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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Marcela Terrazas y Basante, Gerardo Gurza Lavalle, Paolo Riguzzi y Patricia de los R&iacute;os, <i>Las relaciones M&eacute;xico&#45;Estados Unidos, 1756&#45;2010,</i> 2 v., presentaci&oacute;n de Alan Knight</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Marco Antonio Samaniego L&oacute;pez*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas/Secretar&iacute;a de Relaciones Exteriores, 2012 (Serie Historia Moderna y Contempor&aacute;nea 58). &#91;Volumen I: Marcela Terrazas y Basante y Gerardo Gurza Lavalle, <i>Imperios, rep&uacute;blicas y pueblos en pugna por el territorio, 1756&#45;1867;</i> volumen II: Paolo Riguzzi y Patricia de los R&iacute;os, <i>&iquest;Destino no manifiesto? 1867&#45;2010.</i>&#93;</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p><font face="verdana" size="2"><i>* Universidad Aut&oacute;noma de Baja California Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mundo globalizado en que hoy nos encontramos, el lenguaje de las relaciones entre los diferentes pa&iacute;ses permea los negocios y las comunicaciones. Los v&iacute;nculos entre las naciones enmarcados en el entorno de las referencias a la importancia de las instituciones que se debaten en la cooperaci&oacute;n y la b&uacute;squeda por establecer f&oacute;rmulas para mantener la econom&iacute;a en crecimiento y racionar el uso de los recursos naturales forma parte de los discursos en la academia y la pol&iacute;tica. Incluso en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha construido el tema de la desaparici&oacute;n de los Estados&#45;naci&oacute;n como posibilidades alternativas de futuro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las afirmaciones que han sostenido quienes critican la condici&oacute;n actual del capitalismo contempor&aacute;neo es que se ha generado un mundo desbocado, en el cual el uso descontrolado y ca&oacute;tico de nuestro planeta nos ha llevado a modificar de tal manera el entorno que el hombre se ha convertido en una amenaza para la sustentabilidad de todo posible equilibrio ecol&oacute;gico. Se ha construido una sociedad en riesgo permanente y lejos del dominio sobre los procesos de la naturaleza, hemos generado una condici&oacute;n de riesgo en la cual la sobreexplotaci&oacute;n de los recursos plantea la disyuntiva de seguir como vamos o imponer cambios sustanciales en la manera de vivir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante se&ntilde;alamientos como los anteriores, el estudio de las relaciones entre los Estados&#45;naci&oacute;n se vuelve un factor de suma importancia para comprender los procesos de formaci&oacute;n, consolidaci&oacute;n, intercambio, transformaci&oacute;n, as&iacute; como de cooperaci&oacute;n y conflicto, que se dan en todos los &oacute;rdenes entre pa&iacute;ses que comparten espacios cotidianos, como los son M&eacute;xico y Estados Unidos. Espacios territoriales, recursos naturales, concepciones sobre la forma de ser del "otro", prejuicios construidos desde ambos lados, son factores que inciden en los proyectos y en la apropiaci&oacute;n de procesos que involucran de manera directa a millones de personas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio sistem&aacute;tico de la relaci&oacute;n M&eacute;xico&#45;Estados Unidos ha generado diversas obras en las que se ofrecen perspectivas variadas sobre c&oacute;mo abordar las complejas problem&aacute;ticas en las que estamos involucrados. De algo estamos seguros, de que es imposible dar todos los enfoques posibles al tema. Es una problem&aacute;tica que tiene niveles de complejidad en tan diversos &oacute;rdenes que requiere de distintas perspectivas para profundizar en una tem&aacute;tica que siempre dejar&aacute; lugar a la pol&eacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra que aqu&iacute; nos ocupa, <i>Las relaciones M&eacute;xico&#45;Estados Unidos, 1756&#45;2010,</i> es el trabajo sistem&aacute;tico de cuatro investigadores que emprendieron una tarea ambiciosa: Marcela Terrazas, Gerardo Gurza, Paolo Riguzzi y Patricia de los R&iacute;os. La coordinadora del esfuerzo fue la doctora Terrazas, quien desde hace varios a&ntilde;os ha publicado sobre las relaciones entre ambos pa&iacute;ses con &eacute;nfasis en procesos relacionados con la frontera internacional. &iquest;C&oacute;mo generar un discurso historiogr&aacute;fico que de manera coherente enfatice la relaci&oacute;n entre los gobiernos, instituciones y habitantes de las cambiantes zonas que limitaron primero a dos imperios y posteriormente a dos naciones? &iquest;C&oacute;mo establecer los v&iacute;nculos entre las nuevas identidades y los territorios que fueron considerados como partes de las naciones?