacute;micos &#45;que contribuyen desde muy temprano a la reproducci&oacute;n de las desigualdades sociales&#45; son mayores en el medio urbano que en el rural, mucho m&aacute;s elevadas cuando se refieren al abandono durante la primaria y, por regla general, m&aacute;s altas en los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n con mayor cobertura de matr&iacute;cula primaria y secundaria. Aunque en estos pa&iacute;ses la deserci&oacute;n temprana es menos frecuente que en los restantes, constituye un &aacute;rea cada vez m&aacute;s "dura" de las pol&iacute;ticas sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El examen de la evoluci&oacute;n de la deserci&oacute;n en los a&ntilde;os noventa indica que las mejoras globales registradas no atenuaron en forma significativa las disparidades de logro educativo entre los adolescentes de distintos estratos sociales. Entre otras consecuencias, se desprende que la persistencia de los rezagos educativos en la regi&oacute;n siguen gravitando en el mantenimiento de las desigualdades y en la exclusi&oacute;n social de los j&oacute;venes latinoamericanos. Asimismo, el ingreso familiar y la escasez de recursos de los hogares sigue siendo &#45;quiz&aacute;s en mayor medida&#45; una dimensi&oacute;n decisiva para orientar las pol&iacute;ticas y focalizar los beneficios de los programas, aunque su dise&ntilde;o debe basarse en una comprensi&oacute;n del variado y complejo conjunto de factores que inciden en las decisiones de los que se retiran de la escuela en las diferentes etapas de la vida escolar. En este sentido, el abandono escolar definitivo es rara vez un evento inesperado, y se presenta m&aacute;s bien como una cadena de circunstancias que van elevando el riesgo de deserci&oacute;n a medida que se avanza en la edad y se experimentan crecientes dificultades de rendimiento y de adaptaci&oacute;n, especialmente cuando se transita del ciclo primario al secundario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La condici&oacute;n socioecon&oacute;mica y el bajo ingreso de los hogares en que residen los j&oacute;venes tienden a aumentar sensiblemente la deserci&oacute;n escolar, pero como resultado de la presencia de otros factores m&aacute;s directamente relacionados con los logros educativos, entre los que destacan la baja educaci&oacute;n de la madre, que se asocia a la menor valoraci&oacute;n de la educaci&oacute;n formal (y a otras situaciones de car&aacute;cter cr&iacute;tico), la ausencia de uno de los padres en el hogar, que entra&ntilde;a mayores riesgos econ&oacute;micos e incapacidad de la familia como soporte social del proceso educativo, y la necesidad de una inserci&oacute;n temprana en la actividad laboral, el factor m&aacute;s estrechamente relacionado con el fracaso y el retiro escolar debido a la relativa incompatibilidad entre &eacute;sta y las exigencias de rendimiento acad&eacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre estos factores, se observa que la baja educaci&oacute;n de la madre (5 a&ntilde;os de estudio o menos) y, en menor medida, la ausencia de uno de los padres tambi&eacute;n tienen efectos en la deserci&oacute;n. As&iacute;, entre los j&oacute;venes urbanos cuya madre tiene baja educaci&oacute;n, m&aacute;s de 40% han desertado (55% en las zonas rurales); en cambio, entre aquellos cuya madre ha completado al menos la educaci&oacute;n primaria, la proporci&oacute;n bordea 15% en las zonas urbanas y 34% en las rurales; este factor quintuplica el riesgo de deserci&oacute;n en etapas tempranas del ciclo educativo (15% contra 3%). Mientras la condici&oacute;n de monoparentalidad de las familias de los j&oacute;venes aumenta, en promedio, casi 40% el riesgo de deserci&oacute;n en las zonas urbanas, la baja escolaridad de la madre lo incrementa m&aacute;s de 170%. Ambos factores anteceden la inserci&oacute;n educativa de los j&oacute;venes y son, por ello, netamente adscriptivos. Esto lleva a considerarlos, en particular la escolaridad de la madre, factores clave en la reproducci&oacute;n de las condiciones de desigualdad socioecon&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, entre las razones inmediatas que aducen los j&oacute;venes para el abandono escolar, m&aacute;s de 70% de ellos se&ntilde;ala haberse retirado por dificultades econ&oacute;micas o porque se encuentran trabajando o buscando un empleo; es el caso de Bolivia, Nicaragua, Paraguay y El Salvador. En Chile, Per&uacute; y Venezuela esas mismas