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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Universidad de México: Un recorrido histórico de la época colonial al presente]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Centro de Estudios sobre la Universidad ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>La Universidad de M&eacute;xico. Un recorrido hist&oacute;rico de la &eacute;poca colonial al presente</i></b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Por Graciela Bell&oacute;n*</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>RENATE MARSISKE (COORD.) M&eacute;xico, CESU&#45;UNAM/Porr&uacute;a, 2001, 326 pp.</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Editora en el Centro de Estudios sobre la Universidad.</i></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La UNAM: un recorrido por su arquitectura secreta</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Real Universidad de M&eacute;xico, Real y Pontificia Universidad de M&eacute;xico, Universidad Nacional de M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma de M&eacute;xico y, finalmente, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico... son nombres que ha asumido la Universidad a lo largo de sus 450 a&ntilde;os de vida; 450 a&ntilde;os en los que la educaci&oacute;n superior ha vivido y progresado bajo el techo de esta instituci&oacute;n que, como sus nombres lo indican, naci&oacute; cuando los espa&ntilde;oles hubieron asentado sus reales en la Nueva Espa&ntilde;a en el siglo XVI y que ha acompa&ntilde;ado y formado parte sustantiva de la historia de M&eacute;xico hasta el &uacute;ltimo de los segundos de este siglo XXI.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Queda, pues, claro que el paso de la instituci&oacute;n por la vida de la naci&oacute;n ha sido decisivo en &aacute;mbitos que van desde la formaci&oacute;n de profesionales, la construcci&oacute;n y elaboraci&oacute;n del conocimiento y la cultura hasta el rol que ha tenido en funciones extraacad&eacute;micas como las se&ntilde;aladas por Javier Mendoza, "ideol&oacute;gica y socializadora; de selecci&oacute;n y movilidad social; pol&iacute;tica y econ&oacute;mica". Y es precisamente ese paso el que queda registrado, puntualmente y con los sellos personales de cada uno de los investigadores, en este "recorrido hist&oacute;rico de la &eacute;poca colonial al presente", el cual va de la g&eacute;nesis al a&ntilde;o 2000 para desentra&ntilde;ar, en el <i>continuum</i> hist&oacute;rico, la trascendencia y el sentido vital, por un lado, y por otro el pulso de un espacio &#151;nacional y universal&#151; tan pleno de significados como es la Universidad.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro est&aacute; dividido en dos partes. La primera parte est&aacute;, a su vez, dividida en dos cap&iacute;tulos: universidad virreinal y universidad del siglo xix. La segunda parte, universidad contempor&aacute;nea, abarca de 1910 a 2000, pr&aacute;cticamente todo el siglo XX. Enrique Gonz&aacute;lez, Margarita Menegus, Leticia P&eacute;rez, Armando Pav&oacute;n, Rodolfo Aguirre, Clara in&eacute;s Ram&iacute;rez y M&oacute;nica Hidalgo son los investigadores que dan vida y voz a la &eacute;poca virreinal; Mar&iacute;a de Lourdes Alvarado al siglo XIX, y Renate Marsiske, Celia Ram&iacute;rez, Ra&uacute;l Dom&iacute;nguez y Hugo Casanova al siglo XX.<a href="#notas">**</a></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Universidad virreinal</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a la universidad virreinal, podemos decir que los textos nos llevan a un viaje por los poco conocidos entretelones, luchas por el poder y estructuras jer&aacute;rquicas y espa&ntilde;olizantes de la universidad de los siglos XVI, XVII y XVIII.