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer tomo, titulado "Imperios, rep&uacute;blicas y pueblos en pugna por el territorio, 1756&#45;1867", escrito por Marcela Terrazas y Gerardo Gurza, se tom&oacute; como punto de partida los conflictos internacionales que los imperios europeos protagonizaron intensamente durante los siglos XVIII y principios del XIX. Las implicaciones que esto tuvo en Am&eacute;rica fueron de diversa &iacute;ndole. Se trata de una historia con implicaciones internacionales en la que los intereses imperiales generaron un conjunto de tensiones que permanecieron para los a&ntilde;os subsecuentes. Cuando surgieron como independientes las trece colonias y luego de serias dificultades lograron imaginarse como naci&oacute;n e instituir un gobierno que las organizara, exist&iacute;a una larga lista de temas pendientes con los vecinos del sur, primero los novohispanos y su relaci&oacute;n imperial y luego el naciente M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo se relacionaron los hombres y las mujeres que vivieron cercanos a esos l&iacute;mites trazados desde lugares lejanos? &iquest;C&oacute;mo transitaron en sus identidades locales, regionales, con las de ser imperio a nuevas naciones? &iquest;Por qu&eacute; y c&oacute;mo aceptaron los nuevos imaginarios pol&iacute;ticos surgidos en las complejas relaciones generadas en contextos europeos? Las preguntas surgen a partir de los procesos en los que se ven involucradas las nuevas naciones. No s&oacute;lo se trata de la relaci&oacute;n hacia el exterior, sino las implicaciones que &eacute;stas tienen hacia la formaci&oacute;n de instituciones y las concepciones que se tienen de lo que el "otro", ese vecino que de manera constante representa una amenaza, un reto, una identidad que es ajena pero que obliga a resignificar la propia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Miles de hombres llegaron a Estados Unidos durante el siglo XIX, muchos menos al convulso M&eacute;xico. Los euroamericanos generaron una din&aacute;mica de relaciones con sus sitios de origen que permitieron fortalecer una econom&iacute;a en expansi&oacute;n. Con ellos, llegaron procesos consolidados en sus regiones que pasaron a un espacio que para ellos era considerado nuevo.</font> <font face="verdana" size="2">En esas tierras supuestamente vac&iacute;as, s&oacute;lo hab&iacute;a ind&iacute;genas que no fueron considerados dentro de la concepci&oacute;n de uso del espacio. Por ello varios grupos aprendieron a negociar, otros fueron desplazados de manera brutal, algunos m&aacute;s buscaron su espacio temporal o definitivo en otras tierras. De manera general el proceso confront&oacute; los intereses de la naci&oacute;n inmediata al sur, nuestro pa&iacute;s, que ante el crecimiento poblacional intent&oacute; poner un alto a aquella avanzada. Sin embargo, el proceso revolucionario que culmin&oacute; con la independencia y las nuevas formas de organizaci&oacute;n provocaron m&aacute;s que el surgimiento inmediato de la naci&oacute;n mexicana, la presencia de numerosos poderes regionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La naci&oacute;n y el nacionalismo necesitan construirse, imaginarse para ser. De igual forma, se necesita cierta correspondencia de unidad previa. Puede ser el territorio o, en su caso, la religi&oacute;n. La independencia propici&oacute; que los enfrentamientos por los espacios de poder se volvieran frecuentes. Numerosos gobiernos locales y federales se sucedieron sin que se lograra el consenso necesario para construir las instituciones que fortalecieran la naci&oacute;n. Ante el avance de la migraci&oacute;n europea y la construcci&oacute;n de un imaginario como el destino manifiesto, se generaron tensiones que conllevaron a un enfrentamiento que marc&oacute; la historia de las dos naciones en formaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la obra que aqu&iacute; rese&ntilde;amos, la explicaci&oacute;n puede ser para los mexicanos poco ortodoxa. No se desata en un conjunto de afirmaciones peyorativas contra los Estados Unidos. En cambio, se destacan las profundas diferencias que surgieron en diferentes regiones de M&eacute;xico para enfrentar, o no, la entrada de tropas. Se pondera que hubo zonas donde el comercio se fortaleci&oacute; y que en los momentos posteriores a la guerra, lejos de generarse