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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Pedro Salmer&oacute;n, Los <i>carrancistas. La historia nunca contada del victorioso Ej&eacute;rcito del Noreste</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rodrigo D&iacute;az Maldonado*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Planeta, 2009, 352 p.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde hace ya algunos a&ntilde;os, el doctor Pedro Salmer&oacute;n ha venido enfocando sus esfuerzos al estudio de los aspectos militares y sociales de la Revoluci&oacute;n mexicana. Prueba de ello son sus numerosos art&iacute;culos y libros sobre el tema, de entre los cuales destaca su obra sobre la Divisi&oacute;n del Norte,<a href="#notas"><sup>1</sup></a> que es la versi&oacute;n definitiva de su tesis doctoral, y en donde es posible encontrar una amplia investigaci&oacute;n cuyo objetivo principal es reconstruir hist&oacute;ricamente las bases sociales y econ&oacute;micas del que lleg&oacute; a ser el ej&eacute;rcito m&aacute;s poderoso de la Revoluci&oacute;n mexicana, as&iacute; como rescatar del olvido a varios de los principales caudillos y jefes militares que dieron forma a la Divisi&oacute;n del Norte. Se trata, pues, de una obra importante que estudia un tema que, pese a formar parte del imaginario colectivo mexicano (todo el mundo sabe o cree saber qu&eacute; es un "Dorado", por ejemplo), ha sido curiosamente poco estudiado, por lo menos en su dimensi&oacute;n social. Por lo mismo, la obra se aparta claramente de las visiones oficialistas sobre el tema, ubic&aacute;ndose as&iacute; en el terreno del revisionismo historiogr&aacute;fico de la Revoluci&oacute;n. Es bien sabido que esta tendencia se caracteriza por una visi&oacute;n cr&iacute;tica de las interpretaciones apolog&eacute;ticas de la Revoluci&oacute;n, as&iacute; como por su profundo rigor acad&eacute;mico, lo cual no impide, empero, que manifieste sus propias preferencias ideol&oacute;gicas o morales. En el caso de este trabajo de Salmer&oacute;n es importante notar, sin embargo, que se trata de una nueva modalidad del revisionismo, pues aunque comparte las premisas b&aacute;sicas del g&eacute;nero, se diferencia de la mayor&iacute;a de sus cultores al asumir un modelo de representaci&oacute;n hist&oacute;rica directamente narrativo. Con esto quiero decir que la forma expl&iacute;cita de explicaci&oacute;n hist&oacute;rica radica, en este caso, m&aacute;s en el relato mismo de los acontecimientos que en su an&aacute;lisis estructural o exposici&oacute;n cr&iacute;tica. De esta forma, Salmer&oacute;n combina los rigores de la investigaci&oacute;n documental con los poderes asertivos y emotivos del relato. El resultado es muy interesante: desde la academia se procura recuperar a los lectores no acad&eacute;micos y, no menos importante, se busca propiciar la creaci&oacute;n de un nuevo relato fundacional de la Revoluci&oacute;n. Y es aqu&iacute; donde entran las consideraciones ideol&oacute;gicas. Este nuevo relato no pretende exaltar los logros de la Revoluci&oacute;n triunfante que, para bien o para mal, dio forma al moderno Estado mexicano, sino mostrar la fuerza y consistencia de lo que podr&iacute;a llamarse un "proyecto alternativo de naci&oacute;n", el proyecto prefigurado en la pr&aacute;ctica por los vencidos, por los villistas. As&iacute;, los villistas de Pedro Salmer&oacute;n se alejan de los dos extremos de la tradici&oacute;n interpretativa: ni peligrosos bandidos semisalvajes y "roba vacas", ni bandoleros sociales idealistas sin un proyecto viable de naci&oacute;n. Ahora no se limitan a representar simb&oacute;licamente las aspiraciones de justicia social que vagamente reivindican o atacan diversos grupos pol&iacute;ticos, como casi siempre lo han hecho, sino que sus formas de organizaci&oacute;n social, econ&oacute;mica y militar expresan algo as&iacute; como el verdadero contenido de justicia hist&oacute;rica de la Revoluci&oacute;n. El mensaje es bastante claro: los villistas no s&oacute;lo pod&iacute;an ganar la lucha armada, debieron hacerlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste con lo anterior, Pedro Salmer&oacute;n publica su m&aacute;s reciente trabajo, <i>Los carrancistas. La historia nunca contada del victorioso Ej&eacute;rcito del Noreste.