razones concentran m&aacute;s de la mitad de las respuestas. Entre las mujeres, los factores econ&oacute;micos son igualmente importantes, pero las tareas del hogar y el embarazo y la maternidad se mencionan con gran frecuencia. Como cab&iacute;a esperar, s&oacute;lo en las zonas rurales las dificultades de acceso a la escuela son un motivo relativamente frecuente de deserci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo juvenil tambi&eacute;n va asociado a diferencias en los niveles de deserci&oacute;n: en las zonas urbanas, 53% de los j&oacute;venes que trabajan han abandonado la escuela sin terminar la ense&ntilde;anza secundaria (18% desertaron tempranamente), mientras que entre los j&oacute;venes que no trabajan esta proporci&oacute;n s&oacute;lo alcanza 19% (6% desertaron tempranamente); en las zonas rurales, 71% de los j&oacute;venes trabajadores dejaron su educaci&oacute;n incompleta, frente a 38% de los que no trabajan. Sin embargo, estas diferencias no permiten afirmar fehacientemente que el trabajo sea un factor expulsor del sistema educacional, toda vez que mediante las encuestas de hogares no es posible determinar si la actividad laboral precede a la deserci&oacute;n o si el proceso es el inverso, es decir, si aquellos que desertan se dedican posteriormente a trabajar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, los elevados costos sociales y privados que generan las altas tasas de deserci&oacute;n escolar que registra Am&eacute;rica Latina se&ntilde;alan la necesidad de establecer nuevos programas y destinar m&aacute;s recursos al urgente prop&oacute;sito de retener a los ni&ntilde;os y adolescentes en el sistema escolar. En pocos &aacute;mbitos los recursos invertidos logran un retorno mayor. Entre los costos sociales cabe mencionar los que resultan de disponer de una fuerza de trabajo menos calificada y menos "calificable", cuando las personas no han alcanzado ciertos niveles m&iacute;nimos de educaci&oacute;n necesarios para aprovechar los beneficios de programas de entrenamiento ofrecidos por el Estado o por las empresas. El caso extremo es el costo que se deriva de la deserci&oacute;n escolar muy temprana, que se traduce en analfabetismo funcional. Tambi&eacute;n se consideran parte de los costos sociales de la deserci&oacute;n la baja productividad del trabajo y su efecto en el (menor) crecimiento de las econom&iacute;as, adem&aacute;s de los mayores gastos en que es necesario incurrir para financiar programas sociales y de transferencias a los sectores que no logran generar recursos propios. En otro orden de factores, tambi&eacute;n pueden considerarse parte de los costos sociales de la deserci&oacute;n escolar la reproducci&oacute;n intergeneracional de las desigualdades sociales y su impacto negativo en la integraci&oacute;n social, lo que dificulta el fortalecimiento y la profundizaci&oacute;n de la democracia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a los costos privados, &eacute;stos normalmente se eval&uacute;an mediante la estimaci&oacute;n de las p&eacute;rdidas de ingresos en el mercado laboral en que incurren quienes abandonan la educaci&oacute;n formal antes de completar un determinado n&uacute;mero de a&ntilde;os de estudio. Con el prop&oacute;sito de proveer &oacute;rdenes de magnitud de las p&eacute;rdidas individuales que resultan de la deserci&oacute;n escolar, se estimaron los rendimientos o ingresos salariales que se obtienen por cada a&ntilde;o adicional de educaci&oacute;n en los mercados laborales urbanos de la regi&oacute;n. Sobre esa base se calcularon los costos (en t&eacute;rminos de menores ingresos futuros) en que incurren las personas que completan un n&uacute;mero menor de a&ntilde;os de estudio en comparaci&oacute;n con un nivel de escolaridad preestablecido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las estimaciones &#45;referidas al rendimiento de a&ntilde;os adicionales de educaci&oacute;n en los mercados de trabajo urbanos&#45;se&ntilde;alan que en los pa&iacute;ses en que el abandono escolar se produce tempranamente, el aumento de la retenci&oacute;n en la escuela hasta completar la primaria (cuatro a&ntilde;os adicionales de estudio) se traducir&iacute;a en ingresos laborales entre 25% y 60% m&aacute;s altos. En los pa&iacute;ses en que el abandono escolar tiende a coincidir con la culminaci&oacute;n del ciclo primario, el logro de tres a&ntilde;os adicionales de educaci&oacute;n (hasta completar el primer ciclo de secundaria) redunda en mejoras salariales comprendidas entre 30% y 50%. En los pa&iacute;ses que han logrado una cobertura de la secundaria relativamente alta, la deserci&oacute;n antes de terminar ese ciclo entra&ntilde;a tambi&eacute;n cuantiosas p&eacute;rdidas privadas y sociales: dejar la escuela dos a&ntilde;os antes de completarla acarrea p&eacute;rdidas de ingreso comprendidas entre 20% y 30 por ciento.