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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font size="4"><b><font face="verdana">Charles A. Hale, El pensamiento pol&iacute;tico en M&eacute;xico y Latinoam&eacute;rica (Art&iacute;culos y escritos breves)</font></b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Roberto Bre&ntilde;a </b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Gabriel Torres Puga y Josefina Zoraida V&aacute;zquez (eds.) M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico, 2010. 515 p. </b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de M&eacute;xico</i></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La magna obra de Charles Hale</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra de Charles Adams Hale no s&oacute;lo transform&oacute; la manera de ver la historia intelectual del liberalismo mexicano decimon&oacute;nico, sino que, desde una perspectiva metodol&oacute;gica, mostr&oacute; la fecundidad de la historia de las ideas para conocer mejor la historia pol&iacute;tica mexicana y latinoamericana (desde la independencia hasta 1930). Hace un par de a&ntilde;os, el Centro de Estudios Hist&oacute;ricos de El Colegio de M&eacute;xico decidi&oacute; reunir casi todos los art&iacute;culos y buena parte de los escritos breves de Hale en un solo libro. El resultado es un volumen en el que Josefina Zoraida V&aacute;zquez y Gabriel Torres Puga, editores del mismo, incluyeron 16 art&iacute;culos, 2 entrevistas y 16 rese&ntilde;as de libros.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Junto con los tres libros que Hale escribi&oacute; y public&oacute; entre 1968 y 2008, se puede decir que estamos ante casi la totalidad de la obra de Charles Hale. Esta antolog&iacute;a no s&oacute;lo es evidentemente oportuna, en la medida en que finalmente tenemos a la mano lo que hasta ahora era la obra "suelta" de un historiador de la magnitud de Hale (fallecido hace relativamente poco, en septiembre de 2008), sino que est&aacute; bien concebida y ha sido cuidadosamente editada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece importante empezar esta rese&ntilde;a llamando la atenci&oacute;n sobre algo que se desprende de los pocos libros que escribi&oacute; Hale, tres para ser exactos: <i>El liberalismo en la &eacute;poca de Mora (1821&#45;1853), La transformaci&oacute;n del liberalismo en M&eacute;xico afines del siglo XIX</i> y <i>Emilio Rabosa y la supervivencia del liberalismo porfiriano.</i> Estos libros fueron publicados originalmente en ingl&eacute;s en 1968,1989 y 2008, y sus traducciones al espa&ntilde;ol aparecieron en 1972 (Siglo XXI), en 1991 (Vuelta) y en 2011 (Fondo de Cultura Econ&oacute;mica/Centro de Investigaci&oacute;n y Docencia Econ&oacute;micas). Si tenemos en cuenta que Hale trabaj&oacute; en su primer libro durante tres lustros, se puede concluir que, en promedio, invirti&oacute; poco menos de veinte a&ntilde;os en cada uno de sus libros. En una &eacute;poca en la que se privilegia la "productividad", esto es, la <i>cantidad</i> de publicaciones por encima de todo, y en la que algunos "historiadores" publican un libro al a&ntilde;o (o m&aacute;s), el caso de Charles Hale resulta extraordinario, por decir lo menos. No se trata, por supuesto, de proponer o fomentar que los acad&eacute;micos nos tardemos casi dos d&eacute;cadas en preparar y redactar cada uno de los libros que escribimos; lo que intento con estas l&iacute;neas introductorias es subrayar la necesidad de devolverle a la dedicaci&oacute;n, al esmero, a la reflexi&oacute;n y a la originalidad el lugar que, en general, han perdido en la academia mexicana contempor&aacute;nea. En el caso de Hale, el resultado de dichas cualidades est&aacute; a la vista: dos libros que son considerados cl&aacute;sicos sobre el periodo hist&oacute;rico del que se ocupan (especialmente el dedicado a Mora) y un tercer libro que est&aacute; transformando la visi&oacute;n imperante hasta hace poco sobre Emilio Rabasa (no obstante, es muy temprano para decir cu&aacute;l ser&aacute; el lugar que finalmente ocupe este libro en el "pante&oacute;n acad&eacute;mico"). Esta afirmaci&oacute;n sobre la obra de Hale se dice pronto, pero me atrevo a decir, sin &aacute;nimo de demeritar a nadie, que no existe un equivalente en la historiograf&iacute;a mexicana o "mexicanista" de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro que nos ocupa est&aacute; dividido en cinco partes. Las primeras tres se refieren al liberalismo mexicano (concretamente a su formaci&oacute;n, su continuidad y su relaci&oacute;n con la Revoluci&oacute;n mexicana).