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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Javier Moscoso, <i>Historia cultural del dolor</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Antonio Maya Gonz&aacute;lez</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Taurus, 2011, 387 p.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Programa de Posgrado en Historia</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Interrogarse sobre el dolor es transitar por los sinuosos caminos de la subjetividad humana. No hay v&iacute;as privilegiadas para acceder al conocimiento del sufrimiento y las exploraciones filos&oacute;ficas por momentos resultan insuficientes para dar cuenta de la complejidad de las pasiones. Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de su car&aacute;cter &eacute;tico y psicol&oacute;gico, el dolor tambi&eacute;n es un fen&oacute;meno cultural que exige una elucidaci&oacute;n &iacute;ntegra de sus representaciones en el tiempo y las condiciones sociales en que se expresa. Esta es la premisa fundamental de <i>Historia cultural del dolor,</i> libro escrito con agilidad erudita por el historiador y fil&oacute;sofo Javier Moscoso. Este trabajo muestra que la experiencia lesiva es constitutiva de la modernidad occidental y que los efectos de sus representaciones durante m&aacute;s de quinientos a&ntilde;os de historia pueden percibirse tanto en las actividades intelectuales, art&iacute;sticas y cient&iacute;ficas realizadas hoy en d&iacute;a. Profesor de Historia y Filosof&iacute;a de las Ciencias en el Instituto de Filosof&iacute;a del Centro Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas de Madrid (CSIC), Javier Moscoso ha dedicado buena parte de sus investigaciones a entender las relaciones entre el arte, la filosof&iacute;a de la ciencia y la historia de la medicina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro que nos ocupa se inscribe en la historia de las emociones, l&iacute;nea de investigaci&oacute;n ampliamente difundida entre los investigadores e historiadores de la cultura, la subjetividad y las representaciones del mundo social. <i>Historia cultural del dolor</i> es un trabajo interdisciplinario situado entre la historia cultural (pr&aacute;cticas y representaciones) y la antropolog&iacute;a hist&oacute;rica (epistemolog&iacute;a de la experiencia). El autor aborda las representaciones hist&oacute;ricas del dolor mediante una variedad de fuentes iconogr&aacute;ficas, pict&oacute;ricas, literarias, m&eacute;dicas y filos&oacute;ficas que agilizan la lectura y dan cuenta del manejo conceptual de la obra. El libro est&aacute; dirigido a un p&uacute;blico interesado en el conocimiento hist&oacute;rico de la sensibilidad y la dimensi&oacute;n simb&oacute;lica de la experiencia humana. Adem&aacute;s, la historia de la conceptualizaci&oacute;n cl&iacute;nica del dolor ofrece a los historiadores de la locura, elementos de inter&eacute;s sobre la melancol&iacute;a renacentista, la histeria decimon&oacute;nica y la moderna depresi&oacute;n. La obra se caracteriza por su escritura interdisciplinaria y el s&oacute;lido dispositivo hermen&eacute;utico que lo sostiene, lo cual permite una interpretaci&oacute;n audaz y provocativa de su objeto de estudio: la subjetividad del dolor y las estrategias de objetivaci&oacute;n del da&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra apuntala los significados en torno de la experiencia hist&oacute;rica del da&ntilde;o y las producciones de sentido acerca del dolor desde la Edad Media tard&iacute;a en el siglo XVI hasta la segunda mitad del xx. El texto recoge miradas locales sobre la experiencia dolosa sin descuidar las visiones internacionales. Esta perspectiva imprime al libro una visi&oacute;n panor&aacute;mica sobre el fen&oacute;meno del da&ntilde;o, detallando las condiciones espec&iacute;ficas en que se producen los discursos. El libro est&aacute; organizado por categor&iacute;as anal&iacute;ticas o atribuciones culturales que muestran las distintas ideas acerca del sufrimiento humano: representaci&oacute;n, imitaci&oacute;n, simpat&iacute;a, adecuaci&oacute;n, confianza, narratividad, coherencia y reiteraci&oacute;n. Estas categor&iacute;as le permitieron al autor abordar