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<journal-title><![CDATA[Estudios de historia moderna y contemporánea de México]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Celia del Palacio Montiel (coord.), Siete regiones de la prensa en México. 1792-1950]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Celia del Palacio Montiel (coord.),<i> Siete regiones de la prensa en M&eacute;xico. 1792&#150;1950</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Miguel L&oacute;pez Dom&iacute;nguez*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Universidad de Guadalajara/Consejo Nacional para la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a/Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a, 2006, 432 p.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Maestr&iacute;a en Historia Moderna y Contempor&aacute;nea Instituto de Investigaciones Dr. Jos&eacute; Mar&iacute;a Luis Mora</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy en d&iacute;a es imposible pensar en que no se ha hecho historia de la prensa y el periodismo en M&eacute;xico, pues ya desde hace algunos a&ntilde;os estudiosos de varias disciplinas y diferentes regiones del pa&iacute;s han puesto sus ojos en las viejas y amarillentas p&aacute;ginas de peri&oacute;dicos perdidos en archivos oscuros. Papeles impresos y fuentes privilegiadas para el entendimiento de momentos fundamentales y fundacionales de nuestras historias nacionales, regionales y locales, as&iacute; como de s&iacute; mismos, de sus estructuras internas y sus v&iacute;nculos con el entorno, con los sectores populares, con las elites, con la vida social ampliada; siendo, as&iacute;, promotores de informaci&oacute;n en torno a su esencia y existencia y al tiempo y espacio en los cuales actuaron. De aqu&iacute; que no deban ser vistos como algo lejano en el tiempo, sin relaci&oacute;n con lo que el d&iacute;a de hoy acontece, pues en los peri&oacute;dicos de hoy est&aacute; impresa la huella de sus antecesores y el germen de los fen&oacute;menos sociales contempor&aacute;neos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consciente de la significaci&oacute;n, los aciertos y las desventajas de los estudios hist&oacute;ricos en torno a la prensa regional, celia del palacio, profesora&#150;investigadora del departamento de estudios de la comunicaci&oacute;n social de la Universidad de Guadalajara, coordina esta investigaci&oacute;n en la que se lleva a cabo un an&aacute;lisis multic&eacute;ntrico, multidisciplinario y descentralizado de las historias de la prensa, en siete regiones de M&eacute;xico, durante los siglos XIX y XX, es decir, desde los inicios del periodismo en Veracruz, Guadalajara, Oaxaca, Zacatecas, Sinaloa, Chiapas y Michoac&aacute;n, hasta 1950.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe mencionar que este libro forma parte del proyecto "historia comparativa de la prensa regional en M&eacute;xico, 1792&#150;1950", auspiciado por el CONACyT, y en el que intervienen adem&aacute;s de la coordinadora (para los estados de Veracruz y Guadalajara) cinco investigadores m&aacute;s para el caso de las dem&aacute;s regiones mencionadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo principal que persiguen estos autores es hacer una evaluaci&oacute;n de los distintos procesos evolutivos de la prensa regional a trav&eacute;s de un an&aacute;lisis comparativo e interdisciplinario, basado en los procesos pol&iacute;ticos y period&iacute;sticos de los casi doscientos a&ntilde;os de evoluci&oacute;n de estos &oacute;rganos impresos. Esto &uacute;ltimo es indispensable para saltar las barreras de lo meramente descriptivo, pero tambi&eacute;n para dejar en claro que la prensa como fuente y objeto de estudio es imposible aprehender y abordar desde un solo punto de vista, pues M&eacute;xico es un pa&iacute;s cuyas regiones guardan diferencias important&iacute;simas entre s&iacute; y no pueden ni deben generalizarse las manifestaciones culturales del centro para todas las regiones. Una de estas manifestaciones culturales es el fen&oacute;meno period&iacute;stico, que se dio en los diferentes territorios de M&eacute;xico con sus particularidades y desfases como resultado de una imbricaci&oacute;n de fen&oacute;menos sociales, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido el objetivo planteado determina la estructura de la obra, misma que se compone de siete cap&iacute;tulos en los que se diserta en torno a la historia de la prensa en cada una de las regiones aludidas. Cabe mencionar que esta