<sup><a href="#notas">2</a></sup> En la cuarta parte, el escenario mexicano se ampl&iacute;a para dar cabida a la historia de las ideas en Hispanoam&eacute;rica y para debatir las complejas relaciones entre historia, filosof&iacute;a y pol&iacute;tica (concretamente la peculiar manera de hacer historia de Leopoldo Zea y de Edmundo O'Gorman).<sup><a href="#notas">3</a></sup> Esta cuarta parte termina con un art&iacute;culo sobre lo que Hale denomina el proceso de "globalization y americanizaci&oacute;n" desde la perspectiva hist&oacute;rica mexicana; en este texto, Hale analiza la obra de Zea y de O'Gorman una vez m&aacute;s, pero en esta ocasi&oacute;n tambi&eacute;n se refiere a la de Emilio Rabasa y Daniel Cos&iacute;o Villegas. Por &uacute;ltimo, la quinta secci&oacute;n es una selecci&oacute;n de recensiones (la primera de 1967, la &uacute;ltima de 1998).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la presente rese&ntilde;a revisar&eacute; algunas de las principales preocupaciones hist&oacute;ricas y te&oacute;ricas de Charles Hale a lo largo de su vida. Para esta revisi&oacute;n me servir&eacute; b&aacute;sicamente de los textos incluidos en la antolog&iacute;a rese&ntilde;ada, aunque recurrir&eacute; en ocasiones a los tres libros mencionados.<sup><a href="#notas">4</a></sup> La idea es mostrar algunos de los temas, de los enfoques y de los intereses acad&eacute;micos que privilegi&oacute; Hale a lo largo de su carrera; adem&aacute;s, en esta rese&ntilde;a pondr&eacute; sobre la mesa algunos aspectos de su obra que, por distintos motivos, me parecen discutibles.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al leer la obra de Hale, son dos los aspectos que m&aacute;s llaman nuestra atenci&oacute;n: la importancia que concede a las ideas y el peso que otorga a la continuidad en la historia. Ahora bien, las ideas que le interesan a Hale son, en sus propias palabras, las que "guiaron o que estuvieron en la base de la pol&iacute;tica al nivel del gobierno central" (p. 408; de aqu&iacute; que su inter&eacute;s se dirigiera en gran medida hacia los intelectuales&#45;pol&iacute;ticos o, al menos, con v&iacute;nculos gubernamentales); en cuanto a la continuidad, &eacute;sta se deriva de la premisa que dirige toda la labor historiogr&aacute;fica de Hale referida a M&eacute;xico: "el liberalismo mexicano exhibe una marcada continuidad entre los siglos XIX y XX" (p. 125).<sup><a href="#notas">5</a></sup> La primera de las citas que acabo de hacer apunta a unas ideas que son las que discut&iacute;an las &eacute;lites pol&iacute;ticas mexicanas, que ten&iacute;an siempre a Europa como horizonte (por lo mismo, Hale procur&oacute; evitar lo que &eacute;l consideraba el est&eacute;ril debate entre "imitaci&oacute;n" y "autenticidad"). Por su parte, la segunda cita nos lleva al tema alrededor del cual giraron sus tres libros: el liberalismo mexicano. Aqu&iacute;, en esta concentraci&oacute;n metodol&oacute;gica y tem&aacute;tica, est&aacute;n, sin duda, dos de las grandes fortalezas de la obra de Hale, pero tambi&eacute;n, como veremos un poco m&aacute;s adelante, los g&eacute;rmenes de algunos de los problemas de interpretaci&oacute;n que percibo en ella.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hale nos ha ense&ntilde;ado algunas cosas sobre la historia mexicana decimon&oacute;nica que pueden parecer obviedades a estas alturas historiogr&aacute;ficas, pero que estaban lejos de serlo cuando las propuso por primera vez: que la distinci&oacute;n entre "lo hisp&aacute;nico" y "lo occidental" en la historia de M&eacute;xico es borrosa (por decir lo menos); que los precedentes hisp&aacute;nicos estuvieron muy presentes en la obra de Mora (por si hiciera falta decirlo, el liberal mexicano m&aacute;s importante de la primera mitad del siglo XIX); que la distancia entre "liberales" y "conservadores" es bastante menor de lo que se plante&oacute; hasta hace relativamente