alg&uacute;n intento de recuperar lo perdido, se retomaron nexos comerciales y sociales. En los a&ntilde;os subsecuentes, surgieron propuestas de formaci&oacute;n de rep&uacute;blicas independientes en varias regiones, y en otras, solicitudes de ser anexados por Estados Unidos para pacificar revueltas regionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer tomo termina con la ca&iacute;da del denominado Segundo Imperio, mismo que nunca logr&oacute; consolidar sus dominios en muchas regiones. Durante estos a&ntilde;os tan intensos, los liberales se enfrentan entre liberales, mientras que en Estados Unidos se lucha por sobrevivir como naci&oacute;n: una guerra entre el poder de los estados que toma como s&iacute;mbolo la libertad de los esclavos, pero que de manera clara enfrenta formas de producci&oacute;n. La paradoja es que, en tan pocos a&ntilde;os, el modelo a seguir son los propios Estados Unidos. El liberalismo triunfante ve en el capitalismo del vecino inmediato los pasos que debe tomar para construir su naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo tomo, "&iquest;Destino no manifiesto? 1867&#45;2010", escrito por Paolo Riguzzi y Patricia de los R&iacute;os, da &eacute;nfasis a los procesos econ&oacute;micos como un eje rector en las relaciones. Se mantiene la idea de destacar la esfera econ&oacute;mica, la internacional, las fronteras, as&iacute; como los movimientos de poblaci&oacute;n; sin embargo, como ya apuntamos, lo econ&oacute;mico cobra un mayor peso como sustento de la explicaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las razones de ello son, sin duda, el crecimiento poblacional, el desarrollo industrial y agr&iacute;cola y el poblamiento que se gener&oacute; en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XIX en ambos pa&iacute;ses. La revoluci&oacute;n metalmec&aacute;nica impuls&oacute; el desarrollo capitalista en gran escala. No s&oacute;lo cambiaron Estados Unidos y M&eacute;xico, sino que, por las dimensiones de los cambios tecnol&oacute;gicos y los impactos que se generaron, se modificaron las relaciones en el mundo a partir del surgimiento del vecino del norte como una emergente potencia mundial. Los &aacute;nimos expansionistas estuvieron lejos de desaparecer y, en todo caso, se modificaron tanto en discurso como en pr&aacute;cticas. Panam&aacute;, Puerto Rico, Filipinas, Cuba, por mencionar algunos, se vieron impactados de manera decisiva por las nuevas formas de intervenci&oacute;n militar. El crecimiento econ&oacute;mico y una ideolog&iacute;a sustentada en una idea de pueblo elegido fomentaron y justificaron la inversi&oacute;n de capitales en otras partes del mundo. M&eacute;xico, con todas las implicaciones que tiene ser vecino inmediato, debi&oacute; buscar f&oacute;rmulas para afrontar la circunstancia de tener a un lado una de las econom&iacute;as que m&aacute;s se modificaron en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XIX. En ese sentido, a pesar de los estereotipos al respecto, los autores destacan el hecho de que no se trat&oacute; de un actor pasivo, a la espera, sino que se enfrent&oacute; de diversas maneras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, pues, ni Porfirio D&iacute;az ni despu&eacute;s los gobiernos revolucionarios fueron actores que siguieran las pautas establecidas por el vecino del norte de manera sistem&aacute;tica. Negar la influencia ser&iacute;a absurdo, pero simplificarlo todo como una imposici&oacute;n estadounidense, a pesar de gran cantidad de discursos en ese sentido, es sin duda un reto que requiere de un s&oacute;lido sustento. Para este caso, los autores logran demostrar que si bien historiogr&aacute;ficamente y en los discursos de la &eacute;poca se gener&oacute; esta idea, en los acuerdos, negociaciones e incluso en pr&aacute;cticas cotidianas esto no fue as&iacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo anterior, la relaci&oacute;n aparece m&aacute;s compleja que la diplomacia entre una naci&oacute;n y otra. No se hace a un lado dicho aspecto, pero est&aacute; lejos de ser una obra centrada en ello. &iquest;Es entonces la relaci&oacute;n M&eacute;xico&#45;Estados Unidos un asunto que obliga a pensar en c&oacute;mo se articulan dos naciones o c&oacute;mo se articulan dos gobiernos? Quiz&aacute; valdr&iacute;a la pena abrir la pregunta. &iquest;Es la relaci&oacute;n M&eacute;xico&#45;Estados Unidos un pretexto para observar con mayor cuidado la relaci&oacute;n entre identidades que se construyeron la una con la otra a partir de la experiencia europea, asi&aacute;tica y africana en un mundo en el cual la tecnolog&iacute;a permiti&oacute; el traslado de millones de personas a un espacio geogr&aacute;fico en el cual se heredaron tensiones surgidas desde la &eacute;poca de los imperios?