la configuraci&oacute;n del dolor como una realidad intersubjetiva que apunta a una "comprensi&oacute;n general de la experiencia lesiva". Ahora bien, &iquest;es posible historizar el dolor cuando se trata de una realidad subjetiva? &iquest;C&oacute;mo aprehender hist&oacute;ricamente la experiencia lesiva? Javier Moscoso considera que toda experiencia es, al mismo tiempo, individual y colectiva, de esta manera el autor sugiere que la tarea del historiador cultural es examinar sus formas hist&oacute;ricas de visibilidad tanto en el arte y la ciencia como en la cultura escrita. La historia del dolor debe servir para "desentra&ntilde;ar los procedimientos persuasivos y ret&oacute;ricos" que hist&oacute;ricamente han permitido "acotar la experiencia del da&ntilde;o" (p. 15). Por lo tanto, el libro procura desnudar los discursos y pr&aacute;cticas instituidas por comunidades religiosas, autoridades m&eacute;dicas, asociaciones art&iacute;sticas y personalidades filos&oacute;ficas que hicieron posible entrever p&uacute;blicamente la realidad subjetiva del da&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor apoya su argumentaci&oacute;n te&oacute;rica en la dimensi&oacute;n simb&oacute;lica de la cultura propuesta por el antrop&oacute;logo Clifford Geertz y en la filosof&iacute;a de la experiencia de Wilhelm Dilthey. Javier Moscoso considera que el dolor es socialmente aprendido, por lo que el significado de la experiencia depender&aacute; de las estructuras sociales que la determinan y de las atribuciones culturales que perciba el individuo. Sin embargo, a lo largo del texto no queda claro en qu&eacute; medida el dolor es una construcci&oacute;n socialmente determinada o una experiencia hist&oacute;ricamente modificada. Podemos considerar que las emociones y sentimientos en torno del sufrimiento son aprehendidos socialmente, pero &iquest;en qu&eacute; medida los cambios de la sensibilidad humana se producen gracias a subjetividades hist&oacute;ricamente confrontadas y no por estructuras socialmente determinadas? Si la sensibilidad est&aacute; modelada culturalmente, &iquest;cu&aacute;l ha sido el papel de los individuos en la transformaci&oacute;n de su experiencia? Considero que el prop&oacute;sito de la obra no es dar cuenta de las transformaciones hist&oacute;ricas del dolor, sino de entender hist&oacute;ricamente las mutaciones subjetivas de la dolencia en aquello que el autor llama "&aacute;lbum material del da&ntilde;o". Ah&iacute; radica su importancia, en la reconstrucci&oacute;n de las formas, percepciones, representaciones individuales y colectivas que cristalizan en unidades estructuradas de sentido. Debemos considerar que el historiador de la cultura no s&oacute;lo interpreta la objetivaci&oacute;n de lo vivido (subjetividad), sino hace visibles los objetos cient&iacute;ficos, art&iacute;sticos o jur&iacute;dicos por donde se manifiesta dicha experiencia.<sup><a href="#nota">1</a></sup> La obra ofrece dos rutas anal&iacute;ticas interesantes: la de las conceptualizaciones cl&iacute;nicas del padecimiento f&iacute;sico y los discursos sobre el sufrimiento moral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo central del libro es identificar los significados hist&oacute;rico&#45;culturales del dolor y analizar la experiencia del da&ntilde;o. El autor opt&oacute; por comprender los cambios y permanencias del sentimiento lesivo desde una perspectiva de larga duraci&oacute;n, entre los que se destacan cuatro momentos clave: la religiosidad pict&oacute;rica del mundo medieval, la &eacute;tica y est&eacute;tica renacentista, la filosof&iacute;a ilustrada y en el marco de las ciencias "psi" (psicolog&iacute;a, psiquiatr&iacute;a, psicoan&aacute;lisis) de los siglos XIX y XX. Javier Moscoso se dio a la tarea de determinar "las formas de objetivaci&oacute;n del dolor" en m&aacute;s de cuatro siglos entre guerras, hambrunas, enfermedades y en el contexto del surgimiento de los estados&#45;naci&oacute;n europeos. De las t&aacute;cticas de flagelaci&oacute;n de la Espa&ntilde;a tardomedieval, los sufrimientos causados por las luchas territoriales europeas, la concentraci&oacute;n de la violencia en los estados absolutistas al surgimiento de las cl&iacute;nicas contra el dolor en la