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A modo de conclusi&oacute;n, se puede afirmar que las pol&iacute;ticas tendientes a mejorar la retenci&oacute;n de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en la escuela no s&oacute;lo rinden en t&eacute;rminos de los menores costos sociales, sino que producen significativos impactos en t&eacute;rminos de aumento de los ingresos laborales. Las mayores oportunidades de acceder a empleos mejor remunerados se traducen tambi&eacute;n en un menor n&uacute;mero y duraci&oacute;n de los episodios de desempleo para quienes logran completar el ciclo secundario y pueden continuar sus estudios, as&iacute; como menores p&eacute;rdidas de los sistemas educativos se expresan tambi&eacute;n en grandes ahorros de recursos p&uacute;blicos, por cuanto los repitentes y desertores se concentran en los establecimientos cuya gesti&oacute;n y/o financiamiento est&aacute; a cargo del Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No menos importante es la consideraci&oacute;n de que la dr&aacute;stica disminuci&oacute;n del n&uacute;mero de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que abandonan la escuela antes del t&eacute;rmino del ciclo b&aacute;sico o una vez completado &eacute;ste es la principal v&iacute;a para evitar el trabajo infantil y cumplir los acuerdos internacionales en esa materia, consagrados en la Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, los antecedentes aportados sobre el rendimiento privado de un mayor n&uacute;mero de a&ntilde;os de educaci&oacute;n sugieren que la prolongaci&oacute;n de los estudios en el caso de las j&oacute;venes tiene, por regla general, r&eacute;ditos mayores en los mercados laborales urbanos en comparaci&oacute;n con los varones, de modo que las pol&iacute;ticas tendientes a retener en la escuela a las ni&ntilde;as contribuir&iacute;an a cortar las brechas salariales entre ambos sexos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario reiterar que los programas sociales destinados a reducir el abandono escolar temprano debieran ocupar un lugar prioritario en las agendas de los gobiernos de la regi&oacute;n. Los esfuerzos destinados a elevar los &iacute;ndices de retenci&oacute;n en la primaria, junto al mejoramiento de la calidad de la educaci&oacute;n, son decisivos para el cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo del Milenio. Ellos no s&oacute;lo contribuyen a alcanzar las metas educacionales aprobadas por los gobiernos para el a&ntilde;o 2015, sino que son una condici&oacute;n necesaria para reducir las desigualdades y lograr objetivos m&aacute;s exigentes en materia de mejoramiento de la calidad de los recursos humanos en Am&eacute;rica Latina. Por tal raz&oacute;n reviste gran importancia continuar evaluando los logros, limitaciones y el impacto en la retenci&oacute;n escolar de programas como el Programa de Becas Escolares (Bolsa Escola) de Brasil y el Programa de Educaci&oacute;n, Salud y Alimentaci&oacute;n (PROGRESA)<a href="#nota"><sup>5</sup></a> de M&eacute;xico, cuya masificaci&oacute;n puede tener un impacto no menor en la reducci&oacute;n de la pobreza y el mejoramiento del capital humano en el m&aacute;s largo plazo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, los esfuerzos para evitar la deserci&oacute;n escolar a fin de que los j&oacute;venes de hoy puedan alcanzar mayores niveles de educaci&oacute;n e ingresos laborales futuros m&aacute;s altos, que les permitan mantener a sus familias fuera de la pobreza, no rendir&aacute;n plenamente sus frutos si las pol&iacute;ticas educativas &#45;cuyos efectos potenciales sobre el bienestar y la equidad son de lago plazo&#45; no van acompa&ntilde;adas de una din&aacute;mica de generaci&oacute;n de empleos de calidad y una adecuada protecci&oacute;n social tendiente a absorber productivamente las mayores calificaciones ofrecidas. La creciente coincidencia entre la estructura de la oferta y la demanda laboral en un contexto de crecimiento de la productividad y de los ingresos es la condici&oacute;n para que el aumento del n&uacute;mero de a&ntilde;os de estudio de los j&oacute;venes se retribuya adecuadamente y se evite su devaluaci&oacute;n.