poco; o, por &uacute;ltimo, que en el nivel de las elites, durante el Porfiriato el liberalismo no desapareci&oacute; del escenario, sino que se transform&oacute; (de hecho, seg&uacute;n Hale estuvo muy presente; una propuesta que discutiremos m&aacute;s adelante). Hale lleg&oacute; a estas conclusiones (y a muchas otras) tratando de evitar, como ya se apunt&oacute;, el simple rastreo de influencias extranjeras sobre la pol&iacute;tica y la ideolog&iacute;a mexicanas; lo que intent&oacute;, en sus propias palabras, fue ubicar las "afinidades estructurales" entre la sociedad y la pol&iacute;tica de Europa y sus homologas mexicanas (p. 62; lo mismo se puede decir en el plano del pensamiento). Por otra parte, en cuanto al m&eacute;todo, como el propio Hale lo manifest&oacute; en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, sus hallazgos no depend&iacute;an principalmente de descubrir nuevos textos en alg&uacute;n archivo (poco o mal trabajado), sino de desentra&ntilde;ar el significado de conceptos y supuestos contenidos en escritos bien conocidos por los historiadores.<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez reconocida en toda su amplitud la deuda que tienen con Hale todos los que nos ocupamos de la historia pol&iacute;tica e intelectual del siglo XIX mexicano, cabe hacer algunos reparos a ciertos aspectos de su obra y, de esta manera, contribuir a un debate sobre la misma (algo que, por lo dem&aacute;s, no es sino otra forma de reconocimiento). De entrada y a pesar de las prevenciones del propio Hale al respecto, en ocasiones parece caer en un "intelectualismo" y en un "europe&iacute;smo" (o en una combinaci&oacute;n de ambos) que me parecen desmedidos. En este punto, creo que en ocasiones, para explicar ciertas actitudes o ciertos comportamientos de los intelectuales que Hale estudi&oacute; a lo largo de su vida, se siente obligado a recurrir a ideolog&iacute;as pol&iacute;ticas europeas (en su origen). Estas ideolog&iacute;as, como es l&oacute;gico, simplifican la realidad y, en todo caso, m&aacute;s all&aacute; de que pudieron no haber servido de inspiraci&oacute;n (incluso en t&eacute;rminos te&oacute;ricos), rara vez pueden ser la ra&iacute;z de una actitud espec&iacute;fica o de un comportamiento concreto. Lo mismo se puede decir respecto de ciertos movimientos pol&iacute;ticos o cambios institucionales, que Hale explica en ocasiones con base, una vez m&aacute;s, en ciertas ideolog&iacute;as.<sup><a href="#notas">7</a></sup> Si a esto se a&ntilde;ade una visi&oacute;n sobre el liberalismo de una amplitud que (m&aacute;s all&aacute; de la evidente labilidad de esta ideolog&iacute;a) a veces se antoja excesiva (por "omnicomprensiva"), surgen entonces algunos aspectos que pueden considerarse "problem&aacute;ticos" en la obra de Hale. Por ejemplo, en relaci&oacute;n con el "intelectualismo" mencionado en su libro sobre Emilio Rabasa, Hale no puede aceptar que la tolerancia de Rabasa en cuanto al declarado intervencionista William F. Buckley se explique por cuestiones meramente pragm&aacute;ticas o de intereses y opta por elucubrar respecto a dicha tolerancia como una posible contradicci&oacute;n del liberalismo porfiriano. Enseguida, Hale se pregunta si puede definirse a Rabasa como "conservador", en lugar de "liberal" (tal como &eacute;l hace en su libro) e inmediatamente hace una breve relaci&oacute;n de la vida de Rabasa. Al terminar dicha relaci&oacute;n, parece claro para cualquier lector medianamente atento que en muchos aspectos Rabasa era, a no dudarlo, un conservador y que, por lo tanto, desde ciertos puntos de vista puede ser definido como tal sin mayores problemas. Sin embargo, Hale pretende mantener su definici&oacute;n de Rabasa como "liberal" pues, afirma, "de 1867 a la actualidad &#91;la designaci&oacute;n de 'conservador'&#93; rara vez se ha usado en la pol&iacute;tica mexicana para calificar actores y posiciones".