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En nuestro caso y para retomar la discusi&oacute;n que plantea Alan Knight en el pr&oacute;logo a la obra acerca de la historia parroquial, &iquest;no es una buena raz&oacute;n estudiar la relaci&oacute;n M&eacute;xico&#45;Estados Unidos para observar y reflexionar sobre el significado del espacio que se construy&oacute; entre los dos pa&iacute;ses como efecto de los intercambios generados en el mundo y que resultaron, en parte, en la construcci&oacute;n de dos naciones?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El siglo XX es tratado en la complejidad de las relaciones internacionales que trajeron consigo las guerras europeas. La Revoluci&oacute;n mexicana, con todas sus incertidumbres, fue un motivo de constante atenci&oacute;n y de intervenci&oacute;n no s&oacute;lo del gobierno federal estadounidense, sino de actores individuales y colectivos que ve&iacute;an sus intereses trastocados y enfrentados entre s&iacute;. Si bien el petr&oacute;leo es lo m&aacute;s estudiado, otros asuntos fueron de sobrado inter&eacute;s y confrontaron hacia el interior del pa&iacute;s vecino sobre el derrotero a seguir respecto del movimiento, desde expresiones anexionistas hasta el papel de algunos actores de la Revoluci&oacute;n. Woodrow Wilson tom&oacute; el asunto mexicano con particular inter&eacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En varias partes del segundo tomo se destaca que la vida estadounidense a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n lleg&oacute; a M&eacute;xico pr&aacute;cticamente desde la d&eacute;cada de 1920. Si bien la tesis es sujeta a discusi&oacute;n y matices, consideramos claro un aspecto, la relaci&oacute;n M&eacute;xico&#45;Estados Unidos es mucho m&aacute;s que una referencia para los interesados en el tema. Daniel Cos&iacute;o Villegas, en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, enfatiz&oacute; la importancia de estudiar a Estados Unidos para entender a M&eacute;xico. Carlos Monsiv&aacute;is en la d&eacute;cada de 1990 afirm&oacute; que ya hab&iacute;a nacido la primera generaci&oacute;n de estadounidenses en la ciudad de M&eacute;xico. Dicho de otra manera, de sostenerse la hip&oacute;tesis de que inicia en los a&ntilde;os posrevolucionarios y existe una afirmaci&oacute;n de tal naturaleza, el tema tiene m&uacute;ltiples significados y vetas de investigaci&oacute;n por abordar. La sola complejidad que abarca el tema de los intercambios culturales y simb&oacute;licos obliga a repensar la relaci&oacute;n desde diversos &aacute;ngulos y perspectivas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el sentido de los intercambios culturales, los autores se&ntilde;alan los diversos intentos por formalizar lazos de cooperaci&oacute;n. Sin embargo, ante la emergencia de los nacionalismos, los estereotipos de los "yankees" depredadores y corruptos, consumistas y aprovechados es conveniente en una imagen com&uacute;n que fortalece el imaginario de los mexicanos, espiritual y cat&oacute;lico, antiimperialista y latinoamericanista. No obstante, luego de los fervores patrios generados por la expropiaci&oacute;n petrolera, el mejor momento de la relaci&oacute;n llega en la d&eacute;cada de 1940, con la Segunda Guerra Mundial como una realidad que transforma el devenir de pr&aacute;cticamente todo el orbe. En ese contexto, las buenas relaciones, los pr&eacute;stamos y el arreglo de la deuda permean un v&iacute;nculo en el cual el referente b&eacute;lico obliga a pensar el futuro de las dos naciones. Los amigos se vuelven hermanos, cuando menos en el plano de los dos gobiernos. En M&eacute;xico, tan bien est&aacute; la relaci&oacute;n, que el secretario de Relaciones, Ezequiel Padilla, se vuelve presidenciable con bastante antelaci&oacute;n. Pronto fue atacado por diversos sectores precisamente por los que fueron vistos como v&iacute;nculos excesivos con Estados Unidos. La contraparte, que ubica un tema de larga duraci&oacute;n, fue que miles de trabajadores mexicanos fueron llevados a zonas agr&iacute;colas en Estados Unidos. El programa bracero como parte de una historia que aqu&iacute; encontr&oacute; un nombre oficial, de estados, pero que como fen&oacute;meno obliga a pensar en otra relaci&oacute;n, alejada de los acuerdos y los tratados, donde las rutas migratorias siguen otros procesos que a&uacute;n est&aacute;n por ser observados.