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>POTENCIAL Y LIMITACIONES DEL CAPITAL SOCIAL</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prop&oacute;sito de la agenda social es aportar un diagn&oacute;stico respecto de temas sociales emergentes en la regi&oacute;n latinoamericana. Dada la importancia que en los &uacute;ltimos tiempos ha cobrado el tema del capital social y su posible contribuci&oacute;n a las pol&iacute;ticas sociales, se lo ha escogido en esta ocasi&oacute;n con el objeto de intentar responder a diversas interrogantes. &iquest;Qu&eacute; se entiende por capital social? &iquest;Cu&aacute;les son los principales enfoques y posturas sobre la materia? &iquest;Cu&aacute;l es su potencial y qu&eacute; limitaciones presenta el enfoque basado en fortalecer las capacidades de los grupos m&aacute;s vulnerables con el objetivo de reducir la pobreza? &iquest;Qu&eacute; pr&aacute;cticas interesantes existen en la regi&oacute;n?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe gran variedad de enfoques y posturas con respecto al capital social en que se otorga particular atenci&oacute;n a la capacidad de movilizar recursos; la pertenencia a redes; las fuentes que lo originan; las acciones, individuales o colectivas, que la infraestructura del capital social posibilita y, finalmente, las consecuencias y resultados positivos y negativos que puede generar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La variedad de las definiciones del capital social se debe en parte a que es un concepto utilizado por diversas disciplinas, cada una de las cuales se centra en aspectos diversos. Las instituciones internacionales de desarrollo lo consideran &uacute;til porque valora el conocimiento de las relaciones entre actores econ&oacute;micos, as&iacute; como entre sus organizaciones (formales o informales), y sirve para aumentar la eficiencia de las actividades econ&oacute;micas y sociales. Ese tipo de relaciones sociales e institucionales es considerado deseable, porque comportan externalidades positivas para el desarrollo. De este modo, existir&iacute;a una complementariedad entre pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y asociatividad con el paradigma del capital social basado en la confianza, la reciprocidad y la cooperaci&oacute;n. El capital social reducir&iacute;a los costos de transacci&oacute;n, producir&iacute;a bienes p&uacute;blicos y facilitar&iacute;a las actividades de organizaciones de base efectivas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las limitaciones conceptuales que muestran los enfoques del capital social cabe se&ntilde;alar el insuficiente an&aacute;lisis de su articulaci&oacute;n con otros conceptos como las desigualdades de poder y de g&eacute;nero; el clientelismo entre organizaciones de base y organismos gubernamentales y no gubernamentales, y la existencia de un capital social negativo, que puede retrasar o anular los efectos positivos de programas y proyectos sociales. A estas limitaciones se suma el hecho de que, debido a la amplia diversidad conceptual, la definici&oacute;n de indicadores comunes y su medici&oacute;n siguen siendo una tarea pendiente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, el concepto de capital social puede representar un aporte para los programas de pobreza. En este contexto, cabe destacar los esfuerzos realizados por aumentar la participaci&oacute;n mediante la incorporaci&oacute;n activa de los involucrados, lo que permite la adecuada rendici&oacute;n de cuentas y otorga especial importancia al entorno de los programas. Entre las sugerencias para aumentar o potenciar el capital social existente se plantean cuatro posibles tipos de pol&iacute;ticas; de promoci&oacute;n, culturales, participativas y de coordinaci&oacute;n y sinergia. Algunas experiencias realizadas en Brasil, Chile y Guatemala permiten obtener ense&ntilde;anzas sobre la utilidad de la aplicaci&oacute;n de dimensiones de capital social a los programas de combate a la pobreza. Entre ellas se indican: el uso de formas de capital social no tradicionales, la adopci&oacute;n de una organizaci&oacute;n novedosa y, lo m&aacute;s importante, una voluntad pol&iacute;tica real de compartir recursos econ&oacute;micos y, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, el poder desde las instituciones