</i> Desde el t&iacute;tulo, con la incorporaci&oacute;n del adjetivo "victorioso", podemos constatar el radical cambio en el objeto de estudio. Pese a ello, la obra posee una estructura muy similar a la del libro sobre los villistas y, de hecho, sus intenciones manifiestas son an&aacute;logas: mostrar la base social y la estructura militar del Ej&eacute;rcito del Noreste. Asimismo, el cambio de objeto no anula la continuidad ideol&oacute;gica entre ambas obras, como veremos un poco m&aacute;s adelante. No obstante, estamos ante dos trabajos muy distintos en cuanto a su alcance y profundidad: el tr&aacute;nsito tem&aacute;tico de vencidos a vencedores afecta muchas dimensiones del discurso hist&oacute;rico de Salmer&oacute;n. Ser&aacute;, pues, del discurso contenido en el libro sobre los carrancistas de lo que se ocupar&aacute; la presente rese&ntilde;a. Debo advertir, sin embargo, que al no ser especialista en el tema renuncio de antemano a formular juicios sobre los posibles aportes hist&oacute;ricos o metodol&oacute;gicos de la obra, limit&aacute;ndome, en lo que sigue, a mostrar algunos de sus rasgos historiogr&aacute;ficos y discursivos m&aacute;s sobresalientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo libro de historia, sostiene el fil&oacute;sofo franc&eacute;s Jacques Ranci&egrave;re,<a href="#notas"><sup>2</sup></a> coloca ante nuestros ojos tanto una imagen del pasado que aborda como del presente de su autor. Esto sucede a trav&eacute;s de un triple compromiso que el autor asume t&aacute;citamente: un contrato narrativo, que tiene que ver con la forma de expresi&oacute;n, con el tipo de relato que se nos cuenta; un contrato epistemol&oacute;gico, que se vincula con aquello que, dentro de la obra, se asume como verdadero, con la relaci&oacute;n de conocimiento que se entabla entre el historiador y el objeto de sus pesquisas (el pasado), y, por &uacute;ltimo, un contrato ideol&oacute;gico, que tiene que ver con la perspectiva &eacute;tica del historiador, con las indicaciones que nos da en torno a lo que se debe o no hacer en el presente y en el futuro. Es obvio que estas tres dimensiones del discurso hist&oacute;rico interact&uacute;an entre s&iacute; y se influyen mutuamente, por lo cual separarlas anal&iacute;ticamente resulta casi imposible. Con esto en mente, revisemos con brevedad la obra que nos ocupa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con el contrato epistemol&oacute;gico, lo primero que llama nuestra atenci&oacute;n es la aparente ingenuidad de sus postulados iniciales: Salmer&oacute;n sostiene, en su introducci&oacute;n, que el libro no surgi&oacute; de una hip&oacute;tesis, sino del progresivo abandono, en el transcurso de la investigaci&oacute;n, de varias hip&oacute;tesis err&oacute;neas o, como &eacute;l les llama, prejuicios. Va incluso m&aacute;s lejos para mostrar su neutralidad, pues afirma que su trabajo es un relato de hechos verificados por medio de la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica. Esto es sin duda cierto, pero no es suficiente para garantizar una imposible objetividad hist&oacute;rica: los prejuicios, las presuposiciones o ideas a priori no s&oacute;lo viven abiertamente en las hip&oacute;tesis y en los argumentos, sino que tienen por costumbre ocultarse en el terreno mismo que supuestamente los excluye: en la descripci&oacute;n emp&iacute;rica. Esto significa que, a falta de una hip&oacute;tesis expresa, su lugar lo ocupan las prefiguraciones del campo hist&oacute;rico que realiza el historiador y que son de naturaleza precr&iacute;tica o po&eacute;tica. Es, en consecuencia, el relato el que ocupa el lugar del modelo te&oacute;rico, ofreci&eacute;ndonos una imagen del mundo compleja y, como tal, llena de presuposiciones, ideas a priori o, si se prefiere, prejuicios. &iquest;Cu&aacute;l es, pues, la imagen del mundo que se nos presenta en este libro?