<sup><a href="#notas">8</a></sup> Una raz&oacute;n que resulta poco convincente y que en parte se deriva de una visi&oacute;n del liberalismo como una ideolog&iacute;a que todo lo puede abarcar sin mayores problemas (hist&oacute;ricos e historiogr&aacute;ficos). A este respecto, me parece que, si bien la contribuci&oacute;n de Hale al poner de manifiesto las semejanzas entre los "liberales" y los "conservadores" decimon&oacute;nicos ha sido enorme (entre otros motivos porque termin&oacute; con un manique&iacute;smo que aprisionaba y lastraba a la historiograf&iacute;a mexicana), su visi&oacute;n del liberalismo como una ideolog&iacute;a que recorre activa y vigorosamente toda la historia de M&eacute;xico puede llevar a una visi&oacute;n un tanto simplista (por homog&eacute;nea y generalizadora) de esta ideolog&iacute;a; no s&oacute;lo en t&eacute;rminos de las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas, sino tambi&eacute;n de los debates de cada momento y de lo que estaba en juego en cada coyuntura, tanto en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos como eminentemente discursivos (m&aacute;s all&aacute; de la permanencia de ciertos principios formales).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a esta cuesti&oacute;n, cabe hacer referencia aqu&iacute; a la "historia de los lenguajes pol&iacute;ticos", una manera de hacer historia intelectual que tiene tiempo de ser conocida en la academia occidental, pero que apenas empieza a ser aplicada por los historiadores latinoamericanos. Simplificando mucho las cosas, se puede decir que para esta manera de historiar lo importante no son las "ideas" o, digamos, el contenido sem&aacute;ntico de una proposici&oacute;n (qu&eacute; se dice), sino el <i>contexto de enunciaci&oacute;n</i> (qui&eacute;n lo dijo, c&oacute;mo lo dijo, en d&oacute;nde lo dijo, a qui&eacute;n se lo dijo, en qu&eacute; circunstancias, etc&eacute;tera). Si se adopta una postura en la que, como en el caso de Hale, se privilegian tipos ideales como "el liberalismo ingl&eacute;s" o "el liberalismo franc&eacute;s" para explicar el liberalismo mexicano, se est&aacute;n poniendo las bases para dejar pasar, si bien por la puerta trasera, el modelo de las desviaciones (tan criticado por Hale).<sup><a href="#notas">9</a></sup> Adem&aacute;s, en relaci&oacute;n directa con esta cuesti&oacute;n, surge el tema de la continuidad del liberalismo mexicano a lo largo no s&oacute;lo del siglo XIX, sino tambi&eacute;n a trav&eacute;s de la Revoluci&oacute;n mexicana (y, cabr&iacute;a plantear con base en el propio Hale, pr&aacute;cticamente hasta nuestros d&iacute;as). Seg&uacute;n &eacute;l, a partir de 1867 el liberalismo pas&oacute; de ser una ideolog&iacute;a en lucha contra unas instituciones heredadas a convertirse en un "mito pol&iacute;tico unificador".<sup><a href="#notas">10</a></sup> En cuanto a la revoluci&oacute;n de 1910, Hale considera que, en definitiva, "s&oacute;lo sirvi&oacute; para reforzar el mito liberal".<sup><a href="#notas">11</a></sup> Ante esta ubicuidad del liberalismo en la historia de M&eacute;xico, surgen cuestionamientos ante la supuesta <i>continuidad</i> de una ideolog&iacute;a pol&iacute;tica que, considerando los escritos de Hale, parecer&iacute;a ser bastante homog&eacute;nea a lo largo de su recorrido por los tiempos de Mora, la Reforma, el Porfiriato y la Revoluci&oacute;n. Lo cierto es que los objetivos pol&iacute;ticos perseguidos, los contextos de debate, las prioridades institucionales y las acciones estatales se modifican tanto a lo largo de la centuria que va de 1820 a 1920 que insistir demasiado en la continuidad, como lo hace Hale, me parece una opci&oacute;n interpretativa que, si bien tiene diversos argumentos atendibles a su favor, obstaculiza identificar las peculiaridades pol&iacute;ticas de cada uno de los cuatro momentos hist&oacute;ricos mencionados.<sup><a href="#notas">12</a></sup> Afirmar, por ejemplo, que durante el Porfiriato los debates pol&iacute;ticos se dieron dentro de una "instituci&oacute;n liberal", que las ideas liberales se convirtieron en "parte integral de la pol&iacute;tica mexicana" y que el pensamiento pol&iacute;tico de la &eacute;poca puede definirse como un "liberalismo triunfante" suscita tantas dudas como certezas (por lo menos en quien esto escribe).