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Segunda Guerra Mundial mantuvo la excelente relaci&oacute;n. El pr&eacute;stamo, al inicio de la administraci&oacute;n de Miguel Alem&aacute;n, de 150 millones de d&oacute;lares de Estados Unidos a M&eacute;xico para diversos fines fue una de las &uacute;ltimas ocasiones en que los recursos fluyeron a nuestro pa&iacute;s. Estados Unidos, ya como potencia en el mundo desde a&ntilde;os atr&aacute;s, a partir del fin de la guerra se convirti&oacute; en una naci&oacute;n que ten&iacute;a su mirada puesta en el mundo y no s&oacute;lo en el vecino del sur.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La complejidad de las relaciones propicia que las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX y la primera del XXI sean de una narrativa diferente. Son muchos los temas, las &oacute;pticas y las posibilidades de explicaci&oacute;n que es posible obligar a los autores a darnos una multiplicidad de referencias sobre la relaci&oacute;n. Eso no le quita seriedad al trabajo, lo que nos muestra es el abanico de temas que se deben de tratar para comprender la intensidad del v&iacute;nculo y la necesidad de ubicar las diversas problem&aacute;ticas que se abordan. El relato bosqueja al lector actitudes, conflictos, momentos cr&iacute;ticos y vuelta a relaciones intensas. Los temas de la crisis de energ&eacute;ticos, la d&eacute;cada de los ochenta, con un M&eacute;xico sumido en una profunda deuda externa y sin expectativas, el gobierno de Reagan con sus posturas en contra de los programas sociales y el mundo que cambi&oacute; en referencia a una guerra fr&iacute;a son abordados para explicar los vaivenes de una relaci&oacute;n que tiene infinidad de posibilidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para numerosos autores, 1989 es el fin de una &eacute;poca a nivel mundial. La trasformaci&oacute;n facilit&oacute; el viraje econ&oacute;mico que ya se estaba gestando en nuestro pa&iacute;s. El Tratado de Libre Comercio, dada su importancia, es abordado como eje articulador de un periodo en el que se lleg&oacute; a decir que M&eacute;xico ingresar&iacute;a al primer mundo. No se dijo c&oacute;mo, pero las expectativas del tratado resultaron una esperanza. La presentaci&oacute;n del tema nos pone en evidencia c&oacute;mo el asunto de la frontera y las medidas en torno al medio ambiente desempe&ntilde;aron un papel importante en las negociaciones, con el fin de que los congresistas opositores y los grupos ecologistas estadounidenses apoyaran el tratado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores, adem&aacute;s, ofrecen un panorama general de organizaciones de ayuda a los migrantes, movimientos sociales de mexicoamericanos en Estados Unidos, agrupaciones religiosas de diferentes creencias, organismos ambientalistas y otros. Una gama muy amplia de an&aacute;lisis que permite conocer varios de los temas de la agenda que en ocasiones es bilateral, en otras unilateral y en otras con silencios que dejan vac&iacute;os sobre temas muy importantes en los que los actores sociales act&uacute;an m&aacute;s all&aacute; de su posicionamiento en los medios electr&oacute;nicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; leer dos tomos en torno a la relaci&oacute;n M&eacute;xico&#45;Estados Unidos? &iquest;Por qu&eacute; leer la obra espec&iacute;fica que aqu&iacute; se presenta? Nuestra opini&oacute;n es que se trata de una obra que en t&eacute;rminos historiogr&aacute;ficos es novedosa. Se trazaron retos complicados de lograr dada la complejidad de la relaci&oacute;n. Pero adem&aacute;s, con los prejuicios existentes de una historia que involucra a Estados Unidos, buscaron ofrecer un panorama diferente. No todos los lectores estar&aacute;n de acuerdo en los planteamientos. Sin duda, existir&aacute;n objeciones de por qu&eacute; se omitieron ciertos aspectos y se dio mayor peso a otros. Sin embargo, la lectura obliga a la argumentaci&oacute;n a favor o en contra, a mencionar las omisiones o los aciertos. Para el caso de estudiantes, profesores e investigadores de las relaciones entre las dos naciones, somos de la opini&oacute;n de que estamos ante una obra que abre discusiones y permite una reflexi&oacute;n distinta. Cada lector decide si los retos se lograron. Lo que consideramos inevitable es se&ntilde;alar que la lectura de la obra s&iacute; ofrece en t&eacute;rminos de interpretaci&oacute;n una posibilidad que bien vale la pena explorar.</font></p>      ]]></body>
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