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra comienza con una breve descripci&oacute;n de la situaci&oacute;n geogr&aacute;fica del noreste de M&eacute;xico, matriz de carrancismo, y de los procesos de modernizaci&oacute;n econ&oacute;mica que tuvieron lugar en la regi&oacute;n desde finales del siglo XIX. Indispensable como introducci&oacute;n, esta secci&oacute;n tiene, sin embargo, un car&aacute;cter te&oacute;rico ambiguo: por una parte, llama nuestra atenci&oacute;n sobre la importancia del medio ambiente y de la econom&iacute;a en la conformaci&oacute;n de los procesos sociales y pol&iacute;ticos, a la manera de la historiograf&iacute;a social de raigambre francesa. Pero, por otra parte, no ocupa un papel estructural en el desarrollo del relato, pues los factores econ&oacute;micos y geogr&aacute;ficos se diluyen r&aacute;pidamente para dar lugar a los acuerdos pol&iacute;ticos y a las operaciones militares, procedimiento que tambi&eacute;n recuerda a la historiograf&iacute;a francesa, pero a la rom&aacute;ntica del siglo XIX, para la cual el medio ambiente y la econom&iacute;a, en el caso de que se presenten, s&oacute;lo funcionan como un escenario, como el espacio neutro donde se desarrolla la acci&oacute;n. En suma, los aspectos propiamente materiales de la guerra, diseminados a lo largo de todo el trabajo, no constituyen el eje explicativo de la misma. De hecho, m&aacute;s que explicar un fen&oacute;meno hist&oacute;rico, este libro pretende mostrarlo, hacerlo visible por medio de la recuperaci&oacute;n documentada de sus detalles. La descripci&oacute;n, como dije antes, ocupa el lugar de la explicaci&oacute;n: caracter&iacute;stica convencional de la historia narrativa. Es, por supuesto, una t&eacute;cnica efectiva, pues el lector sigue adelante instalado en la comodidad de las acciones que se suceden sin soluci&oacute;n de continuidad. S&oacute;lo al final aparece la sospecha de que no todo ha sido explicado, por lo menos no en los t&eacute;rminos de la historia social: los ej&eacute;rcitos se multiplican, luchan, comen, se avituallan y transportan, pero, salvo referencias aisladas, nos es imposible saber c&oacute;mo lo hacen y cu&aacute;les son los efectos propiamente sociales y econ&oacute;micos de su actividad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, despu&eacute;s de la parte anterior comienza la narraci&oacute;n propiamente hablando: aparecen los actores y sus hechos. No es, como dije, historia social en estricto sentido, sino prosopograf&iacute;a narrativa. Las biograf&iacute;as de los principales personajes se entretejen paso a paso, gracias a una poco com&uacute;n mezcla de prosa ligera y erudici&oacute;n, para ofrecer una imagen detallada de las complejas relaciones familiares, gremiales y pol&iacute;ticas que vincularon entre s&iacute; a los hombres que, a la larga, se convirtieron en los mandos de la Divisi&oacute;n del Noreste. Salmer&oacute;n no deja entrever ni mucha ni poca simpat&iacute;a por sus personajes: de hecho, &eacute;l mismo lo confiesa, no le gustan. As&iacute;, aunque podemos observar el respeto que tributa a la valent&iacute;a y a las virtudes guerreras de la gran mayor&iacute;a, no podemos decir lo mismo de sus cualidades morales. Sin juicios valorativos, pero sistem&aacute;ticamente el autor nos muestra a los carrancistas como personas bien acomodadas sin demasiados ideales, o con ideales que parecen intereses, que