disertaci&oacute;n no ser&iacute;a comprensible sin una breve reflexi&oacute;n en torno al enfoque te&oacute;rico&#150;metodol&oacute;gico del cual parten sus autores, quienes intentan dar cuenta de las mediaciones econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas, demogr&aacute;ficas y geogr&aacute;ficas que permitieron la aparici&oacute;n de los &oacute;rganos de prensa, as&iacute; como de las caracter&iacute;sticas formales y de contenido de los mismos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en lo anterior, celia del palacio en los cap&iacute;tulos correspondientes a Veracruz y Guadalajara, se preocupa por llevar a cabo la historia general del periodismo de estas dos ciudades desde finales del siglo XVIII y hasta mediados del siglo XX. Esto le permite concentrar un rico acervo de publicaciones peri&oacute;dicas que van desde los semanarios hasta los diarios, cuyos contenidos oscilan entre los pol&iacute;ticos, los comerciales, los literarios, los informativos y los noticiosos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tratando de sobrepasar lo meramente descriptivo, la autora ubica su investigaci&oacute;n en un periodo de larga duraci&oacute;n dividido en varios subperiodos, los cuales obedecen a los cambios acaecidos en la propia prensa, antes que a los cambios pol&iacute;ticos y sociales del entorno.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el caso de Veracruz, el primer subperiodo va de 1794 a 1824, &eacute;ste inicia con el establecimiento de la Imprenta en el estado y termina en el a&ntilde;o en que se publica un peri&oacute;dico fuera del puerto de Veracruz, en Jalapa. El segundo subperiodo va de 1822 a 1868 e inicia con la publicaci&oacute;n de <i>El Oriente, </i>primer peri&oacute;dico de Jalapa, y termina con la fecha de aparici&oacute;n de <i>El Correo de Sotavento, </i>&oacute;rgano que vendr&iacute;a a modificar las estrategias de producci&oacute;n y contenidos de los peri&oacute;dicos veracruzanos. El tercer subperiodo se inicia con la aparici&oacute;n de <i>El Correo de Sotavento </i>en 1868 y concluye con la llegada del linotipo a las oficinas de <i>El Dictamen, </i>uno de los peri&oacute;dicos m&aacute;s modernos de su &eacute;poca. El cuarto y &uacute;ltimo subperiodo (1909&#150;1950) abarca desde la llegada del linotipo hasta el final del periodo de este estudio, que en realidad pudo haber concluido en 1943, con la aparici&oacute;n de <i>El Diario de Xalapa, </i>segundo peri&oacute;dico que sigue en circulaci&oacute;n hasta hoy.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo m&aacute;s destacable es que a lo largo de estos cuatro subperiodos puede observase c&oacute;mo el periodismo veracruzano evolucion&oacute; tanto en formatos como en contenidos y pr&aacute;cticas period&iacute;sticas. En este sentido su historia inicia con un diarismo concatenado con el comercio y la religi&oacute;n que, con el paso de los a&ntilde;os, no s&oacute;lo se diversifica por el resto del estado, sino que tambi&eacute;n enfoca sus contenidos hacia lo pol&iacute;tico, lo pol&eacute;mico y lo literario. Am&eacute;n de lo anterior surge un periodismo doctrinario e interesado en discutir las cuestiones del estado y velar por los intereses de las elites gobernantes. Aspectos que no cambiar&iacute;an sino hasta la primera mitad del siglo XX, con la aparici&oacute;n de un periodismo informativo y noticioso cuyas formas de producci&oacute;n, no s&oacute;lo masificaron su distribuci&oacute;n sino tambi&eacute;n su consumo por un mayor n&uacute;mero de lectores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto de Guadalajara, al incursionar en la historia de la prensa en este estado, la misma del palacio elabora un modelo de clasificaci&oacute;n de las publicaciones. De este modo presenta un trabajo que enriquece y supera a los que cuarenta a&ntilde;os antes llevaron a cabo los cronistas y eruditos locales, con algunas precisiones en la categorizaci&oacute;n, referentes a la manera como se hacen los peri&oacute;dicos en cada etapa de la historia de la prensa jalisciense, as&iacute; como algunas modificaciones en las fechas de aparici&oacute;n. Asimismo el presente modelo considera el desfase entre el desarrollo de la prensa a nivel nacional y aquel que se desarrolla de manera local en la ciudad de Guadalajara, pretendiendo adaptarlo a la realidad hist&oacute;rica y period&iacute;stica de esta ciudad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este cap&iacute;tulo es realmente sugestivo. Nos presenta a Guadalajara en su vocaci&oacute;n de gran ciudad capital, no s&oacute;lo del estado del mismo nombre, sino de toda la nueva Galicia; destaca el papel de la iglesia y los textos religiosos que se publican en los inicios del periodismo, las discusiones pol&iacute;ticas que jalonaron el siglo, las tradiciones literarias, y la idea de que la modernidad relativamente tard&iacute;a ir&iacute;a en consonancia con las caracter&iacute;sticas del porfiriato y la transici&oacute;n hacia el periodismo industrial.