estatales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde su perspectiva metodol&oacute;gica, la consideraci&oacute;n de las formas de capital social preexistente o existente en una comunidad ayuda al desarrollo de metodolog&iacute;as participativas y al empoderamiento de actores sociales d&eacute;biles. Sin embargo, conviene destacar que es un proceso que puede resultar lento, y en algunos casos muy costoso, si bien produce resultados interesantes cuando cuenta con un gran apoyo de recursos y capacitaci&oacute;n, junto con la voluntad pol&iacute;tica de modificar las condiciones de pobreza de grupos espec&iacute;ficos de poblaci&oacute;n. Es preciso recalcar que dicho proceso en ning&uacute;n caso puede reemplazar a la pol&iacute;ticas sociales dise&ntilde;adas para alcanzar una sociedad m&aacute;s integrada sobre la base de una econom&iacute;a s&oacute;lida y que redistribuya los recursos. No obstante, puede contribuir al &eacute;xito de programas y proyectos orientados a disminuir la pobreza en la regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es habitual, en la secci&oacute;n dedicada a la agenda social internacional se rese&ntilde;an tambi&eacute;n las principales reuniones y acuerdos internacionales sobre temas sociales realizadas en el &uacute;ltimo a&ntilde;o. En Am&eacute;rica Latina se han celebrado dos importantes reuniones presidenciales, la und&eacute;cima Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, y la decimosexta reuni&oacute;n del Grupo de Rio. En ambas, los Jefes de Estado y de Gobierno de la regi&oacute;n reafirmaron su compromiso de apoyar el fortalecimiento de la paz, el desarrollo, la protecci&oacute;n del medio ambiente y los derechos humanos. Espec&iacute;ficamente, la Cumbre Iberoamericana enfoc&oacute; su inter&eacute;s en los derechos de la ni&ntilde;ez y la de Rio orient&oacute; el an&aacute;lisis hacia las pol&iacute;ticas centradas en la familia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, las organizaciones no gubernamentales se han reunido en dos foros sociales mundiales en Porto Alegre, Brasil, que han contado con amplia convocatoria. En ambas reuniones se han analizado las nuevas caracter&iacute;sticas de la globalizaci&oacute;n, con especial atenci&oacute;n en sus impactos sociales. Bajo el lema "Otro mundo es posible" se han dise&ntilde;ado diversas propuestas tem&aacute;ticas para combatir y proponer alternativas a lo que se ha denominado "el modelo &uacute;nico de desarrollo".</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. La Cumbre del Milenio es la denominaci&oacute;n que recibe el encuentro de la Asamblea General de las Naciones Unidas realizado en septiembre del a&ntilde;o 2000 en Nueva York. En esta reuni&oacute;n, los gobernantes de todo el mundo se comprometieron a participar activamente en el cumplimiento de las nuevas metas de desarrollo definidas para las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas, resumidas en la Declaraci&oacute;n del Milenio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. V&eacute;ase la explicaci&oacute;n del m&eacute;todo utilizado para las proyecciones en el recuadro I.4 del Cap&iacute;tulo I.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. CEPAL, Globalizaci&oacute;n y desarrollo (LC/G.2157(SES.29/3)), documento presentado en el vigesimonoveno periodo de sesiones de la CEPAL (Brasilia, Brasil, 6 al 10 de mayo de 2002), Santiago de Chile, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5812317&pid=S0185-2698200200010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. V&eacute;ase Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas, Gu&iacute;a general para la aplicaci&oacute;n de la Declaraci&oacute;n del Milenio, Informe del Secretario General (A/56/326), Asamblea General, 6 de septiembre de 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5812319&pid=S0185-2698200200010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. A partir del a&ntilde;o 2002 este programa pas&oacute; a llamarse Programa de Desarrollo Humano: Oportunidades.</font></p>      ]]></body><back>
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<publisher-loc><![CDATA[Santiago de Chile ]]></publisher-loc>
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<collab>Organización de las Naciones Unidas</collab>
<source><![CDATA[Guía general para la aplicación de la Declaración del Milenio, Informe del Secretario General (A/56/326)]]></source>
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