si bien ten&iacute;an algunos agravios concretos que resolver, se dedicaron con mayor empe&ntilde;o a la b&uacute;squeda de los beneficios del poder para ellos y sus amigos, familiares, cuates y compadres. Aunque presenta sus excepciones, esta imagen contrasta, como ya vimos, con la que el propio Salmer&oacute;n nos ofrece de los villistas en su libro sobre la Divisi&oacute;n del Norte. Tal comparaci&oacute;n puede traducirse al terreno de la teor&iacute;a social con facilidad: las elites son malas y ego&iacute;stas, el pueblo es bueno y generoso. La moraleja es, de nuevo, bastante clara: los carrancistas ganaron, pero no debieron hacerlo. Y aqu&iacute; tenemos una de las hip&oacute;tesis o, por otro nombre, prejuicios, que and&aacute;bamos buscando y que funciona como uno de los componentes ideol&oacute;gicos del relato. Esto, claro est&aacute;, no tiene nada de malo y lo se&ntilde;alo s&oacute;lo para confirmar uno de mis argumentos iniciales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia contin&uacute;a con los pormenores de la guerra. Mejor dicho, con la detallada descripci&oacute;n de las operaciones militares que, poco a poco, aglutinaron a las diversas fuerzas que conformaron al Ej&eacute;rcito del Noreste. Se trata de un proceso en tres partes claramente distinguibles: la formaci&oacute;n de las guerrillas carrancistas; su transformaci&oacute;n en un ej&eacute;rcito bajo un mando unificado, y, por &uacute;ltimo, su expansi&oacute;n militar y pol&iacute;tica. En t&eacute;rminos narrativos, este proceso se presenta en el libro no como una, sino como varias historias: de la mano de cada personaje Salmer&oacute;n interrumpe o retoma alternativamente el hilo cronol&oacute;gico, logrando as&iacute; aproximarnos a la complejidad de la realidad hist&oacute;rica que describe. Estructuralmente, podr&iacute;a hablarse de la conformaci&oacute;n de una trama rom&aacute;ntica, en el sentido que la teor&iacute;a literaria da a ese t&eacute;rmino, pues los elementos que al principio aparecen dispersos y heterog&eacute;neos concurren, despu&eacute;s de superar innumerables adversidades, en la prosecuci&oacute;n de un bien superior o ideal &uacute;ltimo. Pero en realidad esta historia tiene muy poco de romance, pues los ideales resultan mezquinos (fue una Revoluci&oacute;n pol&iacute;tica y no social), los h&eacute;roes muy humanos (Carranza intrigando contra Villa o la reiterada ineptitud de Pablo Gonz&aacute;lez, por ejemplo) y al final no hay redenci&oacute;n, sino el preludio de una nueva guerra. Ciertamente, hay profusi&oacute;n de ciudades tomadas a "sangre y fuego", hombres bien bragados, marchas extenuantes, espectaculares batallas, arrojo militar, caballos y fusiles, elementos todos de una <i>buena guerra,</i> de una guerra &eacute;pica, pero sus l&iacute;neas generales y sus jefes no lo permiten. El libro se mueve, pues, entre los extremos de un mismo arco: la fascinaci&oacute;n y el rechazo. Tal vez a esto se refiere Salmer&oacute;n cuando habla, en su introducci&oacute;n, del "asombro" que desea transmitir a su p&uacute;blico. En mi caso, esto se ha logrado. Espero que lo logre tambi&eacute;n con sus lectores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Pedro Salmer&oacute;n, <i>La Divisi&oacute;n del Norte. La tierra, los hombres y la historia de un ej&eacute;rcito del pueblo,</i> M&eacute;xico, Planeta, 2006, 529 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3485239&pid=S0185-2620201100010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Jacques Ranci&egrave;re, Los <i>nombres de la historia. Una po&eacute;tica del saber,</i> traducci&oacute;n de Viviana Claudia Ackerman, Buenos Aires, Nueva Visi&oacute;n, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3485241&pid=S0185-2620201100010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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