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Francisco Jos&eacute; Ruiz Cervantes y Carlos S&aacute;nchez Silva realizan un an&aacute;lisis de la prensa a partir de su influencia en la vida pol&iacute;tica y social de Oaxaca, durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os del siglo XVIII y los primeros cincuenta a&ntilde;os del siglo XX. As&iacute;, estos dos autores encuentran que en esta ciudad el periodismo surgi&oacute; con un car&aacute;cter pol&iacute;tico, mismo que se conjug&oacute; con el literario hasta bien entrado el siglo XIX, el cual no se modific&oacute; sino hasta el ocaso del porfiriato, cuando se diversificaron los contenidos period&iacute;sticos en clericales, estudiantiles, obreros e informativos, disminuyeron sus precios y se publicaron los primeros diarios. Todo esto determina el cierre de la temporalidad de este estudio, toda vez que a partir de la segunda mitad del siglo XX, Oaxaca experiment&oacute; el auge del periodismo industrial.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el caso de Zacatecas, Marco Antonio Flores Zavala, estudia los peri&oacute;dicos elaborados en esta regi&oacute;n a partir de 1824, fecha de aparici&oacute;n del primer peri&oacute;dico, hasta 1950, momento en que prolifer&oacute; el periodismo industrial en esta ciudad. As&iacute;, el autor analiza los procesos de desarrollo de estos papeles p&uacute;blicos durante el periodo aludido, sus caracter&iacute;sticas materiales y el contenido de cada uno de ellos, la condici&oacute;n pol&iacute;tica y social de los mediadores de la informaci&oacute;n y el p&uacute;blico lector de estos peri&oacute;dicos. De este modo podemos observar que el periodismo inicia en Zacatecas bajo una perspectiva pol&iacute;tica y religiosa, la cual fue del inter&eacute;s de una gran afluencia de lectores que iba desde los "voluntarios", pasando por los "gubernamentales" y hasta los "pasivos". De esto &uacute;ltimo se vislumbra la existencia de un alto porcentaje de alfabetizaci&oacute;n en la regi&oacute;n zacatecana y, por ende, un gran p&uacute;blico lector capaz de emitir a trav&eacute;s de los peri&oacute;dicos una opini&oacute;n p&uacute;blica a favor o en contra de las cuestiones del estado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los aspectos m&aacute;s destacables de este cap&iacute;tulo es la clasificaci&oacute;n y periodizaci&oacute;n creada por el propio autor, labor tit&aacute;nica, debido, por una parte, al enorme n&uacute;mero de &oacute;rganos de prensa (m&aacute;s de 600 a lo largo de este estudio) y, por otra, a las caracter&iacute;sticas pol&iacute;ticas y sociales de un siglo XIX enormemente accidentado. Dicha periodizaci&oacute;n est&aacute; basada en las caracter&iacute;sticas materiales y empresariales, as&iacute; como en las pr&aacute;cticas period&iacute;sticas, m&aacute;s que tem&aacute;ticas, logrando muchas veces que las etapas fueran marcadas por las transformaciones tecnol&oacute;gicas, geogr&aacute;ficas o ideol&oacute;gicas de los propios &oacute;rganos de prensa. Estas transformaciones, inevitablemente, est&aacute;n relacionadas de manera indisoluble con los acontecimientos pol&iacute;ticos que, sin embargo, no fueron tomados <i>a priori.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia de la prensa y el periodismo en Sinaloa es abordada por Jorge Briones Franco a trav&eacute;s de un an&aacute;lisis cuantitativo y estad&iacute;stico, destacando las caracter&iacute;sticas regionales entre lo que &eacute;l denomina el centro&#150;norte, el centro y el sur del estado. En este sentido, este autor distingue cuatro cortes hist&oacute;ricos para el desarrollo de la prensa y el periodismo en Sinaloa. Estos mismos est&aacute;n determinados en funci&oacute;n del desarrollo de la actividad period&iacute;stica y de las ciudades o microrregiones que ingresan a la producci&oacute;n de peri&oacute;dicos. El primero, de 1825 a 1831, estuvo ligado a la introducci&oacute;n de la Imprenta en Sinaloa y la experiencia editora que capitalizaron algunas localidades de esta