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro inicia con la creaci&oacute;n por c&eacute;dula real del llamado Estudio e Universidad, en 1551, nacido bajo los auspicios de la que fue su alma mater &#151;la Universidad de Salamanca&#151; y con el signo de la &eacute;poca, el cual la convert&iacute;a en "un cuerpo privilegiado de escolares con licencia para organizar un estudio, en cuyas aulas se impartir&iacute;an los saberes correspondientes a las diversas facultades" (Gonz&aacute;lez, p. 18). Fue instituida por orden del rey y puesta en marcha y organizada por el virrey y la Audiencia.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez fundada y conformada como Real Universidad de M&eacute;xico, y ya durante el reinado de Felipe II, la Universidad jugar&iacute;a un papel clave en el eje que quer&iacute;a la Corona para la Universidad: adem&aacute;s de encargarse de la educaci&oacute;n de los naturales de la tierra y de los hijos de los espa&ntilde;oles, deb&iacute;a procurarse que la evangelizaci&oacute;n de los indios estuviera a cargo del clero secular, por lo cual se requiri&oacute; que los cl&eacute;rigos se formaran en la Universidad para poder consolidar a la nueva iglesia.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante este panorama, era necesaria la creaci&oacute;n de un marco legal que evitara los ya frecuentes conflictos entre "las autoridades civiles y eclesi&aacute;sticas por asegurarse el control de la corporaci&oacute;n" (Gonz&aacute;lez, p. 25), conflictos que durar&iacute;an casi medio siglo y una sucesi&oacute;n de estatutos. Cabe mencionar que durante estos primeros a&ntilde;os la instituci&oacute;n vivi&oacute; sus primeros conflictos a ra&iacute;z de reformas y modificaciones en los estatutos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la estructura interna, el gobierno de la universidad novohispana estaba dividido en instancias como el rector, "cabeza" de la Universidad y presidente de sus &oacute;rganos colegiados; el maestrescuela catedralicio, representante del poder papal y encargado de conferir los claustros &#151;&oacute;rganos colegiados en los cuales se hallaban representados los distintos sectores de la corporaci&oacute;n y que ten&iacute;an un importante papel en la vida administrativa y econ&oacute;mica de la Universidad, as&iacute; como en la elecci&oacute;n de nuevo rector y consiliarios, y en la provisi&oacute;n de c&aacute;tedras.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La organizaci&oacute;n de los saberes en esta Real Universidad sigui&oacute; "el cauce tradicional de las universidades medievales (Pav&oacute;n, p. 42): cuatro facultades mayores, Teolog&iacute;a, C&aacute;nones, Leyes y Medicina, y una menor, Artes. Cont&oacute; tambi&eacute;n, desde el principio, con c&aacute;tedras sueltas como Ret&oacute;rica y Gram&aacute;tica, que aunque no ten&iacute;an facultad, eran necesarias para iniciar los estudios universitarios. Estas c&aacute;tedras eran impartidas por los catedr&aacute;ticos, quienes ten&iacute;an a su cargo no s&oacute;lo la formaci&oacute;n acad&eacute;mica de los estudiantes, sino la habilitaci&oacute;n de &eacute;stos para la obtenci&oacute;n del grado inicial de bachiller. De modo que hab&iacute;a, por un lado, estudiantes, y por el otro, graduados, que eran quienes obten&iacute;an un grado, que pod&iacute;a ser el de bachiller (cuyo prestigio era tan poco que no los distingu&iacute;a de los estudiantes), licenciado, maestro o doctor.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dado el car&aacute;cter evangelizador y eclesi&aacute;stico del virreinato novohispano, las carreras emprendidas por los graduados una vez fuera de la Universidad estuvieron relacionadas con la iglesia y sus menesteres, de modo tal que "El espacio p&uacute;blico para artistas, m&eacute;dicos y legistas nunca fue comparable al de los te&oacute;logos y canonistas" (Aguirre, p. 63).