<sup><a href="#notas">13</a></sup></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; de las reservas bosquejadas, la obra de Charles Hale se mantendr&aacute; por mucho tiempo como una de las interpretaciones can&oacute;nicas de la historia pol&iacute;tica moderna de M&eacute;xico. Al inicio de esta rese&ntilde;a se&ntilde;al&eacute; algunos de los motivos "estructurales" que explican este estatus de la obra de Hale. Para finalizar, menciono otros elementos, de menor entidad quiz&aacute;, pero que reflejan bien ese talante cr&iacute;tico que lo caracteriza (el cual, como no pod&iacute;a ser de otro modo, recorre la antolog&iacute;a que nos ocupa): su rechazo historio&#45;gr&aacute;fico del "liberalismo oficial" de Reyes Heroles (p. 59); sus conclusiones respecto de la escasa influencia de la experiencia estadounidense en el liberalismo de Mora y en el liberalismo mexicano en general (p. 68 y 69);<sup><a href="#notas">14</a></sup> su cr&iacute;tica a la manera unidimensional en que Francois&#45;Xavier Guerra se acercaba a las ideas (p. 139; una cr&iacute;tica de la cual, como se&ntilde;al&eacute; m&aacute;s arriba, Hale no sali&oacute; indemne); su llamada de atenci&oacute;n a la escasez de conceptos, interpretaciones y conclusiones que es posible percibir en la <i>Historia moderna</i> de Cos&iacute;o Villegas (p. 262; un juicio que no le impide ser muy elogioso de "una de las empresas historiogr&aacute;ficas notables de nuestro tiempo", p. 247);<sup><a href="#notas">15</a></sup> su cr&iacute;tica al culturalismo de autores como Richard Morse y al "entusiasmo de activistas" de los Stein (Barbara y Stanley), sobre todo por las simplificaciones impl&iacute;citas en sus propuestas interpretativas sobre la historia latinoamericana (p. 340&#45;348; la expresi&oacute;n entrecomillada es del propio Hale, P&#45; 348); su propuesta de que los liberales hispanoamericanos est&aacute;n mucho m&aacute;s atados al precedente hisp&aacute;nico de lo que "sus altisonantes escritos antihisp&aacute;nicos sugerir&iacute;an" (p. 356) y, por &uacute;ltimo, su conclusi&oacute;n, aparentemente perogrullesca si no fuera porque muchos historiadores mexicanos se empe&ntilde;an en ignorarla, de que la divergencia entre las formas institucionales liberales y la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica es la "marca de f&aacute;brica" de la historia pol&iacute;tica latinoamericana (p. 362).<sup><a href="#notas">16</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir esta rese&ntilde;a, ya demasiado extensa, recurrimos al propio Hale. En su recensi&oacute;n del libro <i>Ciudadanos imaginarios</i> de Fernando Escalante, Hale afirma que si bien este libro es una aleccionadora correcci&oacute;n de la visi&oacute;n idealizada que prevalece sobre la tradici&oacute;n liberal mexicana decimon&oacute;nica, tambi&eacute;n es cierto que esta tradici&oacute;n "tuvo y tiene sustancia" no s&oacute;lo, agrega, en el siglo xix, sino tambi&eacute;n en el siglo XX (p. 471). Imposible estar en desacuerdo con este planteamiento general de Hale; en donde caben las discrepancias, como he intentado mostrar en esta rese&ntilde;a, es en la naturaleza, entidad y manifestaciones de dicha "sustancia". Si es verdad, como escribe Hale en esta antolog&iacute;a (p. 59), que el liberalismo mexicano sigue siendo un tema "de grandes posibilidades para los estudios historio&#45;gr&aacute;ficos", no lo es menos (o no deber&iacute;a serlo) que se trata de una verdad condicionada, pues, a&ntilde;ade nuestro autor con el talante ya referido, esto es cierto "s&oacute;lo si se llega a &eacute;l &#91;al liberalismo&#93; con esp&iacute;ritu cr&iacute;tico".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas" id="notas"></a><b>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Cabe apuntar que es la magnitud de las aportaciones que ha hecho Hale a las historiograf&iacute;as mexicana y latinoamericana la que hace a&uacute;n m&aacute;s llamativa la sencillez y afabilidad que siempre lo caracteriz&oacute; y de la que pueden dar fe todas las personas que tuvieron la suerte de haberlo conocido. Se podr&iacute;a considerar que esta nota est&aacute; de m&aacute;s en una rese&ntilde;a como &eacute;sta, pero dado que en ella me ocupar&eacute; de toda la obra de Hale, no me parece que est&eacute; de sobra expresar algo sobre la humildad, realmente fuera de lo com&uacute;n, que caracteriz&oacute; al hombre detr&aacute;s de esta obra (aunque sea en una nota de pie de p&aacute;gina). Sobre la trayectoria acad&eacute;mica de Hale, sobre el contexto de varios de sus trabajos m&aacute;s importantes y sobre el valor de sus libros, art&iacute;culos y otros escritos breves para la historiograf&iacute;a sobre M&eacute;xico, v&eacute;ase el pr&oacute;logo de la doctora V&aacute;zquez, que precede esta antolog&iacute;a, p. IX&#150;XVIII.