provincia. El segundo inicia en 1832 y termina en 1876. &Eacute;ste se caracteriza por la dispersi&oacute;n period&iacute;stica que abarca las ciudades de Culiac&aacute;n y Mazatl&aacute;n, localidades que monopolizaron la labor editorial hasta los inicios del porfiriato. El tercer tramo de esta periodizaci&oacute;n es de 1877 a 1911. Lo m&aacute;s caracter&iacute;stico de esta temporalidad es la publicaci&oacute;n de peri&oacute;dicos fuera de las ciudades mencionadas y su filiaci&oacute;n al gobierno de Francisco Ca&ntilde;edo. El cuarto y &uacute;ltimo periodo inicia en 1912 y termina en 1950. Durante esos a&ntilde;os surgi&oacute; el periodismo industrial en Sinaloa y con &eacute;l la publicaci&oacute;n del primer peri&oacute;dico diario.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto de la prensa y el periodismo en Chiapas, Sarelly Mart&iacute;nez Mendoza, al abordar su an&aacute;lisis, considera que la prensa debe ser analizada a trav&eacute;s de los elementos que la conforman como empresa informativa. As&iacute;, parte de la premisa de que el peri&oacute;dico, como producto, requiere de una organizaci&oacute;n empresarial y de un p&uacute;blico comprador (lectores, anunciantes o sufragantes). En este sentido el autor asevera que no es posible estudiar la prensa aislada de su estructura, pues el peri&oacute;dico invoca en s&iacute; mismo una organizaci&oacute;n, as&iacute; sea muy peque&ntilde;a y elemental, pues refleja una complejidad social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo m&aacute;s sobresaliente de la historia de la prensa chiapaneca es, por un lado, el periodismo pol&iacute;tico, subvencionado y oficialista que ha dominado su escenario period&iacute;stico desde 1827 hasta hoy d&iacute;a, y por otro, la ausencia de un p&uacute;blico lector debido a las altas tasas de analfabetismo en la entidad, la fuerte centralizaci&oacute;n de la producci&oacute;n period&iacute;stica y la publicaci&oacute;n de peri&oacute;dicos chiapanecos en la capital del pa&iacute;s. Esta &uacute;ltima caracter&iacute;stica, aunque no es exclusiva de este estado, es producto de la migraci&oacute;n de grandes grupos de nativos a la capital y la persecuci&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Adriana Pineda soto cierra el libro mediante un an&aacute;lisis de la prensa michoacana durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. De este estudio hay que destacar el inter&eacute;s de la autora por recurrir a una periodicidad basada no s&oacute;lo en lo period&iacute;stico, sino tambi&eacute;n en lo pol&iacute;tico y cultural. Lo que se justifica debido a que la prensa, pese a los malogrados sistemas democr&aacute;ticos o ambiciones de facciones o individuos, fue un instrumento que estuvo condicionado a los factores pol&iacute;ticos y culturales de cada momento. Por ello la autora no puede dejar de considerar las circunstancias pol&iacute;ticas, sociales, econ&oacute;micas e ideol&oacute;gicas que dieron lugar en su investigaci&oacute;n a la aparici&oacute;n de los &oacute;rganos michoacanos y su entronque con la historia de M&eacute;xico, pues imprescindibles son ambos aspectos para una comprensi&oacute;n general de la historia de la prensa en este estado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s que plantear periodos o tramos period&iacute;sticos, la autora analiza la prensa michoacana a trav&eacute;s de las distintas voces period&iacute;sticas que, mediadas por las condiciones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, sociales, religiosas y culturales, la configuraron. De este modo parte de las "voces del adelanto", "las voces impulsoras de la econom&iacute;a", "las voces religiosas" y "las voces acalladas" donde se hace un peque&ntilde;o esbozo de las condiciones de censura y represi&oacute;n period&iacute;stica, que no terminaron sino hasta el inicio de lo que ella denomina "las voces que vislumbran los senderos del siglo XX".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en la revisi&oacute;n de estos siete cap&iacute;tulos, la argumentaci&oacute;n que se desarrolla en este libro, descansa en el hecho de que existen diferencias importantes en los materiales hemerogr&aacute;ficos en las distintas regiones de M&eacute;xico, sus procesos de producci&oacute;n, distribuci&oacute;n, contenidos y patrones de centralizaci&oacute;n, pero sobre todo en los factores que inciden en la aparici&oacute;n y desaparici&oacute;n de los peri&oacute;dicos. Esto &uacute;ltimo se debe a que:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Existe un desfase en las fechas de llegada de la imprenta y por consiguiente en el inicio de la actividad period&iacute;stica, cuyos contenidos estuvieron determinados por las actividades mercantiles, pol&iacute;ticas y religiosas de cada regi&oacute;n.