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como generadora de conocimiento, la universidad novohispana sigui&oacute; las pautas de los saberes te&oacute;ricos desarrollados durante la Edad Media, y que eran comunes a la mayor&iacute;a de las universidades occidentales de la &eacute;poca &#151;este r&eacute;gimen inclu&iacute;a cinco facultades y algunas c&aacute;tedras sueltas. As&iacute; pues, la Real Universidad de M&eacute;xico &#151;la universidad virreinal o novohispana&#151; fue una instituci&oacute;n que si bien gener&oacute; conocimiento y graduados, y "defendi&oacute; los saberes tradicionales y su estructura corporativa", tambi&eacute;n "se mostr&oacute; reticente a incorporar las novedades que tra&iacute;a consigo la ciencia moderna" Ram&iacute;rez e Hidalgo, pp. 81 y 84).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Universidad decimon&oacute;nica</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a la universidad del siglo XIX, el an&aacute;lisis recorre de manera minuciosa y l&uacute;cida los vericuetos, curvas y recodos del vaiv&eacute;n conservador&#45;liberal que perme&oacute; no s&oacute;lo al siglo, sino tambi&eacute;n a la instituci&oacute;n universitaria.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para fines del siglo XVIII, las universidades peninsulares hab&iacute;an entrado en una fase de reformas promovidas por Carlos III, fen&oacute;meno que no alcanz&oacute; a M&eacute;xico ni a su Real y Pontificia Universidad, la cual se resisti&oacute; al cambio ilustrado hasta que, al momento de consumarse la independencia y establecerse la rep&uacute;blica, "la instituci&oacute;n sufri&oacute; el embate de los grupos liberales m&aacute;s radicales que vieron en ella un baluarte del antiguo r&eacute;gimen, por lo que plantearon su supresi&oacute;n y la creaci&oacute;n de nuevos establecimientos, que no universidades, capaces de responder a las circunstancias que impon&iacute;an los nuevos tiempos. Sus opositores, los conservadores, no permanecieron al margen y tambi&eacute;n idearon propuestas m&aacute;s o menos interesantes para reformar a fondo el sistema educativo colonial, pero siempre respetando la pervivencia de la Universidad" (Alvarado, pp. 88 y 89).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, el siglo XIX transcurri&oacute; para la Universidad como lo hizo para el pa&iacute;s, a merced de los designios, los caprichos, las ideolog&iacute;as y las incesantes luchas por el poder de liberales y conservadores; es decir, la Universidad estuvo "condenada a muerte en m&uacute;ltiples ocasiones por los m&aacute;s radicales, y rehabilitada otras tantas por sus oponentes pol&iacute;ticos" (Alvarado, pp. 94 y 95), hasta que en 1865, el emperador Maximiliano de Habsburgo le dio el tiro de gracia a la antigua universidad, cuya acta de defunci&oacute;n fue, por cierto, ratificada por Benito Ju&aacute;rez en 1867, a la vez que convoc&oacute; a la elaboraci&oacute;n de un nuevo proyecto educativo, m&aacute;s acorde con los nuevos tiempos y que siguiera los lineamientos establecidos por la Reforma. As&iacute;, el siglo xix se qued&oacute; sin instituci&oacute;n, pero con la perspectiva de un proyecto positivista para la educaci&oacute;n superior que sirvi&oacute; como sustituto a la Universidad.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proyecto, conformado en grupo colegiado de trabajo y liderado por Gabino Barreda, dio como resultado la ley Org&aacute;nica de instrucci&oacute;n P&uacute;blica del 2 de diciembre de 1867. La estructura y filosof&iacute;a del sistema educativo positivista se mantuvo durante varias d&eacute;cadas; mientras tanto, los estudios superiores se siguieron impartiendo en escuelas profesionales independientes y el rechazo a las universidades continu&oacute; vivo durante m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas. No fue sino hasta Justo Sierra, en 1910, que resurgir&iacute;an en M&eacute;xico los estudios universitarios.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Universidad contempor&aacute;nea</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a la universidad del siglo XX, los autores nos llevan, con un muy bien logrado balance entre amenidad y profundidad, a visitar las entra&ntilde;as &#151;y a desentra&ntilde;ar, por supuesto&#151; del convulso y sumamente interesante siglo pasado, de 1910 al a&ntilde;o 2000.