Francia napole&oacute;nica, <i>Historia cultural del dolor</i> se presenta al lector de inclinaci&oacute;n foucaultiana, como una enumeraci&oacute;n de t&aacute;cticas biopol&iacute;ticas que han visibilizado, gestionado y controlado hist&oacute;ricamente el sufrimiento humano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los primeros dos cap&iacute;tulos examinan el af&aacute;n moralizador de los retablos y grabados que tratan el sufrimiento religioso en la Edad Media tard&iacute;a y la filosof&iacute;a del padecimiento en la narrativa de don Quijote. Tanto el dolor moral representado por la pasi&oacute;n de Cristo como el padecimiento f&iacute;sico de los m&aacute;rtires, monjes y sacerdotes constituyeron aut&eacute;nticos baluartes &eacute;ticos que salvaguardaron el sentido existencial de los hombres en la tierra. La desacralizaci&oacute;n del arte y la implosi&oacute;n de las ciencias naturales en los siglos XVII y xviii trajeron nuevas formas de representaci&oacute;n del dolor humano. En el tercer y cuarto cap&iacute;tulo se analiza el papel de la filosof&iacute;a ilustrada y el surgimiento de la cl&iacute;nica contra el dolor. El autor enfatiza c&oacute;mo el arte moderno puso a disposici&oacute;n de los espectadores una nueva &eacute;tica del dolor sustentada en la identificaci&oacute;n y distanciamiento con el criminal, la v&iacute;ctima o el esclavo. Posteriormente, muestra el paralelismo entre la violencia social y el desarrollo de tecnolog&iacute;as contra el tormento f&iacute;sico, org&aacute;nico y mental. La novela realista de la primera mitad del siglo XIX, la pintura vanguardista y la fotograf&iacute;a hicieron que las ciencias m&eacute;dicas se agenciaran medios t&eacute;cnicos de exploraci&oacute;n objetiva del da&ntilde;o para justificar su intervenci&oacute;n cl&iacute;nica en favor del progreso social. Adem&aacute;s, se resalta el papel de la primera psicolog&iacute;a biol&oacute;gica en la codificaci&oacute;n y estratificaci&oacute;n del dolor como unidad cuantificable. El quinto cap&iacute;tulo estudia los usos cl&iacute;nicos de la anestesia y las reacciones som&aacute;ticas del paciente. La utilizaci&oacute;n de sustancias contra el dolor ayud&oacute; a la consolidaci&oacute;n de la medicina anatomopatol&oacute;gica en su lucha por identificar la geograf&iacute;a corporal del padecimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mi entender, los &uacute;ltimos tres cap&iacute;tulos son los m&aacute;s interesantes dado que permiten comprender que la experiencia lesiva, en su forma normal y patol&oacute;gica, biol&oacute;gica y cultural, fue un s&iacute;ntoma de las transformaciones de la vida moderna decimon&oacute;nica. De igual manera, porque ofrece una explicaci&oacute;n interesante sobre la pr&aacute;ctica psiqui&aacute;trica y la concepci&oacute;n de la locura de fin siglo. El autor sostiene que hacia finales del siglo XIX emergi&oacute; un tipo de dolor menos identificable aunque m&aacute;s implacable por su poder destructivo: el dolor mental. La histeria, la neurastenia y las neurosis fueron clasificaciones psiqui&aacute;tricas que buscaban atrapar la experiencia lesiva en un conjunto de s&iacute;ntomas que expresaban alguna locura (p. 248). En este sentido, para Javier Moscoso el papel de la psiquiatr&iacute;a finisecular fue hacer del dolor humano un signo discursivo que ayud&oacute; a consolidar un dispositivo coercitivo, controlador y dominante de la subjetividad. Los psiquiatras de aquella &eacute;poca hicieron del sufrimiento (subjetivo por naturaleza) un objeto cognoscible y de consumo por el incremento de la oferta terap&eacute;utica (cloroformos, anest&eacute;sicos, analg&eacute;sicos, antiestam&iacute;nicos). Sin embargo, al tratarse de un "dolor mental", los psiquiatras se vieron obligados a centrarse en el relato del paciente antes que atender a los s&iacute;ntomas corporales. Esto signific&oacute; el triunfo de la subjetividad doliente (p. 250). El testimonio s&oacute;lo se hac&iacute;a comprensible desde la l&oacute;gica de la enfermedad mental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las narrativas de los pacientes muchas veces pusieron en tela de juicio la supuesta locura impuesta desde los dispositivos m&eacute;dicos, cuestionando una vez m&aacute;s la existencia real del padecimiento mental. Para Javier Moscoso la locura no ser&iacute;a otra cosa que el c&uacute;mulo de experiencias dolorosas producto de significaciones colectivamente impuestas y determinaciones sociales malsanas. Aunque no debemos olvidar que el padecimiento mental, desde el punto de vista biol&oacute;gico, existe y ha existido desde hace siglos. Pero tambi&eacute;n es verdad que una v&iacute;a que tenemos para comprender la experiencia de la locura pasa por la mirada cl&iacute;nica, las instituciones m&eacute;dicas y la percepci&oacute;n social que de ella se tenga.