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> De los tres art&iacute;culos dedicados al periodo revolucionario, destacan el dedicado a Cos&iacute;o Villegas y su <i>Historia moderna</i> (tema al que nos referiremos m&aacute;s adelante) y el dedicado a Frank Tannenbaum (el m&aacute;s extenso del libro: "Frank Tannebaum y la Revoluci&oacute;n mexicana", p. 275&#45;318), ese "tod&oacute;logo" que no era historiador ni latinoamericanista, sino un intelectual p&uacute;blico (el t&eacute;rmino entrecomillado es de Hale, p. 317). Creo que es precisamente por estas razones que este art&iacute;culo resulta particularmente atractivo.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> En esta parte hubiera sido l&oacute;gico incluir el conocido cap&iacute;tulo de Hale titulado "Ideas pol&iacute;ticas y sociales en Am&eacute;rica Latina, 1870&#45;1930" (publicado originalmente en 1985, en el octavo volumen de la <i>Historia de Am&eacute;rica Latina</i> editado por Leslie Bethell). Sin embargo, tal como lo se&ntilde;ala Gabriel Torres Puga en la nota introductoria, la extensi&oacute;n de este escrito era excesiva para una antolog&iacute;a como la que nos ocupa (en la edici&oacute;n en espa&ntilde;ol publicada en el a&ntilde;o 2000 en Barcelona por Editorial Cr&iacute;tica, que es la que utilizar&eacute; aqu&iacute;, este cap&iacute;tulo consta de 64 p&aacute;ginas, en letra bastante peque&ntilde;a). En esta misma nota, Torres Puga explica por qu&eacute; no fue incluido el trabajo "Emilio Rabasa: liberalismo, conservadurismo y revoluci&oacute;n", que aparece en el libro <i>Conservadurismo y derechas en la historia de M&eacute;xico,</i> 2 v., coordinaci&oacute;n de Erika Pa&ntilde;i, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica/Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3473428&pid=S0185-2620201200010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Asimismo, utilizar&eacute; el cap&iacute;tulo de la <i>Historia de Am&eacute;rica Latina</i> mencionado en la nota anterior. De aqu&iacute; en adelante, las p&aacute;ginas que aparecen entre par&eacute;ntesis dentro de la rese&ntilde;a o en algunas notas hacen referencia a esta antolog&iacute;a; cuando se trata de textos no incluidos en ella, doy el t&iacute;tulo del libro de que se trate.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> En el prefacio de su libro sobre Rabasa, Hale se&ntilde;ala que &eacute;ste fue concebido como secuela de su libro anterior y que su objetivo inicial era estudiar las ideas de algunos intelectuales que fueron clave en tiempos de la Revoluci&oacute;n, pero que, en la medida en que avanzaba, se dio cuenta de que sus intereses "se desplazaban con mayor soltura" hacia la continuidad (no hacia el cambio), "o hacia la continuidad dentro del cambio". Fue en este contexto que un autor como Rabasa ("un hombre cuya carrera, ideas y personalidad estuvieron llenas de contradicciones") se le impuso como el objeto central de su libro: <i>Emilio Rabasa y la supervivencia del liberalismo porfiriano. El hombre, su carrera y sus ideas, 1856&#45;1930,</i> p. 13.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Por ejemplo, en un art&iacute;culo publicado en 1973 escribi&oacute;: "El primer desaf&iacute;o para el historiador no es hallar materiales raros, sino aprehender la terca y a menudo elusiva naturaleza de los conceptos". ("La reconstrucci&oacute;n del proceso pol&iacute;tico del siglo XIX en Hispanoam&eacute;rica: un caso para la historia de las ideas", p. 354; este art&iacute;culo, por cierto, es fundamental para adentrarse en la metodolog&iacute;a de trabajo de Hale.) Otro ejemplo, tomado de la brev&iacute;sima introducci&oacute;n que escribi&oacute; para la bibliograf&iacute;a de su libro <i>La transformaci&oacute;n del liberalismo en M&eacute;xico a fines del siglo XIX</i> (p. 426) es el siguiente: "El reto al que se enfrenta quien estudia la historia de las ideas en Am&eacute;rica Latina no es tanto el de indagar en materiales hasta entonces desconocidos, sino el descubrir ideas y conceptos a veces esquivos hasta en materiales bien conocidos".