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de d&eacute;cadas sin universidad, el sue&ntilde;o de Justo Sierra de resucitar la instituci&oacute;n educativa se hizo realidad en 1910, a&ntilde;o en que se inaugur&oacute;, durante los festejos del Centenario de la independencia, la Universidad Nacional de M&eacute;xico, la cual incorpor&oacute; sin modificaci&oacute;n las escuelas nacionales &#151;Jurisprudencia, ingenieros, Bellas Artes, Altos Estudios y Escuela Nacional Preparatoria&#151;, en una sola instituci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Universidad Nacional no pas&oacute; inc&oacute;lume por la Revoluci&oacute;n mexicana. Hubo movimientos estudiantiles importantes y tensiones entre la Universidad y algunos de los gobiernos revolucionarios; hasta los a&ntilde;os de Jos&eacute; vasconcelos en que las condiciones del pa&iacute;s, y el mismo vasconcelos, permitieron construir las bases de una universidad moderna que incorpor&oacute; nuevas profesiones y lleg&oacute; a un mayor n&uacute;mero de personas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al proyecto educativo de humanismo cristiano de vasconcelos sigui&oacute; el "pragmatismo protestante de tipo estadounidense" (Marsiske, p. 133) del gobierno de Plutarco El&iacute;as Calles, que llev&oacute; a tensiones y conflictos entre la instituci&oacute;n &#151;entre ellos el cierre de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras&#151; y su gobierno pues, adem&aacute;s, el &eacute;nfasis educador estaba puesto en la instrucci&oacute;n primaria y secundaria; la educaci&oacute;n superior era vista como un "bicho" ex&oacute;tico y superfluo. Al final, este relegamiento se entreteji&oacute; con el clima pol&iacute;tico y social de 1928&#45;29, y dio como resultado el estallido de uno de los movimientos estudiantiles m&aacute;s importantes del siglo XX &#151;el movimiento estudiantil de 1929&#151;, el cual desemboc&oacute; en la promulgaci&oacute;n, en el mes de julio, de la Ley Org&aacute;nica de 1929 de la Universidad Nacional de M&eacute;xico, Aut&oacute;noma, conocida como Ley de Autonom&iacute;a Universitaria y que comienza a moldear "la universidad del futuro para M&eacute;xico" (Marsiske, p. 158).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe se&ntilde;alar aqu&iacute;, que a partir de 1929 la Universidad vive de manera recurrente y casi sistem&aacute;tica &#151;a la par que crece, se fortalece y se auto&#45;define&#151; una serie de conflictos que tienen que ver con problemas entre el Estado y la instituci&oacute;n; la autonom&iacute;a; la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y la participaci&oacute;n del Estado en este rubro; las propuestas de aumento de cuotas y los recortes a los saldos; las propuestas de modificaciones y estatutos y leyes org&aacute;nicas &#151;durante 1933&#45;1944 de manera muy clara e importante&#151;; una serie de sucesiones interminables de rectores.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El r&eacute;gimen cardenista y su proyecto gubernamental, que afect&oacute; la educaci&oacute;n socialista, afect&oacute; de manera importante a la Universidad y sus relaciones internas. Es en este periodo que la Universidad dejaba de ser nacional y, por lo tanto, dejaba de "ser el &oacute;rgano de Estado encargado de la funci&oacute;n de la educaci&oacute;n profesional" (Ram&iacute;rez, p. 164).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El rectorado de Manuel G&oacute;mez Mor&iacute;n durante esos a&ntilde;os llev&oacute; a la creaci&oacute;n del primer Estatuto de la Universidad Nacional de M&eacute;xico, de 1934, t&iacute;tulo que defendi&oacute; a capa y espada a pesar de los dichos presidenciales. Asimismo, durante estos a&ntilde;os comienza una sucesi&oacute;n de rectorados, y la tensi&oacute;n &#45;extra e intramuros&#45;marc&oacute; las relaciones UNAM&#45;gobierno.