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los dos &uacute;ltimos cap&iacute;tulos, el autor hace una relectura filos&oacute;fica de los cuadros psiqui&aacute;tricos acerca de las neurosis a la luz del dolor ps&iacute;quico e inconsciente durante el tr&aacute;nsito hacia el siglo XX. No considera las clasificaciones m&eacute;dicas como herramientas de detecci&oacute;n de anormalidades, sino como instrumentos "juiciosos" &#151;cl&iacute;nicos y sociales&#151;, que acogen la experiencia del sufrimiento de los pacientes y las respuestas cient&iacute;ficas al da&ntilde;o patol&oacute;gico. El autor se refiere a que el fetichismo, el sadismo y el masoquismo encontraron en la nota roja, la literatura naturalista o la pintura modernista un medio de expresi&oacute;n de la moralidad burguesa sumergida en la decadencia y los contrastes de la vida sexual. En la obra se destaca que la narraci&oacute;n detallada de deseos y emociones (literarias, diar&iacute;sticas, historias cl&iacute;nicas) fueron el material id&oacute;neo con que la psiquiatr&iacute;a moderna estableci&oacute; una patolog&iacute;a general. La b&uacute;squeda del dolor ps&iacute;quico permiti&oacute; a los m&eacute;dicos de la mente catalogar a los sujetos y patologizar comportamientos anormales, ahora sin necesidad de cartografiar el cuerpo humano.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entrado el siglo XX, las sociedades industrializadas, urbanizadas y estratificadas del viejo mundo vieron incrementar sus tecnolog&iacute;as contra el padecimiento mental (electroshocks, terapias psicomotrices, medicalizaci&oacute;n espec&iacute;fica) al tiempo que el sufrimiento se fragmentaba en formas incurables como el dolor cr&oacute;nico y agudo. El discurso m&eacute;dico baj&oacute; los brazos ante su lucha por la identificaci&oacute;n de las causas; en su lugar, potenci&oacute; la b&uacute;squeda de tratamientos paliativos. Javier Moscoso considera que "La cultura del dolor" en el siglo XX se convirti&oacute; en una verdadera m&aacute;quina funesta del horror: genocidios, crisis humanitarias y la exposici&oacute;n medi&aacute;tica de la muerte adquirieron tintes excesivos y pornogr&aacute;ficos cuyo balance sociohist&oacute;rico est&aacute; por analizarse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin lugar a dudas, <i>Historia cultural del dolor</i> viene a dar un nuevo aire a los estudios culturales de la sensibilidad. Particularmente ofrece valiosas interpretaciones que se suman a la historiograf&iacute;a de la locura en M&eacute;xico desde la dimensi&oacute;n cultural de la enfermedad mental.<sup><a href="#nota">2</a></sup> El libro de Javier Moscoso contribuir&aacute; a comprender la importancia de la din&aacute;mica cultural en los procesos de salud/enfermedad y ayudar&aacute; a entender lo que signific&oacute; el advenimiento de la modernidad en la subjetividad colectiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> V&eacute;ase Peter Gay, <i>La experiencia burguesa. De Victoria a Freud. La educaci&oacute;n de los sentidos,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2001, t. I.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3475754&pid=S0185-2620201300010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> V&eacute;ase Andr&eacute;s R&iacute;os Molina, <i>La locura durante la Revoluci&oacute;n mexicana. Los primeros a&ntilde;os del Manicomio General La Casta&ntilde;eda, 1910&#45;1920,</i> M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3475756&pid=S0185-2620201300010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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