</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Un ejemplo de esto &uacute;ltimo es la explicaci&oacute;n que Hale ofrece sobre el surgimiento del corporativismo en Am&eacute;rica Latina en la d&eacute;cada de 1920. Para &eacute;l, este surgimiento tiene m&aacute;s que ver con la ideolog&iacute;a positivista que con las nuevas necesidades pol&iacute;ticas que se derivan de sociedades con nuevas dimensiones, nuevas inquietudes y nuevos requerimientos participativos. "Ideas pol&iacute;ticas y sociales en Am&eacute;rica Latina, 1870&#45;1930", p. 60.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> <i>Emilio Rabasa y la supervivencia...,</i> p. 308&#45;310 (la cita es de esta &uacute;ltima p&aacute;gina). A este respecto, cabe apuntar que en un texto incluido en esta antolog&iacute;a que ya he citado ("La reconstrucci&oacute;n del proceso pol&iacute;tico...", p. 347), Hale no duda en incluir a Rabasa dentro de la "tradici&oacute;n pol&iacute;tica conservadora". Sobre esta cuesti&oacute;n, cabe apuntar que el constitucionalismo de Rabasa es un aspecto al que Hale alude varias veces para reivindicar el liberalismo de su biografiado. No obstante, este aspecto, por s&iacute; solo, no parece ser suficiente para hacer de Rabasa ese "liberal" sin m&aacute;s que nos propone Hale (una duda que el propio Hale parece compartir a juzgar por su manera de referirse, en el p&aacute;rrafo final de su libro, a los motivos que pudieron estar detr&aacute;s de la colocaci&oacute;n de la estatua de Rabasa en el edificio de la Suprema Corte a principios de 2006).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> No es casual que uno de los cultivadores m&aacute;s destacados de la historia de los lenguajes pol&iacute;ticos, Elias Palti, dedique parte de la introducci&oacute;n de su libro <i>El tiempo de la pol&iacute;tica</i> (Buenos Aires, Siglo XXI, 2007) a criticar la noci&oacute;n que Hale tiene sobre las ideas (p. 36&#45;44). Creo que Palti tiene raz&oacute;n en cuanto a que Hale otorga un peso excesivo a los modelos ingl&eacute;s y franc&eacute;s para explicar el liberalismo mexicano, pero tambi&eacute;n me parece que el planteamiento de Palti sobre el car&aacute;cter esencialmente &uacute;nico de cada contexto de elocuci&oacute;n hace imposible cualquier intento de sistematizaci&oacute;n o categorizaci&oacute;n hist&oacute;rica, por m&aacute;s cuidadosos y matizados que sean &eacute;stos. Cabe se&ntilde;alar, por &uacute;ltimo, que el propio Hale era consciente de las limitaciones de algunos aspectos de su manera de concebir las ideas y su relaci&oacute;n con la historia pol&iacute;tica latinoamericana del siglo xix. Al respecto, l&eacute;ase esta confesi&oacute;n de parte (algo realmente excepcional en el &aacute;mbito acad&eacute;mico): "Debo admitir una ambivalencia no resuelta o aun una inconsistencia en esta materia" (p. 355).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Este mito, por cierto, en opini&oacute;n de Hale no se limitaba a M&eacute;xico, sino que se extend&iacute;a a toda Am&eacute;rica Latina. "Ideas pol&iacute;ticas y sociales en Am&eacute;rica Latina, 1870&#45;1930", p. 2. Conviene apuntar que, pese a su t&iacute;tulo, en este trabajo Hale no se ocupa de todo el subcontinente, sino s&oacute;lo de lo que &eacute;l considera "las cuatro principales naciones de Am&eacute;rica Latina: Argentina, Brasil, Chile y M&eacute;xico". <i>Ibid.,</i> p. 21.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> <i>La transformaci&oacute;n del liberalismo...,</i> p. 29. Cabe se&ntilde;alar que posteriormente Hale matiz&oacute; un poco esta (discutible) propuesta; en su &uacute;ltimo libro se puede leer: "La Revoluci&oacute;n se transform&oacute; en un mito que abarcaba todas las cosas, no muy diferente al mito liberal del siglo XIX". <i>Emilio Rabasa y la supervivencia...,</i> p. 313.