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tensi&oacute;n se suaviz&oacute; con el presidente &Aacute;vila Camacho, cuya pol&iacute;tica fue m&aacute;s favorable al proyecto universitario; de hecho, durante 1944 se comenzaron los tr&aacute;mites de pr&eacute;stamos y gestiones para la construcci&oacute;n de CU en el Pedregal de San &Aacute;ngel". La propuesta de un anteproyecto de Ley Org&aacute;nica fue tambi&eacute;n hecha en 1944 y, como siempre, convulsion&oacute; a sectores de estudiantes y a los universitarios, a pesar de los cual fue aprobada sin el voto de los consejeros estudiantiles.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Qued&oacute;, as&iacute;, constituida la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico que, en 1950, ocup&oacute; su lugar en el espacio en el Pedregal de San &Aacute;ngel, con el nombre de Ciudad Universitaria, la cual, y por otro lado, emerg&iacute;a, como apunta Ra&uacute;l Dom&iacute;nguez, "como s&iacute;mbolo y promesa del M&eacute;xico moderno".</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre 1950 y 1967, la Universidad vivi&oacute; un movimiento de reforma iniciado por el rector ignacio Ch&aacute;vez y continuado por el rector Jos&eacute; Barros Sierra; el comienzo del proceso de masificaci&oacute;n y populismo; la saturaci&oacute;n progresiva de la matr&iacute;cula escolar; el surgimiento de una burocracia farragosa; la profesionalizaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza universitaria; una mayor definici&oacute;n de su papel como difusora de la cultura; la creaci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n de Trabajadores Administrativos de la UNAM (ATAUNAM), y, por supuesto, el movimiento del 68, que queda rastreado en sus antecedentes, registrado en su suceder y analizado en sus consecuencias.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas del siglo XX significaron para la instituci&oacute;n una serie de cambios que, sin lugar a dudas, "dieron un nuevo perfil a la instituci&oacute;n" (Casanova, p. 261). Dos factores muy importantes que influyeron en esta situaci&oacute;n son la creciente complejidad en la producci&oacute;n del conocimiento y la incorporaci&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as. Uno de los asuntos que es importante destacar en este periodo es que "las reformas universitarias estuvieron articuladas, en su nivel m&aacute;s inmediato, con la din&aacute;mica pol&iacute;tica del pa&iacute;s" (Casanova, p. 262), lo cual implic&oacute;, por una parte, disputas por el poder e intromisi&oacute;n de grupos pol&iacute;ticos, y por otra, un "desbordamiento de los fines acad&eacute;micos" de la Universidad. Este complicado escenario deriv&oacute;, entre otras cosas, en que la Universidad Nacional "pas&oacute; a ocupar un lugar relativo en el marco del conjunto educativo superior y, aunque en el campo de la investigaci&oacute;n y la difusi&oacute;n de la cultura mantuvo una fuerte presencia, para finales de los noventa compart&iacute;a sus responsabilidades de docencia con otras instituciones p&uacute;blicas de educaci&oacute;n superior" (Casanova, p. 263).</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De 1970 a 2000, la UNAM vivi&oacute; los rectorados de Pablo Gonz&aacute;lez Casanova, Guillermo Sober&oacute;n, Octavio Rivero, Jorge Carpizo, Jos&eacute; Sarukh&aacute;n y Francisco Barn&eacute;s, cuyas gestiones representaron un variado mosaico: con Gonz&aacute;lez Casanova, la creaci&oacute;n de alternativas innovadoras; Sober&oacute;n, el proceso de modernizaci&oacute;n y ascenso de la administraci&oacute;n; Rivero, los intentos de planeaci&oacute;n; Carpizo, la propuesta de reforma y la crisis institucional; Sarukh&aacute;n, la realizaci&oacute;n del Congreso Universitario y la reforma acad&eacute;mica; Barn&eacute;s, el conflicto de fines de los noventa.