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Su periodicidad nos habla de patrones muy distintos de organizaci&oacute;n de las empresas period&iacute;sticas as&iacute; como de la existencia muy dis&iacute;mil de un p&uacute;blico lector potencial.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. En casi todas las regiones existe una gran concentraci&oacute;n de peri&oacute;dicos en sus capitales y muy pocos en las poblaciones. En los estados donde no se da esta problem&aacute;tica (Veracruz, Sinaloa y Chiapas) se debe a que las caracter&iacute;sticas geogr&aacute;ficas y demogr&aacute;ficas de estas entidades no permitieron la existencia de un solo centro generador de la actividad period&iacute;stica.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Su evoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica se da de forma irregular y desfasada a lo largo de las regiones estudiadas, algunas adquieren maquinaria moderna al inicio del siglo XX y otras hasta finales de los a&ntilde;os cuarenta del mismo. Esto determina las formas de producci&oacute;n y organizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n y distribuci&oacute;n de las labores al interior de las empresas period&iacute;sticas de cada una de estas regiones.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque esta obra es una referencia indispensable para los estudios de la prensa regional, presenta un cierto n&uacute;mero de debilidades importantes, las cuales son dignas de menci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar la utilizaci&oacute;n de conceptos no est&aacute; muy bien justificada a lo largo del texto, pues aunque en el cap&iacute;tulo introductorio del palacio hace una muy buena definici&oacute;n de lo que es la regi&oacute;n y su importancia para los estudios aqu&iacute; vertidos, plantea el t&eacute;rmino "regi&oacute;n period&iacute;stica", el cual nunca acaba de definir. Si nos apegamos a la suposici&oacute;n de su significado, estar&iacute;amos pensando que, en efecto, en cada una de las siete regiones estudiadas, se cre&oacute; un tipo de prensa propia y alejada de cualquier influencia period&iacute;stica del resto del pa&iacute;s o de cualquier otra regi&oacute;n del mismo, lo que nos indica un fuerte localismo que en realidad los estudios de estos autores nos permiten observar que no existi&oacute;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, la extensi&oacute;n temporal de cada una de las investigaciones impide a sus autores llegar a realizar an&aacute;lisis m&aacute;s profundos de las mismas, por lo que la mayor&iacute;a de ellos no logran sobrepasar lo meramente descriptivo, como es el caso del ensayo en torno a la prensa veracruzana donde, si bien se mencionan los aspectos m&aacute;s destacables de los peri&oacute;dicos y la forma en que van evolucionando en cada uno de los subperiodos mencionados, no se analiza c&oacute;mo y por qu&eacute; se dan estos cambios. Por ejemplo, se menciona que durante la revoluci&oacute;n mexicana disminuy&oacute; la actividad editorial, y a su vez se dio una diversificaci&oacute;n de contenidos y tem&aacute;ticas que permitieron la aparici&oacute;n de peri&oacute;dicos deportivos, infantiles, sociales y estudiantiles. Esta afirmaci&oacute;n es muy reveladora y por dem&aacute;s interesante; sin embargo, surge la pregunta del porqu&eacute; durante este momento hist&oacute;rico la prensa sufri&oacute; los cambios aludidos. Considero que el principal problema radica en que la autora no logra entrelazar a lo largo de su estudio los hechos period&iacute;sticos con los pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos, sociales y culturales, mismos que sin lugar a dudas nos dar&iacute;an las respuestas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, considero que en su conjunto la obra coordinada por Celia del Palacio constituye una base s&oacute;lida para los estudios de la historia de la prensa mexicana, toda vez que parte de un enfoque harto novedoso, el cual no es centralista ni unidisciplinar sino interdisciplinario. Esto constituye un esfuerzo que en verdad incentiva a todos aquellos que gustan de las pesquisas en torno a la prensa y el periodismo desde las regiones.</font></p>      ]]></body>
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