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> <i>Mutatis mutandis,</i> lo mismo se puede decir sobre la continuidad que percibe Hale entre las reformas borb&oacute;nicas, el liberalismo gaditano y el "primer liberalismo mexicano" (el t&eacute;rmino es m&iacute;o). Sin espacio para entrar en pormenores, me parece que esta continuidad es bastante m&aacute;s problem&aacute;tica de lo que Hale sugiere en ocasiones; entre otros motivos</font> <font face="verdana" size="2">porque las reformas borb&oacute;nicas no fueron "liberales" (como &eacute;l lo plante&oacute;, sin mayores prevenciones, m&aacute;s de una vez) y porque el retrato que hace Hale del liberalismo gaditano es, cuando menos, parcial.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> <i>La transformaci&oacute;n del liberalismo...,</i> p. 46 y 399. Apoyar estas afirmaciones en el hecho de que hombres como Justo Sierra, Francisco Cosmes y Tel&eacute;sforo Garc&iacute;a se definieron a s&iacute; mismos como los "nuevos liberales" (p. 400) ignora la advertencia que hiciera el propio Hale en "La reconstrucci&oacute;n del proceso pol&iacute;tico..." (p. 349), en donde afirma que uno de los deslices a evitar al hacer historia de las ideas es quedar presos de las "autodesignaciones" de los pol&iacute;ticos de la &eacute;poca. Por otra parte, si se acepta el papel preponderante del positivismo durante el Porfiriato en t&eacute;rminos educativos y pol&iacute;ticos (que plantea el propio Hale en su libro sobre el tema), cuesta trabajo aceptar sin mayores prevenciones su tesis de una continuidad liberal que se sustent&oacute;, seg&uacute;n una expresi&oacute;n que &eacute;l mismo utiliza, en no haber sido "desplazado totalmente" por el positivismo. <i>La transformaci&oacute;n del liberalismo...,</i> p. 49.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> En contrapartida, como apunt&eacute; m&aacute;s atr&aacute;s, Hale enfatiz&oacute; la influencia del reformismo borb&oacute;nico y de las Cortes de C&aacute;diz sobre el pensamiento de Mora. En relaci&oacute;n con el liberalismo mexicano decimon&oacute;nico, cabe apuntar aqu&iacute; otro hallazgo de Hale: su conclusi&oacute;n respecto a la contradicci&oacute;n que vivi&oacute; este liberalismo entre, por un lado, garantizar las libertades del individuo frente al poder arbitrario del Estado y, por otro, terminar con los privilegios corporativos, de manera que el individualismo en cuesti&oacute;n tuviera sentido. Con las reservas del caso, pero cabe plantear que lo primero requer&iacute;a un Estado "d&eacute;bil", mientras que lo segundo presupon&iacute;a un Estado "poderoso".</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> M&aacute;s all&aacute; de su valoraci&oacute;n de Cos&iacute;o Villegas como historiador, en un art&iacute;culo publicado en 1996 ("Los mitos pol&iacute;ticos de la naci&oacute;n mexicana" el liberalismo y la Revoluci&oacute;n", p. 319&#45;334), Hale considera que voces cr&iacute;ticas como la de Cos&iacute;o Villegas, junto con la de Justo Sierra, representan "lo mejor de &#91;la&#93; tradici&oacute;n liberal &#91;mexicana&#93;" (p. 334). Por cierto, para matizar la nota siguiente en lo relativo a la opini&oacute;n de Hale sobre la obra de Edmundo O'Gorman, el ep&iacute;grafe de este art&iacute;culo est&aacute; dedicado a su memoria; en palabras de Hale, fue O'Gorman "quien nos ense&ntilde;&oacute; a someter a examen cr&iacute;tico los mitos de la historia" (O'Gorman hab&iacute;a fallecido el a&ntilde;o anterior).</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> A los elementos mencionados se pueden agregar la cr&iacute;tica que hace Hale a los supuestos ontol&oacute;gicos y a las preocupaciones esencialistas de Leopoldo Zea, que, desde su punto de vista, impiden cualquier empresa de investigaci&oacute;n verdaderamente hist&oacute;rica (p. 367&#45;384), as&iacute; como la cr&iacute;tica que hace a las diversas limitaciones de Edmundo O'Gorman como historiador (p. 385&#45;405; entre ellas, las mismas que imputa a Zea). En cuanto al &uacute;ltimo punto mencionado en el texto, la divergencia se&ntilde;alada por Hale debe ponernos alertas en cuanto a una supuesta continuidad del liberalismo mexicano en &aacute;mbitos que no sean puramente formales, cuya entidad, influencia y trascendencia para la vida pol&iacute;tica y social pueden ser exageradas con relativa facilidad.</font></p>      ]]></body><back>
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<surname><![CDATA[Pañi]]></surname>
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<year>2009</year>
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