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el rectorado de G. Casanova, tuvo lugar "la incalificable represi&oacute;n de la que fueron v&iacute;ctimas estudiantes de la UNAM y del ipn por parte del grupo conocido como 'los halcones' en junio de 1971" (Casanova, p. 266); en octubre de 1972, la UNAM enfrent&oacute; una huelga de trabajadores universitarios que demandaban su reconocimiento como Sindicato de Trabajadores y Empleados de la UNAM; la creaci&oacute;n del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), as&iacute; como del Sistema de Universidad Abierta SUA; poco antes de su renuncia como rector, en diciembre de 1972, hab&iacute;a planteado las l&iacute;neas b&aacute;sicas para una reforma universitaria.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su sucesor, el doctor Guillermo Sober&oacute;n, encabez&oacute; la instituci&oacute;n durante dos periodos. Durante su rectorado, junto a la reforma administrativa hubo un ambiente de "mano dura" que implic&oacute; el uso de la fuerza p&uacute;blica para neutralizar a grupos identificables de delincuentes, pero tambi&eacute;n para contener demandas de n&uacute;cleos estudiantiles, acad&eacute;micos y administrativos; dos movimientos huelgu&iacute;sticos sacudieron a la instituci&oacute;n (1975 y 1977); creaci&oacute;n de la Escuela Nacional de Estudios profesionales (ENEP), as&iacute; como de centros, institutos y direcciones, y, por supuesto, la construcci&oacute;n de infraestructura para la difusi&oacute;n de la cultura; es decir, la creaci&oacute;n del Centro Cultural Universitario (CCU) con la Sala Nezahualc&oacute;yotl, la Biblioteca y Hemeroteca Nacionales, los cines y los teatros.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al doctor Rivero Serrano le toc&oacute; liderar una instituci&oacute;n en la que la educaci&oacute;n superior estaba en una fase de disminuci&oacute;n de la oferta a los estudiantes; su gesti&oacute;n estuvo definida por la atenci&oacute;n a procesos en marcha m&aacute;s que por la puesta en marcha de proyectos nuevos. A lo largo de su rectorado tuvieron lugar varias movilizaciones, una de las cuales deriv&oacute; en una huelga promovida por el Sindicato de Trabajadores de la UNAM; se consolid&oacute; la instauraci&oacute;n del denominado Plan Rector de Desarrollo institucional, el cual inclu&iacute;a en un marco de referencia los principios y funciones de la instituci&oacute;n, as&iacute; como "una caracterizaci&oacute;n de la reforma universitaria" (Casanova, p. 294).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La gesti&oacute;n del rector Carpizo "impuls&oacute; diversos cambios en la estructura org&aacute;nica de la instituci&oacute;n" (Casanova, p. 299); en 1985, se aprob&oacute; el Reglamento de Planeaci&oacute;n de la UNAM y en 1986, el rector present&oacute; el ya famoso documento "Fortaleza y debilidad de la UNAM", el cual mostraba logros de la misma y, adem&aacute;s, ofrec&iacute;a un diagn&oacute;stico cr&iacute;tico de la instituci&oacute;n; este documento deriv&oacute; en una consulta que a su vez gener&oacute; un "primer paquete de medidas" que implicaba incremento a las cuotas universitarias, mayores requisitos para acceder del bachillerato a la propia instituci&oacute;n, y aplicaci&oacute;n de ex&aacute;menes departamentales. Las consecuencias ulteriores fueron, entre otras, el surgimiento de uno de los movimientos estudiantiles m&aacute;s importantes en la historia de la universidad, el Consejo Estudiantil universitario (CEU); el estallido de una huelga en 1987 y, en plena huelga, la hist&oacute;rica suspensi&oacute;n de las modificaciones a los reglamentos, as&iacute; como la realizaci&oacute;n de un Congreso universitario.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; como el doctor Sober&oacute;n, el doctor Sarukh&aacute;n gui&oacute; el destino de la instituci&oacute;n durante dos periodos, los cuales significaron "la contenci&oacute;n de la problem&aacute;tica universitaria por un lado, y por el otro, la puesta en marcha de un proyecto que logr&oacute; una fuerte transformaci&oacute;n institucional, manteniendo el control y eludiendo el conflicto" (Casanova, p. 306). una de las l&iacute;neas importantes de esta gesti&oacute;n fue la academizaci&oacute;n de la instituci&oacute;n. Durante su rectorado se inaugur&oacute; el Congreso universitario el cual, m&aacute;s all&aacute; de los diferendos, "logr&oacute; un indiscutible acercamiento a la realidad universitaria que se expres&oacute; en toda su magnitud" (Casanova, p. 314); se elabor&oacute; el Plan de Acci&oacute;n de 1991, que impuls&oacute; la transformaci&oacute;n institucional en los &aacute;mbitos acad&eacute;mico, administrativo y de infraestructura. Es importante se&ntilde;alar que el doctor Sarukh&aacute;n suspensi&oacute;n del proyecto de reforma para las cuotas universitarias.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El rector Francisco Barn&eacute;s entr&oacute; en enero de 1997 y renunci&oacute; en 1999. Durante su rectorado, realiz&oacute; importantes esfuerzos en materia de planeaci&oacute;n universitaria, como el Reglamento de Planeaci&oacute;n de 1998 y la conformaci&oacute;n de una estructura org&aacute;nica de planeaci&oacute;n, encargado de impulsar el Plan de Desarrollo 1997&#45;2000. No obstante, la gesti&oacute;n del doctor Barn&eacute;s quedar&iacute;a marcada por su intento de modificar el Reglamento General de Pagos de la UNAM, lo cual deriv&oacute; en la "m&aacute;s grave crisis de la instituci&oacute;n universitaria del M&eacute;xico contempor&aacute;neo" (Casanova, p. 320). Durante diez meses, casi toda la Ciudad universitaria qued&oacute; en manos del grupo estudiantil denominado Consejo General de Huelga (CGH), "y no s&oacute;lo se profundiz&oacute; el conflicto en la UNAM, sino que se entreteji&oacute; con diversos fen&oacute;menos de la vida p&uacute;blica mexicana" (Casanova, p.320). Ante la imposibilidad de destrabar el conflicto, Barn&eacute;s renunci&oacute; en 1999 y en su lugar fue designado por la Junta de Gobierno el doctor Juan Ram&oacute;n de la Fuente. En este contexto, y despu&eacute;s de una prolongad&iacute;sima huelga, la UNAM fue ocupada por la Polic&iacute;a Federal Preventiva en febrero de 2000, reanud&aacute;ndose as&iacute; las labores en la M&aacute;xima Casa de Estudios.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La lectura de <i>La Universidad de M&eacute;xico...</i> permite rastrear, adem&aacute;s de la historia conocida y aparente de la UNAM, esa otra historia, la m&aacute;s sutil y oculta, la que nos posibilita el ir a su entra&ntilde;a y conocerla desde ah&iacute;; la que nos permite develar la "arquitectura no visible" de las cosas. Y es la arquitectura secreta de las cosas la que, a su vez, nos permite un conocimiento no aproximativo, sino un conocimiento real del objeto de estudio.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, este "recorrido" nos ense&ntilde;a c&oacute;mo fue que la Universidad molde&oacute;, a lo largo de los siglos, su perfil acad&eacute;mico, su perfil de difusor de la cultura, su perfil de casa para la investigaci&oacute;n y la docencia; pero tambi&eacute;n, e igualmente importante, nos revela la vida interna de la instituci&oacute;n &#151;justamente en los aspectos que, en claro movimiento pendular, la han hecho progresar&#151;: conflictos, problemas econ&oacute;micos, huelgas, movimientos estudiantiles &#151;de un lado del p&eacute;ndulo&#151;, y reformas, nuevos estatutos, leyes org&aacute;nicas, planes de desarrollo, avances en los campos acad&eacute;mico, cultural y administrativo del otro lado del p&eacute;ndulo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia nos ense&ntilde;a, en su devenir pendular, c&oacute;mo evolucionan o se estancan las instituciones, los gobiernos, los pueblos. Esta historia en particular, nos ofrece una especie de gran escenario hist&oacute;rico en el que podemos ver, con claridad meridiana, c&oacute;mo tuvo lugar este hecho tan complejo e interesante en una instituci&oacute;n en particular: nuestra M&aacute;xima Casa de Estudios.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Nota</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">** Har&eacute; un resumen de universidad virreinal, universidad decimon&oacute;nica y universidad contempor&aacute;nea, resaltando algunos de los hechos y situaciones m&aacute;s.</font></p>      ]]></body>
</article>
